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27/6/13

Violencia en nombre del budismo

 Barrio musulmán arrasado por una oleada de violencia islamófoba a finales del pasado mes de marzo. Meiktila (Birmania). 6 de abril de 2013. © Carlos Sardiña Galache

"La mañana del 21 de marzo, Mo Hnin, una mujer musulmana de 29 años cuyo nombre he cambiado por razones de seguridad, vio impotente como una turba descontrolada de extremistas budistas mataba a golpes a su marido, un carnicero halal, en una madrasa de la ciudad de Meiktila, en el centro de Birmania. Mo Hnin había pasado la noche escondida entre unos arbustos cercanos, refugiándose de una oleada de violencia anti-musulmana que asoló la ciudad dejando decenas de muertos y barrios enteros arrasados. 

La violencia estalló el día 20 de marzo por la mañana como consecuencia de una discusión en una joyería entre los dueños, musulmanes, y una clienta que trataba de vender una diadema de oro. 

Tras la riña, una muchedumbre de budistas enfurecidos destruyó la tienda. Aquella misma tarde, siete musulmanes supuestamente mataron a un monje budista y eso encendió definitivamente la violencia contra los musulmanes. Aquel pogromo se prolongó durante dos días sin que la policía hiciera nada para detenerlo.

Cuando intervino el ejército para restaurar el orden, 42 personas habían muerto y unas 60 habían resultado heridas, según el balance oficial, pero la cifra real es probablemente más elevada: sólo en la matanza que presenció Mo Hnin fueron asesinadas al menos 33 personas, además de su marido, según un informe de Physicians for Human Rights.

A principios de abril, cuando viajé a Meiktila para investigar la violencia, prácticamente no quedaban musulmanes en aquella ciudad de unos 100.000 habitantes. Unas 18.000 personas, la mayoría musulmanas, se habían visto obligadas a abandonar sus casas y vivían entonces en campos de desplazados internos improvisados en escuelas vigiladas por el ejército.

 Eran nuevos desterrados en su propia tierra, en un país en el que ya se cuentan por centenares de miles. El acceso a los campos oficiales estaba prohibido a los periodistas, pero era posible visitar un campo clandestino cerca de la ciudad con algo más de 3.000 desplazados musulmanes, entre ellos Mo Hnin y su familia. A día de hoy, sólo una pequeña cantidad de los desplazados ha podido regresar a sus casas.


Los pogromos anti-musulmanes de Meiktila no son ni mucho menos un suceso aislado. Tras el comienzo de la campaña de limpieza étnica contra la minoría apátrida rohingya en el Estado de Arakan, en el oeste del país, este año la violencia islamófoba se ha extendido a muchas otras partes del país: los barrios musulmanes de al menos 14 localidades de la región de Bago en marzo; a finales de abril en Oakkan, un pueblo al norte de Rangún, la antigua capital y mayor ciudad del país; a finales de mayo en Lashio, en el Estado Shan.

En todos esos sucesos se pudo ver a monjes, o a hombres vestidos como tales, participando en los ataques o apoyándolos. Sin embargo, a pesar de que los ataques han sido fundamentalmente unilaterales y prácticamente todas las víctimas son musulmanas, la autoridades sólo han detenido a musulmanes, acusados de instigar la violencia.

Birmania es un país de mayoría budista de algo más de 50 millones de habitantes, un 4 y un 8 por ciento de la ellos musulmanes, según diferentes cálculos (hace años que no se realiza un censo en el país y todas las cifras son meramente aproximadas). La mayoría budista considera su religión una parte esencial de su identidad nacional y siempre ha mirado con desconfianza a los musulmanes, muchos de ellos de origen indio, descendientes de trabajadores llevados por los invasores británicos durante el periodo colonial. 

A diferencia de los rohingya, a quienes el Gobierno y una gran parte de la población birmana consideran inmigrantes ilegales pese a llevar viviendo en Arakan durante siglos, las víctimas de los pogromos recientes han sido ciudadanos birmanos reconocidos como tales. 

