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1/7/21

La Sauceda es un pueblo de la provincia de Málaga borrado del mapa por la represión franquista en 1936. Y El Marrufo, un cortijo convertido en campo de concentración donde estuvieron presos, eran torturados y asesinados los supervivientes del bombardeo y destrucción de La Sauceda

 "La Sauceda es un pueblo de la provincia de Málaga borrado del mapa por la represión franquista en 1936. Y El Marrufo, un cortijo convertido en campo de concentración donde estuvieron presos, eran torturados y asesinados los supervivientes del bombardeo y destrucción de La Sauceda.

Historia  de El Marrufo

Seis meses antes de que Guernica fuese masacrada por la aviación alemana y el ejército franquista, este pueblo de la sierra donde confluyen las provincias de Cádiz y Málaga fue bombardeado por la aviación fascista y arrasado por cuatro columnas del ejército sublevado. Era 1 de noviembre de 1936. Tras las bombas de los aviones llegaron las tropas, que robaron en todas las casas y luego las incendiaron. Caía el último bastión republicano de la zona y desaparecía para siempre un pueblo con siglos de historia.

Los investigadores cifran en 60.000 las personas asesinadas por las tropas franquistas en tapias, muros o cunetas junto a las carreteras en Andalucía. Hombres, mujeres, ancianos y niños, todos inocentes e indefensos, fueron víctimas del terror fascista en todos y cada uno de los pueblos andaluces. En La Sauceda también, pero este pueblo, además, tiene el triste privilegio de haber sido aniquilado para siempre por los sublevados contra la democracia.

Destruido el pueblo, los habitantes que no pudieron huir, mujeres y niños incluidos, fueron detenidos y trasladados al vecino cortijo de El Marrufo, en el término de Jerez, donde sufrieron la contundencia de la represión.

Hoy, como ayer, El Marrufo es un cortijo que tiene en explotación cerca de 800 hectáreas de tierras de pastos, cultivos y bosques. En 1936 pertenecía a una familia jerezana que tenía otras muchas propiedades en la provincia de Cádiz, los Guerrero, dueños de 32 fincas que sumaban un total de 6.140 hectáreas. El Marrufo tenía una pequeña capilla, una enorme casa señorial y varias naves para cuadras y almacenes que se convirtieron en el sitio donde fueron encerrados los supervivientes de La Sauceda.
Cuando el 18 de julio se produjo el golpe de Estado, Cortes de la Frontera, Ubrique y todo el valle de La Sauceda, incluidos los habitantes de El Marrufo, permanecieron fieles a la República. La familia Guerrero se quedó en Jerez, donde los sublevados triunfaron el mismo día del levantamiento y emprendieron una sangrienta represión.

Fernando Sigler, en su libro La Sauceda y el Marrufo, de la resistencia republicana a la represión franquista, explica que los trabajadores del Marrufo decidieron explotar la finca de manera colectiva y organizarse para regular todos los aspectos de su vida laboral y social. Constituyeron también el Comité de Defensa del Marrufo, organismo que estaba en contacto con los vecinos comités de La Sauceda, de Ubrique, o de Jimena, para hacer frente al avance de las tropas fascistas. Esa voluntad de resistencia fue efectiva hasta el 31 de octubre de 1936, cuando ya todos los pueblos de alrededor habían caído en manos de los sublevados.

El 31 de octubre de 1936, los franquistas que ocuparon el valle de La Sauceda derrotaron a los jornaleros y milicianos que les resistieron en El Marrufo. Instalaron en él su cuartel general, encerraron en las naves a los supervivientes del bombardeo de La Sauceda y exigieron a todos los habitantes de la comarca que se presentasen allí ante las nuevas autoridades. El Marrufo se convirtió entonces en un centro de detención, tortura y asesinatos donde los sublevados pusieron en práctica su plan de exterminio contra los llamados desafectos al nuevo régimen.

En La Sauceda y El Marrufo las tropas franquistas asesinaron entre 300 y 600 personas entre noviembre de 1936 y marzo de 1937, según los historiadores.

José Robles, que llegaría a teniente de la Guardia Civil, se convirtió en un personaje clave en la terrible historia del Marrufo, pues, según supervivientes de la represión, era él quien cada tarde elaboraba una lista de las personas que a la mañana siguiente, a la hora del amanecer, iban a ser fusiladas en un descampado del cortijo. Las naves, almacenes y cuadras del cortijo eran los dormitorios de los hombres detenidos y las mujeres y los niños descansaban en la capilla. Todo el recinto estaba vigilado por tropas del ejército y guardias civiles.

Era frecuente también la presencia de falangistas, que participaban en los fusilamientos. Los detenidos que iban a ser ejecutados sin juicio previo y sin ningún tipo de procedimiento judicial cavaban antes su propia tumba. Otros presos venían luego, arrojaban los cuerpos al hoyo y los cubrían de tierra. La dureza del terreno impedía que las tumbas fueran muy profundas, de ahí que los días de mucha lluvia aparecieran desenterrados algunos cadáveres.

El investigador Carlos Perales recogió algunos testimonios de supervivientes que afirman que vieron a jabalíes con trozos de cadáveres en sus fauces. Perales también recogió testimonios que aseguran que a las mujeres, antes de fusilarlas las torturaban y las violaban.

Los asesinados no sólo eran habitantes de La Sauceda, pues a este lugar habían huido personas otros muchos pueblos de la sierra y del resto de la provincia de Cádiz huyendo de la represión franquista. Allí se habían refugiado vecinos de Ubrique, Algar, San José del Valle, Jimena de la Frontera, Alcalá de los Gazules, Cortes de la Frontera y las pedanías jerezanas del Mimbral y Tempul , fundamentalmente.

El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda y El Marrufo (Afresama) llevaron a cabo, con la ayuda económica de un familiar de dos de los asesinados en La Sauceda en 1936,  una campaña arqueológica en el verano de 2012.

Un equipo de arqueólogos, forenses, historiadores, topógrafos, peones especializados y voluntarios trabajaron científicamente para recuperar los cuerpos de las personas asesinadas y enterradas en una zona del cortijo donde los testimonios de algunos supervivientes señalaban que podían existir algunas fosas comunes con restos de personas fusiladas. La campaña comenzó el 2 de julio de 2012 y acabó el 9 de octubre del mismo año.

Los arqueólogos pudieron localizar y documentar un total de siete fosas comunes, cinco de ellas colectivas y dos individuales. Los antropólogos físicos dirigieron los trabajos para la extracción y recuperación de los 28 cuerpos hallados, cinco de ellos de mujeres y 23 de hombres. Asociados a estos cuerpos, se recuperaron una gran cantidad de objetos personales, balas, proyectiles y alambres con los que muchos habían tendido las manos atadas.

El proyecto de exhumación estuvo coordinado por Andrés Rebolledo Barreno, presidente de la asociación de familiares. El equipo técnico lo formaron Jesús Román, coordinador de las actuaciones arqueológicas; Juan Manuel Guijo, responsable del estudio antropológico físico; Manuel Castro Rodríguez, responsable de los trabajos topográficos; y Fernando Sigler Silvera, coordinador de las investigaciones históricas.

Buena parte de los cadáveres exhumados presentaban orificios causados por impacto de proyectil en los cráneos o fracturas con minutas, fracturas en la que el hueso o una parte de él quedan reducidos a fragmentos o esquirlas, y algunos aparecieron con alambres alrededor de las muñecas, señal de que habían estado atados antes de ser asesinados.

Los signos de la violencia ejercida sobre ellos, el depósito colectivo de sus cuerpos en un enterramiento no convencional, la voluntad de ocultarlos, la clandestinidad con que se hicieron las ejecuciones para asegurar la impunidad de los crímenes, la motivación política de sus asesinos…Todo ello permite asegurar que en El Marrufo hubo un verdadero genocidio.

La Justicia española mira para otro lado y archiva la denuncia

Con toda esta información disponible, en el verano de 2012, Afresama interpuso ante el juzgado de Instrucción Número 2 de Jerez de la Frontera una denuncia. La asociación de familiares entendía y sigue considerando que allí se cometieron delitos de desaparición forzosa, detención, torturas y asesinatos en el marco de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y crímenes contra la paz y la seguridad internacional, todos perpetrados contra la población civil indefensa por motivos políticos e ideológicos, en el contexto de la insurrección armada contra el Gobierno legítimo de la República. El juzgado dictó el archivo de la causa, cosa que la abogada de la asociación, Rocío Mendoza, recurrió ante la Audiencia Provincial, que así mismo archivó el caso.
Foro y Afresama, en vista del carpetazo judicial a sus demandas, decidieron acogerse a la querella que en Argentina tramita la jueza María Servini contra los crímenes del franquismo cometidos entre julio de 1936 y junio de 1977.

