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9/9/25

Se opone a Netanyahu un pequeño movimiento extraparlamentario, humano y valiente... Entre este puñado de personas y el malvado gobierno se encuentra el bando central... La gente de este bando se impacta con el destino de los delgados rehenes y los soldados muertos. Pero cuando escuchan informes de una horrible masacre en un hospital, bostezan, desinteresados... Son humanos y solidarios, pero solo de forma selectiva. No existe la moral a medias... Se preocupan por la vida de 20 rehenes, ignorando que su país mata a un promedio de 20 inocentes cada hora. Para ellos, la humanidad se detiene en los límites de la nacionalidad... ¿Cómo puede uno conmocionarse por el asesinato de la familia Bibas y no mostrar preocupación por los 1.000 recién nacidos y los 19.000 niños asesinados por las FDI, ni por los 40.000 huérfanos de Gaza? Algunos lo dicen abiertamente, Israel debe hacer todo lo posible por liberar a los rehenes, y entonces podrá volver a la guerra, el genocidio y la limpieza étnica. Lo principal es que los rehenes sean liberados. Esto no es moralidad ni humanidad. Es ultranacionalismo abyecto... Considerar a los seres humanos —niños, discapacitados, ancianos, mujeres y otras personas indefensas— como polvo, como personas cuyos asesinatos y hambrunas son legítimos, con propiedades sin valor y una dignidad inexistente, es ser como Netanyahu, Ben-Gvir y Smotrich. Al oponernos al mal absoluto, debemos apoyar la humanidad total, casi inexistente en Israel (Gideon Levy)

 "Israel está liderado por un gobierno cruel y un Primer Ministro despiadado como nunca antes. Las vidas humanas, ya sean gazatíes, rehenes o soldados, no le importan a este gobierno. Masacra a gazatíes y abandona a rehenes y soldados con la misma ecuanimidad.

Se opone un pequeño movimiento extraparlamentario, humano y valiente, que da el mismo valor a todas las vidas humanas.

Entre este puñado de personas y el malvado gobierno se encuentra el bando central. La mayoría lucha contra la creciente pérdida de humanidad y el engaño del gobierno. La gente de este bando se impacta con cada video, desconsolada por el destino de los delgados rehenes y los soldados muertos. Pero cuando escuchan informes de una horrible masacre en un hospital, bostezan, desinteresados.

Son mejores que el gobierno y sus partidarios. Son humanos y solidarios, pero solo de forma selectiva. No existe la moral a medias. Así como los dobles raseros no son moral, la moral a medias sí lo es. Es lo opuesto a la verdadera moral. Así es la gente de este bando. Se preocupan por la vida de 20 rehenes, ignorando que su país mata a un promedio de 20 inocentes cada hora.

Para ellos, la humanidad se detiene en los límites de la nacionalidad. No escatimarán esfuerzos para ayudar a un israelí, pero ignorarán desinteresadamente la difícil situación de un palestino, cuyo destino suele ser mucho peor.

Están indignados por la frialdad de Benjamin Netanyahu, pero la suya no es menos evidente. En cuanto a los palestinos, muestran la misma malicia y frialdad.

Es difícil comprender este fenómeno, que ha alcanzado su punto álgido durante la guerra en curso. ¿Cómo puede uno conmocionarse ante la imagen del rehén hambriento Evyatar David y encogerse de hombros, o incluso alegrarse, ante las matanzas que ocurren en las filas para recibir comida? ¿Cómo puede uno conmocionarse por el asesinato de la familia Bibas y no mostrar preocupación por los 1.000 recién nacidos y los 19.000 niños asesinados por las FDI, ni por los 40.000 huérfanos de Gaza?

¿Cómo podemos perder el sueño por los túneles de Hamás y, sin embargo, no mostrar interés en lo que sucede en los centros de detención de Sde Teiman o Meguido, para nuestra vergüenza? ¿Cómo es posible? ¿Cómo podemos esperar que la Cruz Roja visite a los rehenes, sabiendo que Israel impide tales visitas a miles de palestinos secuestrados?

Es natural y comprensible preocuparse ante todo por la propia gente. Pero mostrar total indiferencia hacia los miembros de la otra nación, que están siendo masacrados por decenas de miles, mientras su país es destruido ante nuestros ojos por nuestras propias manos, transforma a muchas de las buenas personas presentes en las manifestaciones de la Avenida Kaplan y la Plaza de los Hostage en inhumanos.

Para ellos, y algunos lo dicen abiertamente, Israel debe hacer todo lo posible por liberar a los rehenes, y entonces podrá volver a la guerra, el genocidio y la limpieza étnica. Lo principal es que los rehenes sean liberados. Esto no es moralidad ni humanidad. Es ultranacionalismo abyecto.

Considerar a los seres humanos —niños, discapacitados, ancianos, mujeres y otras personas indefensas— como polvo, como personas cuyos asesinatos y hambrunas son legítimos, con propiedades sin valor y una dignidad inexistente, es ser como Netanyahu, Ben-Gvir y Smotrich.

Al oponernos al mal absoluto, debemos apoyar la humanidad total, casi inexistente en Israel. El refugio moral de colgar una cinta amarilla en la puerta del coche y la aparente expresión de preocupación por los rehenes no es refugio ni moralidad. Incluso un extremista ultranacionalista y de mente vacía como el periodista Almog Boker, que sabe que "no hay inocentes en Gaza", quiere la liberación de los rehenes. Esto no lo hace menos ultranacionalista ni cobarde, ni por un instante.

La fuerza moral del movimiento de protesta es solo parcial debido a su naturaleza selectiva. Si fuera plenamente moral, haría de la lucha contra el Genocidio, junto con la campaña por la liberación de los rehenes, su principal preocupación. Esto no disminuiría su lucha; su validez moral solo se vería fortalecida. Las cifras son innegables: 20 rehenes vivos y más de 2 millones de palestinos cuyas vidas son un infierno. El corazón no puede evitar estar con ambos." 

( Gideon Levy, Jaque al neoliberalismo, 09/09/25, fuente Contropiano

15/3/24

Save the children: El genocidio israelí causa la "destrucción psicológica total" de los niños de Gaza... "Cinco meses de violencia, desplazamientos, hambre y enfermedades, sumados a casi 17 años de bloqueo, han causado un daño mental incalculable a los niños de Gaza"... Algunas madres y personal hospitalario que huyen de las bombas y las tropas invasoras israelíes se han visto obligados a abandonar a los recién nacidos y dejarlos morir solos

"Además de matar, mutilar y desplazar por la fuerza a cientos de miles de niños palestinos, el ataque genocida de Israel contra Gaza ha causado un tremendo daño psicológico a los niños de la asediada franja, según se detalla en un informe de Save the Children publicado el martes.

El informe de la organización benéfica, titulado Atrapados y marcados: The Compounding Mental Harm Inflicted on Palestinian Children in Gaza-examina cómo "cinco meses de violencia, desplazamiento, hambre y enfermedad, sumados a casi 17 años de bloqueo, han causado un daño mental implacable a los niños de Gaza".

"Los niños de Gaza están atravesando un periodo de conmoción y dolor a gran escala".

Jason Lee, director de Save the Children en el territorio palestino ocupado, afirmó en un comunicado que "es inaceptable que ningún niño tenga que enfrentarse a los horrores que han vivido los de Gaza. Mientras esquivan bombas y balas, huyen por calles sembradas de escombros y cadáveres, se ven obligados a dormir al aire libre y carecen de los alimentos básicos y el agua potable que necesitan para sobrevivir, los niños de Gaza atraviesan un periodo de conmoción y dolor a gran escala."

"Los niños de Gaza ya vivían con una angustia inimaginable tras 16 años de bloqueo y sucesivas escaladas de violencia", añadió Lee. "Esta guerra y las cicatrices físicas y mentales que está dejando en los niños está erosionando aún más su capacidad de recuperación".

Una madre de cuatro niños de entre 7 y 14 años declaró a Save the Children que "ni siquiera diría que su salud mental se ha deteriorado, sino que ha sido aniquilada. Una destrucción psicológica total".

Otra madre de Gaza dijo: "Nuestros hijos ya han vivido diferentes guerras. Ya carecían de resiliencia y ahora es muy difícil sobrellevar la situación. Los niños están asustados, enfadados y no pueden dejar de llorar. Incluso muchos adultos hacen lo mismo. Esto es demasiado para que lo afronten los adultos, y mucho más los niños".

Waseem, un padre, dijo que "los niños de aquí lo han visto todo. Han visto las bombas, las muertes, los cadáveres... ya no podemos seguir fingiendo con ellos. Ahora lo entienden y lo han visto todo. Ahora, mi hijo puede incluso decir qué tipos de explosivos están cayendo: puede oír la diferencia".

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Gaza es "el lugar más peligroso del mundo para ser niño", ya que más de 13.000 menores palestinos han muerto, y muchos miles más han resultado heridos, por los ataques israelíes, y cientos de miles de niños forman parte de los aproximadamente 2 millones de los 2,3 millones de habitantes de Gaza que se han visto desplazados a la fuerza por los bombardeos y la invasión de Israel.

Los jóvenes palestinos que sobreviven a las bombas y las balas de Israel se enfrentan a una enfermedad y un hambre galopantes que están matando no sólo a bebés y niños, sino también a adolescentes y ancianos, mientras soldados y civiles israelíes siguen impidiendo la entrada en Gaza de ayuda vital. Los expertos de la ONU afirman que la inanición forzada de los gazatíes por parte de Israel es un acto genocida del tipo que se ordenó a Israel que impidiera en el fallo preliminar de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 26 de enero en respuesta a las acusaciones de genocidio israelí dirigidas por Sudáfrica.

Muchos niños palestinos supervivientes han perdido a uno o ambos progenitores. Algunos han perdido familias enteras. Incluso se ha acuñado un nuevo acrónimo para describir a algunos de estos huérfanos: WCNSF, o "niño herido, sin familia superviviente".

Alrededor de 1.000 de esas heridas requirieron la amputación de uno o más miembros del niño. Debido a la falta de medicamentos provocada por el asedio israelí, muchos pequeños han sido amputados sin anestesia. Los gritos y las plegarias llenan el aire de los quirófanos improvisados, ya que la implacable embestida de Israel ha arrasado los hospitales, las clínicas y la infraestructura sanitaria de Gaza.

