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26/10/15

Francisco Franco hizo caja aceptando regalos o haciéndose con donativos que debían servir para la reconstrucción del país

"En su libro, La otra cara del caudillo, el historiador, economista y diplomático Ángel Viñas ha investigado sobre la fortuna de Francisco Franco quien, demuestra, hizo caja aceptando regalos o haciéndose con donativos que debían servir  para la reconstrucción del país. De su interesante estudio se desprende que la corrupción económica acompañó al régimen desde su inicio y su sombra sigue vigente hasta hoy.

En esta entrevista con ELPLURAL.COM  Ángel Viñas responsabiliza de esa presencia franquista “a políticos un tanto bocazas” poniendo como ejemplo a Esperanza Aguirre y dice que “en los archivos hay adormecidas serpientes venenosas que pueden despertarse si se indaga mucho en ellos”.

P. ¿Tuvieron las ejecuciones y desapariciones forzadas de millares de españoles un motivo económico?

R. Fueron una consecuencia, no arbitraria, de la aplicación de una política de represión multimodal que perseguía destruir en la mayor medida posible a los vencidos. Naturalmente en ella se dieron motivos muy diversos: ideológicos, políticos, económicos, de envidias y hasta de querellas personales.

P. En este sentido, ¿qué papel jugaron los tribunales que incautaban los bienes de detenidos, fusilados y vencidos en general en el enriquecimiento de diferentes sectores afines a Franco y al propio Franco?

R. Su función era, sobre el papel, el previsto en la Ley de Responsabilidades Políticas de febrero de 1939, promulgada por Franco en el período en que ya oteaba la victoria definitiva. Hay que ponerlo en conexión con el  Dictamen sobre la ilegitimidad de poderes actuantes el 18 de julio de 1936, biblia del canon franquista desde entonces hasta nuestros días.

Basándose en que los republicanos habían cometido un delito de “sublevación”  lo que se quiso fue extraer las consecuencias no solo penales sino también económicas contra los acusados. Fue, pues, una manera de expoliar a los vencidos de sus bienes y fortunas. Otra forma de represión y, económicamente, la más significativa.

P. Estos tribunales y las incautaciones que llevaban a cabo ¿se podrían considerar un comienzo de la corrupción vigente durante el franquismo?

R. Que los tribunales juzgaron arbitrariamente está fuera de toda duda. Hay varios estudios sobre la jurisdicción de responsabilidades políticas que así lo demuestran. El problema de la corrupción en el franquismo (desbordante, prevalente, manifestada de múltiples maneras) es que con harta frecuencia resulta difícil hallar pruebas directas.

 Existen, sin embargo, numerosos testimonios, tanto españoles como extranjeros, que  se refieren a ella, en la época y después.

 Fue un aspecto querido: dado que se había ganado militar y políticamente, había que extraer hasta la última gota los frutos de la victoria. Lo hizo Franco directamente (como he demostrado en mi libro) y también próximos a él (como demostraré en el próximo).

P. ¿De qué modo esa corrupción ha llegado hasta la actualidad? ¿Piensa que sigue vigente el franquismo en la sociedad actual?

R. La corrupción es endémica. Lo que ocurre es que sus manifestaciones cambian con el tiempo. El primitivismo de una época en la que no había separación de poderes, los tribunales no eran libres, las libertades políticas brillaban por su ausencia y la censura era de guerra, no es ni remotamente parecida a  la que actualmente se practica. Por lo demás, la corrupción también existe en otras sociedades occidentales.

Los estudios de Transparencia Internacional así lo demuestran. Lo que no existe en otras es la falta de voluntad política e institucional española de reducirla a su mínima expresión. La sombra del franquismo es alargada. Cuarenta años no son nada a la hora de modificar profundamente comportamientos sociales muy arraigados.

P.  ¿Es la derecha española moderna, una derecha aun franquista? 

R. La derecha española es pluriforme, si bien hoy por hoy encajonada bajo el caparazón del PP en el cual conviven sensibilidades diferentes con respecto al pasado. Una de las causas es, precisamente, el carácter integrador del PP aunque hay también una ultraderecha que sigue proclamándose orgullosamente franquista sin el menor pudor. Incluso critica al PP.

P. ¿Por qué tiene esta derecha tanto miedo a temas como el de la memoria histórica?

Se han escrito varias tesis doctorales, en España y fuera de ella, al respecto. Yo suelo hablar del “miedo al pasado”. En los archivos hay adormecidas serpientes venenosas que pueden despertarse si se indaga mucho en ellos. Es, sin embargo, una batalla perdida si no se destruye documentación, como ya se hizo con especial fruición en los años de la transición.

