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11/3/26

El safari genocida o safaris humanos en Israel... El jefe del servicio penitenciario de Israel invitó hace poco a un grupo de colonos a a un safari. Es que lo denominó así para ver a detenidos palestinos humillados, tirados en el suelo, esposados, torturados. Un safari organizado por las autoridades israelitas para que los colonos vayan a ver a los palestinos torturados... Parece mentira que un pueblo que sufrió el holocausto, que ha tenido encima de su historia cientos de años de persecución,de injusticia, de calamidad, de tortura, de ostracismo, de persecución, de violencia, de odio, que ha visto sufrir tanto a tantas generaciones, sea capaz de convertirse en un pueblo genocida, en un estado genocida. A mí me faltan las palabras (Juan Torres López)

 "(...) Otro asunto que parecería ficción, pero desgraciadamente es realidad. Eso que se denomina safari genocida o safaris humanos en Israel. El jefe del servicio penitenciario de Israel invitó hace poco a un grupo de colonos a a un safari. Es que lo denominó así para ver a detenidos palestinos humillados, tirados en el suelo, esposados, torturados.

Un safari organizado por las autoridades israelitas para que los colonos vayan a ver a los palestinos torturados, encerrados,encarcelados injustamente.

Parece mentira que un pueblo que sufrió el holocausto, que ha tenido encima de su historia cientos de años de persecución,de injusticia, de calamidad, de tortura, de ostracismo, de persecución, de violencia, de odio, que ha visto sufrir tanto a tantas generaciones, sea capaz de convertirse en un pueblo genocida, en un estado genocida. A mí me faltan las palabras. Yo no puedo entender que haya tanta inhumanidad, tanto odio, tanta animalidad que estemos hasta generando, como efectivamente decía Sanabil, un nuevo tipo de actividad económica. esto que llaman el tanaturismo. Turismo genocida.

No solo se contentan como con cometer un genocidio, sino que encima lo enseñan y lo ponen en el escaparate. (...)"

(Juan Torres López, blog, 10/03/26) 

23/1/26

La Banalidad del Mal en nuestro tiempo: Jared Kushner ha presentado este jueves ―con tono entusiasta de oportunidad de inversión― la “nueva Gaza” que aspira a levantar sobre los escombros de la actual. Se trata de una especie de Dubái o de Singapur con numerosos rascacielos turísticos frente a la costa, un “nodo de transportes” con puerto y aeropuerto, y “una economía de libre mercado”... y ha explicado que el plan comenzaría con la construcción de más de 100.000 unidades residenciales en la “nueva Rafah” (la destrozada ciudad del sur) y acabaría por la capital, Ciudad de Gaza. “En Oriente Próximo se han construido ciudades así, para dos o tres millones de personas, en tres años, así es que muy factible”... mientras siguen los bombardeos de Israel y las muertes de niños palestinos por hipotermia (Antonio Pita)

 "Entre los bandazos sobre Groenlandia y los autoelogios de todo tipo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, uno de sus principales asesores para Oriente Próximo (su yerno Jared Kushner) ha presentado este jueves ―con tono entusiasta de oportunidad de inversión― la “nueva Gaza” que aspira a levantar sobre los escombros de la actual. Se trata de una especie de Dubái o de Singapur con numerosos rascacielos turísticos frente a la costa, un “nodo de transportes” con puerto y aeropuerto, y “una economía de libre mercado” con el “mismo enfoque” que el que Trump aplica en su país. “No hay plan B”, ha dicho al mostrar las diapositivas del “plan maestro”.

La presentación, opacada por todos los otros frentes que ocupan este año el Foro Mundial, dibuja el futuro de una Franja donde la vida apenas ha cambiado para sus más de dos millones de habitantes desde la firma del alto el fuego el pasado octubre: el ejército israelí bombardea a diario y ha matado en las últimas 48 horas a 16 palestinos, tres de ellos periodistas en medio de una cobertura. Los servicios de rescate han anunciado además este jueves la muerte por hipotermia de una bebé de tres meses, mientras las autoridades militares israelíes impiden la entrada de las cantidades acordadas de ayuda, incluidas caravanas y tiendas de campaña.

Kushner —que ya al principio de la invasión israelí mencionó en una entrevista el futuro valor inmobiliario de la destrozada costa de Gaza— ha explicado que el plan comenzaría con la construcción de más de 100.000 unidades residenciales en la “nueva Rafah” (la destrozada ciudad del sur) y acabaría por la capital, Ciudad de Gaza. “En Oriente Próximo se han construido ciudades así, para dos o tres millones de personas, en tres años, así es que muy factible”, ha señalado. “Gaza puede ser un nodo, un destino turístico, tener mucha industria y ser realmente un lugar donde la gente prospere y cree empleo”.

La próxima fase, ha añadido, es la desmilitarización de Hamás que recoge el alto el fuego. No era así en el plan inicial, pero EE UU e Israel la han acabado convirtiendo en condición sine qua non para avanzar en las demás. “Estamos comprometidos a asegurar que Gaza esté desmilitarizada, adecuadamente gobernada y bellamente reconstruida”, ha dicho Trump, que prometió trabajar en coordinación con la ONU. “Será un gran plan”, ha agregado el presidente.

El asesor estadounidense ha limitado la reconstrucción a las zonas donde el desarme sea completo, lo que supondrá comenzar en la parte de la Franja controlada por las tropas israelíes, donde apenas viven unos miles de los más de dos millones de gazatíes. Kushner ha señalado que pretenden promover la entrega de las armas con ofertas de amnistía o garantías de salida segura de Gaza.

En la víspera, el presidente de EE UU amenazó a Hamás con “su final” si rechaza desarmarse por completo. El movimiento islamista acepta ceder el poder al comité tecnocrático recientemente nombrado y está abierto a entregar las armas ofensivas, pero lo condiciona a una retirada completa de las tropas israelíes y rehúsa disolverse mientras dure la ocupación.

La segunda fase incluye el despliegue de una fuerza militar multinacional, pero ha venido desapareciendo de los discursos, por falta de candidatos. El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha señalado este jueves en Davos (él ha acudido porque no está buscado por la justicia internacional): “Está claro que nadie quiere entrar en Gaza y combatir, salvo nuestro ejército, nuestros hijos e hijas”.

De momento, el paso de Rafah, que une Gaza y Egipto, reabrirá la próxima semana en ambas direcciones, un compromiso postergado por Israel. Han coincidido en anunciarlo este jueves Ali Shaath, el jefe del comité tecnocrático palestino que administrará el día a día de Gaza, y Nikolay Mladenov, el enviado para la Franja de la llamada Junta de Paz que Trump ha presentado justo antes en Davos para, según sostiene, contribuir a la resolución de conflictos en el mundo.

Mladenov ha mencionado “un acuerdo sobre los preparativos para la reapertura del cruce” mientras se “coordina la logística para la implementación”. Aunque las autoridades militares israelíes (quienes controlan el paso) no lo han confirmado, el perfil y el foro hacen pensar que difiere de anteriores anuncios similares que acabaron en papel mojado. Este domingo, de hecho, en la reunión del Consejo de Ministros, Netanyahu tiene previsto debatir la búsqueda del último cadáver de rehén en Gaza y la reapertura del cruce.

El líder estadounidense ha inaugurado su Junta rodeado por una veintena de líderes, entre los cuales no figuraba ningún representante de las democracias más avanzadas, que observan con recelo una iniciativa que parece minar las prerrogativas de la ONU, y que están incómodos con la política exterior estadounidense. De los países de la UE participaron Hungría y Bulgaria. Entre los asistentes figuraban el presidente de Argentina, Javier Milei, y los líderes de países como Azerbaiyán, Armenia, Kazajistán, Pakistán, Indonesia o Paraguay. “Me gustan todas estas personas”, ha dicho el mandatario estadounidense. “Son grandes líderes”.

Faltaba Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Integrará la Junta, pero pesa sobre él desde 2024 una orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional como presunto responsable de crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza en la invasión iniciada en octubre de 2023, a raíz del ataque de Hamás, que ha dejado más de 71.500 muertos y la Franja convertida en un manto de ruinas. Lo recordaba su silla vacía, al frente en el medio.

“Está acabando”

Trump aprovechó el acto para su habitual recordatorio de su historial como solucionador de conflictos, con particular detenimiento sobre el de Gaza. “Está acabando. Tenemos pequeños fuegos, que apagaremos. Eran gigantescos, ahora son pequeños”, ha declarado. “Hemos mantenido el alto el fuego, entregado niveles récord de ayuda humanitaria. Se oían historias terribles de desnutrición. Ya no”.

El mes pasado, la Clasificación Integrada de Fases, la principal herramienta de análisis de la seguridad alimentaria y en la que participan organizaciones de la ONU, retiró la consideración de hambruna que había hecho en agosto para medio millón de gazatíes, porque el incremento en la entrada de alimentos ha mejorado los niveles nutricionales, pero advirtió de que la situación sigue siendo “crítica”, con 1,6 millones de personas (el 77% de la población) aún en situación de inseguridad alimentaria aguda.

Gaza está ahora mismo dividida en un 42% del territorio controlado por el movimiento islamista y donde vive prácticamente toda la población y el 58% restante: casi desierto y en manos del ejército israelí, que sigue demoliendo edificios, pese al alto el fuego, y al que impide acercarse. “Al principio, barajamos la idea de construir una zona libre y luego una zona de Hamás”, admitió Kushner, antes de explicar que el plan maestro de EE UU abarca finalmente toda la Franja.

Estas dos partes están separadas por la Línea Amarilla. Es en teoría una divisoria temporal, hasta que concluyese la primera fase, pero Trump anunció este mes la transición a la segunda sin pedir una nueva retirada israelí. Netanyahu ha asegurado que sus tropas se quedarán para siempre en una “amplia zona” de la Franja." 

(Antonio Pita , Andrea Rizzi , El País, 22/01/26)

24/9/25

Omer Bartov, el mayor experto judío en Holocausto: “Los israelíes están hoy más preocupados por perder Eurovisión que por el genocidio en Gaza”

 "«Crecí en un hogar sionista. Serví en el ejército israelí. Creo, y sigo creyendo, en el derecho de Israel a existir. Pero la forma en que se ha convertido Israel; el sionismo que ahora dice tener; el régimen que ha creado; el racismo; la intolerancia; la violencia; el odio… son cosas que no puedo apoyar». Omer Bartov habla sin medias tintas, reconociendo incluso el «proceso absolutamente desgarrador» que le ha llevado a él, uno de los mayores expertos en Holocausto del mundo, a sostener sin género de dudas que Israel está cometiendo un genocidio en la Franja de Gaza.

«Es doloroso y horrible solo ver cómo está sucediendo esto, y no importa de dónde seas. Me resulta difícil seguir viendo estas imágenes. Pero como israelí, es difícil en más niveles de los que puedo expresar con palabras», admite Bartov en una extensa entrevista con El Independiente la semana en la que en España el debate a vueltas con el término «genocidio» ha centrado la escena política y la Comisión de Investigación de la ONU lo ha establecido como verdad. Bartov (Ein HaHoresh, Israel, 1954) estudió en la Universidad de Tel Aviv y es doctor por el St. Antony’s College de Oxford. Actualmente ejerce de profesor en la estadounidense Universidad Brown, donde ocupa el cargo de decano de los estudios de Holocausto y genocidio.

