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28/2/20

Un ultraderechista mata a nueve personas en un atentado xenófobo en dos bares en Alemania

"Alemania ha amanecido hoy conmocionada por un atentado ultraderechista en un país incapaz de poner coto al discurso de odio y la xenofobia. Sucedió anoche en Hanau, cerca de Fráncfort, en el oeste. 

 Eran las diez de la noche cuando Tobias R., un alemán de 43 años, abrió fuego en un bar frecuentado por extranjeros cerca del centro. Al primer tiroteo le siguió un segundo en otro bar, causando un total de nueve muertos. 

Horas más tarde, las fuerzas especiales localizaron el vehículo con el que el atacante se había dado a la fuga. Subieron al domicilio y encontraron el cadáver del presunto autor junto al arma homicida y a su madre, de 72 años, también sin vida. Ambos presentaban heridas de bala.

La Fiscalía general ha asumido el caso por su especial relevancia y considera que el presunto culpable manejaba ideas “profundamente racistas”, que dejó plasmadas en un manifiesto. Cinco de las víctimas eran de nacionalidad turca, según confirmó la Embajada de Turquía en Berlín.

En un mensaje solemne, la canciller alemana, Angela Merkel, expresó sus condolencias y confirmó que hay numerosos indicios que apuntan a una motivación “ultraderechista”, “racista” y de “odio a personas de otro origen”. “El racismo es veneno. El odio es un veneno que existe en nuestra sociedad y que es culpable de muchos crímenes”, dijo en un mensaje televisado.

El vicecanciller alemán, Olaf Scholz, pidió que lo sucedido en Hanau tenga consecuencias políticas. “Nuestros debates políticos no pueden obviar el hecho de que hay terrorismo de ultraderecha en Alemania 75 años después de la dictadura nazi. Tenemos que defender nuestra democracia liberal”. El presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, acudirá esta tarde a una vigilia en Hanau.

El atacante, que poseía tres pistolas, dejó escrita una carta de 24 páginas y publicó un vídeo en el que mezcla teorías conspirativas y delirios con arengas xenófobas. Se trata de un relato biográfico en el que arranca con su nacimiento y explica cómo empezó a sentirse vigilado por los servicios secretos, con agentes “capaces de leer la mente”. Después, entra de lleno en ataques contra diversos grupos étnicos y concluye que expulsar a las personas procedentes de esos países no es la solución, así que aboga por “aniquilar” a pueblos enteros de hasta 24 países de África y Asia.

El panfleto va acompañado de un vídeo de un minuto y 42 segundos en el que el supuesto asesino aparece con una chaqueta oscura y camisa blanca. En perfecto inglés se dirige “a todos los americanos”. Les advierte de que su país está dominado por “sociedades secretas invisibles” que controlan la mente y de que existen “bases militares subterráneas donde se abusa y se tortura a niños pequeños”. Tobías R. sostiene que los medios de comunicación de masas “no tienen ni idea” y llama a informarse por otras vías para después pasar a la acción y luchar.

El fiscal general, Peter Frank, indicó que de la evaluación de sus mensajes se desprende que el autor de la matanza tenía convicciones “profundamente racistas”. “Además de teorías absurdas de la conspiración, revelan puntos de vista profundamente racistas”, dijo a la prensa en Karlsruhe. Los investigadores tratan ahora de averiguar si actuó con ayuda de alguien o si otras personas conocían sus planes. Ni la policía ni los servicios secretos internos tenían información previa del autor de la matanza.

El alcalde de Hanau, el socialdemócrata Claus Kaminsky, aseguró sentirse “muy afectado” y pidió a los ciudadanos que “no contribuyan a alimentar las especulaciones. La policía debe ahora clarificar los hechos y hasta entonces, debemos ser prudentes”. Hanau no es un localidad en la que las fuerzas extremistas tengan especial fuerza. En las pasadas elecciones generales, en 2017, el partido más votado fue el conservador, seguido del socialdemócrata y Alternativa para Alemania, Afd, obtuvo el 14% de los votos, muy por debajo de las cifras que la ultraderecha logra en el este del país.