 Aparte de ello, yo no niego que lo que cabe denominar el canon franquista, interpretativo del sentir de la derecha más berroqueña, siga calando en un sector amplio de la sociedad española, impulsado -todo hay que decirlo- por políticos un tanto bocazas. Un ejemplo sería la venerada Doña Esperanza Aguirre.

P. ¿No será también porque existe el temor a que una investigación como la suya destape el origen económico de empresas o particulares?

R. Tal vez exista documentación -de hecho varias empresas hoy poderosas despegaron en los años más oscuros del franquismo- pero probarlo adecuadamente es más difícil. A mí me ha hecho mucha gracia encontrarme en documentos ingleses referencias al origen de la fortuna de don Demetrio Carceller, que en contra de lo que habitualmente se cree no habría tenido mucho que ver con la política de regulación de las exportaciones de wolframio.

P. Como experto, ¿qué lecturas aconseja?

R. Ahora en octubre, la revista Hispania Nova publicará en la red un número extraordinario en el que José Luis Ledesma, Francisco Moreno Gómez y Juan José del Águila publican sendos artículos sobre la represión franquista en la guerra, en la posguerra y hasta en el franquismo tardío. Son artículos que dan a conocer al público interesado su alcance y  modalidades.

Recomiendo su consulta vivamente. Los lectores podrán acceder a ella fácilmente en la web de la Universidad Carlos III."

11/9/14

Campos de concentración en Andalucía o el trabajo esclavo como pilar del franquismo

Campos de concentración y trabajo forzado en Andalucía (1936-1956) / RMHSA (CGT).

"Al apuntar el término 'campo de concentración', el imaginario colectivo aterriza en los centros nazis de exterminio. Pero existe una parada preliminar: el uso del esclavo como pilar fundacional y vertebrador del franquismo. 

En suelo andaluz, unos 100.000 reclusos pasaron por alguno de los 55 recintos que sortearon la aniquilación física del adversario, como finalidad única, para convertirlos en mano de obra gratuita al servicio de empresas privadas e instituciones públicas.

Caso, paradigmático, del Ayuntamiento de Sevilla por los campos de concentración de El Colector, ubicado en la barriada de Heliópolis, y el de Las Arenas, en la cercana población de La Algaba. En el primero se tiró de trabajo forzado para una obra pública, y será señalizado para honrar la memoria de aquellos esclavos del franquismo. El segundo es una excepción: fue un centro de exterminio donde murió la mitad de su población reclusa.

Las cifras en España quedan, según las investigaciones realizadas, lejos del Holocausto provocado por la Alemania nazi y sus fábricas de la muerte. Aún así, el incipiente régimen franquista y la jerarquía circundante acumuló –sin contar los batallones de soldados– medio millón de personas en 180 campos de reclusión.

 Desde el mismo verano de 1936 se fundó un sistema esclavista, perfeccionado hasta alcanzar su máxima expresión con la creación del Patronato Nacional para la Redención de Penas por el Trabajo (PRPT).

Bien o mal, aquellos enjutos cuerpos apresados servirían incluso para obras faraónicas. Pero no sólo. También llevaron a cabo arreglo de calles, construcción de viviendas, recogida de cosechas o labores domésticas las mujeres, en situaciones no exentas de acoso sexual. Era, apuntan historiadores como José María García Márquez, la explotación planificada de los vencidos.

En estos campos de trabajo, explica García Márquez, "no murieron muchos presos ni tampoco en los batallones de trabajo, es más, murieron muy pocos". "La alimentación evitó esas muertes masivas", una "gran mortalidad" –especifica– que sí se dio en "prisiones, penales, cárceles y en campos de indigentes y mendigos".

Como en Las Arenas. Allí se recogían, cuenta, a "indigentes, mendigos, indocumentados o pobres, en general, que retiraban de las calles de Sevilla". Unos 300 reclusos (en 1941 y 1942) a los que, "sencillamente, los fueron dejando morir de hambre, uno tras otro sin que nadie moviera un dedo". La "escalofriante" cifra de muertos: 144. Un "porcentaje altísimo". Hoy, aquel edificio permanece aislado, en ruinas, cerca de un polígono industrial con el mismo nombre.

De El Colector, sin embargo, no queda ni rastro. Más de 500 esclavos del franquismo construyeron el desagüe municipal de Heliópolis desde unas instalaciones que ocuparon terrenos propiedad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y la Autoridad Portuaria de Sevilla (APS), y están cedidos al Consistorio sevillano. Prisioneros que hoy estarían a la sombra del puente del Quinto Centenario y cerca de la dársena del Puerto Este.

