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7/6/24

La memoria histórica nació con nombre de mujer en un lugar de España en el que no hubo frente de guerra... Las Mujeres de Negro de La Barranca fueron las viudas repudiadas, agredidas y azotadas por el franquismo que con su lucha pusieron la semilla de dignidad que dio origen a la memoria democrática... Con un atadillo de comida para el día y unas flores, viudas, madres, hijas y hermanas recorrían kilómetros a pie cada primero de noviembre hasta la fosa común en la que yacían sus familiares... Aguantaron vejaciones, insultos e incluso violencia, les raparon la cabeza y les hicieron purgas de ricino pero ellas respondieron con dignidad, luciendo el luto negro que el régimen les impedía... Hasta 64 mujeres de Villamediana de Iregua perdieron a sus maridos a manos de la barbarie franquista

 "El 2 de noviembre de 1939 un grupo de mujeres de Villamediana iniciaron sin saberlo el camino hacia la memoria y la dignidad en la historia de España. Lo hicieron con las faldas remangadas, atravesando descalzas el río Iregua, mojadas hasta la cintura y rasgándose las vestiduras con los alambres de espino al pasar en silencio por delante de la garita donde custodiaba la Guardia Civil. “Ustedes no pueden estar aquí, tengo orden de echarlas”, les dijo un agente cuando ya estaban dentro. “Rechorra, usted tendrá orden de que nosotras no estemos aquí pero yo tengo a mi marido enterrado porque me lo han matado ustedes y de aquí no me saca ni a rastras”, contestó Catalina con los brazos en jarras. 

Catalina, ‘la Rici', acababa de salir de la cárcel después de tres años encerrada. Allí, entre rejas, se despidió de su marido, Martín Mena Vicente, una noche de 1936 para no volver a verle más. Su historia es la de muchas. Para ellos la vida acababa de repente, con un disparo en lo alto de un cerro. Para ellas, la condena duraría toda la vida.

Algunas la sufrieron en silencio, apartadas y envueltas en miedo. Otras decidieron luchar por la memoria y la dignidad de sus muertos. Unas y otras hicieron historia. Son las Mujeres de Negro de La Barranca, las que consiguieron erigir sobre una fosa común en la que yacen más de 400 cuerpos uno de los principales memoriales a los represaliados del franquismo que existe en España.

Aquel primer año, 1939, fueron unas cuantas mujeres de Villamediana. Con el tiempo empezaron a ser muchas más; cada vez venían de más lejos. Con un atadillo de comida para el día y unas flores, viudas, madres, hijas y hermanas recorrían kilómetros a pie cada primero de noviembre hasta la fosa común en la que yacían sus familiares. Las trataron de locas, les dijeron que allí no había nada. Pero persistieron. Y resistieron. Aguantaron vejaciones, insultos e incluso violencia, les raparon la cabeza y les hicieron purgas de ricino pero ellas respondieron con dignidad, luciendo el luto negro que el régimen les impedía. 

La guerra apenas llegó a La Rioja pero sí se instaló el horror

En La Rioja no hubo guerra pero sí represión. Tras el golpe militar de julio de 1936, el nuevo poder se estableció con fuerza sin encontrar apenas resistencia. No hubo campo de batalla pero sí detenciones y camiones con “sacas” de presos circulando por las noches hacia el peor destino: la muerte en tapias de cementerios, cunetas o descampados. En La Rioja fueron más de dos mil personas ejecutadas, una quinta parte de ellos, en La Barranca. El primer camión llegó allí desde Navarrete el 10 de septiembre de 1936 a plena luz del día. Seis personas fueron ejecutadas y trasladadas al cementerio de Lardero. Dos días después serían ocho más, todos ellos campesinos y esta vez de madrugada. Fueron los primeros que quedaron en aquella zanja en mitad de ninguna parte.

La zanja en la que acabó su vida Pedro Bretón Jaén. Su nieto, Pedro Navarro, recuerda su primera visita a La Barranca con apenas cinco años. Hoy, con más de 80, pasa allí muchas horas sentado en una silla de madera. “Aquel asesinato de mi abuelo acabó con su vida y condenó la nuestra para siempre”, recuerda, “siempre fuimos señalados en el pueblo y con 18 años tuve que irme una temporada a Francia porque cada vez que pasaba algo en Villamediana, la Guardia Civil venía a por mí a casa”. 

El suyo era conocido como el pueblo de las viudas. Hasta 64 mujeres de Villamediana de Iregua perdieron a sus maridos a manos de la barbarie franquista. “La Carmona se quedó viuda con 17 años, estando embarazada, le mataron al novio, Cándido Lasanta Pascual, que tenía 19”, cuenta Pedro mirando hacia el rincón en el que una rosa roja marca el lugar en el que está enterrada, “él, desde la cárcel y sabiendo cuál sería su final, escribió una carta a sus padres para decirles que ese bebé era suyo, que le atendiesen. Y así fue; la niña tuvo familia materna y paterna. Ahora la Carmona está aquí, en la misma tierra que Cándido”.

Pedro cuenta hoy emocionado aquellas historias que le han acompañado toda la vida. Junto a él se sienta Ricardo Blanco, su amigo y presidente de la Asociación para la Preservación de la Memoria Histórica en La Rioja. Tiene 88 años y lleva 84 acudiendo a La Barranca. “La primera vez que viene fue en borriquilla con cuatro añitos, me montó mi abuela y me trajo a ver a mi abuelo”. Desde entonces no se ha separado de este lugar que en el 39 era un trozo de monte con maleza y hoy es un cementerio civil y un memorial de referencia en España. “Ahora cuando vienen visitas a La Barranca, sobre todo cuando vienen chavales de los institutos, les digo que miren lo hermosas que están aquí las rosas rojas, parecen de terciopelo, y es porque están abonadas con la sangre de nuestros familiares y regadas con las lágrimas de las Mujeres de Negro”, explica Ricardo con una sonrisa que va desapareciendo mientras echa la vista atrás y recorre las historias.

Ricardo y Pedro hojean un libro de fotografías editado por la asociación a la que ambos pertenecen. Se detienen en una, la de Pilar, viuda de Fernando Esquete. La imagen muestra a la mujer vestida de negro, totalmente derrotada y rodeada de sus cinco hijas y su hijo. 

A Pilar le arrebataron a su marido y todo lo que tenía, cuentan. Se quedó con las niñas viviendo debajo del Puente de Piedra de Logroño, les cortaron el pelo, les dieron aceite de ricino y le dejaron en la calle porque “además de matarlos por rojos, les ponían multa a sus familias, no se trataba de destrozar una vida sino todas las que la rodeaban”. 

La historia se repite una y otra vez. Ricardo cuenta la de su abuelo, Mauricio Blanco, “el hombre que murió dos veces”. A Mauricio le metieron en un furgón con otras seis personas en agosto del 36. Al llegar al lugar en el que iban a fusilarles, Mauricio le dijo al cargo falangista que dirigía la ejecución que su primo era Emilio Blanco, comandante del ejército de Franco. Sin mediar más palabra, fusilaron a sus seis compañeros y a él le dejaron marchar. Pero apenas le dieron un mes más de vida. En septiembre de ese mismo año le cogieron cuando fue a dar el pésame a la familia de Román Zaldivar, recién fusilado. El 12 de septiembre fue uno de los que “estrenó” La Barranca, quedando viuda su mujer con nueve hijos y condenada para siempre. 

La Barranca, el consuelo para quienes ni siquiera estuvieron allí

Aquel verano del 36 fue el verano del horror en La Rioja. Ese mismo mes de agosto mataron al abuelo de Marisa Martínez. Era el secretario de UGT y le llamaron para convocarle a un encuentro. “Mi abuela le avisó de que no subiera, sabía que estaban matando a gente. Pero él tenía claro que no había hecho nada y fue. Le acompañó a su hermano. Esa noche les mataron a los dos”, relata. Sólo supieron entonces que se los habían llevado en un camión. La abuela de Marisa nunca volvió a hablar de ello. “Con los años tratamos de conseguirle una pensión pero no podíamos demostrar que era viuda, nos decían que seguro que mi abuelo se había ido a Francia con una puta. Pero nunca nos rendimos”. En 2010 consiguieron encontrar su ADN en la exhumación de La Pedraja, en Burgos. Para entonces llevaban años acudiendo a La Barranca pensando que podría estar allí. Toda la familia de Marisa se tuvo que ir poco a poco a vivir fuera del pueblo, de Castañares. “Cuando empezamos a buscar a mi abuelo hubo quien nos dijo en el pueblo que nos tenían que haber matado a todos, llegaron incluso a amenazarnos de muerte. Mi abuela no quería que hiciéramos nada, tenía demasiado miedo”, relata Marisa. 

Otra mujer que vivió el terror fue Teresa Lumbreras, abuela del actual alcalde de Casalarreina, Félix Caperos. Su marido, concejal del pueblo, fue asesinado y ella tuvo que dejar a sus hijos con un familiar en Bilbao bajo los bombardeos. Fueron evacuados a Francia y, cuando consiguieron reunirse de nuevo, apenas la conocían. Tenía la cabeza rapada y el miedo en el cuerpo pero nunca dejó que su historia se olvidase. 

Más de 400 cuerpos yacen amontonados hasta en siete alturas en tres zanjas en La Barranca entre capas de cal a poco más de 5 kilómetros de Logroño. Sus familias siguen honrando su memoria. La dignidad y resistencia de aquellas viudas hizo que sus historias no se olvidasen y que aquel trozo de monte se convirtiese en lo que es hoy. El 1 de noviembre del 77 se empezó a fraguar la idea. “No sabíamos cómo hacerlo pero todos los familiares sentíamos que teníamos que dignificar La Barranca”, relata Pedro, “entonces uno que venía de vendimiar cogió un cunacho del tractor y dijo a los presentes que echase cada uno lo que pudiese para empezar a recaudar dinero”. En aquella primera colecta se consiguieron 178.000 pesetas. El 1 de mayo de 1979 se inauguró La Barranca, el lugar en el que La Rioja recuerda su historia para no volver a repetirla.  

