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11/3/26

El safari genocida o safaris humanos en Israel... El jefe del servicio penitenciario de Israel invitó hace poco a un grupo de colonos a a un safari. Es que lo denominó así para ver a detenidos palestinos humillados, tirados en el suelo, esposados, torturados. Un safari organizado por las autoridades israelitas para que los colonos vayan a ver a los palestinos torturados... Parece mentira que un pueblo que sufrió el holocausto, que ha tenido encima de su historia cientos de años de persecución,de injusticia, de calamidad, de tortura, de ostracismo, de persecución, de violencia, de odio, que ha visto sufrir tanto a tantas generaciones, sea capaz de convertirse en un pueblo genocida, en un estado genocida. A mí me faltan las palabras (Juan Torres López)

 "(...) Otro asunto que parecería ficción, pero desgraciadamente es realidad. Eso que se denomina safari genocida o safaris humanos en Israel. El jefe del servicio penitenciario de Israel invitó hace poco a un grupo de colonos a a un safari. Es que lo denominó así para ver a detenidos palestinos humillados, tirados en el suelo, esposados, torturados.

Un safari organizado por las autoridades israelitas para que los colonos vayan a ver a los palestinos torturados, encerrados,encarcelados injustamente.

Parece mentira que un pueblo que sufrió el holocausto, que ha tenido encima de su historia cientos de años de persecución,de injusticia, de calamidad, de tortura, de ostracismo, de persecución, de violencia, de odio, que ha visto sufrir tanto a tantas generaciones, sea capaz de convertirse en un pueblo genocida, en un estado genocida. A mí me faltan las palabras. Yo no puedo entender que haya tanta inhumanidad, tanto odio, tanta animalidad que estemos hasta generando, como efectivamente decía Sanabil, un nuevo tipo de actividad económica. esto que llaman el tanaturismo. Turismo genocida.

No solo se contentan como con cometer un genocidio, sino que encima lo enseñan y lo ponen en el escaparate. (...)"

(Juan Torres López, blog, 10/03/26) 

20/12/25

Escándalo en Italia: grandes empresarios pagaron para ir de dafari humano a la guerra de Bosnia... pagaban sumas elevadas para unirse a las milicias serbobosnias y disparar contra la población civil como si se tratara de un safari de fin de semana... “Son cientos, gente respetable, con reputación, empresarios, que pagaban para matar civiles indefensos y luego volvían a su vida normal”... Pagaban sumas equivalentes a 80.000-100.000 euros actuales por “paquetes” que incluían transporte (incluso con la extinta aerolínea serbia Aviogenex), armas y guías. Existía un “tarifario del horror”: los niños costaban más (hasta 100.000 euros), seguidos de hombres armados, mujeres y ancianos (estos últimos, “gratis”). Usaban rifles de caza y ropa civil, no uniformes militares, lo que los hacía reconocibles para testigos... “Es la indiferencia del mal”... un sadismo pagado como ocio (Víctor Siles)

 "En los últimos días, Italia se ha visto sacudida por un escándalo que remueve las cenizas de uno de los capítulos más oscuros del siglo XX: la guerra de Bosnia (1992-1996). La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación por homicidio voluntario agravado por motivos abyectos y crueldad, tras la denuncia presentada por el escritor y periodista Ezio Gavazzeni. Según las acusaciones, durante el asedio de Sarajevo —el más largo de la historia moderna, con más de 11.000 civiles muertos, entre ellos 1.601 niños— grupos de empresarios adinerados, incluidos italianos, pagaban sumas elevadas para unirse a las milicias serbobosnias y disparar contra la población civil como si se tratara de un safari de fin de semana.

El origen de la investigación: la denuncia de Ezio Gavazzeni

Ezio Gavazzeni, autor de libros sobre mafia y terrorismo, presentó en enero de 2025 un expediente de 17 páginas a la Procuraduría de Milán, asistido por los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini (exmagistrado). El documento incluye testimonios, correos electrónicos y referencias a documentos de inteligencia bosnia. Gavazzeni se interesó en el tema tras leer artículos de los años 90 sobre “cecchini turistici” y, especialmente, tras ver en 2023 el documental Sarajevo Safari del esloveno Miran Zupanič, que recopila testimonios anónimos sobre extranjeros que pagaban por disparar a civiles.

“Son cientos”, afirma Gavazzeni, refiriéndose a los posibles implicados. “Gente respetable, con reputación, empresarios, que pagaban para matar civiles indefensos y luego volvían a su vida normal”. El periodista ha entregado al fiscal Alessandro Gobbis credenciales para acceder a la versión reservada del documental, destinada a magistrados.