Pregunta.- Esta semana se han producido dos acontecimientos: la Comisión de Investigación de la ONU ha señalado que Israel está cometiendo genocidio en Gaza y, al mismo tiempo, Israel ha iniciado la invasión terrestre para ocupar Ciudad de Gaza…
Respuesta.- El documento de la Comisión de Investigación de la ONU es muy importante y debería tener repercusión, tanto en el Secretario General como, potencialmente en el futuro, en el Tribunal Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional, porque es la primera vez que la Comisión de la ONU hace una declaración de este tipo. Han trabajado en ella durante dos años. Por lo tanto, tiene carácter internacional. También es interesante que incluya el cuarto de los cinco tipos diferentes de acciones que podrían considerarse genocidas. En la Convención sobre el Genocidio de 1948, se incluyó la sección 4, que se refiere a la prevención de los nacimientos de un grupo étnico, lo cual es un hallazgo muy importante, en mi opinión [documenta el ataque y destrucción  de una clínica de fertilidad y de los 4.000 embriones y 1.000 muestras de esperma y huevos sin fertilizar que almacenaba]. Sin embargo, resulta obvio que no tiene ningún efecto inmediato, ya que Israel ha emprendido esta operación. No la detiene Estados Unidos, que podría impedirla en cualquier momento, ni la detienen los aliados europeos de Israel, que expresan su preocupación y demás, pero en realidad no hacen nada. Por lo tanto, en el futuro inmediato, no va a tener ningún efecto. Puede que tenga algún impacto intimidatorio sobre algunas personas en Israel, posiblemente miembros del ejército, y hemos visto indicios de ello. En primer lugar, el jefe del Estado Mayor está claramente descontento con esta operación y ha declarado públicamente que no cree que deba llevarse a cabo. Lo está haciendo bajo coacción.

En segundo lugar, su asesor jurídico principal, que es general, ha dicho que esta operación no puede llevarse a cabo porque no se han tomado las medidas suficientes para las personas que están siendo evacuadas de Gaza en cuanto al lugar al que irán. Dice que se trata de una operación que viola el derecho internacional. Ahora bien, podría haber hablado de la idea de infringir el derecho internacional desde hace dos años, y no lo ha hecho. Pero el hecho de que lo haga ahora es un indicativo de que en algunos círculos de Israel existe la preocupación de que eventualmente tengan que enfrentarse a la justicia y, por lo tanto, están tratando de cubrirse las espaldas emitiendo este tipo de declaraciones, ya sea el jefe del Estado Mayor o su asesor jurídico. Pero, en el futuro inmediato, esto no tiene ningún efecto, y el horror en Gaza continúa.

P.- La respuesta del Gobierno israelí fue la habitual: declarar “falso” el informe y acusar a sus autores de antisemitismo…
R.- Es básicamente basura. Siempre dicen lo mismo. No responden al contenido de ninguna de estas investigaciones. Y el informe de la Comisión de la ONU, aunque se basa en sus propias investigaciones, es similar al informe publicado por B’Tselem o Médicos por los Derechos Humanos en Israel y muchos otros. Hay un consenso de la mayoría de los estudiosos del genocidio en el mundo y de la mayoría de los expertos en derecho internacional de que lo que Israel está haciendo es genocidio. Así que descartarlo simplemente diciendo que todo es antisemita significa, en primer lugar, que al Gobierno israelí no le importa nada de esto. Y en segundo lugar, yo diría que sabe que, por ahora, puede actuar con impunidad. Y no importa lo que digan todas estas organizaciones, lo único que importa, en realidad, es una decisión de Estados Unidos, ya sea directamente por parte de Estados Unidos, es decir, que simplemente diga que hay que parar. Obviamente, si no se detiene, entonces no se obtendrán armas ni una decisión de la ONU de no vetar las resoluciones del Consejo de Seguridad. Y una resolución del Consejo de Seguridad sin el veto estadounidense impondría sanciones y un embargo militar a Israel. Eso es lo único que le preocupa a este Gobierno.Y mientras eso no ocurra, seguirá diciendo que es antisemita sin entrar en detalles.

P.- ¿Se puede prever una respuesta en esta línea de EEUU?
R.- Estamos en una situación muy curiosa en la que detener el genocidio en Gaza depende del presidente Trump. Quiere presentarse como alguien que trae la paz al mundo, mientras que en realidad está avivando cada vez más la violencia y el odio en los propios Estados Unidos y es aliado de los elementos más derechistas y ultraderechistas de todo el mundo. Así que es irónico. Pero la realidad es que, sin una decisión de Estados Unidos, y en este caso, directamente del presidente Trump, porque ahora mismo no hay nadie más en la administración estadounidense que haga o diga nada que no se ajuste a lo que Trump quiere que suceda, no pasará nada. Y no sabemos qué hará Trump. Parece que estaba algo molesto, por decirlo suavemente, por el ataque israelí a Qatar por diversas razones. Entre ellas, su propio compromiso con Qatar. Pero aún así ha dado luz verde a Israel. Al menos en Israel hay informes que indican que, en parte, las Fuerzas de Defensa de Israel no quieren actuar rápidamente en Gaza. Están ralentizando las cosas intencionadamente. Netanyahu está presionando para que actúen con rapidez, pero las Fuerzas de Defensa de Israel no se están moviendo con rapidez. Hay muchas razones para ello.

Es probable que Trump se impaciente, simplemente porque esto no lleva a ninguna parte y le está costando mucho dinero y reputación. Lo único que no quiere hacer es apoyar a un perdedor. Las Fuerzas de Defensa de Israel no están ganando. Solo están destrozando y matando a mucha gente, pero no están ganando. No es probable que ganen porque esto no es algo que se pueda ganar. Solo se puede matar y destruir más y más, pero al final no hay victoria. Pero cuándo tomará esa decisión es una incógnita. Y no sé si él lo sabe. Esta es la situación en la que nos encontramos ahora mismo. Sea lo que sea lo que decida España, no va a suponer ninguna diferencia para Israel. Tiene un efecto. Sin duda tiene un efecto, porque España se encuentra en un cruce de caminos en el Mediterráneo y puede complicarle un poco las cosas a Israel, pero no es algo que vaya a tener un efecto inmediato. Lo mismo ocurre con el reconocimiento del Estado palestino. Es algo importante porque, en última instancia, necesitamos una solución política y no hay otra solución política, pero no tendrá ningún efecto inmediato.

P.- ¿Hacia dónde se dirige Israel?
R.- Si se permite que esto continúe así, se convertirá en un estado de apartheid total, no solo apartheid en Cisjordania y asedio de Gaza, sino apartheid completo. Lo que quede de Gaza se creará siguiendo un modelo similar al que tenemos en Cisjordania. Mientras tanto, las tácticas de Gaza se están importando a Cisjordania, por lo que esta se está volviendo cada vez más violenta. Cada vez hay más limpieza étnica y violencia, y se utilizan más tanques y aviones en Cisjordania. Esto tendrá un efecto creciente en la población palestina que es ciudadana israelí. Ya hay una intimidación creciente. Y, en última instancia, lo que está ocurriendo ahora mismo es una represión creciente de cualquier oposición entre los ciudadanos judíos de Israel. Así que se convertirá en un Estado de apartheid, un Estado autoritario. La probabilidad de que las próximas elecciones sean plenamente democráticas está disminuyendo, si es que llegan a celebrarse, porque Netanyahu puede encontrar la manera de posponerlas, pero también puede prohibir los llamados partidos no sionistas, es decir, los partidos árabes, que representan el 20 % del electorado. Como resultado de ello, Israel se convertirá, y de hecho ya se está convirtiendo, en un Estado paria. Se trata de un proceso lento, pero está ocurriendo ante nuestros ojos.

En este momento, los israelíes están más preocupados por participar en Eurovisión que por cualquier otra cosa, pero eso es solo un indicio de lo que vendrá en el futuro. Y, como tal, si nada cambia, no creo que eso sea sostenible para el Estado de Israel. Por lo tanto, Israel no puede vivir como un Estado de apartheid durante más de una o dos décadas. La otra alternativa es una presión masiva sobre Israel por parte de sus aliados, porque lo que tenemos que entender es que Israel está recibiendo impunidad de los mismos Estados que dicen ser defensores del derecho internacional y los derechos humanos. Eso es lo que hace que, en muchos sentidos, el genocidio en Gaza sea único. Desde 1945, ha habido muchos genocidios, pero no fueron llevados a cabo por aliados de Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos o Francia. En este caso, cuenta con su apoyo. Son cómplices. No solo no están haciendo nada, sino que lo están apoyando. Lo están facilitando. Pero creo que si Israel se convierte en lo que podría llegar a ser, se distanciarán de él. Y sin esos aliados, se convertirá en un Estado marginal con una vida muy corta. Si actúan, incluso en interés del propio Israel, pueden salvarlo de eso y, obviamente, también salvar a los palestinos de todo a lo que están siendo sometidos.

Pero no veo que esto vaya a suceder. Los líderes europeos me parecen en gran medida ineficaces, paralizados. Hacen algunas declaraciones, pero nunca les dan continuidad. Tienen miedo de sus propios ciudadanos. Y Estados Unidos, no hace falta que se lo diga, se encuentra ahora en medio de su propio golpe judicial. Lo extraordinario de todo esto es que tanto Israel como Estados Unidos están mirando al pequeño país de Hungría como modelo de lo que quieren ser. Y ese es un modelo muy malo para ellos y un precedente muy malo para una Europa en la que la extrema derecha está creciendo a pasos agigantados.

P.- Y, entretanto, la sociedad israelí parece vivir en una burbuja…
R.- Sí. Es evidente que la población israelí vive en una burbuja. Y ha elegido hacerlo. Esto no es la Rusia soviética. Los israelíes pueden acceder a otros medios de comunicación para saber lo que ocurre en Gaza y cómo Israel se está aislando cada vez más en el mundo, pero eligen no hacerlo. Ven su propia televisión, que es totalmente cómplice del Gobierno, no porque se vea obligada a ello, sino porque así lo elige. Así que hay una enorme autocensura. Y la única forma de romper esta burbuja es mediante una terapia de choque importante para Israel. El 7 de octubre no fue esa terapia de choque. El 7 de octubre solo liberó las peores fuerzas de Israel. Permitió que el Gobierno más ultraderechista de la historia de Israel aprovechara la oportunidad para llevar a cabo lo que siempre había querido hacer, que es la limpieza étnica de los palestinos, para quedarse con la tierra de otras personas. Lo que Israel necesita es una terapia de choque que perjudique a los israelíes hasta tal punto que ya no puedan vivir en esa burbuja. Eso aún no ha sucedido. Yo diría que los elementos de extrema derecha en Israel probablemente cuentan con el apoyo de alrededor del 30 % de la población.

La mayoría de la población no está de acuerdo con ellos. La mayoría de la población querría destituir a este Gobierno porque lo considera corrupto, tanto moral como financieramente, y porque está llevando a cabo una guerra que la mayoría de los israelíes saben ahora que no es una guerra, sino solo un ejercicio político en el que, entre otras cosas, también están muriendo soldados israelíes. Pero eso no significa que la mayoría de los israelíes sepan lo que quieren. Saben que quieren que la guerra termine. No les importaría que, una vez terminada la guerra y regresados los pocos rehenes vivos, se les dijera que Gaza ha sido étnicamente limpiada. Así que no hay ninguna oposición que ofrezca una visión diferente. La mayoría de los israelíes son indiferentes al destino de los palestinos, están llenos de un sentimiento de venganza y sed de sangre, y no se les ofrece ninguna otra visión de futuro. Y eso también se aplica a los palestinos, por supuesto. No hay ningún líder con visión entre los israelíes, y Israel es el actor poderoso aquí, pero tampoco entre los palestinos. Y la única manera de permitir que estos elementos que existen pero que no pueden salir a la superficie emerjan es a través de una gran presión en Israel, una gran presión económica, una presión militar.

Una cosa extraña de lo que está sucediendo es que, a diferencia de la guerra en Ucrania, que en realidad no es fácil de detener porque Rusia no depende de Occidente, lo que está haciendo Israel se puede detener en una semana. Y ya se podría haber detenido en noviembre de 2023. Así que lo que falta es la voluntad de detenerlo. Y si no se para, se está condenando a los palestinos, pero también se está condenando a Israel a un lugar de marginalidad, criminalidad, aislamiento y eventual implosión por el simple hecho de no actuar. Y, por supuesto, aparte de todo esto, también se está destruyendo el imperio del derecho internacional. Se está destruyendo de forma diferente al hecho de que Sudán esté inmerso en una hambruna y un genocidio, o que China tenga sus propias políticas brutales contra los uigures, porque esos países, una vez más, no forman parte de la llamada coalición de países que apoyan el derecho internacional. Por lo tanto, esto está destrozando todo el imperio del derecho internacional, con consecuencias impredecibles para el futuro.