 En La Barranca no se habla de política sino de convivencia y recuerdo

A las puertas de La Barranca se encuentra un cartel con varios números de teléfono. Son los de los nietos de los represaliados que todavía hoy, ya ancianos, se ofrecen a enseñar el lugar y su historia a cualquier persona que les llame. Saben que el olvido sería la derrota. Sólo hay una condición: en La Barranca no se habla de política. Entre los más de 400 socios que hoy componen la asociación hay personas de toda ideología, “incluso dos curas del Opus Dei”, dicen orgullosos. 

Esa es la naturaleza de la recuperación democrática que simboliza este lugar. “En las fotos de la inauguración aparecen concejales de la UCD, del PSOE y del Partido Comunista, todos de acuerdo para honrar la memoria de la historia”, apuntan. 

La realidad les ha golpeado varias veces. El 14 de abril de 2016 La Barranca amaneció repleta de pintadas franquistas y volvió a ocurrir el mismo día de 2018. En marzo de 2024 Vox pidió en el Parlamento de La Rioja la derogación de la Ley de Memoria Histórica y llamó “chiringuito” a la Asociación La Barranca. En los últimos tiempos hay chavales que hacen comentarios de odio en las visitas de los institutos a La Barranca. Pero nada de esto puede con ellos. “Ni unos ni otros saben lo que dicen. Son hijos, nietos y bisnietos de la ultraderecha y sólo conocen lo que les han contado”, responden los octogenarios de La Barranca, “lo que tratamos de explicarles es que igual de mal muertos son los de aquí que los de Paracuellos, los de un lado y los del otro, pero todos son culpa de un señor que se levantó en armas y se cobró más de un millón de vidas entre la guerra y los muertos de cada bando. Ojalá donde esté no tenga descanso. La diferencia es que unas viudas fueron reconocidas y a otras se les arrebató todo, no se les concedió la condición de viudas, ni tuvieron féretros, ni muerte digna para sus maridos, ni les concedieron pensiones, ni les pusieron estancos ni administraciones de lotería”. 

La memoria no devuelve a los muertos la vida ni restituye el daño a sus viudas, pero sí les devuelve a todos ellos la humanidad que les fue arrebatada."               (Olivia García Pérez , eldiario.es, 02/05/24)

7/3/18

Cristina Fallarás rompe el silencio impuesto en su familia, nacional y republicana, tras la guerra civil. "No sabía quién era. Me robaron una parte de mi pasado"

"(...) a Presentación le matan a su hombre y tiene que sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Limpiará baños, los baños del teatro, y extenderá la mano para que el público del teatro —el teatro de Félix el Chico, el tramoyista, el que se llevaron de su casa a culatazos, el de la tapia del cementerio de Torrero— le alcance unas monedas. Vestirá a coristas. Trabajará como una esclava. Y, sobre todo, estará callada.

- Su padre se casó con la hija del militar asesino de su abuelo, y usted se crio en esa familia. La heredera de la víctima y del verdugo...
- Ahora soy heredera de ambos. Hasta hace poco sólo era heredera de uno. Yo soy hija y nieta del franquismo: de la riqueza, del expolio, del dolor infligido, de la comodidad que brindaba crecer y vivir con los ganadores… No me di cuenta de esto cuando me desahuciaron, porque mi compromiso social viene de mucho antes. Aunque es cierto que su elaboración teórica tiene que ver con mi empobrecimiento radical. Hasta que no tuve nada que perder, no pude enfrentarme a ello.

- ¿Ha tenido alguna vez la sensación de que fue secuestrada por el enemigo? O sea, por sus abuelos nacionales, los ganadores.
- No. Yo soy los enemigos. Tengo la soberbia de los enemigos. Tengo el arrojo de los enemigos. Tengo la confianza en mí misma que me ofrece haber pertenecido a quien ganó. Mi conflicto no es de clase, sino teórico, práctico y político. Yo soy el enemigo.

- La úlcera del bando nacional.
- Exacto [guiña el ojo; a veces, Fallarás también arquea la ceja, como la abuela María Josefa cuando sonreía]. Yo soy al que me enfrento.

- ¿Se ha sentido alguna vez culpable por el asesinato de su abuelo Félix?
- No. Es que mi abuelo Félix no existía. De hecho, acaba de nacer. No es que me hurtaran a un abuelo, es que jamás lo eché de menos. Si no construyes la idea de un abuelo, no te duele su ausencia.

- En su honor, ¿fomentaría, impulsaría o aprobaría una ley que perjudicase a sus abuelos maternos?
- Yo estoy a favor de eso sin la memoria de ningún abuelo, y llevo tiempo practicándolo. Incluso le daría la bienvenida a una medida que me perjudicara a mí misma. Yo estoy a favor de una ley que me quitara las propiedades que pudiera recibir en cualquier momento. ¿Me explico? Yo soy heredera de eso.

Otro pequeño detalle, que encierra un mundo: cuando Félix Fallarás —el hijo del cabecilla de la UGT que cae en la tapia de Torrero, ante un pelotón de fusilamiento entre el que se contaba su abuelo materno— se presenta a la Jefa, la que sería su suegra, María Josefa, ésta le pregunta: "Y tú, hijo, ¿cuánto ganas?". No le pregunta cuánto tiene, porque tener, ya tiene ella, y porque sabe que él nada tiene. No es lo mismo tener que ganar; la riqueza vieja, que la nueva riqueza; lo heredado, que lo sudado.

El sudor huele.

El empleado le dice lo que gana en el banco, donde había conocido a la que será su esposa, y la futura suegra le responde: "Con eso mi hija no tiene ni para papel higiénico". Fallarás cuenta tanto en tan poco: hay fogonazos en la novela que esbozan en un par de líneas la historia de media España, no importa cuál.

Escribe Cristina en el libro: "El joven Félix Fallarás quería casarse con la hija de la Jefa y el coronel, qué osadía, quería casarse él, un hijo del hambre, un hijo de la muerte merecida, un nieto del teatro y el socialismo".

Capuletos y montescos. Flamencos y tarantos. Una ocurrencia boba que la autora desecha. “Mis padres deciden dejar de pertenecer y se agarran el uno al otro de tal modo que lo que yo heredo como hija es el mandato de ser contra viento y marea”.

Claro, pero el pasado…

“Mis padres se aman con un amor esférico, absoluto, compacto, inabarcable… Mi hermana y yo hemos conseguido a duras penas rebotar contra él”.

Pasa que no hay pasado. No hay memoria. Apenas silencio. ¿Hemos dicho ya que el libro trata precisamente de eso? Cristina hace sonar la bocina:

“Un abuelo rico y fascista. Un hijo de la represión, del asesinato, de la pobreza y del socialismo. Ninguno de ellos sabe cuál es la historia del otro”.

- ¡Silencio, se rueda!
- ¿Cómo se explica si no que arrasaran con los logros de la República, que hubiese una guerra, que durante cuarenta años no pasara nada y que en los siguientes cuarenta no se haya recuperado lo anterior? ¿Cómo se explica? Los mataron a todos. Las mataron a todas. Arrasaron la inteligencia y el pensamiento de España. ¡Tierra quemada! Y lo que una hace es cerrar las piernas para que no te rompan el coño. Tienen cojones estos [piiiiiiiii] del PP y del franquismo para darnos luego a leer a Machado y a Lorca...

- Doble victoria: la de la guerra y la del mutismo.
- Triple victoria: la de la guerra, la del silencio y la de la democracia. ¿Qué está pagando el PP con nuestro dinero? ¡Una mierda está financiando el partido! Está destinando nuestro dinero a las empresas del Ibex, que siguen siendo franquistas: Villar Mir, Martín Villa… No nos engañemos: seguimos pagando el franquismo cuarenta años después. (...)

- ¿Cree que se hablaba o se habla más de lo que pasó en la guerra civil en las familias nacionales que en las republicanas?
- Me importa un pito la guerra civil. El problema no es la guerra civil, sino la construcción del franquismo y de la democracia franquista, que nos obliga a interpretar los últimos cien años como una guerra civil. ¡No, compañero, no! La guerra civil sólo duró tres años. Y luego ya no hubo hombres: ni maestros, ni científicos, ni políticos, ni empresarios, ni nada.

- Pero su familia paterna callaba, mientras la materna contaba batallitas.
- La familia de mi madre lo contaba todo entre risas. No les importaba reconocerse como asesinos o criminales, porque hay un orgullo básico y ni siquiera lo consideran crimen. De mi padre heredé el silencio, y este libro es un acto para que mis hijos no lo vuelvan a heredar.

Pese a todo —pese a quien pese, decía Aznar—, en la novela no se juzga a nadie. “Ni a las personas, ni sus intimidades, aunque sí juzgo la construcción política que nos hurta una parte de lo que somos y, con ello, asesina una parte de nosotros”.

“Yo no violento nada. En este libro no hay revolución”.

Cuando escribió la última palabra, “vivos”, se lo entregó a sus padres y les dijo: “Si no queréis que lo publique, inmediatamente lo quemo”. Los libros de Cristina arden mal.  (...)

- Los hijos y nietos del franquismo heredan el sufrimiento de sus padres y abuelos, según Clara Valverde. Llega a través de la periodista Elena Cabrera tanto a ella como a su libro Desenterrar las palabras. Transmisión generacional de la violencia política en el siglo XX del Estado español. En él, describe que esos hijos y nietos son víctimas de adicciones, anorexia, inseguridad, miedos, suicidios... ¿Explica eso sus demonios?
- Claro. Aunque mis demonios son injustificables. ¿Me agarro a eso porque soy nieta o me aprovecho de ello? Ahí hay un juego. Yo me he drogado hasta las cachas, como todos los de mi generación. 

