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3/10/22

Åsne Seierstad, la periodista noruega que quiso entender al terrorista de Utoya... La profunda “frustración” de algunos individuos, explica Seierstad en la entrevista, es la semilla de los extremismos y el motor íntimo de no pocos ataques terroristas

 "Cuando le dan a escoger entre una austera silla de oficina y un sofá de escay blanco que parece bastante cómodo, Åsne Seierstad (Oslo, 52 años) no lo duda. Lleva 40 horas despierta. 

Ha estado corrigiendo sin descanso su último libro, sobre el primer año de Gobierno de los talibanes en Afganistán, y ha volado de Oslo a Barcelona para dar una charla, Remontar después de la tragedia. Seierstad se acomoda en el sofá bajo un cuadro de Tàpies que no ha podido apreciar y responde, ágil pese al agotamiento, en el salón principal del Palau Macaya, joya modernista de una ciudad que no pisaba desde que presentó su novela El librero de Kabul (2002) y de la que ha estado algo desconectada. 

Confiesa, con cierto pudor, que no estaba muy al tanto de los atentados de La Rambla, que dejaron 16 víctimas mortales en 2017. Pero intuye que a los jóvenes yihadistas del 17-A les corroe la misma “frustración” que a un terrorista de extrema derecha que conoce demasiado bien: Anders Breivik, el neonazi que el 22 de julio de 2011 hizo explotar una bomba ante la oficina del primer ministro noruego, en Oslo, y después alcanzó la isla boscosa de Utoya, donde mató a 69 chicos, la mayoría miembros del gobernante Partido Laborista.

En Uno de los nuestros (Península, 2022, con traducción de Laura Lecuona González; Edicions 62 en catalán, 2022, traducida por Mireia Alegre e Imma Estany Morros), la periodista y escritora explora la personalidad de Breivik y descubre que, bajo la máscara de un extremista implacable que pretendía ser faro de la extrema derecha en Europa, se esconde una personalidad frágil, un chico desubicado, que se siente víctima y que reclama atención a gritos. La profunda “frustración” de algunos individuos, explica Seierstad en la entrevista, es la semilla de los extremismos y el motor íntimo de no pocos ataques terroristas.

 Pregunta. La masacre cometida por Anders Breivik puso el acento en las consecuencias del supremacismo blanco. ¿Cree que es un movimiento en auge?

Respuesta. No soy una experta, pero es cierto que vemos más atacantes individuales y es un asunto con el que Europa debe lidiar. También Estados Unidos, que está viviendo ataques de la extrema derecha contra mexicanos o contra mujeres que a veces resultan difíciles de definir. Hay mucha gente frustrada. Gente que piensa que merece más de lo que tiene, y que culpa a los demás de todo lo que les pasa.

P. ¿Cuál cree que es el remedio contra ese naufragio personal que, como dice, puede conducir a la radicalización?

R. Tengo una respuesta muy aburrida, pero creo que es la única válida. Hay que intentar construir sociedades funcionales, inclusivas, donde los chicos tengan salidas... Por ejemplo, deportes y actividades gratis. No vale decir que, de no haber sido Breivik, habría 50 personas más dispuestas, eso no es cierto.

P. Una vez juzgado y condenado, ¿qué ascendencia tiene Breivik sobre los movimientos de extrema derecha?

R. Breivik concentró su mayor poder cuando no sabíamos nada de él, cuando solo conocíamos sus fotos, en las que aparecía armado, con uniforme, y parecía más alto de lo que es en realidad. Pero cuando lo diseccionas ves que hay mucha tristeza, que es un pequeño chico gritando: “¡Mírame, mírame!”. No es una persona carismática, no es un líder; tampoco es bueno con las palabras. Su único logro es que tiene el récord de haber sido el terrorista en solitario que ha matado a más gente. Pocos pueden hacer lo que él hizo, la mayoría de los terroristas falla.

P. ¿Qué tiene en común Breivik con, pongamos, los terroristas yihadistas? ¿Les mueve el mismo odio?

R. Comparten el odio, sí, pero el odio por sí mismo no es suficiente. Todos ellos necesitan una ideología para justificarse, necesitan decir que lo hacen por una gran causa. Si estudias a los yihadistas, ves que muchos también tienen problemas psicológicos. Pero el terrorismo es siempre un medio para conseguir el objetivo, la fama o lo que sea. Y la religión es a menudo solo un pretexto.

