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30/6/17

Adios a las armas, adios a la guerra, bienvenida la paz

"Sabemos que portamos una verdad, una bandera justa y legítima, y que nuestro cumplimiento nos llena de autoridad para exigir de la contraparte . Sentimos que Colombia nos acompañará.

Señor Presidente Juan Manuel Santos

Señoras y señores representantes de la Comunidad Internacional

Gobierno y pueblos del mundo

Colombianas y colombianos:

El dia de hoy, 27 de Junio, en esta Zona Veredal que los guerrilleros bautizaron Mariana Páez, en homenaje a la heroica camarada caída en combate en febrero de 2009, simbolo de la lucha de la mujer colombiana por un futuro mejor para su país, nos congregamos para realizar el acto solemne con el que culmina la Dejación de Armas  de las FARC-EP.

Este día no termina la existencia de las FARC.En realidad a lo que ponemos fin es a nuestro alzamiento armado de 53 años, pues seguiremo existiendo como un movimiento de carácter legal y demócratico, que desarrollara su accionar ideológico, político, organizativo y propagandistico por las vias exclusivamente legales sin armas y pacificamente.

El acto que nos congrega es producto de un acuerdo bilateral, en el que ambas partes, Estado y guerrilla, asumimos el compromiso de no utilizar nunca más las armas en la política, esta es la apertura de una nueva era hacia una democracia liberal en el que el Estado se ha comprometido a no utilizar las armas para perseguir a opositores o al pensamiento crítico.

En lo que hace a nosotros, cumplimos la dejación de armas de conformidad con lo pactado. Quedan ellas en manos de las Nacione Unidas para la construcción de los monumentos previstos. Honramos así nuestra palabra y esperamos con todos ustedes que el Estado cumpla con la suya. Apartir de hoy debe cesar toda persecusión política en Colombia.

Aspiramos a que la Reforma Rural Integral, pactada en el primer punto del Acuerdo Final, sea implementada con celeridad, pues entendemos la necesidad estratégica del desarrollo del campo colombiano. Sin perder nunca de vista que el conflicto armado en gran medida obedeció al despojo y a la violencia sufrida por nuestros campesinos, historia que debe llegar a su fin.

En la Mesa de Conversaciones de La Habana quedó definido que la inmensa deuda económica, social, política y cultural que el Estado tiene con ellos será saldada  de manera completa. No nos opusimos por principio a que los grandes empresarios del agro puedan adelantar sus proyectos, solo exigimos que el desarrollo de estos no arrolle ni impida el auge de la economía campesina.

Así tambien esperamos que la democracia colombiana abra generosa sus brazos atodas las fuerzas, organizaciones y movimientos excluidos centenariamente de las garantías políticas. De eso se ocupó con rigurosidad el segundo punto del Acuerdo Final. Las Circunscripciones Especiales pactadas para las zonas de conflicto no pueden por ello ser objeto de la menor objecion.

Como no pueden serlo los derechos y garantias asegurados en el mismo punto para las organizaciones políticas y sociales, incluido el partido o movimiento político nacido de la transformacion de nuestra insurgencia en fuerza política legal. La guerra interna nació del cierre de las vías legales, la paz significa que la participación política estará abierta a todos.

Del mismo modo, el Acuerdo Final se ocupó del problema de las drogas ilícitas, sobre la base de Un Programa Nacional de Sustitucion de Cultivos de Uso Ilícito, Planes integrales de sustitución y desarrollo alternativo, de atención inmediata y desarrollo de proyectos productivos, una estrategia de política criminal contra los carteles del narcotráfico, redes de apoyo y lavado de activos.

Si a ello añadimos la estrategia integral de lucha contra la corrupción el control sobre la producción, importacion y comercialización de insumos, entre otras importantes medidas, todo ello viene a significar el relevo definitivo de la vieja política de guerra contra los campesinos productores, de erradicaciones forzadas y de tratamiento militar al problema.

Está firmado igualmente un Acuerdo de Víctimas, que se resume en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición: Comision para el Esclarecimiento de la verdad, la Unidad Especial para la búsqueda de personas desaparecidas en el contexto del conflicto, la Jurisdicción Especial para La Paz, las Garantias de No Repetición y las Medidas de Reparación Integral.

