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4/8/24

Sobre el asesinato de niños y el retorno del genocidio a la banalidad... las organizaciones humanitarias dieron la voz de alarma con respecto a los niños desde el principio de la invasión sionista de la Franja de Gaza... la determinación de matar sin preocuparse por la suerte de los civiles, niños, ancianos, mujeres y hombres, nos lleva a un rasgo ideológico característico del pensamiento sionista, que alcanzó su punto álgido en el presente, que comparte con todos los tipos de colonialismo de colonos que pretenden apoderarse de una tierra y, por tanto, negar los derechos de los pueblos indígenas, incluido su derecho a la vida... Esta lógica se volvió contra el corazón de Europa en el siglo pasado con los nazis... Es una de las crueles ironías de la historia que quienes dicen hablar en nombre de las víctimas del genocidio nazi sean los autores de la campaña de exterminio más horrible de la historia del colonialismo de colonos contemporáneo... Han vuelto a banalizar el genocidio, con la complicidad de los "liberales" que han abandonado los valores humanos más básicos ante la guerra genocida en curso en Gaza... Starmer y Biden se encuentran entre los más destacados partidarios entusiastas de Israel y ambos han justificado, ilustremente ,las atrocidades más horrendas cometidas por el ejército sionista, con un gran número de niños entre las víctimas (Gilbert Achcar)

 "El bombardeo ruso contra un hospital infantil de la capital ucraniana, Kiev, la semana pasada, en el que murieron decenas de personas, provocó, naturalmente, una oleada masiva de denuncias en las capitales occidentales, sobre todo porque se produjo en vísperas de la cumbre de la OTAN en Washington. La mayoría de los líderes occidentales lo condenaron en los términos más duros, encabezados por el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que lo consideró un "horrendo recordatorio de la brutalidad de Rusia", y el nuevo Primer Ministro británico, Keir Starmer, que lo describió como "la más depravada de las acciones".

Dado que estas dos personas se encuentran entre los más destacados partidarios entusiastas de Israel y ambos han justificado, ilustremente ,las atrocidades más horrendas cometidas por el ejército sionista, con un gran número de niños entre las víctimas, a toda persona que anteponga las consideraciones humanitarias a las afiliaciones geopolíticas debe venirle a la mente que esto representa un grado asombroso de hipocresía, con múltiples normas en juego.

De hecho, las organizaciones humanitarias dieron la voz de alarma con respecto a los niños desde el principio de la invasión sionista de la Franja de Gaza. El 30 de octubre de 2023, el Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, emitió un comunicado titulado "El número de niños gazatíes muertos en menos de un mes es 10 veces superior al de niños ucranianos muertos en todo el primer año de la actual guerra de Rusia". En el comunicado se explicaba que "en el transcurso de 24 días de ataques aéreos y bombardeos de artillería israelíes en la Franja de Gaza, se confirmó la muerte de 3.457 niños, y se denunció la desaparición de más de 1.000 bajo los escombros. Según datos de Naciones Unidas, esta cifra es más de 10 veces superior al número de niños muertos en el primer año de la guerra de Rusia contra Ucrania".

Las últimas cifras disponibles de UNICEF (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) indican que el número de niños muertos en la Franja de Gaza ha superado ya los 14.000, además del número de desaparecidos, heridos, discapacitados para siempre y huérfanos, que es varias veces superior. En cuanto al número de niños víctimas en Ucrania desde el comienzo de la invasión rusa en febrero de 2022, según la misma fuente de la ONU, asciende a más de 600 muertos y 1.350 heridos. Así, el número de niños muertos en nueve meses de invasión israelí de la Franja de Gaza es 23 veces superior al número de niños muertos en treinta meses de invasión rusa de Ucrania. "La brutalidad de Rusia", como la calificó Biden, parece bastante moderada en comparación con la brutalidad del Estado sionista, al que apoya.

Apenas pasa un día sin que un medio de comunicación o una organización humanitaria publique un informe señalando el horror de lo que los sionistas están cometiendo contra los palestinos, no sólo en la Franja de Gaza, donde la intensidad de la matanza y la destrucción supera todo lo presenciado en la historia contemporánea, sino también en Cisjordania, así como en las cárceles israelíes. Los presos palestinos están expuestos a prácticas mucho peores que las cometidas por el ejército de ocupación estadounidense en la prisión de Abu Ghraib, en Irak, que desataron la indignación mundial en 2004.

Hace poco vimos un ejemplo flagrante de la brutalidad del ejército sionista en el ataque dirigido contra el líder militar de Hamás Mohammed Deif en la zona de Al-Mawasi, que los dirigentes israelíes habían designado previamente como zona segura para la población de Gaza. El ataque cobró la vida de más de noventa palestinos. La forma en que se produjo esa masacre indica claramente que las fuerzas sionistas mataron deliberadamente al mayor número de personas sin distinción alguna entre supuestos combatientes y civiles, incluidos niños. Esto se debe a que el ejército sionista disparó un primer misil contra el edificio en el que creía que estaba Deif, luego un segundo contra el mismo edificio para completar su destrucción, luego un tercero en las inmediaciones del edificio dirigido contra quienes trataban de rescatar a cualquiera que quedara vivo entre los escombros, y luego misiles destructores de bunkers adicionales para destruir cualquier túnel que pudiera existir bajo la zona objetivo.

Esta determinación de matar sin preocuparse por la suerte de los civiles —niños, ancianos, mujeres y hombres— ha llevado a que la proporción de civiles respecto a combatientes en la guerra de Israel contra los que llama "terroristas" en Gaza supere con creces su proporción en otras guerras libradas en diversos teatros bajo la bandera de la "Guerra contra el Terror" desde principios del siglo actual. Esto, a su vez, nos lleva a un rasgo ideológico característico del pensamiento sionista, que alcanzó su punto álgido en el presente, tras décadas de deriva de la sociedad israelí hacia la extrema derecha que condujeron al actual gobierno, una colección de neofascistas y neonazis.

Esta característica la comparte el sionismo con todos los tipos de colonialismo de colonos que pretenden apoderarse de una tierra y, por tanto, negar los derechos de los pueblos indígenas, incluido su derecho a la vida. La justificación moral de este proyecto sumamente inmoral se consigue negando la humanidad de los pueblos cuyas tierras se codician, degradándolos a la condición de seres infrahumanos que no merecen vivir. Esta lógica se volvió contra el corazón de Europa en el siglo pasado con los nazis, que clasificaron a ciertas categorías de europeos como seres infrahumanos (Untermenschen), llegando al punto de exterminarlos.

No es improbable que la lógica del colonialismo de colonos regrese de nuevo a los centros europeos tras su declive después de la derrota de los nazis a raíz del genocidio que cometieron en el siglo pasado, especialmente desde que la extrema derecha está de nuevo en auge en todo el Norte Global, este y oeste. Es una de las crueles ironías de la historia que quienes dicen hablar en nombre de las víctimas del genocidio nazi sean los autores de la campaña de exterminio más horrible de la historia del colonialismo de colonos contemporáneo. Su comportamiento es una fuente de inspiración para la extrema derecha del mundo contemporáneo. Han vuelto a banalizar el genocidio, con la complicidad de los "liberales" que han abandonado los valores humanos más básicos ante la guerra genocida en curso en Gaza, a menudo con el pretexto de la compasión por las víctimas del genocidio nazi."

(Gilbert Achcar , Viento Sur, 17/07/24 , fuente   Gilbert Achcar blog)

17/6/24

ONU: Israel se une aL ISIS, los talibanes y Sudán en la lista negra de la ONU de violaciones de niños... "Se informó de la muerte o mutilación de unos 19.887 niños palestinos"... la ONU verificó 3.029 violaciones israelíes contra niños en Gaza y más de 4.800 en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental. Alrededor de 5.698 de estas violaciones fueron cometidas por las fuerzas armadas y de seguridad israelíes

 "Las Naciones Unidas han añadido a Israel a su lista negra de naciones que cometen daños contra los niños. Se une así a Rusia, la República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Somalia, Sudán, Siria, Yemen y Myanmar. Entre los actores no estatales de esta categoría se encuentran elISIS, los talibanes y el Ejército de Resistencia del Señor. Hamás y la Yihad Islámica Palestina también se han añadido a esta categoría este año, especialmente por sus atentados contra niños israelíes el 7 de octubre de 2023.

En 26 conflictos en todo el mundo, las Naciones Unidas contabilizaron casi 33.000 violaciones graves contra más de 22.500 niños.

Israel y los Territorios Palestinos Ocupados fueron testigos de un alarmante aumento de las violaciones contra los niños. Tan mala como era la situación allí, era aún peor en Sudán.

Hamás y la Yihad Islámica Palestina fueron responsables de la muerte de 43 niños israelíes el 7 de octubre, por fuego real o con cohetes y otros medios. Grupos militantes palestinos también mataron o mutilaron a niños israelíes en Cisjordania ocupada, Jerusalén Oriental y el norte de Israel. Aún no se han verificado unos tres mil casos de presuntas lesiones a niños israelíes.

Según el informe, en 2023 la ONU verificó 3.029 violaciones israelíes contra niños en Gaza y más de 4.800 en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental. Alrededor de 5.698 de estas violaciones fueron cometidas por las fuerzas armadas y de seguridad israelíes.

 El año pasado, Israel detuvo a 906 niños palestinos, la mayoría en Cisjordania palestina y Jerusalén Oriental. Algunos seguían encarcelados sin cargos a finales de año. En algunos casos, los israelíes intentaron convertir a los menores en informadores.

Entre las frases más alarmantes del informe figura que "las Naciones Unidas recibieron informes sobre la detención de niños palestinos en la Franja de Gaza, agravada por múltiples formas de violencia sexual."

Señor mío.

Las Fuerzas de Seguridad israelíes mataron a miles de niños en la Franja de Gaza con armas explosivas: "Se informó de la muerte o mutilación de unos 19.887 niños palestinos y los informes están pendientes de verificación".

La ONU pudo verificar que otros 1.975 niños fueron mutilados, entre ellos 166 niñas, principalmente en la Cisjordania palestina y Jerusalén Oriental.

