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29/3/19

El concepto de genocidio y sus límites

"La sentencia definitiva contra el líder político de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, constituye una anatomía de las atrocidades cometidas durante el conflicto que arrasó la antigua república yugoslava entre 1992 y 1995. 

Sin embargo, el juez español José Ricardo de Prada, que ha formado parte del tribunal que ha resuelto la apelación, considera que la sentencia se ha quedado corta en un terreno fundamental, el genocidio, y por eso ha emitido un voto particular.

 “La sentencia en primera instancia contribuyó a construir la verdad sobre lo ocurrido durante la guerra y la sentencia en apelación podría haber construido todavía más los hechos”, explica por teléfono desde Holanda este magistrado de la Audiencia Nacional, a la que se reincorpora en abril, con una amplia experiencia en derecho internacional y que fue miembro de la Sala de Crímenes de Guerra de la Corte de Bosnia-Herzegovina entre 2005 y 2008.

El primer fallo contra Karadzic del Tribunal Internacional de La Haya para la antigua Yugoslavia (TPIY) tuvo lugar en 2016 y marcó dos hitos muy importantes. Ambos han sido confirmados en el segundo fallo, que se conoció el miércoles.

El primero es que consideraba que Karadzic era culpable de los crímenes cometidos contra la población musulmana y croata al mismo nivel que el jefe militar, Ratko Mladic, quien los ejecutó. De hecho, la apelación eleva la pena de Karadzic por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra hasta la cadena perpetua, la misma que fue impuesta a Mladic en 2017.




“La figura que se utiliza es ‘empresa criminal conjunta’. A partir de la primera sentencia se empezó a introducir este tema: la relación de la autoría intelectual con la autoría material, como la asociación delincuencial del derecho español”, explica el juez De Prada.

 “No responden solo aquellos que ejecutan materialmente los actos, sino también los autores intelectuales. Es una figura que se utiliza a la hora de juzgar el tráfico de drogas u organizaciones terroristas, porque si no sería imposible imputar a los jefes”.

Pero la primera sentencia contra Karadzic se convirtió en histórica porque confirmó que en Europa, a finales del siglo XX, con la presencia de tropas internacionales, se cometió el que muchos juristas consideran el peor crimen posible: el genocidio. Se trata de un concepto acuñado por el polaco Raphaël Lemkin tras la Segunda Guerra Mundial, cuando necesitó construir una palabra nueva para describir la Shoah.

 Figura en el derecho internacional desde 1948 como “el intento de exterminar total o parcialmente a un grupo nacional, étnico o racial” y ni siquiera se aplicó a los jerarcas nazis en Nuremberg porque todavía no estaba vigente. Existen muy pocos genocidios reconocidos por el derecho internacional y lo que los radicales serbios hicieron a los musulmanes en Bosnia se convirtió en uno.

Se trata de un crimen sumamente difícil de probar porque se debe demostrar con pruebas y testimonios la voluntad de exterminio, esto es, no solo que se hayan cometido crímenes masivos, sino que el objetivo de esos crímenes es el intento de exterminar a los miembros de un grupo solo por el hecho de haber nacido en él.

 En la primera sentencia de Karadzic el tribunal consideró que esto es lo que había ocurrido, pero solo en la matanza de Srebrenica, cuando en julio de 1995, al final de la guerra, fueron exterminados 8.000 varones musulmanes en esta ciudad bosnia en una masacre diseñada y ejecutada por Karadzic y Mladic.

El TPIY consideró que en el resto del país se habían producido crímenes de guerra y contra la humanidad, que miles de musulmanes habían sido expulsados mediante el terror, que se habían producido violaciones masivas e internamientos en campos de concentración, pero no había quedado demostrado el propósito genocida. En su voto particular José Ricardo de Prada considera que se trata de una oportunidad perdida para la justicia internacional para poder ensanchar el perímetro en el que se aplica el delito de genocidio.

“En Srebrenica está muy claro, porque queda demostrado que Karadzic tenía información puntual y un conocimiento muy específico”, explica el juez español. En su voto particular defiende que una definición de genocidio basada solo en el concepto de “intento” no tiene sentido y que debería basarse en algo mucho más objetivo, en este caso en los crímenes contra musulmanes y croatas, perseguidos solo por el hecho de serlo.

“No se extiende el concepto de genocidio a otros lugares donde se ha producido limpieza étnica dentro de un plan para aterrorizar a la sociedad civil. Esto solo se consigue a través de actos genocidas, pero el tribunal considera que existe una duda razonable a la hora de demostrar el intento de exterminio total. El concepto de genocidio se ha blindado hasta el punto que es casi imposible demostrar. Es una sentencia muy importante, histórica, que fija la verdad sobre lo ocurrido en Bosnia. Pero creo que se queda corta”.                  (Guillermo Altares, El País, 26/03/19)

2/9/15

Las fosas abiertas de Srebrenica. Francia, Reino Unido y Washington estaban dispuestos a ceder Srebrenica... a pesar de saber que Mladic había declarado que "haría desaparecer a los musulmanes bosnios"

"En el veinte aniversario del genocidio de Srebrenica, el veto de Rusia a llamarlo así en la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que recuerda a los 8.000 varones musulmanes tiroteados por las tropas serbias, ha mostrado que la herida sigue abierta.

 Lo mismo que las fosas (más de 600 repartidas por el territorio de Bosnia-Herzegovina) en las que continúan apareciendo restos. A veces es un torso, otras un cráneo. Con mala suerte, un pequeño hueso, porque no todas las 6.241 víctimas enterradas hasta la fecha conservan su cuerpo entero.