Repercusiones políticas

Buena parte de la clase política alemana acusa a Afd de incitar al odio con un discurso de rechazo a los extranjeros. Numerosos políticos locales se encuentran amenazados por grupos neonazis y de ultraderecha. Las fuerzas políticas alemanas defienden además el mantenimiento del cordón sanitario por el que evitan cooperar con la ultraderecha. El jueves, tras conocerse el atentado de Hanau, la presidenta de la Unión Cristiana Demócrata (CDU) Annegret Kramp-Karrenbauer, consideró que en días como hoy "se puede ver lo importante que es mantener un cortafuegos” contra Afd, quien a su juicio “tolera a los extremistas de derecha”.

El ataque terrorista de Hanau no es un caso aislado. El pasado octubre, un hombre abrió fuego contra una sinagoga en Halle, al este del país, y mató a dos personas. En junio del año pasado, el político conservador Walter Lubcke fue asesinado a tiros en la terraza de su casa por un ultraderechista, también en el Estado de Hesse. Entre 2000 y 2006, el grupo neonzai NSU mató a nueve extranjeros en el país. A todos ellos se refirió Merkel en su alocución.

Ditib, la principal organización musulmana de la comunidad turca de Alemania, considera en un comunicado que este es “un día negro para la historia de Alemania" y reclamó más protección para sus fieles."                  (Ana Carbajosa, El País, 20/02/20)

28/10/19

El terrorismo racista en Noruega

"Noruega, como el resto de los países escandinavos, cuenta con un sustrato supremacista considerablemente vivo, y en aumento.

El doble atentado terrorista ejecutado por el supremacista Andreas Breivik el 22 de julio 2011 fueron los actos violentos más dramáticos a los que Noruega se había enfrentado desde la segunda guerra mundial. En agosto de este año, 2019, Philip Manshaus, de 21 años y de ideología neonazi entró disparando y vestido de paramilitar a una mezquita en Oslo. Afortunadamente fue reducido por los asistentes. 

Horas antes del tiroteo, el detenido publicó mensajes en redes sociales en los que invitaba a la guerra y elogiaba al autor de los atentados de Nueva Zelanda protagonizados por otro supremacista y que dejó un saldo de 42 muertos. Durante el juicio, Manshaus mostró la misma actitud desafiante que Andreas Breivik, autor de la matanza de Utoya.


El martes 22 de octubre, un individuo de 32 años robo una ambulancia con la que hirió levemente a cinco personas, entre ellas dos bebés, en un presunto intento de atropello masivo en Oslo. Tras su detención la policía encontró dentro del vehículo una escopeta, un subfusil y drogas. En la conferencia de prensa, un representante de la policía noruega aseguró que los investigadores estaban "familiarizados con la información" sobre los vínculos de extrema derecha del individuo, pues según publican algunos medios, en el pasado podría haber repartido propaganda del neo neonazi Movimiento de Resistencia Nórdica. No obstante, la policía aseguró que aún era pronto para determinar el móvil terrorista del atropello.


Tanto si el atropello del martes es considerado un atentado terrorista o no, lo cierto es que  Noruega, como el resto de los países escandinavos, cuenta con un sustrato supremacista considerablemente vivo, y en aumento. Si bien durante los años 90 el movimiento neonazi o supremacista se vinculaba a subculturas y grupos juveniles en torno a la música y la escena skinhead, el perfil ha cambiado notoriamente.



Tal es el caso del Movimiento de  Resistencia Nórdica, fundado en Suecia y con presencia en Finlandia desde el 2008 y en Noruega desde el 2011. El MRN es una organización neonazi, paramilitar, antisemita y pan escandinavo. Hay otros grupos, como la organización de autodefensa Soldados de Odin, Generación Identitaria, cuya presencia es residual en Noruega y organizaciones ultraderechistas como el Movimiento Popular contra la Inmigración, la Liga de Defensa Noruega y grupos similares a la alemana PEGIDA pero de signo pan escandinavo.


