Mostrando entradas con la etiqueta dd. Represión franquista: ancianos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dd. Represión franquista: ancianos. Mostrar todas las entradas

11/1/24

La División Littorio, dirigida por el comandante Gambara, íntimo de Mussolini, había concentrado a todos los ancianos, mujeres y niños naturales de Santa Coloma de Queralt, así como a los de los otros pueblos... un nuevo grupo de soldados portadores de ametralladoras instalaron estas de forma que dieran una perfecta organización de fuegos sobre la masa de personas allí congregadas... De pronto sonó la voz de mando y las máquinas comenzaron su ruido con los gritos de terror y con los ayes de las madres que llevaban en brazos a sus hijos y los de los niños que buscaban el regazo de sus madres. Era una impresión verdaderamente dantesca... Caían racimos de mujeres, hombres y niños hasta el número de 225 o 250 en que se calcula el total de los asesinados en masa

 "Santa Coloma de Queralt es un municipio de la provincia de Tarragona. En este mes de enero, se cumplirán 85 años de la masacre que tuvo lugar en dicha población en 1939, tres meses antes de que terminase la guerra en el frente bélico.

Pasto del olvido

El hecho fue considerado tan bárbaro y tan cruel como el perpetrado por el ejército golpista en Guernica, Málaga-Almería y otras ciudades españolas. Pero ni siquiera en Wikipedia, cuando se habla de la historia de dicha población, se recupera dicho acontecimiento que, cuando sucedió, tuvo una respuesta conjunta de la clase política española que se mantenía fiel a la República.

La ofensiva de Cataluña, batalla de Cataluña, campaña de Cataluña o Defensa de Cataluña fueron los términos con los que se denominó el conjunto de operaciones militares que libraron los golpistas y el ejército leal a la República, desde diciembre de 1938 hasta febrero de 1939, es decir, hasta que los fascistas entraron en Barcelona.

En el relato de lo que sucedió, antes de que las tropas rebeldes se hicieran con Barcelona, el nombre de Santa Coloma de Queralt aparece de pasada, de modo accidental, sin detenerse en la tragedia que sufrió. Ya no digamos, una vez terminada la contienda. El silencio redujo a pavesas lo ocurrido.

Efecto de la “profundización”

El periódico falangista Arriba España describía, con fecha del 15 de enero, la situación estratégica de la guerra en esta comarca calificando el avance de las tropas fascistas como “efecto de la profundización”, un cínico eufemismo con el que se quería expresar las actuaciones de las fuerzas rebeldes contra la población republicana, fuese militar o no, con el fin de aplastar la “resistencia marxista” (Arriba España, 15.1.1939). Es decir, cuanta más “profundización”, más ciudades destruidas y más muertos.

En ese triunfal reportaje, después de contar cómo se “había batido enérgicamente a los rojos” y conquistar Valls y distintos pueblos de la comarca, se decía:

“Para esta profundización (entrada en Barcelona) ha sido menester derrotar terriblemente al enemigo y ocupar el pueblo de Rocafor, Motbrió de la Marca y Conesa y quedaban a dos kilómetros escasos de Santa Coloma de Queralt”.

Y ahí quedaba toda la referencia a esta población. Después proseguía:

“Poco más al Sur de este lugar franqueaba la divisoria con la provincia de Barcelona, que en esta misma tarde ha comenzado a ser liberada. La desmoralización del enemigo, abatido siempre por nuestras bayonetas, se acentúa por momentos en todos los sectores y cada nuevo día que se traduce en otra gran victoria, que comprende los objetivos exactos y gloriosos de esta ofensiva que quedará en la historia como la interpretación más genial de la guerra realizada por la mente singular del Caudillo” (Arriba España, Diario de Navarra, 15.1.1939).

Que los periódicos golpistas obviaran cualquier masacre perpetrada por el Glorioso Movimiento Nacional no entraba en la lógica publicitaria de la guerra. Pues era timbre de gloria alardear de ellas, no solo para animar a los suyos, sino para meter miedo al enemigo. Pero, en esta ocasión, ni siquiera salió a la palestra pública, incluso mintiendo, como ya hicieron con Guernica, atribuyendo a los propios habitantes de Santa Coloma o a los mismos republicanos dicho acto de barbarie contra una masa indefensa de hombres, mujeres y niños.

