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3/3/23

Un pogromo nunca visto de colonos judíos siembra destrucción y terror... una turba de 400 colonos judíos atacó varios pueblos y aldeas al sur de Nablus, en Cisjordania... los ataques duraron 17 horas sin parar. Los atacantes asaltaron tiendas, casas, coches... ardieron 30 casas y unos 100 coches. Se lanzaron piedras contra los palestinos y se les atacó con barras de metal. 400 residentes resultaron heridos en los ataques y uno murió. Se trata de un padre de cinco hijos que había ido recientemente a ayudar en el terremoto de Turquía. El ejército israelí no intervino de ninguna manera para parar a los colonos violentos. Al contrario, según los presentes, el ejército los estaba protegiendo

 "Con la extrema derecha en el poder en Israel, la violencia contra los palestinos se dispara. El domingo pasado cientos de colonos judíos llevaron a cabo incursiones sin precedentes contra varias ciudades y pueblos palestinos. Un político israelí calificó el ataque de «pogromo». Una dolorosa confrontación con su propia historia.

Una orgía de violencia

El domingo 26 de febrero una turba de 400 colonos judíos atacó varios pueblos y aldeas al sur de Nablus, en Cisjordania. Los colonos son residentes de las colonias judías en Cisjordania ocupada, consideradas ilegales por la comunidad internacional.

Los ataques duraron 17 horas sin parar. Los atacantes asaltaron tiendas, casas, coches y árboles. Dejaron un rastro de destrucción. Algunas casas fueron destrozadas o saqueadas.

En total ardieron 30 casas y unos 100 coches. Se lanzaron piedras contra los palestinos y se les atacó con barras de metal. 400 residentes resultaron heridos en los ataques y uno murió. Se trata de un padre de cinco hijos que había ido recientemente a ayudar en el terremoto de Turquía.

El ejército israelí no intervino de ninguna manera para parar a los colonos violentos. Al contrario, según los presentes, el ejército los estaba protegiendo. Muchos palestinos resultaron heridos por los gases lacrimógenos disparados por el ejército israelí.

Los ataques se produjeron en represalia por el tiroteo de ese mismo día contra dos israelíes a manos de un pistolero palestino en Cisjordania ocupada. Ese incidente, a su vez, fue una respuesta a la brutal incursión del ejército israelí una semana antes en la que mataron a 11 palestinos y otros 100 resultaron heridos, la más mortífera en Cisjordania desde 2005.

Pogromo

Merav Michaeli, líder del Partido Laborista, calificó las redadas de pogromo: «Lo que ocurrió anoche fue nada menos que un pogromo ejecutado por milicias armadas, cuyos representantes están hoy en el gobierno. Algunos guardan silencio y otros permiten que otros políticos digan que se trataba de un acto necesario de disuasión».

La palabra pogromo procede del ruso y significa destruir o devastar. Se utiliza para ataques violentos contra grupos minoritarios, caracterizados a menudo por la destrucción de sus hogares, negocios o centros religiosos.

En el siglo XX se produjeron pogromos en Rusia, Ucrania, Polonia, Marruecos y la Alemania nazi, dirigidos principalmente contra los judíos. Iban acompañadas de violencia física e incluso asesinatos con la intención de intimidar a los judíos y así expulsarlos u obligarlos a asimilarse al entorno.

Es vergonzoso que estas prácticas estén surgiendo en el Estado israelí. Es una confrontación particularmente cínica con su propio pasado.

La extrema derecha incita

Las agresiones cada vez mayores contra los palestinos no son casuales. Se producen varios meses después de la instauración de un gobierno de extrema derecha en Tel Aviv.

Tras el asesinato de los dos colonos, el Primer Ministro Netanyahu pidió «no tomarse la justicia por su mano», aunque lo hizo para guardar las apariencias en el extranjero.

Su ministro de Finanzas extremista, Bezalel Smotrich, que ha recibido amplios poderes sobre Cisjordania, exigió que Israel respondiera «sin piedad, con tanques y helicópteros».

