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4/6/18

Os escravos de Franco en Galicia

"A legalización do traballo escravo tomou corpo en outono de 1938, coa posta en marcha do chamado sistema de Redención de Penas polo Traballo, unha iniciativa que se concretaría en diversas modalidades de traballos forzados. Sinaláronse na Galiza tres figuras: os Batallóns Disciplinarios de Traballadores, a explotación de man de obra procedente dos destacamentos penais e mais os chamados destinos. 

Son moitas as incógnitas que fican por resolver sobre o traballo escravo na Galiza de Franco. Descoñecemos o número exacto da poboación reclusa empregada nestas tarefas, carecemos dunha información precisa sobre os lugares do noso país onde se desenvolveron estes traballos, faltan dados sobre as empresas e particulares que se beneficiaron desta modalidade de explotación laboral e non existen estudos sobre o impacto da mesma na economía galega e na conta de resultados das súas empresas. 

Porén, a documentación coa que contamos, permite certificar que estamos diante dun xigantesco entramado de explotación de man de obra gratuíta, coa intención, non só, de librar o Estado da carga económica de manter a poboación reclusa ou de utilizar a forza de traballo como método de castigo, senón de xerar un beneficio material para o réxime, aliviando a delicada situación das arcas públicas e beneficiando aqueles grupos oligárquicos do franquismo.

A legalización do traballo escravo tomou corpo en outono de 1938 coa posta en marcha do chamado sistema de Redención de Penas polo Traballo, unha iniciativa que se concretaría en diversas modalidades de traballos forzados. Sinaláronse na Galiza os Batallóns Disciplinarios de Traballadores, ou simplemente Batallóns de Traballo, a explotación de man de obra procedente dos destacamentos penais ou os destinos. 

Os primeiros, formados por aqueles presos clasificados previamente como “desafectos”, cuxa forza de traballo era cedida ou alugada a empresas privadas ou particulares, actuando o Estado como simple subministrador. 

Aos segundos, compostos por un número máis ou menos grande de presidiarios, contratados por entidades públicas, relixiosas e máis frecuentemente privadas, ocupáronos fundamentalmente no sector da obra civil e da minaría. Os terceiros recibían ese nome das tarefas non remuneradas que realizaban dentro dos propios cárceres.

A actividade mineira beneficiarase do traballo escravo, destacando os enclaves de Casaio en Valdeorras e Fontao en Silleda, cuxa produción viuse promovida e favorecida polo desenvolvemento da II Guerra Mundial. O 9 de setembro de 1942 arranca a súa andadura o Destacamento Penal de Minas de Casaio, vinculado á empresa Montes de Galiza S.A, unha mercantil de capital alemán, baixo a dirección do enxeñeiro Georg Burg, dedicada á extracción do volframio, un mineral fundamental para a blindaxe das equipas de guerra."            (Cilia Torna, Sermos Galiza, 10/05/18)

24/5/18

Las hermanas ‘Schindler’ gallegas que salvaron a 500 judíos del Holocausto Lola, Amparo y Julia Touza siguen a la espera de ser nombradas 'Justas entre las naciones'

Lola Touza, segunda por la izquierda, en 1923

"El reloj de la estación de tren de Ribadavia, en Ourense, marca las seis menos diez. Lleva 50 años parado y es el mismo que Lola, Julia y Amparo Touza miraban todos los días cuando iban a trabajar al quiosco de la terminal. Corría el año 1941 y ellas regentaban, además del casino de la localidad, este pequeño puesto de madera en el que vendían melindres, licor café, aguardiente de hierbas o bocadillos. 

A simple vista, ofrecer estos productos era su principal cometido en la estación, pero las tres guardaban un secreto que muy pocos en el pueblo sabían y que hasta muchos años después de su muerte nunca vio la luz.

Entre los numerosos pasajeros que viajaban en la línea Hendaya-Vigo, aún en circulación, se encontraban muchos judíos que huían de los campos de concentración nazis. Lo hacían cruzando la frontera francesa hacia España y con el objetivo de llegar a Portugal para marcharse a Estados Unidos o a América Latina. 

Según el historiador José Ramón Estévez y el escritor Vicente Piñeiro, expertos en esta historia, las tres hermanas consiguieron ayudar a alrededor de 500 judíos gracias a una red clandestina que las conectaba directamente con el cónsul portugués Arístides de Sousa, que también desempeñó el mismo cargo en Vigo. 

