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19/9/23

La historia del Stay Behind, una estructura clandestina dentro de la OTAN, reconocida hasta por el gobierno alemán... Fue en Italia donde se llegó más lejos en el conocimiento de la red local del Stay Behind, conocida como Gladio... la investigación del Senado italiano sobre la red concluyó en junio de 2000 que “aquellas masacres, bombas y acciones militares (491 muertos y 1181 heridos en 18 años) fueron organizadas, o promovidas, o apoyadas, por hombres que se hallaban en el seno de las instituciones del Estado italiano y, como se ha descubierto más recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”

 "Robert Harkavy y Patrik Baab, autores de un interesante libro sobre tres acciones de varios servicios secretos , creen que el asesinato del primer ministro sueco, Olof Palme, sucedido hace 33 años, podría aclararse. En una entrevista con NachDenkSeiten, Baab explica que por primera vez el fiscal general de Suecia, un veterano cercano a la jubilación de nombre Krister Petersson, está decidido a investigar en serio el asunto. 

Palme fue asesinado la noche del 28 de febrero de 1986 a la salida del cine en Estocolmo. Un hombre se situó detrás de Palme y su mujer, disparó un único tiro letal al primer ministro y desapareció tranquilamente. La hipótesis oficial del asesino solitario queda relativizada por cierto movimiento de personas con walkie talkies en los alrededores, así como por el hecho de que la decisión de los Palme de ir al cine fue casi improvisada y solo podía ser conocida por quienes hubieran pinchado su teléfono. Según Baab, el fiscal general Petersson cree en algo más realista: en la acción de un profesional con formación militar y con implicación de los servicios secretos locales. ¿En Suecia?

Se suele tener una idea de Suecia algo desdibujada. Al lado de figuras como Palme y de su tradición de socialdemocracia incisiva, el país presenta los mismos aspectos oscuros que cualquier otro país europeo. No era miembro de la OTAN, pero disponía de su propio contingente de la red Stay Behind. Parece que Petersson ha investigado en las tres direcciones, más complementarias que excluyentes, que rodean a este caso. Primero, el asunto Irán-Contra mediante el que Ronald Reagan toreaba al Congreso entregando considerables cantidades de armas a Irán a través de países terceros, entre ellos Suecia. Palme se opuso a ese asunto. Segundo, el 28 de febrero de 1986 faltaban tres semanas para una visita de Palme a Moscú en la que iba a negociar con Mijail Gorbachov una zona desnuclearizada en Europa central y una Escandinavia neutral. El exlíder soviético siempre ha considerado que “no hay duda de que fue un asesinato político, porque amenazaba intereses muy poderosos partidarios de mantener el estado de cosas”. La neutralidad escandinava era considerada un peligro por la estrategia de la OTAN. Y tercero, Palme era un acérrimo adversario del régimen racista sudafricano, su país era el primer donante del Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela. Los documentos del régimen dejan bien claro que era considerado un enemigo. Los tres aspectos, juntos o por separado, hacen plausible un atentado atlantista. Y parece que el fiscal Peterssen investiga las tres líneas. Es su último trabajo y parece dispuesto a ir hasta el final, dice Baab, coautor del mencionado libro.

Mientras tanto, en Luxemburgo…

Y otra noticia en el mismo frente del terrorismo noratlántico (no esperen referencias en la prensa convencional que nunca ha mencionado este sensacional asunto): la fiscalía de Luxemburgo ha anunciado este verano que presenta cargos contra nueve personas, seis policías y tres investigadores en el asunto conocido como Bommeleeër.  

Entre el 23 de enero de 1984 y el 25 de marzo de 1986, en Luxemburgo se cometieron 20 atentados con bomba sin víctimas y siete robos de explosivos y material electrónico para detonarlos. Algo nunca visto en este pequeño país, paraíso fiscal y oasis europeo en paz social y no violencia política. Bombas sin motivo aparente ni reivindicación; contra postes de telecomunicaciones, el radar del aeropuerto, la piscina olímpica de Kirchberg el barrio de las instituciones europeas, con motivo de una cumbre europea, en los despachos de jueces y sedes policiales, en una planta de gas, contra el palacio de justicia… Atentados profesionalmente realizados, desvergonzados por su audacia. Aquella inusitada ola duró dos años y tres meses. Y dio lugar a un proceso sin precedentes, el proceso del siglo, el proceso Bommeleeër, literalmente “colocador de bombas”. Los cargos contra nueve sospechosos son una señal –no una certeza– de que este proceso, aparcado desde hace cuatro años, podría retomarse. El nexo con Peterssen es que también aquí se adivina la sombra de la OTAN y su Stay Behind.

Los GAL de la OTAN

En los años ochenta el plan militar soviético en Europa en caso de tercera guerra mundial era claro y conocido: plantar en 36 horas sus divisiones blindadas en Pas de Calais, la región francesa a orillas del estrecho que separa el canal de la Mancha del mar del Norte. En 1990, en una rara visita periodística a la división acorazada Taman, estacionada en la aldea de Kalininets, en los alrededores de Moscú, hasta su comandante, el general Valeri Marchenkov, no ocultaba aquel guión de Blitzkrieg escrito en la posguerra: arrollador avance hacia el oeste de las divisiones blindadas estacionadas en Alemania del Este, Polonia y Europa central y ocupación del grueso de la Europa occidental. (Al escuchar la chulería de aquel general yo pensaba en otro escenario: llega la orden de Moscú de atacar, en las bases de Polonia los tanquistas se suben en sus blindados, pero los tanques no se ponen en marcha porque están secos: esa semana los oficiales han vendido la gasolina en el mercado negro a los comerciantes polacos…)

La OTAN, cuyos efectivos convencionales eran en Europa numéricamente inferiores a los del Pacto de Varsovia, también asumía aquel escenario inicial del adversario. Desde los años setenta preveía una respuesta nuclear táctica fundamentalmente en Alemania, la Air-Land Battle, pero desde mucho antes desarrolló otro recurso, el llamado “Stay Behind”: una red secreta de guerrilla organizada para el sabotaje –con sus células, cuadros y depósitos de armas– y presta a ser activada en una Europa occidental ocupada por los soviéticos en cuanto se declarase la guerra.

