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12/7/19

El robo del Pazo de Meirás (Adquisición “pública y pacífica”) organizado por Barrié para regalárselo a Franco

"Los sucesores de Emilia Pardo Bazán vendieron las Torres de Meirás dos veces, por lo que una de esas transacciones no puede ser auténtica. Un documento de 1938 desconocido hasta ahora sirve de base a la Abogacía del Estado para construir la demanda de casi 100 folios que este miércoles presentó el Gobierno de Pedro Sánchez en los juzgados de A Coruña para reclamar a los Franco la devolución del pazo. Según el Ejecutivo, esta acta, firmada ante notario en el despacho del gobernador civil del momento, confirma que un contrato de venta a Franco tres años después fue “fraudulento” porque ya era residencia de la Jefatura del Estado.

El protocolo notarial hallado demuestra que la propiedad ya había sido comprada el 3 de agosto de 1938 por la Junta pro-Pazo (que formaban los prohombres del régimen) por 406.346 pesetas a los herederos de Emilia Pardo Bazán. El dinero había sido adelantado en hipoteca por el Banco Pastor y se pagó con una cuestación popular que, al fracasar, se convirtió en forzosa, con dinero que se restaba de las nóminas de los funcionarios y de las arcas de los Ayuntamientos de la provincia. 

Sin embargo, tres años después, el 24 de mayo de 1941 se celebró un contrato de compraventa en escritura pública entre Franco (representado en el acto por Pedro Barrié, dueño del Pastor) y Manuela Esteban-Collantes, viuda del hijo de la escritora.

A esas alturas, el pazo de Meirás llevaba casi tres años ocupado y sumido en las obras de reforma y ampliación, pero el escrito de 1941 sirvió para crear “artificiosamente la apariencia de que Francisco Franco adquiría ese mismo inmueble por un precio de 85.000 pesetas”, una cantidad que los letrados califican de “irrisoria”.

 “Es evidente que nos encontramos ante un negocio sin causa (negocio simulado), dado que el inmueble objeto de este contrato de compraventa había sido ya vendido años antes” y “entregado al Jefe del Estado” en un acto oficial en diciembre de 1938, defiende el Gobierno. La demanda, que ha recaído en el Juzgado de Primera Instancia 1 de A Coruña, se presenta contra los nietos de Franco, Carmen, Jaime, Aránzazu, Cristóbal, María del Mar y María de la O Martínez-Bordiú, junto con la mercantil Prístina, SL, vinculada a la familia.

Desde 1938, “el inmueble estaba siendo remodelado y los accesos e infraestructuras que daban servicio a la finca estaban siendo mejorados y ejecutados por la Diputación y por la Jefatura Provincial de Obras”, recuerdan los abogados. Y describen cómo Meirás fue asumido como una prolongación del palacio del Pardo, con oficinas y personal público, hasta el punto de que en la residencia estival del municipio de Sada (A Coruña) se usaban los mismos papeles oficiales y se tachaba la palabra “palacio” para reemplazarla por “pazo”.

En este propósito de simular la venta, el contrato de 1941, que sirvió a Franco para inscribir Meirás a su nombre en el registro de la propiedad, corrige además una escritura particional de 1940 sobre la herencia del nieto de Emilia Pardo Bazán que ya no incluía el pazo, como si se tratase de un olvido la ausencia de la mansión en la relación de bienes hecha por esa familia. Es por estas maniobras a las que supuestamente accedió la nuera de la autora gallega, Manuela Esteban-Collantes, que la demanda del Estado se dirige también contra sus “ignorados herederos” actuales.

La demanda civil reivindica la rectificación del registro de la propiedad y la nulidad del título de donación en 1938 (cuyo pergamino original desapareció por sorpresa del archivo de la Diputación de A Coruña en 2007, un año antes de que Meirás fuese declarado BIC), la “compraventa fraudulenta” de 1941 y la escritura de partición de la herencia de Carmen Franco. El fin último es recuperar la posesión y ver reconocida la propiedad de Meirás a favor del Estado. Con esto, el Gobierno de Sánchez abre un nuevo frente que se suma al pulso que mantiene con la familia por la exhumación de los huesos del dictador del Valle de los Caídos.

En agosto de 2018 la Xunta de Galicia trasladó al Ministerio de Justicia una resolución unánime del Parlamento gallego en la que se instaba al Estado a que llevase a cabo acciones legales para recuperar el pazo para el patrimonio público. Desde entonces, los servicios jurídicos han revisado toda la documentación existente, y los informes de sendas comisiones de expertos aportados por la Xunta y la Diputación de A Coruña.

 Pero además han sacado a la luz el nuevo documento que consideran “clave” porque “demuestra que Franco falseó el título con el que inscribió el pazo a su nombre”. Según los abogados del Estado, estos hechos, la simulación del negocio de compraventa para encubrir la donación anteriormente celebrada y permitir una inscripción a título particular de un edificio que había sido transmitido previamente a la Jefatura del Estado, estaban castigados como delito de falsedad en documento público ya en el Código Penal de aquel momento.

En su reclamación judicial, el Gobierno defiende que desde 1938 y hasta la muerte del dictador el pazo funcionó como residencia oficial de verano del Jefe del Estado, sostenida y mantenida “exclusivamente” con fondos públicos a lo largo de todo su mandato. 

Se celebraban Consejos de Ministros y audiencias. Era “un bien afecto a la Jefatura del Estado, y fruto de esa posesión en concepto de dueño y de forma pública, pacífica e ininterrumpida durante más de 30 años se produjo su adquisición por el Estado por medio de la figura de la usucapión extraordinaria”. Era un bien de dominio público, “y por tanto imprescriptible”, que convierte en nulas las operaciones particionales de los herederos de Franco, afirman los letrados.

El Gobierno recuerda que incluso después de morir Franco, Meirás siguió varios años bajo la vigilancia de la Guardia Civil, sin que hubiese uso por parte de la familia a título particular, hasta que a finales de los noventa se ejecutaron obras de restauración. Desde 2008, al ser declarado el pazo bien de interés cultural, la familia se mostró reticente repetidas veces a abrirlo al público. El Gobierno gallego acabó sancionando a los herederos por no cumplir el régimen de visitas y la hija del dictador encomendó su gestión a la fundación Franco.

Desde agosto pasado, está a la venta en un portal inmobiliario por ocho millones de euros, la mitad de su valor. Por esto, los letrados solicitan al juzgado una medida cautelar: la anotación de la demanda en los folios registrales correspondientes al pazo para evitar que un hipotético cambio de manos dificulte la recuperación.


"El glorioso enviado de Dios" que habitó el pazo


S. R. P.

"Al pensar en el glorioso enviado de Dios que va a honrarle habitándole y en los grandes beneficios que con ello redundarán en mi amada y bellísima Marineda [nombre literario que daba doña Emilia a A Coruña], me separo con mi emocionada gratitud hacia la Junta de esa mansión, cuyo recuerdo tan fuertemente ligado va a los días más felices de mi vida”.

 Así confirmaba en una carta, recogida en la escritura notarial hallada por los abogados del Estado, la entrega de la parte que le correspondía de la propiedad de la finca María de las Nieves (más conocida como Blanca) Quiroga y Pardo Bazán, hija de la escritora. Asistía a la firma en el Gobierno Civil junto a su cuñada, Manuela Esteban-Collantes.

Al otro lado se sentaban el banquero Pedro Barrié de la Maza, el ingeniero Alfonso Molina (nombrado alcalde de A Coruña en 1947), y Rafael del Río, empleado de banca, como representantes de la Junta pro-Pazo. El precio fijado eran esas más de 406.000 pesetas que en plena Guerra Civil aceptaban como pago las señoras. Y los promotores del regalo al jefe del Estado, según recoge el acta, les transmitían “gracias efusivas por las facilidades” dadas para hacer posible el “propósito de la Junta”.

Un informe remitido por un teniente coronel a la Delegación Nacional de Provincias de Falange revelaba al año siguiente que las “gestiones” se habían efectuado “con rapidez ante las noticias de que había otras localidades y provincias que teniendo la misma idea podían adelantárseles” en la carrera por ofrecer al Generalísimo una residencia estival.

La finca, después, sería engrandecida con fincas colindantes y edificaciones expropiadas, y con esto y las obras que se llevaron a cabo en Meirás la cantidad que había que recaudar del pueblo para agasajar a Franco se disparó. El militar del régimen, en su informe, aseguraba que “la cifra gastada en el pazo” era “de tal magnitud que si se supiese causaría asombro”.                       (Silvia R. Pontevedra, El País, 11/07/19)

 "La investigación que destapó el “fraude” de Franco.

