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29/7/26

Slavoj Žižek: Cuando matar humanos se convierte en un safari... los francotiradores en las colinas que rodean Sarajevo, ocupadas por las fuerzas serbias, disparaban a residentes al azar en las calles más abajo... era un negocio: decenas de extranjeros ricos (en su mayoría de Estados Unidos, el Reino Unido e Italia, aunque también algunos de Rusia) pagaban altas tarifas por la oportunidad de disparar contra los residentes del Sarajevo sitiado... Los precios estaban fijados: por ejemplo, matar a un niño pequeño costaba más que matar a un adulto... las fuerzas de paz de la OTAN en Bosnia, estaban al tanto de este safari; entonces, ¿por qué no lo hicieron público o simplemente bombardearon el lugar de los francotiradores? La matanza misma está organizada como espectáculo. Sin embargo, con todo el horror que revela, hay algo perversamente honesto en esto: ¿acaso los altos directivos corporativos no están involucrados en un safari similar? Sus decisiones pueden arruinar muchas vidas, miles pueden perder sus empleos, y podemos imaginarnos a algunos de ellos observando a las familias arruinadas de un tipo al que despidieron o a quien de otra manera le arruinaron la vida

"Hay una forma de perversión en funcionamiento hoy que nos permite evitar la vergüenza: nos excluimos de la realidad social (una realidad regulada por alguna autoridad simbólica, lo que Lacan llamaba el “gran Otro”) e intervenimos en ella desde una distancia segura, de modo que nuestros actos no quedan expuestos a la mirada del gran Otro que nos avergüenza. Un caso ejemplar de semejante perversión lo ofrece Sarajevo Safari (Miran Zupanic, Eslovenia, 2022), un documental sobre el que posiblemente sea el evento patológico más bizarro ocurrido durante el sitio de Sarajevo entre 1992 y 1996. Cuando este documental fue publicado, funcionarios de la República Srpska y asociaciones de veteranos de guerra negaron tajantemente todas las acusaciones, calificándolas de “propaganda” y “mentiras atroces” dirigidas contra el pueblo serbio. Últimamente, con un retraso de 4 años, las investigaciones criminales finalmente están descubriendo hechos, especialmente en Italia, y pronto habrá individuos procesados.

Es bien sabido que los francotiradores en las colinas que rodean Sarajevo, ocupadas por las fuerzas serbias, disparaban a residentes al azar en las calles más abajo. También era bien sabido que se invitaba a aliados serbios seleccionados (en su mayoría rusos) a disparar un par de tiros sobre Sarajevo, pero esto se consideraba un honor, una muestra de aprecio especial, no un negocio. Ahora nos enteramos del verdadero negocio: decenas de extranjeros ricos (en su mayoría de Estados Unidos, el Reino Unido e Italia, aunque también algunos de Rusia) pagaban altas tarifas por la oportunidad de disparar contra los residentes del Sarajevo sitiado. El viaje era organizado por el Ejército de la República Srpska: los clientes eran transportados desde Belgrado hasta Pale (la capital de la Bosnia serbia, en las montañas cercanas a Sarajevo) y luego llevados a un lugar seguro con vista sobre Sarajevo, en el valle. Los precios estaban fijados: por ejemplo, matar a un niño pequeño costaba más que matar a un adulto.

Nos enteramos por el documental de que no solo el alto mando del Ejército de la República Srpska, sino también las fuerzas de paz de la OTAN en Bosnia, estaban al tanto de este safari; entonces, ¿por qué no lo hicieron público o simplemente bombardearon el lugar de los francotiradores? Pero lo que resulta de especial interés aquí es la forma de subjetividad de un “cazador” de safari: las víctimas no eran personalizadas, permanecían anónimas, un muro simbólico separaba al cazador del blanco; no obstante, no se trataba de un videojuego, las víctimas eran parte de la realidad, y la conciencia de este hecho explica la emoción perversa de semejante “caza”. Para ser más precisos, no era la víctima quien aquí se desrealizaba, era el “cazador” mismo quien se excluía de la realidad ordinaria y se percibía a sí mismo ubicado en algún lugar seguro por encima de la realidad. Así es como la realidad misma se convirtió en parte de un espectáculo en el que el cazador puede fingir que no está personalmente involucrado.

Por esta razón, Sarajevo Safari va posiblemente incluso un paso más allá que otro documental, The Act of Killing (dirigido por Joshua Oppenheimer y Christine Cynn, Final Cut Film Production, Copenhague, 2012). La película –filmada en Medan, Indonesia, en 2007– reconstruye la historia de Anwar Congo y sus amigos, quienes hoy son políticos respetados, pero fueron gánsteres y líderes de escuadrones de la muerte que jugaron un papel clave en la matanza de 1966 de cerca de 2,5 millones de presuntos simpatizantes comunistas, en su mayoría de etnia china. Tras su victoria, sus terribles actos no fueron relegados al estatus de “secreto vergonzoso”, el crimen fundacional cuyas huellas hay que borrar; por el contrario, se jactan abiertamente de los detalles de sus masacres (la manera de estrangular a una víctima con un alambre, la manera de cortar una garganta, cómo violar a una mujer de la manera más placentera…). En octubre de 2007, la televisión estatal indonesia produjo un programa de entrevistas que celebraba a Anwar y a sus amigos; en medio del programa, después de que Anwar dice que sus matanzas se inspiraron en películas de gánsteres, la conductora, radiante, se dirige a las cámaras y dice: “¡Increíble! ¡Démosle un aplauso a Anwar Congo!” Cuando le pregunta a Anwar si teme la venganza de los familiares de las víctimas, Anwar responde: “No pueden. Cuando levantan la cabeza, los eliminamos.” Su lugarteniente agrega: “¡Los exterminaremos a todos!”, y el público estalla en vítores exultantes… hay que verlo para creer que es posible.

The Act of Killing da cuenta de (y reactúa para la cámara) algo que ya sucedió, mientras que en Sarajevo Safari la matanza misma está organizada como espectáculo. Sin embargo, con todo el horror que revela, hay algo perversamente honesto en esto: ¿acaso los altos directivos corporativos no están involucrados en un safari similar? Sus decisiones pueden arruinar muchas vidas, miles pueden perder sus empleos, y podemos imaginarnos a algunos de ellos observando a las familias arruinadas de un tipo al que despidieron o a quien de otra manera le arruinaron la vida. Y –nuestro último ejemplo de la misma locura– ¿acaso Dmitri Medvédev, expresidente ruso que hoy se desempeña como vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, no se apoyó en una lógica similar cuando dijo recientemente que “la alianza militar de la OTAN liderada por Estados Unidos tendría demasiado miedo de un ‘apocalipsis nuclear’ como para entrar directamente en el conflicto en respuesta [al uso ruso de armas nucleares tácticas]”: “Creo que la OTAN no intervendrá directamente en el conflicto ni siquiera en esa situación. Después de todo, la seguridad de Washington, Londres, Bruselas es mucho más importante para la Alianza del Atlántico Norte que el destino de una Ucrania moribunda que nadie necesita. […] El suministro de armamento moderno es solo un negocio para los países occidentales. Los demagogos de ultramar y europeos no van a perecer en un apocalipsis nuclear. Por lo tanto, tragarán el uso de cualquier arma en el conflicto actual.”