A veces, incluso las historias de supervivientes tienen finales trágicos, como en el caso de Dunia Abu Mohsen, una niña de 12 años que primero perdió una de sus piernas, a sus padres y a dos hermanos en un ataque aéreo israelí, y después la vida cuando un tanque de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) disparó un proyectil contra el hospital en el que se recuperaba. O Kareem Abu Zaid, de 2 años, que sobrevivió a tres ataques aéreos israelíes distintos que mataron a familiares cercanos, incluidas su madre y su hermana, antes de morir en un cuarto ataque de las FDI.

El Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, ha documentado numerosos casos de ejecuciones sumarias de civiles por parte de tropas israelíes, entre ellos mujeres y niños. El grupo también acusa a los invasores israelíes de secuestrar a niños palestinos y trasladarlos a la fuerza desde Gaza.

Por su parte, los expertos de la ONU han instado a que se investiguen los informes según los cuales las tropas israelíes han detenido arbitrariamente, abusado sexualmente y ejecutado a mujeres y niñas palestinas en Gaza.

El informe de Save the Children también señala el trauma sufrido por padres y cuidadores.

"La angustia emocional de esquivar bombas y balas, de perder a seres queridos, de verse obligados a huir por calles llenas de escombros y cadáveres, y de despertarse cada mañana sin saber si podrán comer, ha dejado a los padres y cuidadores cada vez más incapacitados para hacer frente a la situación", afirma la organización. "El apoyo, los servicios y las herramientas que necesitan para cuidar de sus hijos están cada vez más lejos de su alcance".

Las madres embarazadas lo han pasado especialmente mal, ya que a menudo se han visto obligadas a dar a luz en tiendas de campaña, calles e incluso aseos públicos debido a la destrucción de viviendas e instalaciones sanitarias por parte de Israel. Algunas madres y personal hospitalario que huyen de las bombas y las tropas invasoras israelíes se han visto obligados a abandonar a los recién nacidos a morir solos y en descomposición..

Dos madres han muerto cada hora desde el comienzo del genocidio, según estimó ONU Mujeres en enero.

La infraestructura de salud mental de Gaza también ha sido devastada por la embestida israelí en un momento en que alrededor de la mitad de los 1,1 millones de niños del enclave necesitan apoyo psicológico.

Save the Children instó a un alto el fuego y a la "aplicación efectiva de las medidas provisionales de la CIJ", así como a que Israel permita el libre flujo de ayuda a Gaza para evitar muertes por inanición y enfermedades.

"Todavía hay esperanza de que, con el apoyo adecuado, esto pueda revertirse", subrayó Lee. "A lo largo de la infancia, hay ventanas críticas de oportunidad para abordar el impacto del conflicto. Pero nada de esto es posible sin un alto el fuego inmediato y definitivo y un acceso seguro y sin restricciones a la ayuda para que los trabajadores humanitarios puedan proporcionar el apoyo crítico necesario."

( Brett Wilkins , ScheerPost, 15/03/24, traducción DEEPL, enlaces en el original, fuente Common Dreams)

21/2/24

Israel mata por hambre en Gaza

 "Todo el mundo en Gaza pasa hambre. Alrededor de 2,2 millones de personas sobreviven día a día con casi nada y se quedan sin comer de manera rutinaria. La búsqueda desesperada de alimentos es permanente y por lo general infructuosa, lo que deja a toda la población –incluidos bebés, niños, niñas, mujeres embarazadas o lactantes y ancianos– expuesta al hambre.

La Franja de Gaza ya estaba inmersa en una crisis humanitaria antes de la guerra debido principalmente a los 17 años de bloqueo israelí. Alrededor del 80% de la población ya dependía de la ayuda humanitaria. Un 44% de los hogares sufría inseguridad alimentaria y otro 16% corría el riesgo de padecerla. Habida cuenta de este punto de partida resulta evidente por qué Gaza se ha sumido tan rápidamente en situación de catástrofe.

El 21 de diciembre de 2023 el Comité de Revisión de la Hambruna (FRC, por sus siglas en inglés) de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés) publicó un informe sobre la situación en Gaza. El FRC, integrado por expertos y expertas independientes, utiliza la clasificación internacionalmente aceptada de los niveles de inseguridad alimentaria, siendo el más grave la Fase 5 – Catástrofe/Hambre. Según este método, a partir de la Fase 3 – Crisis o peor, se requiere una intervención urgente para proteger a la población.

El informe del FRC está basado en la información recogida en la Franja de Gaza entre el 24 de noviembre y el 7 de diciembre de 2023. El comité ha hallado que durante este periodo, en cuatro de cada cinco unidades familiares del norte de Gaza y en la mitad de las familias de desplazados internos del sur, los residentes pasaron días enteros sin comer y muchos se saltaron comidas para poder alimentar a sus hijos e hijas. Alrededor del 93% de la población de Gaza –unos 2,08 millones de personas– sufría inseguridad alimentaria severa en la fase 3 o superior, y más del 15% –378.000 personas– se encontraba ya en la fase 5 – Catástrofe/Hambre.

El informe prevé igualmente que para el 7 de febrero de 2024 toda la población de la Franja de Gaza estará en la fase 3 o peor. Se calcula que al menos uno de cada cuatro residentes –más de 500.000 personas– se encontrará en la fase 5, haciendo frente a una escasez extrema de alimentos, hambre y agotamiento. Según el informe, de persistir las actuales condiciones, existe un riesgo elevado de que en un plazo de seis meses se declare la hambruna en toda la Franja de Gaza. Dicha situación se produce cuando el 20% de las unidades familiares alcanza la fase 5, cuando el 30% de los niños y niñas sufren desnutrición aguda y cuando mueren de hambre cada día dos adultos o cuatro niños o niñas de cada 10.000.

Asimismo una encuesta de UNICEF del 26 de diciembre de 2023 ha revelado que un número cada vez mayor de niños y niñas no satisface sus necesidades nutricionales básicas. Alrededor del 90% de los menores de dos años en Gaza únicamente consumen alimentos de dos grupos o menos. En una encuesta realizada dos semanas antes, la cifra era del 80%. La nutrición de las mujeres embarazadas y lactantes también se ha visto gravemente comprometida: el 25% sólo consume un tipo de alimento, y casi el 65% sólo dos.

Esta realidad no es consecuencia de la guerra sino el resultado directo de la política manifiesta de Israel. Los residentes dependen ahora totalmente del suministro de alimentos procedentes del exterior de Gaza, pues ya no pueden producir casi ningún alimento por sí mismos. La mayoría de los campos cultivados han sido destruidos, y en todo caso el acceso a zonas abiertas durante la guerra es peligroso. Panaderías, fábricas y almacenes de alimentos han sido bombardeados o cerrados por falta de suministros básicos, combustible y electricidad. Las reservas de las casas particulares, tiendas y almacenes se han agotado hace tiempo. En estas condiciones, las redes de apoyo familiar y social que al principio de la guerra proporcionaban asistencia a los residentes también han colapsado.

Sin embargo, Israel niega deliberadamente la entrada en Gaza de alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de la población. Sólo permite la entrada de una fracción de la cantidad de alimentos que entraba antes de la guerra, e impone limitaciones en los tipos de productos, en cómo se introducen y en cómo se distribuyen dentro de Gaza.

Por ejemplo, casi todas las mercancías entran por el paso fronterizo de Rafah, un paso de pasajeros que no está equipado para grandes transportes comerciales, lo que limita el número de camiones que pueden acceder y crea un cuello de botella. Aunque Israel ha permitido recientemente la entrada de camiones también por el paso de Kerem Shalom, diseñado para el transporte comercial, se trata de una medida simbólica que no ha aliviado las dificultades. Además, Israel obliga a las organizaciones asistenciales a adquirir los alimentos en Egipto y les impide comprarlos en Israel, lo que permitiría transferir las mercancías de manera más eficaz y rápida. Israel también prohíbe al sector privado de Gaza comprar alimentos, lo que podría aumentar significativamente el suministro.

Bajo las condiciones actuales las organizaciones asistenciales tienen serias dificultades para operar, y la mayor parte de la limitada ayuda que se permite entrar se queda en Rafah en lugar de llegar a los residentes de toda la Franja. Martin Griffiths, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia de la ONU, ha enumerado las razones por las que la ayuda no se puede distribuir eficazmente. Entre otras señala que los camiones se inspeccionan varias veces antes de que Israel les permita el acceso a Gaza, e incluso entonces se forman largas colas debido a las condiciones del paso fronterizo de Rafah. Los pocos alimentos que llegan son muy difíciles de distribuir debido a los bombardeos constantes, a las carreteras destruidas, a los frecuentes cortes de comunicaciones y a que los refugios están desbordados por los cientos de miles de desplazados internos que se hacinan en zonas cada vez más pequeñas.

Israel puede cambiar esta realidad si quiere. Las imágenes de niños y niñas mendigando comida, de gente haciendo largas colas para recibir míseras limosnas y de residentes hambrientos cargando contra los camiones de ayuda son ya inadmisibles. El horror crece por momentos y el peligro de hambruna es real. Aun así Israel mantiene su política.

Cambiar dicha política no es sólo una obligación moral. Permitir la entrada de alimentos en la Franja de Gaza no es un acto de benevolencia sino una obligación positiva en virtud del derecho internacional humanitario: la inanición como método de guerra está prohibida, y cuando una población civil carece de lo necesario para sobrevivir, las partes en conflicto tienen la obligación positiva de permitir el paso rápido y sin trabas de la ayuda humanitaria, incluidos los alimentos. Estas dos normas se consideran derecho consuetudinario y su violación constituye un crimen de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional."                (Viento Sur, 11/01/24; fuente B'TSELEM)

16/2/24

Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio, sobre la retirada de fondos a UNRWA: “[Esta retirada de fondos] representa un giro por parte de varios países desde una posible complicidad en genocidio hasta la participación directa en una hambruna diseñada. Es un ataque a lo que queda de seguridad personal, libertad, salud y dignidad en Palestina... esta acción equivale a una mayor participación en el genocidio en curso de palestinos en Gaza... sugiere la intención de destruir, total o parcialmente, al pueblo palestino, mediante la destrucción de la balsa salvavidas proporcionada por la UNRWA... Nos preocupa que esta acción, programada de tal modo, sea una represalia contra la orden de medidas preventivas a Israel adoptada por la Corte Internacional de Justicia"

 "La retirada de fondos a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) por varios países sigue generando preocupación y reacciones en el ámbito de los derechos humanos. La decisión, impulsada por Estados Unidos y seguida por otras naciones aliadas, fue anunciada el mismo día en el que la Corte Internacional de Justicia establecía que hay “pruebas plausibles” para investigar a Israel por genocidio en Gaza y ordenaba medidas cautelares al Gobierno de Netanyahu, que debe cumplir en el plazo de un mes.