Según los informes, las fuerzas israelíes mutilaron a unos 10.787 niños en Gaza, pero el proceso de verificación está en curso.

Entre los daños sufridos por los niños se incluyen no sólo lesiones corporales, sino también ataques contra escuelas y hospitales que atienden a niños, así como contra profesores y médicos. Las fuerzas de seguridad israelíes perpetraron unos 340 ataques de este tipo, 45 contra escuelas y 326 contra hospitales. Unos 106 profesores, médicos u otro personal de escuelas y clínicas y hospitales pediátricos sufrieron daños a manos de tropas israelíes.

 El informe dice: "Un total de 3.227 solicitudes de permiso (1.895 para niños, 1.332 para niñas) a las autoridades israelíes para que los niños salieran de la Franja de Gaza por el paso fronterizo de Erez, o desde la Cisjordania ocupada, para acceder a tratamiento médico especializado fueron denegadas o no aprobadas a tiempo para llegar a las citas hospitalarias programadas". Esta cifra representaba aproximadamente el 18% de dichas solicitudes, por lo que casi una quinta parte fueron denegadas. Por supuesto, en el último trimestre de 2023, los niños de Gaza con afecciones médicas que necesitaban tratamiento externo simplemente quedaron atrapados, y muchos han muerto de cáncer o enfermedades renales, etc.

El informe añade que, en la guerra de Israel contra Gaza, "todas las infraestructuras, instalaciones y servicios críticos han sido atacados, incluidos los emplazamientos de refugios, las instalaciones de Naciones Unidas, escuelas, hospitales, instalaciones de agua y saneamiento, molinos de grano y panaderías".

Como consecuencia de la falta de electricidad y de estas instalaciones destruidas, "los niños corren peligro de hambruna, desnutrición grave y muerte evitable".

De hecho, la ONU acaba de informar de que a 8.000 niños palestinos de Gaza se les ha diagnosticado desnutrición.

El informe también es mordaz con los crímenes contra niños israelíes cometidos por las Brigadas Izz al-Din al-Qassam de Hamás y las Brigadas Al-Quds de la Yihad Islámica Palestina. Pero también perjudicaron a niños palestinos y el año pasado "organizaron 'campamentos de verano', incluso para niños, exponiéndolos a contenidos y actividades militares".

La ONU hizo un llamamiento a todas las partes para que liberen a los niños rehenes y respeten las leyes de la guerra evitando dañar a niños inocentes en la persecución de sus objetivos bélicos."                 (

12/1/24

"De pronto, una voz descarnada crepita en un altoparlante. –Vengan, perros. ¿Dónde están todos los perros de Khan Yunis? Vengan, vengan retumba la voz, en árabe. Me paro y salgo de la choza. La invectiva continúa: –Hijo de puta. La concha de tu madre. Los chicos trepan por las dunas hasta el alambre electrificado que separa el campo del asentamiento judío. Desde allí arrojan piedras hacia dos jeeps artillados. Tres ambulancias se alinean en el camino debajo de las dunas, en previsión de lo que está por suceder. Explota una granada. Los chicos, la mayoría de no más de diez u once años, se dispersan. Corren con torpeza por la arena hasta quedar fuera de la vista, detrás de una duna, frente a mí. No se escuchan los disparos. Los soldados usan silenciadores. Las balas de los rifles M16 atraviesan de lado a lado los magros cuerpos de los pibes... nunca antes había visto a soldados atraer a los chicos como ratones a una trampa y matarlos por deporte” (Chris Hedges)

 "Para el primer ministro israelí Ariel Sharon el espantoso atentado del martes en un club en Rishon Letzion demuestra que es imposible discutir la paz con la Autoridad Palestina y su líder, Yaser Arafat, y justifica su campaña militar contra la población palestina, tan indiscriminada e inaceptable como los ataques explosivos contra la población israelí. 

 Parece evidente lo contrario: dos meses de ataques sin restricciones, en la que se emplearon contra civiles desarmados tanques, aviones y armas pesadas, no han impedido que un solitario suicida palestino volviera a subir una apuesta en la que ambos pueblos son víctimas.
Pero mientras Arafat condena esos ataques, debidos a organizaciones que cuestionan su liderazgo, Sharon reivindica cada acto de su Ejército, rechaza las investigaciones dispuestas por las Naciones Unidas y promete nuevos golpes, para los que acaba de obtener el visto bueno del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. 

Sigue así una línea en la que persiste desde hace medio siglo. Su instrumento es el asesinato de civiles y su objetivo la expulsión de los palestinos de sus tierras. Las únicas fuentes que se citarán aquí para ejemplificarlo son israelíes, judías u occidentales. 

Mujeres y chicos

En octubre de 1953 una mujer israelí y sus dos hijitos fueron asesinados mientras dormían, cerca de la frontera jordana. En represalia, los hombres de la unidad de inteligencia que conducía Sharon redujeron a escombros la aldea jordana de Qibya, según relata el historiador israelí Avi Shlaim. Entre las ruinas de las 45 casas destruidas se encontraron 69 cadáveres, dos tercios de ellos mujeres y chicos. 

El observador de las Naciones Unidas afirmó que “en todas las casas encontramos la misma historia: puertas astilladas a tiros, cuerpos desparramados en el umbral, indicando que los habitantes fueron forzados por los disparos a permanecer adentro hasta que sus casas cayeron sobre ellos”, demolidas con TNT. El Departamento de Estado de Estados Unidos expresó que los responsables debían rendir cuentas por sus crímenes y el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Moshé Sharett, escribió en su diario privado: “Es una mancha indeleble que no podremos borrar durante muchos años”.

En su autobiografía, publicada en 1989, Sharon se jactó de haber demostrado con esa acción que “ya no sería posible derramar sangre judía con impunidad”. La nueva estrategia estrenada por Sharon consistió en sembrar el pánico entre los pobladores vecinos, con la pretensión de que ellos y los estados árabes en los que vivían se encargaran de contener a los autores de los atentados.

“Esta estrategia estaba acompañada conscientemente del castigo colectivo y la muerte de inocentes”, escribió Sergio Rotbart en un site de la Organización Sionista Mundial. “Cada operativo de represalia enciende un nuevo mar de odio”, anotó Sharett en su diario. Sharon llevó esa doctrina al más absurdo extremo ahora, al sitiar a Arafat y al mismo tiempo exigirle que detuviera los atentados suicidas que ni el propio Ejército israelí es capaz de contener, porque en realidad los provoca con su desempeño.

Un libreto macabro

La atroz masacre del mes pasado en Jenin, donde una vez más las personas fueron sepultadas vivas bajo los escombros de sus casas, repite aquel libreto macabro e ineficaz por el que la prensa israelí llama a Sharon “La topadora”. Su otra especialidad es construir asentamientos judíos en tierras arrebatadas a los palestinos, con la explícita intención de crear hechos consumados. En su libro “Guerrero”, Sharon recuerda una reunión degabinete a principios de la década de 1970. Allí dijo que para controlar la zona en el futuro, debían “establecer una presencia judía ya. De otro modo, careceríamos de motivación para estar allí en momentos difíciles más adelante”. 

Entre 1977 y 1981, como ministro de Agricultura, impulsó la colonización. En mayo de 1990, fue designado ministro de Vivienda, y dispuso acelerar la construcción de asentamientos en Gaza. Su declarado propósito era establecer a dos millones de colonos judíos. Sólo llegó a la décima parte, pero esos 200.000 colonos están distribuidos de modo de interrumpir la contigüidad de los territorios palestinos. “Si están los asentamientos, no se creará un estado palestino”, había escrito. Desde que asumió el gobierno, en poco más de un año se crearon 34 nuevos asentamientos, cuya defensa es invocada para la comisión de todo tipo de atrocidades, que incluyen ataques contra médicos y ambulancias que intentan socorrer a las víctimas palestinas y a los periodistas que documentan los hechos.

El gran columnista norteamericano Anthony Lewis escribió el mes pasado en The New York Review of Books que esos asentamientos, cuya intercomunicación se asegura mediante una red de autopistas exclusivas para israelíes y cuya provisión de agua custodia el Ejército israelí, han dividido la Ribera Occidental en cantones separados por fuerzas militares y puestos de control armado. 

Según la minuciosa enumeración de Ha’aretz Sharon siempre se opuso a cualquier acuerdo de paz, ya sea el tratado de 1979 con Egipto, el retiro de las tropas israelíes del sur del Líbano en 1985, la participación en la conferencia de paz en Madrid de 1991,o los acuerdos de Oslo de 1993, que ahora ha sepultado bajo sus tanques y topadoras. 

La calle de las ruinas

En 1956, durante la campaña anglofrancesaisraelí para apoderarse del canal de Suez, los paracaidistas de Sharon masacraron a 273 prisioneros. El entonces jefe de compañía Arye Biro admitió haberle disparado a 49 aterrados trabajadores viales sudaneses dentro de una excavación en el estratégico paso de Mitla. “Uno huyó con heridas en el pecho y una pierna, pero volvió gateando porque tenía sed. Pronto se unió a sus compañeros.” Agregó que luego mataron a 56 soldados e irregulares egipcios que avanzaban en un camión. “Chorreaba sangre por cada agujero en la caja del camión.” 

Luego de la guerra de 1967, Sharon quedó a cargo del Comando Sur y de la denominada pacificación de la franja de Gaza. En 1970, según el relato de Phil Reeves publicado en The London Independent, las tropas de Sharon penetraron en Beach Camp, “una villa miseria abigarrada de casitas bajas de dos habitaciones” y surcada por innumerables callejuelas. Las topadoras arrasaron centenares de casas y abrieron “una calle amplia y recta para que las tropas israelíes y sus blindados se movieran con comodidad a través del campo”. La calle se llamó Had’d, que quiere decir ruinas. Al año siguiente, las tropas de Sharon demolieron otras 2.000 viviendas en la franja de Gaza y deportaron a 16.000 personas.