“Creemos que ellas recibían telegramas de Sousa, reconocido por la cantidad de visados que concedió a judíos que huían del Holocausto. Cuando recibían el aviso, sabían si en el tren que circulaba ese día había alguien que las necesitaba o no. Los pasajeros solo tenían que preguntar por “la madre", que era el apodo de Lola. 

Después, las tres hermanas los escondían en el quiosco de la estación de Ribadavia para, aprovechando la discreción de la noche, trasladarlos a su casa, donde los ocultaban hasta que fuese seguro cruzar la frontera y llegar a Portugal, bien caminando, bien en coche”, asegura Piñeiro.

La red de las hermanas Touza, dirigida por Lola, contaba con otros protagonistas que nunca desvelaron el secreto. Entre ellos se incluían dos taxistas del pueblo, Xosé Rocha y Javier Míguez; un tonelero llamado Ricardo Pérez, que hacía las veces de intérprete; el padre del historiador Estévez, Francisco, aún vivo; y su abuelo Ramón.

 “Lola se acercó a mi abuelo en la estación mientras cargaba un vagón de ladrillo y le dijo que tenía escondido a un señor que venía de Europa y que quería que él lo llevase a la frontera con Portugal, que está a 12 kilómetros de Ribadavia. Mi abuelo lo acompañó en la noche, junto a mi padre, a través del río, haciéndose pasar por pescadores. Este señor, en agradecimiento, les dio una moneda que luego, muchos años después, entregamos a los nietos de Lola”, afirma Estévez.

Las peripecias que pasaron Julia y sus hermanas fueron conocidas por muy pocos vecinos del pueblo. De hecho, en la actualidad, todavía muchos dudan de la labor de estas tres hermanas, pese a que hay documentos y testigos que lo acreditan. El secreto no fue desvelado hasta 2005, cuando el escritor Antonio Patiño escribió su historia, que había jurado a Lola no contar hasta que las tres hubiesen fallecido. 

“A raíz de esa publicación fui desenredando la madeja de enigmas que mi abuela y mis tías habían ocultado durante tanto tiempo. Yo vi muchas cosas de pequeño que, a partir de ese momento, de repente empezaron a cuadrar”, cuenta el arquitecto Julio Touza, nieto de Lola.

Touza resume la hazaña de su abuela y sus tías como una historia de silencios. “Ellas ayudaban a estas personas de manera desinteresada y nunca lo hicieron público. Tampoco lo contó mi padre. Eran solidarias por naturaleza y no solo con judíos huidos, sino también con prisioneros de la Guerra Civil, a los que daban comida a través de los barrotes de la cárcel”, sostiene. 

El arquitecto recuerda a su abuela como una mujer fuerte, con tesón y adelantada a su época. "Según he podido saber después, las tres pusieron en riesgo su vida en numerosas ocasiones. No era habitual que la Gestapo visitase la localidad, pero sí que, en alguna ocasión, vinieron preguntando por "la madre". La presencia de los nazis era habitual en Galicia porque venían en busca de wolframio, un mineral necesario para reforzar cañones y acorazar tanques, muy abundante en la zona", añade.

Solo una placa en su honor

El 7 de septiembre de 2008, el Ayuntamiento de Ribadavia aprobó poner una placa en homenaje a las Touza. "A las tres hermanas Lola, Amparo y Julia Touza. Luchadoras por la Libertad", se puede leer en el que fue su domicilio en Ribadavia. El mismo año, el Centro Peres por la Paz plantó en Jerusalén un árbol con el nombre de Lola Touza que recuerda su labor. 

Desde entonces, la familia también espera que se les otorgue el título de Justas entre las Naciones, el máximo reconocimiento oficial que otorga el Estado de Israel. "Para que se les conceda este título se deben cumplir tres requisitos: que hayan salvado a un judío, que lo hayan hecho arriesgando sus vidas y que se haya llevado a cabo de forma desinteresada. Ellas cumplen todos", explica Touza.

Por su parte, el Centro Sefarad-Israel en España confirma que esta investigación se está llevando a cabo, pero no da fecha exacta para la resolución del proceso que califican como "lento y complicado". Por ello, el 13 de abril lanzaron una campaña para recoger firmas que apoyen su Expediente de Honra del Municipio. El Yad Vashem, institución creada para honrar a las víctimas y los héroes del Holocausto, tampoco ha precisado a este periódico el momento previsto para el nombramiento.