El miedo de la comunidad musulmana birmana es palpable en el barrio de Mingalar Taungnyunt, el principal barrio musulmán de Rangún. Por las noches, los vecinos instalan barricadas en las calles y organizan patrullas ciudadanas para defenderse de un posible ataque de extremistas budistas. Algunos extremistas aprovechan la oscuridad para recorrer las avenidas en coches profiriendo insultos islamófobos y amenazas.

 Los vecinos se sienten desprotegidos y aseguran que la policía no está vigilando el barrio. Nunca vi un solo policía durante varias visitas nocturnas al barrio en el mes de abril. Los musulmanes también se sienten abandonados por Aung San Suu Kyi, la célebre líder de la oposición democrática birmana, que hasta el momento no ha utilizado su autoridad moral para defender ni a los rohingya ni al resto de musulmanes birmanos.

Resulta imposible no vincular la violencia a una campaña emprendida por varios monjes budistas para proteger la nación de una supuesta amenaza islamista. La campaña se llama 969, tres números que representan las “tres joyas” del budismo: los nueve atributos del Buda, los seis atributos del Dhamma (sus enseñanzas) y los nueve atributos de la Sangha (la comunidad monástica budista). 

A lo largo y ancho del país se pueden ver pegatinas con el símbolo de la campaña en tiendas y taxis. Su propósito es identificar los negocios en los que los “buenos budistas” deben gastar su dinero. El mensaje implícito es que los budistas deben evitar las tiendas de los kalar, un término ofensivo similar al inglés nigger con el que los birmanos se refieren a los descendientes de indios en general y a los musulmanes en particular.

Ashin Wirathu es la cara más visible del movimiento 969. Este monje de 45 años, que se autodenomina el “Bin Laden birmano” por su discurso ultra-nacionalista, se ha hecho famoso hasta el punto de ser la portada de la revista Time, lo que ha provocado una gran polémica en Birmania. En abril le entrevisté en su monasterio de Mandalay. 

Sentado en una silla, y con varios retratos enormes de sí mismo a su espalda, me habló de la conspiración para conquistar Birmania a lo largo de este siglo que, según él, han urdido los musulmanes y los acusó de obligar a mujeres budistas a casarse con ellos y convertirse al islam. “Según mis investigaciones, el 100 por cien de las violaciones de Birmania son cometidas por musulmanes”, sentenció.

Wirathu rechaza cualquier vínculo con la violencia. Sin embargo, los disturbios en Meiktila se produjeron poco después de que se difundiera por todo el país un video en el que advertía que los musulmanes estaban tomando la ciudad.

 Aunque Wirathu es el más conocido, no es el único monje islamófobo de Birmania. El movimiento 969 nació el pasado mes de octubre en Moulmein, la capital del Estado Mon, en el este de Birmania. El monje Ashin Sada Ma, secretario general del 969 y diseñador del logo, afirma que se trata de una mera campaña para promover el budismo entre la población. Según él, la campaña fue lanzada por un grupo de monjes del Estado Mon, que no trabajan a nivel nacional, pero realizan giras por el país para difundir su mensaje, y cualquiera puede utilizar el símbolo “para sus propios fines”.

 Cuando le entrevisté, Sada Ma trató de distanciarse de Wirathu asegurando que actúa de forma independientemente del 969 original, pero su discurso islamófobo no se diferenciaba demasiado de los sermones del “Bin Laden birmano”.

 Son muchos los que sospechan que elementos del Gobierno y el ejército están detrás de la violencia y la campaña antimusulmanas. Los monjes y laicos que incitan al odio y perpetran la violencia están actuando con total impunidad y esta crisis está brindando al ejército oportunidad de presentarse como la única institución capaz de mantener el orden en un momento en el que está emprendiendo una transición a un Gobierno civil tras cinco decenios de dictadura militar.

No todos los monjes budistas predican el odio. No faltan quienes piensan que Wirathu y el movimiento 969 violan los preceptos budistas. Uno de ellos es Ashin Pumna Wontha, un monje de Rangún que pertenece al Peace Cultivation Network, una organización dedicada a promover el diálogo interreligioso y a coexistencia pacífica. 