Este sábado, la ceremonia anual de inhumación será distinta. No solo hay otros 136 féretros aguardando sepultura en el cementerio de Potocari, a 6 kilómetros de Srebrenica. Dos décadas después de la peor atrocidad cometida en Europa desde la II Guerra Mundial -casi una terrible frase hecha a estas alturas- se espera al expresidente estadounidense Bill Clinton.

La tragedia sucedió durante su Administración y fue calificada de genocidio en 2007 por el Tribunal Internacional de Justicia de la propia ONU. Bajo dicho cargo, así como los de crímenes de guerra y contra la humanidad, han sido condenadas hasta la fecha 14 personas por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). De su lado, las cortes bosnias han sentenciado a 23 personas por lo ocurrido. 

Sin embargo, con los procesos todavía en marcha contra Radovan Karadzic y Ratko Mladic, ideólogo y ejecutor, presuntamente, del crimen, Moscú -aliado serbio- sostiene que genocidio es un término "poco constructivo". Según Vitaly Churkin, su embajador ante la ONU, "resulta políticamente sesgado y aumentaría las tensiones étnicas en Bosnia". Belgrado, por su parte, prefiere mencionar "la comisión de graves crímenes".

"Para respetar el pasado hay que llamar genocidio a lo ocurrido en Srebrenica. Para edificar el futuro, hay que hablar con una sola voz cuando sea negado", dijo, por el contrario, Serge Brammertz, fiscal jefe del TPIY ante Naciones Unidas, el pasado 1 de julio. En la guerra de Bosnia (1992-1995) murieron unas 100.000 personas y cerca de 2 millones se convirtieron en refugiados. El ideal de la Gran Serbia, un Estado libre de otras etnias patrocinado por el fallecido expresidente Milosevic, no surgió de pronto. 

Es más, planeó en las largas conversaciones mantenidas con él por representantes de la Comunidad Internacional. "Se hablaba de evitar el derramamiento de sangre formando corredores humanitarios para expulsar a una comunidad entera de una zona concreta; una limpieza étnica inaceptable", ha recordado estos días en Holanda Carl Bildt, enviado de la UE a la antigua Yugoslavia en 1995.

La postura prueba la aparente fortaleza moral exhibida por la coalición internacional que luego doblegaría a Milosevic, pero documentos recién desclasificados por Estados Unidos ofrecen también otra lectura. Sugieren que Francia, Reino Unido y Washington "estaban dispuestos a ceder Srebrenica, considerada imposible de proteger, para poder dibujar un mapa de partición del territorio aceptable para Belgrado". 

Ello a pesar de saber que Mladic había declarado que "haría desaparecer a los musulmanes bosnios". Y que Karadzic advirtió de que "la sangre correría a raudales". Ambos consideraban criminales de guerra a todos los hombres bosnios en edad militar. Una vez dentro de la ciudad, desmadejaron a los cascos azules holandeses. Carecían de apoyo aéreo, pero tampoco se opusieron a la fatídica separación hombres y mujeres previa a la ejecución.

Florence Hartmann, portavoz de la fiscalía del TPIY hasta 2008, ha investigado a fondo la nueva documentación y acaba de presentar La sangre de la Realpolitik: la cuestión de Srebrenica. En el libro asegura que "Francia y Reino Unido, con mayoría de cascos azules en Bosnia en la primavera de 1995, amenazaron con retirarse si no había un acuerdo de paz. Washington se hubiera visto obligado a mandar 20.000 soldados al lugar. Algo que no deseaba". 

En su opinión, "nadie podía imaginar el horror posterior, pero la villa fue sacrificada". Al final, los acuerdos de paz de Dayton (1995) crearon en Bosnia una República serbia, que incluye Srebrenica, y una Federación croata. Dos comunidades separadas con libros de historia distintos y de difícil reconciliación.

"Srebrenica debe hacernos reflexionar sobre nosotros mismos para entender que un genocidio no es algo lejano en el tiempo, como el Holocausto, o propio de lugares remotos, como en Ruanda. Puede suceder a la vuelta de la esquina y ahí está hoy la tenebrosa sombra de EI en Siria, y la de Boko Haram", señalan fuentes del Instituto holandés de Relaciones Internacionales Clingendael."                   (   , El País, La Haya 10 JUL 2015)

18/6/08

La O.N.U. juzgada por no impedir la masacre en Srebrenica

“A ONU e Holanda, a xuízo polo xenocidio de 1995 en Srebrenica.

Comezou na Haia unha audiencia para determinar a responsabilidade dos cascos azuis holandeses na matanza de oito mil musulmáns en Bosnia.

O xulgado de primeira instancia da Haia tramita esta semana tres casos interpostos contra o Estado holandés por familiares de vítimas do xenocidio na cidade de Srebrenica (Bosnia) en 1995.

A matanza de máis de oito mil bosnios musulmáns varóns, homes e cativos, en Srebrenica, que ocorreu no contexto da guerra de Bosnia (1992-1995) cando o enclave era protexido por cascos azuis holandeses, está considerada como o maior masacre en Europa dende a Segunda Guerra Mundial.

Esta cuarta feira, os xuíces analizan se Nacións Unidas goza de inmunidade ou non ante unha demanda xudicial, neste caso a presentada por unhas seis mil 'Nais de Srebrenica', que en xuño de 2007 denunciaron tanto o Estado holandés como a ONU por non protexer os seus fillos do ataque serbobosnio.” (Vieiros, 18/06/2008)