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7/11/22

En los comicios del martes, los ciudadanos de Alabama, Luisiana, Oregón, Tennessee y Vermont tendrán que decidir si se derogan la esclavitud de manera definitiva... De ser así, los trabajos forzados por parte de determinadas colonias penitenciarias quedarían prohibidos y, en consecuencia, se cerraría una vía para la explotación de seres humanos... la de los presos que realizan trabajos que van desde la construcción de infraestructuras hasta recoger algodón de las plantaciones sureñas. Todo ello, evidentemente, sin retribución... En la teóricamente más liberal California, un intento similar fracasó porque, incluso los demócratas, plantearon las consecuencias económicas de derogar la esclavitud y el trabajo forzado de los presos

 "El 1 de enero de 1863, Abraham Lincoln firmó el decreto por el que se proclamó la liberación de los esclavos en los estados confederados y dotó a todos los ciudadanos los mismos derechos y libertades. Por tanto, en teoría, la esclavitud quedaba abolida en Estados Unidos. Sin embargo, aún sigue vigente en varios territorios del país norteamericano porque existe una exención para los presos condenados.

El próximo 8 de noviembre de 2022 se celebran las elecciones de mitad de mandato y en 5 estados la esclavitud vuelve a estar dentro de las opciones que deben votar los ciudadanos. En general, en la gran mayoría de los territorios la esclavitud sigue siendo legal como castigo penal.

En los comicios del martes, los ciudadanos de Alabama, Luisiana, Oregón, Tennessee y Vermont tendrán que decidir si se derogan estas exenciones de las constituciones estatales y, de este modo, prohibir la esclavitud de manera definitiva.

De ser así, los trabajos forzados por parte de determinadas colonias penitenciarias quedarían prohibidos y, en consecuencia, se cerraría una vía para la explotación de seres humanos. No obstante, aunque desde Europa pudiera parecer que la gran mayoría de la población de esos estados votará a favor de la abolición absoluta de la esclavitud, existe una importante división que hace que el resultado final sea absolutamente incierto.

En muchos aspectos, la situación no difiere mucho de lo que ocurría antes de la guerra de Secesión. Ahora no se trata de esclavos traídos de África. Son los presos los que realizan trabajos que van desde la construcción de infraestructuras hasta recoger algodón de las plantaciones sureñas. Todo ello, evidentemente, sin retribución.

Los que están en contra de la abolición presentan, principalmente, argumentos económicos: sería demasiado costoso pagar a los presos un salario. En la teóricamente más liberal California, una ley similar fracasó porque, incluso los demócratas, plantearon las consecuencias económicas de derogar la esclavitud y el trabajo forzado de los presos.

Por otro lado, están las empresas que se están beneficiando de este tipo de esclavitud. Para evitar consecuencias, los presos trabajan con subcontratistas que luego venden sus productos o servicios a grandes empresas sin que se haga mención alguna al origen.

Según un informe de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), grandes corporaciones como American Express, Apple, Pepsi-Co y FedEx se han beneficiado del trabajo esclavo de los presos del estado de Utah."                       (José A. Gómez, Diario16, 06/11/22)

19/6/19

Los cálculos más conservadores sitúan que han sufrido la trata de esclavos12 millones de personas. Pero algunos historiadores aseguran que esto es sólo el 15% del volumen real. Estaríamos hablando entonces de 83 millones de personas. Para hacernos una idea, el holocausto nazi asesinó a ocho millones de personas en Europa. De estos números fue en parte responsable Pedro Blanco, junto con John Ormond y ChaCha Da Souza, los tres grandes mongos, o reyes de la trata, que ha dejado la historia...

"Yo: don Pedro Blanco, negrero. Un loco. Gigante o monstruo. El Mongo Blanco. El Gran Mago-Espejo-Sol. El Rey de Gallinas. El Pirata. El Padre. El Hermano. De los arrabales de Málaga al trono de África, de la gloria de La Habana a un manicomio de Barcelona. Una pistola. Si tuviera una pistola mancharía una pared con mis sesos. Esta es mi culpa y mi penitencia. Esta es mi historia”.

Carlos Bardem es de la opinión de que todo escritor escribe para entender. Así al menos le ha ocurrido a él con sus anteriores libros y le ha vuelto a pasar ahora con su nueva novela, Mongo Blanco. Esta vez, todo surgió cuando encontró un pie de página que hablaba de don ‘Pedro Blanco, el gran negrero malagueño’. “Lo de malagueño me llamó la atención ya que yo, que he dedicado años a estudiar la historia de nuestro país, nunca había oído hablar de este personaje. Ahí surgió la necesidad de comprender”.