En julio de 2013, las fuerzas de seguridad francesas detuvieron a un neonazi noruego llamado Kristian Vikernes por estar supuestamente preparando un acto terrorista de envergadura similar a la perpetrada por Breivik. Kristian fue uno de los 530 sujetos a los que Breivik envió su manifiesto terrorista. Pionero de la escena musical del black metal noruego, neonazi confeso, “pagano” y condenado en los años 90 por asesinato fue detenido junto a su esposa de nacionalidad francesa tras la compra cuatro rifles. El detenido había analizado y discutido en redes sociales el manifiesto de Breivik al que acusaba de ser un agente sionista y un “perdedor cristiano”. 

No obstante a los tres días fue liberado por la fiscalía antiterrorista de París falta de indicios. Unas semanas más tarde lanzó un llamamiento en Internet para recabar fondos para demandar a las autoridades francesas por lo que consideró como “brutal” detención. En este sentido, el propio Breivik, condenado por asesinar a 77 personas, demandó al Estado noruego por violación de derechos humanos en relación a su régimen penitenciario. Ganó el juicio en 2016 pero la sentencia fue revocada en 2017 por el Tribunal de Apelación noruego.

Desde el 2014, el PST, la Policía de Seguridad Estatal de Noruega ha elevado el nivel de amenaza terrorista en tres ocasiones. La primera en julio de 2014, cuando se llegó a la conclusión de que "la amenaza terrorista de los extremistas islámicos contra Noruega y los intereses de Noruega” había aumentado por parte de combatientes extranjeros de origen Noruego y que habían estado luchando a las órdenes de Estado Islámico y otras organizaciones terroristas.   

La segunda vez en enero de 2015 tras los atentados de París cuando se informó que Noruega y Dinamarca podrían ser el siguiente objetivo. La tercera vez en abril de 2017, cuando la probabilidad de un ataque aumentó de "posible" a "probable" después del descubrimiento de una bomba casera en Grønland, en el centro de Oslo. El autor era un joven asilado de origen ruso y simpatizante del Estado Islámico. Justo una semana antes el gobierno noruego había ordenado que sus agentes fuesen armados (no es lo habitual) después de que Estocolmo fuera escenario del atropello terrorista de una multitud en el que murieron cuatro personas.


Según la evaluación de amenazas del PST de 2019, "los grupos de extremistas islámicos seguirán representando la amenaza terrorista más grave en 2019". Y es que no puede negarse, que pese a que la principal amenaza terrorista sigue siendo el yihadismo, la amenaza  terrorista que más ha crecido es la del llamado terrorismo supremacista.


El Plan de Acción contra el extremismo y la radicalización violenta presentado en julio del 2014 fue elaborado por la oficina del primer ministro y nueve ministerios en el marco de un Comité Interministerial. Después fue liderado por el Ministerio de Justicia y de Seguridad Pública a los que se añadieron de organismos, instituciones y organizaciones público privadas identificando como principales amenazas la extrema derecha y el yihadismo. El plan pretendía mejorar los esfuerzos preventivos bajo la consideración de que son un elemento clave para asegurar los valores fundamentales como la democracia, los derechos humanos y la seguridad.



El texto noruego, da cuenta de los conceptos básicos que maneja la cultura de la seguridad del país escandinavo. Dado que el plan incluye a diversos ámbitos y sectores el plan noruego pretende facilitar las herramientas necesarias para búsqueda de participación, la igualdad y la inclusión social. La prevención desde una perspectiva amplia implica asegurar las mejores condiciones que puedan lograrse para asegurar condiciones óptimas para el desarrollo de la infancia, la juventud y la lucha contra la pobreza.  

El objetivo, independientemente del origen de los sujetos, es promover el sentido de pertenencia, la protección contra la discriminación, alejando el uso instrumental de las personas como medio para la consecución de los objetivos ideológicos del extremismo violento. Una de las cosas más interesantes y que es un ejemplo a imitar es la identificación programática con el Ministerio encargado de su elaboración y aplicación.

