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16/11/15

La policía de EEUU mata... mucho… y a menudo. Mató 1.100 personas en 2014.

"En comparación con otros países capitalistas desarrollados, Estados Unidos sin duda es diferente cuando se trata del nivel de violencia dirigida por el Estado contra las minorías, informó Richard Becker, de Liberation, en enero 2015. Usando cifras de 2011, Becker escribió que sobre una base per cápita "la tasa de muertes a manos de la policía de EEUU fue aproximadamente 100 veces mayor que la tasa de los policías ingleses en 2011", 40 veces más letal que la tasa de los policías alemanes y 20 veces más mortífera que la de sus colegas canadienses.  (...)

No está claro cuántos miembros de la policía de EEUU asesinan cada año, ya que no existe un seguimiento de tal información mantenido con precisión por ninguna agencia federal. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) compila estadísticas anuales sobre lo que llama "homicidios justificados" de la policía; todos los asesinatos policiales reportados en el FBI se registran como “homicidios justificados". 

Estos reportes tampoco son obligatorios. Desde que la presentación de informes al FBI sobre homicidios se convirtió en una colaboración voluntaria para las policías y departamentos del sheriff, sólo alrededor de 800 agencias de policía proporcionan estadísticas, de un total de 18.000. 

Según las estadísticas del FBI, en 2013 hubo 461 “homicidios justificados” de la policía, pero el sitio web KilledByPolice.net, informó que las policías de Estados Unidos mataron a alrededor de 748 personas en sólo los últimos ocho meses de 2013 y 1.100 en 2014.

 Las cifras de ciudadanos que asesinó la policía fueron compiladas utilizando como fuentes los medios corporativos de información. Como no todos los asesinatos de la policía se informan y es prácticamente imposible el control de todas las fuentes de noticias de todo el país, estas cifras probablemente subestiman el número real de asesinatos de civiles a manos policiales.  (...)

En junio de 2015, un equipo de reporteros de The Guardian presentó el mayor y nuevo informe sobre asesinatos policiales ocurridos en EEUU. Resumiendo el estudio del Guardian, Jon Swaine, Oliver Laughland y Jamiles Lartey informaron que 102 personas desarmadas fueron asesinadas por la policía de EEUU a lo largo de los cinco primeros meses de 2015 y que las agencias de orden público están matando gente al doble de la tasa calculada por el gobierno de Estados Unidos. (1) ) 

Además, reportó el Guardian, "los estadounidenses negros tuvieron más del doble de probabilidades de andar desarmados que los blancos cuando fueron asesinados durante encuentros con la policía". 

Basado en el análisis de los registros públicos e informes de noticias locales e informes propios de The Guardian, los autores informaron que "el 32% de personas negras asesinadas por la policía en 2015 estaban desarmadas, al igual que el 25% de los hispanos y latinos, en comparación con el 15% de los blancos muertos". 

Durante el período de cinco meses cubierto por el estudio, los investigadores del Guardian identificaron 27 personas asesinadas por uso policial de armas eléctricas Taser (2). Todas menos una de estas víctimas estaban desarmadas. 

El estudio también documentó 14 muertes durante la detención a manos de oficiales involucrados en altercados posteriores a la aprehensión, entre ellos el de Freddie Gray, cuya muerte por rotura del cuello a bordo de una camioneta de la policía de Baltimore provocó protestas públicas y el auto de procesamiento de agentes de policía de seis ciudades. 

Veintiséis por ciento de las personas asesinadas por la policía exhibió algún tipo de enfermedad mental, con al menos 29 casos que involucraron a una víctima que registrabainclinación suicida. 

Para su crédito, el Washington Post publicó una investigación significativa de asesinatos policiales en Estados Unidos, alrededor del mismo tiempo en que apareció el estudio del Guardian. Los análisis posteriores corroboraron muchas de las conclusiones de la investigación del Guardian. 

 Ambos estudios encontraron que la policía disparó fatalmente a aproximadamente 2,5 personas por día a lo largo de los cinco primeros meses de 2015. En ambos estudios se encontraron disparidades raciales significativas entre los muertos, sobre todo en los casos de sospechosos desarmados. (3) 

En los 385 casos que identificó el Post, sólo tres funcionarios han enfrentado cargos.(...)

 Entre muchas fuentes significativas citadas por el informe del Post se encuentra Jim Bueermann, ex jefe de policía y presidente de la Fundación de la Policía, una organización no lucrativa dedicada a mejorar la aplicación de la ley. Bueermann habló por muchos cuando dijo: "Estos tiroteos son groseramente subregistrados… Tenemos que entender los fenómenos detrás de estos encuentros fatales… Existe una necesidad social imperiosa para ello, pero también falta voluntad política para hacer que ocurra".              (Ernesto Carmona

29/10/15

Muere un eritreo linchado en Israel


"La ola de ataques que sacude Israel y Palestina amenaza con volver sacar de la botella al genio de la violencia racial. La policía israelí ha abierto este lunes una investigación para localizar a los autores del linchamiento de un inmigrante de Eritrea, apaleado y vejado por una multitud tras ser confundido con un terrorista. 

Los hechos se produjeron el domingo por la noche, en medio del pánico desatado por el ataque con armas de fuego llevado a cabo un un joven beduino con nacionalidad israelí en la estación de autobuses de Beer Sheva (sur de Israel), que se saldó con un soldado muerto y más de una decena de heridos de bala.

El empleado agrícola africano Mila Abtum, de 26 años, murió en la mañana de este lunes en el hospital Soroka de Beer Sheva a consecuencia de las heridas que le produjeron los disparos de un vigilante de la estación y de los golpes de una turba de israelíes.

 Según el portal informativo digital israelí Ynetnews, numerosas personas golpearon, patearon, escupieron o insultaron a Abtum, y le arrojaron sillas o bancos de la terminal, cuando yacía inmovilizado en el suelo con heridas de bala.

Un policía de fronteras y varios civiles intentaron protegerle para que fuera evacuado a una ambulancia, pero una masa de atacantes les bloqueó la salida. Al final el equipo sanitario pudo abrirse paso en medio de gritos de “¡Muerte a los árabes!” y “¡Árabes fuera!”, mientras varios grupos coreaban el lema nacionalista “Am Israel hai” (El pueblo de Israel sigue vivo).

Sagi Malachi, el propietario de la finca agrícola donde trabajaba Abtum le describió como “un empleado sencillo y trabajador”. El inmigrante africano había acudido a Beer Sheva para renovar su permiso de residencia, informa Reuters. “El país está es un estado de caos”, lamentó Malachi, “y la gente se está tomando la justicia por su mano”.  (...)"         (  , El País, Jerusalén 19 OCT 2015)

27/10/15

20.000 alemanes exigen en la calle “deportaciones masivas inmediatas”


"Las dos Alemanias se enfrentaron este lunes en las calles de Dresde. Dos días después del atentado xenófobo contra la nueva alcaldesa de Colonia, unas 20.000 personas celebraron el primer cumpleaños del movimiento islamófobo Pegida con un discurso endurecido que pide “deportaciones masivas inmediatas”. 

Separados por un millar de policías, en torno a 15.000 manifestantes proasilo reclamaban “corazón en lugar de odio”. Pegida vuelve reforzado por la oleada migratoria que preocupa a todo el país. “¡Merkel, fuera!, ¡Merkel fuera!”, rugían.

Hace justo un año que unos cuantos ciudadanos de Dresde —la capital de un Estado que tiene solo un 2,2% de extranjeros— salieron a la calle hartos de lo que consideraban un proceso evidente de “islamización de Occidente”. 

En su apogeo, los autodenominados “patriotas europeos” de Pegida llegaron a reunir a 25.000 hombres y mujeres furiosos. Protestaban contra las élites políticas y por asuntos como las políticas de género, pero sobre todo les unía un rechazo radical a la política de asilo alemana, especialmente si beneficiaba a musulmanes.

 Tras una época de declive, vuelven más radicalizados. Sus proclamas antiinmigración son más directas que entonces. A la marcha de ayer —en la que la proporción de grupos de hombres jóvenes con caras de pocos amigos había aumentado respecto a un año atrás— acudieron representantes del partido xenófobo italiano Liga Norte y de fuerzas análogas británicas y checas. 

Y, sobre todo, Pegida vuelve en una coyuntura mucho más inflamable. Sus impulsores sienten que la llegada masiva de refugiados ha confirmado las tesis que ellos defendían. Tommy Robinson, de la Liga de la Defensa Inglesa, alerta a los oyentes de que las “invasiones musulmanas” actuales suponen un reto para la civilización europea a la altura de las cruzadas. (...)

Antes de la protesta, desde su despacho de la Universidad Técnica de Dresde, el politólogo Werner Patzelt aseguraba que las manifestaciones de Pegida constituyen tan solo “la punta del iceberg” de lo que está ocurriendo en Alemania.