Los ‘safaris humanos’: cómo funcionaban

Entre 1993 y 1995, en el pico del asedio, ricos aficionados a las armas —muchos vinculados a la extrema derecha y a la caza mayor— viajaban desde Italia (principalmente del norte: Milán, Turín, Trieste) hasta los Balcanes. Se reunían en Trieste, punto de partida hacia Belgrado, y desde allí eran trasladados a las colinas alrededor de Sarajevo controladas por las fuerzas serbobosnias de Radovan Karadžić.

Pagaban sumas equivalentes a 80.000-100.000 euros actuales por “paquetes” que incluían transporte (incluso con la extinta aerolínea serbia Aviogenex), armas y guías. Existía un “tarifario del horror”: los niños costaban más (hasta 100.000 euros), seguidos de hombres armados, mujeres y ancianos (estos últimos, “gratis”). Usaban rifles de caza y ropa civil, no uniformes militares, lo que los hacía reconocibles para testigos.

Una fuente clave es Edin Subašić, exagente de inteligencia bosnia, quien en correos de 2024 relata que en 1993 interrogó a un voluntario serbio capturado que confesó haber acompañado a cinco extranjeros, al menos tres italianos (uno de Milán, propietario de una clínica estética; otro de Turín y uno de Trieste). Los servicios bosnios alertaron al SISMI (antiguo servicio secreto militar italiano), que en 1994 respondió: “Hemos descubierto que el safari parte de Trieste. Lo hemos interrumpido”.

Perfil de los implicados: empresarios y ‘amantes de la adrenalina’

No eran mercenarios ni combatientes ideológicos, sino “cazadores apasionados que, tras probar todos los safaris legales, buscaban la cabeza humana como trofeo”, según Subašić. Psicópatas, exmilitares o simples ricos aburridos, muchos usaban la cobertura de viajes de caza en Hungría, Croacia o Serbia. Detrás de la organización estaría Jovica Stanišić, exjefe de seguridad serbia condenado por crímenes de guerra.

La exalcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karić, ha enviado un informe a Milán calificándolos como “ricos extranjeros amantes de empresas inhumanas” y se ha ofrecido a testificar.

Rumores antiguos que ahora son investigación

El fenómeno no es nuevo: en 1995, el Corriere della Sera publicó “Vacanze in Bosnia, tiro all’uomo compreso”. En 2007, durante el juicio a Ratko Mladić en La Haya, un bombero estadounidense voluntario en Sarajevo describió “tiradores turísticos” con ropa y armas de caza. En Italia se habló en el Tribunal de los Pueblos de Trento y en libros como I bastardi di Sarajevo de Luca Leone.
La Fiscalía milanesa ha solicitado actos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y prepara interrogatorios.

Un horror que no prescribe

Treinta años después, este escándalo revela una faceta monstruosa de la guerra: no solo el genocidio sistemático, sino un sadismo pagado como ocio. “Es la indiferencia del mal”, dice Gavazzeni.  Italia, por primera vez, investiga a sus propios “cazadores de hombres”. La verdad, aunque tardía, podría romper el silencio sobre uno de los crímenes más aberrantes del conflicto balcánico." 

(Víctor Siles, Periodismo Alternativo, 12/11/25) 

8/11/13

Disponía de una especie de cascanueces con el que reventaba el cráneo de los prisioneros

"(...) -¿Cuál es la tortura nazi que no podrá olvidar jamás?

-En mi libro aparece un amplio catálogo de torturas llevadas a cabo por las SS, pero la que más me estremeció fue la consistente en verter asfalto fundido en el ano de un prisionero judío, llevada a cabo por el comandante del campo de concentración de Buchenwald, Karl Koch.
-¿Y el personaje más sádico?
-Sin duda, Martin Sommer, ayudante de Karl Koch en Buchenwald. Las torturas que practicaba con los prisioneros no serían superadas por el peor asesino en serie. Incluso disponía de una especie de cascanueces con el que reventaba el cráneo de los desgraciados que caían en sus manos. 
También podía introducir los testículos del prisionero alternativamente en agua hirviendo y helada hasta que se deshacían. Los que estaban en las celdas debían permanecer en pie todo el día sin moverse, si no querían ser apalizados. 
También podía entrar y matarlos a golpes con una barra de hierro. Igualmente, a Sommer le gustaba asesinar por la noche a un prisionero con una inyección letal, colocarlo debajo de su cama y dormir tranquilamente. Sería difícil encontrar un criminal nazi peor que él. 
-En su libro aparecen también las historias de varias mujeres. ¿Cómo calificaría su papel? ¿Llegaban a tener el mismo grado de sadismo que sus compañeros masculinos?
-Las mujeres tuvieron un papel secundario en el aparato represivo nazi, pero cuando tuvieron oportunidad de demostrar su brutalidad contra los prisioneros, no sólo igualaron, sino que superaron a sus compañeros masculinos. 
Resulta desconcertante que algunas de las guardianas más crueles y sádicas, como Dorothea Binz, Maria Mandel o la propia Irma Grese, apenas superasen los veinte años. Pese a tratarse de mujeres tan jóvenes, eran respetadas e incluso temidas por sus propios compañeros, que quedaban impresionados al contemplar su comportamiento brutal. (...)"          (Entrevista a Jesús Hernández, ABC, 29/10/2013)