P.- ¿En qué debería consistir esa terapia de choque?
R.- España es un buen ejemplo, porque tomó la decisión de no mirar al pasado, lo que puede tener todo tipo de consecuencias. Personalmente, no estoy seguro de que sea lo correcto, viendo lo que ocurre en otros países. Para muchas naciones, la única forma de empezar a aceptar los errores del pasado es cambiar la propia sociedad. La UE es el socio comercial más importante de Israel. Si la prosperidad israelí, que era bastante exitosa en los años anteriores a 2023, comienza a erosionarse, si los israelíes sienten que no pueden ir a ningún lado, que no tienen dinero, que no pueden permitirse una vivienda, que no pueden permitirse la comida, entonces responderán. Si eso provoca un cambio de gobierno, ese gobierno tendría que, si la presión continúa, enfrentarse a las verdaderas raíces de lo que está sucediendo. La raíz es una sola: la ocupación. Esa es la raíz de todo lo que está sucediendo hoy en Israel, y siempre ha sido la raíz desde 1967 y, de hecho, desde 1948.

Si se inicia un proceso para reconocer que esa es la raíz del problema, tarde o temprano habrá que mirar atrás y reconocer los errores del pasado. Y eso es lo que Oslo no hizo. Oslo se negó a hacerlo. Y eso fue parte del problema con Oslo. Eso no significa que se pueda revertir el mal. No se puede revertir la Nakba, pero se puede abordar. Obviamente, no se puede devolver la vida a las decenas de miles de personas que han muerto en Gaza, pero se puede abordar la situación en Gaza. Israel podría haberlo hecho ya en octubre de 2023. Podría haber dicho a la población palestina: «Hamás es malo para vosotros y malo para nosotros. Queremos destruir Hamás y queremos ayudaros a construir una sociedad diferente». Pero no lo hizo porque no quiere hacerlo, no este Gobierno. Una vez que se pone en marcha un proceso de lo que se podría llamar verdad y reconciliación, que se basa en una visión de futuro, parte de ese proceso consiste en afrontar el pasado.

Eso es lo que ocurrió en Alemania. Eso es lo que acabó ocurriendo en Francia. Eso es lo que acabó ocurriendo en Polonia. Lleva mucho tiempo, pero tiene que producirse un proceso político diferente, y ese proceso aún no ha comenzado. De hecho, no hay ningún indicio de ello, ni siquiera se imagina. Hay algunos grupos pequeños que están hablando de ello, como una tierra para todos, que creo que es el mejor plan que hay en el mercado en este momento. Pero por ahora, sin un cambio en las condiciones materiales en las que vive la gente, no va a despegar. Hay que trabajar en ello porque, una vez que eso ocurra, una vez que la gente diga: «Vale, no podemos aguantar más. Necesitamos algo más. Esto no funciona. Nuestros hijos no tendrán futuro». Unas 100.000 personas se han ido de Israel, y muchas de ellas son personas del sector de la alta tecnología, profesionales, médicos, abogados, ingenieros, personas, y no necesariamente por razones políticas, sino porque no quieren esa sociedad. También se está volviendo cada vez más religiosa, cada vez más intolerante. No quieren que sus hijos crezcan en ella. Cuando más gente lo entienda, las cosas cambiarán. Pero mientras no lo hagan, es fácil intimidarlos, decirles que hay otro Holocausto a la vuelta de la esquina. Y que todos los miembros de Hamás son nazis. Los palestinos, todos ellos, ninguno está al margen. Y utilizar este genocidio, la retórica, para continuar con la violencia e intentar implementar lo que quieren hacer estas personas de extrema derecha: quedarse con la tierra en la que viven otras personas.

P.- Establece que se podría hablar de genocidio en Gaza desde mayo de 2024. ¿Cuáles son los elementos que le hacen defender esa etiqueta?
R.- El principal detonante para mí fue cuando las Fuerzas de Defensa de Israel entraron en Rafah, donde se encontraba entonces la mitad de la población de Gaza, la mayoría de ellos desplazados de otros lugares, de otras ciudades y pueblos, que fueron destruidos tan pronto como los abandonaron. Cuando las FDI quisieron entrar a Rafah, trasladaron a un millón de personas a Al Mawasi sin ninguna infraestructura humanitaria. Y luego destruyeron Rafah. En agosto, estaba destruida. Así que, en ese momento, llegué a la conclusión de que lo que las FDI intentaron hacer no era cumplir los objetivos oficiales de la guerra, que eran destruir Hamás y liberar a los rehenes, lo que a primera vista parecía razonable, sino más bien llevar a cabo las declaraciones que habían hecho Netanyahu, Gallant y otros, lo que básicamente consistía en hacer que la Franja de Gaza fuera totalmente inhabitable para su población. Es decir, llevar a cabo una limpieza étnica. Y como la gente no tiene adónde ir, no puede abandonar el lugar, ya que cualquier rincón de la Franja de Gaza al que vayan es atacado, el resultado de eso es genocida.

A veces se retrasaba debido a los altos el fuego que se imponían a Israel, pero se trataba de un intento constante de empujar a la población hacia la esquina suroeste de la Franja de Gaza. Así que un lugar que era uno de los más densamente poblados del mundo, ahora la población se ve reducida al 20 % de eso. Y eso es lo que está ocurriendo ahora con Ciudad de Gaza. Para mí, en mayo de 2024 estaba claro que se trataba de un genocidio o una limpieza étnica, si se quiere. Era un genocidio como resultado de la campaña israelí para expulsar a la población de Gaza. Por lo tanto, está debilitando a la población, matando a un gran número de personas e intentando destruir, de forma sistemática, no solo sus viviendas, sino todo lo que haría posible que ese grupo se reconstituyera si alguna vez tuviera la oportunidad de hacerlo. Es decir, escuelas, universidades, mezquitas, archivos, museos, todo. Y eso es sistemático. Desde entonces, se ha alcanzado un consenso entre los estudiosos del genocidio, los expertos en derecho internacional y las ONG, en el sentido de que se trata efectivamente de una operación de genocidio. Y en ese sentido, el informe de la Comisión de las Naciones Unidas es concluyente.

P.- Y, a pesar de ello, la mayoría de los políticos y gobernantes occidentales se niegan a acuñar el término “genocidio” a pesar de que está siendo retransmitido al minuto…
R.- Todos los países que son signatarios de la Convención sobre el Genocidio, incluidos Israel y Estados Unidos, que es una convención sobre la prevención y el castigo del delito de genocidio. Lo que significa que, a diferencia de lo que dijo, no tenemos que esperar a que los historiadores juzguen o incluso a que el Tribunal Internacional de Justicia juzgue. Si eres signatario de la Convención sobre el Genocidio como jefe de Estado, tienes que actuar para prevenirlo cuando crees que va a ocurrir, para detenerlo cuando está ocurriendo y para castigar a quienes lo han llevado a cabo. Así que, si reconoces que lo que está haciendo Israel es genocidio, tienes que actuar, tienes que hacer algo. Lo que estamos viendo ahora es en parte similar a lo que vimos en 1994 con el genocidio de Ruanda, cuando Estados Unidos se negó a reconocerlo como genocidio, aunque era claramente un genocidio. Todo el mundo sabía que era pero pensaba que, si lo decía, se vería obligado a actuar, y no quería actuar.

En parte, tiene también que ver con algo muy diferente. Tiene que ver con el legado histórico y con el extraordinario escándalo de que el país que se creó a raíz del Holocausto, y que se creó el mismo año en que la ONU adoptó la Convención sobre el Genocidio, ahora esté involucrado en un genocidio, lo cual parece imposible de aceptar. Y para los países que, con el tiempo, asumieron gradualmente la responsabilidad de lo que les sucedió a los judíos en el Holocausto, hablar ahora del Estado de los judíos llevando a cabo un genocidio parece, en mi opinión, un paso muy difícil de dar para muchos políticos, a pesar del gran cambio en la opinión pública. Y lo último que diré es que creo que en muchos países europeos y en Estados Unidos, hay mucha xenofobia e islamofobia. Por eso, cuando el canciller Merz dice que Israel está haciendo el trabajo sucio por nosotros, es decir, que los judíos están haciendo el trabajo sucio por nosotros es una buena declaración antisemita. Lo que quería decir es que, en su opinión, los israelíes están luchando contra los musulmanes, contra los árabes, contra todas aquellas personas que tampoco queremos en Europa. Por eso creo que parte de lo que se ve en Europa, sin duda entre las élites políticas, es este sentimiento de que nos sentimos incómodos con ello porque se supone que debemos proteger los derechos humanos. Pero, por otro lado, están luchando contra el fundamentalismo. Están luchando contra todos esos elementos terroristas que también existen en nuestros países. Y nos gusta lo que están haciendo. Así que, si se juntan esas tres cosas, creo que se empieza a explicar por qué Israel disfruta de esta impunidad.

P.- Alemania es uno de los países de la UE que, con su pasado, ha bloqueado las sanciones contra Israel. ¿Cómo usa Israel la memoria del Holocausto?
R.- Israel está utilizando el Holocausto y las acusaciones de antisemitismo en Alemania y en otros lugares, no solo en Alemania, por supuesto. La IHRA, con su terrible definición de antisemitismo, se está adoptando cada vez más en Estados Unidos, incluidas la Universidad de Columbia y la Universidad de Harvard. Así que Israel está haciendo un muy buen trabajo en ese sentido, silenciando el discurso mediante referencias al Holocausto y acusaciones de antisemitismo, que en general son totalmente falsas. En Alemania, esto tiene una resonancia especial, por supuesto. Ningún alemán que se precie -político, académico, intelectual o personalidad de los medios de comunicación- querría que le llamaran antisemita. Les da mucho miedo. Eso no significa que no haya cambios en Alemania.

P.- ¿Está Israel su crédito histórico?
R.- Sí. Ha agotado el crédito del que disfrutó durante décadas al utilizar el Holocausto como carta blanca para actuar de formas que, de otro modo, serían claramente indefendibles. No se puede justificar el genocidio hablando del genocidio. No se puede hacer eso. No se puede decir que hubo un genocidio contra nosotros y podemos cometer genocidio contra otros. E Israel lo ha hecho ahora. La destrucción de Gaza está transformando rápidamente la sociedad israelí, la política israelí, el sistema judicial. Israel ya no podrá seguir afirmando que es la única democracia en Oriente Medio. Se convertirá en un Estado que ya no tendrá ninguna autoridad moral frente a sus aliados y partidarios más cercanos. Y sí, se está quedando sin ella. Por supuesto, hay personas en Israel que son conscientes de ello y que hablan de ello, pero ahora mismo no tienen ningún poder.

P.- ¿Es posible comparar el Holocausto con el genocidio que se está produciendo ahora mismo en Gaza?
R.- No. Es caer en los argumentos esgrimidos por Israel. Después del 7 de octubre, inmediatamente el Hasbará israelí [un término utilizado para describir los esfuerzos de relaciones públicas y propaganda llevados a cabo por el Estado de Israel para promover una imagen positiva del país] dijo: “Esta es la mayor matanza de judíos desde el Holocausto”. Y entonces se llamó nazis a Hamás, y todavía lo siguen haciendo. Y así, la idea general era que ellos querían hacernos un Holocausto y, por lo tanto, nosotros podíamos hacerles lo que quisiéramos, porque eran nazis. Y ahora dar la vuelta a la tortilla y decir: «No, en realidad son los israelíes los que están cometiendo un Holocausto contra los palestinos». Creo que cuando se comparan cosas con el Holocausto, siempre se sale perdiendo. El Holocausto fue, de hecho, el genocidio más grande y extremo de la era moderna. Y no hace falta decir que algo se parece al Holocausto para decir que es un genocidio. Hubo muchos, muchos genocidios antes y después del Holocausto. Cada uno tenía sus propias características. Este es uno de ellos. No hay campos de exterminio en Gaza. No hay fosas comunes en Gaza, pero sí hay un genocidio en Gaza. Y lo que hay que preguntarse es si lo que está ocurriendo en Gaza se parece o se ajusta a la definición de genocidio de la Convención sobre el Genocidio, no al Holocausto. Yo dejaría fuera el Holocausto. Está en la mente de todos. Contamina la mente de la gente, pero no es una buena analogía.