Han pasado dos semanas desde entonces. El Ejército israelí no ha detenido sus ataques sobre Gaza, ha asediado hospitales, bombardeado viviendas y edificios públicos, matado a otros mil palestinos y mantenido un contexto que facilita el hambre y las enfermedades.

A ello se suma la suspensión de la financiación a la UNRWA por parte de dieciocho países, lo que supone más del 60% del presupuesto de la principal agencia de la ONU en Gaza, que facilita alimentación, educación y refugio. Su comisionado general, Philippe Lazzarini, ha advertido de que esta retirada de fondos puede llevarla “a un riesgo de colapso”.

Este jueves el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ha denunciado que Israel está destruyendo “todos los edificios en Gaza dentro del radio de un kilómetro de la valla” que separa este territorio de Israel. “La destrucción generalizada de bienes, no justificada por necesidades militares, y ejecutada de forma ilegal y sin motivo, constituye una grave violación de la Convención de Ginebra y un crimen de guerra”, ha añadido.

El comunicado

En este contexto se enmarca el contundente comunicado emitido por el Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio, que lleva el nombre del abogado judío polaco Raphael Lemkin, padre del término y concepto de genocidio. En él se advierte de que la retirada de fondos a la UNRWA viola en sí misma el fallo provisional de la Corte Internacional de Justicia y opera en sentido contrario a las medidas cautelares emitidas por este tribunal.

Además, señala que “la amenaza” de suspender dicha financiación supone “una grave escalada”, facilita “que se propaguen actos genocidas” en Gaza y “sugiere la intención de destruir, total o parcialmente, al pueblo palestino, mediante la destrucción de la balsa salvavidas proporcionada por la UNRWA”.

Algunos de los párrafos del comunicado son especialmente duros, como este: “[Esta retirada de fondos] representa un giro por parte de varios países desde una posible complicidad en genocidio hasta la participación directa en una hambruna diseñada. Es un ataque a lo que queda de seguridad personal, libertad, salud y dignidad en Palestina”.

Una represalia

Los letrados, los expertos en genocidio y en derecho internacional que integran esta organización se unen de este modo a lo que consideran “un creciente consenso de profesionales del derecho internacional y estudiosos del genocidio” que señalan que “esta acción equivale a una mayor participación en el genocidio en curso de palestinos en Gaza”.

“Nos preocupa que esta acción, programada de tal modo, sea una represalia contra la orden de medidas preventivas a Israel adoptada por la Corte Internacional de Justicia”, advierten.

Del mismo modo se ha pronunciado el abogado y director de Human Rights Watch hasta 2022, Keneth Roth, quien señala que “parte de la vendetta de Netanyahu contra la UNRWA puede deberse a que la Corte Internacional de Justicia citó extensamente a su jefe en su fallo, en el que estableció que es creíble que Israel esté cometiendo genocidio en Gaza”.

La misma denuncia desde otras voces

En el mismo sentido que el Instituto Lemkin, el abogado y profesor de derecho internacional Francis Boyle –el primero que ganó un caso de protección por genocidio (Bosnia)– ha denunciado que la ayuda militar a Israel puede constituir complicidad en genocidio y que la retirada de fondos a la UNRWA añade una “violación directa del artículo 2(c) de la Convención de Genocidio: ‘Infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial’”.

La relatora de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, también ha indicado que esta retirada de fondos a la UNRWA supone un castigo colectivo y una probable violación de la Convención sobre Genocidio. Una posición similar defiende el profesor Alonso Gurmendi Dunkelberg, experto en derecho internacional de la Universidad de Oxford, quien considera que las amenazas a la financiación se han convertido en parte del crucial “debate de intenciones” con respecto a la aplicación de la Convención sobre Genocidio en las políticas de Israel en Gaza.

Otra voz en la misma línea es la de Christopher Gunness, portavoz de UNRWA entre 2007 y 2019, quien advierte que esta retirada de fondos constituye “una violación de la ley internacional, de las medidas cautelares de la Corte Internacional de Justicia y de la Convención sobre Genocidio; será devastador para Gaza”.

La acusación, la reacción y la investigación

Las naciones que han retirado su financiación a la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos son Estados Unidos, Alemania, Australia, Austria, Canadá, Estonia, Finlandia, Francia, Islandia, Italia, Japón, Países Bajos, Rumania, Suiza y Reino Unido. Justifican su decisión en base a las acusaciones presentadas por el Gobierno de Netanyahu, que afirma que doce trabajadores de UNRWA –de los 30.000 con los que cuenta, 13.000 de ellos en Gaza– habrían participado en los atentados de Hamás del 7 de octubre.

Hasta la fecha, las presuntas pruebas de esas acusaciones no se han hecho públicas. Tampoco los medios de comunicación han tenido acceso a ellas. Las cadenas británicas Sky News y Channel 4, así como el diario Financial Times, sí han conseguido obtener en exclusiva el informe israelí que contiene las acusaciones. Sky News señala que dicho informe no contiene pruebas y que varias de las acusaciones ni siquiera vinculan a la UNRWA. Del mismo modo ha informado Channel 4.

El periódico Financial Times ha señalado que “la evaluación de inteligencia, a la que ha tenido acceso el Financial Times, no proporciona ninguna prueba que respalde las afirmaciones”. Lindsey Hilsum, editora de Channel 4 News International, ha formulado públicamente la siguiente pregunta: “¿Por qué los donantes, incluido Reino Unido, retiraron la financiación tras acusaciones tan endebles y no probadas antes de una investigación?”.

A pesar de no tener acceso a las presuntas pruebas, UNRWA reaccionó de forma inmediata y despidió a nueve de estos doce trabajadores. De los tres restantes, dos están muertos y un tercero no ha podido ser identificado aún. Además, Naciones Unidas ha encargado una investigación independiente y exhaustiva para esclarecer los hechos.

La directora de comunicación de UNRWA, Juliette Touma, ha explicado que en mayo, como cada año, la agencia entregó a Israel un listado con los nombres de todo el equipo de empleados, para que los servicios de inteligencia los supervisara. El Gobierno israelí no ofreció respuesta ni puso objeción alguna.

Sobre las consecuencias de la retirada de fondos, ha confesado que “no esperábamos la suspensión por parte de tantos donantes. Solo en las primeras 24 horas se retiraron nueve países, en medio de la guerra. Si esto no se revierte, a finales de febrero o principios de marzo tendremos que suspender el trabajo”.

Varios países que han anunciado su retirada de fondos admiten que no han tenido acceso a “todos los hechos”. “¿Cuán irresponsable puede ser el Gobierno australiano?”, se preguntaba este jueves el abogado Keneth Roth. “Suspendió la financiación de la UNRWA, acelerando la hambruna de los civiles palestinos, aunque ‘no tenía todos los hechos’. Sí sabía que la UNRWA inmediatamente despidió e investigó a los presuntos infractores”.

La celeridad de EEUU –y de otros países– para retirar los fondos a la principal agencia de la ONU en Gaza contrasta con su negativa a paralizar su financiación militar al Ejército israelí y su apoyo diplomático al Gobierno ultraderechista de Netanyahu, a pesar de las medidas cautelares ordenadas por la Corte Internacional de Justicia, y de que ésta haya establecido que existen pruebas verosímiles de genocidio en curso en Gaza.

El Instituto Lemkin lamenta que, lejos de empujar a Israel para que cumpla, parte de la comunidad internacional occidental esté operando en sentido contrario. La correlación de fuerzas en el escenario global sigue dificultando la defensa de los derechos de los palestinos e, incluso, en algunos espacios la estigmatiza y criminaliza.

Juristas, expertos en genocidio, organizaciones de derechos humanos y de ayuda humanitaria, así como algunos Estados –encabezados por Sudáfrica–, buscan caminos y vericuetos posibles para salvar vidas y prevenir más matanza en Gaza, cuando ya hay más de 27.000 palestinos muertos, 69.000 heridos, miles de desaparecidos y más de un millón y medio de desplazados, según datos de la ONU.

El hambre como arma de guerra

Uno de los puntos más desarrollados por el Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio incide en el peligro de perpetuar y empeorar el contexto de hambruna que sufre Gaza.

“Más allá de las muertes por bombardeos, disparos de francotiradores, guerra química y armamento autónomo, el hambre domina la Franja de Gaza. Esto no es único: convertir el hambre en un arma está previsto específicamente por la Convención sobre Genocidio como método e indicador del crimen de genocidio”.

En sólo tres meses el deterioro en Gaza se ha multiplicado hasta tal punto que actualmente el 80% de la población mundial en riesgo de muerte por hambre se encuentra en la Franja. El economista jefe del Programa Mundial de Alimento de Naciones Unidas ha señalado que “nunca en mi vida había visto algo así en términos de gravedad, escala y velocidad”, y el experto en derecho internacional de la Universidad de Tel Aviv, Aeyel Gross, ha advertido de que la UNRWA debe ser “apoyada” y no “desfinanciada”.

Varias organizaciones, como Human Rights Watch, también alertan de que el hambre se está usando como arma de guerra en Gaza. Sobre ello, el Instituto Lemkin denuncia que “durante un período de hambruna, implementar una cancelación permanente o una pausa en la financiación pone a los Estados con fondos previamente comprometidos en una situación potencial de violación de la Convención sobre Genocidio”.

En su comunicado menciona pronunciamientos similares, como los de Noruega, que ha indicado que continuará proporcionando fondos a la agencia de la ONU en Gaza con el fin de “salvar vidas y salvaguardar las necesidades básicas y derechos; la UNRWA es la columna vertebral de los esfuerzos humanitarios en Gaza”. España se ha posicionado del mismo modo, manteniendo e incluso incrementando su financiación.