Su cuenta de Twitter dio un like a un tuit en el que se pedía la «aniquilación» de Huwara, la localidad donde murieron los dos colonos tiroteados.

«¿Cómo podemos restablecer la seguridad? Ya no utilizamos la palabra «proporcionalidad». Ponemos fin a nuestra objeción al castigo colectivo… Nos quitamos los guantes. Un Huwara cerrado y quemado, eso es lo que quiero ver. Es la única forma de lograr la disuasión».

Reacción occidental

Sorprende también la tibia reacción de Occidente. Si se produjera un pogromo y una redada mortal de este tipo, por ejemplo, en Irán o Venezuela, sería noticia de primera plana. Nuestros políticos harían cola para condenarlo enérgicamente y pedirían sanciones económicas. No ha ocurrido nada de eso, parece que Israel se puede permitir mucho, realmente mucho."                    

(Marc Vandepitte , Rebelión, 02/03/2023; Fuentes: Aljazeera, Financial Times ; Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2023/02/28/ongeziene-pogrom-van-joodse-kolonisten-zaait-vernieling-en-terreur/ )

20/10/10

"No podemos echar a los hijos de inmigrantes. Son israelíes"

"El Gobierno israelí ha decidido deportar a 400 niños en los próximos días. Son hijos de inmigrantes, críos o adolescentes, en su mayoría nacidos y educados en Israel. El asunto ha suscitado una intensa polémica en el país y evoca recuerdos oscuros.

"Hay mucha gente que no puede soportarlo, porque lo que el Gobierno quiere hacer con esos hijos de inmigrantes es lo mismo que les hicieron a nuestros abuelos en Polonia", dice Alisa Olmert, una de las líderes del movimiento que lucha para que los niños se queden. (...)

"La situación de los inmigrantes en Israel es absurda, porque somos el único país desarrollado que carece de una política de inmigración", explica.

La confusión administrativa condujo a la actual crisis. La llegada de trabajadores extranjeros, fundamentalmente asiáticos y africanos, se hizo masiva después de la segunda Intifada (2000-2005), cuando empezó a levantarse el muro y la economía israelí se cerró a los trabajadores palestinos.

Los nuevos inmigrantes llegaban con visados por cuatro o cinco años y, en teoría, no podían tener hijos durante su estancia. Evidentemente, los inmigrantes se quedaron más tiempo, tuvieron hijos y los escolarizaron.

"Israel es especial, somos un campo de refugiados para los judíos de todo el mundo y existe la necesidad de mantener el carácter judío de nuestra sociedad precisamente para que no vuelvan a ocurrir los acontecimientos del pasado; por eso se limita la residencia de los no judíos", declara.

"Pero esos hijos de inmigrantes, aunque no vayan a ser nunca judíos, tienen el hebreo como primera lengua y son culturalmente israelíes. ¿Cómo podemos echarles?". Olmert recuerda que, de todas formas, no todos en Israel son judíos: el 20% de la población es árabe." (ALISA OLMERT: "No podemos echar a los hijos de inmigrantes. Son israelíes". El País, sociedad, 14/10/2010, p. 29)

3/7/09

Militares israelíes rompen su silencio para denunciar el maltrato que sufren los palestinos



"Tomamos el colegio y detuvimos a cualquier persona entre los 17 y los 50 años. Todos vinieron maniatados y con los ojos vendados. Cuando pedían ir al servicio, los soldados los llevaban y los golpeaban sin ninguna razón que justificara esas palizas. Muchos fueron detenidos para recabar información para los servicios de seguridad, no porque hubieran hecho algo. En general, a la gente se la mantuvo sentada durante 10 horas al sol. Se les daba agua de vez en cuando. Los soldados pasan 10 horas de pie, aburridos, así que golpean a la gente. Tal vez es su única satisfacción".

Sucedió en Hares, un pueblo del norte de la Cisjordania ocupada en marzo pasado.

El diálogo entre el soldado que prestó este testimonio y un activista de Breaking the Silence, una combativa ONG israelí, prosigue:

-Hay soldados que piensan que las esposas de nailon son para inmovilizar y para impedir que la sangre llegue a los dedos. Se ponen azules.