La historia del Stay Behind, una estructura clandestina dentro de la OTAN, ha sido reconocida hasta por el gobierno alemán, que dice haber disuelto la suya, compuesta por un centenar de hombres, al concluir la guerra fría en 1991. En los años sesenta, setenta y ochenta aquella red fue utilizada políticamente, surtiéndose de elementos de la extrema derecha europea pilotados por los servicios secretos americanos con la colaboración de sus homólogos europeos. En el marco de la llamada “estrategia de la tensión”, sus propósitos eran diversos: crear o infiltrar grupos armados de extrema izquierda diseñados para desacreditar movimientos sociales, realización de atentados para desestabilizar gobiernos y propiciar reacciones, presiones preventivas, ante cambios considerados amenazantes…

Fue en Italia donde se llegó más lejos en el conocimiento de la red local  del Stay Behind, conocida como Gladio. Reconocida por el primer ministro Giulio Andreotti en agosto de 1990, la investigación del Senado italiano sobre la red concluyó en junio de 2000 que “aquellas masacres, bombas y acciones militares (491 muertos y 1181 heridos en 18 años) fueron organizadas, o promovidas, o apoyadas, por hombres que se hallaban en el seno de las instituciones del Estado italiano y, como se ha descubierto más recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”.

En Bélgica se relaciona al Stay Behind con la insólita e inexplicada ola de atentados registrada en el país entre 1983 y 1985 conocida como las masacres de Brabante (28 muertos y 40 heridos). Los atentados fueron parcialmente atribuidos a un grupo fantasma, las Células Comunistas Combatientes (CCC), compuesto por activistas de extrema derecha. Sus armas y explosivos procedían de un robo efectuado en una acción  clandestina de entrenamiento de las fuerzas especiales norteamericanas en la localidad belga de Vielsalm, el 13 de mayo de 1984, en la que un gendarme belga resultó gravemente herido. El proceso por estos hechos lleva años empantanado en Bélgica.

Un activista de extrema derecha y exmercenario belga en Katanga (ex Congo belga), llamado Dislaire, confesó haber sido contratado por los americanos para transportar al comando en la acción de Vielsalm. Dislaire afirmó también que colaboró en la comisión de atentados en Luxemburgo. Ese es un cabo, entre otros, que vincula la trama del Stay Behind con la serie de Luxemburgo."                (Rafael Poc  , CTXT,  04/09/2019)

12/9/23

Los secretos de Ustica: Por qué el deseo de un anciano político italiano pidiendo que la OTAN reconozca la verdad sobre el derribo del DC-9 de Itavia de junio de 1980, el nunca reconocido derribo accidental por un misil de la OTAN, es una operación imposible... dijo que el misil lo había disparado un avión francés con el objetivo de derribar un mig, un avión militar libio en el que se creía viajaba Gadafi... Ancianos políticos italianos sin ya nada que perder sueltan esa lengua que han tenido largos años atenazada... Francesco Cossiga ya dijo, dos años antes de morir, que el responsable de la catástrofe de Ustica era un misil francés dirigido contra un avión militar libio. El ex primer ministro Amato ha dicho ahora que Gadafi se libró de aquel atentado porque Bettino Craxi, secretario de los socialistas italianos y también primer ministro, le advirtió de lo que se preparaba. Por eso el Coronel no embarcó en el Mig libio (según Raith procedente de Varsovia) que aquel día fue igualmente derribado por la OTAN, quizás pese a haber intentado parapetarse junto al Dc-9 de Itavia, lo que explicaría el desastre… El viejo ex primer ministro pide ahora al joven Macron (“o a la OTAN”, dice, como sugiriendo con esa mención secundaria una posibilidad mucho menos probable), que reconozcan su responsabilidad en el crimen de Ustica. En el ocaso de su vida quiere Amato, “provocar, si es posible, un acercamiento a la verdad”. Pero la experiencia demuestra que ese es un ejercicio sumamente complicado para la OTAN y su mundo, sin duda el principal agente de terrorismo de la historia europea de posguerra

 "El 28 de agosto de 1988, 300.000 personas asistían al “Flugtag” una jornada de puertas abiertas en la base americana de Ramstein, en Alemania. La jornada concluía con la exhibición aérea de la patrulla acrobática de las fuerzas aéreas italianas “Frecce tricolori”, las flechas tricolor. Era uno de esos actos de espectáculo festivo y relaciones públicas de la potencia ocupante de Europa Occidental. La Iglesia evangélica alemana había llamado a la población a no asistir a “este tipo de certámenes utilizados a para idealizar y endiosar la maquinaria bélica de matar seres humanos”. Socialdemócratas y verdes también se habían mostrado críticos con el show. Eran, desde luego, otros tiempos aún dominados en Alemania por el antimilitarismo y el antibelicismo…

El caso es que, cuando la patrulla acrobática italiana ultimaba su maniobra, dibujar un corazón en el cielo que el líder de la patrulla, el teniente coronel Ivo Nutarelli, debía atravesar con su aparato cruzándose en vuelo con sus compañeros, los aviones colisionaron, con el resultado de 67 muertos y quinientos heridos, entre todos ellos muchos niños. Fue el peor accidente hasta la fecha en una exhibición aérea Ramstein Airshow Tragedy Reportage (Part 2/2) – YouTube , solo superado años después, en julio de 2002, por una catástrofe similar en la ciudad ucraniana de Lviv.