¿Somos conscientes de lo que implican estas frases? Medvédev está dispuesto a arriesgar las vidas de miles de millones por un pequeño pedazo de tierra –miles de millones en América Latina, África y Asia que NO están involucrados en el conflicto ucraniano. Ya en agosto de 2022, Medvédev había dicho que una propuesta de castigar a Rusia por crímenes de guerra en Ucrania amenazaba la existencia de la humanidad, dado el arsenal nuclear de Moscú. De nuevo, ¿desde dónde habla Medvédev cuando habla así, cuál es su posición subjetiva? No se incluye a sí mismo entre quienes perecerán, como si de algún modo fuera a sobrevivir a la catástrofe nuclear global –como si la humanidad fuera Sarajevo en un valle y él estuviera a una distancia segura, en una colina por encima de ella. Por supuesto que sabe que se verá afectado por el fin de la humanidad, pero habla como si no lo supiera." 

(Slavoj Žižek , Perfil, 12/07/26) 

20/12/25

Escándalo en Italia: grandes empresarios pagaron para ir de dafari humano a la guerra de Bosnia... pagaban sumas elevadas para unirse a las milicias serbobosnias y disparar contra la población civil como si se tratara de un safari de fin de semana... “Son cientos, gente respetable, con reputación, empresarios, que pagaban para matar civiles indefensos y luego volvían a su vida normal”... Pagaban sumas equivalentes a 80.000-100.000 euros actuales por “paquetes” que incluían transporte (incluso con la extinta aerolínea serbia Aviogenex), armas y guías. Existía un “tarifario del horror”: los niños costaban más (hasta 100.000 euros), seguidos de hombres armados, mujeres y ancianos (estos últimos, “gratis”). Usaban rifles de caza y ropa civil, no uniformes militares, lo que los hacía reconocibles para testigos... “Es la indiferencia del mal”... un sadismo pagado como ocio (Víctor Siles)

 "En los últimos días, Italia se ha visto sacudida por un escándalo que remueve las cenizas de uno de los capítulos más oscuros del siglo XX: la guerra de Bosnia (1992-1996). La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación por homicidio voluntario agravado por motivos abyectos y crueldad, tras la denuncia presentada por el escritor y periodista Ezio Gavazzeni. Según las acusaciones, durante el asedio de Sarajevo —el más largo de la historia moderna, con más de 11.000 civiles muertos, entre ellos 1.601 niños— grupos de empresarios adinerados, incluidos italianos, pagaban sumas elevadas para unirse a las milicias serbobosnias y disparar contra la población civil como si se tratara de un safari de fin de semana.

El origen de la investigación: la denuncia de Ezio Gavazzeni

Ezio Gavazzeni, autor de libros sobre mafia y terrorismo, presentó en enero de 2025 un expediente de 17 páginas a la Procuraduría de Milán, asistido por los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini (exmagistrado). El documento incluye testimonios, correos electrónicos y referencias a documentos de inteligencia bosnia. Gavazzeni se interesó en el tema tras leer artículos de los años 90 sobre “cecchini turistici” y, especialmente, tras ver en 2023 el documental Sarajevo Safari del esloveno Miran Zupanič, que recopila testimonios anónimos sobre extranjeros que pagaban por disparar a civiles.

“Son cientos”, afirma Gavazzeni, refiriéndose a los posibles implicados. “Gente respetable, con reputación, empresarios, que pagaban para matar civiles indefensos y luego volvían a su vida normal”. El periodista ha entregado al fiscal Alessandro Gobbis credenciales para acceder a la versión reservada del documental, destinada a magistrados.

Los ‘safaris humanos’: cómo funcionaban

Entre 1993 y 1995, en el pico del asedio, ricos aficionados a las armas —muchos vinculados a la extrema derecha y a la caza mayor— viajaban desde Italia (principalmente del norte: Milán, Turín, Trieste) hasta los Balcanes. Se reunían en Trieste, punto de partida hacia Belgrado, y desde allí eran trasladados a las colinas alrededor de Sarajevo controladas por las fuerzas serbobosnias de Radovan Karadžić.

Pagaban sumas equivalentes a 80.000-100.000 euros actuales por “paquetes” que incluían transporte (incluso con la extinta aerolínea serbia Aviogenex), armas y guías. Existía un “tarifario del horror”: los niños costaban más (hasta 100.000 euros), seguidos de hombres armados, mujeres y ancianos (estos últimos, “gratis”). Usaban rifles de caza y ropa civil, no uniformes militares, lo que los hacía reconocibles para testigos.

Una fuente clave es Edin Subašić, exagente de inteligencia bosnia, quien en correos de 2024 relata que en 1993 interrogó a un voluntario serbio capturado que confesó haber acompañado a cinco extranjeros, al menos tres italianos (uno de Milán, propietario de una clínica estética; otro de Turín y uno de Trieste). Los servicios bosnios alertaron al SISMI (antiguo servicio secreto militar italiano), que en 1994 respondió: “Hemos descubierto que el safari parte de Trieste. Lo hemos interrumpido”.

Perfil de los implicados: empresarios y ‘amantes de la adrenalina’

No eran mercenarios ni combatientes ideológicos, sino “cazadores apasionados que, tras probar todos los safaris legales, buscaban la cabeza humana como trofeo”, según Subašić. Psicópatas, exmilitares o simples ricos aburridos, muchos usaban la cobertura de viajes de caza en Hungría, Croacia o Serbia. Detrás de la organización estaría Jovica Stanišić, exjefe de seguridad serbia condenado por crímenes de guerra.

La exalcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karić, ha enviado un informe a Milán calificándolos como “ricos extranjeros amantes de empresas inhumanas” y se ha ofrecido a testificar.

Rumores antiguos que ahora son investigación

El fenómeno no es nuevo: en 1995, el Corriere della Sera publicó “Vacanze in Bosnia, tiro all’uomo compreso”. En 2007, durante el juicio a Ratko Mladić en La Haya, un bombero estadounidense voluntario en Sarajevo describió “tiradores turísticos” con ropa y armas de caza. En Italia se habló en el Tribunal de los Pueblos de Trento y en libros como I bastardi di Sarajevo de Luca Leone.
La Fiscalía milanesa ha solicitado actos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y prepara interrogatorios.