Pumna Wontha es uno de los pocos birmanos que me dicho que los rohingya deberían ser considerados ciudadanos de pleno derecho y cree que Wirathu no es más que un títere preso de sus propios delirios de grandeza manipulado por los multimillonarios que controlan la economía birmana y elementos del ejército y el Gobierno.

8/2/13

"Las élites de Croacia desertaron de su papel moderador"

"Es curioso que bosnios, serbios y croatas formaran parte de las mismas mafias en Alemania, mientras en sus países se mataban a cañonazos.

La mafia no entiende de fronteras nacionales, eso es cosa de los políticos.

¿Cuándo pasó el nacionalismo a ser violento?

Tras 45 años de comunismo oprimiendo el nacionalismo, en 1990 hubo un estallido nacionalista que liberó tantos años de frustración. Por eso la reacción fue tan dura. Y por la política destructiva serbia.

¿Cómo llegó la guerra?

Nunca se hubiera llegado tan lejos sin el apoyo de los medios de comunicación que, puestos al servicio de las políticas nacionalistas, alimentaron las emociones de la población. Las élites del país, excepto unos pocos, desertaron de su papel moderador y contribuyeron al adoctrinamiento.

¿Los países que salen de una larga dictadura son más propicios a la corrupción?

La ilusión de crear un nuevo Estado pulcro se pierde porque los gobernantes aprovechan para conseguir sus objetivos. Los de Tudjman eran reducir la población serbia del 12 al 3% y realizar una privatización salvaje.

La Haya condenó por limpieza étnica al general Gotovina. Ahora lo absuelve por falta de pruebas.

La resolución bloquea el entendimiento entre serbios y croatas. No veo ningún indicio de que Croacia vaya a reconocer que en Krajina mataron a 500 ancianos, mandaron al exilio a entre 150.000 y 200.000 serbios, y saquearon y quemaron sus casas. La absolución fue recibida con júbilo en Croacia e indignación por los serbios. 

Es una semilla que dará sus frutos de rencor en el futuro, como los armenios y Turquía. En Croacia quieren creer que libraron una guerra de liberación impoluta."         (Ivica Djikic, entrevista, La Vanguardia, 06/02/2013)

26/4/11

El Vaticano da la espalda a los rumanos que se refugiaron en su territorio

"El alcalde de Roma, el posfascista Gianni Alemanno, expulsó esta semana de sus chabolas enclavadas en la ciudad a más de un centenar de rumanos gitanos que se refugiaron el Viernes Santo en la basílica de San Pablo Extramuros, en territorio de la Santa Sede.

El domingo por la mañana el Papa predicaba desde San Pedro que los europeos tuvieran espíritu de acogida con los prófugos de Libia, África y Oriente Medio. Pero paralelamente, como informa El País, las familias gitanas refugiadas en El Vaticano, que llevaban ya tres días en suelo vaticano, trataban de ser convencidas de que se marcharan de allí.

El sábado se vetó la asistencia de los gitanos a la vigilia vaticana porque los agentes de la gendarmería vaticana les negaron la entrada en el templo, lo que miembros de las ONG que acudieron a solidarizarse con los refugiados tacharon de “inhumano e inaceptable”.

El Papa envió monseñor Fernando Filoni, sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado (el número tres de la diplomacia vaticana) para entrevistarse con los gitanos y mostrarles la “cercanía” del Papa, y recurrió a Caritas Roma para que dispusiese un alojamiento al que acudieron los rumanos que abandonasen pacíficamente la basílica.

Así lo hicieron los gitanos en la tarde del domingo, previa identificación de la policía italiana y en una operación seguida de cerca por Alemanno, quien había ofrecido dinero a los chabolistas para que volvieran a su país.

Una web ultracatólica, Religión en Libertad, aplaude la actuación vaticana y asegura que “el Papa demuestra con hechos por la tarde lo que predicó con palabras por la mañana”. El diario insiste en hablar de “la invasión” de San Pablo Extramuros y advierte de que “las cosas corrían el riesgo de enquistarse”. (El Plural, 25/04/2011)

15/12/10

13.000 personas están acampadas en un parque donde murieron cuatro inmigrantes en un desalojo violento



"Argentinos y extranjeros pobres multiplican la usurpación de parcelas para construir sus casas.