También dedica unas líneas a los medios de comunicación, lamentando que muchos no hayan “reaccionado con alarma a estas amenazas” de retirar los fondos, e insta “a periodistas y editores a que informen de forma sólida de las dimensiones humanitarias y legales que supone esta retención de ayuda humanitaria a los palestinos”.

La tortura

Hace unas semanas la antigua funcionaria del Ministerio de Exteriores israelí, Noga Arbell, instó al Gobierno de Netanyahu a tomar medidas para debilitar a la UNRWA, afirmando que “será imposible ganar la guerra si no destruimos la UNRWA, y esta destrucción debe comenzar de inmediato”. Poco antes, en el mes de diciembre, la prensa israelí se había hecho eco de un plan del Ejecutivo de Tel Aviv para deshacerse de la agencia de la ONU, cuya primera fase consistiría, precisamente, en vincularla con Hamás.

“Poco después de los comentarios de Arbell, la Agencia de Seguridad de Israel (el Shin Bet) anunció sus acusaciones contra el personal de la UNRWA”, relata el Instituto Lemkin. Según medios de comunicación israelíes, tales afirmaciones se basaron en gran parte en confesiones extraídas a través de interrogatorios a prisioneros palestinos.

El Instituto para la Prevención del Genocidio recuerda que “Israel tortura habitualmente a los presos palestinos, un método que se ha demostrado que produce información falsa y poco confiable. Tras los ataques del 7 de octubre, de hecho, el Gobierno israelí adoptó y renovó varias medidas para legalizar una política de internamiento e institucionalizar la tortura a los detenidos. (…) Antes de estas medidas, el Shin Bet era conocido incluso dentro de Israel por buscar confesiones falsas bajo tortura”.

Asimismo, solicita que “los Estados que han optado por suspender la financiación a la UNRWA comprendan las condiciones de interrogatorio en Israel. Según el derecho internacional, las confesiones obtenidas mediante tortura no pueden contarse como pruebas”.

Por lo demás, hace también referencia a la credibilidad de las acusaciones, recordando el informe Brom, elaborado en su día para el Centro Jaffee de Estudios Estratégicos de la Universidad de Tel Aviv. En él, el general de brigada israelí Shlomo Brom concluyó que “los organismos gubernamentales manipularon falsamente información de inteligencia para obtener apoyo” para impulsar la invasión de Irak, debido a “las relaciones entre la Inteligencia [israelí] y los altos responsables de la toma de decisiones”.

El informe Brom mostró que cuando se preparaba la invasión de Irak se presentó una “evaluación exagerada”, “impulsada por una imagen de inteligencia que fue manipulada”. El Instituto Lemkin advierte del peligro de una dinámica similar en la actualidad. “Una prisa por emitir juicios, en lugar de una confianza en el protocolo y en una investigación metódica, puede resultar en un error con consecuencias letales”, alerta.

Por último, resalta que “Israel ha violado sistemáticamente la seguridad y la santidad del estatuto de refugiado en la región. Tomar medidas contra la UNRWA en su conjunto representa una intensificación de las acciones contra los refugiados palestinos”.

Quedan dos semanas para que se cumpla el plazo otorgado por la Corte Internacional de Justicia a Israel. El Gobierno de Netanyahu tendrá entonces que mostrar que ha cumplido las medidas cautelares ordenadas por el máximo tribunal de la ONU. Éstas ordenan que Tel Aviv facilite la llegada a Gaza de toda la ayuda humanitaria necesaria y que adopte “todas las medidas a su alcance” para evitar “matar a miembros de un grupo”, causarles daños físicos o mentales e infligirles “deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física total o parcial”.

En los circuitos defensores de la ley internacional y los derechos humanos se advierte de que las víctimas mortales y los heridos acumulados en estos últimos quince días en Gaza, la destrucción de más viviendas e infraestructuras y el desplazamiento forzado, junto con la retirada coordinada de fondos a UNRWA, no contribuyen a ejecutar los objetivos establecidos."                     (Olga Rodríguez  , eldiario.es, 8 de febrero de 2024)

12/11/23

Israel usa el hambre como arma de guerra contra los civiles de Gaza... Han sido destruidas de manera deliberada instalaciones esenciales para satisfacer las necesidades materiales básicas de la población y garantizar su supervivencia... El gobierno israelí mantiene el “bloqueo total” a Gaza, que incluye impedir la llegada de alimentos, agua y combustible, utilizando como herramienta de sometimiento las terribles condiciones de vida en la Franja, que han alcanzado niveles catastróficos

 "El gobierno israelí mantiene por quinta semana consecutiva el “bloqueo total” a Gaza, que incluye impedir la llegada de alimentos, agua y combustible, utilizando como herramienta de sometimiento las terribles condiciones de vida en la Franja, que han alcanzado niveles catastróficos.

 Israel controla tanto el espacio aéreo sobre la región como su costa, e impone restricciones a la ayuda humanitaria que ingresa por sus cruces fronterizos. Debido a estas medidas arbitrarias, la población civil gazatí está sufriendo una catástrofe humanitaria sin precedentes. El sistema sanitario se ha hundido, el sistema de transportes está interrumpido y los suministros de alimentos y agua se han cortado. 

Han sido destruidas de manera deliberada instalaciones esenciales para satisfacer las necesidades materiales básicas de la población y garantizar su supervivencia, como panaderías o negocios de venta de combustible. Tras los cortes en el suministro eléctrico, el único molino de trigo en la Franja ha dejado de funcionar.

Los intensos ataques aéreos israelíes provocaron cortes de electricidad que han afectado al suministro de alimentos. Se han perdido las cosechas en 15.000 granjas y 10.000 ganaderos han dejado de recibir alimentos adecuados, lo que está ocasionando la pérdida de muchos animales. Asimismo, Oxfam asegura que a varios cientos de personas que dependen de la pesca se les ha impedido el acceso al mar.

Además, Israel obstaculiza la llegada de ayuda humanitaria para rescatar a Gaza de la inminente catástrofe, empleando la hambruna como arma en su guerra contra civiles inocentes.

“Obtener agua y pan se ha convertido en parte del sufrimiento diario tras el ataque israelí”, dijo Ahmed Masoud, de 22 años, un desplazado en las escuelas de UNRWA, “hay cientos de personas esperando en fila durante horas para conseguir pan frente a las panaderías”. 

En esta situación de destrucción generalizada, inseguridad y escasez de combustible, el Programa Mundial de Alimentos estima que las existencias actuales de productos alimenticios básicos solo serán suficientes para no más de cuatro días antes de agotarse.

“El pan se ha encarecido y nos vemos obligados a subsistir: comemos lo justo para no morir de hambre y sobrevivir un día más. Los adultos podemos soportarlo, pero, ¿cómo va a padecer este sufrimiento un niño de dos años?”, se pregunta Medhat Jarada, de 48 años, residente de Gaza.

Las Naciones Unidas alertan de que solo el 2% de los alimentos que se envían a la Franja de Gaza han entrado desde que las fuerzas de ocupación iniciaron el asedio total. No se ha permitido la entrada de ningún producto alimenticio comercial. "                (Mahmoud Mushtaha   , Ciudad de Gaza , CTXT, 5/11/2023)

19/10/23

Una rave junto al campo de concentración, es la expresión grosera que define de manera precisa el conflicto entre Palestina e Israel... Una sociedad que asume con normalidad realizar una fiesta al lado de un campo de concentración es un ejemplo perfecto de la banalidad del mal... otro, era la atracción turística para judíos de todo el mundo, llamada 'Gaza border experience', en el que se llevaba a los turistas a hacerse fotos junto a la valla. Incluso los llevaban a pasear en carritos de golf junto a los tanques que patrullan el área de exclusión manteniendo a los gazatíes entre la valla y el mar. Una experiencia completa (Antonio Maestre)

 "A solo tres kilómetros de la frontera del mayor campo de concentración de la historia contemporánea, que es Gaza, se estaba produciendo este sábado un festival de música por la paz. Lo sabemos porque fueron uno de los objetivos principales de los terroristas de Hamás cuando realizaron su incursión en Israel asesinando a muchos de sus participantes. El horror llegó a la fiesta y nadie merecía ese final porque, como dice la periodista israelí Amira Hass, el derramamiento de sangre no sabe de fronteras. Esa rave es una expresión grosera que define de manera precisa el conflicto entre Palestina e Israel. Una concreción inmoral que ayuda a comprender la relación de occidente con el sufrimiento del pueblo palestino. Una sociedad que asume con normalidad realizar una fiesta al lado de un campo de concentración es que ha metabolizado aquello que sufrió, la banalidad del mal.

La guerra es sucia, dura y cruel. Sobre todo, es injusta. Los terroristas de Hamás no preguntaron a quien asesinaron sus opiniones políticas, del mismo modo que un soldado israelí no discriminaría a Juan Soto Ivars por verle ese pelito si se cruzara con él en una calle de Gaza en medio de una redada. Sí, iba a darse cuenta de lo que iba a ser una cancelación de verdad, porque estos canallitas se creen que los defensores del orden y la seguridad no iban a sufrir la represión de las fuerzas del orden si les pillara alguna vez en la calle haciendo su trabajo. Se piensan que solo mueren bajo esas premisas los "buenistas" de izquierdas.

Israel comenzó un proceso de limpieza étnica en 1948 que dura hasta nuestros días. Lo que Ilan Pappe llama genocidio permanente. No hay una sola piedra, pueblo, villa o suceso que haya sucedido hoy y que no tenga su representación en un conflicto centenario para ayudar a comprender por qué una milicia como Hamás entra a realizar un ataque tan brutal como hizo el sábado. Una de las ciudades atacadas por Hamás fue Sederot, una ciudad de Israel que se encuentra a 1 km de la franja de Gaza. Esta ciudad antes fue una aldea palestina que sufrió el proceso de limpieza étnica en 1948. Donde ahora está la ciudad israelí de Sederot hubo un tiempo en el que estuvo la aldea palestina de Najd. Un pequeño asentamiento que la Brigada Negev arrasó en 1948 y de la que expulsó a sus 719 habitantes a los los campos de refugiados donde ahora se encuentra la Franja de Gaza. Uno de esos campos de refugiados es el de Jabalia, que ha sido bombardeado en represalia por las fuerzas aéreas de Israel, porque los campos de refugiados que surgieron de la limpieza étnica de 1948 ahora son ciudades bombardeadas por los mismos que los provocaron continuando ese proceso genocida.