"Se ha trabajado inteligentemente" resume Carlos Babío, nieto de una mujer cuya casa quedó dentro de los muros del pazo de Meirás cuando las autoridades del régimen decidieron acrecentar la finca con las propiedades colindantes para mayor gloria del Generalísimo. Babío empezó investigando la expropiación forzosa de su abuela, una madre y viuda joven que quedó "en la miseria" en 1938, y acabó estudiando durante 22 años todo el proceso de "apropiación" de Meirás.

Hace cinco meses le telefoneó Fernando Martínez, director general de Memoria Histórica, y lo convocó a una reunión en el Ministerio de Justicia. En febrero, en Madrid, el alto cargo le anunció a Babío que iban a presentar la demanda civil del Estado que reclama la devolución del pazo y le pidió colaboración para que la Abogacía del Estado en A Coruña pudiese digerir la avalancha documental con la que ya se contaba y que un año antes había servido de base para dos dictámenes jurídicos de comisiones de expertos. 

Uno promovido por el Parlamento gallego y otro por la Diputación de A Coruña. Ahora, estos organismos que concluyeron que era posible legalmente reclamar la devolución de Meirás al patrimonio público aplauden el paso dado al fin por el Gobierno, una demanda que la Cámara gallega aprobó por unanimidad en 2018, cuando todavía era presidente Rajoy.

La primera comisión, la del Parlamento, se constituyó a finales de noviembre de 2017, estaba presidida por el profesor Xosé Manoel Núñez Seixas y conformada por 11 miembros procedentes del mundo académico, jurídico y cultural. Núñez Seixas se declara "profundamente satisfecho" y reivindica que este proceso que el miércoles acabó con la interposición de la demanda contra los Franco es también consecuencia del trabajo "bien hecho" en el marco del grupo de trabajo designado por la Cámara autonómica.

 Al final, explica Babío, autor junto al historiador Manuel Pérez Lorenzo del libro Meirás, un pazo, un caudillo, un espolio, lo que ha pasado en estos tres últimos años ha sido que se ha "institucionalizado" un clamor que "ya estaba en la calle" hacía mucho tiempo y que empezó a ser tangible en 2007, cuando la Xunta (entonces gobernada por PSOE y BNG) inició el proceso para declarar bien de interés cultural (BIC) el inmueble histórico.

"Todo indica que la demanda está bien fundamentada, bien armada, y con razonables posibilidades de éxito", opina Núñez Seixas, profesor de la Universidad de Santiago. La reclamación incluye un documento hasta ahora desaparecido —localizado por los abogados del Estado en el Archivo de Protocolos Notariales de A Coruña, prácticamente inaccesible para quien no acuda autorizado—, en el que consta que Meirás fue comprado por más de 406.000 pesetas por la llamada Junta pro-Pazo (el grupo de hombres del régimen en la provincia) a la nuera de Emilia Pardo Bazán en 1938. Este escrito demuestra, según el Gobierno, que el contrato de compraventa formalizado por 85.000 pesetas a favor de Franco en 1941 y que le valió para inscribir la propiedad a su nombre en el Registro de Betanzos es "fraudulento".

El acta notarial de 1938 era clave para poder demostrar la Abogacía del Estado la ilegalidad del proceso. El resto de la documentación la obtuvo de los informes de los expertos gallegos y, sobre todo, de Babío y Pérez Lorenzo, que habían hecho acopio de ingente material para demostrar que Meirás funcionó hasta la muerte del dictador como residencia estival oficial del jefe del Estado, como un apéndice de El Pardo, con personal y oficinas gubernamentales propias. Tanto era así que la casa expropiada a la abuela de Babío se reformó y amplió para convertirse en residencia de los guardias civiles que custodiaban la finca del pazo todo el año.

La Diputación de A Coruña, que dio la primera vuelta de tuerca hace tres años al crear la Xunta pro-Devolución del Pazo (en contraposición con la Junta pro-Pazo del Caudillo creada en plena guerra), también aplaude que el caso haya llegado a los tribunales, en concreto, de momento, asumido por el Juzgado de Primera Instancia 1 de A Coruña. Por su parte, la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña pide que la reclamación judicial de Meirás sea solo "el primer paso" para "terminar con el expolio" y "el botín de guerra" de los Franco, conseguido a través de la "corrupción política y económica" y el "terror".

Feijóo: “Hay causa para reclamar”

Todos los partidos con representación parlamentaria celebraron este jueves la noticia de la demanda del Gobierno contra los nietos de Franco y la sociedad mercantil Prístina, SL, vinculada a la familia. Alberto Núñez Feijóo, jefe del PP de Galicia, mostró su satisfacción por que el Gobierno de España "coincida con los criterios del Ejecutivo gallego". "Hay causa para reclamar", aseguró, aunque luego avanzó que hay "dificultades de legitimación" para que la Xunta, que él gobierna, se persone como acusación en el proceso.

Benito Portela, el alcalde de Sada (por el partido Sadamaioría), donde se ubica el pazo, cree sin embargo que debe estudiarse la posibilidad de hacerlo, y el Ayuntamiento rastreará todas las vías legales para personarse en una causa que considera también suya. Hace un año, el mismo día en que Pedro Sánchez asumió la presidencia del Gobierno, Portela le envió una carta pidiéndole que restaurase la memoria histórica reclamando Meirás para el patrimonio público. Al poco tiempo, con la polémica sobre la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos en plena ebullición, Portela volvía a enviarle otra carta al presidente, porque no había obtenido respuesta.

El líder del PSdeG, Gonzalo Caballero, insistió este jueves en que la demanda es la prueba de que el Gobierno es "de palabra" y "cumple sus compromisos", mientras que Antón Sánchez, viceportavoz de En Marea, anunció una proposición no de ley para reclamar a Feijóo que "la Xunta sea codemandante" en este "importante" paso que se acaba de dar. "No se puede bajar la guardia", advirtió el diputado Luís Bará, del BNG: el Gobierno debe tener "valentía" para llegar ahora hasta el final.


Adquisición “pública y pacífica”


Javier Casqueiro

La familia Franco, los siete nietos que pleitean contra el Gobierno por el proyecto de exhumación del dictador, no tiene aún ningún conocimiento directo de la demanda preparada por la Abogacía del Estado para recuperar la propiedad del pazo de Meirás. Fuentes próximas a su defensa explican, además, que tampoco les preocupa demasiado este intento porque creen que la ley les dará la razón y reconocerá que la histórica propiedad sigue siendo perteneciendo a los Franco.

Desde que murió el dictador en 1975, la familia Franco sostiene que ha afrontado tres veces el pago del impuesto de sucesiones (del anterior jefe del Estado a su viuda, luego a su hija y de esta a sus nietos), ha asumido la costosa reforma integral tras el incendio de 1978 y ha disfrutado de ese pazo de forma “pública y pacífica” los últimos 43 años. Esos términos aluden al concepto jurídico de la “usucapión extraordinaria”, que es un modo de adquirir una propiedad cuando se cumplen una serie de requisitos que en el caso de los bienes inmuebles requiere el uso ininterrumpido, conocido y sin violencia, por 30 años."                     (Silvia R. Pontevedra, El País, 12/07/19

1/2/19

Marisol: 'Me llevaban a un chalet del Viso con gente del régimen que iba a verme desnuda'

"La industria del cine y el espectáculo en España, ahora especialmente comprometida y combativa al respecto de los derechos de la mujer, guarda paradójicamente un pasado oscuro, que hoy, en tiempos del #MeToo y de la protección a la infancia, resultan inconcebibles. 

Pero, tal como muestra el reportaje de nuestra portada de noviembre firmado por Eva Lamarca y que se puede encontrar a partir de l viernes 19 de noviembre en el quiosco, siguen ahí. ¿Cómo era la industria del espectáculo en tiempos del tardofranquismo y la incipiente democracia?, ¿cómo sufrían el machismo las jóvenes actrices que en ocasiones se veían abocadas a convertirse en juguetes de una industria aparentemente respetable, pero embrutecida?, ¿quiénes fueron aquellas víctimas?

 En el extenso artículo se desgranan algunas claves de un tiempo gris y especialmente turbio, que también afectó a la que fue la mayor estrella de la historia de España, y que nos ayuda a entender el por qué de una desaparición tan radical e irreversible de la vida pública de la que fuera la niña prodigio más idolatrada en los años 60. 