Recientemente se publicó que este año se estrenará una película musical basada en la vida de las Touza. El nieto de Lola no ve posible el musical. Solo recuerda que Emilio Ruiz Barrachina, al que se mencionaba como director de la película, "escribió un libro sobre las tres hermanas, titulado Estación Libertad". Este periódico ha intentado sin éxito hablar con él. 

"Lo que sí puedo contar es que he tenido varias reuniones con un español que forma parte del equipo de Steven Spielberg para hacer un filme que cuente su historia y no he rechazado la idea. También tengo previsto reformar la casa de mi tía y abuelas para convertirla en un pequeño hotel y centro de actividades que regenten los vecinos de la localidad", confiesa Touza. 

Mientras tanto, a la espera de esa película, del reconocimiento o de la casa homenaje, la historia de Lola, Julia y Amparo seguirá silenciada. "Quizá es lo que ellas hubiesen querido", concluye el nieto."                (Mai Montero, El País, 27/04/18)

30/1/17

72 aniversario da liberación de Auschwitz: Os galegos presos e mortos nos campos de exterminio nazis

Joaquín Balboa, o preso número 3833 no campo nazi de Mauthausen (Austria)

"En Galiza aínda se descoñece que nos campos de concentración nazis había republicanos galegos”. Afirmábao o verán pasado en conversa con Sermos Galiza Heladio Anxo Fernández, coordenador dunhas xornadas en Monterrei en homenaxe ao seu veciño Joaquín Balboa, o preso número 3833 no campo nazi de Mauthausen (Austria)

Varios centos de galegos pasaron polos campos de exterminio nazis difire. Principalmente Mauthausen-Gusen, mais tamén houbo galegos en Dachau (onde se facían experimentos cos prisioneiros) ou Sanhsenhausen, onde foron asasinadas máis de 30.000 persoas.

O 27 de xaneiro conmemórase O Día internacional en memoria das vítimas do holocausto. A data elexida é a da liberación de Auschwitz, o 27 de xaneiro de 1945 polo Exército Vermello. “A primeira patrulla rusa veu o campo no mediodía do 27 de xaneiro de 1945...”. Así lembraba Primo Leví en ‘A Tregua’ o inicio do que ía ser a liberación deste campo de exterminio situado en Polonia e cuxo nome pasou resumir o horror do inferno nacional-socialista.

A Pobra, Bueu, As Nogais, Baltar...

Mauthausen-Gusen foi o principal destino para os galegos que acababan nos campos de concentración. En 1943 foi clasificado como de ‘categoría III’, o que supuña moita maior severidade e castigos. No seu tempo tivo a mortalidade máis alta de entre os campos do III Reich. En 1942 había alí 14.000 presos, En 1945, en Mauthausen e subcampos, 84.000. Tamén galegos. Os prisioneiros eran empregados como man de obra para traballar en condicións escravistas na canteira de granito.

Segundo ‘Triángulo azul: los republicanos españoles en Mauthausen 1940-45’, nese campo morreron 102 galegos. A maior parte deles, segundo os arquivos, de cidades, vilas e aldeas da provincia da Coruña (42 mortos): Ferrol, A Pobra do Caramiñal, Fisterra, Malpica, Mugardos...  

Da provincia de Lugo, 21 mortos nese campo (presos orixinarios de localidades como As Nogais ou Viveiro, por exemplo). Outras 21, de Ourense (Baltar, A Veiga...). Un total de 18, da provincia de Pontevedra, de vilas como Bueu, Carril, Vilagarcía ou cidades como Vigo. A morte axexaba de todos os xeitos posíbeis aos republicanos alí presos: rebentados polo duro traballo inhumano na canteira, fusilados, afogados, colgados ou mallados a paus.

Os republicanos comezaron a chegar a ese campo de concentración en 1940. En abril de 1941, segundo as listaxes, rexístranse as primeiras mortes de galegos. José Fidalgo (Castiñeiras-Ribeira) e Francisco Varela (Vilagarcía). En febreiro de 1945, poucos meses antes da liberación deste campo, falecía Arturo Gómez, de Pontevedra. Un cento de galegos deixaron a vida nese campo de exterminio.