El 1 de diciembre de 2012 los restos de las 28 personas recobrados en la exhumación recibieron sepultura el cementerio de La Sauceda, también rehabilitado dentro del proyecto impulsado por la asociación de familiares de represaliados. El cementerio, que llevaba décadas abandonado, comido por la maleza y en estado ruinoso, fue completamente reformado por un grupo de albañiles en el verano de 2012.

Trece de las veintiocho personas cuyos restos fueron exhumados lograron ser identificadas en 2014. Esta identificación fue posible gracias a los análisis del ADN sacado de sus restos óseos y su comparación con el ADN de las muestras de saliva tomadas a las distintas personas de las familias con antepasados desaparecidos en La Sauceda que se pudieron localizar.

Las familias de las trece personas cuyos restos fueron identificados recibieron con gran satisfacción la noticia, que puso un poco de paz y sosiego en unas vidas marcadas por la tragedia y la pérdida a edades muy tempranas de seres queridos: padres, madres, abuelos, hermanos o tíos que fueron asesinados por el simple delito de haber permanecido fieles al Gobierno legítimo de la República. Casi todos ellos eran trabajadores del campo, pequeños campesinos, carboneros o ganaderos; uno de ellos era cartero y otro comerciante.
Conclusión

Saber cuáles son y dónde están los huesos de nuestros antepasados no elimina tanto sufrimiento vivido, pero consuela y quita la incertidumbre sobre su paradero. Rescatados los cadáveres, aún queda mucho para lograr la verdad, la justicia y la reparación, que son los objetivos del Foro por la memoria del Campo de Gibraltar y la Asociación de familiares de Represaliados por el franquismo en La Sauceda y el Marrufo.

En esta lucha seguimos. Para ellos contamos con la Casa de la Memoria La Sauceda, abierta al público en 2016 en Jimena de la Frontera. Explicamos en ella de manera muy didáctica la historia de La Sauceda y El Marrufo. No olvidar jamás todo el sufrimiento que el fascismo trajo a nuestro pueblo y promocionar los valores de libertad, igualdad y fraternidad son sus objetivos fundamentales.

*Nacido en Algeciras en 1963 ha escrito para periódicos, agencias y revistas en varias ciudades españolas y actualmente trabaja en la Fundación Márgenes y Vínculos y ejerce esporádicamente de guionista para el programa Hijos de Andalucía que emite Canal Sur Televisión. Fue director de dos documentales producidos por el Foro por la Memoria: La Sauceda, de la utopía al horror La noche más larga.

Algeciras, octubre de 2020.

La situación actual de la investigación de  las fosas, tras la llegada de las fuerzas de la derecha en Andalucía

Juan José del Águila Torres II Ex magistrado- juez e investigador

El suelo andaluz está sembrado de fosas comunes y desparecidos forzados, al menos 46.566 víctimas del terrorismo franquista yacen tiradas en 708 tumbas ilegales, un tercio del total de España, afirmaba Juan Miguel Baquero el 15 de febrero del 2019.

Y a modo de observación de lo que luego ocurriría, afirmaba: “ la extrema derecha –como sucesores del nacional catolicismo- afilaron sus garras , planeando ante el Gobierno Andaluz, con la Ley de Memoria Histórica, ofrecida como una suerte de trofeo ideológico. El pacto entre PP y VOX vende la aniquilación del marco legal que protege a las víctimas del franquismo.”

Una vez en el poder del gobierno de la Comunidad Andaluza, entre otras medidas del 2019, dejó de subvencionar y patrocinar  el anuario sobre las intervenciones en las fosas comunes del franquismo que se venía publicando  desde 2016 bajo el titulo Que fuera mi tierra. También suprimió la  dirección General de Memoria Histórica.

El número total de desaparecidos bajo el franquismo en toda España ascendía  a 130.000, según La Marea, abril del 2015 , que en el reportaje sobre dicho tema le dedicaba la portada con el significativo titular  “Un país sin memoria”.

Fernando Martínez-Director General para la Memoria Histórica, del Ministerio de Justicia, declaró en una entrevista para el diario ELPAIS de 18 de noviembre del 2018, que el dato del 2011, sobre la existencia de 2.470 fosas, debería ser revisado al alza, porque seguían apareciendo desde el 2000 unas 700 más con 8.000 víctimas.

En Madrid a 19 de noviembre del 2020.

Obituario

Al cerrar la presente entrada nos llega la noticia de la muerte en Barcelona  de María Salvo a la edad de cien años, era un referente  de la lucha antifranquista, militó en el PSUC y fue Presidenta de la Associció Catalana de Pressos Politics. Pasó diez y seis años de su vida en cárceles  de Barcelona, Zaragoza, Madrid Segovia, cuando entró en 1941 tenía  21 años y salió en 1957.

La alcaldesa de Barcelona  Ada Colau la despidió con estas palabras, que hacemos nuestras , en su total literalidad, que aparecieron publicadas en el Diario.es Catalunya del 17 de noviembre del 2020:

Adeu amiga estimada. Fins siempre, María Salvo. La millor, la més bonica, la donna liure, forta lúcida i generosa  que totes voldriem ser. Grácies Marie tu vas ser, moltes altres podrem seguir avancant.Te t recodarem i t´estimarem sempre."                 

(Juan Miguel León Moriche, Periodista. Miembro del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, Crónica Popular, 23/11/20)

30/4/21

La historia del sanguinario Gómez Cantos. Hizo una lista con 30 nombres elegidos al azar... Todo el pueblo, vigilado por un cordón de guardias, vio la masacre. Entre los asesinados hubo mujeres. Su delito, «Algo tenían que saber»

 "Un asesino con tricornio...

"Allí por donde pasó sembró muerte y miedo. Durante la guerra y muchos años después de ella. Ni con los suyos supo qué era la piedad, pues también fusiló a subordinados con tricornio y a gente de la Falange. Aún hoy, muchos años después de su muerte (como Franco, falleció de viejo en una cama de hospital), su huella terrorífica aparece indeleble en los dichos populares extremeños. «Eres más malo que Gómez Cantos»"...

 "Antes de llevar tricornio, Manuel Gómez Cantos hizo carrera en el Ejército. Hijo de un oficial de tercera de la Marina, dejó de joven San Fernando (en la ciudad gaditana nació el 25 de marzo de 1892) para estudiar en la Academia de Infantería de Toledo.Tras ocho años, en 1920 obtuvo el pase a la Guardia Civil como primer teniente. Al estallar la guerra, ya tenía una hoja de servicios llena de tachas disciplinarias: borracheras en acto de servicio, palizas a la población civil, escándalos en prostíbulos, deudas... En 1927, consta en su expediente, mandaba la siguiente carta al dueño del concesionario donde había comprado, sin pagar, un coche: "«Querido Paco: perdona a un padre de siete chiquillos.Ahora pienso cobrar unas pesetas y te giraré, si no todo, lo que pueda. He ascendido a capitán»."

Con ese rango seguía, al frente de la Guardia Civil en Villanueva de la Serena, el día en que Franco se sublevó contra la República.Enseguida se sumó a la asonada militar y, tras dejar claro a un teniente coronel que regía el Centro de Reclutamiento del pueblo que él se erigía en mando aunque tuviera menor graduación, Gómez Cantos se dirigió al Ayuntamiento y apresó al alcalde y a todos los concejales de izquierda que gobernaban el Consistorio.Era la mañana del 19 de julio del 36."

"Durante los 10 días siguientes, hasta que huyó al cercano pueblo de Miajadas, mató a un concejal, hirió al alcalde y efectuó hasta 60 detenciones. A todos mandó a la cárcel. Hizo más poco después, en una acción que revela su carácter taimado. Cercado por varias columnas de milicianos, mandó colocar una bandera blanca en un torreón. Creyéndolo rendido, los atacantes fueron hacia donde estaba Gómez Cantos, quien aprovechó la distensión y ordenó de repente a los tiradores de dos ametralladoras que dispararan a quemarropa: 230 milicianos abatidos. La fechoría, a los ojos de sus superiores, fue vitoreada como una hazaña. Los historiadores también le sitúan en la entrada de las tropas franquistas a Badajoz y las posteriores matanzas en la plaza de toros."