Matar por deporte

En octubre de 2001 la revista norteamericana Harper’s publicó el “Diario de Gaza” del periodista Chris Hedges. El 7 de junio de ese año, estaba en el campo de refugiados Khan Yunis, “al borde de las dunas, derrotado por el calor, la arena, la multitud en movimiento, el olor de las cloacas al aire libre y de la basura en putrefacción”. Los hombres en sus largas túnicas grises fumaban, los chicos descalzos jugaban con gastadas pelotas de fútbol y bolas de papel. “La inmovilidad es total. El campo espera, como si contuviera el aliento. De pronto, desde el aire seco y ardiente, una voz descarnada crepita en un altoparlante. –Vengan, perros. ¿Dónde están todos los perros de Khan Yunis? Vengan, vengan retumba la voz, en árabe. 

“Me paro y salgo de la choza. La invectiva continúa:
–Hijo de puta. La concha de tu madre.

“Los chicos trepan por las dunas hasta el alambre electrificado que separa el campo del asentamiento judío. Desde allí arrojan piedras hacia dos jeeps artillados. Tres ambulancias se alinean en el camino debajo de las dunas, en previsión de lo que está por suceder. Explota una granada. Los chicos, la mayoría de no más de diez u once años, se dispersan. Corren con torpeza por la arena hasta quedar fuera de la vista, detrás de una duna, frente a mí. No se escuchan los disparos. Los soldados usan silenciadores. Las balas de los rifles M16 atraviesan de lado a lado los magros cuerpos de los pibes. Más tarde, en el hospital, veré la destrucción: los estómagos destripados, los orificios en piernas y torsos”. En otros conflictos que cubrí, agrega Hedges, también mataban chicos. “Pero nunca antes había visto a soldados atraer a los chicos como ratones a una trampa y matarlos por deporte.”

Mínima y máxima

El periodista, pacifista y ex diputado israelí Uri Avnery describió los objetivos de mínima y de máxima de Sharon. De mínima, “encerrar a los palestinos en diversos enclaves, cada uno rodeado por asentamientos, autopistas y unidades del Ejército. En esas grandes prisiones, se permitiría a los palestinos ‘manejar sus propios asuntos’, ofrecer mano de obra barata y un mercado cautivo”. 

De máxima, “explotar una situación de guerra o una crisis mundial para expulsar del país a todos los palestinos, incluso aquellos que son ciudadanos israelíes”. Según Avnery, el presunto objetivo de “destruir la infraestructura del terrorismo” es sólo un slogan para unir al pueblo israelí, espantado por los atentados suicidas, y para montarse en la denominada “guerra contra el terrorismo” de Bush. Su verdadero objetivo es quebrar la columna vertebral del pueblo palestino, convertirlo en una piltrafa, aplastar sus instituciones, dice.
Avnery desafió la prohibición oficial e ingresó subrepticiamente a Ramallah. Frente al ministerio de Educación había un rosedal. “Había, porque un tanque le pasó por encima, sin razón aparente, y apenas dejó un rosal florecido, sólo para darles una lección. Las computadoras fueron arrancadas y arrojadas al piso, la caja fuerte volada y el dinero que contenía robado, los papeles desparramados por el piso, los cajones vaciados, los teléfonos aplastados, los muebles puestos patas arriba.” El verdadero objetivo de este vandalismo “aparece claro. 

Los discos duros de las computadoras y todos los archivos de importancia fueron retirados: las listas de alumnos y de profesores, los resultados de sus exámenes, toda la logística del sistema educativo palestino. El ministerio de Salud sufrió el mismo destino. Se llevaron los discos duros que contenían toda la información, el estado de las enfermedades, los análisis clínicos, las listas de médicos y enfermeras. 

Esto ocurrió con casi todas las oficinas del gobierno palestino. Desapareció el catastro de la propiedad rural y urbana, los registros impositivos y de los gastos gubernamentales, los exámenes y las licencias de conducir, todo lo necesario para administrar una sociedad moderna”. Avnery reflexiona que “el verdadero propósito es destruir no sólo la Autoridad Palestina sino la propia sociedad palestina, hacerla retroceder de un golpe, de la etapa de un estado moderno en construcción a la sociedad primitiva del tiempo de la dominación turca”.

 Concluye este admirable intelectual, el primero en desafiar hace décadas la prohibición de reunirse con Arafat: “Caminé junto con un grupo de pacifistas israelíes desde la fosa colectiva en la playa de estacionamiento del hospital hasta las [entonces] sitiadas oficinas de Arafat. Llevábamos carteles en hebreo y encontramos mucha simpatía y ni ungesto de hostilidad. Aun en esta circunstancia, los palestinos conocen la diferencia entre el campo pacifista israelí y los responsables de este brutal ataque. En esto reside, tal vez, el único resplandor de esperanza”.                  (Horacio Verbitsky, Página12, 10/05/2002)

28/11/23

Los israelíes mataron al niño Thaer Abu Asab bajo tortura después de que él les preguntara si había un alto el fuego en Gaza. “Mandaron a un médico después de una hora y media cuando ya estaba muerto”

Sulaiman Ahmed @ShaykhSulaiman

ÚLTIMA HORA: EL NIÑO REHÉN ES LIBERADO PERO HABLA SOBRE ISRAELÍS QUE MATAN A OTROS NIÑOS REHENES

Los israelíes mataron a Thaer Abu Asab bajo tortura después de que él les preguntara si había un alto el fuego en Gaza. “Mandaron a un médico después de una hora y media cuando ya estaba muerto”.

https://twitter.com/i/status/1728854415690608833

( BREAKING: CHILD HOSTAGE IS RELEASED BUT SPEAKS OUT ABOUT ISRAELIS KILLING OTHER CHILD HOSTAGES Israelis killed Thaer Abu Asab under torture after he asked them if there was a ceasefire in Gaza. “They sent a doctor after an hour and a half when he was already dead.”)

26 nov. 2023 705,8 mil Reproducciones



24/2/23

Jerónima Blanco (22 años) fue asesinada junto a su hijo Fernando (3 años) por un grupo de pistoleros falangistas del Bierzo. A ella le dispararon embarazada y cuentan que a su hijo lo estamparon contra un árbol. Los pistoleros falangistas los asesinaron por no poder capturar a su padre y marido, Isaac Blanco. Los cadáveres estuvieron unos días en la calle... Los falangistas no tuvieron suficiente con esos dos crímenes y para seguir dañando a Isaac asesinaron a sus padres, a sus dos hermanos y un cuñado

Emilio Silva Barrera @Emilio_Silva_

Jerónima Blanco (22 años) fue asesinada junto a su hijo Fernando (3 años) por un grupo de pistoleros falangistas del Bierzo. A ella le dispararon embarazada y cuentan que a su hijo lo estamparon contra un árbol. A partir de hoy su memoria tendrá un espacio público.

Los pistoleros falangistas los asesinaron por no poder capturar a su padre y marido, Isaac Blanco. Los cadáveres estuvieron unos días en la calle e Isaac los vio en una visita clandestina a su casa. Tras ser detenido tiempo después escribió una carta al Tribunal de Santander.

Los falangistas no tuvieron suficiente con esos dos crímenes y para seguir dañando a Isaac asesinaron a sus padres, a sus dos hermanos y un cuñado.

En el año 2008 la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica exhumó sus restos. Estaban muy deteriorados por la construcción de un colector y una caseta.

Esta mañana, en un solar junto a la que fue la casa de Jerónima Blanco y de Fernando, se ha inaugurado un monumento que recuerda lo que les hicieron. La violencia atroz de los golpistas Jamás el olvido.

7:40 p. m. · 30 ago. 2022
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25/1/23

Grupos de derechos humanos critican la inacción del fiscal de la Corte Penal Internacional en un año en el que más de 200 palestinos, entre ellos muchos niños, fueron asesinados en Cisjordania y la Franja de Gaza

 "Han pasado casi dos años desde que la Corte Penal Internacional (CPI) comenzó a investigar los crímenes de guerra cometidos en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental, y Gaza. Pero la CPI aún no ha dado pasos concretos para hacer avanzar la investigación.

Frustradas por el ritmo glacial de la investigación de la CPI y la falta de claridad sobre cómo y cuándo avanzará la investigación, tres organizaciones palestinas de derechos humanos emitieron el 6 de diciembre una declaración conjunta ante la Asamblea de Estados Partes en el Estatuto de Roma (órgano de gestión de la CPI), en la que afirmaban,

    "No hemos visto ningún paso concreto en esta investigación, ninguna acción por parte del Fiscal para romper el círculo vicioso de la impunidad. La situación sobre el terreno se deteriora año tras año, mes tras mes, día tras día. Sentimos que nos han dejado solos en nuestra lucha. Y las víctimas palestinas están perdiendo la esperanza".

La noticia inicial de la investigación de la CPI llegó el 3 de marzo de 2021, cuando Fatou Bensouda, entonces fiscal jefe de la CPI, anunció la apertura de una investigación formal sobre los crímenes de guerra cometidos en Cisjordania, incluido Jerusalén Este, y la Franja de Gaza, durante y desde la "Operación Borde Protector" de Israel de 2014, en la que murieron 2.251 palestinos.

Tras un examen preliminar de cinco años, Bensouda halló una base razonable para creer que las fuerzas israelíes habían cometido los crímenes de guerra de homicidio intencionado, lesiones graves causadas intencionadamente, uso desproporcionado de la fuerza y traslado de israelíes a territorio palestino.

Bensouda también determinó que había base razonable para investigar posibles crímenes de guerra cometidos por palestinos, como ataques intencionados contra civiles, utilización de civiles como escudos humanos y tortura y homicidio voluntario.

 Las tres organizaciones palestinas de derechos humanos que emitieron la declaración conjunta este mes para expresar su preocupación por la falta de avances en la investigación de la CPI son el Centro Palestino de Derechos Humanos (un grupo que protege los derechos humanos y promueve el Estado de derecho de acuerdo con las normas internacionales), el Centro Al-Mezan de Derechos Humanos (un grupo que protege los derechos humanos, especialmente los derechos económicos, sociales y culturales, en el territorio palestino ocupado) y Al-Haq (que documenta las violaciones de derechos humanos en el territorio palestino ocupado).

"En 2021, la apertura de una investigación por parte de la Fiscalía se percibió como un gran avance", escribieron los grupos en su declaración conjunta. "Tras años de frustración, esperábamos que fuera el comienzo de una nueva era de rendición de cuentas por los graves crímenes cometidos en la Palestina ocupada".