“Una parte importante de la población respalda algunas de sus ideas. No apoyan a sus líderes relacionados con la ultraderecha ni sus proclamas más radicales, pero sí ideas como que Alemania debe mantener su esencia o no es viable seguir acogiendo a todos los refugiados que lleguen”, asegura este politólogo, un gran crítico de la política de puertas abiertas de la canciller Merkel. 

Según una investigación que elaboró su departamento, un cuarto de los participantes en las marchas de Pegida se identificaba como de extrema derecha o radical. Los tres cuartos restantes se veían a sí mismo tan solo como ciudadanos furiosos con la evolución del país.  (...)

“¿Cree que tengo cara de nazi? Estoy aquí porque creo que la política del euro y de refugiados es una locura. No tengo nada que ver con la ultraderecha”, respondía Torsten Knesse, uno de los pocos asistentes que aceptó ayer hablar con EL PAÍS."            (   , El País,  Dresde 20 OCT 2015)

5/8/15

Las llamas del odio y la violencia se han infiltrado en Israel

"El presidente de Israel, Reuven Rivlin, ha condenado en Facebook el asesinato de un niño palestino de 18 meses en el pueblo de Duma, al norte de Ramala, que murió cuando aparentemente unos colonos judíos arrojaron varios cócteles molotov contra la vivienda donde dormía su familia en la madrugada del viernes.

Rivlin manifestó que “las llamas del odio y la violencia se han infiltrado en nuestro país”.
Desde entonces las críticas y amenazas contra Rivlin se han multiplicado en Facebook. Se le ha llamado “traidor”, “presidente de los árabes”, y cosas peores, y ha recibido amenazas. Ayer la policía israelí decidió abrir una investigación.

Unas horas antes, el jueves, un hombre ultraordoxo hirió con un cuchillo a seis personas que se manifestaban en Jerusalén en la marcha del orgullo gay. Una joven de 16 años herida por el agresor murió ayer.

Este incidente también ha sido muy comentado en las redes sociales y su autor ha sido defendido abiertamente por numerosas personas. En Facebook se ha leído que es una lástima que solamente hubiera herido a seis en lugar de haber matado a 5.000, y otras lindezas por el estilo.

Ciertamente, las llamas del odio y la violencia han prendido en Israel, pero sería un error considerar esos dos sucesos como hechos aislados, o que esas llamas acaban de prender.

La abundancia de condenas y contracondenas de los últimos días prueban que una parte de la sociedad favorece este tipo de ataques, especialmente el ocurrido en el pueblo de Duma.

El viernes, la OLP difundió una interminable lista que contenía centenares de incidentes cometidos por los colonos contra los palestinos en los territorios ocupados desde el mes de enero. Incidentes que se producen a diario, y a veces muchos cada día.

Estos incidentes, en su inmensa mayoría, no suscitan ninguna condena de las autoridades israelíes. Y si el de Duma ha sido condenado es probablemente a causa de la repercusión internacional que ha tenido.

La Unión Europea ha pedido al primer ministro Netanyahu que tenga “tolerancia cero” con respecto a la violencia de los colonos. Sin embargo, a estas alturas no parece que Netanyahu pueda frenar un fenómeno que durante años ha sido impulsado por los sucesivos gobiernos hasta convertirse en un monstruo fuera del control de las autoridades.

Las llamas del odio y la violencia no han prendido ahora porque prendieron hace mucho tiempo. La comunidad internacional ha preferido ignorarlas y nada indica que ahora vaya a cambiar de actitud."             (Balagán, 03/08/2015)


"Un espíritu maligno. Día tras día salen a la luz en Israel fuerzas brutales y fanáticas, oscuras y herméticas en su extremismo. Se sienten exaltadas por las llamas de una fe religiosa y nacionalista y hacen absoluto caso omiso de las normas de la moral.

Ese niño, Ali Dawabsha, no se me quita de la cabeza. Como tampoco la escena: la mano de un hombre que abre una ventana en plena noche y lanza un cóctel molotov contra una habitación donde duermen una madre, un padre y dos hijos. La sola idea, las imágenes, son desgarradoras.

¿Qué clase de persona o de personas son capaces de un acto semejante? Y la cuestión es que todos ellos, o sus cómplices, siguen aún hoy entre nosotros. ¿Será posible acaso distinguir en ellos algún signo de lo que han hecho? ¿Cuánto habrán tenido que cancelar en su interior para aniquilar de esa forma a toda una familia?

Benjamín Netanyahu y algunos ministros de derechas se apresuraron a condenar con firmeza este asesinato. Netanyahu acudió incluso al hospital para visitar a la familia y darles el pésame y expresó su consternación por lo sucedido. La suya fue una reacción humana, sincera, y sin duda era lo que había que hacer. Lo que resulta difícil de entender es cómo el jefe del Gobierno y sus ministros no se percatan de los vínculos entre el fuego que han estado avivando durante décadas y las llamas de los últimos acontecimientos.

 ¿Cómo no ver el nexo entre la ocupación de Cisjordania, que dura ya 48 años, y esa realidad oscura y fanática que se ha creado en los márgenes de la conciencia israelí? Una realidad cuyos partidarios y defensores aumentan día tras día, y que cada vez resulta más presente, aceptable y legítima a los ojos de la opinión pública, el Parlamento y el Gobierno.

Con una suerte de obstinada negación de la realidad, el primer ministro y sus partidarios se niegan a comprender en toda su profundidad la visión del mundo que ha cristalizado en la conciencia de un pueblo conquistador al cabo de casi cincuenta años de ocupación. Es decir, la idea de que hay dos tipos de seres humanos.

 Y de que el hecho de que uno está sometido al otro significa, probablemente, que por su propia naturaleza es inferior. Es, por así decirlo, menos “humano” de los que le han conquistado. Y esto lleva a que ciertas personas con determinada estructura mental arrebaten la vida a otros seres humanos con escalofriante facilidad, incluso cuando ese ser humano es un niño de tan solo un año y medio.

En este sentido, los episodios de violencia del pasado fin de semana (la agresión contra el desfile del Orgullo Gay y el asesinato del niño) están interrelacionados y se derivan de una visión del mundo similar: en ambos casos, el odio —el odio en sí mismo, esencial, instintivo— representa para algunos una razón legítima y suficiente para matar, para aniquilar a la persona odiada.

 Quien prendió fuego a la casa de la familia Dawabsha no sabía nada de ellos, de sus deseos, de sus opiniones. Sabía solo que eran palestinos, y eso para él, para sus mandantes y partidarios, era razón suficiente para matarlos. En otras palabras, su existencia justificaba, a su parecer, su asesinato y su desaparición de la faz de la Tierra.

Desde hace más de un siglo, israelíes y palestinos no dejan de girar en una espiral de asesinato y venganza. En el curso de esta lucha, los palestinos han masacrado a centenares de niños israelíes, exterminado a familias enteras y cometido crímenes contra la humanidad. Pero también el Estado de Israel ha llevado a cabo acciones similares contra los palestinos utilizando aviones, tanques y armas de precisión. No hay más que recordar lo ocurrido hace un año durante la Operación Margen Protector.

Pero el proceso en marcha en los últimos años en el interior de Israel, su fuerza y sus malignas ramificaciones, es peligroso y devastador de una forma nueva e insidiosa. Se tiene la sensación de que ni siquiera ahora los dirigentes israelíes llegan a entender (o se niegan a admitir una realidad que les resulta insoportable) que los elementos terroristas del interior le han declarado la guerra.

 O bien el Gobierno es incapaz de descifrar explícitamente esa declaración, o es que le atemoriza o se muestra irresoluto sobre la conveniencia de hacerlo.
Día tras día salen a la luz fuerzas brutales y fanáticas, oscuras y herméticas en su extremismo.

Fuerzas que se sienten exaltadas por las llamas de una fe religiosa y nacionalista y hacen absoluto caso omiso de los límites de la realidad y de las normas de la moral y del sentido común. En este vórtice interior, su alma se ve inexorablemente entrelazada con las líneas más radicales, y a veces más dementes, del espíritu humano. Cuanto más peligrosa e incierta se vuelve la situación, más prosperan estas fuerzas. Con ellas no cabe compromiso alguno.

 El Gobierno israelí debe enfrentarse a ellas con la misma determinación que contra el terrorismo palestino, puesto que no son menos peligrosas ni menos resueltas. Son fuerzas maximalistas y, como tales, es bien sabido, pueden incluso cometer errores garrafales. Por ejemplo, atacar las mezquitas del monte del Templo, un acto que podría tener consecuencias desastrosas para Israel y todo Oriente Próximo.

¿Cabe la posibilidad de que la horrible muerte del bebé quemado vivo despierte a los líderes de la derecha y les lleve a comprender por fin lo que la realidad lleva años gritándoles al oído? Es decir, que la ocupación y la falta de diálogo con los palestinos podrían aproximar el fin de Israel en cuanto Estado del pueblo judío y país democrático.