 Ese proceso de expulsión de los palestinos de multitud de aldeas que ahora ocupan colonias y pueblos israelíes es el que permite realizar una rave a tres kilómetros de la valla que separa Gaza de Israel. No solo hacen fiestas, en el kibutz de Kfar Azar, que fue uno de los arrasados por los terroristas de Hamás y de donde salió la noticia falsa de los 40 bebés decapitados, había una atracción turística para judíos de todo el mundo. Lo llamaban 'Gaza border experience' y en el espectáculo se llevaba a los turistas a hacerse fotos junto a la valla que mantiene encerrados en un campo de concentración a más de 2 millones de personas, incluso los llevaban a pasear en carritos de golf junto a los tanques que patrullan el área de exclusión manteniendo a los gazatíes entre la valla y el mar. Una experiencia completa.

Uno de los problemas fundamentales del conflicto es la humillación sistemática a la que Israel y una buena parte importante de su población, sobre todo los colonos, han sometido a los ciudadanos de Gaza y Cisjordania hasta convertirlo en un zoo y un espectáculo a donde llevar a sionistas de todo el mundo como si fuera un parque temático. Es normal tener esa apreciación del pueblo palestino cuando el ministro de Defensa Yoav Gallant avisó a la población civil de que los trataría como animales. Estos días hemos visto a analistas en España diciendo que el ataque terrorista de Hamás no se puede mirar como una parte más del conflicto, como si pudiéramos extirpar 50 años de ocupación, represión, asesinatos y crueldad para entender por qué unas milicias entran con parapentes desde Gaza a asesinar a todo aquel que se encuentran por su camino. Es una buena manera de limpiar sus conciencias para no reconocer que durante años han mirado para otro lado cuando Israel cometía crímenes de guerra contra la población civil y así evitar reconocer que tiene una concepción racista del dolor. Un niño israelí les duele, uno palestino es escoria desechable.

Es comprensible adoptar esta posición para poder vivir consigo mismo, lo entiendo, son los mismos que están defendiendo de manera radical el derecho de Ucrania a expulsar de su territorio al invasor ruso. Un derecho a la defensa que comparto y he defendido. Pero la hemiplegia moral que no se alcanza bien a comprender es aquella que impide aplicar ese mismo principio a la población palestina contra Israel. No se puede equiparar a Hamás con Palestina, dicen para lavar sus complejos, sin entender que Hamás es una expresión radicalizada de la humillación sistemática que Israel comete sobre Palestina. Los crímenes de guerra de Hamás son una creación sionista, lo son porque los niños gazatíes no tienen otra salida que resistir ante el invasor de cualquier modo posible, los violentos también, aunque no sean los únicos. Los palestinos también fueron masacrados en su marcha pacífica a la frontera en 2018. ¿Lo recuerdan? Nada, qué van a recordar.

Los palestinos son un pueblo entrañable que merece toda nuestra defensa solo cuando asumen de manera pasiva el martirio de décadas de opresión de Israel, si mueren, si son masacrados, si se mantienen quietos en su campo de concentración merecen todo nuestro respeto. No haremos nada por ellos, no levantaremos la voz contra Israel, no denunciaremos sus crímenes de guerra, pero les reconoceremos la legitimidad de su sufrimiento. Mientras sigan sufriendo. Pero si resisten, si se rebelan, si se atreven a devolver solo una parte ínfima del dolor que les causamos, entonces solo serán unos terroristas que merecen ser arrasados y aniquilados."                    (Antonio Maestre, blog, 11/10/23)

10/8/22

¿Está realizando Israel un nuevo 'experimento' con seres humanos en Gaza?Imagínense un campo de concentración con dos millones de personas, sin posibilidad de salir. Piensen en unos carceleros que entre otros objetivos estudian el comportamiento humano en situaciones al límite y para ello recurren al uso cotidiano del terror, la tortura y aislamientos durante un largo periodo de tiempo; privación de alimentos y medicamentos; derruir las viviendas (teniendo en cuenta que el ser humano es madriguera), destruir el resultado de su durísimo trabajo (aplicando una 'Ecocidia' sistemática y arrancando unos 2.000.000 de árboles frutales después de golpear y asesinar a decenas de mujeres y hombres campesinos); impedir que reciban agua y luz suficientes, que trabajen, que tengan ocio, que se relajen sometiéndoles a diferentes grados de estrés... A estos experimentos iniciados hace 10 años en Gaza, como en un macabro Reality Show, los israelíes han añadido uno nueva prueba: simular la Edad de Piedra, cortándoles las horas de electricidad de 7 a 2,5 horas al día, para ver cómo conservarán los bancos de sangre o como se mantendrán con vida los recién nacidos en las incubadoras, los enfermos de cáncer o los pacientes en diálisis... El bloqueo significa que los soldados de ocupación impidieran a Rula Ashtiya, a punto de dar a luz, y su marido el paso para llegar a un ambulatorio. Dio a luz tirada en el suelo y ante las miradas indecentes de aquellos hombres armados. El bebé murió y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos... El proyecto de Gran Israel pretende "fabricar" palestinos enfermos, mutilados, analfabetos, incapaces en el presente y futuro a proteger sus derechos sobre su tierra

 "Imagínense un campo de concentración con dos millones de personas, sin posibilidad de salir. Piensen en unos carceleros que entre otros objetivos estudian el comportamiento humano en situaciones al límite y para ello recurren al uso cotidiano del terror, la tortura y aislamientos durante un largo periodo de tiempo; privación de alimentos y medicamentos; derruir las viviendas (teniendo en cuenta que el ser humano es madriguera), destruir el resultado de su durísimo trabajo (aplicando una 'Ecocidia' sistemática y arrancando unos 2.000.000 de árboles frutales después de golpear y asesinar a decenas de mujeres y hombres campesinos); impedir que reciban agua y luz suficientes, que trabajen, que tengan ocio, que se relajen sometiéndoles a diferentes grados de estrés; lanzarles toneladas de bombas, misiles y sustancias químicas como el fósforo blanco, no sólo para eliminar la población sobrante del campo, sino también para analizar el estado de shock y el complejo sentimiento de dolor y sufrimiento de los supervivientes al ver con impotencia el cuerpo destrozado de sus hijos, de sus seres queridos delante de sus ojos.

A estos experimentos iniciados hace 10 años en Gaza, como en un macabro Reality Show, los israelíes han añadido uno nueva prueba: simular la Edad de Piedra, cortándoles las horas de electricidad de 7 a 2,5 horas al día, para ver cómo conservarán los bancos de sangre o como se mantendrán con vida los recién nacidos en las incubadoras, los enfermos de cáncer o los pacientes en diálisis; cómo aguantarán el calor asfixiantes de este verano sin ventiladores o conservarán los alimentos sin nevera, o cómo depurarán el agua para lavarse, cocinar, regar sus cultivos, etc.

Los destartalados generadores de los hospitales no han podido salvar la vida de una veintena de pacientes, entre ellos Yara, una bebé de tres años. La única planta de energía de Gaza cerró en abril por falta de combustible, y desde entonces, Israel se ha convertido en su proveedor de electricidad.

Pero, Tel Aviv aunque es el principal responsable de esta tragedia, no es el único. La nueva medida ha sido solicitada por la Autoridad Palestina (AP) que así pretende castigar a Hamas por el impago de las facturas de luz de Gaza. El castigo colectivo está a la orden del día... Aquí hay un pulso entre la burguesía palestina por el poder a expensas de millones de compatriotas desharrapados: se trata de la lucha de clase en el medio de un movimiento nacional de liberación contra el colonialismo israelí.

Para no olvidar los orígenes de la crisis

El bloqueo significa que los soldados de ocupación impidieran a Rula Ashtiya, a punto de dar a luz, y su marido el paso para llegar a un ambulatorio. Dio a luz tirada en el suelo y ante las miradas indecentes de aquellos hombres armados. El bebé murió y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos. Esta es la punta de Iceberg de la brutalidad del bloque, de los inhumanos métodos utilizados por el régimen israelí, que al puro estilo del Estado Islámico, lava el cerebro de sus soldaditos de 18 años, convirtiéndolos en monstruos.

Los objetivos de Israel

Israel, un pequeño punto en el mapa para ser una potencia regional hegemónica, además de las armas y el dinero que recibe de los aliados occidentales, necesita territorio, petróleo y agua, y estos elementos están en las tierras vecinas. De hecho, Israel ha sido el principal ganador de las guerras de EEUU contra Irak, Libia y Siria y las sanciones y amenazas que sufre Irán. Ahora pretende matar lentamente a los olvidados palestinos de Gaza, para quienes el debate ha dejado de ser "un estado o dos", sino cómo conseguir agua y pan.

El proyecto de Gran Israel pretende "fabricar" palestinos enfermos, mutilados, analfabetos, incapaces en el presente y futuro a proteger sus derechos sobre su tierra. Acosando a la población, Israel pretende forzar a los líderes palestinos a la rendición total por las buenas, si no, provocar una Intifada, y conseguirla por la guerra. La tentación de quedarse con el gas de Gaza en el Mediterráneo y trazar el gaseoducto para el 2025 es irresistible: de allí, en parte, el silencio cómplice de Bruselas

Aunque sea un Estado de Apartheid, ninguna potencia le trata a Israel como a una "paria" ¡Hasta se le considera un estado democrático a pesar de ser regido por los intereses de un grupo religioso-étnico con una ideología arcaica! Si a veces Occidente le critica por los asentamientos, se debe a una estrategia de distracción con el fin de no exigirle la desocupación o el levantamiento del bloqueo. Es lo que Obama hizo antes de marcharse, mientras se negaba a exigir a Israel a cumplir la legalidad internacional y le asignaba una ayuda militar valorada por 38.000 millones de dólares. Tiempos atrás, los presidentes de EEUU que temían un acercamiento de los árabes a la Unión Soviética se imponían a un Israel desbocado: en 1956 después de la crisis de Suez, Dwight Eisenhower amenazó a su pequeño aliado con castigos económicos si no se retiraba del Sinaí; Gerard Ford en 1975 se negó a proporcionar más armas al Estado judío hasta completar su salida del territorio egipcio; Carter en 1977 le exigió evacuar El Líbano, y acudir a Camp David, si quería más bombas y misiles.