Un horror que no prescribe

Treinta años después, este escándalo revela una faceta monstruosa de la guerra: no solo el genocidio sistemático, sino un sadismo pagado como ocio. “Es la indiferencia del mal”, dice Gavazzeni.  Italia, por primera vez, investiga a sus propios “cazadores de hombres”. La verdad, aunque tardía, podría romper el silencio sobre uno de los crímenes más aberrantes del conflicto balcánico." 

(Víctor Siles, Periodismo Alternativo, 12/11/25) 

15/7/21

Caso Samuel: una matanza colectiva como las estudiadas en chimpancés y alimentada con ‘Fortnite’... “Me parece alucinante la falta de ayuda de la gente, grabando con el móvil la escena”

 "Expertos en criminología, educación y psicología social diseccionan el comportamiento gregario de la pandilla de jóvenes, la mayoría sin antecedentes, que desembocó en el crimen de A Coruña.

 La barbarie se adueñó en la madrugada del sábado 3 de julio de una pandilla de jóvenes de entre 17 y 25 años; un número aún indeterminado de muchachos, la mayoría sin antecedentes penales, que al actuar en grupo y supuestamente bebidos se transformaron, según personas vinculadas a la investigación, en una auténtica “jauría humana”

 “De manera enloquecida se estimularon entre ellos”, describe Antonio Andrés-Pueyo, catedrático de Psicología de la Violencia en la Universitat de Barcelona. Hasta convertirse en esos monstruos que destrozaron a golpes la cabeza y el tórax de Samuel Luiz, auxiliar de enfermería de 24 años y carácter conciliador, voluntario de Cruz Roja.

 “La violencia es un recurso que tenemos los humanos, no es algo exclusivo de quinquis marginales”, aclara Andrés-Pueyo. “Y el agregarse para agredir es una reacción muy propia del varón joven”, un comportamiento que puede entrañar “una gravedad altísima”, como en el caso de la agresión mortal de Samuel. “Esto es algo que se ha observado en grupos de chimpancés”.

“Los animales pacíficos tienen una enorme capacidad de hacer daño porque tienen recursos”, explica el catedrático de Barcelona. “Ocurre en las discotecas cada dos por tres. Ira, irritación, excitación colectiva, noche, alcohol... Todo multiplica la exacerbación del deseo de venganza”, describe el catedrático, “contra quien ‘ha molestado a nuestro colega”.

 Al final, “pequeños componentes forman la tormenta perfecta sobre la víctima”, concluye. Son “cosas que abonan”, condimentos que los llevan a actuar, en manada, “como si perdieran la razón”. El joven al que mataron solo fue para ellos, sostiene el especialista, “una víctima propiciatoria, que estaba en el lugar inadecuado en el momento inadecuado”. 

Los agresores “lo deshumanizaron totalmente, lo cosificaron”.

 Estos estallidos sin justificación ocurren semanalmente “en todos los botellones”, recuerdan los especialistas consultados, pero “como se saldan con heridos, no salen en la prensa”. El criminólogo y perito judicial de A Coruña Luis Alamancos advierte: “Estamos llegando a un punto muy peligroso en la banalización de la violencia” en una sociedad sobrada de “esos pequeños tiranos que define Javier Urra [psicólogo, ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid]”, a los que los padres no saben “imponer límites”. “Basta que haya un detonador y el grupo actúa al unísono”, sin pensar que “con 18 años cada hecho acarrea una consecuencia”.

Manuel Isorna, doctor en Psicología y profesor del departamento de análisis e intervención Psicosocioeducativa de la Universidade de Vigo, avisa sobre lo que detecta en su trabajo continuo con chicos desde la adolescencia: “Tenemos un gran problema y va a ir a más: si creemos que los niños de ahora van a ser como nosotros cuando cumplan 40 años, estamos muy equivocados”. “Tienen poco autocontrol y poca tolerancia a la frustración. No aprenden a compartir, ni a resolver conflictos ni a controlar sus impulsos”.

 “Cuando hay peleas de jóvenes, todo lo que sucede es la suma de un montón de factores de riesgo”, subraya Andrés-Pueyo. “Es fundamental que alguien tome la iniciativa para que luego se desencadene la agresión de grupo. El conflicto lo tiene este agresor inicial, no la víctima”. En el crimen de A Coruña, la chispa que prendió la pólvora fue un presunto malentendido: un joven de 20 años que estaba con su novia a las puertas de un bar creyó, supuestamente, que Samuel le estaba grabando con el móvil. 

En realidad, la víctima mantenía, junto a una amiga, una videollamada con otra chica en Pontevedra. El otro veinteañero, que llegó gritando “o dejas de grabar o te mato, maricón”, no atendió a explicaciones y ahora está en prisión, investigado por un posible homicidio o asesinato.

Puntos por “patear, reventar y asesinar”

“Antes teníamos aquello de los dos rombos” que señalaba los programas de televisión no aptos para menores, rememora Alamancos, “ahora no hay filtros”. “A cualquier hora, los chicos tienen ante ellos series y juegos hiperviolentos a los que están enganchadísimos, como Fortnite”. “Se nos viene encima un problema enorme”, alerta, porque “la gente no va a saber qué es ficción y qué realidad”. 

Según la investigación policial, el crimen de A Coruña “no fue premeditado”, continúa el criminólogo y grafólogo. “Pero tampoco se puede decir que fuera un arrebato del momento”, porque “media un hombre de nacionalidad senegalesa para separarlos” y “después de la primera trifulca, a 150 metros, el grupo vuelve a atacar a Samuel y lo golpea con un ensañamiento brutal”.

 Los chicos que fueron detenidos por la muerte de Luiz “seguramente no suspenden ética; nadie la suspende porque es la maría de las marías”, lamenta Isorna. “Es urgente introducir en el sistema educativo técnicas de relajación y autocontrol, desarrollo de la empatía, la tolerancia y las habilidades sociales... Entrenar la asertividad de los niños”, insiste el profesor de la Universidade de Vigo. Antes, esto se aprendía “en las familias con varios hermanos, en la calle o en clubes culturales y deportivos, de los que cada vez hay menos en España”.

“Nosotros crecimos llorando con Marco, o viendo la relación de Heidi con su abuelo”, ejemplifica el psicólogo: “Hoy, nuestros jóvenes tienen como referencia a youtubers que, a salvo en sus habitaciones, explican cómo matar en Fortnite, o cómo hacer en GTA [otro juego] para tener relaciones sexuales con una mujer en un coche y luego pegarle un tiro para quitarle el dinero”.