Lo que pasó

Lo que sucedió el 14 de enero de 1939 por la mañana fue que una escuadra compuesta por cinco Savola Marchetti SM 79 provenientes de una base aérea de Zaragoza bombardearon Santa Coloma de Queralt y sus alrededores para dejar expedito el avance de los tanques. Por la tarde, un columna de tanques de la División Littorio -su comandante en jefe era Gastone Gambara-, entró en la población.

Pero no contó con la resistencia de las fuerzas republicanas de la zona lo que dio dando lugar a intervenciones heroicas, como la del cabo republicano Celestino García Moreno, que, saltando de su trinchera y a base de granadas, sostuvo en liza a una columna de tanques, heroicidad que contaron los periódicos  de izquierdas, haciendo que, incluso, el presidente Negrín aplaudiera públicamente dicha gesta. La prensa de izquierdas no tardó en hacer de Celestino el héroe de la España Republicana del momento.

Pero el día 19, la División Littorio entró de nuevo en liza y en esta ocasión las fuerzas republicanas, muy inferiores en armas y en soldados a las fuerzas fascistas, se vieron obligadas a salir de Santa Coloma de Queralt. Lo que sucedió después viene recogido en la  prensa de izquierdas de la época. Ni una palabra en los periódicos de la derecha.

Así, del periódico anarquista CNT y de Claridad, socialista, entresaco la descripción realista de lo que sucedió y que ningún periódico de derechas desmintió:

“Al llegar a una de las bases de repliegue, el jefe de la división ha hecho las siguientes declaraciones: Después de nuestra salida del pueblo de Santa Coloma de Queralt observamos que en el centro de una de las eras se encontraba un gran gentío en medio de un impresionante silencio. Nuestras posiciones venían a ser como un mirador colgante sobre la campiña. Observamos, con el auxilio de los prismáticos, cuantos movimientos se realizaba abajo.

El silencio de aquella masa de gente a la que precedía tropas que gesticulaban y gritaban fue convirtiéndose en gritos de dolor. La División Littorio a la que pertenecían las tropas que operaban por este sector, había concentrado a todos los ancianos, mujeres y niños naturales de la población, así como a los de los otros pueblos. Allí estaban confundidos evacuados del Norte, de Madrid, de Andalucía, de Aragón y de los pueblecitos catalanes últimamente amenazados por la invasión.

Pudimos ver con toda claridad que un nuevo grupo de soldados portadores de ametralladoras instalaron estas de forma que dieran una perfecta organización de fuegos sobre la masa de personas allí congregadas. Para los facciosos todos que habían huido de su terror eran rojos peligrosos.

De pronto sonó la voz de mando y las máquinas comenzaron su ruido con los gritos de terror y con los ayes de las madres que llevaban en brazos a sus hijos y los de los niños que buscaban el regazo de sus madres. Era una impresión verdaderamente dantesca que jamás se borrará de nuestros ojos. Caían racimos de mujeres, hombres y niños hasta el número de 225 o 250 en que se calcula el total de los asesinados en masa” (Febus. Claridad y CNT, 18.1.1939).

El titular de La Voz del combatiente -diario del ejército del centro- lo resumió de este modo: “En una era de las proximidades de Santa Coloma de Queralt dispararan con ametralladoras contra una masa de 250 personas indefensas”.

Hay que añadir a esta tragedia que el alcalde de la población, Luis Solá Pedró, tampoco se libró de la persecución fascista. Fue detenido el 27 de enero y fusilado el 20 de octubre de 1939.

Condena de Solidaridad Obrera

El periódico anarquista Solidaridad Obrera fue el más contundente en condenar la masacre de Santa Coloma.  Entendía que tal bestialidad no era propio de españoles, ni de hombres. Quizás, como insinuaba Solidaridad, los periodistas afectos al golpismo  no quisieron saber nada de este hecho por “considerarlo fruto de los instintos más bajos de la zoología”. Pero el antecedente de lo sucedido en Guernica y en la carretera de Málaga hasta Almería, la conocida como la masacre de la Desbandá en febrero de 1937, no parece aconsejable adherirse a dicha tesis. De hecho, el Ministro de la Gobernación, Serrano Suñer, al término de la guerra envió un telegrama bien efusivo al secretario general del partido fascista, Starace, expresándole “su admiración por la eficaz y soberbia organización del partido” (Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro, 18,6.1939).