 Nutarelli y su compañero de patrulla acrobática Mario Naldini, también muerto en Ramstein, habían sido testigos, ocho años antes, el 27 de junio de 1980, de otra catástrofe aérea, el nunca reconocido derribo accidental por un misil de la OTAN, del DC-9 de la compañía Itavia que volaba desde Bolonia a Palermo, sobre la isla de Ustica, 50 kilómetros al norte de la costa siciliana. Aquel misil, que ha sido secreto de estado de la OTAN durante cuarenta años, se cobró la vida de 81 pasajeros y tripulantes del avión. El pasado 2 de septiembre, el ex primer ministro italiano Giuliano Amato dijo que el misil lo había disparado un avión francés con el objetivo de derribar un avión militar libio en el que se creía viajaba Gadafi. Nutarelli y Naldini volaban aquel día a bordo de un TF-104G por aquella zona, en la que la OTAN realizaba unas “maniobras militares” presumiblemente para encubrir la operación contra Gadafi. 

Francia se encontraba aquel año en guerra en Chad enfrentada a las tropas del coronel libio. Según el juez Rosario Priore, los dos pilotos conocían muchos aspectos y circunstancias del derribo del DC-9, “pero a lo largo de los años transcurridos nunca salieron de su boca indicios más allá de algunos comentarios realizados en la intimidad”. Ya en 1999 el juez Priore estableció que aquel derribo del DC-9 había sido “por acción militar”, que se quiso hacerlo pasar falsamente por consecuencia de una bomba a bordo, y se quejó en su sentencia del cúmulo de “obstáculos, reticencias y falsos testimonios” con el que se había encontrado en su investigación. Así que cuando, ocho años después del secreto de Ustica, dos de sus testigos murieron en el show de Ramstein, algunos periodistas que llevaban años porfiando en busca de la verdad del caso, añadieron a su trabajo el examen de lo sucedido en Ramstein.

 Uno de esos periodistas fue Andrea Purgatori del Corriere della Sera, fallecido en julio y mencionado por Amato en su entrevista con La Reppublica, pero otro fue mi colega de Die Tageszeitung y corresponsal en Roma Werner Raith.

Hasta su muerte en 2001, Raith fue también un tenaz seguidor del caso Ustica, del que en 1999 publicó un libro (“Absturz über Ustica”), por cuyas páginas desfilan fuentes y testigos del caso misteriosamente suicidados o muertos en accidentes de tráfico. Raith decía que el teniente coronel Nutarelli tenía previsto dejar la profesión inmediatamente después del show acrobático de Ramstein, “despechado por un ascenso negado”. “Dado que en relación con Ustica una buena docena de posibles testigos importantes ya habían muerto en circunstancias extrañas, las alarmas debían haber sonado desde el mismo momento en el que murieron los dos pilotos”, escribió Raith en agosto del 2000.

Al igual que Purgatori, Raith sufrió un intenso acoso y marcaje por parte de los servicios secretos. Purgatori tuvo que mudarse tres veces de casa para esquivar aquel acoso. Los teléfonos y faxes de los periodistas eran intervenidos (entonces aún se notaba), documentos y casetes desaparecían de las mesas de sus despachos en toda una serie de robos “demostrativos” en los que los ladrones no mostraban interés alguno por el dinero. En la redacción de Die Tageszeitung en Berlín, que en los años ochenta aún era un diario de izquierdas, y bien interesante, no faltaba quien considerara a Raith, un tipo raro u obsesivo, un conspiranoico. Ese era, precisamente, uno de los objetivos y vectores de la acción de acoso e intoxicación de los servicios: agobiar y alimentar al investigador, magistrado o periodista, con noticias y pistas falsas para enredar su camino y desacreditarle. Por ejemplo, una mañana de junio de 1991, llegó a manos de Raiht un documento del ministerio de defensa italiano con el sello “Riservatíssimo” (“alto secreto”) en el que con fecha de 25 de mayo de 1988 se ordenaba la eliminación en el show de Ramstein del aviador con número de matrícula 32053. Era el número de Nutarelli. Pero el documento era falso, explicó Raith en un artículo publicado por Der Tagesspiegel. ¿Qué sacar en claro de todo esta maraña?