 Sólo este año, añadieron los tres grupos, más de 200 palestinos, entre ellos muchos niños, fueron "asesinados por el régimen colonial de colonos de Israel en Cisjordania y la Franja de Gaza". También señalaron que la querida periodista palestina de Al-Jazeera Shireen Abu Akleh "fue asesinada a sangre fría por un francotirador israelí a plena luz del día" y que seis destacadas organizaciones palestinas de la sociedad civil, entre ellas Al-Haq, fueron clausuradas tras ser designadas falsamente como "organizaciones terroristas."

 A pesar de estos acontecimientos, escribieron las tres organizaciones, la Fiscalía de la CPI no ha emitido ni una sola declaración sobre Palestina. Contrastaron la inacción del fiscal de la CPI sobre Palestina con la situación de Ucrania, sobre la que la Fiscalía ha sido muy proactiva.

"También es crucial que se aplique el mismo nivel de atención, actividad y recursos a otras situaciones, incluida Palestina, para evitar percepciones de selectividad y politización", escribieron los grupos. "Las víctimas no deben competir por la justicia y el doble rasero no debe tener cabida en la justicia".

El 21 de noviembre, Bezalel Smotrich, jefe del partido de extrema derecha israelí Sionismo Religioso, calificó a las organizaciones palestinas de derechos humanos de amenaza existencial para Israel. Dijo que el gobierno israelí entrante debe tomar medidas legales y de seguridad contra ellas, incluyendo "confiscar sus fondos."

Carta abierta a Karim Khan

Fiscal de la CPI Karim Khan. (Tribunal Penal Internacional de la ONU para la ex Yugoslavia, CC BY 2.0, Wikimedia Commons)

Dos días después, 198 organizaciones palestinas, regionales e internacionales de la sociedad civil -entre ellas el Gremio Nacional de Abogados, el Centro de Derechos Constitucionales, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Asociación Internacional de Abogados Demócratas- escribieron una carta abierta al fiscal jefe de la CPI, Karim Khan, en la que denunciaban "las oportunidades perdidas de hacer declaraciones preventivas en el último año".

Las organizaciones citaron los homicidios de palestinos por parte de Israel "sin provocación clara", así como las redadas y agresiones contra fieles en la mezquita de Al Aqsa y Al Haram Al Sharif, en la Jerusalén Oriental ocupada.

Tres de las seis "organizaciones terroristas" designadas, señalaron las organizaciones de la sociedad civil, han estado proporcionando a la fiscalía de la CPI información sobre "presuntos delitos graves cometidos por ciudadanos israelíes dentro de la jurisdicción de la Corte".

Los grupos citaron la Convención sobre el Apartheid, que enumera como "acto inhumano" del apartheid la "persecución de organizaciones y personas privándolas de sus derechos y libertades fundamentales por oponerse al apartheid".

Las organizaciones de la sociedad civil escribieron al fiscal de la CPI: "Aunque la persecución de estas organizaciones por parte de Israel podría obstaculizar el trabajo de la CPI, no ha habido ninguna reacción pública por parte de su oficina". Las OSC instaron a la Fiscalía a:

   -Condenar públicamente y pedir a Israel que anule las designaciones terroristas;
   -Afirmar públicamente que la Fiscalía examinará los crímenes cometidos por Israel durante su ofensiva militar no provocada de agosto de 2022;
    -Agilizar urgentemente la investigación de la CPI sobre la situación de Palestina, incluidos los crímenes contra la humanidad de apartheid y persecución; y
    -Emitir declaraciones preventivas para disuadir a Israel de cometer crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

El primer ministro designado, Benjamin Netanyahu, está formando "el gobierno de extrema derecha más radical de Israel hasta la fecha", escribió el martes la abogada Diana Buttu, ex asesora del equipo negociador de la Organización para la Liberación de Palestina, en un artículo de opinión publicado en The New York Times.

Es probable que el gobierno de Netanyahu se muestre receptivo a la sugerencia de Smotrich de perseguir a las organizaciones palestinas de derechos humanos incluso con más severidad que el gobierno anterior, que las calificó de "terroristas" y cerró sus oficinas.

 Presión de Washington

 Además, el principal facilitador de la ocupación ilegal israelí de territorio palestino, el gobierno de Estados Unidos -que proporciona anualmente a Israel 3.800 millones de dólares en ayuda militar- está ejerciendo presión implícitamente sobre Khan para que dé largas a la investigación de la CPI sobre los crímenes israelíes.

Cuando el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitó Jerusalén en julio, él y el primer ministro israelí, Yair Lapid, concluyeron un acuerdo en el que afirmaban que "continuarían trabajando juntos para combatir todos los esfuerzos... para señalar injustamente [a Israel] en cualquier foro, incluyendo las Naciones Unidas o la Corte Penal Internacional".

Aunque Estados Unidos se niega a adherirse a la CPI, ha intentado sistemáticamente socavarla, expresando "serias preocupaciones por los intentos de la CPI de ejercer su jurisdicción sobre personal israelí".

Pero el 15 de marzo, 100 senadores estadounidenses (a los que les cuesta ponerse de acuerdo en cualquier cosa) aprobaron por unanimidad la SR 546, que "anima a los Estados miembros a solicitar a la CPI o a otro tribunal internacional apropiado que tome las medidas oportunas para investigar los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad cometidos por las Fuerzas Armadas de Rusia".

Para los palestinos y sus aliados, la hipocresía estadounidense es palpable. Estados Unidos critica selectivamente a algunos países (como Rusia y China) por sus violaciones de derechos humanos, pero ignora señaladamente la ocupación ilegal por Israel de territorio palestino y su comisión de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad contra el pueblo palestino.

Quienes se oponen a los crímenes de Israel deben hacer constar su firme oposición a que Estados Unidos permita la opresión de los palestinos por parte de Israel, tanto a sus congresistas como a la Casa Blanca.

Mientras el gobierno estadounidense no reciba una respuesta significativa, seguirá facilitando la ocupación ilegal de Israel y violando los derechos humanos del pueblo palestino. La gente también puede unirse al movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones para poner fin al apoyo internacional a la opresión de los palestinos por Israel y presionar a Israel para que cumpla el derecho internacional."


(Marjorie Cohn es profesora emérita de la Facultad de Derecho Thomas Jefferson, ex presidenta del Gremio Nacional de Abogados. Consortium News, 16/12/22; traducción DEEPL)

2/12/22

 Tal día como hoy en 2005, los marines estadounidenses llevaron a cabo una ola de asesinatos de cinco horas en la ciudad iraquí de Haditha, matando a 24 civiles desarmados, entre ellos mujeres, ancianos y niños. Todos los asesinos que fueron arrestados por la masacre no fueron a la cárcel, se salieron con la suya

"Con una confianza en sí misma admirable para tratarse de una niña de apenas 10 años, Iman Hasan ha relatado cómo su familia fue asesinada por el ejército norteamericano mientras ella se acurrucaba muerta de miedo en un rincón del cuarto de estar de su casa. Los hechos ocurrieron poco después de las siete de la mañana del 19 de noviembre del año pasado, aseguró la niña en una entrevista con el diario The Times.
 
 Estaba todavía en pijama y se preparaba para ir a la escuela cuando un convoy del ejército norteamericano llegó con un estruendo excesivo por la carretera que pasa cerca de su casa, en Al Haditha, una localidad a orillas del Eúfrates que ha llegado a ser un semillero de resistentes contra la ocupación militar.

En aquel momento, un Humvee saltó por los aires a consecuencia de un artefacto colocado en la cuneta. Su conductor, Miguel Terrazas, un saldado norteamericano de origen hispano, resultaba muerto. El padre de Iman estaba rezando sus oraciones en una habitación de la casa. Sus abuelos se encontraban todavía en la cama. La familia oyó tiros, pero era consciente de que no había que salir.

Lo que ocurrió después es objeto de una investigación a cargo del US Naval Criminal Investigative Service [Servicio de Investigación Criminal de la Marina de Estados Unidos].Se espera que los resultados propinen otro golpe demoledor a la posición de Estados Unidos en Irak y en el mundo entero.

Algunos congresistas estadounidenses a los que se ha informado de las investigaciones se temen que el procedimiento llegará a la conclusión de que los ocupantes norteamericanos asesinaron nada menos que a 24 civiles iraquíes desarmados, entre ellos, mujeres y niños, a sangre fría. Una docena de marines corre el riesgo de verse sometidos a consejo de guerra, acusados incluso de homicidio (pero no lo llaman crimen de guerra). Se ha puesto en marcha otro proceso de investigación para determinar si ha habido encubrimiento de estos hechos.

Altos cargos del Pentágono y del Ejército que han tenido acceso a las investigaciones han declarado que éste podría constituir el peor caso de conducta impropia entre todas las fuerzas ocupantes de EEUU en Irak, incluso peor que las torturas a los presos de Abu Ghraib. Las opiniones más críticas traerán a colación comparaciones con la matanza de My Lai durante la Guerra de Vietnam, cuando soldados norteamericanos mataron a más de 500 aldeanos desarmados. En aquella ocasión tuvieron que transcurrir 18 meses antes de que la verdad saliera a la luz y aquella matanza cambió la percepción que la opinión pública norteamericana tenía de la guerra.

«Se trata de una catástrofe», ha manifestado Tariq Hashemi, el vicepresidente suní de Irak, que es contrario a la ocupación. «Se trata de una provocación a todos los iraquíes, especialmente a los de la comunidad árabe suní. Es como si les empujaran a unirse a la resistencia y a combatir… «, ha declarado a The Times. «En la provincia occidental de Anbar -prosigue-, la situación está ahora fuera de control. Eso se ha debido fundamentalmente al comportamiento del Ejército norteamericano, a sus violaciones de los Derechos Humanos a gran escala. Están asesinando a personas, haciendo daño a personas, destruyendo poblaciones».

Según la niña Iman, militares de Estados Unidos irrumpieron en su casa unos 15 minutos después de que el artefacto destruyera el Humvee, al parecer en busca de miembros de la resistencia. Empezaron por gritar a su padre. Inmediatamente después, lanzaron una granada en el dormitorio de sus abuelos. La niña vio que a su madre la alcanzaban trozos de metralla. Su tía agarró a un niño y se precipitó a toda velocidad fuera de la casa.