Dachau: o laboratorio dos experimentos con humanos

Mais non só en Mauthausen foron asasinados presos galegos. En Dachau, perto de Munich e dirixido por T. Eicke, e onde se levaron centos de experimentos con prisioneir@s; tense constancia de 2 galegos que perderon alí a vida: Santiago Durán (de Ribadavia) e Eliberto Fernández Cid (Augassantas). Por Dachau pasaron 200.000 prisioneiros de 30 países. 

No campo de Sanhsenhausen (Brandenburgo) morreu o veciño de Vilaboa Antonio S. Nogueira. En Sanhsenhausen –onde, entre outros, estivo preso Largo Caballero, presidente do goberno na II República española- foron assasinadas por volta de 30.000 persoas.

Perto de 9.000 republicanos, entre eles centos de galegos, foron deportados a Alemaña. Sobreviviron pouco máis de 2.000. "                  (Sermos Galiza, 27/01/17)

23/7/14

Nos la habían quitado los falangistas, que luego la pusieron a la venta. Mi familia tuvo que volver a comprar su propia casa

"(...) Perfecto de Dios tenía 19 años cuando lo mataron. Con su madre, Carmen Fernández, comunista, y otros dos guerrilleros antifranquistas había salido de los montes gallegos con la intención de llegar a Madrid y después, exiliarse.

 Pero en Chaherrero, donde habían parado para comprar comida, fueron detectados por la Guardia Civil, que abrió fuego contra el grupo. Perfecto cayó abatido a tiros y su madre no quiso dejarle. Los otros dos guerrilleros huyeron. Uno fue detenido poco después. Era 16 de mayo de 1950.

“Yo tenía entonces 16 años y estaba preso en El Dueso (Cantabria). Me enteré de lo sucedido por una carta de mi madre”, recuerda Camilo. Aquella fue la primera de las muchas cartas que se escribieron de penal a penal. Ambos estuvieron condenados a muerte, aunque finalmente les conmutaron la pena.

 “Los franquistas no miraban si eras menor o mujer. A mí me torturaron 59 días en el cuartel: te daban martillazos y cortes en las manos y en los pies, aún tengo las cicatrices... Me arrancaron las uñas...”, recuerda Camilo, que se ha sumado a la querella contra el franquismo que investiga la juez argentina María Servini de Cubría en Buenos Aires. 

 “Mi madre estuvo 13 años presa y yo diez”. Al salir de la cárcel, Camilo vivió una temporada en Madrid, hasta que le dijeron que podía volver a su casa, en Sandiás (Ourense). “Nos la habían quitado los falangistas, que luego la pusieron a la venta. Mi familia tuvo que volver a comprar su propia casa”.

Su madre murió en 1999, con 93 años. “Le hubiera encantado vivir este momento”, declara Camilo a pie de fosa, mientras ve a los arqueólogos recuperar los restos de su hermano. “Ahora voy a poder enterrarlos juntos en un cementerio. Perfecto ya no va a estar tirado en un camino, como hasta ahora. Como siguen tantos otros, por desgracia”.     ( Madrid , El País, 21 JUL 2014)

11/11/13

“Que se joda para nos o matar é unha honra”

"(...) Un concelleiro da Fronte Popular de Paradela, probabelmente veciño de Castro de Rei de Lemos, agochado como topo durante 7 anos en Escairón, capitalidade do  Concello de Saviñao, deixaría testemuño escrito daqueles días dramáticos de Xullo de 1936 en Paradela, (...)

O documento... foi atopado vai para dez anos mentres se acometían unhas obras de reforma nunha casa de Escairón onde o seu suposto autor permaneceu aloxado fuxindo das bestas, fosen de Bóveda, Monforte, Sarria ou Paradela. (...)

Non é este documento que hoxe damos a coñecer un texto excepcional pero si unha información de primeira mao que lle pon nome aos verdugos, que lle da nome aos vítimas e que como outros tantos manuscritos deste tipo existentes noutros territorios galegos, remata por converterse nunha auténtica causa xeneral, esta sí argumentada e chea de xustiza, contra o fascismo.  

