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19/9/23

La historia del Stay Behind, una estructura clandestina dentro de la OTAN, reconocida hasta por el gobierno alemán... Fue en Italia donde se llegó más lejos en el conocimiento de la red local del Stay Behind, conocida como Gladio... la investigación del Senado italiano sobre la red concluyó en junio de 2000 que “aquellas masacres, bombas y acciones militares (491 muertos y 1181 heridos en 18 años) fueron organizadas, o promovidas, o apoyadas, por hombres que se hallaban en el seno de las instituciones del Estado italiano y, como se ha descubierto más recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”

 "Robert Harkavy y Patrik Baab, autores de un interesante libro sobre tres acciones de varios servicios secretos , creen que el asesinato del primer ministro sueco, Olof Palme, sucedido hace 33 años, podría aclararse. En una entrevista con NachDenkSeiten, Baab explica que por primera vez el fiscal general de Suecia, un veterano cercano a la jubilación de nombre Krister Petersson, está decidido a investigar en serio el asunto. 

Palme fue asesinado la noche del 28 de febrero de 1986 a la salida del cine en Estocolmo. Un hombre se situó detrás de Palme y su mujer, disparó un único tiro letal al primer ministro y desapareció tranquilamente. La hipótesis oficial del asesino solitario queda relativizada por cierto movimiento de personas con walkie talkies en los alrededores, así como por el hecho de que la decisión de los Palme de ir al cine fue casi improvisada y solo podía ser conocida por quienes hubieran pinchado su teléfono. Según Baab, el fiscal general Petersson cree en algo más realista: en la acción de un profesional con formación militar y con implicación de los servicios secretos locales. ¿En Suecia?

Se suele tener una idea de Suecia algo desdibujada. Al lado de figuras como Palme y de su tradición de socialdemocracia incisiva, el país presenta los mismos aspectos oscuros que cualquier otro país europeo. No era miembro de la OTAN, pero disponía de su propio contingente de la red Stay Behind. Parece que Petersson ha investigado en las tres direcciones, más complementarias que excluyentes, que rodean a este caso. Primero, el asunto Irán-Contra mediante el que Ronald Reagan toreaba al Congreso entregando considerables cantidades de armas a Irán a través de países terceros, entre ellos Suecia. Palme se opuso a ese asunto. Segundo, el 28 de febrero de 1986 faltaban tres semanas para una visita de Palme a Moscú en la que iba a negociar con Mijail Gorbachov una zona desnuclearizada en Europa central y una Escandinavia neutral. El exlíder soviético siempre ha considerado que “no hay duda de que fue un asesinato político, porque amenazaba intereses muy poderosos partidarios de mantener el estado de cosas”. La neutralidad escandinava era considerada un peligro por la estrategia de la OTAN. Y tercero, Palme era un acérrimo adversario del régimen racista sudafricano, su país era el primer donante del Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela. Los documentos del régimen dejan bien claro que era considerado un enemigo. Los tres aspectos, juntos o por separado, hacen plausible un atentado atlantista. Y parece que el fiscal Peterssen investiga las tres líneas. Es su último trabajo y parece dispuesto a ir hasta el final, dice Baab, coautor del mencionado libro.

Mientras tanto, en Luxemburgo…

Y otra noticia en el mismo frente del terrorismo noratlántico (no esperen referencias en la prensa convencional que nunca ha mencionado este sensacional asunto): la fiscalía de Luxemburgo ha anunciado este verano que presenta cargos contra nueve personas, seis policías y tres investigadores en el asunto conocido como Bommeleeër.  

Entre el 23 de enero de 1984 y el 25 de marzo de 1986, en Luxemburgo se cometieron 20 atentados con bomba sin víctimas y siete robos de explosivos y material electrónico para detonarlos. Algo nunca visto en este pequeño país, paraíso fiscal y oasis europeo en paz social y no violencia política. Bombas sin motivo aparente ni reivindicación; contra postes de telecomunicaciones, el radar del aeropuerto, la piscina olímpica de Kirchberg el barrio de las instituciones europeas, con motivo de una cumbre europea, en los despachos de jueces y sedes policiales, en una planta de gas, contra el palacio de justicia… Atentados profesionalmente realizados, desvergonzados por su audacia. Aquella inusitada ola duró dos años y tres meses. Y dio lugar a un proceso sin precedentes, el proceso del siglo, el proceso Bommeleeër, literalmente “colocador de bombas”. Los cargos contra nueve sospechosos son una señal –no una certeza– de que este proceso, aparcado desde hace cuatro años, podría retomarse. El nexo con Peterssen es que también aquí se adivina la sombra de la OTAN y su Stay Behind.