"No volvería a Villanueva hasta dos años más tarde, cuando toda la comarca -la llamada bolsa de la Serena, reducto republicano hasta julio del 38- estaba ya bajo control de los nacionales.Y regresó a sangre y fuego. Antes, se dirigió a la cárcel de Badajoz para recoger al grupo de 60 vecinos que detuvo en el 36. Quedaban 33 entre rejas, y se los llevó con él para hacer la entrada triunfal en Villanueva. La cruel opereta finalizó el 8 de septiembre de 1938. Gómez Cantos organizó en la plaza del pueblo un juicio popular que terminó con la condena de ejecución sumaria para todos. «El tétrico camión con los 33 detenidos», narran en su libro Silva y Macías, «arrancó dejando atrás los vítores de los más exaltados del pueblo y las lágrimas silenciosas de los familiares. Tras 14 kilómetros, en las proximidades de Medellín, el camión se detuvo y los detenidos fueron conducidos a una loma cercana. All fueron fusilados, ante la atenta mirada de algunos vecinos de Medellín y un reducido grupo de falangistas de Villanueva»."

 "Pero fue después de la guerra cuando Gómez Cantos protagonizó sus dos más sonadas matanzas. Terminó la contienda como comandante y al poco, en 1940, fue nombrado gobernador civil de Pontevedra, donde también dejó muchas cunetas llenas de paseados en sus escapadas nocturnas. Regresó a Extremadura con más galones (teniente coronel).Al frente de la Comandancia de Cáceres, en 1942 fue nombrado responsable de las fuerzas encargadas de la persecución de los huidos, el maquis. Todo lo que hizo no fue sino reafirmar su fama de sanguinario. Él decidía y su lugarteniente, el capitán Emiliano Planchuelo, mandaba el pelotón de ejecución."

"El fusilamiento más numeroso ocurrió el 28 de agosto de 1942, en Alía. Hizo una lista con 30 nombres elegidos al azar y los convocó en el cuartelillo «para arreglar papeles». Pretendía, en realidad, aterrorizar a la región, que nadie diera apoyo al maquis. Todo el pueblo, vigilado por un cordón de guardias, vio la masacre. Entre los asesinados hubo mujeres. Su delito, al decir de Gómez Cantos: «Algo tenían que saber». Por entonces, él dormía en el monasterio de Guadalupe entre curas."

"En Mesas de Ibor (Cáceres), en abril del 45, no hubo sotana que se le interpusiera. Al saber que un grupo de maquis había tomado el pueblo varias horas y desarmado a los cuatro guardias civiles (uno, herido, fallecería luego), Gómez Cantos montó en cólera.Llegó a Mesas convencido de que sus subordinados eran unos cobardes.La decisión estaba tomada: los fusilaría inmediatamente. Les negó hasta la confesión. Antes de colocarlos junto a un muro de adobe, él personalmente les arrancó las botonaduras de las guerreras, les quitó los uniformes, que mandó quemar, y les colocó los grilletes."

"Cuando los cuerpos de los guardias cayeron desplomados tras la ráfaga de sus propios compañeros, Gómez Cantos no intuía que aquélla sería su última matanza. Hasta entonces se le había perdonado todo..."

Pero aquello le trajo problemas, y nada menos que con la Iglesia (con el Clero hemos topado).

En su afán exterminador, había negado los auxilios espirituales a los aterrorizados guardias cuando iban camino del paredón.A la Iglesia de entonces, la misma que había hecho la cruzada del lado de Franco, aquello le pareció imperdonable. Y ocurrió que un obispo (el de Cáceres) y el cardenal primado Pla i Deniel presionaron tanto al caudillo que Gómez Cantos terminó procesado y, por unos meses, entre rejas.

"Siempre gozó de total impunidad. Tras el consejo de guerra al que sería sometido en 1945, ni siquiera llegó a cumplir entero el año de prisión a que fue condenado por «abuso de autoridad».Lo cierto, como demuestra su foto de anciano, es que fue oficial de la Guardia Civil hasta el final de sus días. En la imagen luce el uniforme de teniente coronel y la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco que Franco le concedió en 1943 (desde el 38 tenía la Medalla Militar individual). Quizás para cuando lo de la foto se había reconciliado con su hijo guardia civil, Manuel Gómez Carmelo, de quien cuentan que retiró la palabra a su padre tras los fusilamientos de los tres compañeros."

Pufista, deudor, borrachín e incluso hay quien le tacha hasta de estafador, poseía una especie de "halo" que parecía protegerle (además de la protección que ya tenía de Queipo de Llano) de las consecuencias de sus desmanes.

Con múltiples "llamadas de atención", amonestaciones e incluso arrestos, pese a todo logró "hacer carrera" dentro de la GC.

...Hasta que excediéndose en su autoridad con sus mismos compañeros, fusiló a 3...

Aquello fue el inicio de su fin...

Pero murió de viejo, en la cama. Dicen que en sus últimas borracheras desvariaba. Se creía un héroe."(Ildefonso Olmedo, Crónica, El Mundo)

7/2/20

Victoriano Suanzes, o garda civil que martirizou Ferrol... de 715 asasinados entre 1936 e 1939, mais de 400 persoas executadas extraxudicialmente fórono no período en que a bisbarra estivo baixo o mando de Suanzes

"Asistimos a un proceso de ocultación do papel da Garda Civil no operativo represivo franquista. A operación contextualízase no proceso de lexitimación do modelo político institucionalizado na constitución de 1978 e tenta camuflar as responsabilidades de institucións centrais durante  a ditadura que seguen a xogar un papel chave no réxime vixente.


A Garda Civil, un corpo chave no xenocidio franquista


A construción do discurso obriga a excluír do relato histórico a executoria da Benemérita no combate á democracia e na persecución a disidencia política e a súa función determinante na organización e funcionamento da maquinaria represiva así como  na imposición do terror. A referida formulación ideolóxica coxea cando analizamos a xeografía do xenocidio en Galiza, atopando á fronte da mesma a  mandos da  Garda Civil como Florentino González Vallés en Lugo, A Coruña ou Donostia, a Xoán Aranguren Ponte n´A Mariña, a Francisco  González “O Rabioso” en Vigo, a Ricardo Macarrón en Pontevedra ou a Xosé Leseduarte en Santiago de Compostela.


Un represor antes de 1936


Victoriano Suanzes Suanzes significouse dese moi novo pola súas convicións reaccionarias. Nado en 1903, nunha familia vinculada de vello a armada, era fillo, neto, sobriño, irmán e curmán de militares,seguindo el mesmo eses estudos, para ser destinado posteriormente a Marrocos, onde combateu a revolta do Rif nas filas do rexemento de León, sendo ferido en diversas ocasións e acadando o grao de capitán. Incorporado á Guarda Civil, serviu en diversos destinos, a comezar pola comandancia de Oviedo e a seguir polo posto de Xuvia, onde destacaría polo súa persecución aos demócratas, particularmente a raíz da revolución de outubro de 1934.

Son numerosos as noticias de prensa da época que o vinculan á represión aos militantes de esquerda, marchando como voluntario a Asturias en novembro de 1934, canda outros números da benemérita da comarca ferrolá que se distinguirán en 1936 pola súa brutalidade, para combater e reprimir a revolta. A súas posicións reaccionarias non pasaron desapercibidas para as autoridades da Fronte Popular que remataron por trasladalo fora de Galiza, atopándose destinado  en Barcelona o 18 de xullo de 1936.


Victoriano Suanzes no epicentro da represión en Trasancos


A súa actuación será determinante nos momentos máis duros da represión en Trasancos. Após fuxir da Barcelona democrática vía  Franza volverá a Galiza, non tardando en ser nomeado en agosto de 1936 Delegado da Orde Pública en Ferrol, unha responsabilidade a onde chegaría apoiado pola súa fama de duro, as súas ligazóns familiares e os seus contactos con aqueles mandos da Garda Civil situados nos postos chave da urdime represiva.


Os dados ofrecidos por Eliseo Fernández, o investigador ferrolán que máis se ten ocupado do labor de Victoriano Suanzes, non deixa dúbidas ao demostrar a súa responsabilidade nas execucións parelegais en Ferrol, sinalando que “de 715 asasinados en Ferrol entre 1936 e 1939, mais de 400 persoas executadas extraxudicialmente fórono no período en que a bisbarra estivo baixo o mando de Suanzes”.