 Muchos videojuegos de moda “consisten en matar, patear, reventar, asesinar... Y encima les dan puntos por ello”, protesta el experto en intervención psicosocioeducativa. “La mayor parte de los jóvenes saben discernir, pero perciben demasiada violencia”, sostiene Isorna: “Tenemos un ministro que nos alerta sobre la carne, pero nunca se hace nada contra estas multinacionales de los juegos”.

 “Los niños viven en un cambio de pantalla, donde no existe la frustración y no se demora la recompensa”, prosigue el educador. “Cuando el estado emocional de mi hijo depende de si le dan likes al vídeo chorra que cuelga tenemos un problema”, avisa. “Las reglas del sistema han cambiado y tenemos que verlo”, alerta, “según las estadísticas oficiales, un 20% de los adolescentes españoles (más las chicas que los chicos) consumen psicofármacos, con o sin receta”.

 En este escenario, los padres “hemos pasado de ser autoridades a ser colegas de nuestros hijos, sin establecer normas”, reprocha el psicólogo: “Los hijos llegan borrachos a las cinco de la mañana y no pasa nada. Hay falta de comunicación y afecto, y los conflictos, incluso dentro de la familia, se resuelven por WhatsApp”.

Impulsos cerebrales

“A los 20 años aún no está formada la corteza prefrontal, que se desarrolla plenamente entre los 22 y los 25″, explica Isorna. Y el alcohol, además, “deprime esta zona del cerebro que rige el autocontrol, los impulsos, la toma de decisiones”. Alamancos, en la misma línea, advierte: “Se han multiplicado los casos de cirrosis hepática entre la gente joven. La intoxicación etílica está detrás de muchas peleas. Afecta al sistema nervioso central y desinhibe. Saca lo que cada uno tiene dentro”.

Isorna añade: “Antes había violencia instrumental, se planificaba y se agredía para conseguir algo, fuera una moto o una cazadora. Hoy sigue habiéndola, pero además está la violencia emocional u hostil”, que es la que ejercieron sobre Luiz. Los agresores “no salen a matar a nadie, pero salen a la calle con un imaginario social: son el grupo perfecto y, automáticamente, lo que no encaje en esto se odia”.

“La sociedad busca siempre una causa”, recalca Andrés-Pueyo. “Una sola. Pero en clave criminológica en estos sucesos hay muchas circunstancias que se encadenan”. El crimen de A Coruña “arrancó con un ataque de ira del primer agresor, y ese choque inicial contaminó inmediatamente a todo el grupo”. Según fuentes relacionadas con las pesquisas, las chicas jaleaban y los chicos pegaban al tiempo que insultaban al muchacho indefenso con expresiones, entre otras, como “maricón de mierda”.

 Según sus amigas, la víctima era homosexual. Pese al barniz homófobo del acto que denuncian ellas y que ha derivado en unos 150 actos de repulsa en España, el catedrático advierte de que los detenidos (por ahora seis, de los que una semana después del suceso cinco fueron recluidos) “no son una banda de antigais”.

Ante un hecho así, “socialmente todo el mundo pierde”, zanja Andrés-Pueyo, “se genera un gran impacto y miedo, porque de repente se ve que esto puede suceder”. “Para la gente, lo ocurrido no tiene ningún sentido, pero para los que lo han hecho sí, de forma pasajera”, reconoce el psicólogo de la violencia: “Se sintieron reforzados, sintieron que hacían justicia a su amigo” aunque fuera por una estúpida equivocación. “Sintieron que tenían el poder”, en aplastante superioridad numérica. Y lo pagó con su vida quien no pudo defenderse.

De la cárcel ficticia de Zimbardo al crimen de la Villa Olímpica

Hace ahora 50 años, el investigador Philip Zimbardo emprendió un ensayo psicológico en el que adjudicaba a estudiantes universitarios los papeles de carceleros y reclusos de una cárcel ficticia en la Universidad de Stanford.

 El experimento tuvo que ser suspendido a la semana de iniciarse por lo peligroso que se volvió el abuso de poder de los vigilantes. “El ser humano es muy particular”, dice Manuel Isorna, “cuando está en grupo y le das un traje y carta de autoridad automáticamente se transforma”. Además, añade, “su comportamiento individual cambia por completo en colectivo”. Es así como se produce “el acoso escolar”.

“Es más necesario que nunca modificar el sistema educativo para formar personas asertivas”, capaces de defender sus derechos desde el respeto, reivindica el psicólogo de la Universidade de Vigo. “Cada persona sumisa o agresiva que sale de un centro educativo sin ser detectada a tiempo es un fracaso”.
Samuel Luiz trató de explicarse ante un agresor que no quiso escuchar, y a continuación todas las personas congregadas en la avenida de Buenos Aires asistieron a su linchamiento.

 “Me parece alucinante la falta de ayuda de la gente, grabando con el móvil la escena”, comenta Luis Alamancos, “me recuerda esa frase de Edmund Burke que dice que ‘para que el mal triunfe solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”.

“No es la primera vez que ha pasado algo así en España”, recuerda Antonio Andrés-Pueyo, y cita como ejemplos dos casos de Barcelona: el conocido como crimen de la Mendiga y el llamado caso Valentín o De la Villa Olímpica. El 16 de diciembre del año 2005, Ricardo Pinilla y Oriol Plana, ambos de 18 años, y José Manuel M., de 16, quemaron viva dentro de un cajero a Rosario Endrinal, una exsecretaria de dirección de 50 años que había tocado fondo, alcoholizada e indigente. Los mayores fueron condenados a 16 años y el pequeño, a ocho de internamiento en un centro de menores y a cinco más de libertad vigilada.

El 1 de abril de 2000, otros siete muchachos participaron en la caza de una víctima aleatoria a las puertas de una discoteca en la Villa Olímpica. Colocaron una cazadora como señuelo, y su víctima propiciatoria fue Carlos Javier Robledo, de 24 años, que iba acompañado de dos amigos. El chico se topó la prenda abandonada, la recogió y sus atacantes se abalanzaron sobre él como si estuvieran vengando un robo. Fueron directos a zonas sensibles como la cabeza. 

El tribunal calificó el crimen de “salvaje” y en 2002 impuso a los acusados penas que sumaban más de 157 años, convencido de que habían actuado con “ánimo específico de matar”, aunque solo lo lograron con Robledo. Uno de los autores era menor, le faltaban pocas horas para cumplir 18 años. Fue el primero en pegar un puñetazo y recibió una condena de ocho años de internamiento."                  (Silvia R. Pontevedra , El País, 14/07/21)

 "Mapa de las personas que intentaron ayudar a Samuel: reconstrucción de una noche donde casi nadie llamó a la Policía. 