Argentinos y extranjeros pobres han multiplicado en los últimos dos días las ocupaciones de tierras en general en desuso para construir sus casas en Buenos Aires y sus alrededores. Hace 10 días había comenzado la usurpación del parque Indoamericano, en el barrio de Villa Soldati, donde han acampado 13.000 personas y donde murieron cuatro inmigrantes -un paraguayo y tres bolivianos-, pero ahora se han instalado chabolas de cartón, madera, chapa y plástico en otros siete terrenos, algunos públicos y otros privados.

Sucede que primero la Policía Federal, que responde a Fernández, organizó junto con las fuerzas metropolitanas, del alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, un operativo conjunto de desalojo en Villa Soldati, pero dos de los extranjeros murieron en la represión y entonces la presidenta de Argentina ordenó que sus agentes se retiraran de la zona. Los otros dos crímenes también ocurrieron en confusas grescas.

La viuda de una de las víctimas responsabiliza a la Policía Metropolitana, que también se marchó del parque porque Macri consideró que sola no podía emprender el desalojo. El otro muerto fue víctima de la violencia de vecinos que fueron a agredir a los okupas con armas de fuego y piedras ante la ausencia policial.

Finalmente, el Gobierno argentino envió el sábado a la Gendarmería y la Prefectura Naval para evitar nuevos choques, pero no para desalojar el parque de 100 hectáreas. En contraposición a la idea de Macri de desahuciarlos, el Ejecutivo de Fernández reclama que el alcalde les dé viviendas dignas. (...)

Las nuevas ocupaciones fueron acometidas por pequeños grupos de personas, en algunos casos, y por hasta 200 familias, en otros. Cuatro ocurrieron en otros barrios porteños (dos en Villa Lugano, uno en Barracas y otro en el Bajo Flores) y tres en el área metropolitana de Buenos Aires (dos en Bernal y otro en González Catán).

Los ocupantes tomaron desde terrenos fiscales, algunos donde se iban a construir viviendas sociales, hasta un campo público de fútbol o sedes de empresas, en varios casos en quiebra. Algunas tomas fueron pacíficas, pero en una un agente de policía fue herido de bala la noche del lunes. Al mismo tiempo, un grupo de personas no identificadas intentó sin éxito saquear un supermercado en Villa Soldati." (El País, 14/12/2010)

13/12/10

La pugna por los mercadillos provoca una estampida de 150 familias gitanas. La causa del destierro, un noviazgo que se convirtió en trío

"Fue una estampida en toda regla, el último viernes de noviembre. Una amenaza, aún imprecisa, puso en fuga a 150 familias gitanas, arrebatadas por un vendaval de prisas y desesperación. Solo se sintieron a salvo los convalecientes. Las furgonetas de la estampida formaron ese viernes kilométricas caravanas desde Porriño y Tui hacia el destierro, más allá de las fronteras de Galicia.

Ahora se les dice que pueden volver, menos las familias directas de un trío amoroso al que se atribuye tamaña sacudida. Para la Guardia Civil no es verosímil, por muy gitano que se ponga el lío. También aquí lo que manda es el mercado.

Tuvo que ser una amenaza contundente y creíble, aunque nadie la ha expuesto. Los niños había ido al colegio y fueron recogidos a media mañana por sus madres y mayores, todos presa de gran agitación. "¡Que tenemos que irnos!", apuraban entre llantos. Las casas se vaciaron con prisas análogas, volcando por las ventanas los enseres que alijaron en los coches y remolques entre voces crispadas para acelerar la huida.

La gran mayoría, de 120 a 130 familias, vivía de alquiler en la parroquia porriñesa de Torneiros. Otras 20, en Tui. En total, de 600 a 800 personas. Dos días después de su fuga aparecieron los carteles de venta en los balcones de pisos de su propiedad.