Se estas cifras son abondo clarificadoras, tendo en conta que Victoriano Suanzes só estivo ao fronte da Delegación da Orde Pública durante tres meses entre agosto e outubro de 1936, non é menos outra achega de Fernández  en relación coas sacas de presos onde certifica que “24 presos desembarcados do “Plus Ultra” por orde do Delegado de Orden Público Victoriano Suanzes e 7 presos desembarcados por orde Xefe de Policía Xosé María Pagola estaban entre os asasinados con diversos pretextos”.


Un protexido do franquismo


Victoriano Suanzes desenvolvería unha destacada carreira dentro do réxime, morrendo en 1967 como xeneral da Garda Civil. Malia que a  súa saída da Delegación da orde pública de Ferrol en novembro de 1936 significou unha sorte de cese encuberto, provocado polo descontento cos seus excesos por parte de sectores do franquismo e particularmente da igrexa que o culpaba do asasinato do crego  do Val do Xestoso Andrés Ares Díaz, non tardaría en ser recuperado e mesmo ascendido en outubro de 1937 como Delegado provincial da  orde pública e por conseguinte como máximo responsábel do conglomerado represivo na Coruña.


A súa labor e os seus ascensos no corpo militar seguirían ligados á denominada loita contra a insurxencia, até o punto de pasar ser unha autoridade na materia e mesmo dislocarse fora do Estado para a formación de diversos corpos policiais, como aconteceu co peruano, sendo autor dalgunha publicación sobre o tema."                 (Cilia Torna, Nós, 19/11/19)

29/11/17

“Hai unha conexión moi clara entre Sobredo e a represión do 36”. Moitas das persoas que van fusilar no 36 xa son detidas en 1922

"Como transcorren os acontecementos de Sobredo (lugar da parroquia de Guillarei, en Tui)?

O día 28 o xuíz e a Garda Civil preséntanse en Sobredo para embargar os bens a un veciño que non pagou o foro. Tocan as campás das igrexas a rebato, para avisar de que chega a Garda Civil e o xuíz.

 É moi impresionante cando as xeracións das e dos maiores nos contan este feito, como se transmitiu ás familias e ás novas xeracións, trazan un relato épico que nos axuda a visualizar a xente traballando no campo, como deixa todo e vai correndo para Sobredo. Concentráronse alí máis de 2 mil persoas das parroquias da contorna.

 Foi terríbel a represión da forza pública. A garda civil a cabalo, disolvendo a manifestación a tiros, provocou que houbera varias persoas feridas. Tres persoas quedaron mortas no sitio –esta é a expresión se emprega no relato–, Cándida Rodríguez González, Joaquín Estévez Besada e Venancio González Romero. 

É moi curioso porque o nome de Cándida, na época, non se recollía en moitos lugares, aparecía na prensa “y una mujer”, o que dalgunha maneira nos fai ver como as mulleres aparecen silenciadas na historia aínda que sexan protagonistas de sucesos como estes. 

O acontecido chega inmediatamente a Madrid, ao Parlamento, e á prensa. Manuel Portela Valladares é a voz dese pobo masacrado en Sobredo e o no xornal Galicia temos a mellor crónica da época.

Cal é a relación que se estabelece entre o golpe de 1936 e a posterior represión e os acontecementos de Sobredo?

Por exemplo, un neno de 14 anos caeu ferido e hai unha crónica de xornais da época que conta como o doutor de Tui, Alejo Diz, foi visitalo pola noite para atendelo na casa. Alejo Diz sería un dos médicos fusilados en Tui no 36. 

Hai unha clara relación moi ben estabelecida polo historiador Bieito Alonso entre os sucesos de Sobredo e os que van ocorrer en Tui a partir de 1936. É moi interesante porque moitas das persoas que van fusilar no 36 xa son detidas en 1922, por exemplo, Enrique Jaso Paz. 

En 1932 ergueuse o monumento, obra do escultor Camilo Nogueira, para conmemorar o décimo aniversario dos sucesos –entre os oradores do acto estaba Antón Alonso Ríos– e destruíuse con dinamita no 36. Rebentárono e alí quedaron as pedras, no chan, entre a herba. Esa destrución simbolizou a represión que padecería Tui a partir de entón.

O primeiro acto que se fixo foi no 86, con motivo dos 50 anos do derrubamento do monumento, pola entidade Xunta Xestora pro-reconstrución do Monumento aos Mártires de Sobredo. En 1987 fíxose o segundo acto de memoria e iniciáronse os traballos de recuperación. No 88 reconstruíuse o monumento aos mártires, obra de Enrique Velasco e a partir de 1989 cada ano faise esta conmemoración."        ([Podes ler a entrevista íntegra no Sermos Galiza 273, á venda na loxa e nos quiosques],   Entrevista a Marga d Val, directora do Instituto de Estudos Agrarios “MÁRTIRES DE SOBREDO", M. Obelleiro, Sermos Galiza, 27/11/17)

6/3/17

Caso Almería... la ley de fugas en la democracia

 Luis Cobo, Luis Montero y Juan Mañas fueron asesinados por la Guardia Civil

"Hay ocasiones, demasiadas, en las que la memoria ha de ser tozuda para sobrevivir al olvido.
Hace 35 años tres jóvenes trabajadores residentes en Cantabria fueron asesinados en Almería por miembros de la Guardia Civil que hicieron mal su trabajo. 

Guardias civiles que ni quisieron ni les interesó, pese a tener medios a su alcance, realizar una correcta identificación de Luis Cobo Mier, Luis Montero García y Juan Mañas Morales; identificación que habría permitido desmontar rápidamente las sospechas iniciales de que dichos jóvenes eran miembros de un comando de ETA que había atentado en Madrid en los días anteriores contra varios militares.


Tal vez no sea el momento de indagar en los motivos por los cuales los guardias civiles implicados en el asesinato (hasta un número de once, pese a que solamente fueron enjuiciados tres) olvidaron las más elementales normas de actuación. 

Sin embargo, que los asesinos intentaran pasar por cierto que dos pistolas corroídas y antiquísimas habían sido encontradas en el coche de las víctimas en el momento de la detención y que el desgraciado desenlace fuera una aplicación revisada y ampliada de la tristemente conocida "ley de fugas", cuya pretensión era ocultar posibles huellas de tortura en los cuerpos mutilados y calcinados, hacen especialmente sórdido y dramático a lo que se conoce como el Caso Almería.

Recientemente algunos medios de comunicación se han hecho eco de este desdichado aniversario. Tan desdichado como los anteriores para las familias de las víctimas, que aún, tantos años después, buscan consuelo, pero que sobre todo buscan razones y siguen haciéndose muchas, muchas preguntas en un país en el que, hasta el momento, la justicia ha sido ciertamente remisa y cicatera.


Baste decir que la maquinaria del Poder se ha empeñado hasta hoy en ocultar las responsabilidades de un Cuerpo de la Seguridad del Estado que en ningún momento fue cuestionado, más allá de la propia implicación de unos sujetos que demostraron no merecer el uniforme que vestían y que, no sólo fueron condenados (en el caso de los tres enjuiciados) a penas ridículas para el daño causado, sino que disfrutaron de privilegios económicos y morales inusitados.

Además, es precisamente esa diligencia en tapar lo acontecido, en echar tierra de olvido, ese temor del Poder, el que levanta nítidas sospechas de que en este país constitucional se ha practicado terrorismo de Estado y que el Caso Almería se encuentra entre los más dolorosos.

Hasta hoy, las víctimas del Caso Almería, tanto los tres jóvenes fallecidos como sus familias, no han encontrado ni verdad, ni justicia, ni reparación. Una solitaria cruz con una placa en su memoria se levantó en el barranco de Gérgal donde ardió el coche con los cuerpos de los tres en el interior, y otra placa se encuentra en una plaza de Pechina como homenaje al único que era natural de aquella población, Juan Mañas Morales. (...)"         (eldiario.es, 31/05/16,

2/2/17

Fernández de Mesa, el de Tarajal: de patrullar con falangistas a consejero de Red Eléctrica pasando por la Guardia Civil... será para electrificar la valla de Melilla

"Cuando era joven, el exdirector general de la Guardia Civil metido ahora a consejero de Red Eléctrica de España (REE) tenía dos apodos. Arsenio Fernández de Mesa era Cuco para los amigos y El Estirao para los enemigos. 

Su ciudad natal, Ferrol, seguía siendo entonces de El Caudillo, y cuando murió Francisco Franco en 1975 De Mesa todavía era menor: la mayoría de edad no se adelantaría de los 21 a los 18 años hasta 1978.