El crimen que acabó con la vida de Samuel Luiz se produjo ante la mirada de decenas de personas que siguieron su camino sin hacer nada. La excepción, un puñado de siete personas: dos avisaron a la policía

 En la madrugada del 3 de julio, Samuel Luiz fue linhcado hasta la muerte por una multitud una céntrica calle de A Coruña. En las imágenes, publicadas por elDiario.es, se demuestra que la paliza fue multitudinaria. También se puede ver cómo, durante el momento de los dos ataques que sufrió Samuel, decenas de personas caminaban por el lugar de los hechos. Solo dos personas decidieron llamar a la Policía para denunciar los hechos. Otras cinco personas intentaron ayudar a lo largo de esos dramáticos minutos sin conseguir evitar el fatal desenlace. 

Ibrahima Shakur, el joven senegalés que estuvo a punto de salvarlo

El nombre más repetido es el de Ibrahima Shakur, el joven senegalés que intercedió en la primera agresión para tratar de ayudar a Samuel. Su intervención frenó el primer ataque y permitió a la víctima ponerse en pie y alejarse del lugar. En declaraciones a los medios de comunicación Lina, la amiga de Samuel, aseguró que Ibra Shakur fue la única persona que decidió ayudar al joven frente a la multitud que lo asesinó. Cuando se produjo el segundo de los ataques, Ibrahima Shakur ya no estaba allí. Posteriormente, hemos conocido que junto a este joven se encontraba otro migrante que también intentó ayudar a Samuel. A ambos el Gobierno les ha concedido este martes la regularización extraordinaria.

 Acababan de dar las tres de la madrugada y, además de las personas que caminaban por la calle, el tráfico de vehículos era considerable. Desde el interior de uno de esos coches se produjo la primera llamada alertando de la paliza. Según recogen los primeros informes policiales, una conductora anónima llamó la Policía Local para denunciar lo que tan solo pudo ver durante unos segundos desde su coche en marcha. Ahí fue cuando saltaron las alarmas y le Policía se puso en marcha. La patrulla con el distintivo Tango 100 se encontraba por la zona y apenas tardó unos minutos en llegar al lugar en donde Samuel yacía malherido.

Los tres testigos que siguieron el ruido

Poco antes de que llegase el primer coche de Policía, Pablo (57 años), Marco (50 años) y Begoña (50 años) caminaban por la Avenida de Rubine a pocos metros del lugar donde estaba sucediendo la agresión. 

Alertados por el ruido de la turba se acercaron para ver qué estaba pasando. Al torcer la calle y antes de poder ver a Samuel tendido en el suelo, estos tres amigos se cruzaron con el grupo de agresores que abandonaban apresurados la escena del crimen. Pablo fue el primero en verlos: "No había casi nadie por la calle y vi como un grupo escapaba del lugar. No corrían, iban a paso muy rápido. Ojalá hubiera distinguido a alguno".

En cuanto se acercaron a socorrer a Samuel, los tres se dieron cuenta de la gravedad de la situación. La víctima yacía en el suelo inconsciente y rodeado de sangre. En ese momento, Begoña llamó a emergencias. Fue la segunda de las únicas tres llamadas que el sistema de alertas recibió aquella noche.

Minuto tras minuto, Lina y los tres amigos que paseaban en la madrugada del sábado se entregaron intentaron reanimar al joven. Marco lo explicaba así en declaraciones a elDiario.es: "La cosa estaba muy mal. Cuando le agarré la cabeza vi que no paraba de expulsar sangre. Tenía varias brechas en el cráneo". Diez minutos más tarde llegó la primera ambulancia.

Una llamada desde la otra punta de la ciudad

La tercera llamada que recibió la Policía llegó desde la otra punta de la ciudad. Un joven llamó a los agentes para asegurar que había sido testigo de la paliza. Esa última conexión se produjo sobre las tres y media de la madrugada. El denunciante ya estaba lejos del lugar donde Samuel aún luchaba por su vida tendido en el suelo. Concretamente, en la Avenida Sardiñeira, a 2,1 kilómetros del lugar de los hechos. Esa denuncia ha sido fundamental para la investigación ya que es la única en la que un testigo señala conocer la identidad de los agresores. 

La Policía envía un coche patrulla al lugar en donde se ubica el testigo y le toma declaración. Según se recoge en los atestados, el denunciante ofrece las primeras pistas para identificar a los responsables del asesinato e, incluso, llega a dar el apellido de uno de ellos, así como una ubicación del barrio en el que reside buena parte del grupo.

El mapa para ubicar la colaboración de los testigos

La siguiente infografía ubica a cada una de las personas que intentaron ayudar a Samuel o, en última instancia, colaborar en la detención de sus agresores."                    (Javier H. Rodríguez, eldiario.es, 13/07/21)

7/6/21

Sabemos que Estados Unidos está superando la pandemia de COVID-19 cuando el ritmo de los tiroteos masivos en el país vuelve a la “normalidad”. El vínculo letal entre los tiroteos masivos y la violencia de género está claro

 "Sabemos que Estados Unidos está superando la pandemia de COVID-19 cuando el ritmo de los tiroteos masivos en el país vuelve a la “normalidad”. Hasta el 2 de junio se han registrado 244 tiroteos masivos en Estados Unidos en 2021. 

Esa cifra representa entre uno y dos tiroteos por día. No se sabe cuándo ni dónde ocurrirá la próxima masacre, pero sí se tiene la certeza de que ocurrirá. Y luego otra, y otra. Como resultado de esta gran cantidad de situaciones en las que ocurren tiroteos masivos en Estados Unidos, el país tiene ahora datos y estadísticas relacionados con estos crímenes, que muestran una correlación entre los tiroteos masivos y la violencia intrafamiliar. La mayoría de los hombres que perpetran los tiroteos masivos (los hombres cometen al menos el 97% de esos incidentes) también tienen antecedentes de violencia en el hogar. 

Esta información, junto con la implementación de medidas sensatas y de aplicación efectiva para controlar la posesión de armas de fuego podrían ayudar a detener la epidemia de tiroteos masivos que azota a la sociedad estadounidense y salvar muchas vidas de mujeres que están en riesgo de sufrir violencia a manos de sus parejas.

Era la madrugada del 26 de mayo y los trabajadores de la instalación de trenes ligeros de la Autoridad de Transporte del Valle de Santa Clara, en la ciudad de San José, en California, preparaban los trenes que debían entrar en funcionamiento en la mañana. El empleado Samuel Cassidy, de 57 años, llegó a la instalación ferroviaria. Una hora después comenzó a disparar desenfrenadamente y mató a nueve de sus compañeros de trabajo antes de quitarse la vida. 