 

Ancianos políticos italianos sin ya nada que perder sueltan esa lengua que han tenido largos años atenazada por el nudo de su corbata. En 2008 el ex presidente Francesco Cossiga ya dijo, dos años antes de morir, que el responsable de la catástrofe de Ustica era un misil francés dirigido contra un avión militar libio. El ex primer ministro Amato ha dicho ahora que Gadafi se libró de aquel atentado porque Bettino Craxi, secretario de los socialistas italianos y también primer ministro, le advirtió de lo que se preparaba. Por eso el Coronel no embarcó en el Mig libio (según Raith procedente de Varsovia) que aquel día fue igualmente derribado por la OTAN, quizás pese a haber intentado parapetarse junto al Dc-9 de Itavia, lo que explicaría el desastre…

El viejo ex primer ministro pide ahora al joven Macron (“o a la OTAN”, dice, como sugiriendo con esa mención secundaria una posibilidad mucho menos probable), que reconozcan su responsabilidad en el crimen de Ustica. En el ocaso de su vida quiere, dice Amato, “provocar, si es posible, un acercamiento a la verdad”. Pero la experiencia demuestra que ese es un ejercicio sumamente complicado para la OTAN y su mundo, sin duda el principal agente de terrorismo de la historia europea de posguerra y principal responsable histórico de la actual guerra de Ucrania que quizás sea su traca final, dado el enorme revés militar que se está incubando en ella para Occidente.

Si confiesan Ustica, ¿qué pasa con la bomba de la Oktoberfest de Munich, el mayor atentado terrorista de la historia alemana Una película reabre el atentado de la fiesta de la cerveza en Munich (lavanguardia.com) , o con el dossier Bommeleeër Bommeleeër, la novela negra de Luxemburgo – Rafael Poch de Feliu , o con el expediente Gladio, el ejército secreto de la OTAN El ‘Stay Behind’, la guerrilla europea de la OTAN | ctxt.es ,responsable de tantos atentados, conocidos y desconocidos, sobre los que hasta una resolución del Senado Italiano se refirió directamente en el año 2000, sin la menor consecuencia? 1980, el año de Ustica fue también el año del atentado de la estación de Bolonia. Y de la Oktoberfest. Dos años antes habían eliminado al Presidente del gobierno italiano, Aldo Moro.

¿Cómo tirar de la manta de Ustica, ahora, cuando la OTAN está defendiendo “la libertad y la democracia” contra el mal en Ucrania? ¿Cómo hacerlo sin desestabilizar aún mas todo el precario edificio de esa trampa geopolítica americana tejida desde el fin de la guerra fría y que conocemos como “seguridad europea”?

 En materia de aviones caídos, casi todo se ha dicho ya Sobre misiles y aviones derribados por error | ctxt.es en estas páginas. En materia de secretos y crímenes de Estado, hay siempre que aplicar la norma que se desprende de la experiencia: todo es siempre peor, y mucho más grave, de lo que sospechamos y denunciamos, entre acusaciones de “conspiracionismo” por parte de los habituales chien de garde del establishment mediático."            (Rafael Poch de Feliu , blog, 08/09/23)

6/4/21

Un comando del IRA irlandés saca de su casa a Jean McConville, una viuda de 38 años, pobre como las ratas que, sola y abandonada, tira como puede de sus diez hijos. La meten en un coche y le descerrajan un tiro en la nuca

 "Una noche de diciembre de 1972 un comando del IRA irlandés saca de su casa a Jean McConville, una viuda de 38 años, pobre como las ratas que, sola y abandonada, tira como puede de sus diez hijos. La meten en un coche y cruzan la frontera entre las dos Irlandas. En un lugar boscoso le descerrajan un tiro en la nuca. No hay palabras, ni siquiera la sentencia. Confidente.

 Ahora, muchos años más tarde, un periodista norteamericano nacido en Boston, de ascendencia irlandesa, Patrick Radden Keefe, ha construido un libro impecable recién aparecido en castellano, 'No digas nada'. A partir del asesinato de una mujer que pasó por la vida casi como una sombra se ilumina una serie de mundos concéntricos, a veces paralelos, donde está el IRA, los servicios británicos, la guerra entre católicos y protestantes y las trayectorias de un movimiento terrorista que se convierte en partido, y unos políticos interesados en que las dudas sobrevivan a sus propias biografías.

Un texto que va más allá de una novela, ahora que entre nosotros los novelistas aspiran a ser reporteros, y que contiene toda la realidad que puede asumir un texto sin convertirse en una fábula. Un ejercicio del mejor periodismo, el que se fue hace años y amenaza con tenernos abandonados durante estas décadas funestas de equilibrios sobre la cuerda floja, donde se evalúa si falta esto o si lo demás está de más; si la proporción de crímenes del Estado está equilibrada con los terroristas, o si fueron antes los dolores o las heridas. Por el impresionante libro de Radden Keefe pasan todos, víctimas y verdugos, y los verdugos que acaban en víctimas y las víctimas con vileza de verdugos.

 Desde el líder Gerry Adams, promotor del asesinato de la viuda y que ahora no sólo niega su participación en los hechos sino incluso hasta que militara en el IRA, pasando por la complacencia silente de los servicios británicos, Ejército incluido, orientador en ocasiones de los atentados y la infiltración en la cúpula de la organización terrorista. El principal ejecutor de asesinatos, Pat McClure, no era más que un informador que acabaría sus días de funcionario carcelero en una prisión de alta seguridad de los EEUU.

 A diferencia de las malas novelas, que están plagadas de sentimientos, de culpas y de ominosas venganzas vecinales, en 'No digas nada' todo está cubierto por los hechos y las, en ocasiones sinceras y en otras equívocas, declaraciones de los supervivientes. No hay trampa ni cartón. Es el terrorismo en su auténtico retrato, donde hay gente para quien matar es un acto de liberación y gente que se encuentra metida en una guerra de la que no es posible salir si no es con los pies por delante o llevándose la vida de quien ni conoce, ni sabe, ni le interesa. Siempre hay una razón para cubrir una vergüenza, no digamos ya un crimen, y somos poco audaces para reconocer que hay quien lo lleva en la sangre, que su ADN está marcado por algo que le incita a la violencia y que la justificación viene luego. Siempre es posible encontrar una, y siempre hay alguien dispuesto a ayudarte a encontrarla porque le falta el valor para ejecutarla él mismo.