 Y no hay que olvidar que quien dirigía las tropas de la División Littorio, comandante Gambara, era íntimo de Mussolini.

“Feroz bestialidad de los invasores. La hecatombe de niños, mujeres y de ancianos en Santa Coloma de Queralt. No. No. Ese inmundo y repugnante crimen que ha sido perpetrado por las hordas de la invasión en Santa Coloma  Queralt no puede ser achacado a españoles. Ni a españoles ni a hombres.

Los más feroces instintos de la más baja zoología, el refinamiento del crimen más abyecto, la barbarie más inaudita entre los más sanguinarios bárbaros, no son comparables a esta hecatombe de víctimas inocentes e inermes, encadenadas por la invasión, segadas por el fuego de las ametralladoras. Allí, sobre la era donde el pan de cada día, por años y siglos, ha sido conseguido con su sudor y emoción de un trabajo honradamente practicado, ha sido vertida la sangre de niños, de mujeres, de ancianos, por la ferocidad fascista de los extranjeros.

Crimen inútil. Crimen estúpido. Crimen que deshonra tanto a las bestias que lo han ejecutado como a los hombres de todo del Mundo, que nada hacen por paralizar el brazo de los asesinos; que deshonra la Civilización y a los Gobiernos, a todas las instituciones humanas, encasilladas en un frío egoísmo o en una conmiseración pasiva, ante el calvario de un Pueblo sometido a las terribles desventuras.

Las feroces bestias que se alimentan de sangre inocente que, en santa Coloma de Queralt y en los pueblos esclavizados -nunca sometidos- de Cataluña, dan rienda suelta a sus instintos, son las que quieren someternos.

¡Se equivocan! Con el ímpetu y la sagrada cólera de la venganza dura, inflexible, temas, hasta que del enemigo no queden en nuestro suelo ni las cenizas” (Solidaridad Obrera, 19.1.1939).

Descripción de la masacre por Margarita Nelken

Margarita Nelken, entonces militante del Partido Comunista, relató en un artículo tan extenso como intenso lo sucedido en Santa Coloma. En él, además de hacer una descripción tan cruda como vívida de lo sucedido en dicha era, haría un elogio de Cataluña como país, pues, en su opinión, era objeto del odio felino tanto de los fascistas españoles como italianos. El artículo lo reprodujo Frente Rojo. Este largo fragmento era parte de su contenido:

“Después de la tragedia de santa Coloma. Con centuplicado coraje.

Creíamos haberlo visto ya todo en punto a barbarie. Después de la matanza de Málaga y Almería en que millares y millares de indefensos fugitivos fueron perseguidos a la  vez por las bombas y ametralladoras de los aviones italianos, y los obuses de la flota alemana, no pensábamos pudiera ya la imaginación evocar escenas del más desenfrenado vandalismo. Y sin embargo ha sido precisa la invasión de pueblos de Cataluña por la hordas de la División italiana Littorio para que pudiéramos repetir con el escritor francés: “Dante no había visto nada” (Margarita Nelken se refería a Paul Claudel)”.

En el siguiente párrafo describe quiénes fueron los masacrados en número de 250:

“Toda literatura sobra. La realidad escueta tal como hubieron de contemplarla desde las altura que circundan la vega de santa Coloma de Queralt, los combatientes del Ejército Popular replegados hacia esos lugares. En unas eras un grupo compacto de mujeres, niños y ancianos. En total unos doscientos cincuenta. Doscientos cincuenta seres humanos que integran un lamentable rebaño de fugitivos del pueblo de Cataluña y de evacuados de otras regiones llegados, meses atrás, a amparar en la hospitalidad catalana su éxodo forzoso de regiones ya arrasadas por el invasor.

Los soldados extranjeros, los mercenarios a quienes han querido vender la patria los que hacen profesión de ser los verdaderos nacionales a empujones y culatazos, han concentrado en estas eras el lastimoso rebaño de mujeres, niños y ancianos. Cuando ya los tienen allí reunidos, sin escapatoria posible, con las ametralladoras convenientemente emplazadas al efecto, y a una voz de mando, dada por alguien que está fuera te todo lo que puede llamar Humanidad disparan sobre este montón de seres indefensos.