Hoy Israel no está bajo ninguna presión, y salvo que las estrellas se alinearan para que se formara a nivel internacional un movimiento progresista que pare los pies a los pequeños y grandes países imperialistas, poco se puede hacer, incluso para salvarle de sí mismo y hacerle entender la lógica de los vasos comunicantes. Para Netanyahu el costo de un acuerdo de paz es mucho mayor que mantener la situación actual, debido a la oposición de los ultra ortodoxos y colonos judíos y una creciente presencia de la extrema derecha religiosa en el seno del ejército.

Matar por el bloqueo no escandaliza a la opinión pública mundial, todo lo contrario: puede presionar a los regímenes árabes, incluyendo Arabia Saudí, para un acercamiento a Israel para 'solucionar el conflicto'.

En las próximas semanas la tensión puede convertirse en conflicto, cuando Israel empiece las excavaciones alrededor de la Franja de Gaza para crear una barrera subterránea y evitar que Hamas construya túneles transfronterizos. Obviamente, Israel está provocando una nueva Intifada, mientras Hamas espera un milagro que rehabilite su legitimidad.

No hay un conflicto israelo-palestino, sino una política sionista diseñada para acabar con una población desarmada y secuestrada. Los partidos políticos y movimiento sociales progresistas deben incluir en su agenda política el objetivo de poner fin al bloqueo a Gaza.

Propuso Ayelet Shaked, la diputada israelí, "matar a todas las madres palestinas para que dejen de parir  'pequeñas serpientes'", ignorando que las 'soluciones finales' finalmente estallan en la cara de sus ideólogos."                     (Nazanín Armanian , Público, 30/07/22)

9/6/22

Israel pone en marcha el desplazamiento forzoso de un millar de palestinos

 "La yerma desolación de la aldea de Fajit se halla a apenas 50 kilómetros al sur de Jerusalén, pero parece el fin del mundo. Las desérticas colinas del sur de Hebrón arden ya a las nueve de la mañana del primer día de junio mientras las excavadoras arrasan la vivienda de Wadja Abu Shahar.

 “Mi madre me trajo al mundo en esta tierra, y este polvo es lo primero que respiré. Nunca me marcharé de aquí”, gime esta palestina de 60 años rodeada de su familia. Las palas del buldócer acaban de reventar los tubos que sostenían las tiendas que les servían de alojamiento y almacén de aperos. Sustituían a las construcciones que 20 días atrás habían sido derribadas por la llamada Administración Civil del Ejército, órgano que gestiona la ocupación de los territorios palestinos desde 1967.

En la comarca de Masafer Yata, soldados y policías de fronteras han dejado sin vivienda a punta de fusil a 68 palestinos, la mitad de ellos menores de edad, desde que el Tribunal Supremo reconoció el mes pasado la declaración como campo de tiro de 3.300 hectáreas de tierras dictada por las Fuerzas Armadas en 1981. Las fuerzas de seguridad han intensificado las demoliciones desde que los jueces rechazaron el último recurso presentado por más de un millar de habitantes del sur de Cisjordania, amenazados ahora de expulsión después de haber batallado desde hace más de dos décadas en los tribunales contra su desahucio. En 1999, más de 700 beduinos fueron desplazados por la fuerza de sus hogares de las rocosas colinas del sur de Hebrón, pero el Supremo israelí suspendió la orden castrense de desalojo y ordenó que regresaran a sus tierras. Ahora ha dado luz verde a la expulsión.

“Ya nada es igual. Ya no tenemos protección legal. Los militares pueden presentarse sin previo aviso cuando quieran para volver a derribar las construcciones que consideren ilegales”, reconoce Nidal Abu Yunis, alcalde de la mancomunidad de Masafer Yata, ante los restos de la vivienda de la campesina Wadja Abu Shahar. Otros 12 habitantes de la aldea se encontraban en su misma situación, pensando dónde iban a dormir esa noche.

El aplastamiento de las estructuras con maquinaria pesada impide que puedan ser reutilizadas. En un improvisado consejo municipal, el alcalde Abu Yunis se reunió de urgencia con las familias de la aldea para organizar la reconstrucción tras las demoliciones. “Nos quedamos para seguir resistiendo”, propuso el regidor a los vecinos.

Ovejas y cabras pastaban entre los escombros. Operarios contratados por la Administración Civil del Ejército habían retirado poco antes los escasos muebles y utensilios de los beduinos. Camastros, cocinas y sillas permanecían al sol mientras las excavadoras iban arrasando uno tras otro tres cobertizos y dos viviendas. Desde la valla de la escuela comarcal, construida gracias a donaciones de Italia, Francia y Reino Unido, decenas de alumnos observaban cómo se derrumbaba el paisaje de la aldea.

“Ayub, Nahgan, Fadi y Shadin dormirán esta noche al raso”

“Ayub, de nueve años; Nahgan, de 12; Fadi, de 12, y Shadin, de 14, van a dormir esta noche al raso”, pasaba lista, circunspecto, Haitam Abu Sabah, de 43 años, director del centro educativo donde estudian un centenar de escolares de primaria y secundaria de Masafer Yata. “Ya no sabemos cómo ayudar a estos niños en estado de choque; las demoliciones se están convirtiendo en una rutina”, detallaba el director junto a otros dos profesores. “Hace ya tiempo que dejaron de tener una vida normal”, sentenciaba bajo las fotografías de Yasir Arafat, líder histórico palestino, y Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina. “Israel se jacta de ser un Estado de derecho, pero a nosotros solo nos aplican hechos consumados”, protestaba Abu Sabah, antes de argumentar: “Y Europa, que nos ayudó al construir esta escuela, ahora mira para otro lado y solo tiene ojos para Ucrania”.

La Delegación (Embajada) de la UE para Palestina ha advertido a través de Twitter de que la decisión del Tribunal Supremo supone una quiebra de la legislación internacional, ya que, como poder ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a la población civil. En Estados Unidos, 83 senadores y congresistas demócratas se han dirigido al Departamento de Estado para que evite la expulsión de los palestinos de Masafer Yata, informa el diario israelí Haaretz. 

Activistas palestinos, israelíes y extranjeros se juegan el tipo a diario campo a través para documentar las expulsiones. Se ven obligados a recorrer pistas impracticables con todoterrenos para evitar que los soldados les confisquen los vehículos por haber irrumpido en el campo de tiro militar. Documentan el reiterado drama que viven a pleno sol familias beduinas que ven arrasadas sus viviendas y viven bajo permanente amenaza de expulsión. La pacifista israelí Yasmin Eran Baradi, de 22 años; el fotógrafo palestino de Masafer Yata Nasser Nawayeh, de 34, o el voluntario argentino Bruno (declina facilitar su apellido), de 38, miembro de la ONG cristiana Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel, son algunos de los que graban vídeos y toman imágenes que llegan hasta el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“Nuestra principal misión es evitar el sufrimiento de la población civil”, resume Nawayeh, que colabora con la ONG israelí B’Tselem. “Nuestra gente está empezando a tomarse en serio que después de la decisión del Supremo las cosas van a ir a peor”, advierte. Desde Ginebra, la relatora especial para los derechos humanos en los territorios ocupados palestinos, Francesca Albanase, ha advertido junto con otros expertos de la ONU de que “situar en riesgo de desplazamiento forzoso y expulsión arbitraria a los residentes en Masafer Yata supone una violación del derecho humanitario internacional”. “El Tribunal Supremo ha dado carta blanca al Gobierno israelí para perpetuar la opresión de los palestinos”, remacha la relatora Albanese, quien resalta que la vulneración de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe el desplazamiento forzoso de población en territorio ocupado, puede constituir un crimen de guerra.

Para Israel, que controla en exclusiva el 60% de Cisjordania comprendido en la llamada Área C de los Acuerdos de Oslo (1993), los beduinos de Masafer Yata son nómadas que no han residido permanente en esa comarca, incluida en el Área C, cuya gestión escapa a la Autoridad Palestina. El Supremo ha acabado reconociendo las alegaciones de las Fuerzas Armadas de que las tierras de las colinas del sur de Hebrón estaban deshabitadas al declararse la zona como campo de tiro y maniobras, y que los actuales ocupantes deben ser desalojados por razones de seguridad. Las autoridades israelíes, sin embargo, han autorizado o tolerado la construcción de colonias judías en las inmediaciones de la zona militar, como el asentamiento de Maon o la colonia salvaje (no reconocida por el Gobierno) de Havat Maon.

La cercana aldea palestina de Um al Jair, con un centenar de vecinos, está separada por una valla de seguridad del colindante asentamiento de Carmel (450 habitantes). Los pastores palestinos alegan que compraron sus tierras en 1948, recién llegados desde la desértica zona de Adar, al noreste del Negev, tras ser expulsados del recién creado Estado de Israel. Los colonos judíos fundaron el moshav (granja cooperativa) de Carmen en 1982 sobre terrenos expropiados a los beduinos de Um al Jair, donde la Administración Civil del Ejército deniega sistemáticamente la licencia de construcción por razones de seguridad.

Una quinta parte del Área C ha sido declarada zona militar para campos de tiro y maniobras desde el inicio de la ocupación. “Delimitar un sector como zona de maniobras es un paso previo habitual para expulsar a la población palestina de una parte de Cisjordania”, sostiene la ONG pacifista israelí B’Tselem. “El paso siguiente es ceder más adelante parte del territorio a organizaciones de colonos para que levanten asentamientos”.

Escenario de guerra entre los escombros

La aldea de Markaz de Masafer Yata es ahora un escenario de guerra. Las demoliciones de mayo se entremezclan con los derribos acometidos el primer día de junio. “Quieren que nos vayamos de aquí desesperados”, sentencia Mohamed al Nayar, de 67 años, quien acaba de asistir a la destrucción de sus tiendas de campaña y cobertizos agrícolas provisionales, al igual que otros siete vecinos de la aldea. Su esposa rehúsa hablar con los visitantes mientras contempla con mirada perdida su sofá en un solar sembrado de cascotes. Al Nayar, entretanto, trata de asearse bajo el grifo en un lavadero de cocina que aún sigue en pie.