 Ahora bien, las críticas contra el Plan se dirigen a la falta de evaluación de resultados (tal sería el caso del denominado diálogo preventivo policial ante los delitos de odio), la necesidad de ahondar en un mayor trabajo preventivo desde el municipalismo, investigación de los delitos de odio y cómo no, los llamados wicked problems. Este término tiene su perfecto ajuste en el campo de la prevención de la radicalización y el extremismo violento donde la solución del problema responde a múltiples variables. Estos difícilmente pueden tratarse de manera aislada y su resolución exige grandes dosis de cooperación en un escenario cambiante y lleno de incertidumbre.


Entre 2017 y 2019 se han producido al menos 10 atentados e incidentes terroristas vinculados al supremacismo con un saldo de 80 muertos, al menos 4 de ellos en Europa. Una víctima en un ataque contra una mezquita por atropello en Londres. El asesinato de una diputada laborista del parlamento ingles. Otra víctima en un restaurante turco y una mujer fuera de una sinagoga en Alemania. Además, el terrorismo yihadista y el terrorismo supremacista se complementan en la espiral de violencia.


No hay duda que el extremismo supremacista ha realizado un fácil tránsito entre la violencia política y el terrorismo, debiendo de darle desde los aparatos del Estado la debida respuesta. Prevenir es evitar, sabiendo, eso sí, que el éxito no está garantizado. La lucha contra el extremismo es la lucha de la democracia contra la sin razón, pues el extremismo siempre tendrá como principal manifestación, no solo el odio, la ignorancia y el fanatismo, si no la violencia y el terrorismo."             (Ramón Echániz, Nueva Tribuna.es, 24/10/19)

17/4/13

“Yo asesiné a Santiago Brouard”

"El atentado contra Santiago Brouard, pediatra y ex dirigente de Herri Batasuna (HB), se llevó a cabo en Bilbao (Vizcaya) el 20 de noviembre de 1984, sobre las 18:20 horas, y fue reivindicado por los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Casi 30 años después, Luis Morcillo ha confesado ser el autor material del asesinato de uno de los referentes del mundo aberzale.

Según Más Investigación y ha recogido este lunes El Mundo, Morcillo, de 73 años de edad, que vive apartado de toda actividad pública, ha confirmado al periodista Antonio Rubio que él fue, junto a Rafael Masa, ex comandante de la Guardia Civil y mano derecha de Julián Sancristóbal, director de Seguridad del Estado, quien asesinó a Brouard.

“Ante todo quiero pedirle perdón a la familia de Santiago Brouard. Estoy totalmente arrepentido”. Morcillo pide perdón antes de su confesión: “Yo fui el ejecutor, pero se me mandó hacerlo, me obligaron, me forzaron, fue Rafael Masa, mi compadre”. El asesinato de Brouard, como el de Juan Carlos García Goena (Hendaya, 24 julio de 1987), fueron reivindicados por los GAL, durante el periodo de Gobierno del PSOE bajo mandato de Felipe González.
 
La novedad de estos dos asesinatos es que, hasta ahora, no habían sido esclarecidos, no se conocía el autor material. “Yo tenía mucha amistad con mi compadre, Rafael Masa, y me forzó en varias ocasiones a hacerlo con Rafael López Ocaña [condenado en 1993 a 33 años por el asesinato de Brouard] y compañía. [...] Masa me dijo que si no lo hacíamos su jefe lo echaba. Su jefe, seguramente, era Julián Sancristóbal, que era con quien trabajaba en el Ministerio del Interior”, ha reconocido el asesino confeso Morcillo.

El atentado contra el ex dirigente de HB se llevó a cabo nueve meses después de que los Comandos Autónomos Anticapitalistas, una escisión de ETA, asesinaran al senador del PSOE Enrique Casas en San Sebastián (Guipúzcoa). En este contexto, cabría pensar que el asesinato de Brouard entraría en la estrategia del ojo por ojo, diente por diente nunca resuelto.