Eran tiempos convulsos en todos los rincones de la una, grande y libre, y en Ferrol, cuna del apodado Faro de Occidente (a pesar de la escasa estatura del dictador), la lenta agonía del Caudillo se vivía con un plus de emotividad. Los enfrentamientos entre francófilos y francófobos eran cotidianos.

En Ferrol habitaba entonces el hombre que había fundado en 1935 la facción gallega de Falange Española. Jesús Suevos era en 1975 un respetado fascista de 68 años, algo atildado, de gran cultura, elegante, soltero y muy afrancesado, con todos los rumores que esta pléyade de cualidades podía aventar en aquella España charretera, vencedora, carpetovetónica y macho.

Con la muerte de Franco, Suevos se volvía a sentir depositario otra vez de la sagrada misión de emprender una nueva cruzada por Dios y por España. El antiguo jefe de centuria falangista en la Sierra de Guadarrama durante la Guerra Civil organizaba, 40 años después, en Ferrol, patrullas de inspiración paramilitar destinadas a amedrentar a sindicalistas y demócratas con palos, cadenas y pistolas. 

Los llamaban los cadeneros y se daban cita las noches del lunes en los patios del colegio Tirso de Molina antes de salir a patrullar.

Suevos adoptó intelectual e ideológicamente a Cuco Fernández de Mesa por diversas e irreprochables razones. A pesar de su deslustrado expediente académico, De Mesa era un líder estudiantil. 

Poseía buen físico, buena voz y una viril espontaneidad para la arenga, como bien ha seguido demostrando en el decurso de su carrera política. Además, Cuco proviene de una noble estirpe de marinos y militares que arranca en el siglo XVIII. Su madre fue bautizada María Luisa Díaz del Río y González-Aller.

Los González-Aller provienen de la aldea de Villarruba, a 22 kilómetros de Ferrol enfilando hacia el sur el curso de la ría. La dinastía naval alcanza nuestros años, con Cristóbal González-Aller, (1960) vistiendo el uniforme de almirante en la base de Rota. José Ignacio, fallecido en octubre del pasado año, había sido compañero de promoción de Juan Carlos I en la Escuela Naval y a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano.

 Carlos, capitán, llegó a ser jefe de la Cámara de Oficiales de la Armada en Madrid. El almirante Antonio fue, durante el primer lustro de este siglo, jefe del Cuarto Militar de la Casa Real, y su empaque era inevitable en cada acto castrense solo unos pasos detrás de Juan Carlos I.

Como Jesús Suevos –que sería corresponsal de la prensa del Movimiento en París, primer director de TVE y presidente del Atlético de Madrid–, la familia de Cuco de Mesa era gente de cultura y sensibilidad, había sido golpista en el 36, y vivió plácidamente los 40 años de terror franquista, como los adjetivara en inolvidable ocasión el exministro del PP Jaime Mayor Oreja.

La joven centuria falangista organizada por Suevos en los años 70, y de la que formó parte el actual director de la Guardia Civil, contaba para su impunidad, precisamente, con la complicidad de la Benemérita. Igual que otros movimientos involucionistas de aquellos años, como los Guerrilleros de Cristo Rey, responsables de numerosos asesinatos durante la década.

Por supuesto, no existen censos de la composición de aquellas centurias clandestinas. Ni apenas denuncias contra ellos. Pero sí fue pública la presencia de Fernández de Mesa ataviado de falangista en un acto que se celebró en Cedeira el 14 de mayo de 1977. El ex ministro franquista Gonzalo Fernández de la Mora acudió a la localidad para inaugurar un monolito en memoria de Franco. Las autoridades locales esperaban disturbios.

Cedeira había albergado un campo de concentración donde se hacinaron más de 700 rojos entre 1937 y 1938. Muchos cedeireses fueron fusilados en la playa de Villarrube, a orilla del exquisito pazo de los González-Aller. A los supervivientes y a sus familias les pareció un insulto aquel homenaje e intentaron boicotear el acto. En previsión de que las fuerzas del orden fueran insuficientes, la centuria de Díaz de Mesa acudió con sus aditamentos falangistas a proteger ministro y monolito, quizá no necesariamente por ese orden.

De Mesa ya albergaba ambiciones políticas. Convencido por Suevos, se había afiliado un año antes a Reforma Democrática, fugaz asociación (aun no se había redactado la ley de partidos) que bajo el aliento de Manuel Fraga pretendía mantener los principios del Movimiento Nacional en caso de que la frivolidad democrática naciera irreversible. Fue la crisálida de Alianza Popular y del PP.

Su periplo laboral arrancó un poco más tarde. En 1979, se convierte en auxiliar de jardinero en el puerto, pero no era posición laboral digna para un vástago de genealogías navegantes tan conspicuas como la de los González-Aller, y acaba colocado en diversos oficios relacionados con el naval. Pero en 1983 sale concejal en Ferrol y en su Ayuntamiento permanece hasta 1991.

Muy crítico con la reconversión del naval iniciada en los primeros gobiernos de Felipe González, se destaca entonces como grandilocuente defensor de los trabajadores ferrolanos, lo que le abrió las puertas del Congreso como diputado por A Coruña en 1989. Mantuvo el escaño hasta 2012 y no precisamente para pasar desapercibido: durante la guerra del fletán con Canadá, afianzó su fama de intrépido parlamentario.

También contribuyeron en su salto de Galicia a Madrid sus desavenencias con Manuel Fraga y su acercamiento a los genoveses de Aznar, hartos de abandonar las comodidades de Lhardy para apoyar a Donmanuel entre pulpeiras de O Carballiño y percebeiros del Malpica.

Durante aquellos años, el inexistente currículum académico de Cuco agrega títulos como sendas diplomaturas en Altos Estudios Militares y de Defensa. Diplomaturas que, tras convertirse en director de la Guardia Civil, reducen a un par de cursillos los miembros del colectivo Alborán de militares retirados y guardias civiles: "No tiene ni los estudios para el ingreso como guardia".

Fue nombrado delegado del Gobierno en Galicia por José María Aznar. Lo era cuando el petrolero Prestige se hundió frente a las costas gallegas en noviembre de 2002. De esa época datan algunas de sus declaraciones públicas más recordadas, por los absurdas, como cuando dijo aquello de "probablemente el fuel no toque la costa gallega" (14 de noviembre 2002) o "El destino del fuel en el fondo del mar es convertirse en adoquín" (19 de noviembre 2002) o "Hay una cifra clara, y es que la cantidad que se ha vertido no se sabe" (21 de noviembre). 

Durante el zapaterismo espera su turno tras distanciarse de la protección de Francisco Álvarez Cascos, a quien había organizado la boda, y aproximarse a Mariano Rajoy. En el PP gallego era voz populi que el pontevedrés le iba a asignar la cartera de Defensa, acercando la magnitud de su figura a la de los almirantes y capitanes de su familia materna. De hecho, convirtiéndose en jefe de la marinería. Pero los designios de Rajoy son inescrutables.

Como director de la Guardia Civil, su actuación más destacada por la prensa fue mentir acerca de la actuación de la Benemérita en el Tarajal, donde fallecieron ahogados 15 inmigrantes que intentaban alcanzar a nado las costas de Ceuta. De Mesa negó que su benemérito cuerpo hubiera utilizado balas de goma y gases lacrimógenos para repeler a los nadadores muertos. Falsedad que el ministro Fernández Díaz hubo de desmentir días después en sede parlamentaria, ante la comisión de Interior.
Pero un informe forense realizado por la Universidad del País Vasco y difundido por la Cadena Ser, confirmó que los botes de humo y las pelotas de caucho `pudieron contribuir de manera significativa como un elemento coadyuvante en el fallecimiento de estas personas".

El Tarajal pudo haber sido el principio del fin de una carrera que se inició un día de mayo en Cedeira, alrededor de un monolito a Franco y apoyando, contra el pueblo, a la Guardia Civil. Esa misma que dirigió hasta noviembre. Pero no, Fernández de Mesa pasa ahora a ser consejero de Red Eléctrica de España.
 ¿Qué experiencia tiene en el sector eléctrico  este ferrolano de sangre marinera y franquista? Ninguna. Franco murió hace mucho tiempo, y aunque ya no está para sobrevolar más el nido de este Cuco, Fernández Mesa sigue anidando en los lugares más nobles, esta vez en un Consejo de Administración y con una retribución anual de 180.000 euros."                  (Aníbal Malvar, Público, 01/02/17)

13/12/16

Palomas, 6 de diciembre, memoria de un crimen

"Dime con quién cazas y te diré quién eres, le gustaba repetir con ironía a Manolo Parejo, dirigente comunista extremeño y, a la sazón, galguero. Palomas, un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz, tuvo el infortunio de comprobar hasta qué extremo era precisa aquella afirmación. 