Desconozco la actual situación en Irlanda del Norte, no soy tertuliano, pero me temo que muchas heridas seguirán abiertas y muchas huellas vacías de sentido a la espera de que alguien que no sea el tiempo las vaya llenando. La ausencia de actividad terrorista no significa la paz porque eso no se da ni siquiera en las guerras convencionales donde existen vencedores y vencidos. Fíjense si la hipocresía no enmascara nuestras opiniones que para ilustrarlo siempre apelo al mismo ejemplo. En 1961 se estrenó en todo el mundo un filme excepcional de Stanley Kramer, donde actores como Spencer Tracy, Burt Lancaster o Montgomery Clift hacían interpretaciones que aún conmueven mi recuerdo. La película se llamaba 'Tribunal de Nuremberg' y así es conocida en la historia del cine. Menos en España, donde se le mudó el título y la censura puso “¿Vencedores o vencidos?”. En ese cambio hay una transmutación de valores e incluso algo mucho más sencillo: el régimen quería mostrar que aquella era la versión de los vencedores y ellos aún no habían sido vencidos; ni en la realidad ni en su memoria. El Tribunal de Nuremberg y los crímenes del nazismo no habían cruzado nuestra frontera invicta.

'No digas nada' nos obliga a mirarnos, quizá por eso ha tenido tan escaso eco entre nosotros. Lo nuestro, lo que toca, es la bazofia de última hora, a ser posible novela negra, tirando a gris de actualidad periodística. ¡Qué quedará de tanta mierda para seriales! No hace falta ejercer de Jeremías para detectar que estos no son buenos tiempos para el periodismo, ni para la épica, no digamos ya para la estética. No lo hemos hecho bien, ni supimos hacerlo de otra manera. Tampoco es razón para que nos maten en los geriátricos. ¿Qué culpa tienen tantos viejos que ni siquiera escribían para que paguen las culpas de nuestros errores?

 Es lógico que en la cucaña en que se han convertido los medios audiovisuales la máxima aspiración de nuevas generaciones, aseguran los expertos, esté en aparecer en una televisión, aunque sea anunciando compresas. Es lo que hay: un pantano de aspirantes y un reducto para intrigantes de barricada. Por eso algo parecido, sólo parecido, a 'No digas nada' sería casi imposible en nuestro panorama mediático y editorial. ¿Cómo desapareció “Pertur”?, una pregunta tan obvia sería hoy como un examen de grado. ¿Quién fue Moreno Bergaretxe “Pertur”? ¿Cómo le mataron? ¿Quiénes? La historia de ETA que llega y sobrepasa la Transición está en su figura, en su desaparición en el verano de 1976 en Hendaya tras una discusión con otros dos dirigentes de ETA. Una disidencia y un cadáver que nunca apareció, pero cuyos verdugos, o secuestradores, o cómplices, aún viven.

Siento envidia, de la buena, porque la envidia es como el colesterol, que lo hay bueno que sirve para esforzarse y lo hay letal porque achica la conciencia. Y eso me sucede con 'No digas nada'; quizá en España no nos dejarían ni intentarlo. Ocurre como con los reconocimientos. Me engolosino cuando leo los agradecimientos, las colaboraciones, las ayudas. Aquí un libro así serviría de diana para el tiro al blanco. El día que alguien lo logre será señal de que el periodismo, tras casi un siglo de mediocridad y servidumbre, vuelve a ser un instrumento que ayuda a pensar."                (Gregorio Morán, Vox Populi, 27/03/21)

2/1/19

La Justicia argentina condena, por primera vez, a ex directivos de la Ford por su participación en el secuestro y tortura de 24 trabajadores de la empresa, todos delegados sindicales, en su propio centro de trabajo, un centro clandestino de tortura en la propia fábrica, durante la dictadura militar

"La justicia argentina ha vuelto a hacer historia al condenar, por primera vez, a dos ex altos cargos de empresas privadas vinculadas con la detención y tortura de personas durante la dictadura militar. 

El hito no es, ni mucho menos, menor. Esta condena –los fundamentos jurídicos se conocerán en marzo-, que inaugura la sanción de la responsabilidad de civiles en delitos de lesa humanidad vinculados con el Terrorismo de Estado, marca el camino para depurar las responsabilidades de muchos grandes empresarios en la dictadura argentina -los activistas prefieren el término cívico-militar para resaltar la participación de grandes empresas en el proceso-. 

Pedro Müller, ex jefe de Manufactura de la planta de la empresa Ford en la localidad bonaerense de General Pacheco –a escasos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires-, ha sido condenado a 10 años de prisión y Héctor Sibilla, ex jefe de Seguridad de la planta, a 12 al “considerarse probado que fueron partícipes necesarios” en el secuestro y tortura de 24 trabajadores de la empresa en 1976.

La condena, hecha pública este martes en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de San Martín también condenó a 15 años de prisión al que fuera jefe del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, Omar Rivero por su participación en los hechos. Todos los trabajadores eran delegados sindicales. Los tres acusados fueron condenados por los cargos de “detención ilegal” y “tormentos agravados”.