P. En el caso de Breivik, parece que ha encontrado algunas respuestas en su biografía y en el estudio de su personalidad.

R. Sí, es un caso especial. Cuanto más indagaba más me parecía que, en él, las razones personales eran muy fuertes. Breivik nunca encajó en ningún sitio. Los jóvenes socialistas [de la isla de Utoya] eran el enemigo del día, simplemente un grupo al que podía odiar. Pero sus víctimas podrían haber sido otras.

P. Cree que Breivik no disfrutó mientras cometía la matanza.

R. No, creo que es un mito. Al principio, mucha gente decía que iba sonriendo y cantando mientras disparaba, y esa es la historia que quedó. Pero después, cuando entrevistas a los supervivientes uno a uno, nadie te puede decir que le hubiera visto sonreír, sino que habían escuchado que alguien le había visto.

 P. ¿Sabe si Breivik ha leído su libro?

R. No lo sé, pero he recibido varias cartas de él. Cuando estaba en prisión, quise entrevistarlo para el libro. Me respondió que tal vez sí, pero puso como condición escribirlo juntos, o al menos tener su parte en el texto. Le dije que no. Mientras escribía pensaba: tiene que leerlo, tiene que conocer a las víctimas a las que mató. Se sentía halagado de que yo escribiera sobre él, en el fondo pensaba que yo también era una nazi o que teníamos alguna conexión...

P. ¿Le ha costado desembarazarse de su presencia?

R. Tras la publicación del libro, siguió escribiéndome cartas, pero no quise responderle. Estuve interesada en él mientras escribí, pero ahora no, ya no forma parte de mi vida. En cambio, sigo en contacto con las familias y cargaré con las víctimas el resto de mis días. No sé en España, pero en Noruega no somos muy buenos con el duelo. Y con estos padres aprendí a no tener miedo al duelo.

P. Explica que, el día del ataque, Noruega no estuvo a la altura.

R. Sí, el país falló masivamente. Fracasamos. La policía se durmió. Pero después, hemos podido reaccionar. El juicio fue una lección de transparencia, se analizó la ideología, la forma de funcionar del cerebro de Breivik... Fue casi un curso universitario para todos los ciudadanos.

P. ¿Cómo ha cambiado su país en esta década?

R. Pues que tenemos esta herida y hemos de asumirlo. Pero no hemos cambiado en lo fundamental. Noruega es uno de los países con los niveles de confianza más altos del mundo: confías en tu vecino, en tu profesor, en la policía... Tras los atentados bajó un poco, pero ahora se ha recuperado.

P. ¿La masacre no incidió en el difícil equilibrio entre seguridad y libertad?

R. Realmente, no. El 11-S cambió el mundo: Afganistán, Irak, los controles en los aeropuertos... Todo eso empezó ahí. Pero aquí no. El único signo visible en Noruega es que hay más seguridad en los edificios gubernamentales."                   (Entrevista a Åsne Seierstad, Jesús García Bueno, 03/10/22)

28/2/20

Un ultraderechista mata a nueve personas en un atentado xenófobo en dos bares en Alemania

"Alemania ha amanecido hoy conmocionada por un atentado ultraderechista en un país incapaz de poner coto al discurso de odio y la xenofobia. Sucedió anoche en Hanau, cerca de Fráncfort, en el oeste. 

 Eran las diez de la noche cuando Tobias R., un alemán de 43 años, abrió fuego en un bar frecuentado por extranjeros cerca del centro. Al primer tiroteo le siguió un segundo en otro bar, causando un total de nueve muertos. 

Horas más tarde, las fuerzas especiales localizaron el vehículo con el que el atacante se había dado a la fuga. Subieron al domicilio y encontraron el cadáver del presunto autor junto al arma homicida y a su madre, de 72 años, también sin vida. Ambos presentaban heridas de bala.

La Fiscalía general ha asumido el caso por su especial relevancia y considera que el presunto culpable manejaba ideas “profundamente racistas”, que dejó plasmadas en un manifiesto. Cinco de las víctimas eran de nacionalidad turca, según confirmó la Embajada de Turquía en Berlín.