Cassidy llevaba consigo tres pistolas y unos 32 cargadores, algunos de ellos prohibidos en el estado de California. Las autoridades registraron su casa y encontraron allí otra decena de armas. Las pistolas que usó el tirador para perpetrar la matanza estaban todas correctamente registradas y habían sido compradas de manera legal.

Cecilia Nelms, la exesposa de Cassidy, le dijo al periódico The New York Times que él le había repetido varias veces que quería matar a sus compañeros de trabajo. “Ojalá pudiera matarlos”, decía. Nelms y Cassidy se divorciaron en 2004, después de diez años de matrimonio. Durante ese tiempo, Cassidy se volvió cada vez más propenso a tener arrebatos de ira incontrolable hacia su esposa. En 2009, Samuel Cassidy solicitó una orden de restricción contra una ex novia. En su comparecencia ante el tribunal, la ex novia de Cassidy se defendió de las acusaciones en su contra y detalló las ocasiones en las que él la había violado y otras en las que había intentado hacerlo. La mujer también describió episodios de cambios de humor y violentos estallidos de rabia relacionados con el consumo de alcohol de Cassidy.

Julia Weber, directora de implementación de la organización Giffords Law Center y experta en políticas sobre violencia doméstica, dijo a Democracy Now!: “El vínculo que existe entre la violencia con armas de fuego y la violencia intrafamiliar es particularmente letal. […] Más de un millón de mujeres en Estados Unidos son sobrevivientes de ataques con armas de fuego perpetrados por sus parejas masculinas. Al menos unas 600 mujeres al año son asesinadas por sus parejas como resultado de la violencia con armas de fuego. Eso significa que muere una mujer por ese motivo cada 14 horas, más o menos”.

La Giffords Law Center es una organización cuyo objetivo es prevenir la violencia con armas de fuego. Fue cofundada por la excongresista Gabby Giffords, quien recibió un disparo en la cabeza en la ciudad de Tucson, en el estado de Arizona, mientras se reunía con electores en el estacionamiento de un centro comercial el 8 de enero de 2011. Giffords pudo sobrevivir, pero sufrió lesiones cerebrales que aún continúa tratando de superar. Ese día, el atacante mató a seis personas e hirió a otras doce.

Julia Weber describió algunas de las acciones que ayudarían a evitar que los perpetradores de violencia intrafamiliar cometan actos de violencia masiva: “Debemos quitarles las armas a las personas a las que se les ha prohibido poseer armas. Debemos asegurarnos de que se verifiquen los antecedentes de todos los compradores de armas del país, de manera que cada vez que una persona que tiene prohibido adquirir armas o municiones efectivamente no pueda hacerlo. También debemos hacer un trabajo mucho mejor para abordar la misoginia y la violencia de género desde el principio; debemos ser conscientes de que el prejuicio de género puede generar un daño real”.

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Indianápolis concluyó que “los maltratadores de género masculino que matan a sus parejas con armas de fuego tienen muchas más probabilidades de quitarles la vida a otras personas también”. La investigación también compendia algunos hallazgos anteriores que muestran que “la presencia de un arma de fuego en el hogar aumenta hasta cinco veces el riesgo de muerte en situaciones de violencia de género”.

En 2020, el medio Bloomberg News publicó un estudio que analizó 749 tiroteos masivos y que concluyó que el 60% de esos tiroteos fueron perpetrados durante un acto de violencia intrafamiliar o por un hombre con antecedentes de violencia doméstica. Bloomberg News también descubrió que los tiroteos cometidos por personas que ejercen violencia de género provocan un mayor número de muertes.

La pandemia de COVID-19 obligó a que una infinidad de mujeres quedaran atrapadas en sus casas a merced de sus abusadores, lo que provocó un aumento de las llamadas a las líneas telefónicas que atienden a las víctimas de violencia doméstica. La pandemia también generó un aumento en la compra de armas. El grupo de investigación Small Arms Analytics informó que solo en 2020 se vendieron más de 26 millones de armas en Estados Unidos, un país que ya contaba con más de 300 millones de armas.

Para acabar con los tiroteos masivos es necesario dar dos pasos fundamentales: el primero, negar a los hombres que golpean y abusan de las mujeres en el hogar la libertad que disfrutan actualmente para comprar y poseer armas; el segundo, tomar en serio la violencia contra las mujeres, fortaleciendo las leyes y las instituciones que las protegen de sus abusadores."             (Amy Goodman y Denis Moynihan, Democracy now, 04/06/21)

28/11/19

Don Juan Moreno Cubas, cura nacido en Juncalillo, limpiaba la pistola marca Astra 400, siempre después de los fusilamientos...

"Don Juan Moreno Cubas, cura nacido en Juncalillo, limpiaba la pistola marca Astra 400, siempre después de los fusilamientos, el tiro de gracia con una buena Santa Unción le parecía el mejor remedio para aliviar las almas de aquellos rojos miserables, no le temblaba el pulso cuando apuntaba a la nuca de los acribillados a balazos, momentos antes de la detonación se le escuchaban los rezos entre susurros: “Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo”. “Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad”. 

El párroco del Carmen bajaba siempre andando la calle Faro de La Isleta cuando venía del campo de tiro, la sotana le rozaba el suelo y arrastraba los cigarros Virginio que los hombres tiraban, en los días de lluvia se la levantaba para que no se le mojara en los charcos: "parece una mujer", decían los chiquillos descalzos que vivían en el viejo barrio obrero. Él se enojaba y les lanzaba improperios: "Hijos de Satanás", les decía, mientras se metía en el bar de Cabuco a echarse unos rones de El Charco después de las ejecuciones. 

Cuando entraba se hacía el silencio, algunos se le acercaban y se arrodillaban para que les diera la bendición, el sacerdote oliendo a alcohol les decía el rezado típico de la consagración. Otros se levantaban en silencio y se marchaban con la cara repleta de odio al conocer el "oficio" del clérigo, de como le destrozaba la tapa de los sesos a tantos hombres inocentes.
Tras varias horas bebiendo se iba siempre sin pagar, el tendero lo miraba con desprecio disimulado con alguna sonrisa ocasional, tras beberse dos botellas de licor, nunca comía nada, se asomaba tambaleándose a la puerta si pasaba alguna joven, se entretenía mirándole el culo, luego se santiguaba y volvía a la barra a seguir libando el aguardiente. 
La sotana solía tener manchas de sangre de los momentos en que le estallaba el cráneo a los condenados a muerte, la pistola al cinto brillaba con los rayos del sol, sobre las seis de la tarde partía, el bar casi vacío, solo quedaban algunos falangistas que alcoholizados hablaban de los últimos asesinatos cometidos en algún rincón de la isla.
Don Juan salivaba, a veces vomitaba en alguna esquina, caminaba en silencio por la calle Albareda y al pasar junto a la sede central de Falange levantaba el brazo y entonaba un ronco ¡Arriba España! Los días en que el alcohol no lo tumbaba se iba de putas a la casa de Doña Flora, el viejo chalé junto a la Playa de Las Canteras pasando La Puntilla. Allí lo conocían y no le cobraban los servicios. El prefería las niñas jóvenes, la madame se las buscaba: "Tiene que avisar antes don Juan, no es fácil tener buen material en estos días de guerra", le decía con cierto tono de enfado, el cura la miraba con gesto serio, parecía que de repente comenzaría a lanzar uno de sus agresivos y moralistas sermones, sin embargo se callaba, sonreía, mientras en una libreta miraba eructando las fechas de los nuevos fusilamientos."                   (Viajando entre la tormenta, 14/11/19)