Los GAL de la OTAN

En los años ochenta el plan militar soviético en Europa en caso de tercera guerra mundial era claro y conocido: plantar en 36 horas sus divisiones blindadas en Pas de Calais, la región francesa a orillas del estrecho que separa el canal de la Mancha del mar del Norte. En 1990, en una rara visita periodística a la división acorazada Taman, estacionada en la aldea de Kalininets, en los alrededores de Moscú, hasta su comandante, el general Valeri Marchenkov, no ocultaba aquel guión de Blitzkrieg escrito en la posguerra: arrollador avance hacia el oeste de las divisiones blindadas estacionadas en Alemania del Este, Polonia y Europa central y ocupación del grueso de la Europa occidental. (Al escuchar la chulería de aquel general yo pensaba en otro escenario: llega la orden de Moscú de atacar, en las bases de Polonia los tanquistas se suben en sus blindados, pero los tanques no se ponen en marcha porque están secos: esa semana los oficiales han vendido la gasolina en el mercado negro a los comerciantes polacos…)

La OTAN, cuyos efectivos convencionales eran en Europa numéricamente inferiores a los del Pacto de Varsovia, también asumía aquel escenario inicial del adversario. Desde los años setenta preveía una respuesta nuclear táctica fundamentalmente en Alemania, la Air-Land Battle, pero desde mucho antes desarrolló otro recurso, el llamado “Stay Behind”: una red secreta de guerrilla organizada para el sabotaje –con sus células, cuadros y depósitos de armas– y presta a ser activada en una Europa occidental ocupada por los soviéticos en cuanto se declarase la guerra.

La historia del Stay Behind, una estructura clandestina dentro de la OTAN, ha sido reconocida hasta por el gobierno alemán, que dice haber disuelto la suya, compuesta por un centenar de hombres, al concluir la guerra fría en 1991. En los años sesenta, setenta y ochenta aquella red fue utilizada políticamente, surtiéndose de elementos de la extrema derecha europea pilotados por los servicios secretos americanos con la colaboración de sus homólogos europeos. En el marco de la llamada “estrategia de la tensión”, sus propósitos eran diversos: crear o infiltrar grupos armados de extrema izquierda diseñados para desacreditar movimientos sociales, realización de atentados para desestabilizar gobiernos y propiciar reacciones, presiones preventivas, ante cambios considerados amenazantes…

Fue en Italia donde se llegó más lejos en el conocimiento de la red local  del Stay Behind, conocida como Gladio. Reconocida por el primer ministro Giulio Andreotti en agosto de 1990, la investigación del Senado italiano sobre la red concluyó en junio de 2000 que “aquellas masacres, bombas y acciones militares (491 muertos y 1181 heridos en 18 años) fueron organizadas, o promovidas, o apoyadas, por hombres que se hallaban en el seno de las instituciones del Estado italiano y, como se ha descubierto más recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”.

En Bélgica se relaciona al Stay Behind con la insólita e inexplicada ola de atentados registrada en el país entre 1983 y 1985 conocida como las masacres de Brabante (28 muertos y 40 heridos). Los atentados fueron parcialmente atribuidos a un grupo fantasma, las Células Comunistas Combatientes (CCC), compuesto por activistas de extrema derecha. Sus armas y explosivos procedían de un robo efectuado en una acción  clandestina de entrenamiento de las fuerzas especiales norteamericanas en la localidad belga de Vielsalm, el 13 de mayo de 1984, en la que un gendarme belga resultó gravemente herido. El proceso por estos hechos lleva años empantanado en Bélgica.

Un activista de extrema derecha y exmercenario belga en Katanga (ex Congo belga), llamado Dislaire, confesó haber sido contratado por los americanos para transportar al comando en la acción de Vielsalm. Dislaire afirmó también que colaboró en la comisión de atentados en Luxemburgo. Ese es un cabo, entre otros, que vincula la trama del Stay Behind con la serie de Luxemburgo."                (Rafael Poc  , CTXT,  04/09/2019)

12/9/23

Los secretos de Ustica: Por qué el deseo de un anciano político italiano pidiendo que la OTAN reconozca la verdad sobre el derribo del DC-9 de Itavia de junio de 1980, el nunca reconocido derribo accidental por un misil de la OTAN, es una operación imposible... dijo que el misil lo había disparado un avión francés con el objetivo de derribar un mig, un avión militar libio en el que se creía viajaba Gadafi... Ancianos políticos italianos sin ya nada que perder sueltan esa lengua que han tenido largos años atenazada... Francesco Cossiga ya dijo, dos años antes de morir, que el responsable de la catástrofe de Ustica era un misil francés dirigido contra un avión militar libio. El ex primer ministro Amato ha dicho ahora que Gadafi se libró de aquel atentado porque Bettino Craxi, secretario de los socialistas italianos y también primer ministro, le advirtió de lo que se preparaba. Por eso el Coronel no embarcó en el Mig libio (según Raith procedente de Varsovia) que aquel día fue igualmente derribado por la OTAN, quizás pese a haber intentado parapetarse junto al Dc-9 de Itavia, lo que explicaría el desastre… El viejo ex primer ministro pide ahora al joven Macron (“o a la OTAN”, dice, como sugiriendo con esa mención secundaria una posibilidad mucho menos probable), que reconozcan su responsabilidad en el crimen de Ustica. En el ocaso de su vida quiere Amato, “provocar, si es posible, un acercamiento a la verdad”. Pero la experiencia demuestra que ese es un ejercicio sumamente complicado para la OTAN y su mundo, sin duda el principal agente de terrorismo de la historia europea de posguerra