-¿Cuánto tiempo pasaron así?

-Siete horas. Al final, tras quejas y lloros, el comandante ordenó que aflojaran las esposas.

-¿Participó el batallón entero?

-Sí.

-¿Comenzó la operación de día?

-Por la noche. Trajeron al conserje del colegio a las tres de la madrugada y abrió las clases.

-¿Con qué criterio detuvieron a la gente?

-A partir de los 17 años. Pero había chicos de 14 años. Eran unos 150. La mayoría, en pijama.

-¿Viste otros incidentes?

-Muchos reservistas participaron y celebraron las humillaciones, insultos, tirones de pelo, patadas y bofetadas. Era la norma. Lo que sucedió en los servicios, lo que llamamos el baile de los demonios, fue lo más extremo.

Un grupo de judíos, varios de ellos ex suboficiales y fervientes creyentes, pelean a brazo partido para dar a conocer lo que tantos en Israel saben, pero que muy pocos osan contar. (...)

Es el caso de otro uniformado. D., cabo de 19 años de la Brigada Kfir, la más implicada en los desmanes en Cisjordania. D. no aguantó más después de la redada en Hares, el 26 de marzo. Describió a sus superiores el comportamiento de muchos compañeros y se negó a prestar ciertos servicios en Cisjordania. Fue condenado a 30 días de prisión. "La opinión común entre los soldados del batallón Haruv", acusa D., "es que los árabes son animales salvajes que deben ser destruidos". (...)

Las operaciones de la Brigada Kfir -en la que sirven cientos de jóvenes de la extrema derecha nacionalista y religiosa- son constantes en Cisjordania. A veces acompañan a los colonos en sus asaltos a pueblos palestinos. Muchos soldados son a su vez colonos de esta brigada que dispone de información precisa recabada de chivatos palestinos -son legión- y mediante operaciones destinadas a conocer hasta el último rincón de un pueblo. Lo llaman mapeo.

Habla un sargento de la brigada: "Entramos en una casa. Reunimos a la familia en una habitación y ordenamos a un guardia que los encañone... Se fotografía todo, se inspecciona lo que hay en la vivienda y se pasa la información a los servicios de seguridad. Pero lo que conmociona es que los hay que roban". Con frecuencia se cae en la violencia gratuita.

"Yo", agrega el sargento, "no lo he hecho, pero mis amigos sí me hablan del vandalismo". Y de destrozos del mobiliario de viviendas con madres y niños presentes, de humillaciones a minusválidos. "Cuando me alisté estaba muy motivado. Entrené, y ya prestando servicio vi a la gente comportarse como animales... Como si fueran dioses", explica, muy pesimista sobre las posibilidades de cambiar la situación. "Para los soldados, árabe es sinónimo de terrorista. Así es como han sido educados".

Los soldados disfrutan de una posición de superioridad abrumadora. Armados hasta los dientes frente a una temerosa población local que desea pasar el trámite en el control militar de turno lo antes posible, aunque las dilaciones deliberadas son habituales. Lo explica el citado sargento: "Cuando tienes un arma y pides algo a un palestino le estás forzando. Tiene miedo. El árabe puede decirnos: 'Sí, toma, no hay problema'. Sabe que puedes perseguirle si dice una palabra fuera de lugar".

"Recuerdo", dice el suboficial, "mi primera vez en un control militar. Vino un grupo de reservistas para enseñarnos. Uno de ellos vio un taxi repleto de gente. Salieron [los palestinos] del taxi y comenzaron a pedirles las identificaciones y a buscar en las bolsas. Uno encontró una camiseta original del Real Madrid, y me preguntó si la quería. Si hubiera querido me la habría quedado". (El País, Domingo, 28/06/2009, p. 9)

30/12/08

¿El "apartheid" israelí se basa en "progroms"?