Para Morcillo, apretar el gatillo tuvo su recompensa. “Me dieron 7,5 millones de pesetas y de esa cantidad tuve que darle 2,5 millones a Rafael López Ocaña. Es decir, que me quedaron cinco millones”, ha confesado a Más Investigación. Pero según el asesino, se produjo una estafa interna y alguien del Ministerio se quedó con una parte importante del dinero que estaba destinado para sufragar el atentado: “Después me enteré de que se libraron 25 millones de pesetas para el tema de Brouard, pero yo sólo me llevé cinco”.

 La confesión de Morcillo se produce después de que en el año 2003 la Audiencia Provincial de Vizcaya juzgara a José Amedo, Masa y a él mismo. Entonces, la fiscalía solicitó 25 años de cárcel para cada uno de ellos. Los tres fueron absueltos por falta de pruebas. Cinco años después del asesinato de Brouard, en marzo de 1989, la Guardia Civil detuvo en Alpedrete (Madrid), a López Ocaña, compañero de Morcillo en el atentado.

Tras esta detención, Morcillo se fugó de España para evitar ser detenido. “Masa me dijo que nos íbamos ya, hacia Lisboa y que le habían dado 18.000 dólares para el viaje”, ha recordado. En el aeropuerto de la capital de Portugal, Morcillo tuvo que afrontar, con los 18.000 dólares que le habían facilitado vía Ministerio del Interior, el pago de su billete y el de su compadre, que lo acompañó hasta Venezuela para que no tuviera problemas en su recorrido desde Madrid hasta el país sudamericano.

Tras una estancia de un mes en Venezuela, Morcillo se desplazó hasta Colombia por indicación de su protector. Y allí, el asesino de Brouard se puso en contacto, por indicación de Masa, con uno de los abogados del jefe del cártel de Cali, el narcotraficante Rodríguez Orejuela: “Se llamaba García de apellido, me ayudó y me dio protección. Más tarde me colocaron en su aparato de seguridad y trabajé para ellos”. Morcillo cobraba a los morosos de la droga que servían al cártel.

 En 1996, volvió a España, y siguió dedicándose a temas relacionados con el narcotráfico. En 1997 fue detenido con un alijo de 100.000 pastillas de éxtasis. En marzo de 1999 también fueron detenidos el ex policía Amedo, Masa, que ya había ascendido a teniente coronel de la Guardia Civil, y Sancristóbal.

Tanto Morcillo como Masa no podrán volver a ser juzgados nuevamente por el asesinato de Brouard, según el derecho fundamental non bis in idem recogido en la Constitución. Ese precepto establece que una misma persona no puede ser juzgada dos veces por un mismo hecho. Es decir, Morcillo no pisará la cárcel pese a ser asesino confeso."     (lavozdebarcelona.com, 15/04/2013)

14/9/12

La caída de las Torres Gemelas y el atentado de Breivik sacaron a la luz lo mejor y lo peor de dos sociedades

"¿Son anormales los noruegos, o qué? Setenta y siete son masacrados por un asesino que recibe una condena de solo 21 años y no salen a las calles a protestar, incluso cuando su presidente, sin una gota de machismo, dice: “La bomba y las balas apuntaban a cambiar Noruega. 

El pueblo noruego respondió adhiriéndose a nuestros valores. El asesino fracasó, el pueblo ganó”. ¿Qué clase de valores fastidiosos comparten los noruegos? ¿Y qué tienen contra el cambio? 

Setenta y siete noruegos pueden parecer pocos en comparación con los casi 3.000 estadounidenses que murieron el día que cambió todo para siempre, Amén. Pero para los 7 millones de noruegos, los ataques del año pasado mataron proporcionalmente a más de ellos que la cantidad de estadounidenses muertos el 11 de septiembre de 2011.