Los zamoranos, distingo que se aplica en Porriño a los expulsados (vinieron de Benavente, de Valladolid, de Burgos, de Cantabria...), llegaron hace unos 35 años, se domiciliaron en pisos -nunca formaron poblados chabolistas- e introdujeron en las ferias y mercados del sur de Pontevedra, hasta entonces dedicados a los productos agrarios, los puestos de textiles. Algunos otros se emplearon a salario fijo.

Nadie en Porriño ha puesto reparos y se reconoce la progresiva integración social de los zamoranos, aunque hayan mantenido vínculos de identidad grupal como su pertenencia en bloque a la Iglesia Evangélica de Filadelfia. Y su condición gitana, que pese a la renovación generacional, reconoce el ascendente sobre ellos de los gitanos gallegos que ahora les han puesto pies en polvorosa. (...)

Pero las caras y maneras de los que huyeron -aun por régimen de la tradición gitana que así acataron- tenían más que ver con los progroms de judíos y nazis que con cualquier deriva amorosa de la tragicomedia étnica.

La Guardia Civil ha permanecido alerta al desarrollo del conflicto, desde antes de la estampida, y ninguno de los orejas que ha desplegado en la investigación, según señalan a este periódico fuentes de la misma, ha encontrado rastro del argumento del trío amoroso y sí, en cambio, multitud de alusiones que ponen el dedo en la llaga de los mercadillos como causa principal, si no única, del conflicto.

El control de los mercadillos corresponde a los Ayuntamientos, que asignan los puestos y cobran sus tasas por la concesión. Hasta hace unos años, la inmensa mayoría de estos vendedores ambulantes funcionaban como trabajadores autónomos. Pero descubrieron un sistema para abaratar costes a través de cooperativas de trabajo social, de las que el propio Sinaí Giménez fue el principal impulsor.

No son cooperativas ni de compra ni de venta, pero se usan para convertir formalmente en asalariados suyos a los ambulantes antes autónomos, como los zamoranos, lo que les ha permitido ahorrar en cuotas a la seguridad social y papeleos, que las cooperativas gestionan ante las Administraciones pertinentes.

Las cooperativas han conquistado así una posición hegemónica para negociar los puestos de los mercadillos, frente a la voluntad de los ambulantes que prefieren presentarse como autónomos y más ahora, que se les permite pagar solo la mitad de las cuotas anteriores.

Esta tensión provocó problemas en Pontevedra, donde la concejal socialista Teresa Casal plantó cara a las pretensiones de los cooperativistas y decidió dejar una parte de los puestos a los autónomos.

Como consecuencia, en un alarde de poderío de Sinaí Giménez, portador de la bandera cooperativista, todos los ambulantes gitanos se sumaron al plante que convocó el portavoz y no han vuelto a aparecer en los mercadillos de Pontevedra ni de Estivela. Tampoco en Ponteareas, por la misma razón." (El País, Galicia, 05/12/2010, p. 5)

29/11/10

El primer ministro israelí cree que los inmigrantes cambian el carácter del Estado porque "no son judíos".

"El Gobierno israelí creará un centro de detención y deportación para los inmigrantes ilegales que llegan al país por la frontera de Egipto. La instalación será a cielo abierto y comenzará a levantarse dentro de seis meses en el desierto del Neguev, en el sur de Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificó la construcción del centro en la necesidad de "detener" la "creciente oleada" de inmigrantes porque "amenaza los trabajos de israelíes y está cambiando el carácter del Estado", porque no son judíos. Desde enero más de 10.000 emigrantes han logrado cruzar la frontera israelí-egipcia, según datos difundidos esta mes por la Dirección israelí de Inmigración.

Israel concede la ciudadanía a quien tenga un abuelo judío, mientras que mantiene una estricta política migratoria hacia quienes no lo tienen. Algo que el Gobierno actual ha endurecido.

"Debemos detener la entrada masiva de infiltrados ilegales que buscan trabajo por las muy duras repercusiones que esta oleada tendrá en el carácter y el futuro del Estado de Israel", dijo Netanyahu al inicio de la reunión semanal del consejo de ministros. (...)