6/11/13

Göth practicaba puntería disparando con un rifle de francotirador indiscriminadamente sobre los cautivos

Amon Göth prepara su rifle para disparar sobre los prisioneros

"Uno de los primeros señores de la muerte que plasma Hernández en «Bestias nazis. Los verdugos de las SS» es Amon Göth, el popular comandante del campo de concentración de Plaszow (ubicado en Polonia) que fue retratado por Spielberg en la película «La lista de Schindler».

Este cruel oficial vino al mundo en 1.908 y, con apenas 23 años –tan sólo 5 después de unirse a los nazis- se convirtió en miembro de las SS.
Göth no tuvo que esperar mucho para poder demostrar su crueldad, de hecho, una de sus primeras oportunidades le llegó cuando tenía poco más de treinta años y recibió la orden de destruir el barrio judío que los alemanes habían creado en Cracovia.

Así, corría 1.943 cuando acabó en plena calle, y junto a sus hombres, con la vida de más de 2.000 personas en tan sólo dos días y envió a campos de concentración y exterminio a otras 10.000. 

 Pero por lo que se haría desgraciadamente famoso este nazi sería por dirigir con puño de hierro el campo de concentración de Plaszow durante más de dos años. Ese breve periodo de tiempo le valió para ganarse el apodo de «El verdugo» pues, entre otras cosas, gozaba golpeando a mujeres hasta la muerte o asesinando, al azar, a diferentes reos sólo por diversión.

A su vez, consiguió que su nombre quedara rubricado en las páginas de la Historia por practicar puntería con un rifle de francotirador indiscriminadamente sobre los cautivos del lugar. (...)"           (ABC, 29/10/2013 y Nazismo y Holocausto, 29/10/2013)

10/9/13

Pedro Barrientos mató a Victor Jara jugando a la ruleta rusa

"Esta semana la familia del fallecido cantautor Víctor Jara presentó en Estados Unidos una demanda civil contra el ex teniente del ejército chileno Pedro Barrientos Núñez, imputado como el principal asesino del artista. 

Como señala The New York Times, la fundación que lleva el nombre de Victor Jara, interpuso una demanda directamente en un tribunal federal en Jacksonville, Florida, donde reside Barrientos desde 1989, quien ya fue notificado de esta acción judicial.

The New York Times recuerda que Víctor Jara fue un consumado director teatral y compositor musical de emotivas canciones, que fue detenido junto a cientos de estudiantes y trabajadores de la Universidad Técnica del Estado (hoy Universidad de Santiago de Chile, Usach), al día siguiente del 11 de septiembre de 1973, que dio inicio a los 17 años de la brutal dictadura de Pinochet. 

 Los detenidos fueros trasladados al Estado Chile (hoy Estadio Víctor Jara) donde fueron torturados y masacrados. José Paredes, uno de los soldados testigo de la ejecución de Víctor Jara describió en una declaración legal como fueron los hechos:
"El teniente Pedro Barrientos decidió jugar a la ruleta rusa, así que sacó su arma, se acercó a Víctor Jara, que estaba de pié, con las manos esposadas a la espalda, hizo girar el cilindro de la pistola y lo puso contra la parte posterior de su cuello y disparó. El arma se disparó y Víctor Jara cayó al suelo. Tras ésto, los otros oficiales también dispararon", señala Paredes.
Tras estos brutales hechos, el cuerpo de Víctor Jara fue arrojado a la calle junto a otras cuatro víctimas, en las cercanías del Instituto Médico Legal. El análisis forense determinó que tenía 44 impactos de bala.