Las FARC, con la seriedad que nos caracteriza, seguimos adelante en el cumplimiento del tercer punto del Acuerdo Final, el del Fin del Conflicto. Y lo hacemos con la mayor buena fe. Como pueden comprobarlo todos. El Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Cese al Fuego y de Hostilidades acredita que no le faltamos a Colombia. Hoy dejamos las armas.

El Estado nos ofrece a cambio, la construcción de un Pacto Político Nacional, la comisión nacional de Garantias de Seguridad, la Unidad Especial de Investigación para el desmantelamiento de organizciones criminales y sucesoras del paramilitarismo, el Sistema Integral de Seguridad para el ejercicio de la política, medidas de prevención y lucha contra la corrupción.

A lo que hay que agregar las garantias de seguridad para líderes y lideresas de organizaciones y movimientos sociales y defensores y defensoras de derechos humanos. Sea este el momento para expresar nuestra preocupación por la negligencia estatal en la honra de su palabra. Los asesinatos de dirigentes populares no se detienen, mientras crece la amenaza paramilitar en todo el país. 

La muerte aleve alcanza ya a guerrilleros y milicianos indultados o amnistiados y son ya varios los casos en que familiares de estos han sido asesinados. Aún no arrancan los mecanismos previstos en los Acuerdos en este campo, trabas de orden burocrático, administrativo, judicial y hasta político lo impiden. La actuacion estatal debe ser inmediata, nada justifica su demora.

Resulta lamentable que buena parte de los guerrilleros, milicianos, simpatizantes o acusados de pertenecer a nuestras filas, permanezcan en prision a seis meses de expedida una ley de amnistía e indulto que les garantizaab su libertad en diez días. Ellos y sus familiares adelantan o preparan acciones de protesta ante el incumplimiento. Nada de eso debia ser necesario.

Hay importantes retrasos en materia de reformas constitucionales y legales que desarrollan distintos puntos de los Acuerdos, con los riesgos originados en campañas electorales próximas. El proceso de creacion de la JEP se relentiza de modo inquietante, sometido a ataques despediados de enemigos de la paz que buscan enturbierlo, viciarlo, impedirlo o parcializrlo.

No se ven los mecanismos de investigación y combate a las bandas criminales y paramilitares. Una amplia y eficiente misión de la ONU se encargó de verificar el cumplimiento nuestro del Cese el Fuego y de la Dejación de Armas, pero cuando se tramita una segunda misión para verificar el cumplimiento estatal de los Acuerdos el clima oficial se enrarece de modo suspicaz.

El estado de la infraestructura de esta Zona Veredal es el mejor testimonio del ritmo con que se desarrolla el cumplimiento por el gobierno nacional de lo acordado conjuntamente. La reincorporación económica, social  y familiar de los guerrilleros farianos requiere medidas urgentes quemarchan muy lentamente frente a realidades inminentes. Muchas cosas deben hacerse ya.

Los acuerdos son sagrados, se firman para cumplirlos. Hoy damos constancia expresa de cómo las FARC satisfacemos nuestras obligaciones. Lo hemos dicho muchas veces, los acuerdos de paz no son para las FARC, son para todo el pueblo colombiano. Compete a este, con el respaldo de la comunidad internacional que tanto se esmeró por su firma, velar por su estricto cumplimiento.

En adelante nuestra lucha se encaminará a exigir la implementación práctica de todo lo acordado. Lo haremos de modo pacífico y civilizado, pero sin cejar un solo instante en nuestro empeño. Sabemos que portamos una verdad, una bandera justa y legítima, y que nuestro cumplimiento nos llena de autoridad para exigir de la contraparte . Sentimos que Colombia nos acompañará.

Y que contaremos con la legitimidad suficiente para solicitar la solidaridad Internacional. Contraraiamente a quienes no esperan de estos acuerdos sino el cese del fuego guerrillero, nosotros, al lado de la gente honesta de nuestra patria y el planeta, sabemos que ellos irán mucho más alla, serñan la llave para un país distinto, decente, democrático, en progreso y justo.

Caminaremos por calles y plazas de Colombia llevando nuestro mensaje de concordia y reconciliación. Las trágicas experiencias del pasadono podrán repetirse, porque nuestra patria ha aprendido se su dolor, porque los colombianos y colombianas no permitiran que se los estafe de nuevo.

Adios a las armas, adios a la guerra, bienvenida la paz."         

11/12/14

Salí de ahí destrozada en mi dignidad. Me sentía responsable por el sufrimiento de aquel al que había delatado...