En la misma línea, el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz, del derechista Likud, subrayó que "si Israel quiere mantener su condición de país sionista judío, debe detener la infiltración desde África".

El centro forma parte de un plan de endurecimiento contra la inmigración que incluye la construcción de una valla en la frontera con Egipto, iniciada el pasado lunes, "multas muy duras" a quienes contraten a trabajadores sin papeles y la firma de acuerdos de repatriación, ha explicado Netanyahu.

La iniciativa ha generado una huelga entre los propietarios del sector agrícola, que defienden que se amplíe la cuota de trabajadores tailandeses para sus cultivos. Los jornaleros tailandeses consumen una mezcla de metanfetaminas y cafeína para estar despiertos tres o cuatro días seguidos y trabajar las horas exigidas, según un informe de un comité del Parlamento israelí." (Público, 28/11/2010)

11/11/10

La expulsión de los gitanos de Triana

"Amigo de Bambino, de Perrate y de Bernarda de Utrera, el productor conoció la cava gitana de Triana antes de que fuera expulsada de allí esa comunidad por las presiones de las grandes constructoras, apoyadas por el gobernador del Opus Hermenegildo Altozano.

"Entonces creían que para integrarlos lo mejor era la diáspora pero fue al revés, en minoría se cierran aún más y se activa el racismo; luego con el tiempo crearon ese monstruo que son las 3.000 Viviendas donde mezclaron a gitanos, quinquis y gachós, gente que nunca había vivido en pisos y, mucho menos, con ascensor. Recuerdo pasear por el barrio sevillano con Raimundo Amador y descubrir a un burro asomado a una ventana del segundo piso". (El País, 08/11/2010, última)

20/10/10

"No podemos echar a los hijos de inmigrantes. Son israelíes"

"El Gobierno israelí ha decidido deportar a 400 niños en los próximos días. Son hijos de inmigrantes, críos o adolescentes, en su mayoría nacidos y educados en Israel. El asunto ha suscitado una intensa polémica en el país y evoca recuerdos oscuros.

"Hay mucha gente que no puede soportarlo, porque lo que el Gobierno quiere hacer con esos hijos de inmigrantes es lo mismo que les hicieron a nuestros abuelos en Polonia", dice Alisa Olmert, una de las líderes del movimiento que lucha para que los niños se queden. (...)

"La situación de los inmigrantes en Israel es absurda, porque somos el único país desarrollado que carece de una política de inmigración", explica.

La confusión administrativa condujo a la actual crisis. La llegada de trabajadores extranjeros, fundamentalmente asiáticos y africanos, se hizo masiva después de la segunda Intifada (2000-2005), cuando empezó a levantarse el muro y la economía israelí se cerró a los trabajadores palestinos.

Los nuevos inmigrantes llegaban con visados por cuatro o cinco años y, en teoría, no podían tener hijos durante su estancia. Evidentemente, los inmigrantes se quedaron más tiempo, tuvieron hijos y los escolarizaron.

"Israel es especial, somos un campo de refugiados para los judíos de todo el mundo y existe la necesidad de mantener el carácter judío de nuestra sociedad precisamente para que no vuelvan a ocurrir los acontecimientos del pasado; por eso se limita la residencia de los no judíos", declara.

"Pero esos hijos de inmigrantes, aunque no vayan a ser nunca judíos, tienen el hebreo como primera lengua y son culturalmente israelíes. ¿Cómo podemos echarles?". Olmert recuerda que, de todas formas, no todos en Israel son judíos: el 20% de la población es árabe." (ALISA OLMERT: "No podemos echar a los hijos de inmigrantes. Son israelíes". El País, sociedad, 14/10/2010, p. 29)

13/5/10

La presa de Asuán provocó la expulsión de un millón de nubios

"RESPUESTA. (Anne Michaels) En La cripta de invierno hablo de la construcción de la presa de Asuán, con la que arrancó un periodo en el que este tipo de infraestructuras eran consideradas como sinónimo de progreso. Los nubios fueron desterrados y una nación entera desapareció de la faz de la tierra. Es un ejemplo profundo de desposesión.