 Y en Chile, tras 40 años de este horrendo crimen, aún no se hace justicia ni se pide perdón. Toda la información que se ha logrado obtener de esta muerte ha sido recogida por la familia de Victor, gracias al gran esfuerzo de su viuda, Joan Jara.(...)

El teniente Pedro Barrientos Nuñez tenía 24 años en 1973 y la impunidad de su crimen demuestra el poderoso cerco de protección que tendió la dictadura a sus principales asesinos."           (Jaque al neoliberalismo, 08/09/2013)

19/6/13

"Mis torturadores, aún impunes, no supieron que los observaba"

"¿Cómo fue su detención-desaparición y qué ocurrió mientras estaba secuestrado?

Yo viví en Quito casi cinco años y estudié un año de sociología y dos de periodismo en la Universidad Central. Fui detenido en esa ciudad el martes 24 de septiembre de 1985, por tres hombres que se identificaron como miembros de Inteligencia Militar.

 Pocas horas después supe que había sido un operativo conjunto de militares colombianos y ecuatorianos. Estuve vendado, esposado de pies y manos, casi todo el tiempo tirado por el piso durante casi cuatro días.

Los interrogatorios y la tortura síquica eran constantes. No me dejaban dormir, y la comida que me dieron fue bien escasa, pero debo decir que no sufrí maltratos físicos.

El viernes me trasladaron a otro lugar que por detalles muy precisos identifiqué casi de inmediato como la sede del Servicio de Investigación Criminal, SIC, no lejos de la presidencia de la República. Fue ahí donde recibí terribles torturas. Por poco me quiebran la columna vertebral a golpes.

 Durante tres días me pusieron electricidad en la cabeza, en la lengua, y en las partes genitales. Sigo sin olvidar el olor de mi piel quemada, ni los estallidos de la cabeza, ni las risas de los torturadores.

¿Realizaba usted alguna actividad política por la que se le pudiera señalar como subversivo?

Nosotros, un grupo de colombianos, habíamos formado el Centro de Estudios Colombianos, CESCO. Nuestra labor era denunciar el terrorismo de Estado que se establecía en nuestro país. También difundíamos una revista llamada La Berraquera. Todo lo que hacíamos era público, pues hasta conferencias nos permitieron organizar en la Casa de la Cultura.

¿Esto se dio dentro de qué contexto político?

El gobierno del presidente León Febres Cordero necesitaba establecer una serie de medidas neoliberales, y sabía que esto traería la reacción y el rechazo popular. Entonces, pretextando la guerra a las nacientes guerrillas, reprimió, asesinó y torturó a obreros, profesores, estudiantes, campesinos, hombres y mujeres. 

Se dice que unas tres mil personas terminaron en la cárcel, y no creo que las guerrillas llegaran a tener 300 miembros. Se aplicó la guerra contra el “enemigo interno”, esa que había dictado la doctrina de la Seguridad Nacional estadounidense en los años sesenta. (...)

En el libro usted dice que estando aún desaparecido reconoció a los torturadores.
Un lunes, hacia el medio día, me sacaron del SIC, me llevaron por la autopista Occidental, me cambiaron de auto, me retiraron las vendas, y me metieron de nuevo al SIC con mucha cordialidad. Yo continuaba en condición de “desaparecido”, pues se seguía negando mi captura.

 Yo no podía creerlo: ahora el amable oficial Fausto Elías Flores Clerque se iba a encargar de la “investigación”, ¡después de haber ayudado a torturarme! Al día siguiente, luego de que un ex torturador me tomara la indagatoria, me encontré frente a frente con los jefes torturadores.

 No sé cómo pude simular que no los conocía: Byron paredes Morales y Edgar Vaca Vinueza, quien no sólo era el jefe del grupo sino que también era experto en torturas. En esos pasillos del segundo piso del SIC también me crucé a Enrique Amado Ojeda, jefe del SIC-Pichincha, y a Mario Pazmiño, asesor presidencial y el enlace con los servicios de seguridad colombianos. Estos dos últimos asistieron a mis torturas.

¿Cómo los reconocí? Es que los torturadores no se dieron cuenta que yo los veía. Porque nunca me cambiaron las vendas que los militares me pusieron. Y éstas, con el sudor y el llanto, se fueron despegando. Y cuando tiraba un poco la cabeza hacia atrás veía todo.

¿Qué puede decirnos de la trayectoria que han seguido sus torturadores?

El gratificar a los “servicios” prestados permitió que todos ellos ascendieran hasta altos cargos en sus instituciones. Continúan gozando de total impunidad, aunque la Comisión de la Verdad, conformada por el presidente Correa, detalla sus crímenes en su contundente informe presentado en el 2010.

