"¿Puede haber poesía después de Auschwitz?"(Adorno).............. "¡Es un deber vivir después de Auschwitz!"(Imre Kertéz).............
26/4/17
El violinista del ghetto de Varsovia
3/10/14
La niñera que se convirtió en madre de un niño judío... y el oficial de las SS que los salvó
Oren, autor de best-sellers, ha reconstruido esta "historia real" en una novela de 400 páginas en la que, además de la adinerada familia Stolowitzky, muestra a otros personajes atrapados por sus asfixiantes circunstancias personales, como el oficial de las SS Karl Rink, que se afilió al nazismo para tener un puesto de trabajo y vio cómo sus correligionarios asesinaban a Mira, su esposa judía, lo que le hizo tomar partido, de forma disimulada y arriesgando su vida, por aquellos a los que le habían ordenado exterminar.
Cuando el conflicto bélico acaba, Gertruda y Michael viven una nueva odisea: embarcan junto a otras 4.500 personas en el célebre barco Exodus, en julio de 1947, en dirección al lugar donde nacerá el Estado de Israel. Michael cuenta que cuando Ram Oren se puso en contacto con él, quería escribir un libro sobre el Exodus e incluir unas líneas de su odisea junto a Gertruda. "Sin embargo, cuando quedamos, hablamos durante horas y al acabar me dijo: 'Michael, nunca había oído una historia tan fascinante". El motivo de su libro había cambiado.
Sin que se trate de una gran novela, el texto narra con logrado realismo acontecimientos históricos como la Noche de los cristales rotos, del 9 al 10 de noviembre de 1938, o la lucha por la supervivencia en el gueto de Vilna tras la invasión nazi.
21/2/14
La información sobre las atrocidades nazis corre ya por todas partes. No hay ignorancia, hay silencio cómplice de la Iglesia española y del gobierno de Franco
10/2/14
Todo era recelo en los guetos. Miedo, suspicacia, pésima alimentación, peligro constante de muerte...
20/12/13
Lo que ven los españoles no es sino una pequeña muestra de lo que está sucediendo en la ciudad
17/5/13
A mi madre la mataron... le dispararon como a todos los judíos de la fosa
Esperábamos que padre estuviera vivo todavía. No sabíamos si había conseguido escapar. Deambulamos solos por el bosque durante unos días, y conseguimos entrar en contacto y supimos que padre estaba vivo, y nos reunimos con el.
Había conseguido huir con los cavadores, que se habían rebelado; les dispararon y él consiguió escapar. Unas diecisiete personas que se habían rebelado, y habían conseguido escapar, se salvaron, fuimos a establecer un primer contacto con los guerrilleros, que comenzaban a organizarse por entonces.
La primera operación que llevaron a cabo los guerrilleros judíos contra la Gestapo fue unas dos semanas después de la matanza, una operación ejecutada por judíos jóvenes. Salieron y, a corta distancia del pozo, tendieron una emboscada a la dotación del cuartelillo del pueblo, al jefe de la Gestapo del pueblo, que, si no me equivoco, se llamaba Kopke; consiguieron herir y matar a algunos."
23/4/13
Con los niños no hacía falta disparar mucho. Dispararon varias veces y los niños cayeron
Cuando llegamos a aquel lugar, vimos a gente desnuda que ya estaba allí, así que pensamos que quizá los habían torturado, que todavía quedaba al-guna esperanza de seguir con vida. Huir era imposible. Yo sentía curiosidad por ver si había alguien detrás de la colina donde la gente tenía que estar y di una vuelta rápida.
11/11/08
Encerrado con el general Stroop
Durante el pormenorizado relato de Stroop de la liquidación del gueto, con el uso de lanzallamas, cuando el general habla de los niños -asesinados como todos los demás: "¡No se puede imaginar cómo gritaban mientras se freían y ahumaban!"-, Moczarski le hace callar con un grito: no puede seguir oyendo. (...)
Confrontado por el polaco a la realidad de los campos de exterminio, Stroop calla; toma un trapo y limpia la celda, sin decir una palabra. Poco a poco, mientras desgrana su vida, Stroop hace revelaciones: él personalmente se encargó de eliminar al mariscal Von Kluge, cuya muerte se hizo pasar por suicidio. A Canaris lo colgaron de un gancho por las costillas. Otto Skorzeny colaboró en la lucha en el gueto. Himmler vomitaba en los aviones.
Hay momentos que transpiran una extraña maldad en los recuerdos del nazi: una vez, supersticioso, mata a tiros a un búho tendido sobre la carretera; otra, abronca a sus subordinados porque se ha manchado las botas con la sangre de un ejecutado. Una tarde revela candorosamente en la celda el plan que urdió para eliminar a la población sobrante de Ucrania: el genocidio por vodka, habituarles a la bebida hasta exterminarlos. Lo dice completamente en serio. (...)