 Como un lugar con el que los jóvenes se identifican, donde quieren vivir y criar a sus hijos.

¿Es consciente Netanyahu realmente de que en estos años, mientras se dedicaba en cuerpo y alma a obstaculizar el acuerdo con Irán, se iba creando aquí una realidad no menos peligrosa que la amenaza iraní? ¿Una amenaza ante la que él se muestra confuso y se comporta en consecuencia?

No es fácil intuir cómo podemos desenredar esta maraña y hacer que las cosas vuelvan a una situación racional. La realidad creada por Netanyahu y sus amigos (así como la mayoría de sus predecesores), su aquiescencia ante el activismo de los colonos, su profunda solidaridad con ellos, les ha atrapado en una red que les ha dejado paralizados.

Hace décadas que Israel muestra a los palestinos su lado oscuro. La oscuridad, desde hace algún tiempo, se ha ido filtrando en el interior y este proceso se ha acelerado notablemente después de la victoria de Netanyahu en las últimas elecciones, tras las cuales ninguna fuerza puede oponerse ya a la arrogancia de la derecha.

Episodios tan espantosos como el asesinato del niño quemado vivo son, en el fondo, un síntoma de una enfermedad mucho más grave, y nos señalan a nosotros, los israelíes, la gravedad de nuestra situación diciéndonos, con letras de fuego, que el camino hacia un futuro mejor va cerrando sus puertas."                 (   , El País,  3 AGO 2015)


"Israel ha encarado el primer Sabbat de agosto en un clima de tensión sin precedentes desde la guerra del pasado verano en Gaza.

 El secuestro y la muerte de tres adolescentes judíos y el asesinato de un muchacho palestino que fue quemado vivo precedieron entonces al conflicto más mortífero desde la Guerra de los Seis Días (1967) y el más largo desde el de la Independencia (1948-1949).

Las consecuencias del ataque incendiario de la madrugada del viernes en Duma, en el que murió abrasado un bebé de 18 meses y que causó graves heridas a sus familiares, son aún impredecibles, aunque tanto el Gobierno de Israel como la Autoridad Palestina tratan de evitar que el incendio se propague por toda Cisjordania.

Ni el primer ministro Benjamín Netanyahu ni el presidente Mahmud Abbas parecen dispuestos a pagar el precio de haber desencadenado la Tercera Intifada. El dirigente israelí se apresuró a condenar el terrorismo “venga de donde venga”, aunque sea judío. El mandatario de la Autoridad Palestina movilizó a sus fuerzas de seguridad en las mezquitas para que la jornada de oración no desembocase en un estallido de ira.

Pero la escalada de la tensión con la que concluyen las semanas musulmana y hebrea no invita al optimismo. Los incidentes protagonizados por colonos judíos tras el derribo de edificaciones declaradas ilegales por el Tribunal Supremo israelí en el asentamiento de Beit El encendieron los ánimos en el campo nacionalista.

 Y la detención por el Shin Bet (seguridad interior) de dos extremistas judíos como responsables del incendio hace dos meses de la iglesia del milagro de los panes y los peces en Galilea cayó como un mazazo entre los defensores de la colonización de las bíblicas Judea y Samaria (actual Cisjordania).
La presencia de judíos ultrarreligiosos en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, tercer lugar santo islámico tras Medina y La Meca y también histórico Monte del Templo para la tradición hebrea, echó aún más leña al fuego.

 El movimiento de resistencia islámica Hamás, hegemónico en Gaza y con creciente influencia sobre la sociedad civil de Cisjordania, aprovechó la circunstancia para convocar una jornada de protestas durante el rezo del viernes. Ahora redobla sus llamamientos a la venganza.

Como apuntaba Amos Harel en un análisis de urgencia en el diario Haaretz, podemos estar asistiendo al nacimiento de una guerra de religión entre el yihadismo islámico y el extremismo nacionalista judío. Netanyahu, proclive a fijar líneas rojas a todos los demás, se declaró “conmocionado y enfurecido” tras visitar en un hospital israelí a la familia que fue víctima del ataque incendiario en Duma, en el norte de Cisjordania, cuyo hijo menor murió quemado vivo.

Fue un ataque de represalia atribuido a radicales judíos que pretenden imponer una estrategia del “ojo por ojo” y de “hacer pagar un precio” por cada retroceso que sufra la política de colonización.

El propio Netanyahu, que se puso al frente de las condenas al ataque con líquidos inflamables contra una familia en plena madrugada, y sus ministros del partido Hogar Judío (nacionalista y procolonos) que le secundaron de inmediato, han guardado silencio y mirado hacia otro lado durante sus seis últimos años en el Gobierno ante otros ataques incendiarios contra hogares palestinos en los que no se registraron víctimas. O contra mezquitas e iglesias.

La impunidad de estas acciones, la manga ancha con la violencia nacionalista, está detrás de la progresiva radicalización de sectores de los colonos, jaleados por sus propios dirigentes políticos y por rabinos exaltados. Ahora incluso Netanyahu cruza los dedos para que la mecha encendida por los radicales judíos no reavive las brasas siempre candentes tras décadas de conflicto."                (   , El País,  1 AGO 2015)


" Un niño palestino de año y medio murió carbonizado en la madrugada de este viernes cuando varios desconocidos, supuestamente colonos, incendiaron su vivienda en la localidad de Duma, al norte de Cisjordania.

 Sus padres y su hermano de cuatro años resultaron heridos graves al sufrir severas quemaduras en gran parte del cuerpo. El ataque ha provocado una gran consternación entre israelíes y palestinos por su crueldad y ha merecido la condena rápida y tajante del Gobierno de Benjamín Netanyahu, que lo ha calificado de “acto terrorista” y ha prometido encontrar y castigar a los culpables.

Los responsables palestinos señalaron como responsable último de la agresión al Ejecutivo de Netanyahu, por la protección que brinda a los colonos desde hace años. El presidente palestino, Mahmud Abbas, manifestó su intención de presentar el ataque ante la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Palestina es miembro, para que sea investigado. “Debemos luchar juntos contra el terrorismo, venga de donde venga”, pidió Netanyahu a Abbas, con quien habló por teléfono este viernes.

Conscientes del alto riesgo de incidentes y represalias, las fuerzas del orden israelíes aumentaron sus dispositivos de seguridad. La muerte del niño palestino hizo que el movimiento islamista palestino Hamás convocara un Viernes de la ira en toda Cisjordania en protesta por este ataque y por los enfrentamientos registrados en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén el pasado domingo.

 “Soldados y colonos israelíes son blancos legítimos de la resistencia” palestina, dijeron portavoces de Hamás. Acto seguido, se registraron varios enfrentamientos entre palestinos y la policía israelí en la Ciudad Vieja de Jerusalén y en otros puntos de Cisjordania tras la oración musulmana del mediodía, en los que hubo varios heridos leves.

En los alrededores de Duma, donde viven cerca de 3.000 palestinos, las fuerzas del orden israelíes siguen rastreando la zona para encontrar a los autores de este ataque. Varios testigos afirmaron que vieron huir a al menos dos hombres enmascarados en dirección de Maale Efraim, uno de los asentamientos israelíes, considerados ilegales por la comunidad internacional, que se han establecido desde hace años a poca distancia del pueblo palestino.

El cadáver del pequeño Alí Dawabsha fue enterrado este mediodía ante una multitud indignada y aún conmocionada. “Tenemos a menudo problemas con los colonos pero es la primera vez que entran a Duma con intención de matar”, explicaba Hatem, vecino de Duma de 27 años. La modesta casa de la familia quedó destruida por el fuego. La habitación en la que dormían los padres y sus dos hijos fue la más castigada por las llamas. Los vecinos apuntaban que los agresores lanzaron un cóctel molotov por la ventana y el incendio se propagó rápidamente. Quemados y casi asfixiados, Saeed y Riham Dawabsha consiguieron salir de la casa con Ahmad, su hijo mayor, pero, en la oscuridad y ahogados por el humo, perdieron a Alí.

“Llegué cinco minutos después del ataque. Encontramos a la familia echada en el suelo, fuera de la casa”, explica Hatem. “El padre gemía, angustiado, por su hijo que había quedado dentro. Entramos para intentar salvarlo pero estaba muerto, carbonizado”, agrega, entre sollozos.

Otra casa vecina también fue incendiada por los agresores. Estaba vacía. En sus paredes se dibujó una estrella de David y se escribió en hebreo la palabra “venganza”, firma usada en ocasiones por activistas de extrema derecha que atentan contra casas palestinas o lugares de culto musulmanes.

“Siento vergüenza y dolor. Dolor por el asesinato de un bebé, dolor por mi pueblo, por aquellos que han elegido el camino del terrorismo y han perdido su humanidad. Ese camino no es el mío y no es el camino del Estado de Israel”, declaró el presidente de Israel, Reuven Rivlin, que visitará a los heridos durante la jornada.