P.- El debate público de esta semana en España ha girado en torno a la calificación de genocidio en Gaza. La mayoría de los ministros españoles comenzaron esta semana a utilizar la designación de genocidio, incluido el presidente del Gobierno. Por otro, el principal partido de la oposición, el PP, se negó a hablar de genocidio. Su líder optó por tirdarlo de “masacre”…
R.- Esto no es sorprendente. No hace falta que te diga que en España, Portugal, Alemania, Italia y Francia hay mucho sentimiento antiinmigrante y antimusulmán. Y como muchos elementos de la derecha, conservadores y, por supuesto, de la extrema derecha ven a Israel como un país que lucha contra esas personas que no queremos en nuestros propios países. Hay un cierto apoyo a lo que está haciendo Israel. Y por eso es difícil no condenarlo y expresar preocupación. Pero una vez que lo llamas genocidio, eso significa, en primer lugar, tienes que tomar medidas. Y en segundo lugar, es el crimen de los crímenes. Creo que es más comprensible que comience en los círculos de izquierda y liberales. Netanyahu ha descubierto que él y las personas de su entorno pueden trabajar bien con elementos de la política europea y estadounidense cuyas propias predilecciones son en realidad antisemitas porque son intolerantes, porque son antimusulmanes, antiinmigrantes y antijudíos. Es parte del mismo paquete, pero comparten una ideología etnonacionalista.Y por eso se lleva bien con gente como Orbán, Le Pen o Meloni. Así que esta tendencia concreta en la política israelí se ha fortalecido, la de trabajar con gente intolerante como nosotros. Quieren un Estado etnonacional.

P.- Es un experto en el Holocausto, y al mismo tiempo ha crecido en Israel. ¿Qué tan doloroso es para usted reconocer que Israel está cometiendo un genocidio?
R.- Es doloroso y horrible solo ver cómo está sucediendo esto, y no importa de dónde seas. Me resulta difícil seguir viendo estas imágenes. Pero como israelí, es difícil en más niveles de los que puedo expresar con palabras. Crecí en un hogar sionista. Serví en el ejército israelí. Creo, y sigo creyendo, en el derecho de Israel a existir. Me veía a mí mismo, y en cierto modo sigo viéndome, como sionista, lo que significa que los judíos tienen derecho a la autodeterminación como cualquier otro grupo nacional. Pero la forma en que se ha convertido Israel, el sionismo que ahora dice tener, el régimen que ha creado, el racismo en Israel, la intolerancia en Israel, la violencia, el odio, son cosas que no puedo apoyar, ideológica y políticamente. Y, personalmente, tomé la decisión de que ahora no puedo ir allí. Tengo familia en Israel, tengo amigos en Israel. Y sé que los sentimientos de mis amigos son tales que prefiero no ir y hablar con ellos. Ese lugar se ha alejado de mí, y yo me he alejado de él. Solo rezo para que eso cambie, porque hay gente muy diferente en Israel. Son personas muy creativas, muy buenas, muy admirables, y tengo el privilegio de conocer a algunas de ellas. Pero hay una ola oscura que se ha apoderado de ese país, y me resulta muy doloroso verlo. Y pienso en mi padre, que fue sionista toda su vida. Nació en Palestina. Luchó en varias guerras, incluida la Segunda Guerra Mundial. Falleció en 2016 y describió a Netanyahu como el destructor del sionismo. Y me alegro de que ya no esté vivo para ver lo que le ha pasado a ese país. Pero para mí, que ahora tengo 71 años, ver lo que ha pasado es desgarrador. Es absolutamente desgarrador.

P.- ¿Es Israel un sueño convertido en pesadilla?
R.- Sí, en cierto modo, se ha convertido en una pesadilla. Ese sueño parte de la psique israelí. Hay mucha gente a la que le gustaría despertarse mañana y que le dijeran que los palestinos han desaparecido, y no harían preguntas. Así que ese sueño sigue ahí. Pero, por supuesto, es un sueño genocida. Es la esencia misma del genocidio. Es querer que todo un pueblo desaparezca, y no solo matarlo o eliminarlo, sino también olvidar que alguna vez existió, encubrirlo todo, escribir una historia que lo excluya. De eso se trata el genocidio. Por cierto, eso es lo que los nazis intentaron hacer con los judíos. Fallaron. Pero eso es lo que querían hacer, no solo matar a los judíos, sino también borrar el recuerdo de que alguna vez fueron judíos y de que los mataron. Y ese es un sueño que, por supuesto, es una pesadilla.

P.- Y, aún así, ¿guarda algún resquicio de esperanza?
R.- En el caso de Israel, tengo que mantenerme optimista. Si no se ejerce una presión masiva sobre Israel, este país va camino de convertirse en un estado autoritario y de apartheid, y como tal, no durará mucho tiempo. Y tal vez pase por un proceso similar al de Sudáfrica en unos años, solo que creo que será mucho más sangriento. Sigo esperando que se ejerza presión y que esto cambie. En cuanto al estado de derecho de la comunidad internacional, hay que seguir siendo optimista y hay que luchar por él, porque si desaparece, hay que pensar: ¿cuál es la alternativa? Y la alternativa es la política de las grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China. Entonces nos encaminamos hacia un futuro muy oscuro. Hay mucha gente en el mundo que entiende cuáles fueron las raíces de la creación de este sistema, que es defectuoso, precario y que no funciona muy bien. Pero la alternativa es mucho peor. Si se pierde la esperanza en cualquiera de los dos casos, tanto en el de Israel como en el de la comunidad internacional, se está facilitando el trabajo a aquellos que quieren destruirlo. Y no quiero unirme a ese grupo. Por eso prefiero intentar pensar en alternativas."

(Francisco Carrión, Other News, 23/09/25)

19/9/25

La opinión pública israelí asiste a la expulsión de mujeres, niños y ancianos y guarda silencio... Asiste a la limpieza étnica y no dice nada... Asiste a la destrucción total de la Franja de Gaza y no habla... Todos los que repitieron la afirmación de que "no hay extraños en Gaza" justificaron el asesinato de niños e inocentes... Estas palabras no fueron un lapsus, sino una afirmación nazi... Cualquiera que presencie las atrocidades que el ejército israelí comete día y noche en la Franja de Gaza –niños hambrientos, mujeres con miembros amputados, barrios enteros pulverizados– y siga repitiendo el trillado y ridículo mantra ‘sobre el ejército más moral del mundo’, es cómplice a todos los efectos de estos crímenes... La historia no perdonará. Recordará que la sociedad judía israelí, a pesar de sus traumas históricos, o quizás precisamente a causa de ellos, se movilizó en masa [contra los palestinos] y cerró los ojos cuando se exterminaba a todo un pueblo... Como escribió Hannah Arendt, "la triste verdad es que la mayor parte del mal lo cometen personas que no deciden ser buenas o malas; El mal nace de la incapacidad de pensar... de la banalidad del mal. Este es el quid de la cuestión. Es el silencio de la mayoría, el momento en que la gente se acostumbra al mal y deja de pensar en ello, de oponerse o de negarse a formar parte de él" (Davide Malacaria)

 ""La opinión pública israelí asiste a la expulsión de mujeres, niños y ancianos y guarda silencio", escribe Ahmad Tibi en Haaretz. Asiste a la limpieza étnica y no dice nada. Asiste a la destrucción total de la Franja de Gaza y no habla. Sabe que 18.000 niños han sido asesinados en Gaza y permanece en silencio. Sabe que periodistas, médicos, rescatistas, educadores y miles de civiles están sepultados bajo los escombros y no dice nada. Y cuando casas y rascacielos son bombardeados, no dice nada, a menudo incluso quieren más, a veces hasta sonríen sádicamente".

La banalidad del mal

Las atrocidades cometidas contra las comunidades israelíes en la frontera con Gaza, durante las cuales fueron asesinados 30 niños y cientos de civiles, han conmocionado justificadamente a la opinión pública israelí. Pero lo que el gobierno está perpetrando en Gaza, con el apoyo de la mayoría de la opinión pública, no es "autodefensa". No es una reacción improvisada, sino la implementación de un viejo plan guardado, esperando, en algún cajón: un plan de transferencia y aniquilación que emerge de las profundidades del discurso político-defensivo de Israel. El gobierno israelí se ha convertido en un gobierno abiertamente kahanista".

No está lejos el día en que los ministros del Likud depositarán una corona de flores sobre la tumba de Meir Kahane. Lo que antes se consideraba un extremismo abominable y se declaraba ilegal es ahora el centro del consenso al poder".

Todos los que repitieron la afirmación de que "no hay extraños en Gaza" justificaron el asesinato de niños e inocentes. Estas palabras no fueron un lapsus, sino una afirmación nazi. Tan pronto como se elimina la distinción entre combatiente y civil, en el momento en que se afirma que todos los palestinos son objetivos legítimos, se aprueba la muerte de millones de personas.

“[…] Cualquiera que presencie las atrocidades que el ejército israelí comete día y noche en la Franja de Gaza –niños hambrientos, mujeres con miembros amputados, barrios enteros pulverizados– y siga repitiendo el trillado y ridículo mantra ‘sobre el ejército más moral del mundo’, es cómplice a todos los efectos de estos crímenes”.

[...] También negar es una forma de complicidad, así como reprimir la verdad, ignorarla o permanecer en silencio. Quien haya visto la foto de un niño palestino hambriento y se haya apresurado a negarla, argumentando que ya estaba enfermo antes [del ataque], o que esa foto formaba parte de alguna campaña, también es plenamente cómplice de este crimen".

[...] No menos grave es el doble rasero tan utilizado. Cualquiera que haya definido como "holocausto" la muerte de cientos de civiles en Israel, considerando así a todos los palestinos como nazis [una comparación que, por cierto, se ha repetido], debe explicar por qué está consternado por el uso de estos términos para describir lo que ha estado sucediendo en Gaza en los últimos dos años: asesinatos y homicidios a gran escala, hambre y expulsiones, limpieza étnica, desplazamiento y exterminio".

Si el uso de estos términos está permitido cuando se habla del otro pero está prohibido cuando se describen las acciones de Israel, esto equivale a una hipocresía moral y a una manipulación emocional destinada a legitimar el horror.

[…] La historia no perdonará. Recordará que la sociedad judía israelí, a pesar de sus traumas históricos, o quizás precisamente a causa de ellos, se movilizó en masa [contra los palestinos] y cerró los ojos cuando se exterminaba a todo un pueblo. La historia recordará la destrucción, la ruina, la limpieza étnica y el asesinato de niños. Un día pondrá un espejo frente a quienes gritaban "el ejército más moral del mundo" mientras destruían Gaza.

Como escribió Hannah Arendt, "la triste verdad es que la mayor parte del mal lo cometen personas que no deciden ser buenas o malas; El mal nace de la incapacidad de pensar... de la banalidad del mal. Este es el quid de la cuestión. Es el silencio de la mayoría, el momento en que la gente se acostumbra al mal y deja de pensar en ello, de oponerse o de negarse a formar parte de él".

En la nota, obviamente, también se menciona a la minoría que, en Israel, se opone a este horror, y se alude a cómo "la historia recordará a esta minoría y el silencio de la mayoría".

Siempre en Haaretz, un artículo de Gideon Levy sobre la participación de Israel en Eurovisión, que algunos países están cuestionando con razón:
Una nación que está perpetrando un genocidio no puede seguir cantando. Un mundo que ve a una nación perpetrar un genocidio no puede cantar con ella. Ni puede aceptar el hecho de que esta nación quiera seguir cantando como si nada estuviera pasando. El hecho de que Israel pueda siquiera imaginar participar en un concurso de canto, con todos sus lentejuelas y efectos especiales, en medio del genocidio en la Franja de Gaza, mientras sus soldados matan y destruyen sin piedad, demuestra que ha perdido el rumbo".