Neste inventario de brutalidade un dos crimes que máis pouso de terror deixaron ao longo da Comarca foi o de Perico de Caraba ás beiras do Río Loio a dous kilómetros da Casa do Concello. O noso cronista deixou escrito nos seus papeis que: “Houbo quen o sentiu berrar, de Pacios e outros pobos, que desconsolaba ver o que fixeron con el antes de fusilalo, e unha vez que tal feito se consumou estes criminais chegaron moi contentos ao cuartel de Pacios, ou sexa o de Paradela, contándollo aos seus xefeciños e entón dixéronlle ao cociñeiro: “Un lacón máis ao pote que xa hai outro porco morto”.

Porén os paseos comezaran o 10 de agosto, “xa de regreso a Bóveda, e no lugar do Espiño, onde colleron ao republica Alexandre López ao que levaron con eles e ao baixar o monte coñecido polos “Carrascais” de Teilán asasinárono covardemente cruzándolle o peito a tiros segundo o levaban diante. Mandaba esta escuadra o famoso Louredo de Bóveda”.

Non tivo mellor sorte Dositeo Pérez Fernández, natural de Bustaregas en Castro de Rei de Lemos, que andaba agochada en Gondar de Alosende e a quen unía amizade e militancia con dous obreiros portugueses, dos dirixentes operarios máis recoñecidos da zona á cuxa cabeza tiñan posto prezo, que traballan nas contratas do ferrocarril, o “Bento” e o “Ferreira”. 

Este noso Dositeo morreu a mans dun amigo, segundo informa nestes papeis o noso veciño de Castro de Rei de Lemos, que ao saber quen era o morto afirmou “Que se joda para nos o matar é unha honra” O crime atribuído nesta crónica a “Amieira de Villaesteba”, persoa ao parecer vinculada a “Banda Negra de Monforte” retrátanos o particular libro de estilo daqueles días ao poñer na boca deste a seguinte afirmación: “Mira, o teu sogro é gordo, pero seis máis gordos aínda chos deixamos tirados como seis porcos na estrada, e aínda tiñan ben cartos, que eramos catro e tocáronos a vinte e tres pesos e unha peseta e tres reloxos e algúns botóns de ouro”. (...)

non poden faltar os nomes dos dirixentes da reacción comezando polo secretario de Nicolás Franco, deputado cedista, posteriormente executado polos propios falanxistas e home forte da dereita en Lugo, “o ex deputado Saco que se presentou na feira de Castro cos seus compinches, e foi tal a borracheira que alí mesmo asasinaron a un compañeiro da Falanxe”.
 
Para continuar o relato “alí lucíanse os xefeciños da Falanxe, tais como o Médico Don  Pedro  Gudín, o Dentista San Cristovo de Martiño, O Roxo de Vilamaior, os seus veciños David de Bustaregas, a estes dous últimos non os cito como xefazos senón coma veciños”. 

Á par dos falanxistas aparecen as forzas conservadoras que operaron como autentico grupo dirixente, no campo sublevado, de xeito moi particular o elemento militar e eclesiástico até o punto de afirmar o noso informante que “non lles importaba que quedasen orfos e viúvas, pois tanto a eles como aos cregos, non se lles escoitaba outras palabras agás “que había que acabar con nos”, “que a mala herba”, dicían os que din ser ministros de Cristo, “que había que cortala”. Reparade en quen dí isto, os que levando a Cristo de careta foron o móbil de todo o que ocorre en España, moi orgullosos dos crimes que cometían os esbirros da Falanxe, que ao seu servizo cometían os brutais crimes”.       (Sermos Galiza, 01/11/2013)

1/2/12

"Cuando fueron a enterrarlo se dieron cuenta de que le faltaba el reloj... Concepción sabía quién lo había matado porque vio al falangista muchas veces con él puesto”. Como un trofeo. Los verdugos nunca se escondieron"

"A Concepción González Trigo, la edad (tiene 83 años) y una enfermedad en las piernas le impiden trasladarse hoy desde Vigo. En su lugar hablará Ángel Rodríguez Gallardo, un historiador que conoce bien su historia, especialmente trágica, porque además de que mataran a su padre al principio de la Guerra Civil, Concepción tuvo la mala suerte de ser ella quien encontró el cadáver.

“Lo habían dejado tirado en un camino a las afueras del pueblo (Ponteareas). Los falangistas habían ido a buscarlo de madrugada hasta Tui, porque sabían que quería huir a Portugal. Su intención, según dijeron, era matarlo en la plaza del pueblo, pero cuando llegaron, a las siete de la mañana, había mucha gente colocando los puestos de la feria para ese día, así que se lo llevaron en un camión, lo fueron torturando por el camino y a las afueras lo mataron”, relata Rodríguez.