Hace años, el movimiento memorialista lanzó una petición –nace del grupo de trabajo de CGT-A– para colocar "una inscripción junto a un pequeño monumento" y honrar a aquellos "presos políticos". Un homenaje que, según fuentes consultadas por eldiario.es/andalucia, ha recibido el visto bueno de Autoridad Portuaria y Ayuntamiento de Sevilla y se materializará una vez finalicen las obras del parque en construcción sobre el antiguo cauce del río Guadaíra.

 ¿Se construyó el régimen franquista sobre la fuerza del trabajo esclavo? "Es indudable", responde García Márquez. Partiendo del objetivo primario "de recluir a todas las milicias republicanas en campos de prisioneros", desde donde eran "clasificados", llegó al "uso masivo de trabajadores a unos costes ínfimos". El sueldo eran 2 pesetas al día y el sistema carcelario descontaba 1,5 en concepto de manutención y vestimenta.

Para el investigador José Luis Gutiérrez Molina, el franquismo tenía tres pilares fundamentales. 

Uno: el ejército, que como "característica especial del fascismo español" controlaba "todo, desde la justicia hasta la economía". Dos: la corrupción, se trató de "un régimen absolutamente corrupto, desde la altura hasta la base". Y tres: el trabajo esclavo, que beneficia "al Estado franquista y a empresas privadas", convirtiéndose en "elemento vertebrador".

En Andalucía, se dan los primeros campos de concentración y trabajo forzado en zonas donde ya no hay operaciones militares. Hubo trece instalaciones en Granada, once en Córdoba y Sevilla, ocho en Jaén, cuatro en Cádiz y Málaga, tres en Huelva y uno en Almería. Alguno, como el de Los Merinales, con diferentes usos hasta 1956, dos décadas después de iniciada la guerra civil.

8/1/14

Von Galen, desde el pulpito de la catedral, ha denunciado el asesinato de miles de disminuidos psíquicos y físicos. Es imposible que la jerarquía católica en España no lo sepa. Ningún obispo español protesta en el pulpito contra la eugenesia alemana

"Münster está situada en la Baja Sajorna, una zona de Alemania en la que la religión católica es mayoritaria entre la población. Clemens von Galen, un cura nacionalista de familia noble, es el obispo de la ciudad. 

Su biografía es inequívoca: no es partidario de los nazis, pero está de acuerdo con el ataque a la Unión Soviética, donde la Iglesia ha sido borrada del mapa por las autoridades comunistas. Curas y obispos han tenido que escapar o han sido asesinados por el régimen de Stalin. Von Galen comparte con Pío XII el discurso sobre Rusia.


Von Galen ha tenido controversias públicas con Alfred Rosenberg, uno de los teóricos del nacionalismo racial que sirve a Hitler para elaborar sus salvajes discursos de exterminio. Y se ha atrevido a poner en cuestión el sistema educativo nazi, que tiende, a pesar del Concordato con el Vaticano, a eliminar la presencia del catolicismo en la escuela.

Pero hoy, 3 de agosto, ha ido mucho más lejos. Demasiado lejos. Desde el pulpito de la catedral ha denunciado la deportación y el asesinato de miles de personas, disminuidos psíquicos y físicos, en una gigantesca operación llamada Aktion T4, que tiene por objeto evitar la corrupción de la raza alemana. 

Los nazis no se conforman con esterilizar a las personas que consideran no aptas para formar parte de la raza elegida, sino que las eliminan con variados procedimientos que les sirven, además, para experimentar técnicas modernas de asesinato.

El sermón se reproduce y se disemina por toda Alemania, incluso en el frente, adonde llega impreso en hojas clandestinas que los soldados pueden leer. El revuelo es tal que las autoridades nazis tienen que suspender su programa de exterminio. Las autoridades discuten, y se llega a programar el asesinato del obispo.

 Pero Hitler decide que no, que ya llegará el momento de ajustar las cuentas con la Iglesia católica cuando la guerra acabe. Piensa que no es conveniente abrir un frente interior en estos momentos.

Es la primera respuesta seria de la Iglesia a las atrocidades nazis. Ni siquiera el papa Pío XII, amigo íntimo de Von Galen, que ejerce su mandato divino desde hace poco más de dos años, se atreverá en todo el tiempo que dure la guerra, a plantar cara de esa manera a los secuaces de Hitler, pese a los asesinatos de fieles católicos y el cierre y las incautaciones de dependencias eclesiásticas. A Von Galen la denuncia le hará merecer el apelativo de «el león de Münster».

Realmente, el obispo se ha jugado la vida. En una acción que tiene eco en todas partes, cuyos detalles llegan hasta los ingleses, que imprimen propaganda y la arrojan, alternando con bombas, sobre las ciudades alemanas al alcance de su aviación, como lo está la propia Münster.