Yo he vivido situaciones de violencia imperdonables, y las he permitido. Yo he sufrido agresiones sexuales imperdonables, y las he permitido. Y mi generación moría en los billares, debajo de la mesa con la chuta en el brazo. Puedo agarrarme a eso para justificarlo, pero me niego a frivolizarlo. Desde que escribí esta novela, no permito la frivolidad ni el cinismo sobre aquello que nos ha convertido en basura.

 Porque somos basura. Ahora mismo, estamos tomando esta copa y pergeñando una entrevista en un diario de izquierdas porque vivimos en un pequeño mundo blanco, masculino, obeso y triste, en cuyas fronteras agonizan millones de personas. Y mientras bebemos, no nos preocupa eso.  (...)

- En definitiva, salió a buscar a sus muertos para no matarse, para saber quién era, para ver si esa pesquisa sanaba. ¿Pero sanar de qué?
- De lo mío [risas]. Llevaba muchos años haciéndome daño. Tenemos dos daños básicos: uno es un daño íntimo y el otro, compartido. He tenido una cierta tendencia a la autolesión: no a hacerme rajitas en el brazo, sino a la humillación y a la infravaloración. 

De hecho, casi todas las mujeres de mi generación lo tenemos, porque si no no habría sido tan brutal el machismo contra nosotras. Y luego hay una construcción generacional de la autolesión, porque nosotros nos matábamos alegremente. 

Yo me he encontrado con chicos muertos con la chuta en Zaragoza, en San Sebastián, en… A mi pareja no le queda ningún amigo vivo de su quinta. Los que no se cargó la heroína, los remató la cocaína. ¿Por qué no nos hemos preguntado qué es eso?

- ¿Y su herida? ¿Está cicatrizando?
- Ya no está. ¡Ya no está! Ya no está… Y si estuviésemos en la película Drácula, de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola, a todos los miembros de mi familia y a sus allegados empezarían a cicatrizarle sus heridas sin darse cuenta: ¡ssssssssh! 

Hay algo boscoso y vegetal que presta su humedad a los campos secos donde nada podía curarse. Y este relato lo cura, porque no es un relato burdo, ni culpabilizador, ni que juzgue a nadie. Todo relato se consigue para pertenecer, y yo pertenezco a este relato."            (Entrevista a Cristina Fallarás, Henrique Mariño, Público, 01/03/18)

15/3/17

Era la bestia de Chlaniów

 "Llevó la calavera y las runas con orgullo. Mató a hombres, mujeres y niños. Arrasó poblaciones enteras. Era la bestia de Chlaniów (Polonia). Durante décadas se ocultó en Estados Unidos, buscó un hogar y tuvo familia.

 Ahora, tras una larga peripecia periodística y judicial, su identidad ha sido confirmada. El anciano y tranquilo carpintero Michael Karkoc, de Minneapolis, fue comandante de la Legión de Autodefensa Ucrania, encuadrada en las letales SS de Hitler.

A sus 98 años, el pasado se ha vuelto contra él. La fiscalía polaca está “al 100% segura” de quién es ese hombre oscuro, enraizado en su comunidad y fiel defensor de la "patria Ucrania", y ha anunciado que va a pedir su extradición por las matanzas perpetradas durante la Segunda Guerra Mundial en la región de Lublin.

No será la primera vez que se enfrente a la justicia. Hace cuatro años, después de que una investigación de la agencia AP sacase su caso a la luz, el ministerio público alemán quiso someterle a juicio. La familia de Karkoc logró frenar el intento aportando documentación médica que supuestamente demostraba su incapacitación para un proceso. “No hay una sola prueba que indique que mi padre tuviese nada que ver en actividades criminales”, sostiene el hijo de Karkoc.

Estos argumentos no han frenado a los fiscales polacos. Dado que su país no permite los juicios en ausencia, quieren revisar el caso en su territorio. Al mismo tiempo, el cazanazis Efraim Zuroff, del Centro Simon Wiesenthal, ya ha avanzado que solicitará su revisión por médicos independientes.

La reconstrucción de AP, basada en testimonios presenciales y documentos, sostiene que Karkoc, que siempre se definió como "patriota", ingresó en 1941 en el Ejército alemán. Brutal y resolutivo, pronto ganó una Cruz de Hierro y pidió su entrada en la Legión de Autodefensa Ucrania. Cuando este cuerpo de exterminadores fue absorbido por las SS, las unidades de élite hitlerianas, Karkoc brilló con luz propia y alcanzó el grado de comandante.

Las atrocidades cometidas por esta brutal manada de nazis fueron innumerables, pero al acusado se le persigue por haber dirigido una operación de castigo contra el pueblo de Chlaniów. La única de la que se tienen testigos presenciales.

Fue el 23 de julio de 1944. Tras la muerte del oficial al mando, se decidió represaliar a la población civil. Con la orden de “liquidar Chlaniów”, los legionarios de Hitler dieron rienda suelta a la barbarie: quemaron las casas y a balazos mataron a 44 hombres, mujeres y niños. Otras localidades menores también fueron arrasadas.

Después de la matanza, la pista de Karkoc, como muchas otras cosas en los días finales de la guerra, se diluye. Se sospecha que estuvo en más unidades de las SS y que en alguna pudo dedicarse a la represión de partisanos eslovenos. No hay seguridad. Acabada la contienda, su rastro desaparece hasta que en 1949 pide su entrada en Estados Unidos.

 En los documentos alegó que no había hecho el servicio militar y que durante la guerra había trabajado con su padre. Diez años después, recibió la nacionalidad estadounidense y tuvo seis hijos. Medio siglo más tarde fue descubierto. El pasado le ha dado alcance."                    (El País, 14/03/17)

14/12/16

"Se ha querido desvincular el robo de niños de la memoria histórica"

"Desde que estalló en 2009 el caso de los bebés robados en maternidades, entre los años 60 y 90, las víctimas han conseguido dar pasos importantes, pero se han topado con el Gobierno y la justicia española.

El robo de niños sí ha sido reconocido como un delito de lesa humanidad por Naciones Unidas y el derecho internacional, y sigue en marcha la querella contra los crímenes del franquismo, causa penal abierta en Argentina. 

Charlamos con Sol Luque Delgado, hermana gemela de un niño robado en 1965, presidenta de la asociación Todos los Niños Robados Son También Mis Niños, vicepresidenta de la Federación X-24 y portavoz de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina por los crímenes del franquismo (CeAqua).

En febrero de 2012, Sol Luque estaba en la puerta del Ministerio de Justicia. No le permitieron entrar. Tampoco a Eduardo Raya, representante de la asociación ADN-D y padre de una niña robada. El ministerio, entonces con Alberto Ruiz-Gallardón al frente, creía que estas dos víctimas no eran representativas.

 ¿Por qué? Sol Luque responde: "Seguramente sabían que estoy muy vinculada a la memoria histórica. Desde las instituciones del Estado se quiere desvincular el robo de bebés de los crímenes del franquismo". (...)

A pesar del desánimo de las víctimas, porque se han topado "con un muro en la justicia", en este tiempo se ha conseguido convencer a la sociedad de que estos hechos ocurrieron, gracias a la tarea de visibilización de las asociaciones.

Una de esas acciones es la que lleva a cabo todos los meses la asociaciones Adelante Bebés Robados y Todos los Niños Robados Son También Mis Niños. Todos los primeros domingos de mes se dan cita en la Puerta del Sol para dar vueltas en la plaza. "Siguiendo el ejemplo de las Abuelas y Madres de la Plaza de Mayo en Buenas Aires, ejemplo que también replican aquí los compañeros de la Ronda de Sol, de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, que se concentran todos los jueves", dice Luque. Esto mismo se lleva a cabo en ciudades como Cádiz, Granada o Málaga.

De víctima a acusada

El caso de Ascensión López ha movilizado a todas las organizaciones: "Su historia demuestra la injusticia que se vive en España con el robo de bebés. Ella es una afectada, una niña que cree que fue robada. En su investigación se ha encontrado con una religiosa que es familiar de su padre adoptivo y cuenta con papeles que revelan su presunto robo", dice Luque.

"Las víctimas no somos abogados y podemos cometer errores cuando hablamos. Fruto de la impotencia, Ascensión dio el nombre de la monja y ella la denunció por 'daños en su honor'. Y es curioso que, mientras para las víctimas las denuncias se alarguen en los juzgados hasta ser archivadas, en este caso, en un periodo cortísimo, el juzgado condenó a Ascensión a una multa y una indemnización de 40.000 euros, y pena de cárcel si no pagaba", relata Luque.

 La movilización ha conseguido parar el ingreso en la cárcel y está pendiente de un indulto solicitado al ministro de Justicia, Rafael Catalá, que no llega. (...)

Se calcula que han sido interpuestas más de 2.000 denuncias de víctimas sobre el robo de niños y más del 90% han sido archivadas. "En aquella reunión de febrero de 2012, uno de los compromisos era darnos información. Sólo contamos con un documento oficial que en 2014 se filtró a un medio de comunicación y que habla de unas 1.900 denuncias, de las cuales casi 400 más o menos estaban en activo entonces". (...)

"Mantiene que es un delito de detención ilegal de carácter permanente, es decir, hasta que la persona robada no tenga consciencia de que fue desaparecida y denuncie no corren los 15 años", explica. "Si ahora mi hermano Francisco, que tiene 51 años, se da cuenta de que es una persona desaparecida, el juzgado tiene que investigar", continúa. (...)

"En el ministerio ha habido un giro radical. Fue cuando en el Senado, en 2014, se presentó una PNL para conseguir apoyos. Las asociaciones estábamos en el palco de invitados y Catalá tuvo una intervención indignante diciendo que se estaba investigando y que la oficina que creó Gallardón en la calle de La Bolsa, en Madrid, estaba teniendo éxito", relata Luque.

Comenzaron a protestar durante la intervención del ministro "porque eso era falso", y fueron desalojados. "A partir de ahí, el ministerio nos ignora. Eso demuestra su falta de aceptación: si protestas eres el enemigo", dice Luque.