Los gritos, los gemidos, las invocaciones de piedad, las madres que corren alocadas con sus hijos apretados contra su pecho o que se hincan de rodillas, levantados en sus brazos; los niños que se apretujan contra sus madres; los alaridos de los que pronto enloquecen; las maldiciones. Cuestión de unos minutos: el montón de mujeres, niños y ancianos queda reducido a un montón de cuerpos asesinados…” (Frente rojo, 19.1.1939).

Manifiesto a toda Europa

Después vino la publicación de un Manifiesto.

Los periódicos Verdad. Del Partido Comunista; Política, Órgano de Izquierda Republicana; Claridad, Órgano de la UGT;  El Día Gráfico; Las Noticias. Órgano del comité de la UGT de Cataluña; La Voz del Combatiente. Diario del ejército del centro; CNT. Órgano de la Confederación Nacional del trabajo, además de reproducir de forma unánime de Febus sobre, la masacre, añadió el manifiesto “firmado por los representantes de todos los sectores de la opinión española”.

El texto del manifiesto estaba precedido por  la siguientes palabras: “El asesinato en masa de seres indefensos de Santa Coloma de Queralt sobrepasa los límites de la crueldad y del salvajismo”. Estaba firmado por l representantes de todos los sectores de la opinión española e “iba dirigido a la conciencia de todos los seres civilizados”. Decía lo siguiente: 

“Tropas italianas de la división Littorio, después de concentrar en un campo próximo al pueblo catalán de santa Coloma de Queralt, mujeres, niños y ancianos que huían de la invasión, los asesinaron sistemáticamente disparando sobre ellos con ametralladoras emplazadas al efecto

Ante este crimen que sobrepasa cuantos han cometido las invasiones de los tiempos más bárbaros de la historia, nosotros representantes de todos los sectores de la opinión española apelamos a todos los seres civilizados del mundo para que vean a qué procedimientos de inaudita crueldad no vacilan en recurrir los invasores de España para dominar a un pueblo cuyos sentimientos de independencia nacional no habrá de dejarse amedrentar por el terror, para que decidan si es posible permitir ni un día más que en 1939 de la era cristiana puede tolerar el mundo que se perpetren semejantes matanzas de seres indefensos.  

Los hechos más monstruosos de la edad pre-civilizada han sido borrados por esta matanza de mujeres, niños y ancianos realizada con toda premeditación por las tropas italianas de la  División Littorio”.

El deseo final: “Apelamos de este crimen ante el tribunal la conciencia universal y de la historia”.

Firmantes del Manifiesto

El manifiesto tenía fecha del 19 de enero de 1939. Sus nombres los reprodujo el periódico Frente Rojo en esa misma fecha. No aparecen los pesos pesados de la política, pero sí los representantes de los partidos políticos e instituciones catalanas más importantes.

Diego Martínez Barrio, presidentes de las Cortes
Ramón Lamoneda, secretario del Partido socialista y diputado
Luis Nicolau d´Olwer, diputado de “Acció Cat.”
Pous y Pagés, presidente del instituto de las Letras Catalanas
Antonio Machado, poeta
Manuel Irujo, diputado católico vasco
José Díaz, secretario general del Partido Comunista
Juan Comorera, secretario general del Partido Socialista unificado de Cataluña
Navarro Tomás, profesor, director de la Biblioteca Nacional
Doctor Márquez,  decano de la Facultad de Medicina de Madrid
Rodríguez Vera, secretario general de la UGT
Vicente Sol, diputado de Izquierda Republicana
Benito Artigas Arpón, diputado de Unión Republicana
Dolores Ibárruri, vicepresidente de las Cortes Españolas
Margarita Nelken, escritora, diputado comunista
Fernando Pintado, presidente del Ateneo de periodistas de Barcelona
Antonio Huerta, director de El Diluvio
Anglada Camarasa
, pintor
Bacarisse, director del Gran Teatro del Liceo
Julia Álvarez Resano, diputado, secretaria femenina del Partido Socialista
Joaquin Xirau, catedrático de Filosofía
Carlos Riba, escritor, miembro del instituto de las Letras Catalanas
Fernando Valera, diputado de Unión Republicana
Francisco Gómez Hidalgo, diputado de Unión Republicana
Rafael Moragas, publicista
Fabián Vidal, periodista, exdiputado republicano
Mariano R. Vázquez, secretario del Comité Nacional de la Confederación Nacional del Trabajo

Epitafio final

Por si fuera poco, se ignoran los nombres de las personas, hombres, mujeres y niños, que sucumbieron ante la ferocidad de aquellas ametralladoras. No se sabe siquiera si fueron enterrados dignamente o, si como dice el poeta, siguen habitando “donde habita el olvido, en los vastos jardines sin aurora, donde ya solo son memoria de una piedra sepultada entre ortigas”.