En el Vaticano, por supuesto, se conoce el texto. Y lo conocen, por tanto, los representantes españoles en la ciudad Estado que gobierna Pacelli. No hay constancia documental de que se haya hecho pública, pero esos representantes están obligados a comunicarlo a la jerarquía española.

 Como también es seguro que los corresponsales españoles en Berlín, a sueldo de Goebbels, conocen la historia, porque la conoce toda Alemania. 

El programa Aktion T4 es oficial y sus prácticas tienen centro en Berlín, en la Tiergartenstrasse, donde cuarenta médicos ejercen de peritos para decidir a qué niños, mujeres, hombres o ancianos se les aplica el trata-miento con gases asfixiantes para quitarles de en medio.

El papa no hace ninguna declaración de apoyo a su amigo y representante en Münster. La prensa española no publica nada sobre el incidente. La Iglesia española no toma ninguna postura sobre ello.

Hasta que Von Galen ha hablado en voz alta, setenta mil alemanes han sido asesinados por el Estado nazi en un programa iniciado en 1933 que llaman sus autores «de eutanasia», confundiendo a propósito una acción semejante con la verdadera naturaleza del acto, que es la de la eugenesia, la eliminación de personas para mejorar la raza, una terrible perversión del darwinismo social que, en algunos casos, han llegado a admitir incluso fracciones del movimiento anarquista, pero de la que tampoco se han sustraído en su más caritativa versión esterilizadora Estados democráticos como Gran Bretaña, Australia o Estados Unidos, lugares donde se ha esterilizado hasta hace pocos años a delincuentes.

La suspensión oficial del programa en Alemania no acaba con el procedimiento. Hasta el final de la guerra un cuarto de millón de personas serán asesinadas con el objetivo de mejorar la raza y ahorrar al Estado los gastos de su manutención. 

Otros muchos miles serán liquidados en una derivación del programa en el campo de concentración de Sachsenhausen, reos de crímenes como ser polacos o judíos, «criminales contra la raza» o «asocíales».

La prensa y la Iglesia católica españolas ocultan la primera acción científica de matanza masiva puesta en práctica por los nazis. Es casi imposible que los voluntarios españoles, que luchan para ayudar a Alemania en su cruzada antibolchevique, conozcan los hechos. 

Salvo, quizá, el general jefe de las tropas, Agustín Muñoz Grandes, que tiene una fluida relación con sus camaradas de armas y con el embajador, el general Espinosa de los Monteros, porque los diplomáticos lo saben.

 Pero es imposible que la jerarquía católica en España no lo sepa. Ningún obispo español protesta en el pulpito contra la eugenesia alemana.

Ramón Garriga, el agregado de prensa de la embajada, conoce de sobra lo que está sucediendo en Alemania con los dementes y los disminuidos. Y lo comunica a sus superiores.”      

  (Jorge M. Reverte: La División Azul. Rusia, 1941-1944. RBA, 2011. Págs. 107/109)

27/9/13

A mí enviénme un niño del Vallès con los ojos azules

"El medio siglo de las riadas del Vallès (Barcelona) se cumplirá la noche del 25 de septiembre y, 50 años más tarde, una investigación ha sacado a la luz casos de corrupción en la gestión de las donaciones y episodios oscuros, como niños huérfanos entregados en adopción. 

Lo ponen de manifiesto el periodista Ferran Sales y su hijo, el historiador Lluís Sales i Favà, en el libro "La riuada de Franco" (Pagès Editors), que por vez primera recopila, con la documentación que lo prueba, las "pugnas políticas, propaganda y corrupción" que hay detrás de la catástrofe.

En una noche, una tromba de agua de poco más de dos horas arrasó barrios como L Escardívol y La Font de la Via de Rubí, Les Arenes y la Rambla de Terrassa, Los Rosales en Sant Quirze, Les Fonts entre Sant Quirze y Terrassa, La Catalana de Sant Adrià de Besòs, y Torre-romeu, Can Puiggener, La Plana del Pintor y Campoamor, en Sabadell.

Todas estas áreas tenían elementos en común: por ellas discurrían rieras que, pese a ser zonas inundables, tenían viviendas, mayoritariamente autoconstruidas por inmigrantes del resto de España que trabajaban sobre todo en la entonces floreciente industria textil de la comarca.

Fue la peor catástrofe natural de la historia en la provincia de Barcelona, y los datos oficiales hablan de más de 600 muertos, más de 12.000 damnificados y pérdidas millonarias. (...)

Para el periodista, la peor cara de esta historia fueron los niños robados: "El gobernador civil de Barcelona recibió cartas de sus homólogos de toda España que le pedían niños. En un caso, uno con ojos azules. Las Hermandades Combatientes le pidieron 10 niños y hemos localizado la historia de una niña de Sant Cugat y que fue trasladada a Alemania" para ser entregada en adopción a escondidas.