En un mensaje solemne, la canciller alemana, Angela Merkel, expresó sus condolencias y confirmó que hay numerosos indicios que apuntan a una motivación “ultraderechista”, “racista” y de “odio a personas de otro origen”. “El racismo es veneno. El odio es un veneno que existe en nuestra sociedad y que es culpable de muchos crímenes”, dijo en un mensaje televisado.

El vicecanciller alemán, Olaf Scholz, pidió que lo sucedido en Hanau tenga consecuencias políticas. “Nuestros debates políticos no pueden obviar el hecho de que hay terrorismo de ultraderecha en Alemania 75 años después de la dictadura nazi. Tenemos que defender nuestra democracia liberal”. El presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, acudirá esta tarde a una vigilia en Hanau.

El atacante, que poseía tres pistolas, dejó escrita una carta de 24 páginas y publicó un vídeo en el que mezcla teorías conspirativas y delirios con arengas xenófobas. Se trata de un relato biográfico en el que arranca con su nacimiento y explica cómo empezó a sentirse vigilado por los servicios secretos, con agentes “capaces de leer la mente”. Después, entra de lleno en ataques contra diversos grupos étnicos y concluye que expulsar a las personas procedentes de esos países no es la solución, así que aboga por “aniquilar” a pueblos enteros de hasta 24 países de África y Asia.

El panfleto va acompañado de un vídeo de un minuto y 42 segundos en el que el supuesto asesino aparece con una chaqueta oscura y camisa blanca. En perfecto inglés se dirige “a todos los americanos”. Les advierte de que su país está dominado por “sociedades secretas invisibles” que controlan la mente y de que existen “bases militares subterráneas donde se abusa y se tortura a niños pequeños”. Tobías R. sostiene que los medios de comunicación de masas “no tienen ni idea” y llama a informarse por otras vías para después pasar a la acción y luchar.

El fiscal general, Peter Frank, indicó que de la evaluación de sus mensajes se desprende que el autor de la matanza tenía convicciones “profundamente racistas”. “Además de teorías absurdas de la conspiración, revelan puntos de vista profundamente racistas”, dijo a la prensa en Karlsruhe. Los investigadores tratan ahora de averiguar si actuó con ayuda de alguien o si otras personas conocían sus planes. Ni la policía ni los servicios secretos internos tenían información previa del autor de la matanza.

El alcalde de Hanau, el socialdemócrata Claus Kaminsky, aseguró sentirse “muy afectado” y pidió a los ciudadanos que “no contribuyan a alimentar las especulaciones. La policía debe ahora clarificar los hechos y hasta entonces, debemos ser prudentes”. Hanau no es un localidad en la que las fuerzas extremistas tengan especial fuerza. En las pasadas elecciones generales, en 2017, el partido más votado fue el conservador, seguido del socialdemócrata y Alternativa para Alemania, Afd, obtuvo el 14% de los votos, muy por debajo de las cifras que la ultraderecha logra en el este del país.

Repercusiones políticas

Buena parte de la clase política alemana acusa a Afd de incitar al odio con un discurso de rechazo a los extranjeros. Numerosos políticos locales se encuentran amenazados por grupos neonazis y de ultraderecha. Las fuerzas políticas alemanas defienden además el mantenimiento del cordón sanitario por el que evitan cooperar con la ultraderecha. El jueves, tras conocerse el atentado de Hanau, la presidenta de la Unión Cristiana Demócrata (CDU) Annegret Kramp-Karrenbauer, consideró que en días como hoy "se puede ver lo importante que es mantener un cortafuegos” contra Afd, quien a su juicio “tolera a los extremistas de derecha”.

El ataque terrorista de Hanau no es un caso aislado. El pasado octubre, un hombre abrió fuego contra una sinagoga en Halle, al este del país, y mató a dos personas. En junio del año pasado, el político conservador Walter Lubcke fue asesinado a tiros en la terraza de su casa por un ultraderechista, también en el Estado de Hesse. Entre 2000 y 2006, el grupo neonzai NSU mató a nueve extranjeros en el país. A todos ellos se refirió Merkel en su alocución.