 Los políticos noruegos no se desvivirán exigiendo medidas más estrictas de seguridad nacional y los ciudadanos no se manifiestan por el Tea Party en las calles exigiendo venganza y clamando por la pena de muerte. Los largos inviernos deben de aumentar su sangre fría.
En EE.UU. “cambio” fue la consigna del día en 2001, y se ha convertido en un mantra político desde entonces. Ehud Barak, exprimer ministro de Israel y actual ministro de Defensa puso las cosas en marcha esa mañana cuando, entrevistado por la BBC, anunció:
“El mundo no será el mismo a partir de este día… Es hora de desplegar un esfuerzo global concertado… contra todas las fuentes de terror, consecuentemente durante seis o 10 años… Irán, Irak, Libia”. (...)
Unos días después del veredicto de Breivik, un dirigente religioso israelí hizo su propio veredicto respecto a los enemigos “islamofascistas” de su nación. El rabino Ovadia Yosef del partido Shas llamó a los judíos a orar por la destrucción de Irán, “Cuando decimos ‘que nuestros enemigos sean abatidos’ en Rosh Hashana, debemos dirigirnos contra Irán, los seres malévolos que amenazan a Israel. Dios los abatirá y los matará”.

Haaretz informa de que el rabino había recibido la visita de altos funcionarios de la defensa israelí, que lo persuadieron para que apoyara un posible ataque contra Irán. (...)
Si se considera que Israel es aproximadamente un 30% más grande que Noruega y que ni un solo israelí ha sido eliminado por los iraníes, ¿no habría que preguntarse por qué los dirigentes noruegos no han solicitado que sus colegas religiosos pidan a Dios que aniquile a Breivik? Pero esa no sería una analogía justa, porque los noruegos son conocidos por ir poco a la iglesia y obviamente no rinden culto al mismo dios.

 ¿Pero se hubiera mantenido en el poder un dirigente político estadounidense un año después del 11 de septiembre y proclamado que la respuesta de EE.UU. al ataque sería “más democracia, más apertura y más humanidad, pero nunca ingenuidad”? Bueno, es lo que hizo el presidente noruego en el aniversario de la masacre de Oslo. ¿Cuán insólito es eso?   (...)
El terrorismo, después de todo, solo puede involucrar actos de violencia cometidos por gente que no se ve ni se viste como nosotros y contra personas cuyas ideologías son favorables al gobierno de EE.UU. y sus amigos, no importa cuán inamistosas puedan ser frecuentemente.
Pero el mayor problema de  la saga de Breivik tuvo que ver con sus creencias pro sionistas, pro Israel. En su manifiesto online escribió reveladoramente: “Luchemos junto a Israel, con nuestros hermanos sionistas contra todos los antisionistas”.
El hecho de que atentase contra el centro del gobierno de Noruega, que haya criticado enérgicamente la ocupación israelí, que el objetivo de su masacre fuera un grupo político juvenil que promueve activamente un boicot económico a Israel y que el día antes de la masacre el campamento recibiera al ministro de Exteriores de la nación para persuadirlo de sus puntos de vista, debería provocar señales de alarma si se consideran los motivos ideológicos de Breivik.

 Podrá ser demencial, pero no se puede decir que se trate de supremacía blanca; de otra manera simplemente habría asesinado a muchos inmigrantes de piel oscura que según él desprecia. Es un sentimiento, a propósito, que comparte con demasiados colonos israelíes que están inspirados, en parte, en el teórico sionista Vladimir Jabotinsky.
El manifiesto de Breivik estaba repleto de citas de respetables pro israelíes de la línea dura, incluyendo a la que fue consejera de política exterior de un candidato presidencial estadounidense de la época, la obsequiosa pro israelí Michelle Bachman.

 Por lo tanto el problema de la adhesión de Breivik al principio mismo de la existencia del Estado sionista de Israel, al cual George W. Bush y Barack Obama, junto con la mayoría del Congreso y el Senado han expresado su fidelidad, nunca se analizó, simplemente se ha ignorado.
Las dos palabras que se vitaron cuidadosamente en el debate de los medios respecto a Breivik fueron “sionismo cristiano”, con énfasis no en el adjetivo sino en el sustantivo.(...)