Otra irregularidad es que "en el mercado de las Glòries, se pusieron a la venta colchones que habían donado para los damnificados. Los hechos se denunciaron pero la investigación se frenó".

Las donaciones de empresas y ciudadanos superaron los 200 millones de pesetas sólo en la provincia de Barcelona, gracias a maratones benéficas como las que hizo Joaquín Soler Serrano en Radio Barcelona.

Las cuantiosas donaciones las gestionó directamente el Gobierno español, y actas oficiales como las de la Diputación de Barcelona ponen de manifiesto el malestar que había en sectores del régimen por la arbitrariedad del reparto.

Según Sales, con las donaciones para ayuda a los damnificados se pagaron indemnizaciones, que se distribuyeron de forma opaca: "Hay personas que están inscritas dos veces o con los apellidos invertidos en las listas de damnificados", y una mujer que perdió marido e hijo en la riada de Terrassa nunca recibió un piso de protección oficial pese que el propio Franco así lo prometió. (...)

Ya en pleno desarrollismo, las localidades afectadas experimentaron un gran crecimiento, en un contexto de especulación inmobiliaria: solo en diez años, Rubí multiplicó su población, de no alcanzar los 10.000 habitantes en 1960 a 44.000 en 1981; y Terrassa pasó de 90.000 a casi 140.000 habitantes, que vivían en barriadas con calles sin nombre que se denominaban con letras y números.

Continuaron las riadas e inundaciones en los años posteriores, como las del Baix Llobregat y el Besòs (Barcelona) en 1971, y el problema continuó hasta mediados de los ochenta, cuando por fin se terminaron los trabajos de canalización de la gran mayoría de ríos y rieras."                (Rebelión, 27/09/2013)

11/11/10

La expulsión de los gitanos de Triana

"Amigo de Bambino, de Perrate y de Bernarda de Utrera, el productor conoció la cava gitana de Triana antes de que fuera expulsada de allí esa comunidad por las presiones de las grandes constructoras, apoyadas por el gobernador del Opus Hermenegildo Altozano.

"Entonces creían que para integrarlos lo mejor era la diáspora pero fue al revés, en minoría se cierran aún más y se activa el racismo; luego con el tiempo crearon ese monstruo que son las 3.000 Viviendas donde mezclaron a gitanos, quinquis y gachós, gente que nunca había vivido en pisos y, mucho menos, con ascensor. Recuerdo pasear por el barrio sevillano con Raimundo Amador y descubrir a un burro asomado a una ventana del segundo piso". (El País, 08/11/2010, última)

9/1/09

El "robo de niños" es un crimen contra la humanidad

"En la resolución, Garzón insiste en que el objeto de la investigación es la existencia de un plan sistemático y preconcebido de eliminación de oponentes políticos a través de múltiples muertes, torturas, exilio y desapariciones forzadas (detenciones ilegales) de personas a partir de 1936, durante los años de Guerra Civil y los siguientes de la posguerra, producidos en diferentes puntos geográficos del territorio español.

El juez mantiene que la tipificación jurídica que corresponde a esos hechos es la de detención ilegal con desaparición forzada de personas en el contexto de crímenes contra la humanidad. (...)

Respecto a los niños perdidos del franquismo, el juez recuerda que el pasado 6 de noviembre Ricard Vinyes aportó una documentación consistente en identidades de niños desaparecidos y en transcripciones de conversaciones que avalan la necesidad de una investigación exhaustiva. (...)

En el auto dictado el pasado 18 de noviembre, el juez recordaba que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su declaración de condena de la dictadura franquista de fecha 17 de marzo de 2006 señalaba que "los niños perdidos son también parte de las víctimas del franquismo: se trata de hijos de presos cuyos apellidos fueron modificados para permitir su adopción por familias adictas al régimen. Varios miles de hijos de obreros fueron también enviados a instituciones del Estado, porque el régimen consideraba su familia republicana como 'inadecuada' para su formación".

"Niños refugiados", señalaba la resolución, "fueron también secuestrados en Francia por el servicio exterior de repatriación del régimen y situados posteriormente en instituciones franquistas del Estado. El régimen franquista invocaba la "protección de menores" pero la idea que aplicaba de esta protección no se distinguía de un régimen punitivo. Los niños debían expiar activamente "los pecados de su padre" y se les repetía que ellos también eran irrecuperables. Frecuentemente eran separados de las demás categorías de niños internados en las Instituciones del Estado y sometidos a malos tratos físicos y psicológicos".