Así, Vanity Fair accede al entorno cercano de la artista, ahora retirada, y para reconstruir su historia bucea en los archivos para encontrar sorprendentes testimonios de la época incluidos los de la propia Pepa Flores que hoy serían auténticas bombas que abrirían cualquier informativo y programa de actualidad y que por entonces pasaron desapercibidos. La niña Marisol desde muy temprana edad fue sometida a castigos físicos, vejaciones y un brutal machismo sobre el pocas veces se ha vuelto la mirada.

Entre los múltiples ejemplos de las denuncias que pasaron bajo el radar en la época se encuentran las conversaciones entre Flores y Francisco Umbral que hoy se guardan en la fundación que lleva el nombre del escritor, y que fueron el origen de una biografía de la estrella que, al final, nunca vio la luz, y donde Pepa Flores cuenta: 

“Me llevaban a un chalet del Viso y allí había gente importante, gente del régimen, a verme desnuda, a mí y a otras niñas. A mi madre, cuando venía a verme, los Goyanes la ponían a comer en la cocina".

"Sigue con lo del chalet del Viso" –le conmina el periodista.

"No me atrevo" –responde ella.

Y finalmente: “No me fío de ti, Umbral”.

 El exmarido de Pepa Flores Carlos Goyanes, hijo de su descubridor Manuel Goyanes, contestó a sus denuncias para este reportaje: “¿Si todo hubiera sido tan horrible como se dice, se habría casado conmigo? No tiene sentido”, asegura. 

Participa también el periodista Luis García Gil, escritor de la última biografía sobre Marisol, y el gran biógrafo de las estrellas y amigo de Pepa Flores, José Aguilar. Amigos íntimos como el actor y autor teatral Chencho Ortiz, que dice “Es que la verdad no se puede contar,. No podemos sumar más a lo que ella ya ha dicho, porque nos metemos en un lío”. También Bárbara Rey y Joselito hablan en nuestra páginas. 

 Ya en democracia, en el artículo también se relata cuál fue la intrahistoria del desnudo de Pepa Flores en Interviú que fue un shock nacional que batió récords de ventas, pero que se hizo sin el consentimiento de la actriz. Un reportaje que nos sitúa como sociedad frente a un doloroso espejo que Marisol nunca ha querido volver a mirar, algo que a la lectura del reportaje de Vanity Fair nos ayuda a entender."                   (Vanity Fair, 18/10/18)


"(...) Gil también buceó en el pasado de Marisol para saber qué había ocurrido. 

“En Málaga, la gente, sin dar nombres, te cuenta cosas de las que le pasaron. Hablo de gente muy fiable, desde arquitectos, escritores..., que me ha explicado encuentros furtivos en sitios a los que la llevaban forzada. Situaciones que yo no puedo contrastar y por eso no he incluido en mi libro”. 

 “Es que la verdad no se puede contar, no se puede contar. No podemos sumar más de lo que ella ya ha dicho, porque nos metemos en un lío...”. El discurso del actor y autor teatral Chencho Ortiz, amigo de la infancia de Marisol, está armado esta tarde malagueña con frases que se encadenan en un bucle extraño. 

"A mi Pepa no me ha contado nada, lo he escuchado yo. Era una queja. Era un llando. Y se arranca a recitar unos versos sobre su amiga: "Ellos seguirán ahí, vigilantes, expectantes. El mismo rumor los hace temblar. Parecer, aparentar, disimular, obedecer, vivir a medias. ¡Iros a la mierda! Esclavizáis corazones. Sois el germen que acaba con el mundo". Y añade: "Ahí está la verdad". (...)·

El gran biógrafo de las estrellas José Aguilar, amigo personal de Marisol y escritor de sus memorias autorizadas, sonríe felino sentado en una terraza del centro de Madrid. “Ahora ya nadie se acuerda, pero la maravillosa Conchita Goyanes, que en paz descanse, sobrina de Manuel Goyanes, no quiso trabajar con su tío en Un rayo de luz. Por eso buscaron a Marisol. ¿Por qué sería?”. 

Goyanes, hija de un cirujano y una actriz, narró en 2006 cómo se había visto sometida a abusos y maltratos cuando era una niña prodigio: “Fue terrible. Aquellos hombres me decían cosas como: ‘Eres una niña mala, me miras así y me provocas para que te haga todas estas cosas”. 

La sonrisa se ha borrado del rostro del periodista. “Yo sé quién era una de las personas que abusó de ella, alguien muy famoso que estaba trabajando en Televisión Española y sé que ella coincidía con esa persona en actos y venía a besarla... Y ella pues ahí estaba...”. 

—¿Y esa persona trabajó también con Marisol? —le pregunto. 

 Aguilar no pronuncia palabra. Solo hace una caída de ojos y reflexiona: “Yo me digo, si alguien como Conchita Goyanes tuvo que sufrir abusos sexuales siendo su padre un cirujano famoso y su madre una persona del medio, ¿qué les quedará a otras? Si Pilar y Aurora Bayona, Pili y Mili, hijas de un magistrado, contaron que, para rendir más, les ofrecieron ‘unas pastillitas’, ¿qué podemos esperar a otros niveles? Yo sé que Marisol, como otros niños prodigio, ha sufrido muchísimo. Me consta que ha vivido cosas muy duras...”.

Si hubo un niño prodigio antes que Marisol, ese fue Joselito. El pequeño ruiseñor era ya una estrella cuando en 1959 llevaron a aquella niña rubia y angelical al estudio donde él rodaba El pequeño coronel para hacerle su primera prueba cinematográfica. 

“Allí la conocí, y luego nos veíamos cuando podíamos, porque siempre estábamos viajando”, me dice hoy, a sus 75 años, mientras pasea por su pueblo, Utiel, de la mano de su mujer, Mari Fe. Le pregunto si recuerda aquellos años, las presiones, los abusos: “Yo no lo viví así, pero sí es verdad que casi el 95% de las artistas pasaban por la piedra de muchos productores y directores para conseguir un papel, porque si no, no les daban la oportunidad. 

 Por eso está bien que ahora muchas actrices den la cara para decir que esto no puede ser. Pero, que yo sepa, Marisol no pasó nada de eso, porque tanto ella como yo estábamos muy protegidos, vivíamos en una bombonera”. 

Joselito habla del 95% de las mujeres y pienso en la conversación que acabo de tener con Bárbara Rey, quien trabajó en 1973, con 21 años, en La chica del molino rojo con Marisol y me ha contado cómo un día sus compañeras le advirtieron de que el protagonista, Renaud Verley, “se entregaba mucho” en las escenas de amor.

“Era la última que tenía que actuar con él y estaba... Pero se portó muy profesionalmente”. La actriz tenía miedo con razón. Me confiesa que tres años antes vivió “el acoso total y absoluto de un director de cine”. Se niega a dar el nombre: “Ya murió y está muy bien considerado”. 

 Rey abandonó la película. “Hice ver que estaba mala, pero vino a mi habitación y empezó a manosearme: ‘Venga, te vas a poner buena’. No pude soportarlo más y me marché. Fue muy difícil. Era una época en la que no podías denunciar. No iba a ocurrir nada”.

Bárbara Rey no es la única que no quiere dar el nombre y apellido de su acosador. El intérprete Manuel de Blas, quien compartió escenas con ella y Marisol en La chica del molino rojo, habla de un “actor muy importante, muy feo y muy ligón”, que se empeñaba en repasar con su mujer, la actriz Patty Shepard, el texto de la película en su casa. (...)"              (Eva Lamarca, Vanity Fair, 09/12/18)

18/12/18

Diccionario biográfico del franquismo: una guía de los "protagonistas y cómplices" del yugo de Franco

"Cada cara al sol. Cada nombre, partícipe. Cada actor necesario en la ejecución del yugo de la dictadura. Es el retrato polifacético que deja el libro Diccionario del franquismo. Protagonistas y cómplices, 1936-1978, del historiador Pedro Luis Angosto. Casi 400 biografías de "los personajes más significativos del franquismo" como una guía para entender "el hecho histórico que más ha condicionado la vida de los españoles".

La dictadura de Francisco Franco ha viciado el acontecer del pueblo español. Marcando el paso de la memoria durante 40 años, y llenando de fango el camino en el que chapotea la democracia.


Pero "en España  una parte grande de la población sigue ignorando qué pasó durante ese periodo", dice el autor. Un desconocimiento latente "desgraciadamente, pese a lo mucho que se habla y sobre todo lo mucho y bien que se ha escrito", refiere Pedro L. Angosto, licenciado en Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid y Doctor en Historia por la  Universidad de Alicante.

