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11/9/23

«Haciendo daño»... sobre el apoyo que tuvo el programa de tortura del Gobierno de EE.UU. por parte de la Asociación Estadounidense de Psicología... “Quieren que este sea un ámbito de oportunidades laborales para psicólogos a pesar de ser un tipo de trabajo en el que la premisa de ‘no hacer daño’ es, en el mejor de los casos, secundaria y, en ocasiones, queda completamente descartada... Parece que la APA está volviendo a las posturas que la llevaron a avalar actos horribles”

 "Un juez militar a cargo del proceso judicial contra Abd al-Rahim al-Nashiri, un hombre saudí preso en Guantánamo, ha desestimado sus confesiones por haber sido obtenidas por medio de prácticas de tortura en centros clandestinos de detención de la CIA en Afganistán, Tailandia, Polonia, Rumanía y Marruecos, por los que pasó al-Nashiri antes de ser enviado a Guantánamo.

En uno de estos centros clandestinos, conocidos como “black sites”, al-Nashiri fue sometido al procedimiento conocido como “submarino” por los psicólogos James Mitchell y John Bruce Jessen, a quienes la CIA pagó al menos 81 millones de dólares para desarrollar y luego implementar el programa de tortura que se puso en marcha después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Hablamos del tema con Roy Eidelson, cuyo nuevo libro se titula “Doing Harm” (Haciendo daño) e investiga la complicidad de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) en este y otros programas de tortura, así como la lucha que hubo dentro de la asociación para reformar la práctica de la psicología. “Sentíamos que había mucho en juego”, dice Eidelson.

“Nos llevó más de una década lograr un cambio en la política de la APA con respecto a la participación en operaciones de interrogatorio y detención”.

Roy Eidelson

En momentos que la ONU pide la liberación de al-Nashiri, Eidelson alerta sobre el modo en que la actual dirigencia de la APA y ciertos sectores de las fuerzas armadas están impulsando una vez más directrices que amplían la participación de psicólogos en la tortura.

“Quieren que este sea un ámbito de oportunidades laborales para psicólogos a pesar de ser un tipo de trabajo en el que la premisa de ‘no hacer daño’ es, en el mejor de los casos, secundaria y, en ocasiones, queda completamente descartada”, dice Eidelson. “Parece que la APA está volviendo a las posturas que la llevaron a avalar actos horribles”.

Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.

 https://www.democracynow.org/es/2023/9/5/doing_harm_roy_j_eidelson_psychology

La referencia del libro Roy Eidelson (2023). Doing Harm: How the World’s Largest Psychological Association Lost Its Way in the War on Terror. Ed. McGill-Queen’s University Press."                   (Democracy Now  , Rebelión, 11/09/2023) 

3/3/10

Torturadores sin castigo

"Nadie ha perseguido ni perseguirá a los políticos que dieron la orden de buscar todos los resquicios legales posibles para practicar torturas sobre los detenidos, empezando por el ex presidente Bush y siguiendo con su vicepresidente, Dick Cheney, y su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. El actual presidente, Barack Obama, señaló acerca de estas escabrosas cuestiones, pocas semanas después de llegar a la Casa Blanca, que no pensaba mirar hacia el pasado. (...)

Fueron los abogados de la Casa Blanca quienes, en vez de señalar a los políticos los límites de la ley, se dedicaron a forzar sus límites para dar a los interrogadores permiso legal para someter a los interrogados a largas privaciones de sueño, ahogamiento con agua hasta el límite de la asfixia, lanzamiento violento contra la pared o utilización intimidatoria de perros. Consiguieron, además, que juristas y políticos se enzarzaran en bizantinas e indecentes discusiones sobre los límites de la tortura.

La realidad se fue ocupando, en paralelo con los informes legales, de desbordar esas frágiles fronteras, puesto que los interrogadores que reciben este tipo de autorizaciones las interpretan como una carta blanca para actuar sobre los interrogados sin otro límite más que el evitar infligirles la muerte. De esta lamentable política contra los derechos humanos surgieron las torturas fotografiadas o filmadas de Abu Ghraib y las que no han dejado rastro perpetradas en las numerosas cárceles secretas abiertas por la CIA en distintos países. (...)