 Si hemos retomado este pasaje de Levy es por la siguiente mención: Si hubiera inclinado la cabeza por la vergüenza y se hubiera retirado del Festival de la Canción de Eurovisión, habría obtenido mucho más honor de lo que obtuvo lanzando acusaciones de antisemitismo al mundo entero, como si fuera el mundo quien cometiera las masacres en Gaza y no las Fuerzas de Defensa Israelíes. Nos parece que esta última consideración es omnicomprensiva, es decir, aplicable a todas las controversias desencadenadas por las justas reprimendas que Israel se ha atraído durante el genocidio, a las que siempre ha reaccionado acusando a los críticos de antisemitismo.

"Merecemos un castigo implacable – concluye Levy – y aún más desde que comenzó la locura absoluta [de la invasión] de la ciudad de Gaza. Esto no es ni odio a Israel ni masoquismo; Es simplemente un claro ejemplo de sentido de la justicia. Con las manos manchadas de sangre, Israel ni siquiera debería intentar entrar en clubes que acepten a criminales como él como miembros. ¿Y bailar en la Stadthalle de Viena en mayo sobre la sangre de una Gaza destruida y limpiada étnicamente? Es una vergüenza para Europa que hasta ahora solo cinco países se hayan opuesto a la participación de Israel." 

(Davide Malacaria, piccolenote, 19/09/25, traducción quillbot, enlaces en el original)

9/9/25

Se opone a Netanyahu un pequeño movimiento extraparlamentario, humano y valiente... Entre este puñado de personas y el malvado gobierno se encuentra el bando central... La gente de este bando se impacta con el destino de los delgados rehenes y los soldados muertos. Pero cuando escuchan informes de una horrible masacre en un hospital, bostezan, desinteresados... Son humanos y solidarios, pero solo de forma selectiva. No existe la moral a medias... Se preocupan por la vida de 20 rehenes, ignorando que su país mata a un promedio de 20 inocentes cada hora. Para ellos, la humanidad se detiene en los límites de la nacionalidad... ¿Cómo puede uno conmocionarse por el asesinato de la familia Bibas y no mostrar preocupación por los 1.000 recién nacidos y los 19.000 niños asesinados por las FDI, ni por los 40.000 huérfanos de Gaza? Algunos lo dicen abiertamente, Israel debe hacer todo lo posible por liberar a los rehenes, y entonces podrá volver a la guerra, el genocidio y la limpieza étnica. Lo principal es que los rehenes sean liberados. Esto no es moralidad ni humanidad. Es ultranacionalismo abyecto... Considerar a los seres humanos —niños, discapacitados, ancianos, mujeres y otras personas indefensas— como polvo, como personas cuyos asesinatos y hambrunas son legítimos, con propiedades sin valor y una dignidad inexistente, es ser como Netanyahu, Ben-Gvir y Smotrich. Al oponernos al mal absoluto, debemos apoyar la humanidad total, casi inexistente en Israel (Gideon Levy)

 "Israel está liderado por un gobierno cruel y un Primer Ministro despiadado como nunca antes. Las vidas humanas, ya sean gazatíes, rehenes o soldados, no le importan a este gobierno. Masacra a gazatíes y abandona a rehenes y soldados con la misma ecuanimidad.

Se opone un pequeño movimiento extraparlamentario, humano y valiente, que da el mismo valor a todas las vidas humanas.

Entre este puñado de personas y el malvado gobierno se encuentra el bando central. La mayoría lucha contra la creciente pérdida de humanidad y el engaño del gobierno. La gente de este bando se impacta con cada video, desconsolada por el destino de los delgados rehenes y los soldados muertos. Pero cuando escuchan informes de una horrible masacre en un hospital, bostezan, desinteresados.

Son mejores que el gobierno y sus partidarios. Son humanos y solidarios, pero solo de forma selectiva. No existe la moral a medias. Así como los dobles raseros no son moral, la moral a medias sí lo es. Es lo opuesto a la verdadera moral. Así es la gente de este bando. Se preocupan por la vida de 20 rehenes, ignorando que su país mata a un promedio de 20 inocentes cada hora.

Para ellos, la humanidad se detiene en los límites de la nacionalidad. No escatimarán esfuerzos para ayudar a un israelí, pero ignorarán desinteresadamente la difícil situación de un palestino, cuyo destino suele ser mucho peor.

Están indignados por la frialdad de Benjamin Netanyahu, pero la suya no es menos evidente. En cuanto a los palestinos, muestran la misma malicia y frialdad.

Es difícil comprender este fenómeno, que ha alcanzado su punto álgido durante la guerra en curso. ¿Cómo puede uno conmocionarse ante la imagen del rehén hambriento Evyatar David y encogerse de hombros, o incluso alegrarse, ante las matanzas que ocurren en las filas para recibir comida? ¿Cómo puede uno conmocionarse por el asesinato de la familia Bibas y no mostrar preocupación por los 1.000 recién nacidos y los 19.000 niños asesinados por las FDI, ni por los 40.000 huérfanos de Gaza?

¿Cómo podemos perder el sueño por los túneles de Hamás y, sin embargo, no mostrar interés en lo que sucede en los centros de detención de Sde Teiman o Meguido, para nuestra vergüenza? ¿Cómo es posible? ¿Cómo podemos esperar que la Cruz Roja visite a los rehenes, sabiendo que Israel impide tales visitas a miles de palestinos secuestrados?

Es natural y comprensible preocuparse ante todo por la propia gente. Pero mostrar total indiferencia hacia los miembros de la otra nación, que están siendo masacrados por decenas de miles, mientras su país es destruido ante nuestros ojos por nuestras propias manos, transforma a muchas de las buenas personas presentes en las manifestaciones de la Avenida Kaplan y la Plaza de los Hostage en inhumanos.

Para ellos, y algunos lo dicen abiertamente, Israel debe hacer todo lo posible por liberar a los rehenes, y entonces podrá volver a la guerra, el genocidio y la limpieza étnica. Lo principal es que los rehenes sean liberados. Esto no es moralidad ni humanidad. Es ultranacionalismo abyecto.

Considerar a los seres humanos —niños, discapacitados, ancianos, mujeres y otras personas indefensas— como polvo, como personas cuyos asesinatos y hambrunas son legítimos, con propiedades sin valor y una dignidad inexistente, es ser como Netanyahu, Ben-Gvir y Smotrich.

Al oponernos al mal absoluto, debemos apoyar la humanidad total, casi inexistente en Israel. El refugio moral de colgar una cinta amarilla en la puerta del coche y la aparente expresión de preocupación por los rehenes no es refugio ni moralidad. Incluso un extremista ultranacionalista y de mente vacía como el periodista Almog Boker, que sabe que "no hay inocentes en Gaza", quiere la liberación de los rehenes. Esto no lo hace menos ultranacionalista ni cobarde, ni por un instante.

La fuerza moral del movimiento de protesta es solo parcial debido a su naturaleza selectiva. Si fuera plenamente moral, haría de la lucha contra el Genocidio, junto con la campaña por la liberación de los rehenes, su principal preocupación. Esto no disminuiría su lucha; su validez moral solo se vería fortalecida. Las cifras son innegables: 20 rehenes vivos y más de 2 millones de palestinos cuyas vidas son un infierno. El corazón no puede evitar estar con ambos." 

( Gideon Levy, Jaque al neoliberalismo, 09/09/25, fuente Contropiano

17/1/25

Francesca Albanese, relatora de la ONU para Palestina: "Historias como la del comandante israelí que rompió los huesos de un niño palestino de 4 años con sus propias manos son una confirmación de que no sólo el ejército israelí está PODRIDO hasta la médula, sino también lo están todos los gobiernos que permiten que estos crímenes repugnantes se normalicen"

 Francesca Albanese, UN Special Rapporteur oPt @FranceskAlbs

Historias como la del comandante israelí que rompió los huesos de un niño palestino de 4 años con sus propias manos son una confirmación de que no sólo el ejército israelí está PODRIDO hasta la médula, sino también lo están todos los gobiernos que permiten que estos crímenes repugnantes se normalicen.

(Stories like the Israeli commander breaking the bones of a 4 year old Palestinian child with bare hands, are a confirmation that not only the Israeli army is ROTTEN to the core, but so are all governments that allow these sickening crimes to be normalized.)

"Cuando sales de Israel y entras en Gaza, eres Dios”: en la mente de los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel que cometen crímenes de guerra"... «El encuentro con actitudes tan peligrosas, que se han ido normalizando en nuestra sociedad, fue traumático para mí... Me di de baja del servicio de reserva con ayuda de un psiquiatra».   (Haaretz, 23/12/24)

12:47 a. m. · 25 dic. 2024 1,3 M Visualizaciones

28/10/24

La CNN dice que un soldado israelí ha sufrido un trauma porque tuvo que atropellar a demasiados palestinos con su D9 bulldozer blindado... Dice que ya no puede comer carne porque tuvo que pasar por encima de tanta carne humana, y le recuerda toda la sangre y las vísceras y los huesos y tejidos que salían a chorros cuando los atropellaba... Pobre soldado israelí, ya ni siquiera puede disfrutar de un Big Mac... sin que le atormenten visiones de torsos y cráneos humanos chorreando vísceras y sesos, mientras los arrollaba «vivos y muertos» en los campos de exterminio de Gaza (Caitlin Johnstone, periodista australiana independiente)

Caitlin Johnstone @caitoz

 McGenocide 

La CNN dice que un soldado de las IDF ha sufrido un trauma porque tuvo que atropellar a demasiados palestinos con su D9 bulldozer blindado.

 Dice que ya no puede comer carne porque tuvo que pasar por encima de tanta carne humana (en realidad la llamaba «carne»), y le recuerda toda la sangre y las vísceras y los huesos y tejidos que salían a chorros cuando los atropellaba.

 Pobre soldado de las FDI, ya ni siquiera puede disfrutar de un Big Mac, ni siquiera puede morder una jugosa hamburguesa McGenocide, ni siquiera puede masticar un bocado de sangre sin que le atormenten visiones de torsos y cráneos humanos chorreando vísceras y sesos mientras los arrollaba «vivos y muertos» en los campos de exterminio de Gaza. 

Ni siquiera puede disfrutar de sus McNuggets para niños sin recordar a todos los niños que mató, todos los cuerpos diminutos, los cuerpos destrozados, los cuerpos arrasados, los trozos de cuerpos metidos en las ruedas de la excavadora, atrapados en las obras, teniendo que sacarlos a mano porque, caramba, tenemos que usarla más mañana.

Y el hombre de la CNN dice ¡Qué triste! ¡Qué triste! 

Un hombre tiene que tener su carne. Tiene que morderla, sentir cómo le gotea por la barbilla, oírla gritar y suplicar ayuda, oírla clamar por su madre una última vez y luego nada más que chasquear y crujir y masticar y tragar y regarla con licor fuerte para matar los sentimientos de su pecho, los sentimientos que nunca se irán, que golpean como fuego de mortero cuando se despierta de sueños rojos de gritos y chorros y crujidos y estallidos, y recuerda que solía ser un niño inocente como los pequeños fantasmas rojos que atormentan sus noches.

Y nosotros también vivimos el McGenocidio, ¿verdad? 

Lo vivimos junto a él aquí, en este país de locos donde reímos y bromeamos y comemos cubos de bazofia de carne mientras nuestro gobierno convierte a los humanos en picadillo de bulldozer en Gaza. 

 Sonriente y santo hoyo negro, con carne goteando por nuestras barbillas mientras el cielo se vuelve rojo y los pájaros se convierten en drones de la Parca, riéndonos de nuestros podcasts y enfadándonos con el conductor de Uber Eats por llegar cinco minutos tarde con nuestro próximo plato lleno de carnicería.

Y nosotros también tenemos pesadillas, ¿verdad? 

Nos despertamos temblando de terror ante lo que hemos permitido, lo que hemos ayudado a hacer posible, lo que consentimos tácitamente mientras nos distraemos con smartphones y servicios de streaming y porno y cotilleos, y las ridículas falsas elecciones para el próximo falso presidente de Estados Unidos, y plato tras plato de sangrante carne roja. 