Ni, tampoco, sé si en el lugar de la masacre se ha erigido un monolito en su memoria. "        (Víctor Moreno  , Rebelión, 11/01/2024 ; Fuentes: Nueva Tribuna)

13/4/12

"Aunque estos hechos se cubrieron con un manto de silencio, sabemos que, como mínimo, doce mujeres fueron asesinadas estando embarazadas, y algunas en avanzado estado de gestación"

"El historiador José María García Márquez, por encargo de la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA), ha realizado una amplia y exhaustiva investigación sobre las víctimas del régimen franquista en la provincia de Sevilla (...)

El colectivo ha explicado que, a diferencia de algunas mujeres que protagonizaron actuaciones destacadas, la gran mayoría no tenía implicación política o sindical alguna y no huyó de sus pueblos, puesto que no temía represalias de los ocupantes, pero en ellas se cebó la represión tras el golpe militar y muchas perdieron la vida por la simple razón de ser madres, esposas o compañeras de dirigentes o militantes izquierdistas huidos que no llegaron a capturar.

Como ejemplo referido a personas destacadas, AMHyJA ha referido el asesinato el 9 de septiembre de 1936 de Isabel Atienza Lucio, de 72 años y madre del dirigente comunista Saturnino Barneto, o el de Carmen Díaz Ramos, viuda con cinco hijos y hermana del lider del Partido Comunista José Díaz Ramos.

"Aunque estos hechos se cubrieron con un manto de silencio, sabemos que, como mínimo, doce mujeres fueron asesinadas estando embarazadas, y algunas en avanzado estado de gestación", ha subrayado la asociación. En palabras de García Márquez, "se trata de asesinatos, de muchos asesinatos; más que 13, 17 o 25 'rosas', hay una auténtica rosaleda de muerte".

Y es que solamente en siete pueblos (Fuentes de Andalucía, Villanueva del Río y Minas, Arahal, Paradas, Marchena, Lora del Río y Morón de la Frontera), según los datos de AMHyJA, se registraron más de 200 asesinatos en 1936; en 66 localidades de las 102 que tenía la provincia, "se produjeron crímenes de mujeres y estamos convencidos que faltan muchos casos por registrar". "Respecto a las mujeres asesinadas por los 'rojos', sólo hay constancia de tres en toda la provincia", han apostillado."         (Yahoo Noticias, 08/03/2012, Europa Press)

28/10/10

Ruta de la memoria histórica


Espiral de placas de acero con los nombres de más de 3.000 fusilados en el cementerio de Torrero (Zaragoza)

"Sentía repugnancia ante tan numerosos asesinatos, no podía aprobarlos". El capellán de la cárcel de Torrero (Zaragoza), Gumersindo de Estella, tampoco pudo impedirlos, pero dejó escritas unas estremecedoras memorias, en las que relató todas las atrocidades del franquismo de las que fue testigo. En las tapias del cementerio de la ciudad fueron fusilados 3.543 republicanos: 3.096 durante la Guerra Civil y 447 más después. El capellán acompañó a muchos de ellos. Antes, en capilla, intentaba ofrecerles auxilio espiritual.

"Las derechas están matando en nombre de la religión, y una religión que les inspira tanta crueldad no la quiero", cuenta en su diario que le respondió uno de ellos. Después, "entre el fusilamiento y el tiro de gracia, les daba la extremaunción", afirma el historiador Julián Casanova. El miércoles, el Ayuntamiento de Zaragoza inaugura en ese cementerio una enorme espiral con tantas placas como fusilados, sus nombres, edades y fechas en que fueron asesinados. (...)

La espiral con los 3.543 nombres se integra en una ruta de la memoria única en España, que conserva los monumentos levantados por Franco para homenajear "a los héroes y mártires de Zaragoza, caídos de liberación" y añade los que se han construido "a cuantos murieron por la libertad y la democracia".