Además, "no quieren que seamos una causa, mejor caso a caso, individualmente. Cuando llega la denuncia masiva de bebés robados en 2011, dan traslado a las fiscalías provinciales, para investigar como si no hubiera lazos comunes. Si el robo de bebés fuera una causa, debería ser considerado un crimen de lesa humanidad", dice Luque.

Señala que Torres-Dulce también insistió en que no tenían nada que ver con los crímenes del franquismo. Justo lo contrario que dicen Naciones Unidas y la Querella Argentina. "Si hay algo claro es que el robo de niños empieza en la dictadura y continúa en el tiempo en la democracia. No sólo hemos convencido a la sociedad de que esto ocurrió, también a las propias víctimas del franquismo de que somos parte de ellas".

Hoy el relato del robo de niños impregna la memoria histórica. Por ello, "la Querella Argentina era el camino lógico, aunque no sabíamos si nos iban a admitir tras la experiencia aquí".

En el caso de la dictadura argentina fueron robados cerca de 500 niños. En el Estado español, hasta 1952 se estima que fueron 30.000 los bebés robados. Desde ese año hasta los 90, las asociaciones de afectados calculan que hay miles de casos más.

Luque recuerda que cuando se trasladó a Buenos Aires y se entrevistó con Estela de Carloto, Nora Cortiñas y con la propia Servini, "tenían clarísimo que el robo de niños es un crimen del franquismo. Ellas habían pasado por lo mismo".


Un médico casi en el banquillo y otro imputado

A pesar de las más de 2.000 denuncias por robo de bebés y la gran cantidad de médicos implicados, sólo está previsto que se siente en el banquillo del Juzgado 46 de Madrid Eduardo Vela, por el caso de Inés Madrigal. Está acusado por decenas de víctimas. 

El ginecólogo Abelardo García Balaguer, de la Línea de la Concepción, en Cádiz, está imputado en la Querella Argentina. La jueza Servini mandó un exhorto para que se le tomara declaración o se extraditara. La Fiscalía hizo una circular en octubre y pidió que se ignorara."           
(Entrevista a Sol Luque, portavoz de la asociación Todos los Niños Robados Son También Mis Niños, María José Esteso Poves , Diagonal, 09/12/16)

1/7/13

"Vi cómo un cura notoriamente pederasta no era expulsado, sino destinado a trabajar con los alumnos gratuitos"

"(...) el catedrático sevillano de Historia del Derecho Bartolomé Clavero, hijo de un destacado jerarca del franquismo, que acaba de publicar 'El árbol y la raíz. Memoria histórica familiar', un libro profundamente autocrítico donde airea sus demonios familiares sin complejos. 

El autor realiza un análisis íntimo e introspectivo sobre su experiencia vital personal como miembro de una familia de la casta privilegiada del franquismo, ya que su padre fue gobernador civil en la postguerra de Tenerife y de Segovia y acabó siendo notario del pueblo sevillano de Cazalla de la Sierra.(...)

Bartolomé Clavero arremete contra el negacionismo y la contramemoria de la casta franquista, contra los profesores fascistas de la Universidad de Sevilla donde se educó, contra los alcaldes corruptos que se enriquecieron, contra los curas golpistas provocadores sin olvidar a algunos pederastas, contra los chaqueteros pseudodemócratas y contra alguno de sus hermanos al que pone como ejemplo de "desmemoria histórica". Y lo dice abiertamente, con nombres y apellidos, en lo que él mismo considera un "descargo de conciencia".

"¿Ha de respetarse, por presunción irrefutable de inocencia, a quienes seguimos patrimonialmente beneficiándonos de aquella sangre y de aquel dolor?". Clavero se hace esa pregunta en el libro y anota una reflexión: "Hablo desde las perspectiva de los descendientes de vencedores, de quienes tenemos contraídas responsabilidades aunque no tengamos personalmente responsabilidad. Las hemos heredado con el patrimonio".  (...)

Uno de los privilegios inherentes a la cuna franquista era ser alumno de pago del colegio sevillano de Portacoeli: "Los Jesuitas parecían menos fascistas, pero el ambiente franquista era palpable. Allí vi al primer cura que se presentó voluntario a Queipo para confesar a los condenados después de que otra orden religiosa se retirara al constatar en las confesiones que la gente no entendía por qué los iban a fusilar y vi cómo un cura notoriamente pederasta no era expulsado, sino destinado a trabajar con los alumnos gratuitos".  (...)

Y añade sin limitarse a la responsabilidad pública: "Alemania es un ejemplo donde empresas privadas que colaboraron con Hitler tuvieron que indemnizar a las víctimas del nazismo".

La responsabilidad civil del expolio de la dictadura franquista se saldó en la Transición de manera restringida a algunas organizaciones políticas y sindicales históricas. "Se negoció una compensación muy por debajo del valor de los bienes incautados, pero no hubo una devolución por la vía de la justicia. Pero el gran expolio no fue sólo a estas organizaciones, sino también a personas, a familias y a fundaciones privadas".  

Este jurista, que es el único representante español en el Foro de la ONU sobre asuntos indígenas, arremete contra la justicia española por "practicar una prevaricación sistemática" bajo el argumento de la prescripción de los delitos y de que los hijos de quienes recibieron los bienes son ahora titulares de buena fe. "No se pueden esgrimir tales argumentos cuando no ha habido una situación normal de acceso a la justicia para que pudieran reclamar las víctimas sus derechos".

 En este punto, Bartolomé Clavero retoma su descargo de conciencia con una interpretación generosa y poco común: "Por eso los que hemos heredado patrimonios y nos hemos beneficiado de la posición familiar resultante de la dictadura franquista no debemos estar exentos de esas responsabilidades".

 Pese a la lógica de sus argumentos, el profesor Clavero no cree que llegue el día en que los herederos de los beneficiarios franquistas de los bienes injustamente expropiados y confiscados tengan que devolver algún día las casas o las fincas a los herederos de sus legítimos y originarios propietarios.

 Y pone como ejemplo la actuación de la justicia en defensa del honor y la honorabilidad de "los delatores y de los que prestaron testimonios falsarios que dieron pie a fusilamientos". "La justicia ha dado la razón a sus hijos en la defensa de un derecho indefendible", sostiene este catedrático de Historia del Derecho, al tiempo que critica que "haya condenado a investigadores solventes y haya ordenado la destrucción de obras como una página de Internet con muchos datos, todo ello en defensa de ese llamado honor de quienes fueron como mínimo ladrones y como máximo asesinos".

 Bartolomé Clavero no pasa por alto en su libro "la estratigrafía peculiar que creó el franquismo" en Sevilla, donde más bien cabría hablar de queipismo dada la fuerte impronta del general también conocido como 'virrey de Andalucía'.

 La Basílica de la Macarena -donde reposan sus restos-, las cofradías y las iglesias de San Gonzalo -por él- y de Santa Genoveva -por su esposa-, las cofradías de postguerra llamadas de la Paz y la Victoria, o la reciente retirada del nombre de Pilar Bardem a una calle para sustituirla por el de Nuestra Señora de las Mercedes -por la madre del general- hacen de Sevilla una ciudad que no acaba de desprenderse de la memoria del general golpista que traicionó a la República Gonzalo Queipo de Llano.

 Por si fuera poco, el profesor Clavero añade un dato significativo más: la muy reciente rotulación de una nueva y céntrica calle con el nombre de Jesús de la Victoria. "Este nombre fue un invento de Queipo de Llano para celebrar la victoria fascista, pero también ocurre que estamos en tal momento de desmemoria que no tengo constancia de que la oposición municipal de izquierdas haya puesto el grito en el cielo porque se le ponga una calle a la victoria franquista a estas alturas del año 2013", concluye."             (Público, 29/06/2013

7/2/11

"No manchéis vuestras manos con la sangre de un justo"

"La Guerra Civil truncó el homenaje que el pueblo ferrolano quiso rendir al contralmirante Azarola por su encendida defensa de los astilleros de la ría. En 1936, desde el Ministerio de Marina, frenó una reconversión naval y salvó de la ruina a centenares de familias de la comarca.

"Ferrol está en deuda de gratitud con Antonio Azarola", se dijo entonces. Setenta y cinco años después, la ciudad cumplió su promesa y saldó su deuda con el militar republicano, asesinado a tiros días después del alzamiento. El Ayuntamiento evocó ayer a Antonio Azarola Gresillón (Tafalla, 1874 - Ferrol, 1936) para regalarle una plaza con vistas a los diques a los que dedicó toda su vida. (...)

Azarola nació en un pueblo sin mar de Navarra. Fue marino vocacional, militar, almirante del Arsenal ferrolano y ministro de Marina en la II República. En Ferrol vivió y murió fusilado a las seis de la mañana contra los muros del Cuartel de Dolores el 4 de agosto de 1936. "Le ofrecieron sublevarse antes, durante y después", cuenta Miguel García, investigador y militar en la reserva.

Su lealtad al Gobierno legítimo desde la plaza ferrolana le valió la ira de los militares sublevados, comandados por un general Franco ansioso por controlar su ciudad natal. Azarola fue arrestado por sus subordinados, que lo acusaron de abrir las puertas del arsenal a los comunistas para brindarles armas.

Lo ejecutaron tras un Consejo de Guerra sumarísimo en el que se negó a respaldar "a los sediciosos". "No manchéis vuestras manos con la sangre de un justo", espetó al tribunal que lo juzgó.

Además de un valeroso militar -condecorado con los mayores honores en Francia, Grecia y Rumanía-, Azarola fue también una pieza fundamental de la historia local. Suyo fue un proyecto de traída de aguas a la ciudad a principios del siglo XX, y se destacó como protector de los astilleros de Ferrol y Fene frente a los intentos de adelgazar brutalmente su plantilla.

Trazó un riguroso plan de escuadra para fomentar la construcción naval, que defendió a capa y espada ante el Congreso el 8 de enero del 36. Tal fue su vehemencia y rigor que convenció a los diputados más escépticos. (...)