"Después de la tardía evacuación del inmueble, decenas de colonos se dieron al vandalismo. Apedrearon a palestinos, quemaron casas y vehículos, incendiaron la colada e intentaron linchar a una familia de 20 personas recluida en su vivienda. Un grupo de periodistas israelíes impidió el crimen, no sin indignarse, porque la policía y el Ejército miraron a otro lado. Uno de los extremistas, de avanzada edad, disparó a bocajarro contra dos adultos árabes. El juzgado que ahora le imputa ha dictaminado que no hubo provocación, que él es el asaltante. La prueba es concluyente: la grabación de la ONG israelí Betselem. "Somos los hijos de un pueblo cuya ética está construida sobre la memoria de los pogromos. La imagen de judíos disparando a palestinos inocentes no tiene otro nombre que pogromo", lamentó Olmert.Son decenas de miles los israelíes que no toleran estas persecuciones. Muchos se dicen avergonzados. (...)

Muchos de los asaltos violentos de los colonos están motivados por conflictos entre el Gobierno y los fanáticos judíos. A mediados de agosto, un oficial del Shin Bet, el espionaje interno israelí, ilustraba a otros mandos policiales y militares: "La violencia de los colonos es intencionada, planeada y viene acompañada del pago de un precio". Lo pagan civiles palestinos de Cisjordania. Los colonos lo dicen sin tapujos: si el Ejército, como ha sucedido, desmantela casas prefabricadas o caravanas asentadas sin permiso del Gobierno, los palestinos sufrirán las consecuencias. Sólo en la primera mitad de este año se registraron 429 ataques contra árabes en territorio ocupado. En 2007 fueron 551. Y desde agosto se agravan las agresiones. La cosecha de la aceituna, como es habitual, está jalonada de asaltos contra los campesinos árabes de las cercanías de los asentamientos. Este año ha crecido la saña.

Los fundamentalistas judíos han invadido pueblos palestinos, destrozado sus casas acompañados por soldados indolentes y calcinado decenas de coches. Cuando los soldados israelíes cumplen su misión, les pinchan las ruedas de sus vehículos; han lanzado perros contra ellos; han roto el brazo a algún militar; han puesto precio a la cabeza de líderes pacifistas israelíes; han quemado casas árabes en Acre, Tel Aviv y Jerusalén; han apuñalado a transeúntes palestinos, y han colocado una bomba en el portal de Zeev Sternhell, prestigioso intelectual. Resultó herido. Todo ello en las últimas semanas de rebelión contra un Estado tan pasivo a la hora de actuar como contundente en la amenaza. (...)

"En Hebrón se ha generado una situación que es una desgracia nacional, un pecado genuino y un crimen. El apartheid ya está aquí. Pero no sólo en Hebrón... El robo de las propiedades palestinas es testimonio de la quiebra del Estado cuando se enfrenta al atrevimiento de los colonos y a su determinación para no retroceder ante ninguna consideración ética o legal", ha opinado en el diario Haaretz Zeev Sternhell. (...)

Sternhell destaca el gravísimo riesgo que supone la empresa de los asentamientos: "La colonización es un desastre histórico... Si Israel es incapaz de reunir el coraje necesario para ponerle fin, la colonización podrá punto final al Estado de los judíos y dará paso a un Estado binacional". Un país en el que la demografía, favorable siempre a los palestinos, desempeñaría un papel crucial en la eliminación del carácter judío del Estado." (Juan MIguel Muñoz: Los colonos judíos se rebelan. El País, Domingo, 14/12/2008, p. 6/7)

24/10/08

Progrom de palestinos en Acre

"Las piedras como puños y los restos de los cócteles molotov aparecen entre los escombros calcinados. De la casa de Berta y Mohamed Ahmed queda el esqueleto. Negro. "Vivo aquí desde hace 28 años y quemaron hasta mi buzón. Los vi desde la ventana. Son gente de este barrio; los puedo reconocer", narra atropelladamente el cincuentón Mohamed. Grita y apenas resiste el llanto. "Reían mientras nos atacaban. Los vecinos habían retirado los coches para que no los quemaran. Estaba todo planeado. Los policías estaban a 100 metros; no hicieron nada, y los bomberos no apagaron las llamas".