Por eso ha confeccionado "un libro asequible a todo el mundo" que proporciona "información sobre la mediocridad y la perversidad de quienes mandaron en España a sangre y fuego". Una suerte de fotografías de los personajes "que tanta incidencia tienen todavía en nuestro devenir", subraya.

 

El perfil de los "cómplices"


Las páginas de Diccionario del franquismo ( Editorial Comares) quieren aclarar la vida y obra de quienes construyeron el franquismo. El perfil de los "cómplices" que "contribuyeron a su perpetuación, eliminando así la libertad de los españoles". Porque "conocer sus trayectorias vitales es perentorio para reconstruir nuestra historia y edificar un futuro democrático y justo".

"Empecé a seleccionar a los personajes biografiados dependiendo de su peso en la trama golpista y en el posterior desarrollo de la dictadura", cuenta Pedro Angosto a  eldiario.es Andalucía. "Es posible, pese al tiempo dedicado, que falten nombres, pero creo que cualquier persona que se acerque a este libro tendrá una idea clarísima de quiénes fueron los inventores de esa monstruosidad que fue la dictadura franquista", expone.

Y los nombres van más allá del Ejército. "Los militares fueron el brazo ejecutor, pero  cómo olvidar a los cardenales Gomá y Pla y Deniel, a Nicolás Franco, que tanto tuvo que ver con su designación como Jefe del Estado y Caudillo de España, o a Juan March y Francesc Cambó, financiadores del golpe", explica el historiador.

Entre los biografiados "los hay de una crueldad increíble como el propio Franco, Queipo de Llano, Yagüe, Conesa o El Algabeño, de una crueldad insaciable, física, corporal, irracional y extrema", dice el autor. Y luego estaban otros sujetos "más teóricos, los incitadores, muchos de ellos altos dignatarios de la Iglesia, de la burguesía o la nobleza, pero también hay intelectuales como Eugenio D'Ors, uno de los armadores ideológicos del fascismo español".

 

Criminales amnistiados


Pero solo un manto de silencio cayó sobre estos "cómplices" y ejecutores del franquismo. "Pese a los crímenes de Lesa Humanidad que se cometieron, ni un sólo alto cargo de la dictadura ha sido juzgado, ni siquiera acusado dentro de nuestras fronteras", refiere Angosto. Esta amnistía, el "pacto de silencio" que surge de la Transición, "se está resquebrajando", apunta: "no hay día en que no tengamos noticia del descubrimiento de una nueva fosa con cientos de cadáveres, y esa ruptura necesaria terminará por afectar al régimen".

La materia prima para ejecutar la obra han sido "documentos de primera mano" aliñados con "abundantes declaraciones y escritos de los propios biografiados". "Numerosas investigaciones" históricas como base para conocer a los coautores "de aquel régimen que mantuvo a España y a su sociedad bajo el yugo de una de las dictaduras más largas de la Europa del siglo XX".
Una etapa oscura que baña al presente. Una dictadura que nace de un  genocidio fundacional y acaba aplicando la  pedagogía del terror hasta el último día. Bañando con su rastro mucho más allá de "los años que siguieron a la muerte de Franco". 

Sin contar la historia "nunca lograremos acabar con ese vacío", apunta Pedro L. Angosto. Y sin difusión, "nuestra labor historiográfica continuará rodeada de silencio mientras los medios ultras continúan imponiendo la monstruosa 'historia oficial'".

 

Romper "el silencio" del franquismo


El diccionario biográfico de la dictadura rompe, desde dentro, "el silencio sobre la historia del franquismo", como escribe en el prólogo el historiador Josep Fontana . En el "pacto de la Transición", dice, está la clave de esta España desmemoriada. Como una ley de Punto Final con una herramienta necesaria: "una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico que pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables".

Y esa falsa equidistancia "explica escándalos" como el protagonizado por la Real Academia de Historia con el Diccionario Biográfico Español al  dulcificar la figura del dictador Francisco Franco: "inteligente y moderado", "valeroso y católico". En las mismas páginas donde  los "perdedores" eran Manuel Azaña, Juan Negrín o Dolores Ibárruri, la Pasionaria, y canoniza a Mariano Rajoy o Rodrigo Rato. La versión digital del proyecto –financiado con dinero público: 6,5 millones de euros– ya rectifica y califica a Franco como "dictador".

"Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una República que formó maestros, abrió escuelas y creó bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó maestros, cerró escuelas y quemó libros", señala Fontana. En "uno de sus últimos textos", recuerda Pedro L. Angosto."                  (Juan Miguel Baquero, eldiario.es, 21/11/18)

24/5/18

Las hermanas ‘Schindler’ gallegas que salvaron a 500 judíos del Holocausto Lola, Amparo y Julia Touza siguen a la espera de ser nombradas 'Justas entre las naciones'

Lola Touza, segunda por la izquierda, en 1923

"El reloj de la estación de tren de Ribadavia, en Ourense, marca las seis menos diez. Lleva 50 años parado y es el mismo que Lola, Julia y Amparo Touza miraban todos los días cuando iban a trabajar al quiosco de la terminal. Corría el año 1941 y ellas regentaban, además del casino de la localidad, este pequeño puesto de madera en el que vendían melindres, licor café, aguardiente de hierbas o bocadillos. 

A simple vista, ofrecer estos productos era su principal cometido en la estación, pero las tres guardaban un secreto que muy pocos en el pueblo sabían y que hasta muchos años después de su muerte nunca vio la luz.

Entre los numerosos pasajeros que viajaban en la línea Hendaya-Vigo, aún en circulación, se encontraban muchos judíos que huían de los campos de concentración nazis. Lo hacían cruzando la frontera francesa hacia España y con el objetivo de llegar a Portugal para marcharse a Estados Unidos o a América Latina. 

Según el historiador José Ramón Estévez y el escritor Vicente Piñeiro, expertos en esta historia, las tres hermanas consiguieron ayudar a alrededor de 500 judíos gracias a una red clandestina que las conectaba directamente con el cónsul portugués Arístides de Sousa, que también desempeñó el mismo cargo en Vigo. 

“Creemos que ellas recibían telegramas de Sousa, reconocido por la cantidad de visados que concedió a judíos que huían del Holocausto. Cuando recibían el aviso, sabían si en el tren que circulaba ese día había alguien que las necesitaba o no. Los pasajeros solo tenían que preguntar por “la madre", que era el apodo de Lola. 

Después, las tres hermanas los escondían en el quiosco de la estación de Ribadavia para, aprovechando la discreción de la noche, trasladarlos a su casa, donde los ocultaban hasta que fuese seguro cruzar la frontera y llegar a Portugal, bien caminando, bien en coche”, asegura Piñeiro.

La red de las hermanas Touza, dirigida por Lola, contaba con otros protagonistas que nunca desvelaron el secreto. Entre ellos se incluían dos taxistas del pueblo, Xosé Rocha y Javier Míguez; un tonelero llamado Ricardo Pérez, que hacía las veces de intérprete; el padre del historiador Estévez, Francisco, aún vivo; y su abuelo Ramón.

 “Lola se acercó a mi abuelo en la estación mientras cargaba un vagón de ladrillo y le dijo que tenía escondido a un señor que venía de Europa y que quería que él lo llevase a la frontera con Portugal, que está a 12 kilómetros de Ribadavia. Mi abuelo lo acompañó en la noche, junto a mi padre, a través del río, haciéndose pasar por pescadores. Este señor, en agradecimiento, les dio una moneda que luego, muchos años después, entregamos a los nietos de Lola”, afirma Estévez.

Las peripecias que pasaron Julia y sus hermanas fueron conocidas por muy pocos vecinos del pueblo. De hecho, en la actualidad, todavía muchos dudan de la labor de estas tres hermanas, pese a que hay documentos y testigos que lo acreditan. El secreto no fue desvelado hasta 2005, cuando el escritor Antonio Patiño escribió su historia, que había jurado a Lola no contar hasta que las tres hubiesen fallecido. 

“A raíz de esa publicación fui desenredando la madeja de enigmas que mi abuela y mis tías habían ocultado durante tanto tiempo. Yo vi muchas cosas de pequeño que, a partir de ese momento, de repente empezaron a cuadrar”, cuenta el arquitecto Julio Touza, nieto de Lola.

Touza resume la hazaña de su abuela y sus tías como una historia de silencios. “Ellas ayudaban a estas personas de manera desinteresada y nunca lo hicieron público. Tampoco lo contó mi padre. Eran solidarias por naturaleza y no solo con judíos huidos, sino también con prisioneros de la Guerra Civil, a los que daban comida a través de los barrotes de la cárcel”, sostiene. 