"Un aterrador informe de 1.300 páginas, elaborado por la denominada Comisión de la Verdad a lo largo de casi tres años por un equipo de expertos, hecho público hoy, recuenta, muestra y da fe de los peores crímenes cometidos durante la dictadura brasileña, desde 1964 a 1985

Hablan las víctimas, los torturados, a los que colgaban de un palo desnudos mientras les aplicaban descargas eléctricas hasta que perdían el sentido. Y hablan los torturadores, los asesinos: “Él, por así decir, ya estaba muerto, señor. Sufriendo. No quiero que piense que soy un santito, pero en el fondo fue un tiro de misericordia el que le di”, dice uno de ellos.  (...)

También desfilan los testimonios de los que acabaron confesando después de palizas de días y delataron a sus compañeros y quienes aguantaron los golpes y las amenazas y no abrieron la boca. De los que perdieron a sus hijos y quienes se quedaron huérfanos.

 La misma Dilma Rousseff, la presidenta recientemente reelegida y poco proclive a dejarse llevar en público por recuerdos oscuros, fue torturada en una celda de São Paulo cuando tenía poco más de 20 años: “Me estoy acordando muy bien del suelo del baño, del azulejo blanco, de la costra de sangre que se iba formando. Las marcas de la tortura forman parte de mí, yo soy eso”.

Los expertos de la Comisión de la Verdad concluyen que los culpables, amparados por una amnistía dictaminada en 1979 deben encarar las consecuencias de sus actos. Pero expertos legales replican que esto será poco probable, ya que una sentencia del Tribunal Supremo Federal de 2010 avala que esa amnistía se debe aplicar tanto a los crímenes comunes como a las torturas.

Así que lo más seguro es que la mayor pena que puedan llevarse los verdugos es la de aparecer en este volumen infame, al lado de los testimonios espantados de las víctimas, incapaces en su mayor parte de olvidar. En cualquier caso, Brasil ha reescrito, desde ahora, su historia más reciente y más amarga y la deja plasmada para siempre en un volumen oficial definitivo del que nadie podrá prescindir a partir de ahora.

El informe es espeluznante se abra por donde se abra. El apartado sobre violencia sexual se inicia con el testimonio de Isabel Fávero:
 “Al tercer o cuarto día de estar presa comencé a enfermar, estaba embarazada de dos meses y aborté. Sangraba mucho, no tenía como limpiarme, usaba papel higiénico, y ya olía mal, estaba sucia, así que pienso, no, tengo la casi certeza de que no violaron, porque me amenazaban constantemente y les daba asco. (…) Seguramente fue eso, Ellos se enfadaban al verme sucia, sangrando y oliendo mal, y eso les enrabietaba más aún, y me pegaban más todavía”.

Karen Keilt fue llevada a la fuerza junto a su marido para el Departamento Estadual de Investigaçôes Criminais de São Paulo a mediados de mayo de 1976. Ambos fueron liberados en julio después del pago de 400.000 dólares. Años después emigró a Estados Unidos. Este es su testimonio:
 “Comenzaron a pegarme. Me ataron al palo y me dejaron colgando. Me dieron descargas eléctricas. En el pecho, en el pezón… Me desmayé. Y comencé a sangrar. Sangraba por todos los sitios. Por la nariz, por la boca. Estaba muy mal. Entonces vino uno de los guardias, me llevó a una de las celdas y me violó. Me dijo que era rica, pero que tenía el mismo coño que el resto de las mujeres. Era un tipo horrible”.

Para Karen, como para otras muchas víctimas de este tipo de violencia, una vez liberadas, el suicidio se tornó una salida del laberinto psicológico en el que los torturadores les habían metido. “Cuando volví a casa, en la primera semana, traté de matarme. 

Eso era en julio, en el invierno de São Paulo. Tomé los medicamentos, salí de la cama y me metí en la piscina. No quería sobrevivir de ninguna manera. Rick me oyó y me salvó. Pero él comenzó a beber. Bebió, bebió, bebió. Mucho. Se volvió alcohólico. Nunca se recuperó de la tortura”.

A veces, el peor castigo es el que uno se llevaba para siempre dentro de sí al salir del cuartel o de la celda. Una joven de 19 años, que no quiere dar su nombre, fue detenida en Río de Janeiro y relata que fue torturada dos veces. Una por sus verdugos. Otra, por sí misma, toda la vida, porque no fue capaz de resistir y delató a un compañero.