La ciudad de Acre, patrimonio de la humanidad, es un polvorín. Catorce casas de árabes han sido arruinadas; seis, calcinadas por fundamentalistas judíos. Catorce familias viven desde entonces en un hotel de la preciosa ciudad vieja. En Acre -50.000 vecinos, el 40% de ellos árabes-, la convivencia, siempre frágil y cargada de recelo, ha recibido un golpe devastador.

El asalto impune a la residencia de los Ahmed sucedió en la madrugada del sábado 11, cuando ya había brotado la chispa de los disturbios en la festividad judía de Yom Kipur, el 9 de octubre. Un árabe se atrevió a conducir su vehículo en un barrio mixto árabe-judío. Una afrenta para los religiosos judíos en fecha tan señalada. No digamos para los más fanáticos, que organizaron una persecución inmediata. Asediaron al árabe en casa de su hija y la apedrearon durante horas. "Muerte a los árabes", chillaba la horda, según relatan varios lugareños.

Desde las mezquitas se advirtió de la agresión y cientos de jóvenes árabes se dirigieron al barrio de Shikun. Quemaron docenas de coches y destrozaron lunas de comercios de judíos en la principal arteria de la ciudad. La policía sólo controló la situación a las cuatro de la mañana, y los daños se repararon con rapidez. (...)

Una anciana judía, ya en los noventa, asiente a las palabras de las dos hijas que le acompañan. "Son nazis judíos. El boicoteo a los comerciantes árabes es como lo que sucedió en los años treinta en Alemania". Su madre abandonó Berlín en 1933 cuando el antisemitismo se desató virulentamente.

El pequeño pogromo de Acre resulta también intolerable para Dov Yirmia, que lo ha visto todo a sus 94 años. "Nací durante el Imperio Otomano en un pueblo de Galilea. Después vinieron los 30 años de mandato británico. Ahora llevo 60 años bajo el paraguas de Israel. Fui oficial en la guerra de 1948. Lo sucedido no ha sido espontáneo. Ha sido planeado por racistas judíos que quieren librarse de los árabes. Mi país ha tomado el rumbo equivocado. Es un grave riesgo para Israel y los judíos".

Yirmia habla frente a una tambaleante carpa improvisada en el centro de la ciudad de los cruzados. Allí, Walaa -una joven estudiante de 20 años que prefiere omitir su apellido- siente miedo. "Vivía en un edificio de 32 pisos en el que residen otras tres familias árabes. Me amenazan de muerte desde hace meses. Tengo a un concejal por testigo, que vio quién me amenazó. No volveré", insiste una y otra vez. Y tampoco denunciará la amenaza. Teme represalias. Walaa habla hebreo, inglés y árabe, y chapurrea español. Es una palestina de Acre que, como su amiga Noor Alí -también en la calle-, gusta del atuendo occidental: nada de velo, y brazos al aire.

Colonos extremistas evacuados de Gaza en 2005 se han instalado en Acre. Los bajos precios subvencionados de las viviendas son golosos. Han florecido las yeshivás (escuelas religiosas), y los activistas que patean la ciudad afirman que son ellos quienes azuzan el fuego. Un fuego del que trata de sacar tajada el Movimiento Islámico de Israel, que aportó inmediatamente 1.000 shekels (200 euros) de ayuda a cada familia, que prefiere desvincularse de los islamistas. "Si esas 14 familias no regresan a sus hogares, el Estado estará protegiendo la limpieza étnica y respaldando a los racistas", explica el eurodiputado David Hammerstein, alucinado por lo que observó durante dos días de charlas en Acre.

Hoy y mañana, los judíos concluyen la festividad del Sukkot. Pasearán la torah por la descuidada -aquí no invierten las autoridades- ciudad vieja, habitada por árabes. Lankri asegura que extremistas judíos planean organizar disturbios. Pero, a diferencia de lo que decidió sobre el festival de teatro, dice que no prohibirá la marcha religiosa." (El País, ed. Galicia, 20/10/2008, p. 6)