Ditib, la principal organización musulmana de la comunidad turca de Alemania, considera en un comunicado que este es “un día negro para la historia de Alemania" y reclamó más protección para sus fieles."                  (Ana Carbajosa, El País, 20/02/20)

28/10/19

El terrorismo racista en Noruega

"Noruega, como el resto de los países escandinavos, cuenta con un sustrato supremacista considerablemente vivo, y en aumento.

El doble atentado terrorista ejecutado por el supremacista Andreas Breivik el 22 de julio 2011 fueron los actos violentos más dramáticos a los que Noruega se había enfrentado desde la segunda guerra mundial. En agosto de este año, 2019, Philip Manshaus, de 21 años y de ideología neonazi entró disparando y vestido de paramilitar a una mezquita en Oslo. Afortunadamente fue reducido por los asistentes. 

Horas antes del tiroteo, el detenido publicó mensajes en redes sociales en los que invitaba a la guerra y elogiaba al autor de los atentados de Nueva Zelanda protagonizados por otro supremacista y que dejó un saldo de 42 muertos. Durante el juicio, Manshaus mostró la misma actitud desafiante que Andreas Breivik, autor de la matanza de Utoya.


El martes 22 de octubre, un individuo de 32 años robo una ambulancia con la que hirió levemente a cinco personas, entre ellas dos bebés, en un presunto intento de atropello masivo en Oslo. Tras su detención la policía encontró dentro del vehículo una escopeta, un subfusil y drogas. En la conferencia de prensa, un representante de la policía noruega aseguró que los investigadores estaban "familiarizados con la información" sobre los vínculos de extrema derecha del individuo, pues según publican algunos medios, en el pasado podría haber repartido propaganda del neo neonazi Movimiento de Resistencia Nórdica. No obstante, la policía aseguró que aún era pronto para determinar el móvil terrorista del atropello.


Tanto si el atropello del martes es considerado un atentado terrorista o no, lo cierto es que  Noruega, como el resto de los países escandinavos, cuenta con un sustrato supremacista considerablemente vivo, y en aumento. Si bien durante los años 90 el movimiento neonazi o supremacista se vinculaba a subculturas y grupos juveniles en torno a la música y la escena skinhead, el perfil ha cambiado notoriamente.



Tal es el caso del Movimiento de  Resistencia Nórdica, fundado en Suecia y con presencia en Finlandia desde el 2008 y en Noruega desde el 2011. El MRN es una organización neonazi, paramilitar, antisemita y pan escandinavo. Hay otros grupos, como la organización de autodefensa Soldados de Odin, Generación Identitaria, cuya presencia es residual en Noruega y organizaciones ultraderechistas como el Movimiento Popular contra la Inmigración, la Liga de Defensa Noruega y grupos similares a la alemana PEGIDA pero de signo pan escandinavo.


En julio de 2013, las fuerzas de seguridad francesas detuvieron a un neonazi noruego llamado Kristian Vikernes por estar supuestamente preparando un acto terrorista de envergadura similar a la perpetrada por Breivik. Kristian fue uno de los 530 sujetos a los que Breivik envió su manifiesto terrorista. Pionero de la escena musical del black metal noruego, neonazi confeso, “pagano” y condenado en los años 90 por asesinato fue detenido junto a su esposa de nacionalidad francesa tras la compra cuatro rifles. El detenido había analizado y discutido en redes sociales el manifiesto de Breivik al que acusaba de ser un agente sionista y un “perdedor cristiano”. 

No obstante a los tres días fue liberado por la fiscalía antiterrorista de París falta de indicios. Unas semanas más tarde lanzó un llamamiento en Internet para recabar fondos para demandar a las autoridades francesas por lo que consideró como “brutal” detención. En este sentido, el propio Breivik, condenado por asesinar a 77 personas, demandó al Estado noruego por violación de derechos humanos en relación a su régimen penitenciario. Ganó el juicio en 2016 pero la sentencia fue revocada en 2017 por el Tribunal de Apelación noruego.

Desde el 2014, el PST, la Policía de Seguridad Estatal de Noruega ha elevado el nivel de amenaza terrorista en tres ocasiones. La primera en julio de 2014, cuando se llegó a la conclusión de que "la amenaza terrorista de los extremistas islámicos contra Noruega y los intereses de Noruega” había aumentado por parte de combatientes extranjeros de origen Noruego y que habían estado luchando a las órdenes de Estado Islámico y otras organizaciones terroristas.   