El arquitecto recuerda a su abuela como una mujer fuerte, con tesón y adelantada a su época. "Según he podido saber después, las tres pusieron en riesgo su vida en numerosas ocasiones. No era habitual que la Gestapo visitase la localidad, pero sí que, en alguna ocasión, vinieron preguntando por "la madre". La presencia de los nazis era habitual en Galicia porque venían en busca de wolframio, un mineral necesario para reforzar cañones y acorazar tanques, muy abundante en la zona", añade.

Solo una placa en su honor

El 7 de septiembre de 2008, el Ayuntamiento de Ribadavia aprobó poner una placa en homenaje a las Touza. "A las tres hermanas Lola, Amparo y Julia Touza. Luchadoras por la Libertad", se puede leer en el que fue su domicilio en Ribadavia. El mismo año, el Centro Peres por la Paz plantó en Jerusalén un árbol con el nombre de Lola Touza que recuerda su labor. 

Desde entonces, la familia también espera que se les otorgue el título de Justas entre las Naciones, el máximo reconocimiento oficial que otorga el Estado de Israel. "Para que se les conceda este título se deben cumplir tres requisitos: que hayan salvado a un judío, que lo hayan hecho arriesgando sus vidas y que se haya llevado a cabo de forma desinteresada. Ellas cumplen todos", explica Touza.

Por su parte, el Centro Sefarad-Israel en España confirma que esta investigación se está llevando a cabo, pero no da fecha exacta para la resolución del proceso que califican como "lento y complicado". Por ello, el 13 de abril lanzaron una campaña para recoger firmas que apoyen su Expediente de Honra del Municipio. El Yad Vashem, institución creada para honrar a las víctimas y los héroes del Holocausto, tampoco ha precisado a este periódico el momento previsto para el nombramiento.

Recientemente se publicó que este año se estrenará una película musical basada en la vida de las Touza. El nieto de Lola no ve posible el musical. Solo recuerda que Emilio Ruiz Barrachina, al que se mencionaba como director de la película, "escribió un libro sobre las tres hermanas, titulado Estación Libertad". Este periódico ha intentado sin éxito hablar con él. 

"Lo que sí puedo contar es que he tenido varias reuniones con un español que forma parte del equipo de Steven Spielberg para hacer un filme que cuente su historia y no he rechazado la idea. También tengo previsto reformar la casa de mi tía y abuelas para convertirla en un pequeño hotel y centro de actividades que regenten los vecinos de la localidad", confiesa Touza. 

Mientras tanto, a la espera de esa película, del reconocimiento o de la casa homenaje, la historia de Lola, Julia y Amparo seguirá silenciada. "Quizá es lo que ellas hubiesen querido", concluye el nieto."                (Mai Montero, El País, 27/04/18)

19/5/17

¿Qué hacer con el Valle de los Caídos? Mantenerlo y explicarlo. Representa la espada y la cruz unidas por el pacto de sangre forjado en la guerra y consolidado por los largos años de victoria, es un pasado de muerte, tortura y humillación

 "Hace unos años, en este mismo espacio, expliqué las razones por las que no soy partidaria de sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Pensaba entonces, y sigo pensando ahora, que la memoria no tiene que ver con el pasado, sino con el futuro.

 Y los españoles del futuro tienen derecho a que preservemos su patrimonio, a enjuiciar la figura del dictador en función también de la imagen que él quiso legar a la posteridad. Nuestros nietos deben contemplar ese mausoleo, aprender que lo levantaron trabajadores esclavos cuya explotación enriqueció a empresas privadas que dominarían la economía nacional durante décadas, conocer el dinero que costó mientras sus antepasados se morían literalmente de hambre o de enfermedades, erradicadas antes de la guerra, que sólo resucitaron y prosperaron gracias a su espantosa miseria. 

Esa es la clave de mi postura.  

(...)  el Valle de los Caídos debe convertirse en un lugar de memoria consagrado a la figura y la obra del Caudillo. Esto no sólo no implica un homenaje sino que, a imagen y semejanza de la preservación de los campos de exterminio nazis, representa todo lo contrario.

 Pero si no se clausura el monasterio, si no se desacraliza la basílica, si no se instala una exposición informativa permanente, dará igual que los restos de Franco estén allí o en cualquier otro lugar."            (Almudena Grandes, El País, 15/05/17)


"(...) El Valle de los Caídos fue inaugurado el 1 de abril de 1959, vigésimo aniversario de la Victoria. En esas casi dos décadas de construcción, trabajaron en total unos veinte mil hombres, muchos de ellos, sobre todo hasta 1950, "rojos" cautivos de guerra y prisioneros políticos, explotados por las empresas que obtuvieron las diferentes contratas de construcción, Banús, Agromán y Huarte.

El 7 de marzo de 1959, a punto ya de inaugurarse el Valle de los Caídos, Franco escribió a Pilar y Miguel Primo de Rivera para ofrecerles la nueva basílica "como el lugar más adecuado para que en ella reciban sepultura los restos de vuestro hermano José Antonio, en el lugar preferente que le corresponde entre nuestros gloriosos Caídos". 

 En la mañana del 30 de marzo, miembros de la Vieja Guardia de Falange y de la Guardia de Franco se turnaron en el traslado del féretro desde El Escorial al Valle de los Caídos. Lo depositaron al pie del altar mayor de la cripta, bajo una losa de granito con la inscripción "José Antonio". Era el lugar para su "eterno reposo", como lo tituló el reportaje del No-Do.

 El 23 de noviembre de 1975 el cortejo fúnebre de Franco llegó a la basílica del Valle de los Caídos. La multitud congregada en la explanada exterior entonó el Cara al Sol, el Oriamendiy el himno de la Legión, con la presencia destacada de grupos de excombatientes, que iban a ser recibidos por el nuevo Rey en su primera recepción oficial.

 En el interior del templo, detrás del altar mayor, esperaba la fosa abierta junto a la tumba de José Antonio Primo de Rivera. A las dos y cuarto de la tarde una losa de granito de mil quinientos kilos cubrió el sepulcro. (...)

Hay tres cosas urgentes que deberían hacerse, más allá de los usos que de todo eso se hace desde la política presente:

1. Mantenerlo y explicarlo como paradigma de la simbiosis entre religión y política, entre la Iglesia católica y la dictadura de Franco.

 Y debe recordarse, en folletos y en una introducción clara y contundente a la entrada, que, acabada ya la guerra, mientras se construyó ese monumento, "símbolo de paz", Franco presidió una dictadura que ejecutó a no menos de cincuenta mil personas y dejó morir en las cárceles a varios miles más de hambre y enfermedad, convirtiendo la violencia en una parte integral de la formación de su Estado. 

Y recordaría, en el recinto ideal para recordarlo, que la Iglesia católica, recuperados sus privilegios y su monopolio religioso tras la guerra, se mostró gozosa, inquisitorial, omnipresente y todopoderosa al lado de su Caudillo.

 2. Franco ideó el monumento, y así se hizo, para inmortalizar su victoria en la Guerra Civil y honrar sólo a los muertos de su bando, aunque se montara después la farsa de trasladar también allí los restos de miles de "rojos" muertos o asesinados durante esa guerra. Esos restos, robados de cementerios y fosas comunes, deben ser devueltos a sus familias, a quienes se debe una reparación política, judicial y moral.   (...)

3. El Valle de los Caídos representa la espada y la cruz unidas por el pacto de sangre forjado en la guerra y consolidado por los largos años de victoria. 

Hay que desacralizarlo, convertirlo en un lugar de la memoria de los crímenes del franquismo, explicado con rigor y separado de cualquier acto de apología de la dictadura. 

Y Franco, que lo construyó a mayor gloria de él y de su victoria levantada sobre el crimen y la exclusión de los vencidos, debería quedar allí, para que todo el mundo lo recordara  (...)

Para que los actuales políticos del Partido Popular no se sigan riendo de las víctimas, los historiadores que lo hemos investigado tenemos que difundirlo, comunicarlo, sentar las bases para una nueva educación de las generaciones presentes y futuras que no vivieron aquella historia. Da igual sacar a Franco de su Valle si no va acompañado de esa transformación profunda en la educación y en la enseñanza de la historia. 