Capitaneó los acorazados Jaime I y Alfonso XIII, ascendió a contralmirante en 1932 y escaló hasta la cúpula del Ministerio de Marina en 1935. Su paso por la cartera republicana duró dos meses: el estallido de la Guerra Civil truncó su carrera política.

Desde el arsenal ferrolano, movió con acierto los delicados hilos de la diplomacia en tiempos convulsos. "Su muerte fue una injusticia que conmocionó a la ciudad", señala García. Lamenta que la Marina no le rinda los honores que merece.

"Los ferrolanos estamos orgullosos de su ejemplo de dignidad y escrupuloso respeto a la democracia que lo llevaron al sacrificio, víctima de las balas de la intolerancia", resumen desde Fuco Buxán.

Una solitaria bandera republicana coloreó ayer el homenaje, con vistas a la ría. Su nieta, Ángela Azarola, lo llenó de lágrimas." (El País, Galicia, 05/02/2011, p. 8)

18/1/11

"Mi padre sabía que su vida valía lo que la mercancía; cuando se terminó, se acabó"

"A mí fue mi abuelo quien me enseñó a hablar. Aun muerto. Porque hasta el día que lo encontramos en Priaranza nunca fui capaz de hablar en público, ni levantar el dedo siquiera en la universidad para no significarme, tal era el miedo en mi familia".

Emilio Silva nieto (presidente de la ARMH) lo confiesa en su casa en Madrid, mientras Emilio Silva padre, 84 años, manos delgadas y piel transparente, asiente. Hablan de aquel hombre que les dio la vida, cosmopolita, que a principios del siglo XX residió en EE UU y Argentina, regresó un día a su pueblo natal para papeleos y allí se quedó para siempre tras conocer a Modesta Santín, con la que tuvo seis hijos.

Pusieron tienda en Villafranca del Bierzo, al estilo almacén de coloniales, La Preferida se llamaba. De ella nos dirá luego Felisa Rubio, testigo de aquel tiempo y amiga de la familia, tumbada en su cama en Triacastela (Lugo) por el peso de sus 87 años, que vendía "las mejores aceitunas de la comarca y muchas alpargatas; era una casa con corredor hacia el río, allí jugábamos".

Emilio Silva hijo enseña una foto en la que aparece él con una pancarta reivindicando un centro escolar. Al fondo se ve La Preferida, en la esquina del viaducto donde hoy se levanta una casa moderna.

"Mi padre era azañista, se significó mucho, en Villafranca había mucho convento... Recuerdo el día en que empezó la guerra, y cómo los falangistas nos quitaban productos de la tienda; aquí tengo los recibos, mira. Mi padre sabía que su vida valía lo que la mercancía; cuando se terminó, se acabó". Su desaparición le marcó.

"Me hinché a llorar, lo que me ha cambiado la vida, pensaba. Mi madre quedó rota, yo era el mayor, 10 años, trabajé hasta de pastor". Aun así, consiguió burlar al destino y tener la vida viajera que su padre habría querido. Emilio nieto añade: "Mi abuela murió cuando yo tenía 32.

Siempre me sentí atraído por la figura del abuelo, pero nunca la oí hablar de él, y lo intenté". Hasta que tomó una decisión: "Que dejara de ser un relato familiar. Sus restos estaban en un lugar que yo desconocía. Pero estaba dispuesto a cambiar el final de su historia". (El País Semanal, 14/11/2010, p. 69)

10/1/11

"Quiero que dentro de mil años todo el mundo sepa quiénes fueron los asesinos de mi padre en Uncastillo (Zaragoza)"


Las familias de La Barranca se reunieron en los setenta en la enorme fosa riojana para evitar unas obras, como cuenta Jesús Vicente Aguirre en Aquí nunca pasó nada'

"Quiero que dentro de mil años todo el mundo sepa quiénes fueron los asesinos de mi padre en Uncastillo (Zaragoza)". Ese es el motivo por el que Jesús Pueyo, de 93 años, escribió en 2004 Del infierno al paraíso.

En una pequeña imprenta de un amigo de Irún, lanzó unos pocos ejemplares para enviarlos al rey, al presidente del Gobierno y demás autoridades pidiendo ayuda para encontrar a su padre, desaparecido desde aquel día de agosto de 1936 cuando, con 13 años, fue a buscarlo al campo "porque le llamaba la Guardia Civil".

"Los falangistas mataron a siete familiares", recuerda vía telefónica desde su casa de Hendaya (Francia).

Desde 1978 no ha parado de buscar la verdad con los valores que le enseñó su padre. "En los pocos años que gocé de la dicha de tenerlo a mi lado, me inculcó su nobleza y valentía con la que defendió su derecho a poseer un pedazo de tierra para trabajarlo, sin saber que esa reivindicación le costaría la vida.

Su recuerdo ha sido la brújula que me ha guiado durante toda mi vida", dice en la cuarta página de su libro, imprescindible para conocer de primera mano la represión en Uncastillo. (...)

"A la memoria de los mártires por la República y la libertad. A sus viudas, hijos y demás familiares, por el miedo y el hambre padecidos". Así dedica el jubilado Antonio Ontañón, de 77 años, Rescatados del Olvido, editado por él mismo con 13.000 euros que todavía paga "a plazos".

Este ex empleado del Banco Bilbao decidió dedicar su jubilación a investigar las muertes del cementerio de Ciriego, en Santander. "No tengo ningún familiar fusilado allí. Aunque para mí es como si todos los que están enterrados allí fueran mis padres, porque murieron por sus ideas republicanas, que son las mías", explica.

Ontañón recorrió los juzgados de toda Cantabria para poner nombre a cada una de las 850 personas asesinadas entre 1937 y 1948 en las tapias de Ciriego, que yacen en las zanjas del cementerio.(...)

"Investigando descubrí que cada día mataban a 16 personas porque era la capacidad del camión", recuerda. Una de las mayores recompensas que Ontañón ha recibido por el libro fue la carta de respuesta que José Saramago le envió desde Lanzarote, fechada el 1 de julio de 2003:

"Gracias por el estremecedor libro que me enviaste. La justicia siempre llega tarde y esta ha tardado demasiado. Personas como tú hacen creer todavía en la posibilidad de un mundo justo". (...)

"Siempre me ha interesado la Guerra Civil, aunque mi familia era de derechas. En 2002, tras visitar a 600 familias y después de cinco años de trabajo, me decidí a publicar el libro de la represión en La Rioja Aquí nunca pasó nadae_SDRq, explica el funcionario municipal y cantautor Jesús Vicente Aguirre que, en la década de los setenta, formó parte del conocido grupo folk Carmen, Jesús e Iñaki, que compuso La Barranca en homenaje a las 400 víctimas del fascismo enterradas en aquella dehesa riojana. (...)

Aquí nunca pasó nada recoge investigaciones de historiadores locales junto con la experiencia de campo de Aguirre. En el capítulo de La Barranca recoge los testimonios de los centenares de viudas que "cada 2 de noviembre, día de los Difuntos, y después el 1 de noviembre, día de Todos los Santos", se reunieron desde 1976 para proteger la tierra donde estaban sus familiares de las inminentes obras de un aparcamiento.

"Mi madre me dijo que debíamos contarlo siempre. Mientras te reluzca el brillo en los ojos tienes que venir aquí todos los años'. Y aquí estaré hasta que ya no vea", explica en el libro Jacoba Escalona Díez, nieta de una de las víctimas, que, como las madres y abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, simboliza la resistencia contra el olvido." (Público, 10/01/2011)

26/10/10

El franquismo juzgado... en Argentina

"La juez argentina María Servini de Cubria ha librado un exhorto por vía diplomática al Gobierno de España para que aclare "si se está investigando en ese país la existencia de un plan sistemático, generalizado, deliberado y planificado para aterrorizar españoles partidarios de la forma representativa de gobierno a través de su eliminación física, y (...) la desaparición legalizada de menores de edad con pérdida de su identidad, llevados a cabo en el periodo comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977" . (...)

El texto contiene el estremecedor relato de los últimos momentos de algunas de las víctimas del franquismo. "Según testimonios de habitantes del pueblo, una vez asesinado de varios disparos, su cuerpo fue aplastado por un carro que le hicieron pasar por encima" , cuenta sobre Luis García Holgado, concejal del Ayuntamiento de Astorga fusilado en septiembre de 1936 a los 40 años.

También las torturas que sufrieron algunos de los supervivientes, como Silvia Carretero, a la que en la comandancia de la Guardia Civil de Badajoz le dijeron: " Sabemos que estás embarazada porque tienes los pechos muy grandes, nos importa tres cojones si abortas" , antes de ponerle una soga al cuello y palillos.

La juez argentina reclama al Gobierno que le aclare si en España se están investigando estas atrocidades, y en caso afirmativo, que le ponga al corriente " de la naturaleza y el estado procesal actual de las investigaciones" .

La respuesta del Gobierno a ese exhorto no será fácil. El juez que quiso investigar esos crímenes, Baltasar Garzón, se encuentra suspendido y procesado precisamente por haber abierto una causa contra el franquismo. Y ese es el principal motivo por el que los denunciantes decidieron acudir a la justicia argentina. La abogada Ana Messuti animó el pasado sábado en Ponferrada a los familiares de las víctimas a sumarse a esta querella en Buenos Aires." (El País, 26/10/2010)

16/9/10

¿Y las víctimas?

"P:Ahora que hay un nuevo alto el fuego de ETA ¿Existe el riesgo de que se olvide el dolor de las víctimas indirectas, que no han muerto, que no han sido secuestrados, pero que sí han sufrido la presión asfixiante de un mundo fanatizado? (...)