La primera parada es la tapia. "No se dejó de fusilar ni un solo día, ni siquiera en Nochebuena", cuenta Casanova. Desde la madrugada del 19 de julio de 1936 hasta el 20 de agosto de 1946 se descargaron frente a aquel muro miles de balas. "Traspasaron la pared y los nichos que había del otro lado, y tuvieron que colocar tablones de madera y sacos de arena para que las balas no entraran en los ataúdes", cuenta Villasol.

Entre los 3.543 fusilados estaba el maestro Pablo Balagueró, aunque su familia no lo supo hasta que vio su nombre en el listado de El pasado oculto, investigación coordinada por Casanova. "Mi madre murió con 97 años sin saberlo", cuenta José Luis Balagueró, su hijo, de 80. "Le llevó comida a la cárcel durante un mes y medio y resultó que lo habían fusilado el mismo día que lo detuvieron. Lo recuerdo como si fuera hoy.

Yo estaba jugando a la pelota y llegaron 11 hombres de paisano pero con fusiles. Me dijeron que llamara a mi padre. Lo llamé, salió, y entonces vi a mi madre, gritando, con mi hermana de cuatro años en brazos y la otra, de 11, agarrándola de la falda. Los seguimos en la camioneta hasta que los falangistas se giraron, nos apuntaron y dijeron que o nos dábamos la vuelta o nos dejaban secos. Al llegar a casa, la habían incendiado. Tuvimos que irnos al pajar de unos vecinos". (...)

Para concluir el recorrido, Pedro Villasol muestra a este diario los libros de registro del cementerio. Busca un papel en el que fue anotando, poco a poco, todo lo que le llamó la atención y va directo a esas páginas: "¿Ve? Estos están inscritos como 'prisioneros rojos'... Y todos estos -señala una larga lista- sin nombre: 'hombre', 'hombre', 'hombre...".

Entre los fusilados en la tapia había menores, mujeres y ancianos; muchos, miembros de la misma familia: padres e hijos, hermanos, esposas y madres de rojos. "Zaragoza tenía una deuda moral de reconocimiento y homenaje a todas aquellas personas que murieron sin otra razón que pertenecer al bando republicano y que habían sido condenadas a la pena adicional del olvido y el anonimato", recordó el alcalde de la ciudad, Juan Alberto Belloch (PSOE)." (El País, España, 22/10/2010, p. 22)

24/3/10

La represión franquista de las mujeres... y de sus hijos

"En Urueña, unas “señoritas falangistas” de la localidad sacaron de la cama a una mujer que había dado a luz hacía apenas dos semanas a mellizos. Ella fue asesinada, y ambos niños murieron. Muchos son los casos en que los lactantes, hijos de madres maltratadas, murieron de forma súbita.

En otras ocasiones, los niños fueron ingresados en el Hospicio Provincial, donde algunos desaparecieron (dijeron a los familiares que habían muerto, pero los fallecimientos no constan en el Registro Civil, ni en el del cementerio, y alguno de esos niños apareció más tarde en otras localidades, donde estaban con familias que no eran la suya); otros murieron, y otros muchos tuvieron que vivir allí toda su infancia y adolescencia, viéndose privados de su vida anterior, de su familia, del cariño y amparo de sus padres y de las posibilidades de desarrollo y formación que tenían antes del golpe de estado.

Acabada le guerra, hubo un importante movimiento migratorio por parte de las mujeres, que marcharon hacia tierras menos inhóspitas para ellas buscando lugares donde no las conocieran, y por tanto no las señalaran; intentando olvidar la cara de los asesinos de sus familiares, con los que tuvieron que convivir obligatoriamente durante los primeros tiempos.

Los hijos de estas mujeres sufrieron desprecios, insultos y agresiones en sus pueblos de origen, y una gran mayoría dejó de asistir a la escuela, bien por esa causa, o por tener que acompañar a sus madres a realizar trabajos (espigadores, acarreadores de agua, machacadores de piedra, mendigos…); este castigo impuesto a sus hijos acabó de destrozar la vida de muchas madres de nuestra provincia.

Las mujeres que por edad, o por falta de posibilidades no pudieron alejarse de sus pueblos, tuvieron que vivir en silencio hasta su muerte. Muchas sabían el lugar donde se hallaban los cuerpos de sus padres, maridos, hermanos, hijos; pero no podían ni acercarse, ni hablar de ello, ni señalar el lugar. Ese ha sido el motivo principal de la pérdida de las fosas: la muerte de las mujeres de la familia, que hacían todo lo posible para saber lo que había ocurrido con los suyos y dónde habían ocurrido los hechos.