Es lo que se ha hecho en muchos países del mundo con los lugares que simbolizan el crimen, la tortura y el genocidio. No borremos sus huellas. La peculiaridad de la historia de España es que Franco murió en la cama, 30 años después que los principales dirigentes fascistas. Pero compartió con ellos crímenes, ideas, historia y comportamientos. Que no se siga blanqueando ese pasado de muerte, tortura y humillación."                 (Julíán Casanova, CTXT, 16/05/17)

3/12/15

Franco se hizo durante la guerra civil con una “fortunita”

"(...) Uno de los artículos de la revista “Hispania Nova” que desmonta con rotundidad las tesis de “Franco. Una biografía personal y política” es el del historiador José Luis Ledesma, centrado en la represión y las investigaciones sobre la misma. 

Ledesma señala que, como resultado de numerosos estudios basados en metodologías diversas, la historiografía española considera que en la zona republicana la represión se tradujo en la muerte de unas 50.000 personas durante la guerra civil, mientras que la cifra se eleva a 130.000 fallecidos (40.000 de ellos durante la posguerra) en el caso de la España franquista (algunas fuentes la incrementan hasta 150.000 personas). 

Sin embargo, Jesús Palacios y Stanley Payne establecen el cálculo de muertos por la “violencia revolucionaria” en 55.000 personas, mientras que reducen los efectos de la represión por parte del bando “nacional”, que habría afectado a unas 80.000 personas (30.000 en la posguerra).

En otro apartado de la publicación, Ángel Viñas rebate la interpretación de Franco como gobernante y militar austero. Muchos de los argumentos ya los utilizó el historiador, economista y diplomático en el libro “La otra cara del caudillo. Mitos y realidades en la biografía de Franco”, publicado por la editorial Crítica en 2015.

 Viñas sostiene que Franco se hizo durante la guerra civil con una “fortunita”, que consiguió agrandar durante la posguerra en medio de la pauperización general. Ya como jefe de estado, el dictador hizo uso de la “ingeniería jurídica” de la época para embarcarse, por ejemplo, en inversiones inmobiliarias que enmascaró “con la complicidad de su señora esposa y de un notario flexible”. 

En agosto de 1940 Franco contaba con una fortuna de 34 millones de pesetas (388 millones de euros del año 2010). El historiador detalla asimismo de qué manera el dictador se lucró con la llamada “Operación Café”. Viñas refuta, por otro lado, que Franco fuera un “hábil” y “prudente” diplomático, frente a lo que sostienen las tesis filo-franquistas. (...)"              (Enric Llopis , Rebelión, 27/11/15)

26/10/15

Francisco Franco hizo caja aceptando regalos o haciéndose con donativos que debían servir para la reconstrucción del país

"En su libro, La otra cara del caudillo, el historiador, economista y diplomático Ángel Viñas ha investigado sobre la fortuna de Francisco Franco quien, demuestra, hizo caja aceptando regalos o haciéndose con donativos que debían servir  para la reconstrucción del país. De su interesante estudio se desprende que la corrupción económica acompañó al régimen desde su inicio y su sombra sigue vigente hasta hoy.

En esta entrevista con ELPLURAL.COM  Ángel Viñas responsabiliza de esa presencia franquista “a políticos un tanto bocazas” poniendo como ejemplo a Esperanza Aguirre y dice que “en los archivos hay adormecidas serpientes venenosas que pueden despertarse si se indaga mucho en ellos”.

P. ¿Tuvieron las ejecuciones y desapariciones forzadas de millares de españoles un motivo económico?

R. Fueron una consecuencia, no arbitraria, de la aplicación de una política de represión multimodal que perseguía destruir en la mayor medida posible a los vencidos. Naturalmente en ella se dieron motivos muy diversos: ideológicos, políticos, económicos, de envidias y hasta de querellas personales.

P. En este sentido, ¿qué papel jugaron los tribunales que incautaban los bienes de detenidos, fusilados y vencidos en general en el enriquecimiento de diferentes sectores afines a Franco y al propio Franco?

R. Su función era, sobre el papel, el previsto en la Ley de Responsabilidades Políticas de febrero de 1939, promulgada por Franco en el período en que ya oteaba la victoria definitiva. Hay que ponerlo en conexión con el  Dictamen sobre la ilegitimidad de poderes actuantes el 18 de julio de 1936, biblia del canon franquista desde entonces hasta nuestros días.

Basándose en que los republicanos habían cometido un delito de “sublevación”  lo que se quiso fue extraer las consecuencias no solo penales sino también económicas contra los acusados. Fue, pues, una manera de expoliar a los vencidos de sus bienes y fortunas. Otra forma de represión y, económicamente, la más significativa.

P. Estos tribunales y las incautaciones que llevaban a cabo ¿se podrían considerar un comienzo de la corrupción vigente durante el franquismo?

R. Que los tribunales juzgaron arbitrariamente está fuera de toda duda. Hay varios estudios sobre la jurisdicción de responsabilidades políticas que así lo demuestran. El problema de la corrupción en el franquismo (desbordante, prevalente, manifestada de múltiples maneras) es que con harta frecuencia resulta difícil hallar pruebas directas.

 Existen, sin embargo, numerosos testimonios, tanto españoles como extranjeros, que  se refieren a ella, en la época y después.

 Fue un aspecto querido: dado que se había ganado militar y políticamente, había que extraer hasta la última gota los frutos de la victoria. Lo hizo Franco directamente (como he demostrado en mi libro) y también próximos a él (como demostraré en el próximo).

P. ¿De qué modo esa corrupción ha llegado hasta la actualidad? ¿Piensa que sigue vigente el franquismo en la sociedad actual?

R. La corrupción es endémica. Lo que ocurre es que sus manifestaciones cambian con el tiempo. El primitivismo de una época en la que no había separación de poderes, los tribunales no eran libres, las libertades políticas brillaban por su ausencia y la censura era de guerra, no es ni remotamente parecida a  la que actualmente se practica. Por lo demás, la corrupción también existe en otras sociedades occidentales.

Los estudios de Transparencia Internacional así lo demuestran. Lo que no existe en otras es la falta de voluntad política e institucional española de reducirla a su mínima expresión. La sombra del franquismo es alargada. Cuarenta años no son nada a la hora de modificar profundamente comportamientos sociales muy arraigados.

P.  ¿Es la derecha española moderna, una derecha aun franquista? 

R. La derecha española es pluriforme, si bien hoy por hoy encajonada bajo el caparazón del PP en el cual conviven sensibilidades diferentes con respecto al pasado. Una de las causas es, precisamente, el carácter integrador del PP aunque hay también una ultraderecha que sigue proclamándose orgullosamente franquista sin el menor pudor. Incluso critica al PP.

P. ¿Por qué tiene esta derecha tanto miedo a temas como el de la memoria histórica?

Se han escrito varias tesis doctorales, en España y fuera de ella, al respecto. Yo suelo hablar del “miedo al pasado”. En los archivos hay adormecidas serpientes venenosas que pueden despertarse si se indaga mucho en ellos. Es, sin embargo, una batalla perdida si no se destruye documentación, como ya se hizo con especial fruición en los años de la transición.

 Aparte de ello, yo no niego que lo que cabe denominar el canon franquista, interpretativo del sentir de la derecha más berroqueña, siga calando en un sector amplio de la sociedad española, impulsado -todo hay que decirlo- por políticos un tanto bocazas. Un ejemplo sería la venerada Doña Esperanza Aguirre.

P. ¿No será también porque existe el temor a que una investigación como la suya destape el origen económico de empresas o particulares?

R. Tal vez exista documentación -de hecho varias empresas hoy poderosas despegaron en los años más oscuros del franquismo- pero probarlo adecuadamente es más difícil. A mí me ha hecho mucha gracia encontrarme en documentos ingleses referencias al origen de la fortuna de don Demetrio Carceller, que en contra de lo que habitualmente se cree no habría tenido mucho que ver con la política de regulación de las exportaciones de wolframio.

P. Como experto, ¿qué lecturas aconseja?

R. Ahora en octubre, la revista Hispania Nova publicará en la red un número extraordinario en el que José Luis Ledesma, Francisco Moreno Gómez y Juan José del Águila publican sendos artículos sobre la represión franquista en la guerra, en la posguerra y hasta en el franquismo tardío. Son artículos que dan a conocer al público interesado su alcance y  modalidades.

Recomiendo su consulta vivamente. Los lectores podrán acceder a ella fácilmente en la web de la Universidad Carlos III."

11/9/14

Campos de concentración en Andalucía o el trabajo esclavo como pilar del franquismo

Campos de concentración y trabajo forzado en Andalucía (1936-1956) / RMHSA (CGT).