Esta semana, dos edificios de la colonia de Beit El, en Cisjordania, fueron derribados por orden de la justicia israelí, pero cuando estaban siendo demolidos, el primer ministro anunció la construcción de 300 nuevas viviendas en el mismo asentamiento. Netanyahu está al frente de una frágil coalición gubernamental en la que los ultranacionalistas partidarios del avance de la colonización tienen un peso importante. “El Gobierno israelí allanó el camino hacia este acto brutal”, zanjó Saeb Erekat, responsable de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)."                (   , El País, Jerusalén 1 AGO 2015)

9/3/15

La memoria rescatada de los mexicanos linchados por los anglos

Los cadáveres de los mexicanos Arias y Chamales cuelgan de una horca de Santa Cruz (California), en mayo de 1877

"EE UU, en pleno cambio demográfico y social, redescubre la historia de las víctimas latinas de la violencia ‘anglo’

“Un deporte al aire libre”. Así definió la práctica de linchar mexicanos en California el periodista Carey McWilliams. McWilliams, autor de North from Mexico (Al norte de México, 1948), un libro de referencia sobre los mexicanos de Estados Unidos, fue uno de los pocos en preservar la memoria de un episodio vergonzoso en un país que nunca deja de revisar su joven historia.

El recuerdo de la muerte, a manos de las turbas anglosajonas, de centenares, seguramente miles, de ciudadanos de origen mexicano entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, quedó esparcida en canciones populares, en leyendas que contaban de padres a hijos, en un puñado de westerns y novelas de género. Era un recuerdo vago, una historia remota, medio olvidada.

Pero jamás, hasta que los historiadores William Carrigan y Clive Webb se pusieron a investigar, se desvelaron las dimensiones de los linchamientos a mexicanos, superados solo por los linchamientos de negros en el Sur hasta mediados del siglo XX.

EE UU se transforma y también se transforma la manera de contar la historia, más allá de la mitificación del patriotismo más superficial. Cambia la demografía: los latinos —la mayoría, de origen mexicano— son la minoría más pujante. Y cambia el pasado, que nunca es estático: Estados Unidos incorpora otros traumas al acervo común.

Muertos olvidados: violencia en grupo contra mexicanos en Estados Unidos 1848-1928 es el título del libro de Carrigan y Webb, publicado hace dos años. Los hechos quedan lejos y son incomparables con cualquier discriminación del presente. La publicación reciente de un informe que amplía en 700 el número de muertes conocidas por linchamiento de afroamericanos, sumada al goteo de noticias sobre arbitrariedades policiales, y a los debates sobre la inmigración, coloca la tragedia bajo otra luz: los negros no fueron las únicas víctimas del racismo.

Farmington (Nuevo México), 16 de noviembre de 1928. Cuatro hombres enmascarados irrumpen en el Hospital del Condado de San Juan y se llevan al paciente Rafael Benavides. 

Benavides es un pastor ingresado tras agredir a una niña mexicana, asaltar a una mujer anglosajona y quedar malherido por los disparos de los agentes delsheriff. Los enmascarados se lo llevan en un camión a una granja abandonada. Le atan una soga al cuello y lo cuelgan de un árbol. Los asaltantes nunca serán juzgados.

Benavides, cuya muerte reconstruyen Carrigan y Webb, disfruta del raro privilegio de ser la última víctima mexicana de la violencia en grupo y extrajudicial documentada. Los historiadores han documentado 547 víctimas mexicanas (inmigrantes y estadounidenses de origen mexicano), pero el número total de personas “ahorcadas, quemadas y tiroteadas” es superior. Fueron miles, según la estimación de Carrigan y Webb.

Con el ahorcamiento de Rafael Benavides terminó una era que había empezado en 1849, tras la derrota de México en la guerra contra Estados Unidos, la anexión de Texas por EE UU y la transferencia a este país, por el Tratado de Guadalupe Hidalgo, del actual suroeste del país.

La frontera política se desplazó centenares de kilómetros, pero los mexicanos siguieron allí; los anglosajones eran los recién llegados, los inmigrantes, pero unos inmigrantes que intentaban imponer su ley en un medio hostil. Las tensiones eran inevitables.

Existía una justificación racional para el llamado vigilantismo —el mantenimiento del orden público por parte de individuos o grupos civiles— y los linchamientos. En el Oeste, un territorio donde el Estado era débil y la justicia lenta, ineficiente o directamente ausente, muchos veían en los procesos y ejecuciones informales la única opción para combatir el crimen en ese territorio.

Carrigan y Webb cuestionan que la persecución de mexicanos fuera una mera reacción de las carencias del sistema judicial en las tierras de frontera. La violencia no se explica sin los prejuicios raciales y la competición económica. “El trasfondo de tanta violencia entre anglos y mexicanos puede ligarse a la pugna por el oro, a conflictos aparentemente constantes por la tierra y el ganado o a la batalla por los términos y las condiciones laborales”, escriben.

El 3 de mayo de 1877 de madrugada, Francisco Arias y José Chamales se hallaban en la prisión de Santa Cruz (California) cuando una muchedumbre se los llevó. Les acusaban de robar a un carpintero, recuerdan Carrigan y Webb. Les ahorcaron sin juicio y nadie respondió por el crimen: un deporte al aire libre, como dijo McWilliams.

En 1990, el poeta de Brooklyn Martín Espada describiría en un poema los rostros, “descoloridos como peniques de 1877”, de la muchedumbre que se acercó para ver a los muertos. Arias y Chamales presentaban “la mueca dormida de los cuellos rotos”. En la fotografía de aquel linchamiento, que ilustra esta página, la mirada del público y la mueca de ajusticiados cruzan los siglos. [elPaís]

Negros y latinos

1. Los historiadores Carrigan y Webb documentan 547 casos de muertes de mexicanos por linchamiento entre mediados del siglo XIX y 1928, aunque el número total puede elevarse a miles. El número documentado de negros linchados en el sur de EE UU es de 3.959, según un recuento reciente.

2. Una diferencia entre negros y mexicanos ante la violencia blanca fue la resistencia. Los negros, tras el fin de la esclavitud, volvieron a ser una clase subyugada. Los mexicanos, en cambio, eran dominantes en partes del Oeste y disponían de ayuda en la diplomacia de México.

3. Los mexicanos linchados, a diferencia de los negros, raramente eran acusados de violencia sexual contra sus mujeres: los anglos no veían a los mexicanos como una amenaza en este sentido, como sí les ocurría con los negros. En el caso de los mexicanos, los motivos de los linchamientos eran sobre todo económicos."       (   , El País, Washington 1 MAR 2015)

1/9/14

Niños palestinos que son golpeados por niños israelíes con bates de béisbol ante las risas y aplausos de sus padres

"Dos testimonios muy diferentes de Brian Eno y Elie Wiesel sobre la destrucción que sufre Gaza. Eno prefiere centrarse en el contexto en que se produce (la ocupación de los territorios palestinos y la humillación constante en que viven sus habitantes). Wiesel culpa de la muerte de centenares de niños palestinos no a los que los matan, sino a las milicias de Hamás.

En su mensaje, Brian Eno se refiere también a la responsabilidad de EEUU y por extensión de los países occidentales:

“Estuve en Israel el año pasado con Mary. Su hermana trabaja para la UNRWA en Jerusalén. Haciendo de guías nuestros estaban un palestino –Shadi, que es guía profesional y el marido de la hermana de Mary– y Oren Jacobovitch, un judío israelí exmilitar que dejó el Ejército desprestigiado por negarse a golpear a palestinos. Gracias a los dos, descubrimos cosas horribles. 

Casas palestinas protegidas por un valla metálica y tableros para impedir que los colonos lancen mierda, orina y pañales sanitarios usados sobre sus habitantes; niños palestinos que son golpeados por niños israelíes con bates de béisbol ante las risas y aplausos de sus padres; todo un pueblo expulsado de sus casas y que viven en cuevas porque tres familias de colonos se han hecho con su tierra; un asentamiento israelí sobre una colina que deposita sus aguas residuales directamente sobre los cultivos palestinos; el Muro; los controles… y una serie interminable de humillaciones diarias.

Yo no hacía más que pensar: ¿realmente los norteamericanos aceptan esto? ¿Creen realmente que está bien? ¿O sencillamente no saben lo que ocurre?

Sobre el proceso de paz: Israel quiere el proceso, pero no la paz. Mientras transcurre ‘el proceso’, los colonos continúan apoderándose de la tierra y construyendo los asentamientos… y luego cuando los palestinos responden con sus ridículos fuegos artificiales, son aplastados con misiles de alta tecnología y proyectiles de uranio empobrecido porque Israel ‘tiene el derecho de defenderse’ (mientras los palestinos claramente no lo tienen).