P. El exilio definitivo.

R. Sí, hoy en día miles de personas no viven en el lugar donde nacieron, han sido desplazadas por motivos económicos, por guerras o desastres naturales. Es algo tan común que casi resulta banal señalarlo, pero se trata de un fenómeno reciente. Todos los personajes del libro se enfrentan a esto y me centro en ejemplos que están lo suficientemente lejos en el tiempo para que los respetemos, pero que no son remotos. He intentado entrar en esta cuestión desde el mayor número de planos posible." (El País, Babelia, 08/05/2010, p. 12)

24/10/08

Progrom de palestinos en Acre

"Las piedras como puños y los restos de los cócteles molotov aparecen entre los escombros calcinados. De la casa de Berta y Mohamed Ahmed queda el esqueleto. Negro. "Vivo aquí desde hace 28 años y quemaron hasta mi buzón. Los vi desde la ventana. Son gente de este barrio; los puedo reconocer", narra atropelladamente el cincuentón Mohamed. Grita y apenas resiste el llanto. "Reían mientras nos atacaban. Los vecinos habían retirado los coches para que no los quemaran. Estaba todo planeado. Los policías estaban a 100 metros; no hicieron nada, y los bomberos no apagaron las llamas".

La ciudad de Acre, patrimonio de la humanidad, es un polvorín. Catorce casas de árabes han sido arruinadas; seis, calcinadas por fundamentalistas judíos. Catorce familias viven desde entonces en un hotel de la preciosa ciudad vieja. En Acre -50.000 vecinos, el 40% de ellos árabes-, la convivencia, siempre frágil y cargada de recelo, ha recibido un golpe devastador.

El asalto impune a la residencia de los Ahmed sucedió en la madrugada del sábado 11, cuando ya había brotado la chispa de los disturbios en la festividad judía de Yom Kipur, el 9 de octubre. Un árabe se atrevió a conducir su vehículo en un barrio mixto árabe-judío. Una afrenta para los religiosos judíos en fecha tan señalada. No digamos para los más fanáticos, que organizaron una persecución inmediata. Asediaron al árabe en casa de su hija y la apedrearon durante horas. "Muerte a los árabes", chillaba la horda, según relatan varios lugareños.

Desde las mezquitas se advirtió de la agresión y cientos de jóvenes árabes se dirigieron al barrio de Shikun. Quemaron docenas de coches y destrozaron lunas de comercios de judíos en la principal arteria de la ciudad. La policía sólo controló la situación a las cuatro de la mañana, y los daños se repararon con rapidez. (...)

Una anciana judía, ya en los noventa, asiente a las palabras de las dos hijas que le acompañan. "Son nazis judíos. El boicoteo a los comerciantes árabes es como lo que sucedió en los años treinta en Alemania". Su madre abandonó Berlín en 1933 cuando el antisemitismo se desató virulentamente.

El pequeño pogromo de Acre resulta también intolerable para Dov Yirmia, que lo ha visto todo a sus 94 años. "Nací durante el Imperio Otomano en un pueblo de Galilea. Después vinieron los 30 años de mandato británico. Ahora llevo 60 años bajo el paraguas de Israel. Fui oficial en la guerra de 1948. Lo sucedido no ha sido espontáneo. Ha sido planeado por racistas judíos que quieren librarse de los árabes. Mi país ha tomado el rumbo equivocado. Es un grave riesgo para Israel y los judíos".

Yirmia habla frente a una tambaleante carpa improvisada en el centro de la ciudad de los cruzados. Allí, Walaa -una joven estudiante de 20 años que prefiere omitir su apellido- siente miedo. "Vivía en un edificio de 32 pisos en el que residen otras tres familias árabes. Me amenazan de muerte desde hace meses. Tengo a un concejal por testigo, que vio quién me amenazó. No volveré", insiste una y otra vez. Y tampoco denunciará la amenaza. Teme represalias. Walaa habla hebreo, inglés y árabe, y chapurrea español. Es una palestina de Acre que, como su amiga Noor Alí -también en la calle-, gusta del atuendo occidental: nada de velo, y brazos al aire.