—¿Dónde van a dormir esta noche?

—En una cueva, como si fuera una tumba, replica Al Nayar, quien señala la oquedad excavada en un desmonte.

Su familia se afana en volver a conectar la bomba del pozo para que el agua vuelva a fluir por el lavadero, milagrosamente intacto entre los escombros de Markaz como un improbable símbolo de permanencia. Sobre los más de 1.000 beduinos de esta tierra yerma pesa la amenaza de uno de los mayores desplazamientos forzosos de población desde el inicio de la ocupación israelí de los territorios palestinos, de la que ahora se cumplen 55 años."          (Juan Carlos Sanz , El País,  06/06/22)

11/6/19

Israel demuele un pueblo beduino, y ya van 145 veces

"Israel demolió esta semana un pueblo beduino del desierto del Neguev, en el sur del país, por la vez 145.

Se trata de Araqib, uno de los 51 pueblos beduinos de la zona que el gobierno israelí no reconoce, y en cuyo lugar se proyecta construir una localidad para judíos.

La última vez que se demolió Araqib fue hace solo dos semanas.

El gobierno israelí acusa a los vecinos de Araqib de construir sin licencias y en los últimos años les ha multado con cientos de miles de euros para pagar cada una de las demoliciones.

En total, Israel ha impuesto a los vecinos multas por valor de millones de euros y también les cobra por el uso de las excavadoras que ejecutan la demolición de sus casas.

Los tribunales israelíes decidieron que son los beduinos propietarios de las viviendas los que deben demoler sus propias casas, pero cuando los beduinos no lo hacen, las excavadoras israelíes ejecutan las demoliciones y el gobierno les obliga a pagar los gastos.

En el año 1969 el gobierno israelí pidió a los beduinos del Neguev que registraran sus tierras, pero desde entonces, es decir desde hace 50 años, las autoridades no han aceptado ninguna de las instancias que solicitaron los beduinos.

En la actualidad hay en el Neguev 51 pueblos beduinos que el gobierno israelí no reconoce y a los que tiene previsto demoler para construir en su lugar localidades para colonos judíos.
Esto es posible porque la comunidad internacional permanece con los brazos cruzados ante cualquiera de los atropellos que sufre la población no judía de Israel.

Europa especialmente, se limita a emitir alguna que otra crítica verbal de vez en cuando pero nunca adopta medidas para poner fin a los excesos de Israel, ni en los territorios palestinos ocupados, ni dentro del estado judío, como en este caso."                   (Eugenio García Gascón, Público, 03/06/19)

29/5/19

La ONG israelí. B'Tselem divulgó un video que muestra a colonos judíos prendiendo fuego a campos de cultivo palestinos en la Cisjordania ocupada. El fuego se declaró después de que grupos de colonos judíos del asentamiento radical de Yitzhar atacaran a los palestinos... ..

"La semana pasada la ONG israelí B’Tselem divulgó un video que muestra a colonos judíos prendiendo fuego a campos de cultivo palestinos en la Cisjordania ocupada.

El video contradice la versión que en su momento dio el ejército israelí diciendo que habían sido los palestinos quienes prendieron fuego a los campos.

El fuego se declaró hace diez días cerca de los pueblos de Burin, Urif y Asira al Qibliya, al sur de la ciudad de Nablús, después de que grupos de colonos judíos del asentamiento radical de Yitzhar atacaran a los palestinos de los pueblos mencionados.

El video de B’Tselem muestra a dos colonos, uno de ellos armados con un fusil de asalto, entrando en uno de los campos y agachándose entre la hierba. Momentos después comienzan a verse las llamas en el lugar donde estaban los colonos.

B’Tselem explica que los soldados que estaban junto a los colonos no se molestaron en detener a los pirómanos, y que de hecho los militares dan a los colonos “una inmunidad casi total” en sus acciones.
No solo eso, sino que los soldados que estaban en la zona acusaron a los palestinos de prender el fuego, lo que da una idea de la impunidad de la que disfrutan los colonos y de la connivencia entre soldados y colonos. De hecho, una gran parte de los soldados son también colonos.

Por supuesto, esta no es la primera vez que los soldados protegen a colonos extremistas en la Cisjordania ocupada. De vez en cuando trascienden videos, pero lo habitual es que en esos casos no haya pruebas y que las denuncias de los palestinos se archiven, o incluso que el ejército acuse a los palestinos de los incidentes, como ha ocurrido esta vez.

En abril, sin ir más lejos, B’Tselem reveló que un palestino fue asesinado por los colonos a bocajarro justo al sur de Nablús, cerca del mismo asentamiento de Yitzhar. La versión que en su momento dio el ejército de este incidente decía que los soldados mataron al palestino cuando este intentaba apuñalar a un colono, lo que resultó ser falso.

Lo más trágico para los palestinos es la pasividad de la comunidad internacional ante la ocupación y ante las prácticas diarias de colonos y soldados, incluida la pasividad de la Unión Europea."                           (Balagán, Público, 27/05/19)

12/2/19

He sufrido torturas psicológicas y físicas en las cárceles israelíes, lo que me obligó a confesar cosas que hice y otras que no hice...

"(...) Fuad Qasim al Razam nació en la ciudad palestina de Jerusalén. Pasó 31 años en prisión por matar a un soldado israelí y a un colono armado, entre otros cargos.

He sufrido torturas psicológicas y físicas en las cárceles israelíes, lo que me obligó a confesar cosas que hice y otras que no hice.

La primera fase de la detención suele ser la más difícil porque la tortura es más intensa y los métodos más brutales. No me daban comida ni me permitían dormir, me dejaban colgado del techo durante horas. 

A veces me dejaban de pie bajo la lluvia, desnudo, atado a un poste, con una bolsa en la cabeza. Me dejaban así todo el día mientras los soldados me golpeaban de tanto en tanto, me daban patadas y me golpeaban con palos.

Me prohibieron ver a mi familia durante años, y cuando finalmente se me permitió ver a mi madre, se estaba muriendo. Una ambulancia la llevó a la prisión de Beir Al Saba y me llevaron encadenado a verla. Estaba muy mal de salud y ya no podía hablar. Recuerdo los tubos que salían de sus manos y su nariz. Sus brazos estaban magullados y azules por las agujas que pinchaban su frágil piel. 

Sabía que sería la última vez que la veía, así que le leí algo del Corán antes de que me llevaran de vuelta a mi celda. Murió 20 días después. Sé que estaba orgullosa de mí. Cuando me excarcelaron después del intercambio de prisioneros en 2011 no se me permitió ir a visitar su tumba a leer versículos del Corán porque me deportaron a Gaza inmediatamente. Un día visitaré su tumba. (...)"

8/2/19

Historias de torturas en las cárceles de Israel: Tenía 16 años cuando fue detenida... Me torturaron durante años... Me colgaban del techo y me golpeaban. Me ponían una bolsa negra en la cabeza mientras me golpeaban y me interrogaban horas y horas durante días. Soltaban perros y ratas en mi celda. Pasaba días enteros sin dormir. Me desnudaban y me dejaban así durante días. No me permitían reunirme con un abogado ni recibir visitas de la Media Luna Roja...

"A principios de este mes, el ministro de Seguridad Pública de Israel, Gilad Erdan, anunció nuevos planes para “empeorar” las ya terribles condiciones de los presos y presas palestinas en las cárceles israelíes. 

Según Adamir, organización de apoyo a los presos, hay casi 5.500 prisioneros palestinos en las cárceles israelíes, entre ellos 230 menores y 54 mujeres. De ellos, 481 están detenidos sin juicio ni cargo en aplicación de una práctica ilegal conocida como “detención administrativa”.

El 2 de enero Erdan reveló ante los periodistas algunos aspectos de su plan pero obvió el ya siniestro contexto penitenciario israelí. El ministro anunció que a los prisioneros se les negará el “derecho a cocinar” sin mencionar que a muchos prisioneros, especialmente durante la primera etapa de su detención, se les niega totalmente la comida como una forma de tortura. 

“El plan también incluye impedir que los miembros del Knesset visiten a los detenidos palestinos”, añadió Erdan, sin referirse a que son centenares los presos palestinos a los que se les niega el acceso a abogados y las visitas familiares de manera regular.

No hay razón para dudar de las palabras del ministro israelí cuando promete empeorar las condiciones de los prisioneros palestinos. Sin embargo, las horribles condiciones en las que miles de palestinos están detenidos en las cárceles israelíes –que constituyen por sí mismas una violación de la Cuarta Convención de Ginebra– están ya en una fase que sólo puede calificarse de inhumana porque incumplen las normas mínimas establecidas por el derecho internacional y el derecho humanitario.

Nadie está tan autorizado para describir las condiciones de las cárceles israelíes como los propios presos y presas que vienen sufriendo todo tipo de torturas físicas y psicológicas, y que han pasado años, a veces décadas, defendiendo a diario su humanidad.

Hablamos con seis presos liberados, entre ellos dos mujeres y un menor, que han compartido sus historias con nosotros con la esperanza de que sus testimonios ayuden a comprender el verdadero contexto del último plan de Erdan.

Wafa Samir Ibrahim al Bis: “Mataron a mi gato”

Wafa' Samir Ibrahim al Bis nació en el campo de refugiados de Yablaiya, en Gaza. Tenía 16 años cuando fue detenida el 20 de mayo de 2005. Fue sentenciada a 12 años de prisión tras haber sido condenada por intentar llevar a cabo una misión suicida contra soldados israelíes. Fue excarcelada en 2011 en un intercambio de prisioneros entre la Resistencia Palestina e Israel.

“Tenía sólo 16 años cuando decidí colocarme un cinturón explosivo para volarme entre los soldados de ocupación israelíes. Era lo único que podía hacer para vengar a Muhamad al Durrah, el niño palestino de 12 años que fue brutalmente asesinado por soldados israelíes ante las cámaras de televisión en septiembre de 2000. 