El marco en el que se produjeron estos gravísimos delitos fue el de la dictadura militar que gobernó a sangre y fuego la República argentina entre 1976 y 1983. Sólo un día después del golpe de estado (que sucedió el 24 de marzo del 76) los directivos de la empresa mantuvieron una reunión con los representantes de los trabajadores en la que se anunció la disolución de la Comisión Interna (órgano de representación de los trabajadores) bajo la excusa de que “la empresa Ford Argentina pasa a ser objetivo y prioridad militar”. 

La reunión, según explica una nota publicada por el Centro de Estudios Legales y Sociales, acabó con una velada amenaza hacia uno de los sindicalistas. Guillermo Galarraga, gerente de relaciones industriales de la compañía, dijo: “Amoroso, dele saludos a Camps” –en relación al Coronel Ramón Camps, célebre represor durante el ‘proceso militar argentino’-. Al preguntar que quién era ese Camps, Galarraga respondió “ya se va a enterar”.

Esta condena es, sencillamente, histórica. “Hasta el momento ya tenemos unos 850 condenados por hechos relacionados con la represión y el terrorismo de Estado durante la dictadura: pero siempre son los que tuvieron a cargo la ejecución de los hechos, o quienes dieron las órdenes o los que pusieron los recursos para ello desde el ámbito militar”, explica Elizabeth Gómez Alcorta, abogada que ha participado en la causa y que investiga otros 25 casos similares.

 “Ahora queda demostrado que una empresa puede usar las estructuras de la producción y sus recursos para llevar adelante delitos de lesa humanidad contra los trabajadores”, añade. Aquí reside lo realmente novedoso. “Esto no lo habíamos visto nunca”.

La causa dio inicio en 2002. Y en todos estos años han pasado muchas cosas. Entre ellas la muerte de uno de los imputados –el ya mencionado Guillermo Galarraga- y de 12 de los 24 trabajadores que fueron secuestrados y torturados en su propio centro de trabajo. Y ahí está la clave de todo. Los gerentes implicados organizaron, en connivencia con las autoridades militares, un centro clandestino en la propia fábrica dónde los trabajadores señalados –por su militancia política o sus reclamos laborales- eran detenidos ilegalmente y torturados.

Carlos Propato era delegado sindical cuando lo secuestraron. “Aquel 13 de abril de 1976 me arruinaron la vida. Y más allá de los años de cárcel, y los destrozos físicos que me hicieron –en alusión a las torturas- lo peor que nos pasó es que nos marcaron con una cruz a fuego en la frente. Los trabajos no nos duraban más de 15 días y muchas familias quedaron totalmente destruidas. Yo vendía pan casero para poder sobrevivir”, rememora.

Hoy Propato ya es “un hombre grande” y no hay día que no recuerde el infierno que se inició en las instalaciones de la Ford en Argentina. Pero hoy es un día de celebración: “simples obreros han podido demostrar que una de las multinacionales más poderosas del mundo participó en la dictadura argentina. Estamos muy contentos y emocionados, porque fueron muchos años de trabajo y por el camino quedaron 30.000 compañeros”, sentenció el ex trabajador de Ford en alusión a los desaparecidos de la dictadura argentina.

Pero más allá de los años de condena, los fundamentos jurídicos del caso o las consecuencias que esto puede acarrear en el futuro, el fallo del tribunal bonaerense tiene un alto contenido simbólico. “Nadie está exento de la responsabilidad o está amparado por la impunidad si evita mancharse las manos de sangre”, señala la letrada Gómez Alcorta.

 “Lo novedoso y diferente del fallo es que se prueba la responsabilidad empresarial en la comisión de delitos de lesa humanidad y eso no había pasado antes en ninguna parte: ni en los Juicios de Nuremberg". En esto, Argentina también marca el camino a seguir."                 (José J. Jiménez, eldiario.es, 12/12/18)

9/7/15

Será difícil calcular cuántos padres murieron o se dejaron morir de angustia y de tristeza, cuántos otros enloquecieron...

"(...) Los excluidos no tienen justicia que los defienda. He ido a la villa treinta y uno, de Retiro, para solidarizarme con los sacerdotes que ayunan en repudio por la crueldad con que se pretendió echar a la gente, derribando sus precarias construcciones con salvajes topadoras.

Al regresar a casa, durante la noche he podido ver por televisión cómo se agredía a unos obreros que se negaban a desalojar una fábrica, golpeados con violencia, tratados como delincuentes por una sociedad que no considera un delito negarles a los hombres su derecho al trabajo; expropiándoles, incluso, hasta las pocas leyes laborales que los protegían.

También he visto a la policía corriendo con palos y tanques hidráulicos a vendedores ambulantes, en lugar de encarcelar a los que se están robando hasta las últimas monedas y tienen dinero y poder para comprar a esa justicia que cae con despiadada dureza sobre un pobre ladrón de gallinas.
 Como el muchacho que me escribió desde una cárcel cordobesa pidiéndome un ejemplar del Nunca más autografiado. Mientras ese hombre estaba preso por un delito menor, en un gesto aberrante se puso en libertad a los culpables de haber desangrado a la patria.

Con gran amargura, la tarde en que escuché la noticia de los indultos, me encerré en mi estudio sin deseos de ver a nadie, mientras volvían a mi mente las imágenes del horror, aquellos escenarios del suplicio.