El 6 de diciembre de 1989, los jóvenes Ángel Luis Sánchez Redondo y Marcelino Garrido Redondo, de 19 y 18 años de edad, perdían la vida ahogados en el río Matachel, tras ser perseguidos por la guardia civil, que rehusó auxiliarles. 

Completaban la cuadrilla, Bibiano, hermano de Ángel Luis, dos años menor que él y Dámaso, primo de ellos. Todos son jornaleros en paro e integrantes de extensas familias; en casa de Mariano son siete hermanos y en la de Ángel Luis, doce, y esto sin contar a otra hermana, fallecida a los cinco años a causa de unas calenturas maltas. 

Salían a cazar como otros muchos temporeros, urgidos por el estado de necesidad de sus familias. Antonio, otro de los hermanos de Ángel Luis, lo recordaba hace tres días: “Palomas ha sido un pueblo en el que siempre ha habido muy pocos jornales. Cuando no había nada, tenías que ir a cazar cuatro conejos y venderlos para poder comer. Si aquí hubiera trabajo, nadie iría de caza. Ni se arriesgaría a la denuncia.

 O, en aquel tiempo, a la paliza. En aquellos años tenías más miedo a la paliza que a la denuncia”. Por estas tierras, cazar ha sido en muchas ocasiones el complemento a los cuatro jornales de la vendimia y de la aceituna, una forma natural de buscarse la vida.

 Pero los grandes terratenientes de la tierra se han considerado siempre celosísimos dueños de todo lo que componía su suelo y su vuelo, incluyendo los animales salvajes, contradiciendo incluso lo que dice la Biblia. Pero ya se sabe que, para los que mandan, este es un venerable libro en todo, siempre que no refute sus sagrados intereses.

Ocurrió en las fincas del Madroño y el Redrojo. Siete guardias civiles de paisano cazan en aquellos terrenos, invitados por los dueños. Cuando el grupo de jóvenes es avistado por ellos, se desencadena la tragedia. “Los guardias civiles estaban arriba en un cerro. Se liaron a voces con nosotros y salimos corriendo para abajo. 

Los había con caballo, el guarda le dejó a uno de los civiles el suyo para que fuera en nuestra busca. Nos vieron tirarnos a todos y no hicieron absolutamente nada”. Así lo cuenta Bibiano, con la amargura perenne del recuerdo. Él y Dámaso se salvaron de la muerte aquel día y fueron testigos de la infamia. 

En su huida los jóvenes han buscado un camino por el que cruzar pero el río Matachel está desbordado por la crecida. El pavor les precipita en la riada: “Dámaso, como no sabía nadar se echó para atrás y corrió el río abajo. Nos tiramos los tres juntos. Se tiró Marcelino y mi hermano y yo detrás de ellos. Lo que pasó es que a mí me cogió un correntón, me arrolló para abajo y ellos se quedaron agarrados a un árbol”, rememora Bibiano. 

A Dámaso le detienen, le bajan los pantalones y le meten un palo en la espalda, por detrás de la camisa. Se lían a ponerle la denuncia y se desentienden de los demás. Son las cuatro y veinte de la tarde. “Se han tirado tres y ha salido uno”, dice uno de los guardias delante de Dámaso. Mientras tanto, Bibiano se ha salvado milagrosamente, atrapado en unas zarzas. 

Un escalofrío acompaña el recuerdo: “Un remolino me pilló y me metió debajo de agua. Allí estuve bastante tiempo, a punto de ahogarme. Y en un momento, una mijina consciente, algo me dio en la mano, me agarré con todas las fuerzas y salí fuera. Eran unas adelfas. Cuando salí, dando voces, allí ya no había ni un alma, ni un dios.

 Los civiles habían visto lo que había pasado y se habían ido. Los únicos que estaban allí eran los perros. Algunos habían atravesado el río, los perros que estaban más encariñados conmigo pasaron y no se movieron de allí hasta que salí. Luego, cogí el cerro arriba, corriendo, echando espuma por la boca hasta que llegué a casa, a Palomas”. 

A Ángel Luis y Marcelino se los ha tragado el río. “Iban siempre juntos, donde quiera que iba el uno iba el otro. Cuando se tiraron iban los dos agarrados”, recuerda Antonio Sánchez, como si quisiera aplacar el dolor estrechando aún más la memoria de los dos amigos.

“Mama, que tu hijo se ha ahogado”. Bibiano cuenta a borbotones lo que ha pasado, el temor de que su hermano y su primo no hayan sobrevivido. Las familias y los vecinos están conmocionados. Rápidamente todo el mundo se dirige al lugar de los hechos, a unos siete kilómetros del pueblo, para intentar llegar antes de que caiga la tarde.

 “Los guardias cuando vieron a la gente en busca de los ahogados rompieron las denuncias y salieron a la tira”, recuerda Bibiano. Según se van averiguando detalles de lo ocurrido la conmoción muta en rabia, en ira.

Todo el mundo sabe que “la usual paliza en el cuartelillo” está muy lejos de haber desaparecido y en décadas anteriores muchos jornaleros han sufrido en carne propia la represión por ir a coger bellotas o acarrear leña. 

La aversión a la guardia civil está en el ADN de la clase obrera, consciente de cuál ha sido la función de ese organismo en sus casi 150 años de existencia. Pero lo acaecido esa tarde es de una vileza sin límites.

Hasta cuatro días después no aparece el primer cuerpo, el de Ángel Luis. Lo encuentra un vecino del pueblo, Juan Amado, conocido entre los paisanos como el “Elegante”. De la impresión le dio un pequeño ataque y tienen que socorrerle allí mismo, en las orillas del río. “¿Qué han hecho con mi hijo, tenía sólo 19 años?”, llora destrozada la madre, abrazada al cadáver. La familia se niega a que el cuerpo de Ángel Luis se traslade a Almendralejo o a Mérida para hacer la autopsia como al parecer pretende el juez.

 “A nuestro hermano no se lo lleva nadie de aquí”, la familia se planta y al final es trasladado al depósito de cadáveres de Palomas. Pero la agonía continúa, el padre de Marcelino sufre un desvanecimiento cuando buscaba a su hijo fallecido en el río. Al fin, el día 17, once días después de la afrenta, aparece el segundo cuerpo sin vida.

Las reacciones se suceden. La delegada del gobierno en funciones, Alicia Izaguirre, sale defendiendo la actuación de los guardias civiles y enciende aún más la indignación popular hasta el extremo de que su propio partido en Palomas pide su destitución. “Lo que pretende la gobernadora es echar tierra sobre los cadáveres de los dos jóvenes pero para echar tierra se basta y se sobra el río Matachel”, exponen en un comunicado. 

Por otra parte, los guardias civiles, pertenecientes al cuartel de Villafranca de los Barros, son cambiados de destino, alejados de Palomas. Algunas fuerzas políticas proponen que se prohíba que los guardias civiles puedan acudir a cazar como invitados en los cotos privados. 

Y, por último, se hace público que Cristina Almeida va a asumir la representación de los familiares en la denuncia formulada por presunta denegación de auxilio. “Tengo la convicción moral de que los han visto de tirarse. Y la convicción penal vamos a buscarla ahora”, dice la popular abogada. Pero, sorprendentemente, al poco tiempo Almeida les dice que lo siente mucho, que no puede llevar el caso y les propone otro abogado para continuar las actuaciones. La familia no sabe qué pasó: “Iba todo muy bien. 

Ella nos animaba y nos decía que esto no iba a quedar así. Y de golpe nos dice que no puede seguir, que nos busca otro abogado. Si éste caso le hubiera pasado a una familia con dinero, no habría quedado de este modo”, dice Antonio Sánchez. “Al final, el pobre va al charco. Ellos siempre son los que tienen el dinero y nosotros no pintamos nada”, lamenta otro familiar. (...)

Quizás pueda aportarnos luz preguntarnos por algunos actores a los que no se ve pero que tienen indudable importancia en la obra. En la tragedia narrada están los jornaleros, la guardia civil, pero ¿dónde están, quiénes son los dueños de esos grandes latifundios destinados a la caza? ¿Dónde, a quiénes vendían sus piezas los furtivos? ¿Qué entramado garantiza la impunidad de comportamientos ilegales e inmorales de un cuerpo de seguridad estatal?