Las cifras de niños y niñas, hijos de presas, tutelados por el Estado, según la memoria que el Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas elevó al Caudillo de España en 1944, ascendía a 12.042, la mayoría de los cuales, en especial los niños (7.538) estaban en centros religiosos, cifra que en la década 1944-1954, pasó a ser de 30.960 niños cuyo ingreso en centros religiosos y seminarios fue gestionado por el Patronato de San Pablo, dependiente del Ministerio de Justicia, decía el auto. La mayoría de esos niños eran huérfanos de guerra con padres muertos, presos, exiliados, clandestinos o desaparecidos, o al menos eso se desprende de las listas de muchachos elaborados por el patronato de la Merced para ingresarlos en centros públicos o religiosos. Las listas oficiales señalaban la situación del padre como fusilado o desaparecido." (El País, ed. Galicia, España, 08/01/2009, p. 11)

8/10/08

El franquismo en cifras. Faltan las de la cuenta bancaria que Juan March abrió a nombre de Franco, en Zuiza

"El cálculo de más de un millón de afectados se obtiene sumando los asesinados (150.000 a manos de los franquistas entre la guerra y los casi 40 años de dictadura, y unos 60.000 a manos de los republicanos, aunque todos estos últimos tuvieron su reconocimiento oficial por el régimen y sus familiares lograron todo tipo de compensaciones), los que sufrieron cárcel, campos de concentración, trabajos forzados o torturas (se calcula que hubo unos 400.000, hay datos oficiales que señalan que en 1940 llegó a haber 270.000 personas encarceladas al mismo tiempo por motivos políticos, y está certificado que al menos 5.000 presos murieron de hambre y epidemias) y los exiliados (hubo unos 650.000 en el primer momento que huían de la persecución política, y poco a poco algunos fueron regresando, hasta quedarse en una cifra de 170.000).

A todos ellos, para imaginar las dimensiones de la tragedia, hay que sumar unas 400.000 personas que murieron en combate, y por tanto no pueden ser considerados represaliados." (El País, ed. Galicia, España, 04/10/2008, p. 10)

"Transcribo unos párrafos del bando de guerra del general Queipo de Llano: "Serán pasados por las armas los directivos de los partidos del Frente Popular y si no fueren encontrados un número proporcional de afiliados". (JOSÉ ANTONIO MARTÍN PALLÍN: No se puede enterrar el olvido. El País, ed. Galicia, Opinión, 08/10/2008, p. 23/4)

4/10/08

Un perseguido en la "longa noite de pedra" del franquismo



"En la fotografía aparece, ante un grupo de plañideras (mujeres pagadas para llorar en un velatorio), Francisco, 37 años, uno de los hijos que sobrevivieron a la Guerra Civil, mirando a su padre muerto. "Por favor no lo pongáis en el reportaje, podrían catalogarlo como antifranquista: dos hijos asesinados y otro muerto en combate, Francisco estuvo perseguido, en la cárcel, y se le sigue buscando", rogó en sus notas, escritas a escondidas de la Guardia Civil, el fotógrafo W. Eugene Smith al enviar a la revista estadounidense Life el extenso y sonado reportaje gráfico que, bajo el título de Spanish village (pueblo español), desvelaría a la sociedad occidental las miserias y represiones de la dictadura de Franco en 1950, casi 15 años después de la Guerra Civil." (Foto de W. Eugene Smith, sin título, en Deleitosa, Cáceres, 1950)

15/7/08

La crueldad de los jóvenes alargó la duración del franquismo, su lógica criminal

“3.588 personas, más de la mitad (53,3%) sin juicio de ningún tipo, fueron asesinadas en Galicia entre el 18 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939 a manos de los sublevados fascistas. Éstos son los primeros datos extraídos del proyecto “As vítimas, os nomes, as voces e os lugares”, que las tres universidades y la Consellería de Cultura desenvuelven desde 2006 y cuyo trabajo se alargará hasta el año que viene. "Todavía no hemos entrado, por ejemplo, en todos los libros de cárcel", explicó ante la prensa el investigador principal y catedrático de Historia Lourenzo Fernández Prieto, "así que hablamos de un total relativo. No es exagerado decir que los muertos superen los 4.000". (…)

"Es importante explicar la lógica de los primeros momentos del golpe", afirmó Fernández Prieto, "porque ahí se fundó el régimen lo que sucedió". Y esa lógica muestra que, entre agosto y diciembre de 1936 ocurrieron la mayor parte de las muertes registradas. "Hay un pequeño repunte en noviembre de 1937, con la caída del frente de Asturias", señaló Prieto. Vigo (347 asesinados), Ferrol (262) y A Coruña (258), Ourense (71), Pontevedra (68) y Tui (58) fueron las localidades que más sufrieron el ensañamiento de los sublevados. (…)

"Los rebeldes eliminaron, sobre todo, a los más poderosos, políticos republicanos o líderes obreros, y a los más pobres", expuso Fernández Prieto, que recordó que la represión se cebó en los altos mandos del ejército en la etapa republicana… se refirió a la juventud de "quienes llevaron adelante la represión. Esa es una de las razones de la larga duración del franquismo".