En los años que precedieron al golpe de Estado de 1976 hubo actos de terrorismo que ninguna comunidad civilizada podría tolerar. Invocando esos hechos, criminales de la más baja especie, representantes de fuerzas demoniacas, desataron un terrorismo infinitamente peor, porque se ejerció con el poderío e impunidad que permite el Estado absoluto, iniciándose una caza de brujas que no sólo pagaron los terroristas, sino miles y miles de inocentes.

Cuando el país amaneció de esa pesadilla, el presidente Alfonsín, en su condición de jefe supremo de las Fuerzas Armadas, ordenó a los tribunales militares enjuiciar a los culpables de ese histórico horror. Luego, como estatuye la Constitución, el fuero civil daría la última palabra. Finalmente se nombró una comisión de civiles que, a través de una investigación paralela, aportó pruebas a la labor de los tribunales.

El horror que día a día íbamos descubriendo dejó a todos los que integramos la Conadep, la oscura sensación de que ninguno volvería a ser el mismo, como suele ocurrir cuando se desciende a los infiernos. Siempre recordaré la entereza ética y espiritual de las personalidades de la ciencia, la filosofía, varias religiones y el periodismo, que integraron la comisión.

El informe era transcripto por dactilógrafas que debían ser reemplazadas cuando, entre llantos, nos decían que les era imposible continuar su labor. En más de cincuenta mil páginas quedaron registradas las desapariciones, torturas y secuestros de miles de seres humanos, a menudo jóvenes idealistas, cuyo suplicio permanecerá para siempre en el lugar más desgarrado de nuestro corazón.

El terrorismo de Estado provocó también la destrucción de las familias de los desaparecidos. Padres y madres, en su atormentada fantasía, enterraron y resucitaron a sus hijos, sin saber, siquiera, la monstruosa realidad. Será difícil calcular cuántos padres murieron o se dejaron morir de angustia y de tristeza, cuántos otros enloquecieron. 
Como ocurrió con Miguel Itzigson, mi gran amigo, que en sus años finales tuvo como único objetivo recuperar a su hija, lograr alguna vez la verdad y la justicia. Pero el enfrentamiento con aquel horror, hecho de la crueldad de unos y la indiferencia de otros, acabó quebrando su admirable temple. Se dejó morir de tristeza.

El día en que la Conadep entregó el informe al presidente de la nación, la plaza de Mayo desbordaba de hombres, mujeres, jóvenes y madres con sus criaturas en brazos, que de ese modo daban su apoyo a aquel acontecimiento fundamental de nuestra historia. Ya que Nunca Más deberíamos reiterar los hechos que nos hicieron trágicamente famosos, cuando la prensa del mundo entero escribía en castellano la palabra "desaparecido".

Lamentablemente, las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, y luego los indultos, han abortado aquella voluntad soberana que hubiese sido un ejemplo de lucha ética, que hubiera tenido consecuencias ejemplares para el futuro de nuestra patria. 
Porque la tragedia que vivió la Argentina no será olvidada jamás por los que poseen un corazón noble; no sólo por quienes han presenciado aquel infierno, sino también por la condena de todos los seres de conciencia del mundo. 
Como lo demuestra la investigación que en otros países llevan adelante seres como el juez Baltasar Garzón, con quien estuve durante mi último viaje a España. La sangre, el horror y la violencia cuestionan a la humanidad entera, y nos demuestran que no podemos desentendernos del sufrimiento de ningún ser humano.

Ernesto Sábato, "Antes del fín", 1999. En Búscame en el ciclo dela vida, 24/06/2015)

13/11/13

Sharon telefoneó al presidente Bush y le pidió permiso para asesinar a Arafat. Bush se lo concedió y Arafat murió.

"Un equipo científico suizo confirmó ayer que los restos de Yaser Arafat contienen una elevada cantidad de polonio, una sustancia radioactiva que podría estar tras la repentina muerte del histórico líder palestino en 2004.

Los rumores acerca de que la muerte de Arafat fuera en realidad un asesinato se han sucedido sin descanso desde entonces. (...)

Arafat se encontraba asediado en la Muqata de Ramala cuando empezó a sentirse indispuesto. En seguida viajó a un hospital militar del área de París donde fue tratado. Sin embargo, falleció pocos días después sin que los médicos franceses explicaran con claridad la causa de la muerte.

En aquel momento Ariel Sharon era primer ministro. La segunda intifada había estallado cuatro años antes y estaba en pleno apogeo. Arafat alentó la revuelta desde la Muqata cuando vio que las “negociaciones” con Israel no conducían a ninguna parte; al contrario, los israelíes, como hacen ahora, iban consolidando año a año la ocupación ante el consentimiento tácito de Estados Unidos y Europa.

La segunda intifada golpeó con fuerza al Estado judío y no sería de extrañar que Sharon se vengara de Arafat envenenándolo.

De hecho, existe un documento inequívoco en ese sentido, un libro que se publicó en Francia dos años después de la muerte de Arafat: Ariel Sharon: entretienes intimes avec Uri Dan, Ariel Sharon: entrevistas intimas con Uri Dan.

Su autor es Uri Dan, un conocido periodista israelí que bajo la tapadera del periodismo trabajó para el Mossad en Europa y durante décadas fue amigo íntimo de Sharon.

Cualquier estudioso de la vida de Sharon tiene que recurrir necesariamente a la obra de Uri Dan, puesto que él fue su confidente y publicó numerosos trabajos sobre el primer ministro con el visto bueno del propio Sharon.