Colonos extremistas evacuados de Gaza en 2005 se han instalado en Acre. Los bajos precios subvencionados de las viviendas son golosos. Han florecido las yeshivás (escuelas religiosas), y los activistas que patean la ciudad afirman que son ellos quienes azuzan el fuego. Un fuego del que trata de sacar tajada el Movimiento Islámico de Israel, que aportó inmediatamente 1.000 shekels (200 euros) de ayuda a cada familia, que prefiere desvincularse de los islamistas. "Si esas 14 familias no regresan a sus hogares, el Estado estará protegiendo la limpieza étnica y respaldando a los racistas", explica el eurodiputado David Hammerstein, alucinado por lo que observó durante dos días de charlas en Acre.

Hoy y mañana, los judíos concluyen la festividad del Sukkot. Pasearán la torah por la descuidada -aquí no invierten las autoridades- ciudad vieja, habitada por árabes. Lankri asegura que extremistas judíos planean organizar disturbios. Pero, a diferencia de lo que decidió sobre el festival de teatro, dice que no prohibirá la marcha religiosa." (El País, ed. Galicia, 20/10/2008, p. 6)

8/10/08

Expulsión "espontánea" y oficial de gitanos... en Italia

"Según el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, muchos ciudadanos gitanos han abandonado su país en las últimas semanas para poner rumbo a España. "Pensábamos que había 120.000 [gitanos en Italia]. Hay menos. Muchos se han ido espontáneamente a la más permisiva España de Zapatero", dice Maroni en una entrevista a L'Espresso, que fue anticipada ayer por la página web de la revista." (El País, ed. Galicia, España, 03/10/2008, p. 14)

14/7/08

El comienzo de la persecución


Posted by Picasa

“El Gobierno italiano ya ha tomado las huellas a unos 600 ciudadanos gitanos en Nápoles y Milán. Según el ministro del Interior, Roberto Maroni, se trata "de un simple censo", pero los documentos le desmienten. Las fichas policiales firmadas por los calés mayores de 14 años contienen sus huellas dactilares y las casillas "etnia" y "religión". Asociaciones romaníes han llamado a detener la "vergonzosa política de acoso".

La comunidad judía italiana ha recalcado que los métodos utilizados por el Gobierno en esta fase inicial del denominado censo Maroni (por el ministro del Interior Roberto Maroni) resultan inquietantemente parecidos a los que realizó en 1938 el Gobierno de Benito Mussolini antes de promulgar las leyes racistas. Varias asociaciones gitanas, entre ella la española Unión Romaní, han llamado a "detener inmediatamente" lo que definen como "vergonzosa política de acoso" y a poner fin a los "ataques morales y físicos" contra los gitanos.

Según la ONG EveryOne, las agresiones contra ciudadanos gitanos han aumentado de forma preocupante. El 17 de junio, dos hermanos rumanos, Ioni Covaciu, de 14 años, y su hermana Rebecca, de 12, sufrieron una brutal paliza en Milán. La muchacha alcanzó cierta celebridad en mayo, cuando obtuvo el premio de Unicef Caffè Shakerato 2008 con sus óleos y dibujos, que cuentan la vida en las chabolas.

Dos días después de la agresión, su padre, Stelian Covaciu, fue asaltado por dos policías de uniforme en la plaza Tirana. "Se bajaron del coche, y tras recriminarle por haber denunciado lo sucedido a sus hijos, lo apalearon", relata Matteo Pegoraro, de EveryOne. Los policías eran los mismos que agredieron vestidos de paisano a los chicos.

Mientras, Maroni se vio ayer en Cannes con el comisario europeo de Justicia Jaques Barrot, al margen de la cumbre informal de ministros de Interior de la UE, y se declaró "satisfecho" por "haber aclarado los malentendidos relativos a la emergencia gitana". Sin embargo, la UE recordó que ha recibido con "descontento" las medidas.” (El País, ed. Galicia, Internacional, 08/07/2008, p. 7)