Y lo que hay es esto: un ejercicio repulsivo del lenguaje, de la falacia, del eufemismo, de la mendacidad permanente, de la torticería y el piñón fijo del fanatismo, de la inversión de significados, de un erre que erre conceptual insostenible, del tomar unas cosas por otras, un manoseo repugnante de la palabra democracia que pronuncian continuamente y la dejan sin ningún valor semántico compartible

Respecto a las víctimas o a los allegados de ellas, me permito decir ahora sólo una cosa al vuelo. Este verano, en unos actos de la Fundación Fernando Buesa, concluí mi intervención recordando el Filoctetes de Sófocles: para ganar su guerra, la sociedad ateniense necesitó que algo que custodiaba una víctima y la víctima misma, junto a quien lo había tratado con genuino respeto humano el hijo de Aquiles en la tragedia de Sófocles y no el avispado Ulises que quería instrumentalizar a la víctima, debían de estar en el centro mismo de la batalla: ése es el lugar que les corresponde a las víctimas, nunca a los victimistas, y ésa creo que es la necesidad que la sociedad tiene de la víctima y, todos, de un nuevo inicio.

P:¿La sociedad será capaz de compensar a los que han sufrido los efectos de, y cito textual, "el más vil de todos los mejunjes, el que confunde a la víctima con el culpable y le da a uno el trato y la consideración del otro"?

R:El asesinato de alguien es, ante toda evidencia, incompensable. Ni todo el oro del mundo, ni todo el peso de la ley, ni toda la consideración social ni el bienestar o el bien ir tirando de sus allegados puede compensar la pérdida de un familiar. Nada. Aún así cabría una forma de compensación por parte de los implicados en los crímenes y en la gestión y vitoreo de los crímenes, una forma de compensación si no a las víctimas, sí a la sociedad de la que formaban parte y defendían, y sería por supuesto que no se volvieran a repetir." (J.A. González Sainz, autor de 'Ojos que no ven', El País, 16/09/2010)

13/9/10

Un abogado de proetarras asegura a las víctimas que "olvidar" es "el mejor remedio"

"El abogado Iñaki Irizar, que representa a uno de los cuatro acusados de enaltecer el terrorismo al mostrar fotografías de presos etarras en la txosna "Txori Barrote", ha recomendado hoy al hijo del fiscal asesinado por ETA Luis Portero que intente "olvidar" porque es "el mejor remedio". "Yo nunca voy a olvidar a mi padre ni cómo dos asesinos lo mataron", le ha respondido Portero.

Irizar se ha expresado así al final de la vista celebrada este jueves en este tribunal contra Gurutze Olagorta Arana, presidenta de la Asociación "Txori Barrote Kulkur Elkartea"; su secretaria, Aitziber Urrengoetxea; su tesorero, Borja Irizar y el responsable legal de la asociación, Alexander Zuluaga, para los que el fiscal ha pedido 18 meses de prisión.

Ha subrayado que, con las imágenes exhibidas durante la Semana Grande de Bilbao de 2008 en la txosna -entre ellas las de Harriet Iragi e Igor Solana, asesinos del ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía Luis Portero-, sus responsables no pretendían "faltar" a su hijo, Daniel Portero, sino pedir que se respeten los derechos de los internos etarras.

"Si sabe el daño que le va a causar, que lo evite", ha aconsejado el letrado a Portero antes de insistir en que los miembros de la asociación "no desean que vaya a ver las fotos ni que las vea".

"Uno no sabe si es rabia, dolor, cabreo o qué es lo que siente", ha dicho el Irizar. Además, ha criticado el hecho de que el también presidente de la asociación Dignidad y Justicia afirme que está "presentando denuncias un montón de días" para preguntarle a continuación: "¿Es que disfruta así?".

De esta forma, Irizar le ha aconsejado que "el mejor remedio es olvidar" y que por ello debe "intentar olvidar".

El presidente de la asociación Dignidad y Justicia, que pide para los cuatro procesados 24 meses de prisión y una multa de 12.000 euros, ha declarado a los periodistas al término del juicio que "nunca" va a perdonar ni a olvidar y que va a "perseguir" las fotografías de los terroristas.

"¿Recomendarme el olvido? Yo nunca voy a olvidar a mi padre ni cómo dos asesinos lo mataron", ha respondido Portero al letrado.
(...)

«Ver las fotos de los asesinos de mi padre fue una humillación»

Daniel Portero testifica contra la comparsa Txori Barrote

En agosto de 2008, Daniel Portero y su hermana Rosario fueron a una txosna de las fiestas de Bilbao para comprobar si seguía exhibiendo las caricaturas de Harriet Iragi e Igor Solana, los asesinos de su padre, fiscal jefe de Andalucía. La tarde anterior lo habían intentado, pero les habían reconocido y amenazado. Volvieron por la mañana, y antes de llegara a la txosna de Kaskagorri se toparon con la caseta de otra comparsa llamada Txori Barrote. En esa no había caricaturas, sino directamente fotos de esos dos etarras y muchos más.

Lo sucedido llevó a Daniel Portero a presentar una querella que desembocó ayer en el juicio contra cuatro representantes de la comparsa. Portero pide para ellos dos años de prisión por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas, mientras que el fiscal, que se sumó a la querella, reclama año y medio. Se trata de la presidenta, Gurutze Olagorta; la secretaria, Aitziber Urrengortxea; el tesorero, Borja Irizar, y el representante legal, Alexander Zuluaga.

«Yo lo único que sé es que ver las fotos de los asesinos de mi padre no lo podía aguantar. Me dejó perplejo. Por eso puse la querella. Para mí era una humillación, y punto», exclamó ayer Portero cuando el letrado de los acusados Kepa Mancisidor le interrogó sobre su decisión de querellarse.

También testificó el concejal popular de Bilbao Carlos David García, que igualmente se enzarzó con el abogado tras corregir el «presos vascos» que usaba por un «presos etarras». «Están ustedes echando un pulso, y aquí pulsos pocos», intervino el presidente del tribunal, Alfonso Guevara. «La ideología la dejan ahí fuera, como yo», dijo el magistrado, que poco antes ya había pedido que no se calificara a los presos de «políticos». (Fundación para la Libertad, citando a
EL MUNDO, 9/9/2010 )

7/7/10

Artistas y familiares leen en voz alta los nombres de 1.500 víctimas del franquismo en la tapia donde fueron fusiladas



"Una hora y media fue el tiempo que llevó leer en voz alta los nombres de 1.500 fusilados en el cementerio madrileño de La Almudena. Una veintena de artistas -entre ellos Miguel Ríos, Pilar Bardem y Alberto San Juan- y otros tantos familiares de víctimas los recitaron ayer frente a una tapia en la que aún se aprecian los impactos de las balas. "No hemos venido a llorar sobre su recuerdo", aclaró Marcos Ana, el preso que más tiempo ha pasado en las cárceles franquistas (23 años de sus 90), "sino para demostrar nuestro compromiso con los ideales que les quitaron la vida".

Leyeron 1.500 nombres de una lista de fusilados en esta tapia que asciende a 3.000. Muchos apellidos se repetían, muestra de que el plan de exterminio franquista se llevó a cabo familia a familia: hermanos, padres e hijos fueron asesinados juntos. Más de 300 personas asistieron al acto, convocado por la Plataforma contra la Impunidad para homenajear a quienes "murieron por defender la legalidad", y para denunciar que sus descendientes "nunca han obtenido información del Ayuntamiento, de la Comunidad de Madrid o del Estado".

Marcos Ana lamentó que no hubiera acudido ningún representante del Gobierno. "Si hubieran cumplido con su deber con la ley de memoria no seguiría perdurando la memoria de los vencedores", dijo. Sí estaba Gaspar Llamazares (IU), que reclamó al Ejecutivo que asuma las exhumaciones y anule las sentencias franquistas. "No habría ni que cambiar la ley. Bastaría con que la oficina de atención a las víctimas del Ministerio de Justicia asumiera su responsabilidad, y que se designara un fiscal especial para el tema judicial".

El acto concluyó con un regalo del cantautor Luis Pastor, que interpretó a capela la canción Mariposa de noviembre." (El País, ed. Galicia, España, 21/06/2010, p. 17)

Derry y Ferrol

"Para alguna gente, en España, la palabra "memoria" se ha vuelto sospechosa. Dices "memoria" en un café y ves rostros que se giran torvos. Es asombroso que una palabra así viva en la atmósfera con un estigma. Sin embargo, en muchos medios alérgicos a la "memoria" se ha destacado con loable normalidad informativa que el premier conservador británico pide perdón a las víctimas y reconoce la verdad del Bloody Sunday, después del demoledor Informe Saville.

La investigación desmonta la gran mentira de la versión oficial mantenida durante años. Lo ocurrido el 30 de enero de 1972 en Derry, en Irlanda del Norte, durante una manifestación por los derechos civiles, fue una matanza de inocentes y no un enfrentamiento. En la prensa española se han sugerido algunos paralelismos históricos, pero siempre referidos a otros países. A mí me retumban los tiros en los tímpanos. Pocos días después de aquel Domingo Sangriento, el 10 de marzo de 1972, una manifestación de trabajadores fue baleada por la policía franquista en el entonces llamado Ferrol del Caudillo.

Corría sangre por las calles de la ciudad natal del dictador. Murieron dos obreros. A uno le reventaron la cabeza. Al otro, el corazón. Y más de medio centenar quedaron con heridas muy graves, víctimas de los "disparos al aire", según las soeces informaciones gubernativas. Ningún manifestante iba armado. Iban a cuerpo descubierto, aquella mañana de plomo. Se manifestaban por sus derechos laborales y por las libertades de todos. No hubo ninguna investigación. No compareció ningún juez.

Me equivoco. Decenas de víctimas fueron detenidas, sometidas a tormento, incluso estando heridas, y muchas condenadas a años de prisión. Éramos estudiantes de instituto. Fuimos a un funeral, con la iglesia cercada por furgones policiales. El sacerdote tuvo la valentía de decir los nombres de los muertos: Amador Rey y Daniel Niebla. Mis respetos por su decencia, señor David Cameron." (MANUEL RIVAS: Derry y Ferrol. El País, ed. Galicia, última, 19/06/2010)

11/3/10

Miguel Hernández no necesita que se repare su honor. Jamás lo perdió. Lo perdieron quienes le encarcelaron y condenaron

"Lo que la memoria de Miguel Hernández no necesita, lo que sus palabras no precisan, es un certificado, un documento oficial expedido por el gobierno democrático de la nación en el que se repare moralmente el nombre del poeta. Miguel Hernández no necesita que se repare su honor. Jamás lo perdió. Lo perdieron quienes le encarcelaron y condenaron a 30 años, quienes permitieron que muriera en la cárcel, falto de alimentación y de atención médica. Son sus carceleros y quienes representan lo que ellos defendieron quienes deberían intentar reparar su honor, el suyo propio.