 "El 28 de agosto de 1988, 300.000 personas asistían al “Flugtag” una jornada de puertas abiertas en la base americana de Ramstein, en Alemania. La jornada concluía con la exhibición aérea de la patrulla acrobática de las fuerzas aéreas italianas “Frecce tricolori”, las flechas tricolor. Era uno de esos actos de espectáculo festivo y relaciones públicas de la potencia ocupante de Europa Occidental. La Iglesia evangélica alemana había llamado a la población a no asistir a “este tipo de certámenes utilizados a para idealizar y endiosar la maquinaria bélica de matar seres humanos”. Socialdemócratas y verdes también se habían mostrado críticos con el show. Eran, desde luego, otros tiempos aún dominados en Alemania por el antimilitarismo y el antibelicismo…

El caso es que, cuando la patrulla acrobática italiana ultimaba su maniobra, dibujar un corazón en el cielo que el líder de la patrulla, el teniente coronel Ivo Nutarelli, debía atravesar con su aparato cruzándose en vuelo con sus compañeros, los aviones colisionaron, con el resultado de 67 muertos y quinientos heridos, entre todos ellos muchos niños. Fue el peor accidente hasta la fecha en una exhibición aérea Ramstein Airshow Tragedy Reportage (Part 2/2) – YouTube , solo superado años después, en julio de 2002, por una catástrofe similar en la ciudad ucraniana de Lviv.

 Nutarelli y su compañero de patrulla acrobática Mario Naldini, también muerto en Ramstein, habían sido testigos, ocho años antes, el 27 de junio de 1980, de otra catástrofe aérea, el nunca reconocido derribo accidental por un misil de la OTAN, del DC-9 de la compañía Itavia que volaba desde Bolonia a Palermo, sobre la isla de Ustica, 50 kilómetros al norte de la costa siciliana. Aquel misil, que ha sido secreto de estado de la OTAN durante cuarenta años, se cobró la vida de 81 pasajeros y tripulantes del avión. El pasado 2 de septiembre, el ex primer ministro italiano Giuliano Amato dijo que el misil lo había disparado un avión francés con el objetivo de derribar un avión militar libio en el que se creía viajaba Gadafi. Nutarelli y Naldini volaban aquel día a bordo de un TF-104G por aquella zona, en la que la OTAN realizaba unas “maniobras militares” presumiblemente para encubrir la operación contra Gadafi. 

Francia se encontraba aquel año en guerra en Chad enfrentada a las tropas del coronel libio. Según el juez Rosario Priore, los dos pilotos conocían muchos aspectos y circunstancias del derribo del DC-9, “pero a lo largo de los años transcurridos nunca salieron de su boca indicios más allá de algunos comentarios realizados en la intimidad”. Ya en 1999 el juez Priore estableció que aquel derribo del DC-9 había sido “por acción militar”, que se quiso hacerlo pasar falsamente por consecuencia de una bomba a bordo, y se quejó en su sentencia del cúmulo de “obstáculos, reticencias y falsos testimonios” con el que se había encontrado en su investigación. Así que cuando, ocho años después del secreto de Ustica, dos de sus testigos murieron en el show de Ramstein, algunos periodistas que llevaban años porfiando en busca de la verdad del caso, añadieron a su trabajo el examen de lo sucedido en Ramstein.

 Uno de esos periodistas fue Andrea Purgatori del Corriere della Sera, fallecido en julio y mencionado por Amato en su entrevista con La Reppublica, pero otro fue mi colega de Die Tageszeitung y corresponsal en Roma Werner Raith.

Hasta su muerte en 2001, Raith fue también un tenaz seguidor del caso Ustica, del que en 1999 publicó un libro (“Absturz über Ustica”), por cuyas páginas desfilan fuentes y testigos del caso misteriosamente suicidados o muertos en accidentes de tráfico. Raith decía que el teniente coronel Nutarelli tenía previsto dejar la profesión inmediatamente después del show acrobático de Ramstein, “despechado por un ascenso negado”. “Dado que en relación con Ustica una buena docena de posibles testigos importantes ya habían muerto en circunstancias extrañas, las alarmas debían haber sonado desde el mismo momento en el que murieron los dos pilotos”, escribió Raith en agosto del 2000.