Además, estos hombres hicieron parte del grupo paramilitar denominado SIC-10, encargado del trabajo “sucio”. Tenemos que Paredes llegó a coronel (y narcotraficante); Flores ascendió a coronel y jefe antinarcóticos en una provincia; Ojeda fue general de la policía; Vaca, que fue jefe del SIC-10, llegó a Comandante general de la policía; y Pazmiño ascendió a director de Inteligencia del Ejército, hasta que el presidente Correa lo destituyó por ser el hombre de la CIA.

Pero, yo creo que esos policías y militares son tan responsables de mis torturas, y las de miles de otras personas, así como de los cientos de asesinatos que cometieron, como quienes los entrenaron para ello. Y esto no se ha tenido en cuenta. Ni la Comisión de la Verdad lo investigó ni lo expuso como creo se merece. 

Porque fueron los servicios de seguridad de Israel y de Estados Unidos, sin dejar a un lado a los de España, quienes convirtieron a esos potenciales enfermos mentales, en sanguinarios criminales."        (Entrevista a Hernando Calvo Ospina, Patricia Rivas, El Telégrafo, Rebelión, 19/06/2013)

13/7/11

"(El) franciscano Emiliano María Revilla, detenido por un grupo de falangistas... fue llevado hasta la prisión... Salió de ella en una saca"


Crucifijo que pudo pertenecer a un franciscano asesinado

"Es una fosa muy preparada", explica el investigador José Ignacio Casado, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. "Los cuerpos estaban cubiertos con cal. Los enterraban los barrenderos de Aranda de Duero, según nos ha contado gente del pueblo, después de robarles lo que llevaran de valor. Algunos vecinos recuerdan verles pasar con prendas de los desaparecidos". (...)

Pese a todo, entre los huesos han aparecido algunos objetos convertidos hoy en valiosísimas pistas para identificar a sus dueños. Como las canicas halladas al lado de los restos de dos muchachos de 18 años; el corsé ortopédico que Fernando Lorente confía en que sea el de su abuelo, Fernando Macario Martínez, maquinista en la estación de Aranda de Duero.

"Había participado en algunas manifestaciones de UGT y al estallar el golpe militar huyó al monte. Le dijeron que podía volver y lo hizo. Le detuvieron enseguida". No fue una muerte rápida.

"Parece ser que mi abuelo no fue bien fusilado. Al día siguiente de dispararles, los asesinos volvieron al sitio donde los habían tirado y mi abuelo, que seguía vivo, les pidió agua. Le mearon en la cara y después le remataron. Esto lo sé porque, por lo visto, los asesinos fueron luego pavoneándose por el pueblo de la hazaña".

Junto a los huesos también ha aparecido un crucifijo de 10 centímetros, de los que se colgaban al cuello, que hace pensar a Casado que el esqueleto que tiene al lado pertenece al franciscano Emiliano María Revilla, detenido por un grupo de falangistas el 29 de julio de 1936 en su pueblo burgalés, Revilla Vallejera, por ser considerado "un cura rojo que denunciaba el hambre y la miseria de los campesinos".

El padre Revilla fue llevado hasta la prisión central de Burgos. Salió de ella con otras 13 personas en una saca el 4 de septiembre de ese año. En 1950 le dieron oficialmente por muerto." (El País, 11/07/2011, p. 17)

1/6/10

"La noche del 24 al 25 de marzo de 1945 se desarrolló en un castillo austriaco una historia de terror como parte de una fiesta. Margit von Batthyány, hermana mayor del barón Heinrich Thyssen-Bornemisza, había invitado a 40 personas de siniestra filiación: oficiales de las SS, policías de la Gestapo y seguidores del III Reich.

El menú incluía un extra: divertirse humillando a un grupo de 180 judíos recluidos, incluso divertirse mucho torturándolos y disparándoles. Por si alguien duda: ocurrió en realidad aunque no se conocen con exactitud los detalles. No todos los invitados se sumaron al horror: solo cinco lo hicieron, según especulaciones posteriores.

Hubo algunos testigos, que fueron más tarde asesinados. Los principales autores nunca fueron perseguidos. Se desconoce el lugar de las fosas. Y se conoce como el caso Rechnitz, por haber ocurrido en la localidad austriaca de este nombre, que está en la frontera con Hungría. Nunca fue del todo aclarado, pero se recoge en la obra La historia secreta de los Thyssen (Temas de Hoy, 2007), escrita por David R. L. Litchfield." (El País, ed. Galicia, cultura, 27/05/2010, p. 46)