Uri Dan cuenta que él estaba al lado de su amigo Sharon cuando éste telefoneó al presidente Bush y le pidió permiso para asesinar a Arafat. Bush se lo concedió y al cabo de unos pocos meses Arafat murió."                   (Eugenio García Gascón, 06/11/2013)

8/5/13

Los servicios secretos de Europa occidental han estado involucrados en crímenes y acciones terroristas.

"El juicio contra la red neonazi alemana NSU, responsable de la peor ola de atentados terroristas registrada en el país en los últimos veinte años, comenzó ayer en Munich. Va para largo, se espera que dure hasta 2015. La principal pregunta de este asombroso y sospechoso caso no va a obtener respuesta en este juicio.

 Se trata del nivel de complicidad de estructuras estatales con esta trama, autora, a lo largo de trece años, de; diez asesinatos, nueve de ellos racistas, dos grandes atentados con bomba en barrios de emigrantes y quince atracos. 

¿Cuánto Estado hay escondido detrás de eso? Desde sus inicios, este grupo nacido en Jena (Alemania Oriental) en los años noventa estuvo rodeado de confidentes policiales, colaboradores e infiltrados del servicio secreto interior, el BfV, una policía política orientada a la lucha contra el comunismo que desde su fundación en 1950 se nutrió de muchos ex nazis.

Alrededor de los tres oficialmente únicos miembros de NSU, siglas de “Clandestinidad nazi” revolotearon por lo menos 25 confidentes e infiltrados del BfV, sin embargo el Estado no se enteró de su existencia hasta pasados diez asesinatos, quince atracos, dos atentados con bomba y 11 años.

 Miembros del BfV estuvieron en el escenario y momento del crimen, por lo menos en un caso: el 6 de abril de 2006, cuando el NSU asesinó a Halit Yozgat en un cibercafé de Kassel. Policías rondaron el lugar de los hechos, el 9 de junio de 2004, instantes después de la explosión de una bomba en la Keupstrasse de Colonia que hirió a muchos emigrantes.

A lo inusual de estas circunstancias se suma la desaparición o destrucción de material de archivo, negligencias tras el descubrimiento del primer taller de bombas del grupo, las mentiras y ocultamientos en las declaraciones de funcionarios de la seguridad a la comisión de investigación del Bundestag. 

Todo eso, que es tan extraño, es la lista habitual allí donde se ha sospechado que los servicios secretos de Europa occidental han estado involucrados en crímenes y acciones terroristas.

“Hablar de chapuzas, errores y patinazos no es creíble”, dice Paul Wellson experto en este caso del parlamento de la región de Turingia, donde se encuentra Jena. “Lo que hay que preguntarse es qué relaciones hay entre los servicios secretos alemanes, la criminalidad organizada y la extrema derecha”, dice. 

Esa misma pregunta se está planteando desde febrero en el juicio del siglo de Luxemburgo: 24 atentados con bombas en 1984 y 1985 atribuidos a la red stay-behind de la OTAN, un caso que está siendo completamente ignorado por los medios alemanes, pese a que uno de los testigos ha identificado a un agente del servicio secreto alemán (BND) como el autor de 18 de aquellas bombas y coautor de la masacre de la Fiesta de la Cerveza de Munich de septiembre de 1980, el mayor atentado con bomba de la historia de la posguerra alemana, un caso no resuelto que dejó 13 muertos y más de 200 heridos. 

“En el caso NSU tenemos que preguntarnos qué papel jugó el Estado”, dice el profesor suizo, Daniele Ganser, el máximo especialista en las tramas negras de los años setenta y ochenta vinculadas a la OTAN. “A diferencia del caso de Luxemburgo, aquí no se trata del BND sino del BfV y lo que hay que aclarar es si fue chapuza, fallos garrafales que pueden suceder, o si hubo manipulación”.

 “En ese segundo caso”, dice Ganser en declaraciones a La Vanguardia, “se trataría de cosas que ocurrieron con participación del Estado, o bien con estructuras paralelas”. “La pregunta es por qué esto no se puede aclarar y si hubo alguien que tuvo protección gubernamental”, concluye. 

Aunque se estima que NSU tuvo quizá un centenar de cómplices y ayudantes, en el juicio de Munich solo hay cinco acusados. El principal es Beate Zschäpe. Oficialmente NSU se reducía a solo tres miembros, dos de los cuales, Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt, según la versión oficial, se suicidaron al verse cercados por la policía en noviembre de 2011. 

Zschäpe, única superviviente del trio, compareció serena y se puso de espaldas a las cámaras de televisión. Está acusada de complicidad en toda la serie de atentados. Merkel ha calificado este caso de “vergüenza para Alemania”. 

Desde 1990 los neonazis han asesinado a 152 personas en Alemania, vagabundos, izquierdistas y sobre todo emigrantes. Es, con mucho, el principal foco de violencia política, pero el aparato de Estado se muestra indulgente, mucho más pendiente de la izquierda, y “ciego del ojo derecho”, como se dice.

 Las manifestaciones neonazis continúan siendo protegidas por la policía y sus adversarios criminalizados, igual que hace treinta años. Mientras tanto, una quinta parte de la población alemana tiene raíces extranjeras, pero, “en el debate público los emigrantes prácticamente solo figuran como grupo problemático”, dice el periodista Andrea Dernbach del berlinés Tagesspiegel."     (Fuente: La Vanguardia, 7/5/2013, Rafael Poch, Rebelión, 08/05/2013)