Y las milicias de los colonos están encantados con dar puñetazos o arrancar el olivo de alguien mientras el Ejército mira al otro lado. Por cierto, la mayoría de ellos no son de origen israelí. 

Son judíos que han ejercido el ‘derecho al retorno’ desde Rusia, Ucrania, Moravia, Suráfrica y Brooklyn que llegaron a Israel con la idea de que tienen el derecho inviolable (¡y concedido por Dios!) a esa tierra, y que piensan que un árabe es lo mismo que una plaga de insectos, el racismo de toda la vida expresado con el mismo arrogante y desvergonzado que los viejos chicos de Luisiana. Esa es la cultura que defienden nuestros impuestos. Es como enviar dinero al Ku Klux Klan.”

Elie Wiese ha escrito un texto que se ha publicado como anuncio en algunos periódicos. Sostiene que los judíos “renunciaron al sacrificio de niños hace 3.500 años”, basándose en su lectura del Antiguo Testamento:

“Lo que estamos sufriendo hoy no es una batalla de judíos contra árabes o israelíes contra palestinos. Es en realidad una batalla entre los que celebran la vida y los que apuestan por la muerte. Es una batalla de la civilización contra la barbarie.

¿No comparten las dos culturas que nos dieron los Salmos de David y las valiosas bibliotecas del Imperio Otomano el amor a la vida y la transmisión de la sabiduría a sus hijos? ¿Puede encontrarse esto en el negro futuro que ofrece Hamás a los niños árabes, ser terroristas suicidas o escudos humanos para sus cohetes? (…)

Hombres y mujeres de espíritu moderado y fe, sea en Dios o en el hombre, deben abandonar sus críticas a los soldados israelíes –cuya terrible elección consiste en disparar y arriesgarse a dañar a los escudos humanos, o no disparar y arriesgarse a que mueran sus seres queridos–, y volverlas contra los terroristas que han quitado toda posibilidad de elegir a los niños palestinos de Gaza.”             (Guerra Eterna, 03/08/2014)

14/4/14

Los niños palestinos tienen que ir y volver del colegio protegidos por voluntarios para protegerlos de los los colonos, quiénes los apedrean cotidianmente

"Dos niñas del pueblo palestino de Al Tuwani, al sur de Cisjordania, resultaron heridas el miércoles por las piedras que les lanzaron un grupo de colonos judíos.

En esta zona de los territorios ocupados ocurre a diario que los niños tienen que ir y volver del colegio protegidos por voluntarios europeos y americanos, que los acompañan en los dos sentidos para disuadir con su presencia a los colonos que cotidianamente las atacan.
La presencia de los voluntarios europeos y americanos no siempre es disuasoria, pues los colonos no tienen miedo a nadie.

De hecho, el miércoles, como ocurre a menudo, los soldados se encontraban en el lugar del ataque, pero no intervinieron para proteger a los niños.

Los soldados simplemente obedecían la ley, una ley a la medida de los colonos, ya que los soldados no tienen autorización para intervenir contra los colonos, aunque estos estén cometiendo las peores truculencias, y mucho menos para impedir el simple lanzamiento de piedras contra unos niños.

En la ley que los líderes israelíes han dispuesto, solamente la policía tiene competencia para arrestar o detener a los colonos, y la policía es muy escasa y evita en todo lo posible inmiscuirse con los colonos.

Según OCHA, la oficina de la ONU para asuntos humanitarios en los territorios ocupados, durante el año pasado se registraron 399 acciones violentas de colonos contra civiles palestinos, aunque este dato seguramente es incorrecto puesto que muchas acciones violentas no se denuncian.

De las acciones denunciadas, solamente una fracción ínfima fue investigada por las autoridades israelíes.

Esta misma semana, los colonos han destruido un campamento del ejército cerca Yitzhar, uno de los asentamientos judíos más radicales de Cisjordania, donde los colonos son más agresivos contra los palestinos.

Pues bien, los colonos destruyeron las tiendas y demás objetos de los soldados mientras éstos permanecían quietos observando a los colonos. Los soldados ni siquiera movieron un dedo para impedir la destrucción de su campamento.

Los soldados simplemente cumplían órdenes. Con este incidente, uno se puede hacer una idea bastante correcta de lo que ocurre en Cisjordania.

Los líderes occidentales conocen perfectamente la situación de los palestinos en los territorios ocupados, pero justo como los soldados israelíes, no mueven un dedo para detener los ataques. Prefieren lavarse las manos."             (Balagán, 11/04/2014)

11/12/13

El nuevo racismo se legitima en la incompatibilidad e irreductibilidad de las culturas, de modo que al Otro se le niegan sus valores y su ser cultural

"El objetivo de todo nacionalismo es la unidad cultural, la construcción de la unidad desde la diversidad para dar lugar a una totalidad diferenciada, coherente y armoniosa. Sin embargo, las culturas no son totalidades perfectamente delimitadas y congruentes con un grupo poblacional, se encuentran en constante evolución y son porosas.

 Como señala Turner, el nacionalismo esencializa la cultura cuando la convierte en propiedad de un grupo étnico; la ‘reifica’ como entidad separada al poner un énfasis excesivo en su carácter definido y delimitado; y la fetichiza al convertirla en insignia de identidad grupal. 

Pero, además, cuando la cultura se hace descansar sobre una base natural el nacionalismo penetra en el territorio del racismo. Al acecho, el racismo sabe que como las culturas son inestables, asalta la tentación de naturalizarlas, pues una cultura disfrazada de naturaleza reclama obediencia. 

Aunque en el nacionalismo vasco todavía afloran tics racistas, como la parodia de Andoni Ortuzar sobre los virus infecciosos de los españoles (Hitler hacía referencia a los virus judíos), ya no sustentan racismo biologicista de Arana que inscribía una diferencia esencial en la naturaleza de vascos y maquetos. Ya nadie defiende la existencia de razas con atributos naturales asociados a características intelectuales y morales.

 El nuevo racismo se legitima en la incompatibilidad e irreductibilidad de las culturas, de modo que al Otro se le niegan sus valores y su ser cultural y es percibido como alguien que no tiene cabida en la sociedad. Según Wieviorka operan dos lógicas: la diferenciación que tiende a rechazar los contactos y las relaciones, y la inferiorización que lleva a la descalificación del Otro presentándolo como taimado, corrupto, despreciable o ignorante.

Las dos vertientes del nacionalismo vasco llevan décadas inmersas en una titánica cruzada cultural. De un lado, el nacionalismo democrático en la tarea de institucionalización político-administrativa del país; de otro, el ala radical con su proyecto de exclusión de elementos extraños a su diseño social.

 Una vez derrotada militarmente ETA, principalmente desde el nacionalismo radical se propone un marco interpretativo con dos bandos en torno a un conflicto. Dice Bauman que, «lo más cruel de la crueldad es que deshumaniza a las víctimas antes de destruirlas». La deshumanización se produce cuando un ser humano es excluido de la categoría moral de ser persona, cuando tiene lugar la desconexión moral.

 Bandura propuso los siguientes mecanismos de desconexión: 1) justificación de la agresión; 2) etiquetaje eufemístico; 3) comparación paliativa o ventajosa; 4) difusión y desplazamiento de la responsabilidad; 5) minimización de las consecuencias y 6) culpabilización de la víctima.

Pues bien, los mecanismos de desconexión que deshumanizaban a la víctima para luego agredirla sin el peso moral de la conciencia fueron articulados en una ideología sólo por el nacionalismo radical. 

Desde variadas instancias (medios de comunicación, enseñanza, organizaciones políticas y sindicales, etcétera) se elaboró un discurso que etiquetaba al agredido (txakurra) y al agresor (los jóvenes descarriados de Arzalluz); minimizaba o ridiculizaba el mal («Ortega Lara vuelve a la cárcel» decía un titular de Egin cuando aquel fue liberado); comparaba la violencia de ETA con la legítima del Estado de derecho; culpabilizaba a la víctima (algo habrá hecho); desplazaba u oscurecía la responsabilidad o, en fin, justificaba sin más el asesinato por el conflicto. 

Exceptuado un periodo muy determinado de terrorismo anti-ETA y de violencia ilegal de Estado que los constitucionalistas han repudiado, nunca el constitucionalismo activó dinámicas de desprecio, nunca tuvo lugar una respuesta organizada a la violencia del nacionalismo radical. La hipótesis del conflicto se desvanece porque nunca el constitucionalismo se organizó para deshumanizar a quien luego sería agredido.

Karl Jaspers publicó en 1946 –fecha del juicio de Nuremberg– un pequeño texto titulado ‘La cuestión de la culpa’ y en el que se preguntaba por la responsabilidad por los crímenes nazis. ¿De quién fue la culpa? ¿De un puñado de criminales? ¿De una coyuntura histórica? 