Los soldados abrieron fuego entre las cuatro paredes del cuarto de estar, donde se había agrupado la mayor parte de la familia. Su tío Rashid escapó al exterior de la vivienda, donde fue perseguido y asesinado a tiros por norteamericanos.

«Dispararon a mi abuelo, primero en el pecho y luego en la cabeza. Luego mataron a mi yaya», había explicado ya la niña meses atrás a la revista estadounidense Time, que en marzo pasado publicó una amplia investigación sobre la matanza que obligó a las autoridades militares de EE UU a abrir su propia investigación. Según Time, los soldados se dirigieron luego a otra casa, abrieron la puerta y lanzaron una granada dentro antes de empezar a disparar a diestro y siniestro matando a ocho civiles. La revista cita el testimonio de Yousif, uno de los hijos del propietario de la casa, que intentó entrar, pero se lo impidieron otros iraquíes. «Me dijeron: ‘No puedes hacer nada. No te acerques o los americanos te matarán».

Nadie pudo entrar en la casa hasta el día siguiente, cuando los estadounidenses habían retirado ya los cadáveres. «Los americanos metieron a mis cuatro hermanos en un armario del dormitorio de mi padre. Les mataron dentro del armario», asegura Yousif tras examinar los rastros dejados por la sangre de los cadáveres.

«Excepto mi hermano Abdul Rahman y yo -manifestó Iman-, murieron a manos de los norteamericanos todos los que estaban en la casa. Nosotros estábamos demasiado aterrorizados como para movernos y tratamos de escondernos. A mí me alcanzó metralla en una pierna. Durante un par de horas no nos atrevimos a movernos. No todos los de mi familia murieron de manera inmediata. Pudimos oír cómo gemían algunos».

El Ejército de Estados Unidos informó en un principio de lo ocurrido en Al Haditha como de un incidente más con víctimas. «Quince civiles iraquíes y un infante de Marina han resultado muertos al haber explotado una bomba en la cuneta de una carretera en Al Haditha», informó el capitán Jeffrey S. Pool, portavoz de la Infantería de Marina en su momento.

Sin embargo, a la revista Time le hicieron llegar un vídeo realizado por un periodista iraquí. En él se veían cuerpos cubiertos de sangre y marcas de balas y del impacto de la metralla en el interior de la vivienda de la familia Hasan, así como salpicaduras de sangre en las paredes. Los médicos informaron de que, en su mayor parte, las víctimas iraquíes habían recibido disparos a muy corta distancia, en la cabeza y en el pecho.

Los militares norteamericanos pertenecen al tercer batallón del primer regimiento de la 1ª División de Infantería de Marina. El comandante del batallón, teniente coronel Jeffrey Chessani, y dos de los oficiales de la compañía, los capitanes Luke McConnell y James Kimber, fueron apartados de sus puestos el mes pasado.

Soldados de Estados Unidos patrullan todavía por Al Haditha y de vez en cuando hacen registros en las casas. Iman afirma que no se va a olvidar de ellos jamás en su vida: «Los odio. Vinieron a matarnos y luego dicen que lo sienten».

El Senado norteamericano está estudiando un informe sobre la matanza elaborado por el Servicio Naval de Investigación Criminal, que pone de relieve que se trató de una matanza organizada y no de un enfrentamiento entre los marines e resistentes iraquíes. Una pieza clave que desmonta la tesis del enfrentamiento fue una grabación de vídeo realizada por estudiantes de periodismo iraquíes, en la que se puede observar que los disparos de las fuerzas de ocupación se realizaron dentro de las casas y que las fachadas de las viviendas no tienen signos de disparos. Según médicos iraquíes, las pruebas forenses indican que en algunos casos las víctimas fueron ejecutadas con disparos a quemarropa. La matanza pudo ser una venganza norteamericana por la muerte de 20 soldados ocupantes tres meses antes en la misma población.

Según el portal Iraqbodycount, la invasión de Iraq ha causado la muerte a un mínimo de 37972 civiles, mientras el número total de las víctimas de la guerra asciende a 150.000 víctimas. Desde la invasión de Iraq el ejército estadounidense y sus aliados han utilizado tácticas militares prohibidas internacionalmente, como el asedio y bombardeo contra poblaciones civiles de forma indiscriminada, al tiempo que impedían a los medios de comunicación el acceso para cubrir la situación en las zonas asediadas."                (Ali Hamdani, Hala Jaber , Rebelión, 31/05/2006)

22/11/22

Israel ha matado a 30 niños palestinos y ha detenido a más de 750 en lo que va de año

 

Fuentes: Agencia Wafa, Middle East Monitor [Imagen: Un niño es detenido por las fuerzas israelíes de ocupación en el pueblo de Kisan, cerca de Belén, en Cisjordania]

 "Con motivo del Día Internacional de la Infancia, el 20 de noviembre, la Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS) ha declarado que Israel ha detenido a más de 750 niños y menores palestinos desde el comienzo de este año, algunos de los cuales fueron heridos por disparos antes de ser detenidos.

Según los datos facilitados por esta organización humanitaria, 160 niños menores de 18 años están actualmente cumpliendo condenas en cárceles israelíes, entre ellos tres niñas, dos de ellas de 16 años y la tercera de 17, y cinco están en detención administrativa sin cargos ni juicio y sobre la base de pruebas secretas.

El PPS afirmó en su informe que la mayoría de los niños fueron sometidos a todo tipo de torturas físicas y psicológicas durante su detención, en violación de los acuerdos y convenios internacionales sobre los derechos del niño.

Este 20 de noviembre está prevista una audiencia en el tribunal israelí para Hussein Zubeidat, de 14 años, de la ciudad de Bani Naim, al este de la ciudad de Hebrón, en el sur de Cisjordania.

Zubeidat, estudiante de noveno grado, fue detenido cuando se encontraba cerca del asentamiento ilegal de Kiryat Arba, en la ciudad ocupada de Hebrón. Los soldados israelíes lo golpearon y lo despojaron de su ropa y publicaron fotos y un video del niño sin ropa.

ASESINATOS INTENCIONALES

Las fuerzas de ocupación israelíes han matado a 30 niños palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén desde el comienzo de 2022, informó el miércoles Defensa de los Niños Internacional-Palestina (DCI-Palestine). Según el grupo defesor de derechos humanos, once de los niños asesinados por los israelíes eran de Jenin.

«Todos los niños fueron asesinados tras recibir disparos con munición real en sus extremidades superiores», explicó DCI-Palestina. «Esto es una prueba de asesinato intencionado».

La organización señaló que los datos recogidos sobre el terreno muestran que las fuerzas de ocupación israelíes apuntan sistemáticamente a las partes superiores del cuerpo para matar o dejar a los niños con dolor permanente. «El uso de la fuerza letal fue la norma adoptada por las fuerzas de ocupación israelíes», añadió, especialmente durante la operación Wave Breaker lanzada el 31 de marzo en la Cisjordania ocupada, principalmente en la ciudad de Jenin.

DCI-Palestina pidió investigaciones «serias y transparentes» sobre el asesinato de los niños, y que el gobierno de ocupación israelí rinda cuentas.

«La falta de rendición de cuentas y de investigaciones, además de la impunidad, anima a las fuerzas de ocupación israelíes a llevar a cabo sus crímenes contra los niños palestinos», señaló DNI-Palestina, «incluyendo asesinatos, mutilaciones y detenciones».

El siguiente twist muestra a las fuerzas de ocupación israelíes llevándose a un niño de la escuela en Hebrón.

the never-ending torment of Palestinian children living under Israeli occupation.
📍Hebron Old City, a Palestinian student was taken from his school by a force of Israeli occupation soldiers pic.twitter.com/Sh3e7C4mSA— Jalal (@JalalAK_jojo) April 21, 2022

Las fuerzas de ocupación israelíes llevándose a un niño de la escuela en Hebrón (abril de 2021)

Palestinian children’s childhood under Israeli occupation !!

A Palestinian child was arrested by IOF in the village of Kisan, near Bethlehem in the occupied West Bank yesterday#PalestinianChildrenRightsSOS#ForeverPalestine #SahabatPalestina_ID pic.twitter.com/fnPsUD45c2— ғᴏʀᴇᴠᴇʀ ᴘᴀʟᴇsᴛɪɴᴇ (@PaLForever__06) June 27, 2022 "     
            (Rebelión, 21/11/22)

14/6/22

Los golpistas entraron por la fuerza en su casa de Larraga para llevarse a su padre. Su hermana Maravillas, que tenía 14, no quiso abandonarlo y se la llevaron también. Su padre fue fusilado. Su hermana fue violada y quemada. «Ya no queda nada de ella»

 "Josefina Lamberto Yoldi tenía siete años cuando, un 15 de agosto de 1936, los golpistas entraron por la fuerza en su casa de Larraga para llevarse a su padre, agricultor y militante socialista. Su hermana Maravillas, que tenía 14, no quiso abandonarlo y se la llevaron también. Su padre fue fusilado y todavía no han encontrado su cadáver. Su hermana fue violada y quemada. «Ya no queda nada de ella», lamentaba Josefina, que falleció ayer en la Casa de la Misericordia de Iruñea, en una emotiva entrevista publicada en 2018 en NAIZ.

La familia tuvo que dejar después Larraga y trasladarse a Iruñea, donde su madre se vio obligada a pedir limosna y donde Josefina Lamberto y sus hermanas sobrevivieron gracias al auxilio social.

Josefina también dio testimonio de todo ello en el homenaje que se rindió en abril de 2016 en Elgeta a 42 mujeres represaliadas y que participaron en la resistencia. NAIZ recogió en este vídeo su relato.

«Nos quitaron todo», recordaba Lamberto, que a los 21 años se metió a monja con la intención de «hacer el bien». Apenas pudo. «Yo ya llevaba la escritura de la familia», señalaba, antes de relatar los maltratos sufridos. Intentó dejar el convento, pero la enviaron a Pakistán, donde estuvo durante 14 años: «Fui una esclava, no salía para nada, caí malica con la malaria».