Pero As vítimas, os nomes... no contabiliza únicamente los muertos. 7.403 personas (274 mujeres y 7.129 hombres) fueron procesados por los golpistas durante los tres años de Guerra Civil. "La represión constituyó la forma de terror para imponer el golpe", indicó el investigador principal. (…)

Todas las cifras, los números, los nombres, las entrevistas, se pondrán a disposición pública, en una base de datos de la represión, en cuanto se finalice el trabajo de campo. La conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, apuntó que el plazo depende de la habilitación de herramientas técnicas. "As vítimas, os nomes... se ha convertido en un modelo para las investigaciones fuera del país", opinó Bugallo, para quien los números "contradicen el tópico de que el pueblo se rindiera frente al alzamiento y demuestran que el país quedó descabezado. La represión cayó sobre los menores de 45 años". (El País, ed. Galicia, Galicia, 12/07/2008, p. 6)

14/7/08

La memoria histórica del franquismo sigue en el recuerdo

“Desaparecido en España no puede tener el mismo significado que en Argentina, porque en la dictadura argentina nunca hubo ejecuciones oficiales, todas eran clandestinas, y los cadáveres fueron enterrados en cementerios sin ningún tipo de identificación, quemados en fosas colectivas o arrojados al mar.

En España, sin embargo, la mayoría de las 100.000 personas que se llevó a la tumba la violencia militar y fascista durante la guerra y de las 50.000 que fueron ejecutadas en los 10 años que siguieron al final oficial de la guerra, durante la paz incivil de Franco, están identificadas, tienen nombres y apellidos y, aunque con muchas anomalías y falseamientos sobre las causas de la muerte, constan en los registros civiles de cientos de localidades que han sido rastreados por los historiadores.

De lo que se trata ahora es de conocer las circunstancias de la muerte y el paradero de otras miles de personas a las que nunca se registró, abandonadas por sus asesinos en las cunetas de las carreteras, en las tapias de los cementerios, en los ríos, en pozos y minas, o enterradas en fosas comunes. El número de víctimas sin registrar, desaparecidos, puede llegar, como mucho, a 30.000 en toda España, paseados casi todos en los primeros meses de la guerra, en el verano y otoño de 1936, o en las semanas que seguían a la ocupación de las diferentes ciudades por las tropas franquistas, desde Málaga a Madrid, pasando por Barcelona o Valencia. Asesinados sin procedimientos judiciales ni garantías previas hubo también miles en la zona republicana y aunque a casi todos ellos se les registró y rehabilitó después de la guerra, las excepciones a esa regla merecen también ser conocidas. (…)

Más de 30 años después del final de la dictadura de Franco, el Estado democrático, sus principales responsables e instituciones, no quiere gestionar ese pasado de violencia y muerte, ni está interesado en tomar decisiones sobre políticas públicas de memoria y educación. Al parecer, hay historias que vale la pena conmemorar desde el presente, convertirlas en mitos nacionales, como la llamada Guerra de la Independencia de 1808, y otras que resulta mejor olvidar.” (JULIÁN CASANOVA: Desaparecidos. El País, ed. Galicia, Opinión, 10/07/2008, p. 25)

17/6/08

Torturas franquistas

“El orgullo de haber sobrevivido. Un homenaje reúne en Madrid por primera vez a 500 presos del franquismo.

Hace 69 años, Concha Carretero esperaba desnuda, en la tapia de un cementerio, de espaldas a una columna de hombres armados, una descarga y el tiro de gracia. "¿Ves esos bultos? Son los cuerpos de tus compañeros. Ahí va el tuyo", recuerda que le dijeron los mismos hombres que la habían desnudado y golpeado al sorprenderla quemando archivos de las Juventudes Socialistas Unificadas. Por alguna razón, no la mataron. "Me llevaron de nuevo a la cárcel de Ventas y me pegaron una paliza que me dejo 24 horas inconsciente. Cuando me desperté, las compañeras me dijeron que esa misma madrugada se habían llevado a las 13 rosas, mis amigas, para fusilarlas".

Carretero se recupera de la emoción. Tiene 90 años y es un día feliz, importante, para ella. (…)

Los recuerdos eran duros, pero el ambiente, festivo. "Me emociona que al cabo de 70 años alguien se acuerde todavía de lo que pasamos. Esta comida es una de las mayores satisfacciones de mi vida", explica Felicidad García, de 82 años. Casi toda su familia estuvo en la cárcel. Ella no olvidará nunca el día que la detuvo el jefe de Falange de Béjar (Salamanca) junto a su padre y a sus dos hermanos. "Nos hicieron mirar mientras torturaban a mi padre y a mi hermano. Fue espantoso. El daño lo llevo aquí", dice golpeándose el corazón.” (El País, ed. Galicia, España, 15/06/2008, p. 24)

11/6/08

Las torturas de las monjas católicas

“Encarceladas en el franquismo bajo el "azote de la fe".Una historiadora investiga la vida en las cárceles gestionadas por monjas.