En la intimidad de la celda, el general revela su falta de coraje físico, su esnobismo, su tendencia al escaqueo, su misoginia, su mediocridad, su servilismo, su mezquindad (se come a escondidas los caramelos que le envían), la manera en que fue ascendiendo rastreramente en el tronco podrido del III Reich... La emoción que le produjo tener a cenar a Himmler o ver a su hijito de ocho años con mini uniforme de las SS mandando a los criados. Un día, en plan amistoso, se pone a medir los rasgos antropológicos de Moczarski ¡para evaluar su arianidad! (...)Expresa su admiración por las mujeres judías que combaten, con una pistola en cada mano, en el levantamiento del gueto, pero explica cómo dio órdenes de acribillarlas cuando se rendían. Habla del SS ex perfumista gracias al cual rastreaban en los búnkers subterráneos la "peste judía". Y de los "paracaidistas" del gueto: así llamaban a la gente que se lanzaba desde los edificios en llamas. "Mis SS adquirieron la costumbre de dispararles al vuelo, una gran diversión", dice dando vueltas por la celda imitando a un cazador: "¡paf!, ¡paf!". A veces suspira recordando el "hermoso" broche de la Grossaktion: la voladura con su propia mano de la Gran Sinagoga de Varsovia al grito de "¡Heil Hitler!". (El País, ed. Galicia, Cultura, 09/11/2008, p. 47)
7/11/08
El Guantánamo israelí incluye a toda Palestina
Le produjo náusea al ex comandante de la Brigada Golani del Ejército israelí después de observar el vídeo emitido anoche por el canal 10 de la televisión. "Uau. Es duro ver esto. Primero, estoy avergonzado. No entiendo por qué los soldados necesitan esto", se arrancaba el ex oficial. La escena transcurre en un control militar de Cisjordania. Un grupo de soldados observa a un palestino adulto detenido, maniatado, con los ojos vendados. Ríen mucho. Como si se tratara de un niño de escuela, uno de los uniformados obliga a repetir al civil arrodillado.
Soldado: -"¿Quieres un caramelo?".
Detenido: -"Caramelo".
Intercambian unas palabras y se escucha la carcajada desenfrenada de un uniformado.
Soldado: -"Di: Papá fue a trabajar".
Detenido: -"Trabajar".
Soldado: -"No. Papá".
Detenido: -"Papá".
Soldado: -"Fue".
Detenido: -"Fue".
Soldado: -"A trabajar".
Detenido: "A trabajar".
Soldado: "Te traerá un regalo".
Detenido: "Regalo".
El joven militar pide un aplauso a sus colegas.
Soldado: "Y Golani".
Detenido: "Y Golani".
Soldado: "Te traerá un palo".
Detenido: "Palo".
Soldado: "Para tu culo".
Detenido: "Para tu culo".
El palestino apenas puede contener el llanto. Los soldados no paran de ríen.
Este abuso ha sido grabado. Como lo fue la orden del teniente coronel Omri Burberg para que uno de sus subordinados disparara una bala de caucho en la pierna a un palestino también maniatado y con ojos vendados. Sucedió en junio. Pero las humillaciones gratuitas son cotidianas en cualquiera de las docenas de puestos militares que salpican el territorio ocupado palestino, unos controles que no pueden eludir y en los que pasan horas cada día para entrar y salir de las ciudades y pueblos.
La media docena de soldados que se mofaban del palestino no mostraban tensión alguna. A juzgar por las carcajadas, se trató de un pasatiempo más. Un portavoz del Ejército aseguró que se estudiaría el caso y que se tomarían medidas. Es lo habitual. Lo que no es frecuente en que los militares reciban castigos acordes con la ofensa cometida. Si es que los reciben. Un uniformado que confesó haber disparado fuego real a un hombre en Hebrón -"me miró mal", aseguró? estudia libre en una yeshiva (escuela religiosa). Se han producido este año casos extremos. Como el del soldado que celebró su licenciamiento forzando a palestinos a montarse en un vehículo militar para luego arrojarlos en marcha a 80 kilómetros por hora. Uno de ellos falleció, otro resultó gravemente herido. El soldado fue condenado a seis años de prisión tras un acuerdo judicial, una opción de la que carecen los palestinos implicados en delitos graves. Casi 700 de ellos están encarcelados sin que se presenten cargos contra ellos. Algunos durante años. Es el Guantánamo israelí.
Acudir a los tribunales israelíes es casi una pérdida de tiempo. Las ONG de este país denunciaban recientemente que el 90% de las demandas presentadas son archivadas sin que se abra un procedimiento. La gran mayoría de los golpeados y vejados en los controles militares opta por tragarse el sapo." (El País, Internacional, 07/11/2008)