Regresó por el fallecimiento de su madre, de quien no pudo despedirse porque las monjas no le dieron a tiempo el pertinente permiso. Para cuando llegó a iruñea, «madre llevaba tres días bajo tierra».

Ya en Iruñea, y muerto Franco, Lamberto quiso buscar a su padre y a su hermana, pero las monjas se lo prohibieron. «Algo harían», le dijeron sobre sus familiares desaparecidos. Lamberto salió igualmente, y al regresar, se encontró las puertas del convento cerradas. Tuvo que dormir en la calle.

Fue una de las fundadoras de la Asociación de Familiares de Fusilados de Nafarroa y se dedicó en cuerpo y alma a mantener viva la memoria de las víctimas del franquismo, activismo que compaginaba con una intensa labor social, por ejemplo como voluntaria en el comedor social de París 365.

Josefina Lamberto vivió agradecida los diversos homenajes, tanto institucionales como populares, que en los últimos años recibió su hermana Maravillas. Son ejemplo de estos reconocimientos la inauguración de una plaza durante el mandato de Joseba Asiron, así como el nombre del Gaztetxe que durante unos años permaneció abierto en la plaza Nabarreria.

El nombre de Maravillas Lamberto, cuyo eco difícilmente hubiera llegado a nuestros días sin la labor incansable de su hermana Josefina, forma ya parte de la cultura popular vasca, a la que se han dedicado también varias canciones, siendo las más conocidas la de Fermin Balentzia y la de Berri Txarrak."                     (Beñat Zalsua, Naiz, 08/06/22)

1/2/22

'Yalla', el corto que denuncia los asesinatos de niños con drones militares: "Una forma de matar con impunidad"... Cerca de un 20% de las víctimas de ataques teledirigidos en todo el mundo son civiles, según Amnistía Internacional

 "¡Vamos!, ¡ánimo!, ¡corre! Esos son los diferentes significados de Yalla. Una palabra que es un desesperado grito de escapatoria en el contexto de Yalla, el cortometraje dirigido por Carlo D'Ursi que denuncia los asesinatos de civiles en general y niños en particular con drones militares. 

Galardonado en los recientes Premios Forqué como Mejor Cortometraje, nominado a la próxima edición de los Goya y avalado por Amnistía Internacional, Yalla alerta sobre la constante violación de los derechos humanos fundamentales y universales. Porque la matanza indiscriminada de civiles en los conflictos bélicos a mano de drones militares es una realidad, algo diario que no se debe ni puede seguir ignorando.

El 16 de julio de 2014 cuatro niños de entre 9 y 11 años fueron asesinados con dos misiles disparados desde un dron del ejército israelí mientras jugaban al fútbol en una playa de Gaza. Yalla es un corto de ficción que recrea aquel momento, mientras en la realidad actualmente los familiares de los cuatro niños palestinos siguen luchando para reabrir la investigación, que fue cerrada por el fiscal general alegando que los niños fueron confundidos con milicianos de Hamás en una zona considerada objetivo militar.

"Queremos sensibilizar sobre la importancia de la defensa de los derechos de la infancia en los conflictos armados", apunta a infoLibre el director, Carlo D'Ursi, quien recuerda que la inspiración le encontró durante una misión humanitaria en Palestina en la que pudo conocer "muchas historias parecidas". "Esto es más común de lo que imaginamos", remarca.

En esta línea, el cineasta denuncia también los ataques con drones "suelen tener un margen mucho más amplio de impunidad porque no suelen estar identificados". Por eso, además, asegura que la repercusión de su cinta es una "ocasión única" de poner el foco mediático sobre una "problemática que es crucial visibilizar" y que, "desgraciadamente", ocurre en Palestina, Yemen, Pakistán y "otros muchos países".

Es un corto, por tanto, que va más allá de la pura estética cinematográfica para adentrarse con crudeza en el ámbito de lo social y de denuncia. Porque, por mucho que los chavales que están jugando al fútbol gritan "yalla!", la agonía se apodera de las víctimas sin tiempo para la huida del desenlace fatal. 

El director de comunicación de Amnistía Internacional España, Miguel Ángel Calderón, lamenta en conversación con infoLibre que los gobiernos se resistan a desvelar las operaciones con drones de combate "e identificar a sus responsables, incluso cuando han causado víctimas civiles", de modo que, a su juicio, "sin duda se puede hablar de una forma de matar con impunidad".

En muchas ocasiones, las víctimas de este tipo de ataques quedan en una absoluta indefensión y jamás reciben reparación. Por eso es relevante que precisamente estos días el Tribunal Supremo de Israel revisa por primera vez el archivo de las diligencias en torno al asesinato de los cuatro niños de la playa de Gaza. El empuje de los familiares y de las ONGs de la zona ha sido clave para desvelar las contradicciones de los informes militares. 

 "El problema del uso de drones como armas de combate en la actualidad es la total falta de transparencia con la que operan, que permite ocultar ataques ilegítimos con total impunidad, dejando a las víctimas civiles en una total indefensión, ya que con frecuencia los gobiernos niegan u ocultan los ataques", explica el portavoz de Amnistía Internacional España.

Este ocultismo dificulta saber con exactitud el número de personas muertas por ataques de drones en todo el mundo. A pesar de ello, Amnistía Internacional sí pudo documentar, por ejemplo, que sólo en 2010 hubo en Pakistán más de 950 personas muertas por ataques de drones, y que cerca de un 20% de las víctimas de ataques con drones en todo el mundo son civiles. "Datos que pueden ayudar a percibir la dimensión del problema", plantea Calderón.

Los drones se usan en muchos lugares en el mundo en la actualidad. No sólo en conflictos armados, sino también en todo tipo de misiones de inteligencia, vigilancia o reconocimiento. En el periodo 2020-2021, Amnistía Internacional ha documentado más de cincuenta ataques con drones en Somalia por parte de Estados Unidos y ataques en Libia por parte de Emiratos Árabes Unidos que han afectado a población civil. Y en los últimos años se han podido documentar ataques de drones en Pakistán, en Afganistán, en Territorios Palestinos Ocupados o en Yemen

"Amplio margen de error"

Los drones militares son aviones no tripulados que son armados para poder ejecutar operaciones quirúrgicas, pero que tienen un "amplio margen de error", tal y como ha quedado demostrado y resalta D'Ursi. "De momento son semiautomáticos -dirigidos por operadores humanos que toman las decisiones finales-, pero la evolución de la inteligencia artificial abre puertas a una completa automatización", apunta, destacando acto seguido que por eso es "absolutamente necesario regular el uso y la transferencia de drones y sus piezas entre países para poder controlarlos".

En la misma dirección señala Calderón, quien remarca que las transferencias internacionales de drones y su tecnología deben ser sometidas a "estrictos controles de exportación, y su uso debe ser cuidadosamente supervisado". Y añade: "Los Estados deben ser transparentes sobre el uso que hagan de la fuerza letal. Esto incluye revelar públicamente la base legal que sostiene el uso de los drones, la responsabilidad operacional, los criterios de selección de objetivos, procedimientos para evitar muertes colaterales y la información sobre investigaciones. Todos los gobiernos deben prohibir la transferencia de drones, sus componentes o su tecnología cuando exista riesgo de que se usen para cometer violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluidos los crímenes de guerra y las ejecuciones extrajudiciales".

Calderón recuerda que cualquier ataque contra la población civil en conflictos armados va en contra de las leyes de la guerra internacionalmente reconocidas, y constituye una "violación de los derechos humanos". Por eso, reclama que las víctimas de los ataques aéreos ilegales, incluyendo la familia de víctimas de homicidios ilegítimos, "deben tener acceso efectivo a la verdad, la justicia y la reparación".

Amnistía Internacional pertenece a la coalición www.stopkillerrobots.org, que denuncia el desarrollo y uso de los robots asesinos, armas verdaderamente autónomas que, si no se impide a tiempo, tendrán capacidad de decisión sobre la vida o la muerte de seres humanos. Yalla es un peldaño más en la lucha por conseguir un mundo más justo ya que, como dice su director, "el cine tiene una gran capacidad para remover conciencias". Exactamente eso consigue este cortometraje."                              (David Gallardo, InfoLibre, 17/01/22)

 

18/1/22

El Supremo de Israel revisa el archivo del caso de los chicos de la playa de Gaza... Los familiares de los cuatro niños palestinos abatidos por disparos de un dron en 2014 pugnan por reabrir la investigación

 "La imagen de los cadáveres de cuatro chicos abatidos por un dron en una playa de Gaza simboliza la tragedia de la guerra de 2014 en la Franja palestina, la más larga librada por Israel tras asentarse como Estado. Los familiares de los menores pugnan aún para que se haga justicia. Pero el Ejército y el fiscal general dieron carpetazo a la investigación. 

Alegaron que los operadores del avión no tripulado confundieron a los niños con milicianos de Hamás en una zona costera considerada objetivo militar. Desde un hotel cercano, periodistas extranjeros que cubrían el conflicto solo observaron, sin embargo, a unos chavales que jugaban al fútbol en la arena. El Tribunal Supremo revisa ahora por primera vez el archivo de las diligencias después de que una ONG israelí desvelara las contradicciones contenidas en un informe militar secreto.

Eran cuatro primos, todos miembros del clan Baker, una estirpe de pescadores que da nombre un barrio marinero de la capital de Gaza. Ismail, de nueve años; Ahmed, de 10; Zacaría de 10, y Mohamed, de 11. Perecieron por el impacto de dos misiles disparados desde un dron artillado israelí a primera hora de la tarde del 16 de julio de 2014. 

El Supremo de Israel escuchó el lunes las alegaciones presentadas por tres organizaciones defensoras de los derechos humanos contra el cierre de la investigación sobre su muerte. Lo decretó el abogado general militar en 2015 y lo ratificó la Fiscalía General del Estado en 2019. Las ONG Adalah (con sede en Haifa, Israel) y Al Mezan y Centro Palestino para los Derechos Humanos (radicadas en Gaza) llevan siete años dando la batalla legal en nombre de la familia Baker para que se haga justicia.