Jaspers estableció cuatro conceptos de culpa: penal, moral, política y metafísica. La culpa penal concierne al delincuente que transgrede el código penal. Sin embargo, los crímenes fueron posibles porque una mayoría de alemanes fueron espectadores que se desentendieron de las agresiones. Por ello, para Jaspers fueron moralmente culpables de las atrocidades. En tercer lugar, hubo una culpa política porque amplias capas de ciudadanos se dedicaron a medrar en un Estado criminal.

El Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco obvia el concepto de culpa. Señala que «es propio de la condición humana el rechazo impulsivo de la culpa. Nadie quiere cargar con ella…el pasado nos aleja porque estimula el miedo al dolor de la culpa».

 El plan no contempla la existencia de culpa moral porque sostiene que tenemos una sociedad adulta con unas cuantas ideas claras (sic), cuando aquí el terrorismo fue posible porque la mayor parte de los vascos se limitaron a observar las atrocidades. 

Y tampoco se hace referencia a la culpa política que concierne a los partidos nacionalistas que obtuvieron ventajas políticas y consolidaron su poder por el acoso a los constitucionalistas. Con la sociedad vasca ya muy fracturada, los nacionalistas no sólo tratan de ocultar la culpa moral y política, sino que, además, unos se identifican con el pasado violento; y otros, con las heridas del terrorismo nacionalista aún abiertas, tienen la osadía de proponer un nuevo Estatuto. Y dicen que quieren construir una plaza pública en la que tengan cabida todas las familias políticas…"              (IÑAKI UNZUETA /  Profesor de Sociología, EL CORREO 11/12/13, en Fundación para la Libertad)

19/11/13

Varias decenas de miles de inmigrantes haitianos fueron asesinados por una masa enardecida de nacionalistas fanáticos dominicanos

"Juliana Deguis Pierre nació hace 29 años, de padres haitianos, en la República Dominicana y nunca ha salido de su tierra natal. Jamás aprendió francés ni créole y su única lengua es el bello y musical español de sabor dominicano. 

Con su certificado de nacimiento, Juliana pidió su carnet de identidad a la Junta Central Electoral (responsable del registro civil), pero este organismo se negó a dárselo y le decomisó su certificado alegando que sus " apellidos eran sospechosos ". Juliana apeló y el 23 de septiembre de 2013 el Tribunal Constitucional dominicano dictó una sentencia negando la nacionalidad dominicana a todos quienes, como aquella joven, sean hijos o descendientes de " migrantes " irregulares.

 La disposición del Tribunal ha puesto a la República Dominicana en la picota de la opinión pública internacional y ha hecho de Juliana Deguis Pierre un símbolo de la tragedia de cerca de 200.000 dominicanos de origen haitiano (según Laura Bingham, de la Open Society Justice Initiative) que, de este modo, la mayoría de ellos de manera retroactiva, pierden su nacionalidad y se convierten en apátridas.

 La sentencia del Tribunal Constitucional dominicano es una aberración jurídica y parece directamente inspirada en las famosas leyes hitlerianas de los años treinta dictadas por los jueces alemanes nazis para privar de la nacionalidad alemana a los judíos que llevaban muchos años (muchos siglos) avecindados en ese país y eran parte constitutiva de su sociedad. 

Por lo pronto, se insubordina contra una disposición legal de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (de la que la República Dominicana forma parte) que, en septiembre de 2005, condenó a este país por negar su derecho a la nacionalidad a las niñas Dilcia Yean y Violeta Bosico, dominicanas como Juliana, e igual que ella hijas de haitianos. (...)

El argumento utilizado por los miembros del Tribunal para negar la nacionalidad a personas como Juliana Deguis Pierre es que sus padres tienen una " situación irregular ". Es decir, hay que hacer pagar a los hijos (o a los nietos y bisnietos) un supuesto delito que habrían cometido sus antepasados. Como en la Edad Media y en los tribunales de la Inquisición, según esta sentencia, los delitos son hereditarios y se transmiten de padres a hijos con la sangre.

 A la crueldad e inhumanidad de semejantes jueces se suma la hipocresía. Ellos saben muy bien que la migración " irregular " o ilegal de haitianos a la República Dominicana que comenzó a principios del siglo veinte es un fenómeno social y económico complejo, que en muchos períodos —los de mayor bonanza, precisamente— ha sido alentado por hacendados y empresarios dominicanos a fin de disponer de una mano de obra barata para las zafras de la caña de azúcar, la construcción o los trabajos domésticos, con pleno conocimiento y tolerancia de las autoridades, conscientes del provecho económico que obtenía el país —bueno, sus clases medias y altas— con la existencia de una masa de inmigrantes en situación irregular y que, por lo mismo, vivían en condiciones sumamente precarias, la gran mayoría de ellos sin contratos de trabajo, ni seguridad social ni protección legal alguna.

Uno de los mayores crímenes cometidos durante la tiranía de Generalísimo Trujillo fue la matanza indiscriminada de haitianos de 1937 en la que, se dice, varias decenas de miles de estos miserables inmigrantes fueron asesinados por una masa enardecida con las fabricaciones apocalípticas de grupos nacionalistas fanáticos. (...)

Además, para que no quede duda de que quiere establecer jurisprudencia con el fallo, ordena a las autoridades someter a un escrutinio riguroso todos los registros de nacimientos en el país desde el año 1929 a fin de determinar retroactivamente quiénes no tenían derecho a obtener la nacionalidad dominicana y por lo tanto pueden ser ahora privados de ella. 

Si semejante paralogismo jurídico prevaleciera, decenas de miles de familias dominicanas de origen haitiano (próximo o remoto) quedarían convertidas en zombies, en no personas, seres incapacitados para obtener un trabajo legal, inscribirse en una escuela o universidad pública, recibir un seguro de salud, una jubilación, salir del país, y víctimas potenciales por lo tanto de todos los abusos y atropellos.
 ¿Por qué delito? Por el mismo de los judíos a los que Hitler privó de existencia legal antes de mandarlos a los campos de exterminio: por pertenecer a una raza despreciada. Sé muy bien que el racismo es una enfermedad muy extendida y que no hay sociedad ni país, por civilizado y democrático que sea, que esté totalmente vacunado contra él. 
Siempre aparece, sobre todo cuando hacen falta chivos expiatorios que distraigan a la gente de los verdaderos problemas y de los verdaderos culpables de que los problemas no se resuelvan, pero, hemos vivido ya demasiados horrores a consecuencias del nacionalismo cerril (siempre máscara del racismo) como para que no salgamos a enfrentarnos a él apenas asoma, a fin de evitar las tragedias que causa a la corta o a la larga. (...)
Es penoso, eso sí, el silencio cómplice de tantos partidos políticos o líderes de opinión que callan ante la iniquidad o, como el prehistórico cardenal arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús López Rodríguez, que la apoya, sazonándola de insultos contra quienes la condenan. 
Yo creía que los peruanos teníamos, con el Cardenal Juan Luis Cipriani, el triste privilegio de contar con el arzobispo más reaccionario y antidemocrático de América Latina, pero veo que su colega dominicano le disputa el cetro. (...)" El País, 3 NOV 2013 )

2/10/13

La Francia de Hollande convierte a los gitanos en mercancía electoral

Agentes de policía vigilan el desalojo de un campamento gitano en Vaulx-en-Velin, al este de Lyon, el pasado 23 de agosto. / emmanuel foudrot (reuters)

"23 de julio de 2013. El diputado y alcalde centrista Gilles Bourdouleix pierde los nervios ante un grupo de gitanos franceses instalados en un terreno agrícola de Cholet, cerca de Nantes. 

Los romaníes hacen el saludo nazi para recordar que durante el Holocausto —Porraimos, devoración, en caló— Hitler exterminó a 800.000 gitanos. El alcalde responde: “Quizá Hitler no mató lo suficiente”.

Antes, el 4 de julio, el eurodiputado Jean-Marie Le Pen, exlíder del Frente Nacional, ha abierto la veda en Niza: “Tenéis cierta preocupación, parece, por unos cientos de gitanos que dan a la ciudad una presencia urticante y odorífera”.

 “No es más que la pequeña punta del iceberg. A partir del 1 de enero de 2014, llegarán a Niza no menos de 50.000 gitanos, porque los 12 millones de romaníes que viven en Rumania, Bulgaria y Hungría podrán establecerse libremente en todos los países europeos”.  (...)

Cuando parece que ya no hay quién dé más, esta semana, el ministro del Interior, Manuel Valls, hijo y nieto de republicanos españoles, afirma que “el problema gitano solo puede solucionarse con expulsiones”, ya que los romaníes “no tienen vocación de integrarse sino de volver a sus países”.

Aunque muchos de esos 20.000 gitanos europeos son niños, y algunos miles residen en Francia desde hace años —la cifra se mantiene desde hace 20—, Valls estima que “la integración solo puede concernir a una minoría, porque sus modos de vida son extremadamente distintos de los nuestros y chocan con nuestra cultura”.