Hay casos de valentía extraordinaria: la mujer de Villanueva que una noche se dirige a pie hasta el vecino pueblo de Villardefrades para decirle a una vecina de este pueblo que su marido, desaparecido semanas antes, estaba enterrado junto con los dos hijos de ella en tierras de Urueña; o la esposa de un asesinado de Villabáñez, que custodió en su memoria el lugar donde estaba enterrado su marido, exhumándolo por su cuenta en 1972… (...)

Días después, el novio le contó a mi hijo que la buena señora les había referido una historia tremenda acerca de la bisabuela de mi nuera, mujer que fue paseada y asesinada por falangistas del propio Cabezón cuando tenía 63 años, en unión de otra mujer de 62 años; ni más ni menos que a la bisabuela la conocían en el pueblo como “La Roja”, y “había muerto en la guerra”; y que se decía en el pueblo que “había sacado los ojos a muchos niños…” (represionfranquistavalladolid.org, 24/03/2010)

23/3/10

"Como castigo, la Guardia Civil detuvo a su padre y lo torturó hasta la muerte en el cuartel de Arrancapins"

"El caso de Pedro Alcorisa “Matías” es paradigmático. Durante meses ejerció como punto de apoyo de los maquis en Santa Cruz de Moya (Cuenca). Una vez descubierto, subió al monte junto a una partida guerrillera. Como castigo, la Guardia Civil detuvo a su padre y lo torturó hasta la muerte en el cuartel de Arrancapins, en Valencia. Después ocultó el cuerpo en un fosa común del cementerio de Valencia. (...)

¿Por qué la gente se lanzó al monte en la posguerra?

Lo hicieron por salvar la vida. El maquis fue una guerra de guerrillas contra la dictadura. Era imposible entablar una lucha política contra el franquismo. Por eso, a los guerrilleros no les quedó más opción que las armas. El maquis existió porque hubo un programa de exterminio por parte de las autoridades franquistas. Ante todo, fue un movimiento antifranquista." (Editions Ruedo Iberico, Sergi Tarín, Público - Valencia – 18/10/2008)

28/1/10

La persecución a las familias

"No todas las víctimas de la represión franquista acabaron enterradas en fosas comunes, encarceladas o en el exilio. Muchas más tuvieron que aprender a sobrevivir tras la Guerra Civil con el estigma de pertenecer a una familia de "rojos", obligadas a no hacer mucho ruido y sufriendo, pese a su corta edad, diversas represalias. (...)

Joaquín Sala tenía siete años al terminar la Guerra Civil. Su padre era concejal socialista en Pego y tras luchar en el bando republicano acabó encarcelado. Ayer, tras la presentación del documental, rememoraba cómo en sus visitas a la prisión, su padre le pedía que lo recordara cuando se hiciera mayor, conocedor de que su fusilamiento estaba muy próximo.

Más tarde, ya viuda su madre, les quitaron la casa y unas prensas de fabricación de azulejos para suelos hidráulicos que podían servirles de modo de vida. También recuerda cómo a su abuelo, que había perdido un hijo y un yerno, "aún le hacían levantar el brazo los falangistas". Murió después de la contienda: "Se quiso morir, tuve que hacerme mayor", resume. Empezó a trabajar con 12 años. "Los rojos, como decían ellos [los franquistas], no tenían derecho a vivir", resumía Sala.

"Se ha sufrido mucho", añade Evaristo Casillas, un niño de 11 años en 1939. "No podías hablar", recuerda.

...las vivencias de Juan Matías Marhuenda, enviado a un batallón de trabajo pese a ser hijo de viuda porque su expediente fue ocultado." (El País, 28/01/2010)

27/1/10

Fusilamiento de ancianas

"Cipriana (de 75 años), la madre de Aurelio Serrano Martín, fusilada con su hermana, Trinidad (de 73 años), yace en una cuneta con ésta, cerca de Méntrida, según Emilia, su nieta, quien quisiera recuperar sus restos para darles una sepultura digna. Las dos ancianas fueron cruelmente humilladas antes de ser fusiladas y abandonadas en una cuneta, como cuenta Emilia." (Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del fascismo de La Torre de esteban Hambrán, 15/09/2009)