El alto tribunal israelí se pronunciará en los próximos días sobre la petición de reapertura del caso, pero fuentes jurídicas apuntan a que los magistrados ya han expresado su convencimiento de que los hechos se produjeron en zona militar y en periodo de guerra. El Supremo dijo haber recibido un informe confidencial de los servicios de espionaje que define como objetivo militar el perímetro de la playa y el puerto donde murieron los cuatro niños.

Las mismas fuentes precisaron que la presidenta del tribunal, Esther Ayut, había resaltado que el informe de inteligencia militar había sido elaborado poco antes de que se produjera el ataque. Los abogados de las tres ONG no tuvieron acceso al contenido del informe confidencial, presuntamente por razones de seguridad nacional.

Los representantes de Adalah, el Centro de Defensa Legal de los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, rechazaron de plano dicha argumentación durante la vista. Advirtieron de que esa zona de la playa es un área civil, en la que suelen jugar los niños, y además se encuentra próxima a hoteles frecuentados por periodistas internacionales en sus coberturas informativas en Gaza. Entre otros reporteros, equipos de la cadena francesa TF1 y de la catarí Al Jazeera, y los corresponsales del periódico británico The Telegraph y del alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung fueron testigos de los hechos. Todos constataron que se trataba de un grupo de menores que jugaban al fútbol. Ninguno de los periodistas ha sido citado a declarar en las investigaciones abiertas por la justicia israelí.

Los abogados que representan a la familia Baker argumentaron además que, incluso si se tratara de una zona militar, el derecho humanitario internacional establece que el Ejército tiene la obligación de verificar si en los objetivos hay combatientes o civiles antes de lanzar un ataque. Según las alegaciones de las ONG, los militares israelíes dieron por buena la información de inteligencia que localizó un depósito de Hamás en la playa, y justificaron por ello la decisión de abrir fuego contra cualquier persona que atravesara el perímetro.

Los límites de un objetivo de guerra

En un informe interno de la Policía Militar sobre el caso, que fue desvelado por Adalah en 2018, se precisa que el operador de un dron armado disparó un primer misil contra el depósito, en el que se había ocultado uno de los niños. Falleció en el acto. El resto de los chicos echaron a correr, como se aprecia en el vídeo grabado por TF1. El operador pidió entonces aclaraciones por radio sobre los límites de la zona militar en la que podía actuar antes de volver a abrir fuego.

Al no recibir respuesta, lanzó medio minuto después un segundo misil, que causó la muerte de otros tres primos Baker y heridas graves a un cuarto. El Ejército se ha negado a entregar a los letrados de la familia las grabaciones de vídeo del centro de control de drones de la base aérea de Palmachin, situada al sur de Tel Aviv.

Las ONG que han defendido ante el Tribunal Supremo de Israel la reapertura de la investigación y el procesamiento de los responsables de la muerte de los cuatro menores sostienen que la Fuerza Aérea abrió fuego “de forma intencionada” contra los niños “sin previa identificación y sin adoptar las precauciones necesarias”, en una grave violación de las leyes de guerra. Un portavoz de Adalah ha afirmado que “el caso de la muerte de los cuatro chicos de la playa de Gaza refleja una política de total impunidad para los soldados y oficiales de Israel”.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos considera en un comunicado que el “sistema judicial israelí encubre crímenes de guerra cometidos por el Ejército contra civiles palestinos”. “El caso de los chicos Baker es el más flagrante ejemplo, y en consecuencia, la instancia apropiada para determinar la responsabilidad es el Tribunal Penal Internacional”, concluye la ONG palestina. Cuando este corresponsal visitó por primera vez la franja de Gaza, meses después de la muerte de los cuatro niños de la playa, Ahmed Baker, padre del pequeño Zacaría, ya anticipaba ese rumbo. “Solo confiamos en la justicia internacional”, proclamó entonces el patriarca del clan de pescadores, “y yo iré hasta el Tribunal de La Haya aunque sea andando”."                                  (Juan Carlos Sanz, El País, 12/01/22)

11/1/22

EE UU ha ocultado el asesinato de miles de civiles en las guerras de Oriente Medio a raíz de más de 50.000 ataques con drones... The New York Times ha publicado cientos de informes confidenciales del Pentágono sobre víctimas civiles causadas por ataques aéreos estadounidenses en el Medio Oriente

 "Un largo artículo publicado en dos entregas el 19 de diciembre en The New York Times y el 31 del mismo mes en la revista Times Sunday, revela que desde 2014 murieron miles de no combatientes a raíz de más de 50.000 ataques con drones estadounidenses en Irak, Afganistán y Siria. Este dato ha sido ocultado por el gobierno de EE UU bajo tres presidencias sucesivas: Obama, Trump y Biden.

 El artículo del periodista Azmat Kahn se basa en una colección de documentos internos del Pentágono, así como en la recopilación de reportajes realizados sobre el terreno en docenas de lugares que han sido objeto de los ataques y en entrevistas con numerosas personas supervivientes. Es fruto de cinco años de investigación. He aquí un extracto de lo que escribió Kahn:

La colección de documentos ‒las evaluaciones confidenciales del propio ejército, de más de 1.300 informes sobre muertes de civiles, obtenidas por The New York Times‒ muestra en qué medida la guerra aérea ha estado marcada por una información muy deficiente de los servicios de inteligencia, una definición apresurada y a menudo imprecisa de los objetivos y la muerte de miles de civiles, en muchos casos niñas y niños, en agudo contraste con la imagen que ofrece el gobierno estadounidense de una guerra librada por drones perspicaces y bombas de precisión…

La campaña aérea representa una transformación fundamental del arte de la guerra que tuvo lugar en los últimos años de la presidencia de Obama, ante la creciente impopularidad de las guerras interminables que se habían cobrado la vida de más de 6.000 militares estadounidenses. EE UU cambió montones de botas sobre el terreno por un arsenal de drones teledirigidos por unos controladores sentados ante un ordenador, a menudo a miles de kilómetros de distancia. El presidente Obama la calificó de “la campaña aérea de mayor precisión de la historia”. Esta era la promesa: la “tecnología extraordinaria” de EE UU permitiría al ejército eliminar al enemigo teniendo el máximo cuidado de no dañar a gente inocente.

La primera parte del reportaje termina con Afganistán. Esto ofrece algún contexto de lo que documenta: “El ataque con drones de agosto [de 2021] sobre Kabul, que mató a un trabajador humanitario afgano y a nueve familiares suyos, fue noticia en todo el mundo, pero la mayoría de ataques aéreos estadounidenses se produjeron lejos de las grandes ciudades, en zonas remotas en que no había cámaras filmando, donde a menudo fallaba la cobertura de los teléfonos móviles y donde no había internet”, escribió Kahn. El 70 % de la población afgana vive en zonas rurales.

La guerra más larga de EE UU fue en muchos aspectos la menos transparente. Durante años, esos campos de batalla rurales se hallaban fuera del alcance de las y los periodistas estadounidenses. Sin embargo, después de que los talibán regresaran al poder en el mes de agosto, el interior de Afganistán resultó accesible. El Times llegó a Barang [en la región afgana de Band-e-Timor] poco más de un mes después, donde visitó 15 hogares de esta aldea de casas de barro y tierras de labranza, entrevistando asimismo a ancianos tribales y otras personas de toda Band-e-Timor. La mayoría dijeron que nunca antes habían hablado con un periodista.

Lo que contaron ‒de modo consistente y fiable‒ ayuda a explicar cómo EE UU perdió el país, cómo su guerra de incursiones aéreas y su apoyo a unas fuerzas de seguridad corruptas [las del gobierno títere] allanaron el camino al retorno de los talibán. En promedio, cada hogar perdió a cinco familiares civiles. La gran mayoría de estas muertes se debieron a ataques aéreos, casi siempre durante incursiones [de las fuerzas de seguridad]. Mucha gente reconoció que tenían parientes entre los combatientes talibán, pero la mayoría de las bajas fueron civiles:

Un padre que murió durante un ataque aéreo mientras corría hacia el bosque. Un sobrino asesinado mientras dormía con su rebaño de ovejas. Un tío muerto a tiros por soldados estadounidenses mientras iba al bazar a comprar okra para el almuerzo. Al oír el ruido de helicópteros, los hijos de Hajji Muhammad Ismail Agha se fueron al desierto. Los “helicópteros extranjeros” les dispararon. Uno de los hijos, Nour Muhammad, cayó muerto; el otro, Hajji Muhammad, sobrevivió. “¿Cómo podían discernir los aviones entre un civil y un talib?”, preguntó el padre. “Lo mataron no lejos de aquí. Vi cómo ocurrió.”

Ninguno de estos incidentes aparecen mencionados en los comunicados del Pentágono. Unos pocos constan en recuentos de Naciones Unidas. Tan aislados del gobierno afgano estaban los residentes que cuando se les pedía el certificado de defunción de sus seres queridos, preguntaban dónde podían obtenerlo. Así, para comprobar las muertes, el Times inspeccionó las lápidas de las tumbas esparcidas en el desierto.

Esta información corrobora lo que escribieron periodistas que visitaron zonas rurales de Afganistán en un artículo publicado en noviembre en The New Yorker, “Las otras mujeres de Afganistán”. Los talibán recibieron apoyo porque combatían a los americanos y sus bombardeos, así como a las “fuerzas de seguridad”. Esto explica cómo los talibán forjaron una base de apoyo sólida en zonas rurales, que finalmente rodeaban las ciudades. Cuando entonces atacaron las ciudades, las fuerzas del gobierno corrupto, ya sin el apoyo de los bombardeos estadounidenses, se disolvieron como un azucarillo.

Siria e Irak

El grueso del artículo está dedicado a la campaña de EE UU contra el Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, de 2015 a 2017.

Repetidamente, los documentos [del ejército] señalan el fenómeno psicológico del “sesgo de confirmación”, la tendencia a interpretar la información de manera que confirme la convicción preexistente. Se daba por hecho que un grupo de gente que corría hacia un lugar recién bombardeado eran combatientes del EI, no civiles que acudían al rescate. Motoristas que se desplazaban “en formación” mostrando la “señal” de un ataque inminente no eran más que eso, motoristas.