Lo primero que llama la atención cuando uno se acerca a esta tragedia es que, incluso entre personas generalmente bien informadas de Palomas o de Puebla de la Reina, muy pocos saben quiénes son los propietarios de estas grandes fincas, alguna de ellas de más de 5.000 hectáreas. ¿Quiénes son esos terratenientes, al servicio de quiénes la Guardia Civil perseguía con tanta saña, con tanto rencor? “La mayoría de estas tierras son heredadas, de sus bisabuelos. 

Ahora son descendientes. Los dueños vendrían quizás algún fin de semana, pero ahí el que estaba siempre era el guarda y el pastor. Y la guardia civil, claro, que estaba siempre allí”. Con cuánta razón hablaba Rafael Chirbes de la calidad detergente del dinero, de su capacidad para borrar o exaltar el rastro de los amos, según convenga. Asombrosamente, el apellido Sánchez Arjona, una de las principales familias nobiliarias de España, integrante durante largo tiempo del núcleo duro de la oligarquía, no es apenas mencionado.(...)

 En España, la caza ha sido y es uno de los mejores escaparates de las tramas del poder. Cuántos nombramientos, cuántas adjudicaciones, cuántas sentencias se habrán urdido en batidas y monterías. Por extraño que pueda sonar, Extremadura es hoy un inmenso coto de caza aún mayor que durante el franquismo, un paraíso para los cazadores ricos de España y de Europa. 

En esta tierra, por el negocio opulento de la caza sangra la herida histórica del latifundismo, engrasado con subvenciones comunitarias. “Érase una vez una tierra madrastra, estrecha para el campesinado y ancha para la oveja, que despidió a sus hijos, ligeros de equipaje, por la trasera de una emigración obligatoria”, escribió Víctor Chamorro, con palabras tan duras como exactas.

 Hoy, los grandes latifundios que ahogaron en sangre la reforma agraria de la II República y que contribuyeron a expulsar a 800.000 personas de nuestra región entre las décadas de los cincuenta y los setenta han diversificado y blanqueado su ganancia y también su lenguaje. Ahora no son ovejas, sino venados, conejos y jabalíes los que disponen de tierra ancha. Ya no se habla de señoritos ni de milanas, sino de oferta cinegética y de sinergias empresariales. (...)

“El éter de la transición fue el miedo”, le gusta decir al historiador Juan Andrade. Hace falta contar esa otra historia de la transición, oculta tras el relato tramposo del consenso. En Extremadura, podríamos seleccionar tres hechos de los años ochenta que lo explicitan muy bien. Feria, Azuaga y Palomas componen el triángulo del miedo. 

El 25 de agosto de 1980, en Feria, se produce el asesinato de Joaquín Ladera, de 17 años de edad por parte de la Guardia Civil, cuando el joven, junto a otros dos amigos, hacía sus necesidades en las cercanías del cuartel. El 6 de febrero de 1987, Diego Sánchez Molina, de 21 años de edad, a raíz de la denuncia y persecución del juez de la localidad por estar acariciándose con la novia en público, se suicida tras ser condenado a cinco nuevos meses de cárcel. 

Y el 6 de diciembre de 1989 –paradójicamente, el día de la Constitución- se produce la muerte de los jóvenes de Palomas. Cuatro vidas, cuatro jóvenes menores de 21 años, atropellados por un poder brutal decidido, a toda costa, a impedir el cambio social. La verdad de la transición, la Constitución real del país, está en esas fechorías, en el atentado de Atocha, en el caso Nani, en el crimen de Almería, en los ahogamientos del río Matachel. (...)"         (Manuel Cañada Porras , Rebelión, 06/12/16)

5/9/16

Le detuvieron, le interrogaron y le hicieron beber ácido sulfúrico

" Antonio Martos Jiménez ha denunciado hoy que el Estado ha tratado de silenciar las circunstancias en las que en 1973 murió su hermano Cipriano, un activista antifranquista fallecido en Reus (Tarragona) al haber ingerido ácido sulfúrico mientras lo interrogaba la Guardia Civil. (...) 

En su declaración testifical, Antonio Martos relata el momento en que su madre le hizo saber que Cipriano había muerto el 17 de septiembre de 1973.

Hacía meses que la familia había perdido su rastro, puesto que Cipriano, que militaba en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), actuaba desde la clandestinidad en Reus.

Días después de un reparto de propaganda frente a una fábrica textil en Igualada (Barcelona), Cipriano Martos fue detenido por la Guardia Civil el 25 de agosto de 1973 y permaneció encerrado en el cuartel de Reus hasta que, tras dos días de interrogatorios, tuvo que ser ingresado en estado grave en el Hospital de Sant Joan con el aparato digestivo abrasado por un líquido corrosivo.

 En su piso, los agentes habían encontrado justamente ácido sulfúrico, uno de los componentes para fabricar cócteles molotov.

Prácticamente incomunicado, sin que nadie avisara de su situación a la familia y con una pareja de guardias civiles vigilándolo permanentemente en el hospital reusense, estuvo agonizando durante 21 días, hasta que falleció por una perforación de estómago.

 Una vez realizada la autopsia, el cadáver fue enterrado, sin la presencia de ningún familiar ni abogado, en una fosa común en el cementerio de Reus el 20 de septiembre de 1973, según consta en el registro del propio cementerio, consultado por Efe. (...)

Cipriano Martos, nacido en el seno de una familia de campesinos pobres, emigró de Andalucía a Sabadell en 1969 y se estableció en el barrio de Ca n'Oriac, donde entró en contacto con el Partido Comunista de España (marxista-leninista), que en 1971 promovió la formación del FRAP."            (Público, 30/08/16)

27/11/14

Un obrero obligado a beber ácido en una casa cuartel en 1973

"Ha pasado toda una vida tratando de esquivar la censura para que la historia de su hermano Cipriano, un obrero antifranquista torturado hasta la muerte en la casa cuartel de Reus, Tarragona, en 1973 fuera pública.

 Incluso uno de los cauces que trató de abrir fue en el programa radiofónico Encarna de Noche (1978-1983) de Radio Miramar. "Llamé tres o cuatro veces y cuando les decían quién era y lo que quería contar me colgaban el teléfono", revela Antonio Martos, de 73 años. 

"La prensa y las autoridades civiles lo sabían, pero hacían como si no se enteraran", lamenta. Ahora agradece el interés sobre el caso de su hermano, que ha sido investigado de forma exhaustiva e incluido en la querella contra el franquismo que sigue su curso en Argentina (...)

Cipriano Martos, natural de Loja, Granada, tenía 30 años y trabajaba como encofrador cuando fue detenido por la Guardia Civil el 25 de agosto de 1973. Fue trasladado a la casa cuartel de la localidad para ser interrogado por una acción de reparto de propaganda con mensajes contra la dictadura. 

Le sometieron a torturas, pero no delató al resto de compañeros y el segundo día de reclusión en la casa cuartel fue obligado a ingerir el conocido como ‘cóctel de la verdad': un líquido definido en algunos documentos de la investigación como "cáustico ácido" y "ácido corrosivo".

El veneno le abrasó por dentro y fue trasladado al hospital del municipio, ingresado en la sala de beneficencia y atendido por diferentes médicos. Según la investigación que acompaña a la querella, dos días después del ingreso, y a pesar de sus dificultades para comunicarse, el juez le tomó declaración. Cipriano falleció a las dos semanas, el 17 de septiembre, y el certificado de defunción que se aporta en la querella alude a una "hemorragia interna". 

 En todo ese tiempo, su madre y su hermano, que se habían trasladado desde Granada, no pudieron ver a Cipriano. "Llamaron a mi familia diciendo que estaba muy malo, y mi madre y mi hermano vinieron a Reus. Recuerdo hablar con mi madre por teléfono y ella decirme que no fuera al hospital porque ya estaba todo hecho, que ellos no habían podido hacer nada y que yo tampoco lo iba a hacer", relata Antonio a Público con la voz entrecortada. 

"Se tuvieron que volver a Granada sin saber qué había pasado", lamenta. La madre de Antonio y Cipriano suplicó llorando a la Guardia Civil que la dejaran pasar a ver a su hijo. "Se arrastraba como podía escalera arriba, a gatas, y la tiraban de un puntapiés para abajo", detalla Antonio, que residía entonces en Sabadell. "Ella murió con toda la pena del mundo por no haberse hecho justicia", deplora.