Poco después, Concepción encontraba el cuerpo. “Ella recuerda que tenía los brazos y las piernas partidas. Lo habían molido a palos”. Cuando fueron a enterrarlo se dieron cuenta de que le faltaba el reloj, una pieza del patrimonio familiar que había pasado de padres a hijos durante generaciones. “Concepción sabía quién lo había matado porque vio al falangista muchas veces con él puesto”. Como un trofeo. Los verdugos nunca se escondieron."         (El País, 31/01/2012)

29/1/11

Crió, a lo largo de 40 años, a unos doscientos hijos de prostitutas




Dona Obdulia, a muller que coidaba dos fillos das prostitutas

Monumento a Obdulia Díaz, obra del escultor Manuel Penín, inaugurado ayer

(traductor gallego-español)

"Así que eu quero dar as grazas a Manuel Penín, escultor, que hoxe, venres 28, inaugura unha escultura dedicada a dona Obdulia, no casco vello de Ourense. Non busquen a dona Obdulia, nin á filla Lola, que continuou a súa obra, nos libros de historia.

Na súa casa, máis que humilde, dona Obdulia criou non só os seus fillos. Tamén, e ao longo de corenta anos, a uns douscentos nenos e nenas que non tiñan, por dicilo así, un niño onde acougar. Rapaces os máis deles fillos de mulleres que exercían a prostitución en tempos de subsistencia e en condicións de miseria. Obdulia fixo da súa casa unha arca.

Alí sempre había comida quente e un oco de acougo. Un fogar. Teceu esta muller, crente pero non papahostias, unha auténtica rede social. A farmacia Bayón, o pediatra doutor Gallego, o libreiro da Padre Feijóo... Era dura. No xeito de falar non se andaba con lerias: "Teño cen pesetas e teño que mandar a escola a estes fillos de puta, a ver que facemos?".

Cando algunha crianza estaba doente, ou choraba, sempre tiña a peirao, o colo de Obdulia. Todas as mañás a lavar roupa nas Burgas, cunha recua de nenos detrás. Fora cociñeira do gobernador no tempo da República. Déralle de agasallo unha radio Marconi. Ese era o seu único escape: as radionovelas.

E agora Manuel Penín, que coñeceu ese mundo en vivo, conseguiu do concello de Ourense apoio para colocar unha escultura de homenaxe. Unha peza que se inspira xustamente na táboa de lavar.

E eu doulle as grazas por partillar esta historia descoñecida." (El País, Galicia, 28/01/2011, p. 12)

"Tenía esa fortaleza que solo da el desapego por lo material. Esas anchas espaldas que se labran acarreando el peso feroz de la nada. Obdulia Díaz -la señora Obdulia- cargó con ese fardo como sin querer (esto es, con supino corazón y conciencia) en el Ourense mísero de la posguerra.

Una viuda con tres hijos y sin ingresos que crió a lo largo de varias décadas, entre el rugido de los tablones resecos de su vivienda, a cerca de 200 niños, hijos de prostitutas.

Lo hizo en silencio, hasta que en los años sesenta el periodista ourensano Álvarez Alonso la entrevistó para La Región, y ella contestó con la sobriedad de su entereza y de sus 63 años que de qué iba a vivir: "Pues de lo mismo que ellos. Yo no tengo pensión".

Ayer, el Ayuntamiento de Ourense - "en reconocimiento a la labor silenciosa de los ciudadanos con más méritos que algunos insignes con calles", en palabras del alcalde, Francisco Rodríguez- colocó en el entorno de aquella vivienda una escultura de "la señora Obdulia". Se murió en los ochenta.

Manuel Penín, el autor de la obra, está casi sobrecogido. Él visitó con frecuencia aquel piso al que iba a jugar con compañeros del colegio que vivían, en los últimos tiempos, con la "abuela" Obdulia (los de décadas anteriores vivían con "mamá" Obdulia). "Eran unos hijos, o nietos más. No había trato de diferencia con los suyos", explica el escultor y promotor de esta iniciativa municipal que premia con la memoria la grandeza que tiene la solidaridad ejercida.

"Les daba un hogar y trabajó duro por sacarlos a todos adelante", insiste Penín en las razones del homenaje. Las madres de los pequeños contribuían en la medida de sus posibilidades, aportando algún dinero. Cuando les iba bien.

