Jerónima Blanco y su hijo
"Los falangistas acudieron como cada noche a casa de Isaac Cabo para
detenerlo por ser un sindicalista buscado. Su mujer Jerónima, embarazada de 6 meses,
y su hijo Fernando aseguraron que no estaba desde el interior del
hogar.
A las tres de la mañana, los pistoleros perdieron la paciencia y
rompieron la puerta a culatazos de fusil. Sacaron a la calle a Jerónima y
la asesinaron a tiros.
"La vecina de enfrente pudo verlo todo a través de la ventana
y siempre me contó cómo al niño lo tiraban al aire y lo tiroteaban como
si fuera tiro al plato", relata Abel, el sobrino nieto de Jerónima.
La
fuente principal con la que ha contado Abel para recuperar los detalles
de la muerte de Jerónima ha sido la memoria de su abuela Amalia y los
recuerdos de la vecina que presenció la masacre. "El único que ha
intentado hacer algo en este país para saber qué pasó ha sido el juez
Baltasar Garzón y mira los palos que le están cayendo", señala el
familiar.
Tras el archivo del juzgado de Ponferrada, Abel se puso en contacto
con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)
para tratar de exhumar los cuerpos de Jerónima y Fernando. "Estaban en
la parte de atrás de la finca donde estaba la casa donde los mataron.
Recuperamos incluso la medallina del niño", cuenta.
La ARMH
entregó los restos analizados genéticamente de Jerónima y Fernando a la
familia de Abel el pasado febrero. "Una semana después del entierro,
como si fuera el destino, murió mi abuela Amalia, que pidió que la
enterráramos con Jerónima y el niño. Y eso hemos hecho", explica Abel. (...)" (Público, 30/05/2010)
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