La segunda vez en enero de 2015 tras los atentados de París cuando se informó que Noruega y Dinamarca podrían ser el siguiente objetivo. La tercera vez en abril de 2017, cuando la probabilidad de un ataque aumentó de "posible" a "probable" después del descubrimiento de una bomba casera en Grønland, en el centro de Oslo. El autor era un joven asilado de origen ruso y simpatizante del Estado Islámico. Justo una semana antes el gobierno noruego había ordenado que sus agentes fuesen armados (no es lo habitual) después de que Estocolmo fuera escenario del atropello terrorista de una multitud en el que murieron cuatro personas.


Según la evaluación de amenazas del PST de 2019, "los grupos de extremistas islámicos seguirán representando la amenaza terrorista más grave en 2019". Y es que no puede negarse, que pese a que la principal amenaza terrorista sigue siendo el yihadismo, la amenaza  terrorista que más ha crecido es la del llamado terrorismo supremacista.


El Plan de Acción contra el extremismo y la radicalización violenta presentado en julio del 2014 fue elaborado por la oficina del primer ministro y nueve ministerios en el marco de un Comité Interministerial. Después fue liderado por el Ministerio de Justicia y de Seguridad Pública a los que se añadieron de organismos, instituciones y organizaciones público privadas identificando como principales amenazas la extrema derecha y el yihadismo. El plan pretendía mejorar los esfuerzos preventivos bajo la consideración de que son un elemento clave para asegurar los valores fundamentales como la democracia, los derechos humanos y la seguridad.



El texto noruego, da cuenta de los conceptos básicos que maneja la cultura de la seguridad del país escandinavo. Dado que el plan incluye a diversos ámbitos y sectores el plan noruego pretende facilitar las herramientas necesarias para búsqueda de participación, la igualdad y la inclusión social. La prevención desde una perspectiva amplia implica asegurar las mejores condiciones que puedan lograrse para asegurar condiciones óptimas para el desarrollo de la infancia, la juventud y la lucha contra la pobreza.  

El objetivo, independientemente del origen de los sujetos, es promover el sentido de pertenencia, la protección contra la discriminación, alejando el uso instrumental de las personas como medio para la consecución de los objetivos ideológicos del extremismo violento. Una de las cosas más interesantes y que es un ejemplo a imitar es la identificación programática con el Ministerio encargado de su elaboración y aplicación.

 Ahora bien, las críticas contra el Plan se dirigen a la falta de evaluación de resultados (tal sería el caso del denominado diálogo preventivo policial ante los delitos de odio), la necesidad de ahondar en un mayor trabajo preventivo desde el municipalismo, investigación de los delitos de odio y cómo no, los llamados wicked problems. Este término tiene su perfecto ajuste en el campo de la prevención de la radicalización y el extremismo violento donde la solución del problema responde a múltiples variables. Estos difícilmente pueden tratarse de manera aislada y su resolución exige grandes dosis de cooperación en un escenario cambiante y lleno de incertidumbre.


Entre 2017 y 2019 se han producido al menos 10 atentados e incidentes terroristas vinculados al supremacismo con un saldo de 80 muertos, al menos 4 de ellos en Europa. Una víctima en un ataque contra una mezquita por atropello en Londres. El asesinato de una diputada laborista del parlamento ingles. Otra víctima en un restaurante turco y una mujer fuera de una sinagoga en Alemania. Además, el terrorismo yihadista y el terrorismo supremacista se complementan en la espiral de violencia.


No hay duda que el extremismo supremacista ha realizado un fácil tránsito entre la violencia política y el terrorismo, debiendo de darle desde los aparatos del Estado la debida respuesta. Prevenir es evitar, sabiendo, eso sí, que el éxito no está garantizado. La lucha contra el extremismo es la lucha de la democracia contra la sin razón, pues el extremismo siempre tendrá como principal manifestación, no solo el odio, la ignorancia y el fanatismo, si no la violencia y el terrorismo."             (Ramón Echániz, Nueva Tribuna.es, 24/10/19)