En el pequeño Ourense de la posguerra, el piso de la señora Obdulia estaba en el corazón de la ciudad, pero más próximo al barrio de las putas que a ningún otro. Hoy, pleno casco histórico.El piso tenía una ubicación privilegiada, con vistas a una miseria mayor que la de Obdulia Díaz y ella, una disposición esmerada para la ayuda. "Un corazón tremendo, enorme", puntualiza Penín.

Hasta que la entrevistaron en el periódico local, nadie sabía de su labor. Y la noticia quedó aplastada por las siguientes. En realidad, hasta 2011, nadie supo de la existencia y la labor de la señora Obdulia. Ayer, al menos uno de sus hijos, el biológico, asistía emocionado al homenaje.

Obdulia Díaz se las apañaba como podía para sacudir la miseria de los suyos. Conseguía unas pesetas -que sumaba a las aportaciones maternas de los niños- lavando sábanas para otros en la fuente de As Burgas. Pero tuvo la inteligencia con la que suele premiar la necesidad y buscó la colaboración de otros ourensanos que, como ella, arrimaban el hombro sin dar la nota.

Ayer, ante su propia obra, el escultor y promotor del homenaje a una ciudadana sin el doña por delante, citó la lista de los solidarios que manejaba Obdulia Díaz para sobrevivir y garantizar las otras supervivencias que dependían de la suya: el doctor Gallego (médico al que el bipartito local también ha reconocido, que no cobraba por sus consultas a quienes no podían darle nada), el padre Silva (fundador de Benposta), la propietaria de la librería Padre Feijóo, el dueño de la farmacia Bayón y el Patronato del Eenfermo Pobre que auspiciaba María del Río, entre otros. El batallón de la minoría silenciosa durante los años crudos de la dictadura.

Gente sencilla que no alardeaba, pero que salía de la trinchera del miedo y la comodidad para echar una mano a los vecinos. "A ella le gustan los niños ajenos como si fueran propios", explicaba como podía, aún en el franquismo, el periodista Álvarez Alonso la tremenda desasistencia, el desamparo que existía.

Cuando la señora Obdulia llevaba ya 20 años dedicada a cuidar hijos de otras, reconocía que había criado a cerca de un centenar de los cuales solo se le habían "ido" dos. Una niña, por una meningitis, y un niño con una bronconeumonía "que lo acachapó en dos días".

"¿Le han dado disgustos?", preguntaba el reportero. Y ella explicaba que disgustos los daban todos, propios y ajenos. "Pero tengo uno de 19 años que aún no me ha dado el primero". (El País, Galicia, 29/01/2011, p. 8)

3/3/08

¿Como contar las atrocidades?

(traductor gallego-español)

“P. Como se axusta unha historia con tantas fontes? (…)

R. A min uns paisanos contáronme a chegada dun guerrilleiro morto enriba dun carro de leña, e o seu nome. Cando eu o someto ao proceso histórico, con Ramón Máiz á cabeza, doume conta de que é outro guerrilleiro. Tamén se me desmontou o estoupido da polvoreira de Ferrol, cando a xente cría que era a invasión aliada que estaban esperando, e tiven que desfacer outro capítulo. É un proceso penoso, pero os que non queremos escribir novela histórica, de reinterpretación da Historia, senón novela adaptada a ela, temos que axustarnos a iso ou facemos o ridículo. Díxenlles que, de reproducir o seu relato, ían saír nomes. Eu crieime entre esta xente, cheguei a identificar familias de asasinos, así que concluímos facer ficción, aínda que quixeron manter con nome e apelidos ao Padre Rubinos, un perseguidor sistemático. E claro, tampouco se poden negar personaxes como Franco ou Fraga.

P. Autocensurouse?

R. Un dos vellos que me contaron a historia paroume na praza de Pontedeume, indo eu coa miña neta, e púxoseme a berrar: "Non o contaches todo, non o contaches todo!". Pero non se pode contar tanto cura fusilador e empreñador de rapazas, tantas persoas martirizadas antes de morrer. Por pudor e por evitar que alguén poida pensar que hai regusto no relato da brutalidade.” (XAVIER ALCALÁ: "Nin unha lexión de escritores daría contado a aventura da emigración". El País, ed. Galicia, Galicia, 29/02/2008, p. 11)