Nuestros dientes se afilan y nuestros corazones se endurecen, y las chimeneas llenan el aire de un hedor espantoso. 

En esta ciudad genocida, esta ciudad fantasma, esta ciudad de carne, es esencial aprender a ahogar los sentimientos y ladrar y rebuznar a la luna roja como la sangre hasta el amanecer, porque es mejor que dormir y soñar y recordar, recordar lo que hemos hecho, y a dónde vamos, y en lo que nos hemos convertido, y en lo que todavía nos estamos convirtiendo. 

Lectura de Tim Foley.

https://x.com/i/status/1849068968516202593

(McGenocide CNN says an IDF soldier has suffered trauma because he had to run over too many Palestinians with his D9 armored bulldozer. Says he can’t eat meat anymore because he had to drive over so much human meat (he actually called it “meat”) and it reminds him of all the blood and guts and bones and tissue that would come squirting out when he ran over them. Poor IDF soldier, can’t even enjoy a Big Mac anymore, can’t even bite into a big juicy McGenocide burger, can’t even masticate a mouthful of gore without being haunted by visions of human torsos and skulls spurting guts and brains as he plowed over them “dead and alive” in the killing fields of Gaza. Can’t even enjoy his Children McNuggets without remembering all the kids he killed, all the tiny bodies, shredded bodies, bulldozed bodies, body parts packed into the treads of the bulldozer, getting caught in the works, having to pull them out by hand because by golly we need to use it some more tomorrow. And the CNN man says So sad! So sad! A man’s got to have his meat. Got to bite into it, feel it dribbling down his chin, hear it screaming and begging for help, hear it crying out for its mother one last time and then nothing but snapping and crunching and chewing and swallowing and washing it down with hard liquor to kill off the feelings in his chest, the feelings that won’t ever go away, that pound like mortar fire when he awakens from red dreams about screaming and spurting and crunching and popping, and remembers that he used to be an innocent young child like the tiny red ghosts who haunt his nights. And we live the McGenocide too, don’t we? We live it right alongside him here in this crazy country where we laugh and joke and eat buckets of meat slop while our government turns humans into bulldozer mince in Gaza. Grinning Black Hole Sun grins with meat dribbling down our chins while the sky turns red and the birds turn into Reaper drones, giggling at our podcasts and getting mad at the Uber Eats driver for being five minutes late with our next plate full of carnage. And we have the nightmares too, don’t we? Waking trembling with terror at what we’ve allowed, what we’ve helped make possible, what we tacitly consent to while we distract ourselves with smartphones and streaming services and porn and gossip and the ridiculous fake election for America’s next fake president and plate after plate of bleeding red meat. Our teeth grow sharper and our hearts grow harder, and the smoke stacks fill the air with a horrifying stench. In this genocide town, this ghost town, this meat town, it’s essential to learn how to drown out the feelings and bark and bray at the blood red moon until dawn because it beats the hell out of sleeping and dreaming and remembering, remembering what we have done, and where we are going, and what we have become, and what we are still becoming. Reading by Tim Foley.)

2:42 p. m. · 23 oct. 2024 43 mil Reproducciones 

 

"La CNN criticada por un "artículo solidario" sobre el ejército israelí.

 La CNN se enfrenta a reacciones violentas por un artículo sobre la salud mental de los soldados israelíes desplegados en Gaza, que, según sus propias palabras, han atropellado a palestinos «vivos y muertos, por centenares», con excavadoras.

En el artículo, «Israeli soldiers returning from war struggle with trauma and suicide» (Los soldados israelíes que regresan de la guerra luchan contra el trauma y el suicidio), publicado el lunes, la cadena de noticias estadounidense entrevista a la familia y a un colega de un soldado israelí que murió por suicidio tras luchar contra el trastorno de estrés postraumático a su regreso de Gaza. El reportaje aborda los problemas de salud mental de los soldados que regresan del enclave asediado.

Miles de usuarios de las redes sociales han criticado el artículo, que, según ellos, pretende humanizar a los soldados israelíes y ayudar a justificar y encubrir sus acciones, olvidando mencionar los aspectos legales y humanitarios de las acciones de Israel en su guerra contra Gaza. Israel se enfrenta a acusaciones de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra ante tribunales internacionales.

«Mientras estos asesinos cometen algunos de los actos de genocidio y exterminio más horribles del siglo XXI, medios de comunicación occidentales como la CNN publican historias que humanizan a estos criminales centrándose en sus luchas personales contra el trauma y en cómo afrontan los crímenes que han cometido -y siguen cometiendo- en Gaza cuando regresan a casa», escribió Jehad Abusalim, directora del Instituto de Estudios Palestinos.

 «Mientras tanto, nuestros hijos, madres, hermanos, vecinos, amigos, maestros, profesores, médicos, enfermeras y primeros intervinientes son asesinados, quemados e incinerados a diario. Sus muertes apenas se mencionan, reducidas a meros números sin historias, nombres o vulnerabilidades que evoquen empatía y apoyo», continuó en su publicación en X, antes Twitter.

Varias personas destacaron que el soldado fallecido en el centro de la historia, Eliran Mizrahi, era conductor de una excavadora D-9 que estaba «limpiando» cuerpos y escombros, algo que no se menciona hasta aproximadamente un tercio del artículo.

La CNN escribe que su amigo y colega, Guy Zaken, declaró al Parlamento israelí en junio que los soldados atropellaron a «terroristas, vivos y muertos, por centenares».

Zaken declaró a la CNN que ya no podía comer carne por haber visto los cuerpos palestinos aplastados bajo el vehículo militar: «Cuando ves mucha carne fuera, y sangre... tanto nuestra como de ellos (Hamás), entonces realmente te afecta a la hora de comer», dijo, refiriéndose a los cuerpos de la gente como “carne”.

Una persona en X, respondió: «'No te importan los palestinos aplastados vivos bajo los tanques con sus cuerpos explotando, sólo ten cuidado si los pensamientos suicidas de los soldados israelíes que los aplastaron pueden molestarte'».

 «Su copiloto habla de aplastar a la gente de tal manera que sus cuerpos explotan y de cómo está tan perturbado por esto que ya no puede comer carne, pero en el siguiente aliento dice que 'no hay tal cosa como ciudadanos' en Gaza», dijo otra persona.

Middle East Eye ha informado anteriormente sobre tanques y excavadoras israelíes que aplastan a civiles palestinos, una técnica que el ejército ha empleado desde el comienzo de su guerra contra Gaza en octubre de 2023.

El artículo de la CNN no aclara quién estaba siendo atropellado por los vehículos militares.

Escribe: «[Zaken] mantiene que la gran mayoría de los que encontró eran “terroristas”». El artículo no menciona quiénes eran los otros no incluidos en la «gran mayoría».

Atropellar a combatientes heridos constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario, que prohíbe «los medios y métodos de guerra que, por su naturaleza, causen daños superfluos o sufrimientos innecesarios».

Los combatientes heridos tienen derecho a recibir tratamiento médico sin demora, según las normas de derecho internacional establecidas por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

El derecho internacional humanitario también exige que los muertos reciban un trato respetuoso, incluida la prevención de la mutilación y profanación de los cadáveres.

Sin embargo, el informe de la CNN no hace referencia a posibles violaciones del derecho internacional.

Permitir la violencia de la ocupación

Varios usuarios de las redes sociales afirmaron que el artículo era emblemático de la cobertura de los medios de comunicación occidentales sobre los palestinos, que, en su opinión, deshumanizaba y servía para justificar el ataque de Israel contra Gaza.

«Es difícil exagerar hasta qué punto los marcos contemporáneos del trauma de la guerra dependen -y permiten y reproducen- la violencia y la deshumanización de la ocupación y la contrainsurgencia», afirmó una persona.

En un vídeo de TikTok, otro usuario de las redes sociales decía: «Si los medios de comunicación occidentales no fueran tan corruptos, el titular de este artículo habría sido 'Soldado de las IOF [Fuerzas de Ocupación Israelíes] admite haber atropellado a cientos de personas con una excavadora y haber visto cómo les salían las entrañas'».

Otros señalaron que la nota del editor al principio del artículo advertía de las menciones al suicidio, sin hacer referencia a la violencia contra los palestinos en el artículo, que también podría angustiar a los lectores.

«Se espera que el lector encuentre el trauma del soldado que dijo haber matado a cientos de palestinos más perturbador que sus asesinatos reales », dijo un usuario de las redes sociales.

Otro dijo: Pensando en cómo la nota del editor al principio de esta historia es una advertencia sobre el suicidio y no menciona la descripción bastante gráfica de los palestinos asesinados por el bulldozer (cito: «todo sale a chorros»). imo [en mi opinión] revelador re: que los editores ven como humanos «."                  

(Reem Aouir , Middle East Eye, 22/10/24, traducción DEEPL)

27/9/24

El grupo israelí de derechos humanos B'Tselem afirmó que el gobierno israelí lleva a cabo una política de tortura institucionalizada contra todos los detenidos palestinos desde el 7 de octubre. B'Tselem afirma que las torturas a las que se enfrentan los presos incluyen: "actos frecuentes de violencia grave y arbitraria; agresiones sexuales; humillación y degradación, inanición deliberada; condiciones antihigiénicas forzadas; privación del sueño, prohibición del culto religioso y medidas punitivas por ello; confiscación de todas las pertenencias comunitarias y personales; y denegación de tratamiento médico adecuado". Las violaciones israelíes contra los detenidos palestinos equivalen a crímenes de guerra e incluso a crímenes contra la humanidad, afirmó B'Tselem (Middel East Eye)

 "Con los ojos vendados, los brazos detrás de la cabeza y de pie junto a la alambrada del campo de detención israelí de Sde Teiman.

Fue una de las primeras fotos que se filtraron de la tristemente célebre base militar, donde miles de presos palestinos fueron recluidos sin cargos y torturados sistemáticamente.

El hombre de la foto, Ibrahim Salem, fue liberado la semana pasada tras casi ocho meses de detención. 

Dijo a Middle East Eye que la foto, publicada por primera vez por CNN, era sólo la punta del iceberg de su horrible experiencia en detención, que incluía violación, electrocución y frecuentes palizas.

"La mayoría de los presos salen con lesiones en el recto [causadas por la agresión sexual]", declaró Salem, de 36 años, a Middle East Eye.

Los presos se dicen unos a otros que son hemorroides, añadió, pero la mayoría simplemente evitan admitir que han sido violados, a veces por mujeres soldado.

En el siguiente relato de un testigo presencial, Salem recuerda su terrible experiencia, desde su detención en un hospital de Gaza hasta su liberación. 

El secuestro

Salem se encontraba en la unidad de cuidados intensivos del hospital Kamal Adwan del norte de Gaza cuando las fuerzas israelíes asaltaron el centro en diciembre de 2023.

Permanecía junto a sus hijos, que resultaron gravemente heridos en un ataque israelí contra su casa.

Sus hermanos, junto con varios de sus hijos, murieron en el ataque.

"Cuando llegó el ejército, pidieron que todos los hombres bajaran a la plaza", dijo Salem.

Pero el médico le entregó los informes de sus hijos y le indicó que se quedara con ellos en la UCI para explicar su estado crítico a los soldados si venían.

"El ejército vino y me preguntó: '¿Qué haces aquí? Así que les di los informes y les dije en árabe: 'Esos son mis hijos; no se pueden mover en la UCI' Y estaban realmente en coma, dos de ellos y el tercero estaba quemado", recordó.

"Otro soldado sostenía los informes, los leían y les decían 'lleváoslo'".

Cuando se llevaron a Salem junto a muchos otros hombres, los soldados israelíes les ordenaron que se quitaran la ropa antes de meterlos en un gran agujero en un lugar desconocido.

Allí, bajo la lluvia, los soldados comenzaron a golpear e insultar a los palestinos, que tenían las manos y las piernas atadas.

Salem afirma que los insultos incluían "nos hemos follado a la Nukhba [unidad de élite del ala militar de Hamás]" y "nos hemos follado a tu madre".