Al igual que Purgatori, Raith sufrió un intenso acoso y marcaje por parte de los servicios secretos. Purgatori tuvo que mudarse tres veces de casa para esquivar aquel acoso. Los teléfonos y faxes de los periodistas eran intervenidos (entonces aún se notaba), documentos y casetes desaparecían de las mesas de sus despachos en toda una serie de robos “demostrativos” en los que los ladrones no mostraban interés alguno por el dinero. En la redacción de Die Tageszeitung en Berlín, que en los años ochenta aún era un diario de izquierdas, y bien interesante, no faltaba quien considerara a Raith, un tipo raro u obsesivo, un conspiranoico. Ese era, precisamente, uno de los objetivos y vectores de la acción de acoso e intoxicación de los servicios: agobiar y alimentar al investigador, magistrado o periodista, con noticias y pistas falsas para enredar su camino y desacreditarle. Por ejemplo, una mañana de junio de 1991, llegó a manos de Raiht un documento del ministerio de defensa italiano con el sello “Riservatíssimo” (“alto secreto”) en el que con fecha de 25 de mayo de 1988 se ordenaba la eliminación en el show de Ramstein del aviador con número de matrícula 32053. Era el número de Nutarelli. Pero el documento era falso, explicó Raith en un artículo publicado por Der Tagesspiegel. ¿Qué sacar en claro de todo esta maraña?

 

Ancianos políticos italianos sin ya nada que perder sueltan esa lengua que han tenido largos años atenazada por el nudo de su corbata. En 2008 el ex presidente Francesco Cossiga ya dijo, dos años antes de morir, que el responsable de la catástrofe de Ustica era un misil francés dirigido contra un avión militar libio. El ex primer ministro Amato ha dicho ahora que Gadafi se libró de aquel atentado porque Bettino Craxi, secretario de los socialistas italianos y también primer ministro, le advirtió de lo que se preparaba. Por eso el Coronel no embarcó en el Mig libio (según Raith procedente de Varsovia) que aquel día fue igualmente derribado por la OTAN, quizás pese a haber intentado parapetarse junto al Dc-9 de Itavia, lo que explicaría el desastre

El viejo ex primer ministro pide ahora al joven Macron (“o a la OTAN”, dice, como sugiriendo con esa mención secundaria una posibilidad mucho menos probable), que reconozcan su responsabilidad en el crimen de Ustica. En el ocaso de su vida quiere, dice Amato, “provocar, si es posible, un acercamiento a la verdad”. Pero la experiencia demuestra que ese es un ejercicio sumamente complicado para la OTAN y su mundo, sin duda el principal agente de terrorismo de la historia europea de posguerra y principal responsable histórico de la actual guerra de Ucrania que quizás sea su traca final, dado el enorme revés militar que se está incubando en ella para Occidente.

Si confiesan Ustica, ¿qué pasa con la bomba de la Oktoberfest de Munich, el mayor atentado terrorista de la historia alemana Una película reabre el atentado de la fiesta de la cerveza en Munich (lavanguardia.com) , o con el dossier Bommeleeër Bommeleeër, la novela negra de Luxemburgo – Rafael Poch de Feliu , o con el expediente Gladio, el ejército secreto de la OTAN El ‘Stay Behind’, la guerrilla europea de la OTAN | ctxt.es ,responsable de tantos atentados, conocidos y desconocidos, sobre los que hasta una resolución del Senado Italiano se refirió directamente en el año 2000, sin la menor consecuencia? 1980, el año de Ustica fue también el año del atentado de la estación de Bolonia. Y de la Oktoberfest. Dos años antes habían eliminado al Presidente del gobierno italiano, Aldo Moro.

¿Cómo tirar de la manta de Ustica, ahora, cuando la OTAN está defendiendo “la libertad y la democracia” contra el mal en Ucrania? ¿Cómo hacerlo sin desestabilizar aún mas todo el precario edificio de esa trampa geopolítica americana tejida desde el fin de la guerra fría y que conocemos como “seguridad europea”?

 En materia de aviones caídos, casi todo se ha dicho ya Sobre misiles y aviones derribados por error | ctxt.es en estas páginas. En materia de secretos y crímenes de Estado, hay siempre que aplicar la norma que se desprende de la experiencia: todo es siempre peor, y mucho más grave, de lo que sospechamos y denunciamos, entre acusaciones de “conspiracionismo” por parte de los habituales chien de garde del establishment mediático."            (Rafael Poch de Feliu , blog, 08/09/23)