A menudo, el peligro para la población civil se pierde en la brecha cultural que separa a los soldados estadounidenses de un vecindario local. Se detectaba la “ausencia de civiles” cuando de hecho las familias estaban durmiendo durante el día en el periodo del Ramadán, refugiándose en sus casas para huir de la canícula del verano o juntándose en una de las casas para protegerse cuando se intensificaban los combates. En muchos casos se observaba la presencia de civiles en las grabaciones de vigilancia, pero los analistas no los percibían o su presencia no constaba en las comunicaciones previas a un ataque.

En los registros de conversaciones incluidos en algunas evaluaciones, las voces de los soldados suenan como si estos estuvieran ocupados en un videojuego, en uno de los casos expresando su regocijo al disparar en una zona visiblemente “repleta” de combatientes del EI, sin distinguir a los niños que había entre ellos.

Hay muchos ejemplos más, demasiados para enumerarlos en este artículo. Dos que destacan fueron las batallas para la reconquista de Raqqa en Siria y Mosul en Irak, quedando reducida la primera a una “necrópolis” tras los bombardeos y la segunda a un montón de escombros, causando la muerte de muchos civiles.

La segunda parte del largo artículo se titula “El coste humano de las guerras aéreas de EE UU”, y en ella se exponen los detalles de algunos casos típicos. En democracynow.org figuran los enlaces con ambas partes del artículo y una entrevista con Azmat Kahn del 22 de diciembre. Después de leer la totalidad del artículo hay una conclusión ineludible: el asesinato por parte de EE UU de miles de civiles, inclusive menores, fue una consecuencia deliberada de la dejadez abúlica de los servicios de información, de la definición chapucera de objetivos, de la ausencia de toda rendición de cuentas y del encubrimiento.

El examen de otra flecha de la aljaba de guerra estadounidense, la de las sanciones, puede aclarar un poco las cosas. Las sanciones contra Cuba, Irán, Venezuela y otros países que rechazan la dominación de EE UU son actos de guerra, por mucho que la superioridad del ejército estadounidense y el control financiero impidan cualquier contraataque. Incluso comentaristas más honestos de la prensa mayoritaria dicen lo que la izquierda ya sabe: que esas sanciones están dirigidas contra las poblaciones de estos países, que se llevan la peor parte del sufrimiento que causan.

Los imperialistas esperan que golpeando con fuerza a dichas poblaciones, estas se vuelvan contra sus gobiernos y establezcan regímenes favorables a EE UU. ¡Qué más quisieran! Además, EE UU quiere que estas poblaciones sufran por atreverse a alzarse en contra de Washington, lo que a sus ojos es un crimen capital que merece un castigo severo.

EE UU apunta ahora contra el pueblo de Afganistán por derrotar a su ejército y al gobierno títere en la guerra. Está claro que durante la ocupación estadounidense, la economía, también en las ciudades, pasó a depender de la financiación de EE UU, y en menor medida de otros países ricos, para mantenerse a flote. Con la “pérdida” del país, EE UU ha congelado toda esta ayuda. El resultado es una grave crisis económica, incluida la muerte de mucha gente por inanición. Las niñas y niños no se salvan. Las madres malnutridas dejan de producir leche. Las agencias internacionales de derechos humanos dicen que unos cinco millones de menores de cinco años pueden morir de inanición en las próximas semanas.

El informe de Azmat Kahn demuestra que el precio que paga la población civil afgana por la guerra aérea estadounidense es de la misma factura que las sanciones: un intento de someter a la población a base de bombas, un intento en que le han salido los tiros por la culata. El EI era conocido por atacar violentamente a otros musulmanes y a la minoría religiosa azadí del Kurdistán. Los combatientes kurdos de Siria combatieron contra el EI sobre el terreno. El EI trató especialmente de eliminar a la población chiíta. Fueron milicias de Irán e Irak las que se enfrentaron al EI sobre el terreno en Irak. Pero como señaló Kahn, EE UU no solo bombardeó las tropas del EI, sino también a la población civil de las zonas controladas por el EI, una población civil que no apoyaba las peculiares creencias religiosas del EI. EE UU consideró que estas personas apoyaban voluntaria o involuntariamente al EI y las bombardeó."             ( , Viento sur, 01/01/22) 

 

"The New York Times recientemente ha publicado una serie de reportajes que deberían ser elogiados. 

El 18 de diciembre, el periódico anunció la publicación de cientos de informes confidenciales del Pentágono sobre víctimas civiles causadas por ataques aéreos estadounidenses en el Medio Oriente

 Esto sigue a sus investigaciones de alto nivel sobre el asesinato con aviones no tripulados de la familia Ahmadi durante la retirada de Afganistán, y una célula de ataque estadounidense en Siria que mató a decenas de civiles con ataques aéreos.

Muchos periodistas, con razón, elogiarán al New York Times por sus informes sobre los ataques aéreos estadounidenses y el coste civil ocasionado. Muchos menos señalarán cómo la inhumanidad de los ataques aéreos estadounidenses fue revelada por primera vez en 2013 por el denunciante Daniel Hale.

Hale utilizó su experiencia de primera mano en la identificación de objetivos para el programa de drones para resaltar cómo se basan en criterios defectuosos y, como resultado, matan a civiles. Más tarde, Hale trabajó para la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, donde tuvo acceso a documentos sobre cómo funciona el programa de drones. Hale proporcionó esos documentos a Intercept, que los publicó como The Drone Papers en 2015. Si bien los documentos de Hale no eran tan completos como el tesoro publicado recientemente por el New York Times, proporcionaron muchas de las mismas revelaciones centrales, particularmente la naturaleza defectuosa de cómo se recopila la inteligencia y el alto costo civil de las campañas aéreas. En particular, los documentos de Hale revelaron que el 90% de las víctimas del programa de drones no eran los objetivos previstos. Hasta el informe reciente del New York Times, las revelaciones de Hale eran la prueba más completa de cómo funciona la guerra aérea estadounidense.

Para ser justos, los informes del Times sobre la naturaleza brutal y el alto costo civil de los ataques aéreos estadounidenses no son insignificantes. Los estadounidenses podrían haber ignorado fácilmente la violencia del Pentágono ahora que el enfoque de intervención de «botas sobre el terreno» ha terminado en gran medida con la retirada de Biden de Afganistán. De hecho, Obama defendió el uso de ataques aéreos para evitar los sentimientos antibélicos de los estadounidenses. The Times realmente destaca esto, escribiendo:

«La campaña aérea representa una transformación fundamental de la guerra que tomó forma en los últimos años de la administración Obama, en medio de la creciente impopularidad de las guerras eternas que se habían cobrado más de 6.000 militares estadounidenses. Estados Unidos cambió muchas de sus ‘botas sobre el terreno’ por un arsenal de aviones dirigidos por controladores sentados frente a las computadoras, a menudo a miles de kilómetros de distancia».

Aun así, por mucho que los informes del Times ya parezcan estar provocando una discusión sobre la guerra aérea de los EE. UU., es preocupante que ésta conlleve el riesgo de que las propias acciones heroicas de Hale sean ignoradas. El Times no menciona las acciones de Hale, incluso cuando reciben elogios por supuestamente romper con el mundo de la violencia de los ataques aéreos estadounidenses. Más condenatorio es lo poco que ha comentado el Times sobre el hecho de que Hale fue condenado a casi cuatro años de prisión a principios de este año por exponer el programa de drones. Aparte de un artículo estándar sobre su sentencia publicado en julio, Daniel Hale está ausente del New York Times. Azmat Khan, el reportero detrás de «Civilian Casualty Files» del NYT no ha mencionado a Daniel Hale ni una vez en Twitter.

No es que no haya habido actualizaciones en la historia de Hale desde que fue sentenciado. Después de su sentencia, Hale permaneció languideciendo en una cárcel durante más de dos meses a pesar de que se suponía que sería trasladado en cuestión de semanas. Una vez finalmente transferido, la situación de Hale empeoró. Se suponía que lo enviarían a una prisión que le brindaría atención por su diagnóstico de trastorno de estrés postraumático, pero ahora está recluido en una unidad de gestión de la comunicación (CMU). Las CMU están diseñadas para terroristas y «reclusos de alto riesgo» y los detenidos tienen un contacto muy restringido con el mundo exterior. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles ha pedido al gobierno de EE. UU., que ponga fin a su uso de CMU, argumentando que estas «unidades de vivienda secretas dentro de las cárceles federales en las que los presos están condenados a vivir en un absoluto aislamiento del mundo exterior son inconstitucionales, violan los derechos religiosos de los presos y están en desacuerdo con las obligaciones de tratados firmados por Estados Unidos».

Daniel Hale merece libertad por revelar pruebas de los mismos crímenes que ahora se elogia al New York Times por publicarlos. Su equipo de apoyo y los activistas contra la guerra han estado trabajando arduamente para aumentar la preocupación y la acción por su causa, pero esa es una tarea abrumadora considerando que Hale es una persona a la que el gobierno de EE. UU., y el ejército de EE. UU., en particular, quieren silenciar. Pero como ha demostrado el Times con sus propios informes sobre los ataques aéreos estadounidenses, tienen una plataforma que puede atravesar el silencio impuesto por el Pentágono. Un solo editorial pidiendo la liberación de Hale haría maravillas por su causa.

Presumiblemente, los reporteros del Times que han estado investigando la violencia de los ataques aéreos estadounidenses lo hacen porque creen que las víctimas de las campañas aéreas estadounidenses merecen justicia. La negativa del Pentágono a responsabilizar a nadie por su mortal ataque aéreo en Kabul en agosto indica que será una batalla cuesta arriba responsabilizar a cualquiera por los ataques aéreos recientemente expuestos. Daniel Hale se unió a la lucha para responsabilizar seriamente al Pentágono. Se unió años antes que lo hiciera el New York Times y fue tratado como un criminal por ello. El New York Times debería darle el reconocimiento adecuado a Daniel Hale y pedirle a Biden que lo perdone de inmediato. Mientras esté en prisión, no hay justicia."

(Sam Carliner, Su escritura se centra en el imperialismo estadounidense y la crisis climática. Rebelión, 04/01/22; Fuentes: original.antiwar.com )