28/5/15

Caín mató a Abel hace 430.000 años

"El primer asesinato demostrado de la historia tiene 430.000 años. Un estudio analiza las lesiones mortales del cráneo sufridas por uno de los individuos hallados en el yacimiento de la Sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca.

 La violencia, inherente al ser humano, acompaña al hombre desde el comienzo de los tiempos. Ahora, el estudio de un cráneo de hace 430.000 años acaba de confirmar que por aquel entonces el hombre ya era capaz de asesinar.
El estudio, publicado hoy en la revista Plos One, analiza las lesiones mortales del cráneo sufridas por uno de los individuos hallados en el yacimiento de la Sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca (Burgos), un lugar que no deja de arrojar nuevos datos que poco a poco ayudan a reconstruir el inmenso puzzle de la evolución humana.

El cráneo en cuestión fue recuperado junto a los restos de otros 27 individuos en excavaciones realizadas entre 1990 y 2010. Los sedimentos de la capa geológica y los rasgos morfológicos de estos individuos permitieron determinar que todos ellos pertenecían al mismo grupo y que tenían una antigüedad de 430.000 años.

Estos restos, hallados en una recóndita sima de la Cueva Mayor de Atapuerca, estaban enterrados juntos, un hecho que durante décadas ha generado uno de los mayores debates de la prehistoria mundial.

Para los miembros del equipo de Atapuerca, esta acumulación de cadáveres podría considerarse el primer indicio de enterramiento o acto funerario, mientras que para otros paleontólogos, podría deberse simplemente a la acción de los carnívoros y carroñeros (que almacenaban sus presas) o a la acción geológica de corrientes de barro y agua (el yacimiento de Atapuerca es una red de cuevas de piedra caliza horadada por el agua).

Los estudios realizados en los últimos años han permitido descartar las dos últimas hipótesis. Sólo quedan dos opciones que expliquen esta acumulación de cadáveres: que los individuos cayeran de manera accidental por la sima vertical que da acceso a la Cueva Mayor (13 metros de caída) o que fueran depositados deliberadamente, como un acto funerario.

El estudio publicado hoy, basado en el análisis de las fracturas del cráneo 17, cierra el debate y confirma que este individuo fue asesinado y acumulado intencionalmente. Los investigadores han llegado a esta conclusión después de analizar el cráneo con las técnicas forenses actuales.

"Primero hicimos un estudio para descartar que las señales hubieran sido hechas por carnívoros, después analizamos datos geológicos y, por último, analizamos el tipo de fractura de los huesos. Con estos datos pudimos ir descartando hipótesis", explica a Efe la principal autora del trabajo, Nohemi Sala, investigadora del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos y miembro del equipo de Juan Luis Arsuaga.

"Sólo quedaban dos posibles causas: la caída accidental y la acumulación intencional", concluye. Los investigadores estudiaron los 17 cráneos para determinar en qué momento se habían hecho las fracturas, postmortem (tras la muerte) o perimortem (tiempo cercano a la muerte).

El cráneo 17 presenta dos orificios en el hueso frontal, "justo encima de la cuenca del ojo izquierdo. El estudio del contorno, tamaño y forma de las fracturas permitió determinar que se hicieron con el mismo objeto, y que fueron hechas cuando había tejido blando, es decir, o estaba vivo o acababa de morir", puntualiza Sala.

Las técnicas forenses actuales han permitido determinar que "el individuo recibió dos golpes independientes producidos por un mismo objeto, lo que descarta la caída. Nadie se cae por una pendiente y se golpea dos veces en el mismo sitio y con el mismo objeto". Además, la suma de datos, el tipo de lesiones y el lugar en que se encuentran "entran dentro de los patrones utilizados por los forense para determinar que ha habido un encuentro o conflicto cara a cara", afirma la investigadora.

"El estudio prueba, por primera vez, un asesinato que tuvo lugar hace casi medio millón de años. Probablemente el acto violento confirmado más antiguo de la historia", subraya Sala. (...)"            (Público, 27/05/2015)

15/12/10

El homicida de cuatro personas en Olot acababa de ser despedido


"Un albañil armado con una escopeta de caza ha matado esta mañana a tiros a cuatro personas, los propietarios de la empresa constructora para la que trabajaba y dos empleados de una sucursal bancaria de Olot (Girona). Pere Puig Puntí, de 57 años, se ha entregado a una patrulla de la policía local al salir del banco donde ha cometido dos de los asesinatos.

El hombre pasaba estrecheces económicos y la constructora le había comunicado su intención de prescindir de él, después de 20 años como albañil. La empresa le debía, además, algunas mensualidades y, según algunas fuentes, le entregó un cheque para cobrar una indemnización que resultó no tener fondos." (El País, 15/10/2010)

Secuestro y muerte en una escuela por un puesto de trabajo



"Un hombre armado ataca una escuela porque su esposa había sido despedida" (El País, 15/12/2010)

6/7/10

El guardia civil juzgado por matar a su novia dice que estaba ebrio y deprimido

"Ebrio de cubalibres y deprimido. Con estas dos atenuantes, el ex guardia civil Jaime Máiz describió ayer ante el tribunal que le juzga las circunstancias psíquicas bajo las que se encontraba cuando admitió haber disparado, con su arma reglamentaria, contra su novia a las puertas del cuartel de Cambados donde estaba destinado, en diciembre de 2007. Pero, además, el asesino confeso de Mari Luz Posse alegó pérdida de memoria en los instantes anteriores a cometer el asesinato y con absoluta frialdad dijo al jurado popular: "Sólo me acuerdo de escuchar la detonación, de apuntarle no".