"Se dirigieron al hombre que estaba cerca de mí y le dijeron: 'Levanta la cabeza'. Así lo hizo y le dijeron: 'Di que soy hijo de una puta. Di que mi hermana es una puta'. Y cosas así, y el hombre repetía lo que decían".

Finalmente, el grupo de unos 100 hombres fue llevado a un centro de detención en el desierto del Negev.

Los dejaron en ropa interior mientras llovía durante dos noches antes de darles monos ligeros y llevarlos a los barracones, dijo.

"Por supuesto, les ataron las manos a la espalda, también las piernas y les vendaron los ojos".

En la celda, desataron las piernas de los presos, pero los dejaron sin comida durante dos días. Se repartió entre todos una botellita de agua.

Después los llamaron uno a uno para interrogarlos.

Sde Teiman

Un día, Salem se quejó y preguntó a los soldados por qué lo habían detenido y qué podía haber hecho.

Fue entonces cuando lo llevaron a Sde Teiman, una base militar israelí que sirve también de campo de detención para los palestinos capturados en Gaza desde que Israel lanzó su invasión terrestre del enclave asediado en octubre del año pasado.

"Fue la peor pesadilla", dijo Salem sobre los 52 días que pasó en Sde Teiman.

Allí los detenidos eran castigados con regularidad y constantemente insultados por los guardias en lo que él calificó como un intento de "dañarte mentalmente".

Cualquiera que se mueva de una determinada manera es castigado. Si pides ir al baño, te castigan", explicó.

"Te quedas de pie sobre una pierna durante dos horas y luego te dicen: '¿Quieres que te ayude? Y cuando dices que sí, te dicen que digas: 'Soy el hijo de una puta, soy el hermano de una puta', que digas 'Netanyahu se folló a mi hermana, am Yisrael chai [vive el pueblo de Israel]. Ahora repite conmigo, ¡am Yisrael chai! ¡Am Yisrael chai! Cien veces'".

"Ellos decían: 'No, eso no me ha gustado, repítelo una vez más'. Y lo repites cientos de veces y luego ves que llevas dos horas de pie, así que todo esto no ha servido para nada".

Luego vinieron las palizas, dijo.

"Recuerdo que me rompieron una silla en el pecho. Mientras estaba atado y esposado, golpeó una silla [sobre mí] y me la rompió en el pecho. No sé [por qué]".

Durante ese incidente, el soldado estaba hablando por teléfono con su novia, añadió Salem.

Giró la pantalla hacia él e hizo que su novia también le insultara.

"Me decía: 'Jugaremos al fútbol con vuestras cabezas en Gaza. Convertiremos Gaza en un campo de fútbol para jugar con vuestras cabezas y las de vuestras mujeres".

Electrocución

Algunas de las peores formas de tortura tuvieron lugar durante los interrogatorios.

 Una vez, cuando Salem se enfrentó a un soldado por el asesinato de sus sobrinos pequeños, su castigo fue la electrocución.

"Me preguntó dónde estaban los cohetes y dónde estaban los rehenes. ¿Me lo pregunta a mí? ¿Qué tengo yo que ver con los rehenes y cómo se supone que voy a saber dónde están?".

"Yo estaba en el [hospital] Kamal Adwan. Matasteis a mis hermanos; bombardeasteis nuestra casa. ¿Cómo voy a saber dónde están los rehenes?".

Cuando Salem dijo esto a su interrogador, el soldado respondió: "Nosotros no matamos niños".

"¿Y los hijos de mi hermana, de tres y cinco años, son soldados?". Salem respondió.

"Esto no es un soldado. El niño tenía cinco años. Mi hermana sólo quería bañar a sus hijos un viernes. ¿Es una luchadora? ¿Y qué hay de mis hijos? ¿Qué les hicieron? ¿Participaron en el atentado del 7 de octubre? Tú matas niños".

El soldado trajo entonces una silla, hizo que alguien vendara los ojos a Salem y le ató las manos mientras le preguntaba por qué hablaba así.

"Me di cuenta de que me estaba pegando algo. Entonces empecé a temblar. Me estaba electrocutando.

"Me electrocutó en puntos sensibles y me golpeó en esos puntos".

Violado por mujeres soldado

Otro episodio traumático para muchos presos como Salem fueron los abusos sexuales.

Aunque era generalizado, los reclusos rara vez hablaban de ello entre ellos, dijo. Para muchos era vergonzoso admitirlo, especialmente cuando eran violados por mujeres soldado, que a veces eran adolescentes.

Era práctica habitual que los soldados desnudaran a las detenidas, les introdujeran objetos en el recto y les agarraran los genitales con agresividad cuando se cambiaban.

Cuando se corrió la voz de que habían violado a un preso de unos 40 años, Salem se acercó a él hasta que le contó lo que le había ocurrido.

"Me dijo que lo había violado una soldado", contó Salem a MEE. 

Cuando le preguntó cómo ocurría, el preso le explicó que tenía lugar en presencia de otro soldado en la habitación.

El prisionero estaría inclinado sobre un escritorio con las manos colocadas delante de él, esposado.  

La soldado, de pie detrás de él, le introducía los dedos y otros objetos en el recto.

Cuando reaccionaba o retrocedía, la soldado que estaba frente a él le golpeaba en la cabeza y le obligaba a inclinarse de nuevo.

Fue una de las muchas historias que escuchó durante su detención, añadió Salem.

Salem dijo que una soldado también le tocó las partes íntimas y que en algún momento le introdujeron objetos en el recto.

Exponer la ocupación

Salem pasó 52 días en Sde Teiman, algunas noches en la prisión de Ofer, en la Cisjordania ocupada, y la mayor parte de su detención en el Negev.

Fue liberado junto con otros 14 detenidos la semana pasada, abandonados en un puesto de control cerca de Deir al-Balah, en el centro de Gaza.

Al principio pensó que la guerra había terminado, pero un soldado le dijo: "La guerra no terminará hasta que os matemos a todos".

Les advirtieron de que dispararían a cualquiera que mirara hacia atrás y los soldados empezaron a disparar cuando Salem aminoró la marcha para ayudar a una mujer liberada.

Finalmente consiguieron llegar al Hospital de los Mártires de Al Aqsa, en Deir al Balah.

Cuando le preguntaron por la foto que se hizo viral, Salem dijo que se la habían hecho durante un castigo de cinco o seis horas que estaba soportando, ya que en ese momento oyó el clic de una cámara.

Había discutido con un soldado después de que dejaran que un preso se orinara encima impidiéndole ir al baño.

A Salem lo obligaron a permanecer en esa posición durante largas horas, un castigo que, según él, no alcanza a describir el calvario al que se enfrentó durante su detención. 

"Hay castigos mayores, palizas mayores", dijo.

"Nada fue más humillante que cuando me hicieron quitarme la ropa, o cuando me introdujeron este objeto en el trasero, o cuando una joven soldado no dejaba [de tocarme el pene]".

"Pero es bueno que la gente viera la realidad de la ocupación e insisto en denunciar la ocupación.

"Este es el mensaje de todos los presos con los que he hablado".

A principios de esta semana, el grupo israelí de derechos humanos B'Tselem afirmó que el gobierno israelí lleva a cabo una política de tortura institucionalizada contra todos los detenidos palestinos desde el 7 de octubre.

Se registraron torturas en centros de detención civiles y militares de todo Israel, que provocaron la muerte de al menos 60 palestinos mientras estaban bajo custodia israelí en menos de 10 meses.

El carácter sistemático de los malos tratos en todos los centros "no deja lugar a dudas de que se trata de una política organizada y declarada de las autoridades penitenciarias israelíes".

Esta política ha convertido de hecho las prisiones israelíes en "campos de tortura", afirmó el grupo de derechos humanos.   

En su informe de 182 páginas, B'Tselem afirma que las torturas a las que se enfrentan los presos incluyen: "actos frecuentes de violencia grave y arbitraria; agresiones sexuales; humillación y degradación, inanición deliberada; condiciones antihigiénicas forzadas; privación del sueño, prohibición del culto religioso y medidas punitivas por ello; confiscación de todas las pertenencias comunitarias y personales; y denegación de tratamiento médico adecuado".

Las violaciones israelíes contra los detenidos palestinos equivalen a crímenes de guerra e incluso a crímenes contra la humanidad, afirmó B'Tselem. "

(Mohammed al-Hajjar in Deir al-Balah, occupied Palestine and Nader Durgham in Beirut, Middle East Eye, 08/08/24, traducción DEEPL)

24/9/24

Por qué los soldados israelíes violan, torturan y masacran... Infundir miedo en el pueblo palestino no es un efecto secundario de las brutales violaciones de los derechos humanos por parte del ejército israelí. Es la estrategia

 "El 25 de octubre, el político israelí Moshe Feiglin declaró a Arutz Sheva-Israel National News que «los musulmanes ya no nos tienen miedo».

Puede parecer extraño que Feiglin considere que el elemento del miedo es fundamental para el bienestar de Israel, si no para su propia supervivencia.

En realidad, el elemento del miedo está directamente vinculado al comportamiento de Israel y es fundamental para su discurso político.

Históricamente, Israel ha llevado a cabo masacres con una estrategia política específica en mente: infundir el miedo deseado para expulsar a los palestinos de su tierra. Deir Yassin, Tantara y las más de 70 masacres documentadas durante la Nakba, o catástrofe palestina, son ejemplos de ello.

Israel también ha utilizado la tortura, la violación y otras formas de agresión sexual para lograr fines similares en el pasado, para obtener información o doblegar la voluntad de los prisioneros.

Expertos afiliados a la ONU afirmaron en un informe publicado el 5 de agosto que «estas prácticas pretenden castigar a los palestinos por resistirse a la ocupación y buscan destruirlos individual y colectivamente».

La actual guerra de Israel en Gaza ha puesto de manifiesto todas estas horribles estrategias de un modo sin precedentes en el pasado, tanto por su aplicación generalizada como por su frecuencia.

En un informe titulado «Bienvenidos al infierno», publicado el 5 de agosto, el grupo israelí de defensa de los derechos humanos B'tselem afirmaba que los «centros de detención de Israel, en los que cada recluso es sometido deliberadamente a un dolor y un sufrimiento duros e implacables, funcionan como campos de tortura de facto».

 Pocos días después, el grupo palestino de defensa de los derechos, Addameer, publicó su propio informe, en el que «documentaba casos de tortura, violencia sexual y trato degradante», junto con los «abusos sistemáticos y violaciones de los derechos humanos cometidos contra detenidos de Gaza».

Si los incidentes de violaciones, agresiones sexuales y otras formas de tortura se marcaran en un mapa, abarcarían una amplia zona geográfica, en Gaza, en Cisjordania y en el propio Israel, sobre todo en el tristemente famoso campo de Sde Teiman.

Teniendo en cuenta el tamaño y la ubicación del ejército israelí, las pruebas bien documentadas de violaciones y torturas demuestran que estas tácticas no están vinculadas a una rama específica del ejército. Esto significa que el ejército israelí utiliza la tortura como una estrategia centralizada.

Tal estrategia se ha asociado a personas como Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel. Sus agresivas declaraciones, por ejemplo, de que a los prisioneros palestinos habría que «dispararles en la cabeza en lugar de darles más comida», concuerdan perfectamente con sus acciones igualmente violentas: la política de inanición de los prisioneros, la normalización de la tortura y la defensa de la violación.

Pero Ben-Gvir no instituyó estas políticas tortuosas. Son anteriores a él desde hace décadas y se utilizaron contra generaciones de prisioneros palestinos, a los que se conceden pocos derechos en comparación con los consagrados por el derecho internacional, en particular la Cuarta Convención de Ginebra.

Pero, ¿por qué tortura Israel a los palestinos a tan gran escala?

 Las guerras israelíes contra los palestinos se basan en dos elementos: uno material y otro psicológico. El primero se ha manifestado en el genocidio en curso, el asesinato y las heridas de decenas de miles de personas y la casi destrucción de Gaza.

El factor psicológico, sin embargo, pretende quebrar la voluntad del pueblo palestino.