Ahora, el caso ha quedado zanjado favorablemente para los rábulas que justificaron las torturas, sobre todo John Choo Yoo y Jay Bybee, los dos juristas más preeminentes en estas sucias labores. El Departamento de Justicia ha decidido que no son "culpables de conductas incorrectas" a pesar de que utilizaron una forma de razonamiento legal errónea, por lo que no corresponde comunicar las faltas a sus respectivos colegios de abogados para que procedan a su castigo profesional." (LLUÍS BASSETS: Torturadores sin castigo. El País, ed. Galicia, internacional, 25/02/2010, p. 10 )

26/3/09

La tortura y el dilema ideales-seguridad

" (George Bush) A partir de una vergonzosa redefinición de la tortura, se autorizaron una serie de formas agresivas de interrogatorio, radicalmente prohibidas por los convenios internacionales. (...)

Desde la adopción de tales medidas, el rendimiento de los interrogatorios experimentó lo que se llamó "una mejora sustancial". Con ello, el flagrante dilema quedaba definido en términos así de brutales: o más información con tortura, o renuncia a la tortura en detrimento de la información. Ambas posturas se hicieron claramente visibles. Por una parte, uno de los asesores presidenciales resumió cínicamente la cuestión: "Si renunciamos a estos métodos eficaces de interrogatorio obtendremos el aplauso de nuestros aliados europeos, pero nos quedaremos sin la necesaria información".

En sentido opuesto, el prestigioso capitán paracaidista Ian Fishback, combatiente en Irak y Afganistán, dirigió en 2005 su famosa carta al senador McCain, en la que, horrorizado por los hechos de Guantánamo y Abu Ghraib, decía al senador: "Si abandonamos nuestros ideales ante la adversidad y la agresión, significa que tales ideales nunca fueron nuestros. Prefiero morir combatiendo antes que ceder ni un ápice de los ideales fundacionales de nuestra nación".

McCain, apoyando la posición del capitán y haciendo valer sus propias convicciones contrarias a la tortura, presentó en el Senado una enmienda mediante la cual se prohibía a todo funcionario estadounidense, tanto civil como militar, infligir a nadie tratos crueles, inhumanos o degradantes. Tal enmienda fue aprobada en el Senado por la contundente votación de 90-9. Pero Bush ejerció su prerrogativa de veto para cortar el paso a esta normativa, con el argumento de que "así lo exigía la seguridad nacional". (...)

En otras palabras, la seguridad no procede de torturar más para averiguar mejor, sino de esa fuerza que otorga una conducta justa y la capacidad de dar ese ejemplo y ejercer esa contención. Contención que debe prevalecer sin ejercer la tortura ni siquiera cuando hay que afrontar grandes peligros. Tal como señala el nuevo presidente: "Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos".

La posición de aquellos ilustres próceres no consistió en reservarse el derecho de actuar al margen de la ley y atropellar los derechos humanos invocando aquellos grandes peligros que les amenazaban. Lejos de tal claudicación, su postura consistió en afrontar aquellos riesgos imponiéndose fuertes límites morales y obligándose a actuar según la ley y la moral. Pues bien, aquella postura de contención y rectitud es la que Obama hace suya con loable rotundidad y convicción." (PRUDENCIO GARCÍA: El arduo dilema ideales-seguridad. El País, ed. Galicia, Opinión, 07/03/2009, p. 27 )

19/12/08

La visibilidad de los interrogatorios "voluntarios" de Guantánamo, visiblemente ajustados al derrecho internacional

"P. ¿Se sigue interrogando a los presos? ¿A cuántos de ellos?

R. Sí. No sé en qué proporción, pero sí. El centro de detención sigue funcionando con normalidad hasta que se nos comunique lo contrario, y eso incluye los interrogatorios. Pero no se les obliga a nada. Es voluntario. Es como una conversación, en una sala, y cuando quieren se marchan. Y aproximadamente un tercio se producen previa petición del detenido.

P. Han pasado casi siete años desde que llegaron los primeros prisioneros a Guantánamo. ¿Cómo es posible que sigan obteniendo información relevante?

R. Los interrogatorios no sólo tienen como objetivo lograr información contra el terrorismo, sino también mantener la seguridad de la base. Pero sí, seguimos obteniendo información. Por eso continuamos.

P. Se ha hablado en estos días del uso de canciones de algunos grupos musicales, repetidas una y otra vez y a gran volumen, como forma de tortura hacia los prisioneros. ¿Ha ocurrido?

R. Puedo garantizar que eso no ha sucedido desde que yo estoy aquí. Y que no va a suceder. (...)

P. ¿Qué estándares rigen en el trato hacia los detenidos?

R. El derecho internacional, el derecho estadounidense y las normas y decisiones del Departamento de Defensa." (DAVID THOMAS (Jefe del centro de detención de Guantánamo): "Cerrar el penal requiere un gran debate en Washington". El País, ed. Galicia, Internacional, 16/12/2008, p. 4)