Con las monjas gobernando las cárceles, las autoridades franquistas cumplían dos objetivos: por un lado, efectuar una labor adoctrinadora y, por otro, darle utilidad a estos recintos en un tiempo en el que el número de cárceles se quedaba pequeño y donde la mano de obra era gratuita. Las monjas, por su parte, utilizaban a la población reclusa, que en el caso de Saturrarán, pasó de 700 a 1.700 residentes, para trabajar sus huertos y plantaciones. A cambio, las alimentaban con "pan duro y legumbres con gusanos".

Cuenta Victoria Martínez que en las cartas de estas gallegas existen referencias constantes al trato duro y a la férrea disciplina de las religiosas que, en su afán por cumplir con esa labor transformadora, utilizaban la incomunicación como herramienta habitual. La Pantera Blanca llevaba a cabo ese aislamiento en las celdas situadas junto al canal y que constantemente se inundaban hasta el punto de que "hubo quien casi llegó a ahogarse". (El País, ed. Galicia, Galicia, 08/12/2007, pp. 7)

13/5/08

Los "topos", los "escapados", del franquismo

“El maquis en casa. Un anarquista de Os Ancares sobrevivió aislado durante 40 años.

"Aquí tengo dos balas", dice Segundo, de 89 años, señalando el omóplato izquierdo con una sonrisa. "Me las metieron en el Segre. Luego me dieron 18 duros sin derecho a nada más". Segundo, de 89 años, es el único vecino de San Xoán de Viladicente, en As Nogais, que conserva el recuerdo iniciático de Gonzalo Becerra Souto.

"Yo lo veía todos los días porque vivíamos puerta con puerta", relata, en el camino embostado que conduce al cementerio. "No se gana nada haciéndole mal a la gente". Allí, en el panteón de los Becerra, está la lápida de Gonzalo (1910-1976), "perseguido por sus ideales". El conductor es Ovidio Becerra. Hace un mes que Ovidio, el último de ocho hermanos, decidió donar la memoria de Gonzalo al proyecto de la Consellería de Cultura As vítimas, os nomes, as voces e os lugares.

Esa memoria, pendiente de analizar, se distingue de las demás. Son siete kilos de material diarístico, entre papel de barba, cuartillas y documentación con códigos cifrados de la primera guerrilla. "Era agosto de 1936 porque andábamos segando", recuerda Ovidio, de 78 años. "Mi madre vio a unos falangistas, me gritó y pude avisar a Gonzalo y Manuel Antonio. Por la noche empezó el laberinto". El caso es que, en vez de echarse al monte, los hermanos politizados de Ovidio decidieron regresar a casa. (…)

Manuel había permanecido en la casa paterna con Gonzalo. Los dos hermanos habilitaron una cueva de dos metros cuadrados, arañando piedra y tierra, en el lateral donde se almacenaba la paja, ahora reconvertido en baño. "Había que entrar de culo para poder salir de cara", resume Ovidio.

Ése fue su refugio durante los primeros años de la represión, cuando "algunos disparaban contra las paredes por vicio", o supuestos miembros de la Federación de Guerrillas de León-Galicia preguntaban por Gonzalo de madrugada. Su padre pagó el silencio con la cárcel. De cómo sobrevivió Gonzalo durante 40 años, registrando en papel "absolutamente todo", se ocupan ahora los investigadores. Se sabe que hacía zocas para los vecinos. Ovidio le traía de Madrid papel y novelas del Oeste. "También le pagué unos cursos por correspondencia que luego me valieron a mí, y una suscripción al diario Ya, pero no sé qué pasaba que nunca llegó a la parroquia". (…)

"La familia se iba al campo y él quedaba allí con las criaturas, como un amo de casa". (…)

"Estoy orgulloso de no tener que señalar a nadie del pueblo", dice Ovidio, votante de UCD en 1977. Todos sabían que en San Xoán de Viladicente había un escondido, que se aparecía de noche o asustaba a las mujeres que recogían cerezas.

Al final, Gonzalo sobrevivió a Franco. "Era una perra que él tenía. Está al caer, está al caer... Medio año después cayó mi hermano, víctima del corazón". A la vista de todos y muy cerca de su casa.” (El País, ed. Galicia, Galicia, 04/05/2008, p. 12)