Luego, el ministro socialista anuncia que Francia quiere que Europa solo permita la libre circulación de rumanos y búlgaros por los aeropuertos. “Así los hombres de negocios podrían viajar”.

Hace años, el sociólogo Eric Fassin acuñó la fórmula “xenofobia de Estado” para explicar la política de identidad nacional de Nicolas Sarkozy. “Era xenófoba porque marginaba a los extranjeros, aunque también puso en la diana de forma ambigua a los musulmanes franceses”, explica Fassin. “Ahora, el Gobierno socialista añade racismo a la xenofobia. Valls evoca diferencias culturales y quiere que Europa trate de forma distinta a empresarios y gitanos”.

 El profesor de la Universidad París VIII advierte que “Francia no es la excepción sino la vanguardia de una nueva definición de Europa. La política económica neoliberal que ha impuesto la UE crea miedo y xenofobia”, explica Fassin. “Francia sabe que tiene que dar algo a los electores para compensar su inseguridad económica. 

Así que, a falta de pan, Valls propone circo. El circo son los gitanos. Europa elige defender la política neoliberal antes que los derechos humanos. El criterio es el mismo que se usó en los años treinta contra los judíos, pero no se justifica diciendo que los otros son diferentes biológicamente sino culturalmente”.

Fassin concluye: “La situación es muy grave porque supone el fin de la Europa construida contra la idea de la raza tras la II Guerra Mundial. Estamos en la Europa de los mercados. Sí a los empresarios rumanos, no a los gitanos; esa es la vocación de Valls”. (...)

París olvida cumplir algunas leyes. El informe de Amnistía Internacional Condenados a ser errantes afirma: “Los inmigrantes gitanos siguen viviendo en condiciones indignas y son expulsados de sus lugares de residencia de forma reiterada, sin ser consultados, informados ni realojados, incumpliendo los compromisos con los derechos humanos”.  (...)

Cadier ha entrevistado a docenas de desahuciados. Adela, de 26 años, madre de tres hijos, vive en Îlle de France desde 2002 con su marido, Gheorghe. Han sido desalojados 15 veces. “No me quedo en Francia porque esté bien, sino porque no tengo otra opción. Yo querría un trabajo y una casa como todo el mundo, y no tener que vivir en un campamento de chabolas”, dice Adela. (...)

Según la Liga por los Derechos Humanos (LDH), Francia dejó sin techo a más de 10.000 romaníes en los seis primeros meses de 2013, ignorando la norma que prohíbe desahuciar en invierno y duplicando en ese periodo a los casos registrados en todo 2012, cuando expulsó a 11.982."                   (El País, 28/09/2013)

10/6/13

En Estados Unidos el linchamiento de negros se organizaba como un espectáculo de masas, y para asistir a éste los escolares tenían un día libre

"Al final del libro, por ejemplo, cito a autores estadounidenses que explican con toda claridad que incluso después de la Segunda Guerra Mundial, incluso después de la caída del Tercer Reich, los Estados Unidos seguían siendo un estado racista. 

Por ejemplo, en muchos estados de la Unión, leyes muy estrictas castigaban severamente las relaciones sexuales y el matrimonio entre blancos y otras “razas”. Incluso en los aspectos más íntimos de la vida privada intervenían dichos Estados.

No hay una evolución espontánea gracias a la cual el liberalismo superase las cláusulas de exclusión. Éstas fueron superadas sólo por las protestas. 

Yo describo un episodio muy emblemático: en 1952, la discriminación racial en las escuelas, los medios de transporte, cines, etc. todavía existía, y el Tribunal Supremo tuvo que decidir si esta discriminación racial era constitucional o no. Antes de decidir, el Tribunal, recibió una carta del Departamento de Justicia:
 “Si ustedes deciden que las normas que rigen la discriminación son legítimas según la Constitución, será una gran victoria para el movimiento comunista y para los movimientos populares del Tercer Mundo, en el sentido de que pueden desacreditar la democracia en los Estados Unidos. Sólo podemos ganar legitimidad ante los ojos del Tercer Mundo si decidimos que las leyes de discriminación racial son inconstitucionales.” 

Por lo tanto, el final, o casi, del estado racial en Estados Unidos no puede ser entendido sin el desafío del movimiento comunista y el movimiento revolucionario de los pueblos colonizados del Tercer Mundo. 

No hay ninguna endogénesis 3 , ninguna evolución espontánea a través del cual el liberalismo supere estas leyes excluyentes. No, la exclusión fue superadas gracias a las protestas. (...)

Cito a un historiador estadounidense George Fredrickson, quien explica que en el Estado racial que eran Estados Unidos en la década de 1930, la discriminación racial no era diferente de la actitud del Tercer Reich contra los judíos.

A finales del siglo XIX y principios del XX, en Estados Unidos el linchamiento de negros se organizaba como un espectáculo de masas. Se trataba de torturas que duraban varias horas, y para asistir a las cuales los escolares tenían un día libre. 

El historiador describe también cómo la Herrenvolk democracy puede convertirse en una dictadura para el mismo pueblo de señores. A mediados del siglo XIX, en Carolina del Sur, la pena de muerte no se aplicaba sólo al esclavo fugitivo sino también a cualquier persona que lo hubiese ayudado a escapar. 

Todo ciudadano estadounidense estaba obligado a convertirse en un cazador de hombres, la movilización existía a favor de la esclavitud, había un ambiente totalitario. En las condiciones de una crisis histórica, como la sobrevenida en la década de 1930, no es difícil que la democracia se transforme en una dictadura. 

Si leemos la historia de los Estados Unidos, vemos la gran validez de la tesis de Marx y Engels de que “no puede ser libre un pueblo que oprime a otro pueblo.”  (Entrevista a Domenico Losurdo, Jonathan Lefèvre y Daniel Zamora, PTB, Rebelión, 08/06/2013)

4/6/13

EEUU esterilizó forzosamente a 60.000 mujeres en la primera mitad del s. XX

"Las mujeres con apellidos hispanos, en su mayoría mexicanas, constituían hasta el 30% de las víctimas de la esterilización forzosa, que se llevó a cabo en EE.UU. en el siglo XX.
 
Tales operaciones, 60.000 en total, eran realizadas en asilos e instituciones psiquiátricas bajo los programas de eugenesia para “mejorar las cualidades innatas de una raza”, como dijo uno de sus promotores, Francis Galton.

Las esterilizaciones ocurrían bajo la Ley de Eugenesia de 1909 hasta 1964, la mayoría de casos, un 80%, se registró en California.

Según una nueva investigación de la Universidad de Michigan, los organizadores de esta esterilización forzada usaron varios argumentos, incluso tildaron a las mujeres de “epilépticas”, “débiles mentales” o con “desviaciones sexuales”. Para algunas era demasiado ser una madre soltera adolescente sin un sistema de apoyo o tener un coeficiente intelectual por debajo de 70 puntos.

Las familias mexicanas de las menores se opusieron a la esterilización eugenésica, como lo hizo también la Iglesia católica, dicen las autoras del estudio, Alexandra Minna Stern y Natalie Lira. Han estudiado miles de documentos, presentados por las familias en los tribunales, aunque sin éxito.

Los programas de eugenesia fueron cancelados solamente después de perder popularidad en la segunda mitad del siglo pasado, luego de haber sido usados por los nazis, que extendieron la práctica de esterilización forzada a grupos étnicos enteros."   (Contrainjerencia, 31/05/2013)

5/3/13

Israel lanza dos líneas de autobús para separar a los palestinos. Los colonos judíos se habían quejado por compartir viaje con los palestinos

Un grupo de palestinos espera para entrar en uno de los autobuses, cerca de Qalqilya, en Cisjordania

"Israel inauguró este lunes dos líneas de autobús destinadas a que las empleen eminentemente pasajeros palestinos, que unirán el puesto de control de Eyal, en el norte de Cisjordania, con centros de población en torno a Tel Aviv. 

Según diversos medios israelíes, como el diario Haaretz, el ministerio de Transporte tomó la decisión de abrir esas líneas después de recibir las quejas de colonos judíos que consideran que compartir autobuses con los palestinos que van a trabajar a Israel supone un riesgo para su seguridad.

No hay prohibición oficial de uso de los autobuses a ningún grupo de población, pero el ministerio de Transporte ha dicho que las nuevas líneas van destinadas específicamente a mejorar servicios para los palestinos. 

Además, hasta hoy ha anunciado sus servicios sólo en árabe y en zonas de Cisjordania bajo control palestino, aunque fuentes de la compañía que gestiona los autobuses, Afikim, mantienen que se publicitarán las líneas también en hebreo. Esa empresa no ha definido en ningún momento los autobuses como destinados exclusivamente para palestinos.