"Al apuntar el término 'campo de concentración', el imaginario colectivo aterriza en los centros nazis de exterminio. Pero existe una parada preliminar: el uso del esclavo como pilar fundacional y vertebrador del franquismo. 

En suelo andaluz, unos 100.000 reclusos pasaron por alguno de los 55 recintos que sortearon la aniquilación física del adversario, como finalidad única, para convertirlos en mano de obra gratuita al servicio de empresas privadas e instituciones públicas.

Caso, paradigmático, del Ayuntamiento de Sevilla por los campos de concentración de El Colector, ubicado en la barriada de Heliópolis, y el de Las Arenas, en la cercana población de La Algaba. En el primero se tiró de trabajo forzado para una obra pública, y será señalizado para honrar la memoria de aquellos esclavos del franquismo. El segundo es una excepción: fue un centro de exterminio donde murió la mitad de su población reclusa.

Las cifras en España quedan, según las investigaciones realizadas, lejos del Holocausto provocado por la Alemania nazi y sus fábricas de la muerte. Aún así, el incipiente régimen franquista y la jerarquía circundante acumuló –sin contar los batallones de soldados– medio millón de personas en 180 campos de reclusión.

 Desde el mismo verano de 1936 se fundó un sistema esclavista, perfeccionado hasta alcanzar su máxima expresión con la creación del Patronato Nacional para la Redención de Penas por el Trabajo (PRPT).

Bien o mal, aquellos enjutos cuerpos apresados servirían incluso para obras faraónicas. Pero no sólo. También llevaron a cabo arreglo de calles, construcción de viviendas, recogida de cosechas o labores domésticas las mujeres, en situaciones no exentas de acoso sexual. Era, apuntan historiadores como José María García Márquez, la explotación planificada de los vencidos.

En estos campos de trabajo, explica García Márquez, "no murieron muchos presos ni tampoco en los batallones de trabajo, es más, murieron muy pocos". "La alimentación evitó esas muertes masivas", una "gran mortalidad" –especifica– que sí se dio en "prisiones, penales, cárceles y en campos de indigentes y mendigos".

Como en Las Arenas. Allí se recogían, cuenta, a "indigentes, mendigos, indocumentados o pobres, en general, que retiraban de las calles de Sevilla". Unos 300 reclusos (en 1941 y 1942) a los que, "sencillamente, los fueron dejando morir de hambre, uno tras otro sin que nadie moviera un dedo". La "escalofriante" cifra de muertos: 144. Un "porcentaje altísimo". Hoy, aquel edificio permanece aislado, en ruinas, cerca de un polígono industrial con el mismo nombre.

De El Colector, sin embargo, no queda ni rastro. Más de 500 esclavos del franquismo construyeron el desagüe municipal de Heliópolis desde unas instalaciones que ocuparon terrenos propiedad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y la Autoridad Portuaria de Sevilla (APS), y están cedidos al Consistorio sevillano. Prisioneros que hoy estarían a la sombra del puente del Quinto Centenario y cerca de la dársena del Puerto Este.

Hace años, el movimiento memorialista lanzó una petición –nace del grupo de trabajo de CGT-A– para colocar "una inscripción junto a un pequeño monumento" y honrar a aquellos "presos políticos". Un homenaje que, según fuentes consultadas por eldiario.es/andalucia, ha recibido el visto bueno de Autoridad Portuaria y Ayuntamiento de Sevilla y se materializará una vez finalicen las obras del parque en construcción sobre el antiguo cauce del río Guadaíra.

 ¿Se construyó el régimen franquista sobre la fuerza del trabajo esclavo? "Es indudable", responde García Márquez. Partiendo del objetivo primario "de recluir a todas las milicias republicanas en campos de prisioneros", desde donde eran "clasificados", llegó al "uso masivo de trabajadores a unos costes ínfimos". El sueldo eran 2 pesetas al día y el sistema carcelario descontaba 1,5 en concepto de manutención y vestimenta.

Para el investigador José Luis Gutiérrez Molina, el franquismo tenía tres pilares fundamentales. 

Uno: el ejército, que como "característica especial del fascismo español" controlaba "todo, desde la justicia hasta la economía". Dos: la corrupción, se trató de "un régimen absolutamente corrupto, desde la altura hasta la base". Y tres: el trabajo esclavo, que beneficia "al Estado franquista y a empresas privadas", convirtiéndose en "elemento vertebrador".

En Andalucía, se dan los primeros campos de concentración y trabajo forzado en zonas donde ya no hay operaciones militares. Hubo trece instalaciones en Granada, once en Córdoba y Sevilla, ocho en Jaén, cuatro en Cádiz y Málaga, tres en Huelva y uno en Almería. Alguno, como el de Los Merinales, con diferentes usos hasta 1956, dos décadas después de iniciada la guerra civil.

9/5/14

El Censo Rojo franquista: tres millones de sospechosos. Una nación fichada

"(...) El 1 de marzo de 1937 Wilhelm Faupel presentaba ante Franco sus cartas credenciales como embajador ante una Plaza Mayor de Salamanca abarrotada de gente y engalanada para la ocasión. 

Dada su especialidad como difusor del programa nazi, no es de extrañar que solicite la colaboración de especialistas alemanes en prensa y propaganda, con los que creará el Departamento de Prensa de la embajada y desde donde establecerá, como señala Javier Domínguez, una importante red  propagandística de la que saldrían títulos como La eterna cuestión judía, síntesis antisemita adaptada a la realidad española.

Poco después, el 20 de abril de 1937, Franco  dictará una Orden por la que se crea en Salamanca y bajo dependencia de su Secretaría, la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista (OIPA), con la finalidad de:

“...recoger, analizar y catalogar todo el material de propaganda de todas clases que el Comunismo y sus organizaciones adláteres hayan utilizado para sus campañas en nuestra Patria, con el fin de organizar la correspondiente contrapropaganda en España y en el extranjero en colaboración con las instituciones anticomunistas existentes, tales como el Antikomintern de Berlín, el Instituto de Investigación Científica del Comunismo en Varsovia, la institución antimarxista Maitre Aubert en Ginebra, la National Herstle en Holanda…”

Parece que Faupel, el especialista en propaganda y en la lucha contra el comunismo, había tendido bien sus redes asesoras. Este primer organismo de la OIPA, junto con el creado inmediatamente después también en Salamanca, la Delegación de Asuntos Especiales, tratarían en palabras de González Quintana de “mostrar al mundo las maldades del comunismo, de la masonería y del judaísmo”. 

Estas dos oficinas y la creada en 1938, la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos, fueron los embriones de la Delegación Nacional de Servicios Documentales (1944), organismo paradigmático de la represión franquista que, partiendo de la incautación documental a personas físicas y jurídicas desafectas al régimen franquista, elaboraría el mayor archivo para la represión creado nunca en España, un Censo Rojo, al que Diego Navarro Bonilla alude en Morir matando y del que dice que posibilitó que existiera una "nación fichada". 

Toda la masa documental incautada, tanto de archivo como de biblioteca y hemeroteca, serviría para la elaboración de un gran fichero, en torno a las tres millones de fichas, en el que se fueron reflejando una serie de datos sobre personas desafectas al régimen franquista, esto es: personas relacionadas con partidos republicanos, organizaciones sindicales, ateneos libertarios, hijos de republicanos refugiados en otros países, intelectuales antifascistas, escritores, libertarios, enfermeras republicanas, personas que han dado un donativo al Socorro Rojo Internacional, personal integrante de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de la República, sindicalistas, miembros de la masonería, rosacruces, maestros, miembros de las Brigadas Internacionales… Un espectacular mapa de rojos, limitado por los males de la masonería y el comunismo internacional.

El personal que trabajaba en estas oficinas, a medida que iba procesando la información de la documentación incautada, elaboraba una ficha con el nombre y apellidos de la persona, pudiendo una misma tener varias en el fichero. 

 Lucía Sánchez Saornil / ENLACRESTA2.WORDPRESS

De Lucía Sánchez Saornil por ejemplo, mujer libertaria y fundadora de la revista Mujeres Libres (junto a Mercedes Comaposada Guillén y Amparo Poch i Gascón), existen 32 fichas, en las que figura como escritora de artículos, miembro de la CNT, oradora en mítines antifascistas, poeta, miembro del Consejo Nacional de Solidaridad Internacional Antifascista, secretaria de Solidaridad Internacional Antifascista…

Sin hacer distinción de sexo o edad, los datos de hombres, mujeres y niños van a dar forma al siniestro fichero. La creación del nuevo régimen y el modelo político social que implantó pasaba por la eliminación del contrario, y para ello nada mejor que su identificación en un censo de rojos, para realizar la consecuente represión. 