 El 11 de septiembre fue, probablemente, la última oportunidad de EE.UU. de hacer un discurso político que incluía la pregunta: ¿Qué les hemos hecho para que nos hagan esto a nosotros? Los ataques de Breivik podrían ser la primera oportunidad de la comunidad mundial para formular una pregunta completamente diferente: Si les hizo esto a ellos, ¿qué quieren hacernos aquéllos por los que lucha?
La caída de las Torres Gemelas no hizo caer a los estadounidenses en su propio ser y no los cambió drásticamente más de los que Breivik cambió drásticamente a los noruegos. Ambos eventos sacaron a la luz lo mejor y lo peor de ambas sociedades. Pero en uno de ellos lo peor ya iba ganando terreno."                (Rebelión, 13/09/2012, Michael Robeson, Asia Times Online)

31/7/12

Por qué un universitario de 30 años, con un buen empleo, dos hijos y casado intenta poner una bomba en el corazón de Nueva York

"Lo que estamos viendo hoy es más típico de lo que la gente cree. ¿Por qué? Porque queremos pensar que ellos son distintos de nosotros", explica por teléfono Bruce Hoffman, uno de los principales expertos internacionales en terrorismo de la Universidad de Georgetown.
Faisal Shahzad tiene 30 años, estudió informática, un MBA (máster en dirección de empresas), trabajaba como analista financiero, está casado, tiene dos niños, compró la clásica casa a las afueras en Connecticut, tuvo problemas con la hipoteca, se mudó con su familia a un piso alquilado.

Aunque obtuvo la nacionalidad (nació en Pakistán) en 2009, llevaba una década viviendo como centenares de miles de estadounidenses.
Umar Farouk Abdulmutallab, de 23 años, es nigeriano. Subió a un avión con una bomba el pasado día de Navidad. Como la mayoría de los hijos de las élites políticas y económicas de su país -su padre es un ex banquero-, estudió en una prestigiosa escuela africana, la British School of Lomé en Togo, le gustaba el hip-hop y se trasladó a Londres para estudiar ingeniería.
Los dos estaban bien integrados en Occidente. Pero algo hizo que, en el último año, a Faisal Shahzad le sedujera más la yihad que el sueño americano. Algo hizo que Abdulmutallab se colocara una bomba en los calzoncillos, se montara en un avión rumbo a Detroit con 278 personas y tratara de hacerse estallar a bordo, produciéndose quemaduras.
Ese algo es un viaje, en sentido literal (Shahzad se fue a Waziristán, y Abdulmutallab, a Yemen) e ideológico (proceso de radicalización).

El proceso de radicalización violenta resulta nebuloso para los expertos. En cada terrorista hay un mundo de porqués muy difícil de predecir. Es un fenómeno "transversal, alcanza a ricos y pobres, extranjeros y nacionales de cada país", aclara Fernando Reinares, investigador principal de terrorismo del Real Instituto Elcano. "Más allá de decir que están entre la veintena y la treintena, no podemos elaborar una caracterización más compleja del yihadista".
Dos investigadores del Nuttfield College y la Universidad de Durham, Diego Gambetta y Steffen Hertog, publicaron en diciembre un estudio, Ingenieros de la yihad, sobre la formación de 404 individuos de 30 países acusados de terrorismo. De ese universo, el 48% tenía estudios superiores.

Observaron que predominaban claramente los que habían elegido la carrera de ingeniería: de 178 hombres, 78 eran ingenieros. Además, afirman: "Hay pocas dudas de que los islamistas violentos han recibido una mucho mejor educación que sus compatriotas". Le siguen, muy de lejos, los estudios islámicos.
Así que ni un elevado grado de formación ni un nivel adquisitivo medio o alto evitan que un puñado de individuos elijan el camino del terrorismo. Tampoco el origen. Los europeos tienen experiencia en que algunos terroristas islamistas tengan raíces profundas en el país en el que atentan.

Por ejemplo, tres de los cuatro atacantes en Londres el 7 de julio de 2005 eran de Leeds. "Los americanos conservan el espejismo de que EE UU es diferente de otros países", sostiene Hoffman.