Si a la muerte de Franco, sus herederos hubieran seguido gobernando el país quizás hubiera estado justificado que esos poderes públicos intentaran reparar su acción y pedir perdón a la familia de Miguel Hernández. Pero las cosas no han sido así y comienza a ser extraordinariamente irritante que desde un sector del propio Gobierno democrático se aliente esa extraña confusión. Este país no está gobernado ni representado por los herederos del franquismo ni por quienes provocaron la guerra civil. No es cierto, en absoluto, que se haya corrido un velo y que la Transición se haya basado en aquella herencia. La Transición se encarnó en la Constitución de 1978 y esa Constitución no recoge los valores del franquismo sino, claramente, los de la II República, derrotada en la guerra. Seguro que tiene defectos, como cualquier texto jurídico, y que puede ser reformada y mejorada, pero representó un formidable trabajo de dignidad y de memoria y es realmente mezquino que no se reconozca así.

A muchos nos produce perplejidad y desasosiego que el Gobierno no sea consciente de lo peligroso de esa falta de claridad y de ese desorden. Es desolador que permita que se considere al sistema democrático nacido en 1978 heredero o representante de quienes le quitaron la palabra y la vida a Miguel Hernández y no, precisamente, de los valores que ese poeta, quizás más que ningún otro, representó y defendió. La democracia española no tiene que pedirle perdón a Miguel Hernández, ni mucho menos restituirle una fama o un honor que nunca fueron manchados. Conmemorar los cien años de su nacimiento no tiene nada que ver con emitir documentos que parecen certificados de penales a la inversa, sino mucho más probablemente con conseguir que no se reduzca el presupuesto para las escuelas infantiles públicas." (SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ OPINIÓN: Una confusión peligrosa. El País, Domingo, 28/02/2010, p. 19 )

6/11/09

La falsificación histórica debilita, hoy, en Europa., la conciencia del racismo

"Europa comienza a verse manchada por las herencias de los odios étnicos, heridas sin cicatrizar. En Polonia, los países bálticos, la URSS o Rumania se exterminaron grupos humanos completos en la II Guerra Mundial.

Enfrascados como estamos en España con la excavación de fosas apenas somos capaces de mirar a nuestro alrededor y ver cómo en Europa se dirimen, a cuenta de otras memorias, cuestiones que pueden tener consecuencias de gran envergadura. Lo de España es una minucia al lado de lo que se vive en el resto del continente. Un buen aviso ha sido el chantaje del Gobierno checo de Václav Klaus, quien ha conseguido una excepción para evitar las posibles reclamaciones de los alemanes expulsados de los Sudetes al final de la II Guerra Mundial. La memoria de su expulsión quedará sepultada por la memoria de la anexión hitleriana en 1938. Algo similar ha sucedido en Polonia.

Los ejemplos se multiplican. Porque a las acciones de la memoria siempre les siguen acciones en la política que acaban marcando el rumbo de cada país. Y los intereses son muchos. Tantos y tan dispares que pueden provocar una seria alteración de la idea de Europa que los países más occidentales compartían. Una idea que se comienza a ver manchada por las herencias de los odios étnicos, de las heridas sin cicatrizar y de las acciones ruines de unos y de otros. (...)

En Polonia, un gran cineasta, Andrej Wajda, ha estrenado su película dedicada a la matanza de Katyn, donde fue asesinado su padre... Wajda ha conseguido devolver a Polonia ese pedazo de verdad que faltaba, oscurecido por una brutal política de simulación.

Pero Polonia no está aún libre de los fantasmas de aquella guerra. Todavía no ha asumido, todavía no ha recuperado la memoria de otras atrocidades. Cuando las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941, se desató una matanza sistemática de judíos en el país. La versión oficial durante años fue que aquello era responsabilidad de los nazis. Y todos tranquilos. Pero las investigaciones de historiadores han demostrado que los asesinatos masivos comenzaron a ser cometidos por ciudadanos polacos con métodos similares a los del genocidio ruandés: palos, cuchillos, azadones, barras de hierro fueron los instrumentos con los que enardecidos campesinos dieron muertes atroces a niños, mujeres y hombres sin distinción.

Hay un pueblo, Jedwabne, sobre el que el historiador americano Jan T. Gross investigó. Allí, en 24 horas, los 1.500 gentiles que lo habitaban mataron a los 1.500 judíos que habían sido sus vecinos durante siglos. En muchas localidades polacas se produjeron hechos similares. Y durante decenas de años esta terrible verdad, esta terrible memoria, siguió sin ser recuperada. En esta ocasión no se debió sólo a la acción de un gobierno autoritario, sino a la complicidad de un pueblo que no podía soportar su responsabilidad en una atrocidad semejante. La verdad fue restablecida por gentes como Gross, pero esa verdad está adormecida en la memoria polaca de la guerra.

No es muy distinta la historia de las Repúblicas Bálticas, de Lituania, Estonia y Letonia... Cuando las tropas de la Wermacht atacaron a la Unión Soviética, muchos patriotas de estas repúblicas recibieron a las tropas nazis con entusiasmo, y se incorporaron a sus unidades de combate contra la URSS. A las de combate y a las de exterminio. No fueron sólo los nazis de los grupos de acción, los Einsatzgruppen, los encargados de ejecutar de forma masiva y primitiva (a balazos o golpes de cuchillo) a los judíos que habitaban estos países. Fuerzas policiales y patriotas autóctonos formaron parte de los grupos asesinos que acabaron con 140.000 judíos lituanos (el 85% de los existentes), 70.000 letones (casi el 80%) y 2.000 estonios (el 45%). Los cálculos han sido realizados por historiadores tan serios como Timothy Snyder.

La memoria que prefigura la política en estas repúblicas atribuye estas matanzas a las tropas nazis, olvida la participación de sus ciudadanos, y achaca a la presunta ideología comunista de los judíos el odio que sirvió para acabar con ellos.

Lo grave de la situación actual de la polémica no es sólo que se está construyendo una enorme falsificación histórica, sino que simplifica los hechos hasta el punto de que debilita algo tan importante como la conciencia sobre el racismo. Si los asesinatos masivos cometidos en los países del Este de Europa fueron causados en exclusiva por la locura genocida del nazismo, deja de haber problema. Si, por el contrario, se analizan los hechos de forma rigurosa, el problema crece, porque estaremos dejando desguarnecida la frontera contra el racismo que anida en muchos otros lugares fuera de los textos de Hitler. En Letonia, un 15% de la población es de origen ruso. Son más de 300.000 personas a las que se ha privado de nacionalidad porque sus padres fueron instalados allí por Stalin. Esto sucede en Europa.

En Letonia dejó de haber problema judío hace tiempo, porque los mataron los nazis. Hay un problema de una minoría externa, que no comparte su cultura con los autóctonos y que acabaron allí por la imposición del régimen comunista de Stalin. Un régimen contra el que lucharon los patriotas letones... apuntados a las unidades de las SS.

Si nos acercamos a un país que ya va teniendo solera en la Unión Europea, Rumania, las cosas no van mucho mejor. Rumania, gobernada por el mariscal Ion Antonescu, fue durante la II Guerra Mundial el más firme aliado de la Alemania nazi. En aquellos tiempos convulsos, miles de civiles rumanos participaron en pogromos que causaron cientos de víctimas entre los judíos. Con la entrada en la guerra contra la Unión Soviética, las tropas rumanas adquirieron un destacado papel en la eliminación sistemática de 300.000 judíos. Rumanos, pero también de Ucrania y otros países. Hoy la memoria en Rumania elude con suavidad este capítulo de la historia, como lo hace igualmente con la deportación masiva de su población gitana. Judío, para Antonescu, significaba comunista. Y ser patriota consistía, sobre todo, en ser anticomunista. Una buena forma de justificar el exterminio de grupos humanos completos para conseguir la recuperación de territorios como Besarabia. La memoria de la ocupación soviética en Rumania ha tapado la memoria de los vergonzosos episodios de matanzas masivas que fueron realizadas con el beneplácito de la población civil, entusiasmada con la construcción de la Gran Rumania, su gran sueño nacionalista, que aún pervive en muchos corazones. Si se mira a Hungría, se puede ver cómo la memoria de la opresión comunista ha tapado la de la entusiasta colaboración civil contra los judíos.

El gran proyecto de una Europa democrática, lugar de las libertades y de las fronteras rotas, cuenta con enemigos internos. Los nacionalismos, apuntalados en falsificaciones de la memoria, en memorias que tapan otras memorias porque son más cómodas y digeribles, porque salvan la pureza de las actuaciones de los patriotas. (...)

En España estamos mejor. Aunque, si insistimos en el camino emprendido, no. ¿La memoria de Badajoz tiene que tapar la de Paracuellos? ¿La de Gernika tiene que tapar la del exterminio de curas en Cataluña o Castilla-La Mancha? ¿Seremos capaces de abrir la fosa de Lorca sin decir que Muñoz Seca se lo merecía?

Hay tantos aspectos oscuros en la historia que sólo la Historia puede reconciliarnos con las distintas memorias. Y hacer de Europa un sitio habitable para muchos años. Un sitio no de la memoria, sino de la verdad." (JORGE MARTÍNEZ REVERTE: Memoria tapa memoria. El País, ed. Galicia, Opinión, 04/11/2009, p. 33)

30/10/09

"Hemos construido la historia sobre el sufrimiento"

"Frente a las pretensiones del pensamiento europeo de poseer las llaves de la universalidad, aclara: "Ésa es la herida de Europa. La universalidad es fundamental porque sólo podemos hablar de moral si lo que es bueno para mí lo es también para ti. Pero Europa no ha sabido dar contenido a eso.