 “Salí de ahí destrozada en mi dignidad. Me sentía responsable por el sufrimiento de aquel al que, por mis palabras, conseguidas bajo coacción, había ido a la cárcel. Algunos años después supe que estuvo dos meses en la cárcel. Y que estaba en libertad, lo que me alegró.

 Pensé muchas veces en ir a buscarlo, en decirle bajo qué circunstancias lo delaté, hablarle de las amenazas. Pero siempre que lo intentaba me volvía atrás, paralizada por el pánico. ¿Iba a comprenderme? ¿Iba a perdonarme? No podía con la tristeza… (…) 

Hay muchas maneras de decir que uno resistió, hay muchas expresiones para describir su orgullo y su honra, y esas mismas expresiones esconden una acusación implícita para los que no resistieron. Para aquellos que sufren un dolor que los otros ignoran”.

 la denominada Casa de los Horrores de Río Grande del Sur. Allí introdujeron en febrero de 1973 a Benedito Becerril, lo desnudaron y le hicieron subirse en equilibrio a dos latas mientras le aplicaban descargas eléctricas en los testículos. Le torturaron, durante todo el día, desde las seis de la mañana al inicio de la noche, como relata él mismo con una precisión aterradora.

A veces, el horror no consistía en los golpes, ni en las humillaciones. Bastaba verse separada de sus hijos, sin saber muy bien el destino de nadie. Ilda Martins da Silva fue arrestada el 30 de septiembre de 1969, un día después de que asesinaran a su marido. Permaneció cuatro meses arrestada en una cárcel. Durante ese tiempo consiguió que alguien llevara a sus hijos a que la vieran desde la calle. 

“La ventana de la celda era pequeña y estada tapada con una chapa. Pero la chapa estaba doblada, y por el hueco yo podía ver una esquina de la calle. Así que les dije que pusieran a mis hijos allí. Yo les podía ver, pero ellos no me podían ver a mí. Con un papel de periódico hice un canuto y lo pasé por la ranura. Lo moví para que supieran que les estaba mirando. Ellos comenzaron a saludarme con la mano”.         (   El País, São Paulo 10 DIC 2014)

22/5/11

Uruguay ratifica la ley de amnistía para la dictadura

"El Congreso uruguayo rechazó ayer anular la llamada Ley de Caducidad, que dio por cerrado el periodo de la dictadura (1973- 1985) sin que sus responsables fueran juzgados por sus crímenes. El Frente Amplio (FA), que gobierna, fue el impulsor del intento de reabrir los procesos, pero perdió la votación por un diputado de sus propias filas, Víctor Semproni, que se ausentó y provocó un empate a 49 votos que deja la ley en vigor.

El presidente José, Pepe, Mujica, que no era partidario de anular la ley, le pidió, sin embargo, en el último minuto, al diputado disidente que acatara la disciplina del partido. (...)

El proyecto de anulación fue defendido por el diputado del Frente Amplio Felipe Michelini, hijo del senador Zelmar Michelini, que fue asesinado por militares argentinos en Buenos Aires, en 1976, dentro de la famosa Operación Cóndor.

Felipe Michelini mantuvo que la Ley de Caducidad impedía el acceso universal a la justicia. "Es una ley que ataca nuestra dignidad y la de este Parlamento", afirmó el parlamentario. (...)

El presidente Mujica, un exdirigente guerrillero que sufrió salvajes torturas durante su prolongada detención, no quiso que el plenario del Frente Amplio cambiara la ley, pero al mismo tiempo aseguró que mantendría la disciplina partidaria y que no haría uso del derecho presidencial a vetar la nueva propuesta.

La complicada cabriola final (la abstención de un diputado del FA) ha dejado las cosas como quería Mujica, pero también un mal sabor de boca en amplios sectores del FA, molestos con las idas y venidas del presidente.

En una reciente entrevista con EL PAÍS, Mujica negó que mantener la Ley de Caducidad implique que el pueblo uruguayo defienda los crímenes cometidos durante la dictadura, sino que no quiere mirar atrás. El presidente se mostró comprensivo con el deseo de los familiares de saber qué pasó exactamente con las víctimas. "De todas las llagas del pasado", reiteró Pepe Mujica ayer, "esa es la peor".