 Para mayor escarnio de la familia, el cuerpo de Cipriano fue enterrado en beneficencia, arrojado a la fosa común del cementerio de Reus sin la presencia de sus seres queridos y en total secretismo. "Fue una manera de silenciar su caso. La forma en que se les negó ver a Cipriano fue cruel y violenta, con el fin de intimidarlos y asustarlos para que no removieran el asunto", apunta María José Bernete, la investigadora (...)"      (Público, 27/11/2014)

7/4/14

Empecé a oír los gritos de dolor y desesperación de mi hermano. Aquello fue mucho peor que el sufrimiento de mis propias torturas

"(...) "Fue Muñecas, él personalmente, quien me agarró para hacerme la bañera, el que me interrogó y el que me golpeó. Dirigía el grupo y actuaba", denuncia Josu Arrizabalaga, de 69 años, que explica que el método de la bañera consiste en envolver el cuerpo del interrogado en una manta, atarlo de manos y meterlo dentro de una bañera con el "agua más negra que te puedas imaginar" hasta que el interrogado esté al borde del desmayo. 

Aquel día era el domingo de ramos de la Semana Santa de 1976. Josu y su hermano Mikel habían sido detenidos y pasarían tres días en las dependencias de la Guardia Civil para después salir sin cargos.

"Me sacaron de la bañera y me dejaron tirado en el suelo hasta que recobré el sentido. Cuando pude ponerme de pie me ataron a una viga colgado de las esposas. Entonces empezaron a golpearme en el vientre y a interrogarme a base de preguntas de todo género. 

Me tuvieron colgado de las esposas desnudo durante una hora y media aproximadamente. A consecuencia de eso no sentí las muñecas durante casi un año", prosigue Josu.

 Pero lo más doloroso para este hombre, según reconoce, no fueron los golpes que recibió. En la habitación de al lado estaba su hermano pequeño, Mikel, quien había sido detenido junto a él.

 "Me dejaron sentado en una silla, esposado. Hasta entonces no tenía noticias de mi hermano. En ese momento es cuando empecé a oír los gritos de dolor y desesperación de Mikel. Aquello fue mucho peor que el sufrimiento de mis propias torturas. Fue verdaderamente desgarrador e insoportable", relata.

 Esa no era la primera vez que Josu veía a Muñecas. En 1976 este hombre tenía 31 años. Ocho antes, en 1968, fue cuando vio al capitán por primera vez. Josu fue a comisaría junto a su padre a visitar a su hermano Andoni, fallecido en 1984, que en aquel momento se encontraba detenido. Muñecas permitió la visita.

 "Cuando vimos a mi hermano no parecía un ser humano. Estaba irreconocible. Creo que nos permitió verlo a propósito para que sufriéramos". Por eso, cuando Muñecas se encontró a Josu detenido años más tarde, le espetó: "Si dices algo te haré lo mismo que a Andoni".

 Uno de los casos más conocidos de presuntas torturas de Jesús Muñecas fue el caso de Amparo Arangoa, fallecida años atrás por una enfermedad. Las fotografías de las consecuencias de su tortura recorrieron entonces medio mundo. 

Era el año 1976 y Muñecas ya era capitán en Tolosa, su superior era entonces el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de San Sebastián, Antonio Tejero, con quien tiempo después volvió a coincidir para dar el golpe de Estado del 23-F.

La Guardia Civil detuvo a Amparo en abril de 1976 en su lugar de trabajo. Era vicepresidenta del sindicato del Papel y Artes Gráficas y vocal del Consejo de Trabajadores de Navarra. 

En apenas ocho horas en la comisaria, la familia vio a Amparo con la cara destrozada, mechones de pelo colgando y amoratada completamente de cintura para abajo. Los agentes, contó entonces Amparo, la habían golpeado, dado patadas y tirado contra la pared y el suelo.

 El parte médico de Amparo Arangoa indicaba que presentaba "hematomas por todo el cuerpo, de gran profundidad en la región glútea, con posible bloqueo intestinal y renal y choque traumático".  (...)

Elisabete Nosellas y su pareja Jokin Sarasola también sufrieron las presuntas torturas de Muñecas. Era el año 1976 y Elisabete tenía 16 años; Jokin, 19. Era el 6 de octubre y Elisabete regresaba a casa tras una tarde en el cine con el hombre con el que entonces estaba comenzando una relación y que después sería su marido. En la puerta de casa le esperaba la Guardia Civil. Ella era la responsable de formar las juventudes de la Organización Revolución de Trabajadores.
 
"Nos detuvieron ocho días con sus ocho noches. Me torturaron física y psicológicamente. Y, ojo, hoy se sigue torturando en las comisarías. Me hicieron la bañera. Pensaba que no iba a salir de allí.

 Muñecas era el que estaba al mando de aquello y nos hicieron verdaderas barbaridades sabiendo que éramos inocentes. ¡Yo sólo tenía 16 años!", denuncia esta mujer, que en la actualidad tiene 44 y se dedica "al mundo de la cultura".

"La tortura psicológica era casi más dura que la física. Nos llevaban al monte y nos ponían la pistola en la cabeza y nos decían: 'Te puedo matar ahora y nadie se daría cuenta'. Y era verdad. También recuerdo que a mi novio lo sacaron a la calle desnudo en la noche y mientras le pegaban me hacían mirarlo y que él viera como yo miraba", continua esta mujer, que también denuncia que fue "drogada" en comisaria para que "largara".

"Me acuerdo de pensar acerca del odio que se veía en sus ojos hacia nosotros. No lo podía entender. Finalmente, terminé reconociendo todo lo que me decían para poder salir de allí", afirma. Elisabete reconoce que desde entonces ha tratado de mantener enterrado lo que ocurrió, aunque ahora, tras ser contactada por una asociación memorialista, ha decidido desenterrar el pasado.(...)"             (Público, 03/04/2014)

25/4/12

Fue obligado a beber el contenido de un cóctel molotov... Abrasado por dentro, no pudo sobrevivir

"Cipriano Martos fue detenido por la Guardia Civil en Reus (Tarragona) en una caída del FRAP en esta provincia. Una caída que iba a ser más trágica que las demás. Fue detenido el 30 de agosto (de 1973) y sometido a torturas desde el primer momento.

 Fue obligado a beber el contenido de un cóctel molotov, a resultas de lo cual fue conducido a un hospital para que le hiciesen un lavado de estómago.

Aún sin recuperarse, fue conducido de nuevo a las dependencias de la Guardia Civil donde continuaron las “sesiones” y, por segunda vez, le fue administrada a golpes la misma “bebida”.

Abrasado por dentro, no pudo sobrevivir. Murió el 17 de septiembre.

Ni sus padres, ni sus hermanos, ni su abogado pudieron ver el cadáver, que fue enterrado en secreto en el cementerio de Reus."            (Cipriano Martos in Memoriam, 22/07/2009)

23/4/10

Fusilamientos franquistas... en 1950

"El 23 de abril de 1950 estos tres jóvenes, con edades comprendidas entre los 18 y los 21 años, fueron llamados a declarar por la Guardia Civil, que tras retenerlos durante un día y medio, los condujo al paraje denominado Loma de las Vacas, en el que fueron ejecutados. En la foto superior, Manuel Martín, 18 años, fue uno de los jóvenes asesinados (...)

En el procedimiento militar para averiguar las causas de la muerte de los jóvenes, las víctimas aparecen como “encartados” (acusados) y sólo se toma declaración a los presuntos responsables de las muertes. El procedimiento concluye dando por buena una inverosímil versión según la cual los fallecidos desobedecieron repetidas voces de alto y por tal motivo fueron abatidos en cumplimiento de las consignas. En ningún momento se menciona que las víctimas llevaban 2 días detenidos como todo Frigiliana sabía.

Según se relata en el libro Historia de los Maquis, del historiador David Baird, la conmoción e indignación fue tal que prácticamente todo el pueblo se unió al cura en un impresionante entierro que recorrió las calles de Frigiliana ante la mirada hostil de las fuerzas franquistas. (...)

Virtudes Martín, hermana de Manuel Martín, cuenta que “escogieron a tres jóvenes especialmente queridos, eran muy buenos los tres, no se metían con nadie”. “A mi padre el Cabo Largo le obligó a irse a la sierra, después mató a mi hermano con sólo 18 años. A mi me dijo que diera las gracias por haber nacido mujer que si no me mataría también, eso sí para darme culatazos en la espalda les importó poco que fuera mujer. Así tengo hoy la espalda como la tengo”. (...)

El portavoz del equipo de gobierno de Frigiliana, Adolfo Moyano, ha explicado que la Guardia Civil amparó lo sucedido en la Ley de Fugas y "falsificó para ello todas las actas". (Elplural.com, 22/04/2010)