Law for Palestine, un grupo de defensa legal publicó una base de datos de más de 500 instancias de líderes israelíes, incluido el primer ministro Benjamin Netanyahu, incitando al genocidio en Gaza.

La mayoría de estas referencias parecen centrarse en deshumanizar a los palestinos. Por ejemplo, la declaración del 11 de octubre del presidente israelí, Yitzhak Herzog, de que «no hay civiles inocentes en Gaza», formaba parte de la sentencia de muerte colectiva que hacía moralmente justificable el exterminio de los palestinos a ojos de los israelíes.

La ominosa referencia bíblica del propio Netanyahu, en la que pedía a los soldados israelíes que se vengaran de los palestinos, afirmando «Recordad lo que Amalek os ha hecho», fue también un cheque en blanco para el asesinato en masa.

Mientras optaba por no ver a los palestinos como seres humanos, como inocentes, como dignos de vida y seguridad, Israel ha dado carta blanca a su ejército para hacer lo que le pareciera oportuno con esos, en palabras del ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, «animales humanos».

 Las matanzas masivas, el hambre y las violaciones y torturas generalizadas de palestinos son el resultado natural de esta impactante dialéctica. Pero el propósito general de Israel no es simplemente vengarse, aunque esto último ha sido bastante importante para el deseo israelí de recuperación nacional.

Al intentar doblegar la voluntad de los palestinos mediante la tortura, la humillación y la violación, Israel quiere restaurar un tipo diferente de disuasión, que perdió el 7 de octubre.

A falta de restaurar la disuasión militar o estratégica, Tel Aviv apuesta por la disuasión psicológica, como en la restauración del elemento del miedo que se quebró el 7 de octubre.

La violación de prisioneros, la filtración de vídeos de los horrendos actos y la repetición de los mismos actos horrendos forman parte de la estrategia israelí de restaurar el miedo.

Pero Israel fracasará, sencillamente porque los palestinos ya han conseguido demoler la matriz de 76 años de dominación física y tortura mental de Israel.

La guerra israelí contra Gaza ha demostrado ser la más destructiva y sangrienta de todas las guerras israelíes. Sin embargo, la resistencia palestina sigue fortaleciéndose, porque los palestinos no son pasivos, sino participantes activos en la configuración de su propio futuro.

Si la resistencia popular es realmente el proceso de restauración del yo, los palestinos de Gaza están demostrando que, a pesar de su indecible dolor y agonía, están emergiendo como un todo, dispuestos a defender su libertad, cueste lo que cueste."

( Ramzy Baroud, Common Dreams, 16/08/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

27/8/24

Corremos el riesgo de banalizar el horror de Gaza... Antes nos sorprendía, pero ahora, 10 meses y 40.000 muertos después, con poblaciones enteras que se limitan a sobrevivir a la guerra, a las enfermedades y al hambre y que huyen de un lado a otro, el sufrimiento de los gazatíes se ha convertido en algo abstracto... nuestros valores universales, nacidos tras la Segunda Guerra Mundial, parecen irrelevantes. Si perdemos eso, ¿qué nos queda? (Philippe Lazzarini, UNRWA)

  "Hay una imagen que Philippe Lazzarini, Comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), no se quita de la cabeza: una niña, desplazada en una escuela del sur de Gaza, pidiéndole, llorando, agua y un pedazo de pan. Ocurrió a finales del año pasado, en una de sus últimas visitas a la Franja. Desde enero, no ha recibido el permiso israelí para volver a entrar.

También en enero, Israel acusó a la agencia de tener al menos una docena de empleados palestinos que participaron o fueron de alguna manera cómplices del movimiento islamista Hamás en los ataques del 7 de octubre, que desencadenaron la guerra en Gaza. Lazzarini lleva desde entonces defendiendo la manera de actuar de UNRWA e intentando recuperar y mantener las donaciones para que la agencia siga funcionando. “Ahora tenemos fondos hasta octubre y me tengo que concentrar en cubrir los últimos meses del año. Todos los países, salvo Estados Unidos, han reanudado su financiación, y también hay nuevos países donantes”, explica el responsable suizo, en una entrevista con este diario en Santander, donde participó el jueves en un curso de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Lazzarini insiste en que la presión del Gobierno israelí sobre UNRWA va en aumento: desde el riesgo de que Israel la declare organización terrorista hasta los obstáculos para que su personal obtenga visados. Desde octubre, esta agencia, que da trabajo a 13.000 personas en Gaza, calcula que 200 de sus empleados han muerto violentamente y dos tercios de sus escuelas están destruidas o muy dañadas. Prácticamente, todas sus estructuras en la Franja se han convertido en refugios para la población desplazada.

Pregunta. ¿Nos estamos acostumbrando al sufrimiento de los habitantes de Gaza?

Respuesta. El riesgo que corremos en este momento es banalizar el horror de Gaza. Antes nos sorprendía, pero ahora, 10 meses y 40.000 muertos después, con poblaciones enteras que se limitan a sobrevivir a la guerra, a las enfermedades y al hambre y que huyen de un lado a otro, el sufrimiento de los gazatíes se ha convertido en algo abstracto. Y eso nos hace perder parte de nuestra humanidad, y lo que es peor, nuestros valores universales, nacidos tras la Segunda Guerra Mundial, parecen irrelevantes. Si perdemos eso, ¿qué nos queda? Todo estará permitido.

P. ¿Dónde están los límites, las líneas rojas?

R. Yo también me lo pregunto. Incluso si hubiera un alto el fuego hoy, sería el inicio de un camino muy largo y doloroso para la gente de Gaza, una tierra convertida en un campo de ruinas. Es muy difícil imaginar un futuro en la Franja si no hay un deseo colectivo y real de decir: ‘basta, queremos una solución política’. Lo que pasó en los últimos 15 o 20 años es que no se ha dado prioridad a este conflicto y nos hemos acostumbrado al statu quo. Se han vivido varias guerras y todas se resolvieron de la misma manera. La pregunta ahora es si después de esta catástrofe tendremos la determinación de tener un proyecto político. Espero que sí, porque volver a caer en un nuevo statu quo será insostenible.

P. La inmensa mayoría de países han reanudado sus contribuciones a UNRWA. En este momento, ¿la agencia tiene capacidad financiera de seguir trabajando?

R. Hay poca visibilidad, vamos viendo mes a mes. Ahora tenemos fondos hasta octubre y me tengo que concentrar en cubrir los últimos meses del año. Todos los países, salvo Estados Unidos, han reanudado su financiación y también hay nuevos donantes, Estados del Sur como Sudáfrica o Brasil. Por ejemplo, ayer recibimos un cheque de Maldivas. Pero todo eso no colma la ausencia de Estados Unidos y además las necesidades son ahora mayores.

P. Paralelamente, el Parlamento israelí estudia declarar a UNRWA organización terrorista.

R. Imaginemos la situación: un país miembro de ONU que califica una agencia de la ONU de terrorista. Es algo sin precedentes, pero es posible que ocurra. No sería un ataque solo contra UNRWA sino contra el multilateralismo. Pero creer que si UNRWA desaparece se evapora la cuestión de los refugiados palestinos es ingenuo, porque aunque nosotros dejemos de existir, el estatuto de los refugiados palestinos permanecerá, ya que es una resolución de la ONU diferente. He instado a los Estados miembros a impedir que esto ocurra, porque si lo aceptamos, podría crear un precedente para otros conflictos en el mundo.

P. Usted ha denunciado que la presión sobre UNRWA y sus trabajadores en Jerusalén ha ido en aumento. ¿De qué manera?

R. Sentimos una especie de ahogo. Es como si se quisiera provocar una muerte lenta de la organización: nuestra sede de Jerusalén ha sufrido agresiones instigadas por autoridades municipales, en las redes sociales los ataques son constantes, los visados no se prorrogan o se dan para uno o dos meses... El objetivo es todo aquel que señala las violaciones del derecho internacional por parte del Gobierno de Israel.

P. Si UNRWA desapareciera, ¿quién puede asumir su trabajo?

R. Tenemos 600.000 niños y niñas profundamente traumatizados viviendo entre las ruinas. Hemos conseguido, desde principios de mes, que 10.000 pequeños regresen a una especie de entorno de aprendizaje en los refugios en los que están, gracias a nuestro personal, que también está desplazado. Queremos llegar a 200.000 niños a finales de septiembre. No estoy hablando de escuelas ni de lugares seguros, porque eso no existe en Gaza ahora, pero la idea es empezar a tratar sus traumas. ¿Quién puede hacer esto aparte de UNRWA? ¿Un gobierno? No hay gobierno en Gaza. ¿El Gobierno israelí, alguna ONG? No. No hay nadie que pueda facilitar servicios a esta escala.

 P. ¿Tiene más esperanza en un alto el fuego en este momento, en las negociaciones en curso en Doha?

R. (Suspiro) No tengo ni idea. Me entero por la prensa, como usted. Un día hay señales positivas, otro día negativas...

P. ¿Cree posible una pausa humanitaria para poder llevar a cabo una campaña de vacunación contra la poliomielitis, tras los casos que se han empezado a registrar en Gaza?

R. Debería ser una prioridad. Hemos pedido una tregua para vacunar y no sé qué respuesta tendremos, pero me temo que nuestra campaña de vacunación deberá realizarse en las circunstancias actuales.

P. Israel no deja que la prensa extranjera entre en Gaza. ¿Usted cree que si se hubiera permitido la presencia de periodistas extranjeros, no estaríamos hablando de 40.000 muertos en la Franja?

R. Ni en Afganistán, ni en Siria ha ocurrido algo así. La presencia de prensa extranjera hubiera podido atenuar la guerra y también la guerra de propaganda en Gaza. Con prensa internacional se habría documentado de otra manera la magnitud del desastre y habría habido en Europa y en Estados Unidos más imágenes de lo que ocurre en la Franja. Pero la tendencia es exactamente la contraria: no hay periodistas extranjeros en Gaza y a personas que trabajan en comunicación o en sensibilización en ONG y organizaciones humanitarias no se les renuevan los visados en Israel. Es significativo, ¿no?

P. ¿Y usted tiene visado?

R. Yo no he podido entrar en Gaza desde enero. Lo he intentado en vano. Y mi visado para ir a Jerusalén no se ha renovado desde hace cinco o seis semanas. La última vez que fui fue en junio. No me acuerdo de que haya habido otro Comisionado general al que se le haya impedido ir a su sede en Jerusalén.

P. ¿Hay una imagen que le ha marcado especialmente en estos 10 meses de guerra?

R. A finales de 2023 visité una escuela en Rafah convertida en refugio y una niña me suplicó que le diera agua y un pedazo de pan. Tengo hijos y es una imagen que me persigue. Es insoportable que eso esté pasando. Y después, la falta de luz en la mirada de la gente, que vive en modo automático. O un hombre que me dijo que se escondía para llorar para que su familia no le viera, o un empleado de UNRWA diciéndome que lo más duro de todo era que estaban perdiendo la dignidad.

P. Mientras miramos a Gaza, en estos 10 meses ha habido más de 500 palestinos que han muerto violentamente en Cisjordania, la mayoría a manos de colonos israelíes.

 R. La situación en Cisjordania es más que explosiva, es un hervidero, una guerra silenciosa de la que no hablamos casi porque todo queda eclipsado por Gaza.

P. Hablando de otras guerras, Albert Camus escribió que a veces se “silencia un horror para poder combatir mejor otro”. ¿Usted cree que eso pasa en la sociedad israelí y en la sociedad palestina?

R. No hay empatía mutua. Los israelíes no entienden el sufrimiento palestino y los palestinos no imaginan el traumatismo que los terribles ataques del 7 de octubre crearon en la sociedad israelí. Y para nosotros, que no somos ni israelíes ni palestinos, subrayar el sufrimiento de unos, en el caso de UNRWA de los habitantes de Gaza, no implica negar el dolor de los israelíes. En absoluto.

P. Desde octubre, se ve obligado a pronunciar esta frase a menudo.

R. Sí, desgraciadamente, sí."                   

(Entrevista a Philippe Lazzarini, jefe de la UNRWA, Beatriz Lecumberri , El País, 23/08/24)