La declaración del acusado en la primera sesión del juicio sólo pudo centrarse en los minutos siguientes de acabar con la vida de su ex pareja sentimental. A preguntas de su abogado, Jaime Máiz relató que esa noche se encontraba bajo los efectos del alcohol y de una larga depresión por la que había estado a tratamiento psiquiátrico, aunque estaba de vacaciones de Navidad. "No me enteré de haberle disparado y después de hacerlo me sentí como el que va borracho y le tiran un cubo de agua fría". (El País, ed. Galicia, Galicia, 16/06/2010, p. 5)

9/12/09

¿Por qué lo mató?... "Cómo no lo voy a matar, mira cómo está la pista"

"Mainar justificó su crimen por el mal estado del acceso a su granja de Fago.

El mal estado de la pista de San Juan, la que da acceso a la explotación ganadera de Santiago Mainar, a las afueras de Fago, fue el detonante del asesinato del alcalde, Miguel Grima. Mainar aseguró en su confesión policial (de la que luego se desdijo) que fue al pasar por ahí cuando sintió el "impulso raro" que lo llevó a cometer el crimen. (...)

Mainar les dijo: "Cómo no lo voy a matar, mira cómo está la pista".

Ese comentario lo realizó el 3 de febrero de 2007, un día después de su detención y su confesión ante los agentes. Lo hizo mientras acompañaba a los guardias civiles al lugar donde, según su declaración de la víspera, había encontrado la escopeta de caza con la que disparó a Grima. "Había un par de puntos en la pista que estaban atravesados por agua", recordó el guardia que testificó ayer. Fue al atravesarlos cuando el presunto asesino realizó esa segunda confesión de la que, sin embargo, no se levantó acta. Ese mismo agente reveló detalles de la confesión.

María Ester Franco, amiga del regidor y ex diputada provincial de Huesca, reiteró ayer en el juicio que, cuando llegó a Fago la noticia de que habían encontrado el cuerpo junto a la cuneta de la carretera, tirado en un terraplén, escuchó en el bar del pueblo "risas y jolgorio". Alguien, según Franco, llegó a gritar desde ese establecimiento: "¡Venid, venid, que hay algo bueno que celebrar!".

Otros testimonios de la sesión de ayer ahondaron en la animadversión de algunos vecinos hacia su entonces alcalde." (El País, 20/11/009)

"LA CONFESIÓN DE SANTIAGO MAINAR ANTE LA GUARDIA CIVIL, "Pues nada, le disparé y ya está". (...)

Santiago Mainar cuenta cómo se encontró en el monte la escopeta envuelta en una bolsa con la que supuestamente cometió el crimen. Villalón le pregunta qué sintió.

Mainar. Se me juntó todo y me dije: "Hasta aquí hemos llegado..., hasta aquí hemos llegado". Pero como el que ve un traje y dice: "Me compro este traje...".

Guardia Civil. ¿Y qué hiciste?

S. M. Pues vi la escopeta al pasar por allí y la cogí.

G. C. ¿Qué hora era?

S. M. Pues no tengo ni idea. Por la tarde...

G. C. ¿Te llevas también la bolsa (en la que estaba envuelta el arma) o sólo la escopeta?

S. M. La escopeta y la bolsa.

G. C. ¿Había cartuchos en su interior?

S. M. No, estaba vacía.

G. C. ¿Tanto la escopeta como la bolsa?

S. M. Sí, sí.

G. C. Y qué haces.

S. M. Pues nada. En la casita de ahí, camino a la nave, tenía un cartucho que me encontré hace tiempo... Lo tenía en un armario donde guardo papeles, guantes, cosas de trabajo... Sobre las siete o así salí carretera abajo.

G. C. ¿Dónde está la escopeta?

S. M. En la bolsa de plástico.

G. C. ¿Te cruzaste con alguien?

S. M. No.

- "Paró el coche y quitó un par de piedras".

El guarda forestal cuenta lo que pasó en la carretera y los movimientos que hizo Miguel Grima antes de que le disparara. Mainar hace un croquis a los agentes para describirlo mejor.

S. M. [Grima] paró el coche. Quitó un par de piedras y volvió. Entonces yo ya había salido de la cuneta y estaba él delante.

G. C. Y tú, ¿por dónde fuiste, por delante o por detrás?

S. M. Por detrás. Yo nunca estuve delante del vehículo.

G. C. Intenta describirlo.

S. M. Pues nada, le disparé y ya está.

G. C. ¿Cómo se encontraba él respecto al vehículo?, ¿se encontraba metiéndose ya en el asiento? ¿Fuera, de frente...?

S. M. Sí, estaba junto a la puerta.

G. C. Dibújalo aquí más o menos [hace un croquis]. Cuál sería tu posición, la del alcalde y la del vehículo.

S. M. El vehículo aquí, con la puerta abierta. Yo estaba aquí y él pues aquí... [mientras supuestamente se refiere al croquis que acaba de hacer].

G. C. ¿A qué distancia se puede decir más o menos que estuvieras?

S. M. Pues yo qué sé, de aquí a aquí [refiriendose supuestamente al croquis].

G. C. ¿Recuerdas si te manchaste de sangre?

S. M. Yo creo que no.

G. C. ¿A qué distancia, más o menos, crees que pudiste haber disparado al alcalde?

S. M. Pues, como de aquí a la chimenea, igual un poco más, un par de metros más.

G. C. O sea, a unos cinco o seis metros...

S. M. Sí, sí, sí...

G. C. De poner una mano ¿tocarías el vehículo?

S. M. No.

G. C. Estabas a una distancia de más de una mano del vehículo. ¿Mucho más o...?

S. M. Sí, sí, sí, sí, bastante más, sí. Por lo menos cinco o seis metros. Por lo menos cinco.

- El cruce con Iñaki Bidegain. Al ver que llegaba otro coche, Mainar dio la vuelta al de Grima y lo puso de frente al que venía y con las luces largas con la intención de deslumbrar al conductor. Quien se aproximaba era el médico Iñaki Bidegain y su familia. Bidegain paró al reconocer el Mercedes del alcalde, pero Mainar, que se puso una linterna en la cabeza (un frontal), le dijo que siguiera. El cuerpo de Grima estaba tirado en la cuneta y tapado con su coche. Aún no lo había tirado por el barranco.

G. C. Y el frontal, ¿para que te lo pusiste?

S. M. El frontal me lo puse... Como di la vuelta y el coche no llegaba, pues no se me ocurrió nada más y, al bajar del coche, pensé que al enfocar al otro [Bidegain]... La manera de que no te vea... es decir si le enfocas con la linterna no te ve, ¿no? Entonces el otro llegó, yo bajé del coche y le dije ¡siga, siga!

G. C. ¿Qué distancia había [entre los coches de Grima y Bidegain]?

S. M. Unos dos coches de distancia... Pero vamos, esta persona no viooo... Vio el coche, pero no vio otra cosa... Ya le digo, yo que me aseguré de que estuvieran [encendidas] las largas." (El País, ed. Galicia, España, 24/11/2009, p. 18)