Ha desarrollado conceptos de universalidad que al final eran ideologías imperiales del tipo 'somos la punta de lanza del progreso. Y el pueblo que quiera entrar en la historia que nos siga. El que no, se quedará en la prehistoria'. La forma de ser universalista sin ser imperialista es tener en cuenta la memoria. Desde la memoria podemos crear una justicia que no sea un sistema cerrado sino una respuesta incesante a la injusticia".

"AUSCHWITZ Lo impensable y que da que pensar

"Cuando sucede lo impensable aparece lo que da que pensar", dice Reyes Mate. Y lo impensable es el Holocausto, un tema en el que es todo un referente internacional. ¿La filosofía ha aprendido la lección de Auschwitz? "No. Seguimos leyendo a Kant como si nada hubiera ocurrido. Si queremos impedir de nuevo una catástrofe no basta con estudiar las causas. ¿El odio a los judíos? El odio no da para matar a seis millones.

Auschwitz fue el laboratorio del mal, pero lo que pone en evidencia es un mecanismo que todavía funciona: la facilidad con que avanzamos pisoteando al otro. Hemos construido la historia sobre el sufrimiento y no le hemos dado importancia". (Reyes Mate: Las deudas pendientes de la memoria. El País, ed. Galicia, Cultura, 21/10/2009, p. 45)

13/5/09

La deshumanización de las víctimas en sociedades desarrolladas también es totalitarismo

"El pensamiento europeo del siglo XX, en particular el relacionado con la experiencia del nacionalsocialismo, puede arrojar luz sobre las vivencias de las víctimas del terrorismo en el País Vasco en el pasado y en el presente. El exilio, la persecución, la deshumanización, el estigma, la agresión contra la integridad, las heridas de la identidad, la invisibilidad o el desamparo son elementos reconocibles en nuestro propio espacio. Tales prácticas, inequívocamente totalitarias, arrancan de un presupuesto común: hacen superfluos a los seres humanos. (...)

La reflexión sobre el nazismo impone una exigencia lógica, la asunción de una delimitación clara entre las figuras de la víctima y del victimario; de ello se desprende el compromiso de las instituciones políticas y de la sociedad en general de condenar categóricamente la violencia ejercida contra las víctimas, sin atenuantes ni subterfugios sustentados en la neutralidad o la equivalencia. (...)

Entre las dimensiones del reconocimiento figura en lugar destacado la que se refiere a la contribución de la sociedad para que la víctima pueda reconfigurar una memoria y construir un relato que ayude a restaurar su dignidad violentada. La justicia, en cuanto opuesta a la impunidad, es una condición básica al respecto. (...)

El paradigma del fundamentalismo étnico del nazismo permite concebir a las víctimas como un patrimonio colectivo, como una lección permanente de las derivas a las que ninguna sociedad puede sucumbir so pena de destruir los valores éticos y cívicos fundamentales. Es la lección del 'Nunca más'. (...)

Los supervivientes del nazismo se encontraron con el sufrimiento añadido de no ser en muchos casos bien recibidos al volver de los campos. No son la excepción aquellas víctimas del terrorismo que después de haber perdido a sus seres queridos siguen siendo objeto de diversas formas de estigmatización, por no hablar del reconocimiento antagónico de los victimarios, que renueva constantemente su dolor. (...)

Si los supervivientes del nazismo se impusieron la obligación de testimoniar sobre lo pasado para combatir a negacionistas y revisionistas, aquí el compromiso del testigo no se reduce al deber de memoria sino que es militante y social; y no debe ser tarea de las víctimas sino principalmente de los agentes políticos, de las organizaciones cívicas y de la sociedad en su conjunto (...)

La reflexión sobre el nazismo ha puesto de manifiesto que el discurso fanático y sectario daña directa y principalmente a las víctimas, pero afecta subsidiariamente al tejido social completo en el que tienen lugar los procesos de deshumanización consiguientes, por lo que comporta de degradación ética del entorno en su conjunto. Como en todos los casos en que se hacen presentes, las prácticas de terror acaban quebrando la fábrica misma de la sociedad y degradando los soportes cívicos del comportamiento colectivo. La presencia de víctimas, amenazados y perseguidos es sentida como un baldón en todas las situaciones de esa naturaleza, pero especialmente en la de aquellas sociedades avanzadas, con un alto nivel de bienestar y con una conciencia del valor de los derechos humanos; esto último da cuenta de la incomodidad que genera la visión de la imagen propia reflejada en el espejo oscuro del nacionalsocialismo." (Fundación para la Libertad, citando a Martín Alonso, EL DIARIO VASCO, 12/5/2009)


4/3/09

Perdón, venganza... ¿y la justicia?

"En 1993 era profesora de fisioterapia en la Universidad de Ciudad del Cabo, casada y con dos hijos. Una vida placentera. Un mundo aparte del de Letlapa Mphahlele, líder antiapartheid. Éste ordenó atentar contra la taberna donde Lyndi Fourie celebraba el fin de sus estudios de ingeniería civil. Cayó abatida.

Para Ginn, su madre, 1994 inició un proceso que la llevó del ansia de venganza al perdón y, después, a la reconciliación. Fourie y Mphahlele trabajan ahora juntos en una fundación por el diálogo interracial y la rehabilitación de excombatientes. Historia surafricana, triste, generosa, positiva. (...)

Cristiana, Ginn quiso perdonar. Los tres hombres detenidos por el atentado fueron condenados a 25 años de cárcel. Fourie inició su proceso de comprensión, "de la psique del oprimido, de cómo puede llevarlo a la violencia". Y también de comprensión del perdón, "un proceso por el que se abandona por principios el justificado derecho de venganza; las emociones llegan después, la alegría, también regresa". En 1998, Ginn, apenas salida del hospital en lucha contra un cáncer, se enfrentó de nuevo a los tres, en la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Habían solicitado amnistía. "Les dije que habían matado a una aliada". "Me dijeron que llevarían mi mensaje a sus comunidades y vi cómo ellos mismos se ponían las esposas, una imagen simbólica muy dura". Mujer de sonrisa cálida, con una cierta picardía, se emociona un poco durante la charla. Pero no dura la emoción. La sacude a un lado, "la alegría también regresa", sonríe y pregunta si podemos tomar postre.

Mphahlele no compareció ante la Comisión. Publicó un libro y en la presentación, en 2002, apareció Ginn, batalladora. Quedaron en verse en privado e iniciaron un diálogo que llega hasta el presente, hasta el trabajo en su fundación. Él dice que Ginn le ha dado el mayor regalo que un ser humano puede dar a otro, el del perdón. La considera un símbolo nacional. Ella asistió a la ceremonia de bienvenida prevista en su pueblo, en Limpopo, zona rural pobre. Allí, ella pidió perdón por la esclavitud, el colonialismo y el apartheid. Y ahora inquiere: "¿Qué sienten los españoles sobre lo que hicieron sus antepasados en Suramérica?".

Su marido no comparte sus ideales. "Pero si puedo perdonar a los asesinos de mi hija, ¿cómo no puedo perdonar a mi marido?", añade. Siguen juntos, dialogando." (GINN FOURIE: "El perdón pone fin al derecho justificado de venganza". El País, ed. Galicia, 16/02/2009 )

20/1/09

La memoria de los olvidados, es de justicia (nueva)

"Hay que distinguir entre la memoria de los supervivientes o herederos de la Guerra Civil y la de las víctimas de la misma. Los primeros decidieron libremente clausurar un pasado fratricida. Nadie imaginaba entonces que las víctimas tuvieran algo propio que decir.

Eran invisibles o mejor in-significantes. La política es de los vivos y con los muertos sólo cabía el gesto piadoso de darles honrosa sepultura. Pues bien, lo que ha cambiado desde 1979 hasta hoy es que los muertos son políticamente significativos y esto no por obra de la creencia en la resurrección de los cuerpos, sino en nombre de una nueva concepción de la justicia. Esta es la novedad. (...)

Eso es lo que ha cambiado en las dos últimas décadas. La reflexión sobre las víctimas del Holocausto ha colocado en el epicentro de la justicia la significación de las víctimas. Gracias a la memoria se hace presente el pasado. No cualquier pasado, sino el pasado de los vencidos (el de los vencedores siempre está presente). De esta suerte se amplía el campo de la justicia que deja de ser la búsqueda de un equilibrio entre las partes que están presentes, es decir, entre los vivos. Si esa realidad presente, pongamos la democracia española actual, tiene en su prehistoria tantas víctimas, está obligada a reconocer una deuda con el pasado.

Decir que nacemos con una deuda contraída es reconocer el sufrimiento que ha jalonado su historia y la ha hecho posible. Nace así el deber de memoria que no es cosa de alemanes, sino propio de las generaciones que han tomado conciencia del precio de la historia, de la lógica violenta con la que se ha construido la realidad que ha llegado hasta nosotros.

Ese nuevo imperativo categórico tiene pues un componente político. Si queremos que la historia no se repita no basta controlar a los neonazis. Lo que procede es cambiar la lógica política que lleva a la catástrofe: que la historia progresa inevitablemente sobre víctimas. Ese cambio no se substancia sólo cambiando los sistemas totalitarios del siglo XX con democracias respetuosas con la libertad, que fue lo que ocurrió, sino también incorporando ese pasado luctuoso a nuestro presente. Éste fue el meollo del Debate de los historiadores alemanes, que se preguntaban cómo ser alemán después de la barbarie nazi. Entendían que la identidad colectiva alemana estaba marcada por ese acontecimiento. Unidos, por tanto, no por grandes gestas, sino por una responsabilidad compartida." (REYES MATE: La herencia del olvido. El País, ed. Galicia, Opinión, 18/01/2009, p. 33)