"Pensábamos que la diversidad de nuestra comunidad iba a proporcionar una especie de muralla de fuego porque esas comunidades están mejor integradas, tienen mejor educación y son más ricas que las de Europa, y que así podríamos evitar el homegrown terrorism (terroristas nacidos en el propio país). Con Faisal Shahzad nos hemos dado cuenta de que las creencias populares estaban equivocadas".
Ninguna explicación es suficiente para entender el fenómeno sin simplificarlo demasiado. Reinares cita motivaciones racionales, emotivas e identitarias que confluyen en la radicalización. "Algunos llegan al terrorismo porque interiorizan la idea de yihad violenta como imperativo religioso y la perciben como una táctica eficaz.

Otros han sido socializados en el odio o lo han experimentado, en países donde hay una represión brutal y una idea de que el islam está humillado. También por frustración. Llegan a Occidente con grandes expectativas y años después no consiguen cumplirlas. En el caso de Faisal Shahzad, a raíz de sus dificultades financieras empieza la radicalización.

No hay que dejar de lado la crisis de identidad: sigue habiendo jóvenes que no se sienten ni de su país ni del de sus padres, ni marroquíes ni franceses, por ejemplo. La idea de la Umma, la nación global del islam, es una alternativa. ¿Y quién ha canalizado esa identidad global desde los noventa? Al Qaeda".                (El País, 16/05/2010)

8/4/10

Los terroristas... las terroristas...

"El fenómeno de las viudas negras, féminas terroristas suicidas, va mucho más allá de las fronteras del Cáucaso. Las mujeres han participado en atentados en enfrentamientos con reivindicaciones políticas, étnicas o religiosas. Una libanesa, Khyadali Sana Mehaidali fue la primogénita de una saga que hoy se extiende por Sri Lanka, Palestina, Líbano o Irak.

En abril 1985, Mehaidali, militante del Partido Nacional Socialista Sirio (en lucha contra la ocupación israelí durante la guerra civil de Líbano) con sólo 17 años, se puso al volante de un camión de explosivos e hizo volar un convoy del Ejército israelí. Su intención, según declaraciones de sus allegados recogidas por Pedro Baños en su análisis de los atentados suicidas femeninos para el Real Instituto Elcano, era vengarse del enemigo opresor. (...)

En 2002, Wafa Idris, trabajadora humanitaria que había sido repudiada por su marido por no poder tener hijos, fue la primera suicida palestina. Mató una persona y dejó 100 heridos tras hacer estallar un cinturón con 11 kilos de explosivos cargado de metralla en un atentado reivindicado por los Mártires de Al Aqsa. (...)

La detención, en 2009 de Samira Ahmed Jassim, una iraquí de 51 conocida como la madre de las creyentes confirma la integración de las mujeres en la maquinaria terrorista de forma activa. Las autoridades iraquíes acusaron a Jassim de haber entrenado unas 80 yihadistas, de las que al menos 28 había conseguido llevar a cabo un atentado. Actuaba para el grupo Ansar al Sunna, una formación suní vinculada a Al Qaeda.

La mayor facilidad de las mujeres para acceder a determinados espacios y pasar desapercibidas, como demuestra la iniciativa de tres terroristas turcas que fingieron estar embarazadas con la intención de perpetrar sendos atentados en 1996, las convierte en una poderosa arma. Pero no todas deciden sacrificarse por su propia voluntad.

En 2008, los terroristas iraquíes utilizaron a dos jóvenes deficientes mentales como bombas humanas. Las hicieron estallar por control remoto en dos mercados de Bagdad, lo que provocó al menos 72 muertos.

Con su integración en la esfera terrorista, las mujeres han conseguido una extraña igualdad con sus colegas varones. No sólo actúan en solitario como suicidas o en parejas, al igual que en los atentados de ayer en Moscú. En 2002, de los alrededor de 50 insurgentes chechenos que irrumpieron en el teatro Dubrovka de Moscú, unos 22 eran mujeres.

El caso del secuestro de la escuela de Beslán, en Osetia del Norte, es similar. Entre los 35 integrantes de los Mártires de Riyad us-Saliheyn que tomaron el colegio había un significativo número de mujeres. Al menos dos, Roza Nogaeva y Mariam Tuburova, participaron activamente en la matanza que se saldó con 335 muertos, de los cuales 156 eran niños, tras la intervención del Ejército ruso." (El País, 30/03/2010)