Además de actor y escritor, Bardem es licenciado en historia. De ahí su curiosidad por investigar más sobre este peculiar individuo, que resultó ser uno de los mayores esclavistas de la historia. ¿Cómo podía ser que a penas se supiera nada de un personaje de estas características?

 “Si preguntas a cualquiera de este país por la esclavitud, la mayoría te lleva a Estados Unidos y a los campos de algodón. Pocos caen en que de la misma magnitud o mayores que estos algodonales son las grandes plantaciones de caña de azúcar de Cuba o Puerto Rico, donde se trabajaba con mano de obra esclava”.

En este sentido, Bardem deja al aire una reflexión: “¿Quiénes son los que deciden que no podemos saber que muchas de las grandes fortunas de algunas familias e instituciones de nuestro país tienen que ver con la trata de seres humanos?” A lo que añade: “No debemos dejar que se nos escamotee parte de nuestra historia”. 

Con su nueva obra, el autor se ha propuesto recuperarla y, para ello, aporta algunos datos: “los cálculos más conservadores sitúan que han sufrido esta barbarie 12 millones de personas. Pero algunos historiadores aseguran que esto es sólo el 15% del volumen real. Estaríamos hablando entonces de 83 millones de personas. Para hacernos una idea, el holocausto nazi asesinó a ocho millones de personas en Europa”.

De estos números fue en parte responsable Pedro Blanco, junto con John Ormond y ChaCha Da Souza, los tres grandes mongos, o reyes de la trata, que ha dejado la historia. “Blanco era un gran marino, un gran aventurero y era un hombre brillantísimo en lo que hacía. El problema es que lo que hacía era una atrocidad”. Esto ha supuesto un reto para el escritor, ya que reconoce que “no es fácil ni ameno sostener más de 600 páginas con un ‘héroe’ tan detestable. Por ello he tenido que meterme en sus zapatos y, pese a lo malo, tratar de sacarle algo de humano”.

Para humanizarlo, “que no justificarlo”, según remarca el intérprete, “he planteado una especie de juego basado en una conversación, uno de los grandes recursos de la literatura. Pedro es un gran cínico, con cierto bagaje filosófico, y frente a él tenemos al joven doctor Castells, que representa la filantropía y también el amor al prójimo. Y que, en el fondo, ese doctor, lo que representa es el lector. Le hace las preguntas al negrero que cualquiera de nosotros se esta preguntando”.            (Lara Gómez, La Vanguardia, 17/06/19)

28/4/09

La memoria de la esclavitud

"Durante la mítica campaña Morrison estaba terminando de revisar Una bendición, libro en el que toma una nueva perspectiva sobre la lacerante herida de esclavitud y segregación que han sufrido los afroamericanos en Estados Unidos. "Los pobres aquí fueron segregados entre blancos y negros. Los terratenientes se protegieron estableciendo estas divisiones. A menudo para hablar del origen de América se cita 1776 y la lucha contra los ingleses, pero ocurrieron muchas cosas antes de ese momento. La raza se fue asociando a la esclavitud progresivamente", explica.

El trauma que 300 años de esclavitud y segregación dejaron han sido un terreno fértil para la prosa de Morrison. "La gente no hablaba. Cantaban sobre ello en las canciones espirituales en las que hay muchos códigos para contar sus experiencias. Pero querían olvidar, tirar hacia delante", explica. "Incluso escritores como Frederick Douglas no lo hacían. Querían que se abolieran las leyes racistas y no hablar de su sufrimiento". Ella decidió acabar con el silencio. "No quería que otros hablaran por mí. No me parecía sano vivir con ese pasado oculto. Desde entonces mucha otra gente escribe sobre esto. Yo lo hice para entender quién era".

Lo mismo le ocurre a la impulsiva Florens protagonista de su novela, que con arrojo y fuerza cuenta su historia en la granja, su amistad con la leal Lina, su enamoramiento de un negro libre. "Ella escribe desde el principio y se desarrolla según va contando la historia, evoluciona a partir del propio acto de escribir, algo que le otorga un nuevo poder. Es esto lo que vuelve el mundo coherente y así ha sido también para mí. La escritura siempre es urgente".
(TONI MORRISON: "La escritura siempre es urgente". El País, ed. Galicia, Cultura, 25/04/2009, p. 45)