El presidente uruguayo propone que se busquen otras fórmulas que permitan recopilar la información que demandan los familiares de quienes desaparecieron o fueron asesinados en aquella época." (El País, 21/05/2011)

27/4/11

"Hay una parte del pueblo que sufrió más, y sobre todo están sus familiares, que no encuentran consuelo con algunas cosas que pasaron en Uruguay"

"El Senado, gracias al voto de su grupo, el Frente Amplio, va a dejar sin efecto la Ley de Caducidad, vigente desde 1986, que ha permitido hasta el momento no juzgar a los militares acusados de cometer atroces delitos durante la dictadura de 1973 a 1985.

Es conocido que Mujica, ex dirigente tupamaro, que fue brutalmente torturado y que pasó casi 15 años preso, no ha querido impulsar personalmente esa iniciativa y que intenta mantener su presidencia al margen de la polémica.

No es el único exguerrillero que no quería que se derogara la ley de amnistía. (...)

Pregunta. Uruguay ha venido soslayando el problema de si juzgar o no a los militares, al contrario de lo que decidió Argentina.

Respuesta. No creo que sea así. En Uruguay hubo dos plebiscitos sobre el tema. De hecho, no creo que ningún otro país se haya tomado tanto trabajo para resolver esa cuestión. Lo que sucede es que, en los dos plebiscitos, el voto fue contrario a la derogación de la Ley de Caducidad. Lo cual no es equivalente a que la gente haya avalado lo que ocurrió en la dictadura. (...)

Insisto en que eso no quiere decir que se avalaran las decisiones de la dictadura ni nada por el estilo. Eso sería injusto con la sensibilidad de mi pueblo. Pero creo que una parte de la ciudadanía estaba harta de la discusión.

P. ¿Qué ha pasado ahora para que su partido vote en contra de lo decidido en los dos referendos?

R. Hay una parte del pueblo que sufrió más, y sobre todo están sus familiares, que no encuentran consuelo con algunas cosas que pasaron en Uruguay y que no se han ventilado desde el punto de vista jurídico.

Uruguay no se diferencia en eso de cualquier otro país. Me he enterado de que en España andan removiendo cementerios. Hay heridas viejas que desgraciadamente permanecen en alguna gente que integra nuestras sociedades. No les pasa a todos, pero hay gente que tiene ese reclamo.

P. Existe además una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que falló en febrero que el Estado uruguayo debía modificar esa ley, en una demanda relacionada con el caso Gelman, la nieta del poeta, desaparecida en 1976 y recuperada en 2000.

R. En efecto, estamos condenados desde el punto de vista internacional por mantener esa ley. No es un problema sencillo. Hay caras valiosas desde los dos puntos de vista. Es un dilema entre las decisiones que tomó nuestro pueblo y la decisión del Parlamento, que aparece como enmendando el resultado de los plebiscitos.

¿Por qué lo hace? A una parte del Parlamento le parece que lo tiene que hacer.

P. Parece que usted, como presidente, quiere mantenerse al margen de este tema.

R. El Ejecutivo rehuyó meterse en esta discusión, porque somos presidentes de la nación. De los que nos votaron y de los que no nos votaron. Dijimos desde el primer momento que queríamos construir, en todo lo que se pudiera, unidad nacional. (...)

P. Ha habido mucho nerviosismo entre los militares retirados que afirman que mantuvieron conversaciones con usted en los años noventa para dejar solucionado este asunto.

R. A lo largo de estos años hemos conversado muchas veces con los militares y tendremos que seguir conversando otras tantas. Yo le doy mucha importancia al factor militar. No son el motor de la historia, pero suelen ser la puerta que se abre y que se cierra. Una democracia republicana debe cultivar la fidelidad de sus fuerzas armadas.

Nunca se va a tener la fidelidad de aquellos a los que uno desprecia. Esta es la paradoja. Esta herida que traemos del pasado hace que, subjetivamente, mucha gente de este país esté inculpando a los militares de hoy por los que lo eran ayer. Y esto es un error que cometemos para con el futuro.

P. Si todo hubiera dependido de una decisión estrictamente suya, ¿qué habría pasado?

R. Como persona, no soy adicto a vivir mirando para atrás, porque la vida siempre es porvenir y todos los días amanece. Pero esa es mi manera de ser. No se la puedo imponer a mis conciudadanos." (El País, Domingo, 17/04/2011, p. 8/9)