 Prisión, juicios sumarísimos, ejecuciones… y a los que sobrevivieron físicamente, se les aplicó el estigma de rojo, extensivo a padres, hijos y cónyuges, a modo de estrella invisible cosida a la solapa.

¿Qué interés había en realizar unas fichas sobre niños evacuados que partieron de Santander rumbo a Francia?, ¿Perseguían realizar un censo similar al realizado en la Alemania nazi sobre los judíos? Identificación, filiación y finalmente localización para la represión. 

 La finalidad visible administrativamente de este fichero era la de informar a otros organismos represivos de la dictadura franquista, facilitando los antecedentes político-sociales que, solicitados por los gobiernos civiles, militares, Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, Auditoría de Guerra, tribunales de depuración de trabajadores, Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas, etc. serviría para extirpar tamaño cáncer de la nueva España y aniquilar al contrario.

Las diferentes informaciones que en la actualidad proporcionan los datos de los organismos represores del franquismo nos llevan a pensar en el complicado y elaborado sistema represivo. La Dirección General de Seguridad, gobiernos civiles y militares, capitanías, comandancias militares, Causa General, tribunales de depuración, Dirección General de Prisiones, servicios de información de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado... proporcionan un sistema de identificación, obtención y registro de datos sobre personas a modo de ficha perforada, donde cada organismo u oficina de represión en coordinación transversal, puesto en contacto con los otros, obtendría una información esencial para sus competencias represivas. 

Un ejemplo de ello lo vemos en la Orden Circular de 1 de julio de 1941 “por la que se dispone se informe al Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, de los cargos relacionados con actividades masónicas o comunistas que aparezcan en expedientes de depuración político-social”.

Al igual que a los judíos, a los rojos se les negó cualquier derecho civil. De la misma manera que a los judíos que huían del nazismo les incautaban sus bienes (recordemos la oficina de emigración que Eichmann creó en Austria en 1938), a los rojos se les incautaban los suyos, así lo manda el artículo 3º de la Ley de Responsabilidades Políticas (9 de febrero de 1939), o el temprano Decreto nº 108 de la Junta de Defensa Nacional, sobre la ilegalización de los partidos del Frente Popular y la incautación de bienes (13 de septiembre de 1936). 

Los juicios que se llevaban a cabo se basaban en delitos acorde a las leyes de la dictadura, por lo que la burocratización de la represión en los poderes del Estado se hizo general en todo el territorio español, siendo muy posiblemente esta, la causa de la ausencia de un sentimiento de culpa en la sociedad española afecta al régimen y más aún, entre todo ese cuerpo de burócratas, cuerpos policiales, judiciales y administrativos que llevaron a cabo la  represión. (...)

En el libro IBM y el Holocausto, Edwin Black afirma que la tecnología IBM de las fichas perforadas con que se realizaron los censos en Alemania “permitió a los nazis trabajar en otra escala, con más velocidad y eficiencia”. La represión que se ejerció en España durante el franquismo se habría realizado seguramente sin la existencia del Censo Rojo, pero posiblemente no hubiera tenido la misma velocidad y eficiencia."          (María José Turrión , El País,  08 de mayo de 2014)

30/12/13

La política agresiva de Franco contra los judíos va atenuándose poco a poco. Las presiones americanas desempeñan un papel importante en ello



“Después de que las tropas alemanas invadieran el territorio en el que gobernaba Pétain, el gobierno español adoptó la política de no devolver los refugiados a Francia. Los alemanes, que mantienen en la zona del Jura dos divisiones preparadas para la posible entrada en España, han vencido esta política y han conseguido que Jordana se echara atrás y se volviera a la política de entrega de huidos.

 Pero Winston Churchill y el Departamento de Estado americano han sido más contundentes: si España no ayuda a los refugiados a escapar del terror nazi, si cometía ese crimen, «ello destruiría nuestras buenas relaciones».
Con «nuestras buenas relaciones» se refiere al petróleo que permite que en España se mueva algún automóvil o vuelen los aviones de Iberia, o al trigo que asegura que pronto los niños españoles puedan tener una ración de pan de doscientos cincuenta gramos diarios, el doble que los de Leningrado, por ejemplo.
Los refugiados que cruzan de forma clandestina la frontera, que huyen pisando la nieve, dejando tras ellos un rastro para las patrullas alemanas acompañadas de perros de presa, no son sólo judíos, sino también jóvenes franceses que quieren incorporarse al ejército de De Gaulle, o pilotos norteamericanos e ingleses que han sido derribados en territorios conquistados por el Reich.

 Aunque la mayoría son judíos. Desde el 7 de abril, la policía española no puede devolver a estos refugiados al otro lado de la línea fronteriza para que los alemanes los maten.4 Eso sí, a los que no tienen resuelta la recepción en otro país, como Portugal o Inglaterra, se les interna en el campo de Miranda de Ebro, en pésimas condiciones de alimentación e higiene, pero a salvo de los hornos crematorios.

 Se les conduce al campo en trenes formados por vagones de ganado que tardan cuatro días en hacer el trayecto desde Barcelona.
Hacinados, mal alimentados, pero con vida.
No está tan claro el destino que Franco quiere darles a los judíos con nacionalidad española que viven en Francia y en Grecia, sobre todo en Saló-nica. En París, un desesperado Bernardo Rolland sigue trabajando para proteger a sus miles de sefardíes, y experimenta el desaliento por no haber conseguido liberar a catorce de ellos que están internados en Drancy.

Pero el embajador Lequerica prefiere que se aplique la política de no interferir en las decisiones de las autoridades alemanas de ocupación.
El 21 de enero el nuevo embajador alemán en España, Hans von Moltke, que lleva apenas seis días en Madrid, comunica al Ministerio de Asuntos Exteriores una decisión de su gobierno: España tiene hasta el 30 de abril para evacuar a sus ciudadanos judíos de las áreas controladas por el Reich.

 En caso de que no lo haga, quedarán a merced de lo que decidan las autoridades. Los cónsules saben qué significa eso. El conde de Jordana y el subsecretario de Política Exterior, José María Doussinague también. Todos tienen los datos para no tener que forzar la imaginación sobre el destino de los judíos de nacionalidad española si no se les pone a salvo.

Pese a ello, el ministerio responde a Von Moltke que España no va a auto-rizar la entrada de ninguno de sus súbditos «de raza judía». El nuevo embajador en Berlín, Ginés Vidal, recibe instrucciones para que busque visados de entrada a judíos españoles, por ejemplo residentes en Francia, a otros países como Grecia y Turquía.

 Algo que parece una broma siniestra, porque en Grecia ya han comenzado las deportaciones asesinas. El 15 de marzo los ayudantes de Eichmann organizan la primera deportación de sefardíes para su exterminio.
Sin embargo, esta política del abandono a su suerte ha cambiado de forma sutil en marzo. Las súplicas de muchos judíos, las de diplomáticos como Rolland de Miota o Ginés Vidal acaban por alterar la brutal decisión.

 Y Jordana encuentra una fórmula que desafía todas las normas de la decencia pero resuelve algunos problemas: pueden volver a España los judíos españoles que ofrezcan garantías de que luego van a marcharse a otros países.
Una decisión de tintes antisemitas, que no protege ni mucho menos a todos los españoles, a los que se niega la tutela de su patria, pero que alivia el destino de una parte de ellos.
Jordana ha pedido una prórroga en el plazo dado por los alemanes para que sean reconocidos o abandonados a su suerte. El nuevo plazo es a finales de mayo.
Pero la nueva política aplicada por Jordana no se materializa más que a duras penas. Sólo la valentía de algunos hombres como Sebastián Romero Radigales en Atenas, Ángel Sanz Briz en Budapest, o Julio Valencia y su mujer, Zoé, en Bulgaria, va a permitir que algunos cientos de judíos salgan indemnes del destino que les reservan los nazis.
La política agresiva de Franco contra los judíos va atenuándose poco a poco. Las presiones americanas desempeñan un papel importante en ello. La alternativa es el hambre para el país. Un argumento contundente que han manejado bien los americanos y los ingleses. Mario Xesa no se ha enterado. Ni le importa, porque él a quien se debe es a Goebbels.
Hay que apoyar el Orden Nuevo. Y el gobierno español lo hace dejando a muchos de sus nacionales a merced de los asesinos.
Son judíos.”     

(Jorge M. Reverte: La División Azul. Rusia, 1941-1944. RBA, 2011. Págs. 508/510)