“El intento de segregación es apabullante”, según Jessica Montell, directora ejecutiva del grupo de derechos humanos B’Tselem, “y no debe permitirse que los argumentos actuales sobre las necesidades de seguridad y sobre la masificación de los servicios camuflen el oneroso racismo que supone el requerimiento de eliminar a los palestinos del resto de autobuses”. (...)

El mismo tribunal se pronunció en 2011 sobre la segregación por género autoimpuesta por los judíos ultraortodoxos en los denominados autobuses mehadrim. Ellos mismos, sin mediación gubernamental, se dividían: hombres al frente, mujeres al fondo. Los jueces se preguntaron entonces si le correspondería a los empleados de la empresa asegurarse de que no había segregación en los vehículos.

 “Un operador de transporte público, como cualquier otra persona, no tiene el derecho de ordenarle, pedirle o decirle a una mujer donde se puede sentar sólo por el hecho de que sean mujeres”, falló en la sentencia el juez Elyakim Rubinstein.

Aún así, el magistrado se preguntó: “¿Han regresado los días de Rosa Parks, la afroamericana que hizo derrumbarse la segregación racista en un autobús de Alabama en 1955?”.     (El País, 04/03/2013)

8/1/13

Militantes del partido neonazi griego atacan un barrio poblado por gitanos

"La Policía griega arrestó hoy a cuatro personas y trata de localizar a otras nueve, sospechosas de haber participado el viernes en un ataque multitudinario contra gitanos en la localidad de Etolikon, en el oeste de Grecia. 

Según confirmó la Policía, unos 70 habitantes de este pueblo, muchos de ellos encapuchados, atacaron un barrio habitado por gitanos, donde incendiaron seis viviendas y cuatro vehículos.

Las autoridades no han informado sobre heridos en este ataque, aunque los medios locales aseguran que los vecinos del barrio huyeron del lugar al acercarse los agresores. El detonante de esta agresión fue una pelea entre dos miembros de esta etnia con otros dos vecinos, en la que resultó herido un hombre de 24 años.

 Los dos gitanos fueron arrestados y conducidos a una comisaria, ante la que se congregaron decenas de vecinos, antes de dirigirse al barrio habitado por la comunidad romaní.

Según los medios locales, en la agresión participaron un grupo de militantes del partido neonazi Amanecer Dorado, entre ellos el diputado Konstantinos Barbarusis. El propio Barbarusis exigió ayer a los gitanos que respeten las leyes. A este diputado se le retiró la inmunidad parlamentaria tras participar el pasado otoño en un ataque contra vendedores inmigrantes ambulantes, una agresión que está pendiente de juicio.

 El pasado agosto, en este mismo pueblo se registraron graves disturbios cuando 200 vecinos atacaron el barrio gitano en un suceso en que el se usaron armas de fuego y que terminó con cinco heridos."         (Público, 05/01/2013)

16/11/12

“No podíamos ir a bañarnos a las piscinas públicas hasta que el agua estaba sucia, y no se nos permitía comprar en los barrios para blancos”

"El primer día de clase en su nueva escuela, un niño se acercó a Sylvia Mendez y le dijo: “Tú eres mexicana, no puedes estar aquí”. Pero aquel niño no tenía razón. Tras dos años de lucha en los tribunales, los padres de Mendez —nacida en Estados Unidos de padre mexicano y madre puertorriqueña— habían conseguido que su hija de 10 años pudiera asistir a una escuela de blancos.

 Hoy el caso Mendez vs. Westminter (1946) se considera un hito en la larga lucha contra las leyes de segregación.

Era una época en la que “había escuelas solo para los mexicanos”. “No podíamos ir a bañarnos a las piscinas públicas hasta que el agua estaba sucia, y no se nos permitía comprar en los barrios para blancos”, recuerda Mendez a sus 76 años en un hotel de la capital mexicana.

 Ha viajado al país de su padre para recoger el Premio por la Igualdad y la No Discriminación que otorga el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) de México. El caso de Mendez y su familia no es tan conocido como el de Brown contra el Comité de Educación (1954), que supuso el fin de la segregación en todas las escuelas del país, pero es un pedazo de la historia que su protagonista quiere salvar del olvido.

 “En California, más de dos tercios de los niños son de origen latino. Tienen que saber lo que costó que pudieran estudiar para que no lo abandonen”, asegura."        (El País, 03/11/2012)

11/1/11

El racismo europeo... sus causas

" Pero como el ajuste fiscal solo se administra a las clases medias y asalariadas, que son las únicas transparentes, estas han reaccionado tratando de desplazar el coste descargándolo hacia abajo: hacia las clases excluidas de inmigrantes y desempleados. Lo cual ha generado un clima de xenofobia etnocéntrica que culpa a los más pobres de las estrecheces que soportan las clases intermedias.

Este mismo verano pudimos verlo con Sarkozy, que para contrarrestar el declive de su popularidad desató una campaña de persecución contra los migrantes rumanos. Y lo peor fue que sus colegas del Consejo Europeo se solidarizaron con él, obligando a la Comisión a encubrir la discriminación con un manto de normalidad.

Tampoco fue muy distinto lo ocurrido en otros países que celebraron recientes elecciones, como Holanda y Suecia, donde se premió con ascenso del voto a partidos racistas que pedían la discriminación de los extraños.

Y en todo esto el pionero fue sin duda el Gobierno de Berlusconi, gran precursor de las dos formas de discriminación aquí expuestas, ambas exigidas por la secesionista liga padana: la del norte rico contra el sur pobre y la de las clases autóctonas contra las clases inmigrantes. Y a juzgar por el precedente de los comicios catalanes, cabe temer que aquí en España acabe pasando otro tanto, si cunde en el futuro el mal ejemplo padano.

Así es como por toda Europa se está instalando un doble sistema de brutal apartheid. A escala continental, la segregación de los países PIGS (latinos, mediterráneos o católicos), injustamente discriminados por los países WASP (eje Berlín-París más Escandinavia, Países Bajos y Reino Unido).

Y a escala estatal, la segregación de los inmigrantes socialmente excluidos (moros y morenos), a quienes los blancos autóctonos discriminan por el simple color de su piel denegándoles derechos laborales y políticos: véanse al respecto las recientes directivas del Parlamento Europeo.

¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo es posible que en la Europa sin fronteras se estén volviendo a levantar otras nuevas barreras fundadas en la etnia, la confesión religiosa o el origen civil?" (ENRIQUE GIL CALVO: El 'apartheid' europeo. El País, 08/01/2011, p. 24)

1/1/11

Cálculo político... dilema carcelario... cinismo moral...



"El gobernador de Misisipi conmuta la cadena perpetua a dos hermanas con una condición: una debe donar un riñón que necesita la otra para sobrevivir.

Jamie y Gladys son hermanas. Las dos cumplen condena perpetua en un centro penitenciario en Misisipi, por un robo a mano armada que tuvo un botín 11 dólares. El gobernador de ese Estado sureño acaba de perdonarlas. Dice que ya no son un peligro para la sociedad. Pero hay una condición para su puesta en libertad: una debe donar un riñón que necesita la otra para sobrevivir. (...)

El lobby de la comunidad afroamericana lleva desde entonces movilizada pidiendo clemencia, porque se consideró que la pena impuesta a las dos fue inusualmente exagerada. (...)

Ninguna de las dos mujeres tenía antecedentes criminales, las víctimas del robo no sufrieron daños y a penas se llevaron un puñado de dólares con su acción. Y en estos casos, buena parte de los delincuentes son puestos en libertad pasados unos años. Por eso desde la NAACP se consideró la pena de extrema y pidieron a las autoridades clemencia. (...)

El gobernador Haley Barbour, que en más de una ocasión mostró su interés por lanzarse a la carrera presidencial en 2012, insiste que este caso no es una cuestión de Justicia. Es más por una cuestión humanitaria, y de costes. Jamie, de 38 años de edad, necesita ser sometida a un trasplante. El tratamiento de diálisis le cuesta al contribuyente 200.000 dólares anuales.

"Su condición médica representa un coste sustancial para el Estado", señala el gobernador al justificar el perdón. Ahí explica que a Gladys, de 36, solo se le suspenderá la sentencia con carácter indefinido y podrá abandonar la prisión si dona uno de sus riñones. Siempre fue la idea de la hermana. (...)

Barbour niega que su perdón esté motivado en este caso por cuestiones políticas. Justo este mes, el Gobernador fue acusado de hacer unas declaraciones "insensibles" desde el punto de vista racial, durante una entrevista publicada por la revista con The Weekly Standard . Sus asesores insisten que Jamie necesita ese trasplante, y que pensar otra cosa es "cínico". (...)

Los gobernadores suelen poner condiciones originales para liberar a los criminales antes de cumplir condena. Pero la de Barbour es la primera que envuelve la donación de un órgano. Decisión que está generando un intenso debate, tanto en el ámbito legal como ético. La compra venta de órganos está prohibida en EE UU, así como que estén forzados a donarlos." (El País, 31/12/2010)