Cuando vi las imágenes de Muhamad acurrucado al lado de su padre mientras los soldados los bañaban a ambos a tiros, me sentí impotente. Pobre niño. Pero me detuvieron y los que me ayudaron a entrenarme para mi misión fueron asesinados tres meses después de mi detención.

Me torturaron durante años dentro de la infame Celda 9 de la prisión de Ramleh, una cámara de tortura en la que metían a gente como yo. Me colgaban del techo y me golpeaban. Me ponían una bolsa negra en la cabeza mientras me golpeaban y me interrogaban horas y horas durante días. 

Soltaban perros y ratas en mi celda. Pasaba días enteros sin dormir. Me desnudaban y me dejaban así durante días. No me permitían reunirme con un abogado ni recibir visitas de la Media Luna Roja.

Me hacían dormir en un colchón viejo y sucio que era tan duro como un clavo. Estuve en aislamiento en la Celda 9 durante dos años. Sentía que me habían enterrado viva. Una vez me colgaron durante tres días seguidos. Gritaba tan fuerte como podía pero nadie me desató.

Cuando estaba en prisión me sentía muy sola. Un día vi un gatito caminando entre las habitaciones y le empecé a tirar comida para que se hiciera mi amigo. De repente empezó a entrar en mi celda y se quedaba conmigo durante horas. Cuando los guardias descubrieron que me hacía compañía le cortaron el cuello delante de mí. Lloré más por él que por mi.

Unos días después, le pedí a la guardia una taza de té. Volvió y me dijo: “extiende la mano para coger la taza”. Lo hice, pero en vez de eso me echó agua hirviendo en la mano causándome quemaduras de tercer grado. Sigo teniendo las cicatrices por este incidente y sigo necesitando cuidados médicos para curarme la mano.

Lloro por Israa' Ya'abis, cuyo cuerpo quemaron por completo y sin embargo aún sigue en una cárcel israelí. Pienso a menudo en todas las mujeres prisioneras que dejé atrás. (...)"         (Ramzy Barud y Abdelá Alyamal , Al Jazeera, en Rebelión, 31/01/19)

22/12/10

¿Antisemitismo? No, defensa de los derechos palestinos

"Bernard-Henri Lévy, el pop star francés de la filosofía y del elitismo intelectual, es el autor de un artículo en el que ha señalado a mi novela Mornings in Jenin como uno de los tres alarmantes acontecimientos que lo llevan a preguntarse si "la demonización de Israel nunca tendrá fin". El artículo se titulaba ¿Vuelve el antisemitismo? (...)

Lévy recurre esencialmente al insulto. Simplemente apela a la palabra "antisemitismo" para desacreditar toda descripción negativa de Israel. Esa palabra, con su profunda carga de marginalidad, humillación, desposesión, opresión y, en última instancia, genocidio de seres humanos por ninguna otra razón que por su religión, es utilizada de forma tan irresponsable por gente como Lévy, lo que verdaderamente mancilla la memoria de quienes fueron asesinados en los campos de la muerte por la sencilla razón de ser judíos.

Y agradezco a Kurt Brainin, un superviviente del Holocausto, que escribiera una carta conmovedora como respuesta a Lévy expresando exactamente eso. (...)

En ninguna parte de su artículo, en ninguno de los tres elementos a los que se refiere, Lévy identifica nada como realmente antisemita. Porque no puede hacerlo. Si pudiera, creo que lo haría. De hecho, las gentes que están siendo hoy marginadas, humilladas, desposeídas y oprimidas por la única razón de su religión son los cristianos y musulmanes palestinos. Ese es el antisemitismo real de hoy.

Israel ha estado borrando a Palestina del mapa, expulsándonos y robándonos todo lo que tenemos.

Todo lo que nos queda es menos del 11% de nuestra histórica tierra natal, compuesta hoy día por aislados bantustanes, rodeados de muros amenazadores, francotiradores, puestos de control, carreteras solo para judíos y asentamientos judíos en permanente expansión construidos sobre propiedades palestinas confiscadas. No tenemos control alguno sobre nuestros recursos naturales.

El volumen de agua que se recibe depende de la religión de cada cual, de manera que los palestinos deben compartir el agua para lavarse mientras que sus vecinos judíos pueden regar su césped y disfrutar de sus piscinas privadas.

Solo en Jerusalén, Israel ha encarcelado este año a 1.200 niños, que son rutinariamente maltratados y obligados a firmar confesiones en hebreo, una lengua que no entienden. Israel tiene entre sus objetivos habituales a las escuelas palestinas, habiendo creado en Gaza toda una generación de almas perdidas, que crecen conociendo solo el miedo, la inseguridad y el hambre.

Documentos concernientes al brutal bloqueo de Gaza por parte de Israel y a sus despiadados ataques sobre la población civil muestran las frías fórmulas matemáticas utilizadas para asegurarse de que sus habitantes pasaran hambre.

Los palestinos cristianos en la práctica han sido plenamente desplazados del lugar del nacimiento de Jesús. Y la falta de humanidad se manifiesta en las constantes expulsiones, demoliciones de casas, robo sistemático, destrucción de medios de subsistencia, arrancamiento de árboles -en especial de olivos, que son tan preciosos para la cultura palestina-, toques de queda, cierres, discriminación institucional y así sucesivamente.

En lugar de esgrimir lo mejor de los ideales judíos en defensa de la justicia y del alzamiento de los oprimidos, Lévy corre en defensa de Israel repitiendo el gastado mantra de "la única democracia de Oriente Medio". También la Sudáfrica del apartheid se denominaba a sí misma democracia mientras acribillaba a muchachos en Soweto (con armas, por cierto, suministradas por Israel).

Y lo mismo hacía Estados Unidos durante una época en la que al menos el 20% de su población vivía esclavizada, comprada y vendida como ganado.

Igualmente ultrajante es el sistemático etiquetado de "antisemita" que Lévy adjudica a todo el que critica a Israel. Por revelar los numerosos crímenes de Israel tenemos que afrontar la difamación de que somos inmorales, racistas y odiosos. (...)

Lévy nos acusa de "demonizar a Israel" cuando, en realidad, lo que hacemos es descorrer el velo que nos permite, aunque sea ligeramente, mostrar una oscura verdad que él desea mantener oculta. Estoy seguro de que Lévy, que es judío, cree que tiene más derecho a las tierras de mi abuelo que yo. Después de todo, ese es realmente el fundamento de Israel, ¿no es así? La cuestión que debe plantearse es "¿por qué?" y "¿cómo?".

¿Por qué razón tienen que tener los judíos de todo el mundo derecho a disfrutar de una doble nacionalidad, una en su patria y otra en la mía, mientras que nosotros, los nativos de Palestina, nos consumimos en campos de refugiados, en la diáspora, o en guetos patrullados y en bantustanes?

¿Cómo es que un país con una de las más poderosas fuerzas militares del mundo, que ha estado cometiendo acreditados crímenes de guerra desde hace seis décadas contra una población civil nativa predominantemente desarmada, es descrita como la víctima, y, aún peor, que las víctimas reales, que intentan resistirse a su propia extinción, sean descritas como los agresores?

Nelson Mandela dijo una vez: "Todos sabemos muy bien que nuestra libertad será incompleta sin la libertad de los palestinos"." (SUSAN ABULHAWA: Respuesta a Bernard-Henri Lévy. El País, opinión, 21/12/2010, p. 31)

7/7/10

Fusilamientos en alta mar

"EN EL MAR. 4.30 horas.

Acabo de conciliar el sueño, cuando me despiertan. Ya en cubierta, compruebo que el gran buque de pasajeros está iluminado por potentes focos. De repente, se oyen unos disparos. Y comprendo que Israel se ha decantado por la vía del enfrentamiento brutal. En aguas internacionales.

Transcurrida una hora exactamente, los botes de goma se acercan veloces llenos de soldados enmascarados que inician el abordaje de inmediato. Nos reunimos en el puente de mando. Los soldados se muestran impacientes y quieren que bajemos a cubierta. Alguien se demora y lo atacan con una descarga eléctrica en el brazo. El hombre cae al suelo. Otro hombre que tampoco se movía con celeridad suficiente recibe el impacto de una bala de goma. Y todo esto sucede allí mismo, a mi lado. Es absolutamente real. Personas totalmente inocentes tratadas como animales y castigadas por su lentitud.

Nos agrupan en cubierta. Y allí permaneceremos durante once horas, hasta que el barco atraca en Israel. Los soldados nos filman de vez en cuando, aunque no tienen ningún derecho a ello. Al verme tomando unas notas, uno de los soldados se me acerca enseguida y me pregunta qué escribo. Es la única ocasión en que pierdo los estribos. Le contesto que no es de su incumbencia. Sólo le veo los ojos y no sé lo que está pensando, pero al final da media vuelta y se marcha.

Once horas inmovilizados, amontonados en medio de aquel calor, puede ser un método de tortura. Para ir a orinar, hay que pedir permiso. Galletas, biscotes y manzanas es cuanto nos dan para comer. Tomamos una decisión conjunta: no pedir que nos permitan cocinar. Nos filmarían y lo presentarían como un acto de generosidad por parte de los soldados. Así que nos conformamos con las galletas y los biscotes. Es una humillación sin igual. (Entre tanto, los soldados han sacado los colchones de los camarotes y ahora duermen al fondo de la cubierta de popa).(...)

El ambiente que reina en aquella "sala de recepción de refugiados" es invariablemente caótico y crispado. A cada minuto golpean a uno, amarran a otro, esposan a un tercero. Me repito que, cuando lo cuente, nadie me creerá, pero hay muchos ojos que lo registran todo. Y muchos serán los que deban admitir que es verdad cuanto digo. Los testigos oculares somos multitud.

Un único ejemplo debería bastar. Justo a mi lado, un hombre se niega a dejar sus huellas dactilares. Acepta que lo fotografíen, pero ¿las huellas? No ha cometido ningún delito. Opone resistencia. Y lo golpean hasta que cae al suelo. Luego se lo llevan de allí. Quién sabe adónde. ¿Cómo calificar semejante acción? ¿Repugnante? ¿Inhumana? Elijan libremente. (...)

Al día siguiente, el 2 de junio, oigo el canto del mirlo. Un canto por los que han muerto.

Ahora queda todo lo que debemos hacer para no despistarnos del objetivo: conseguir que se levante el brutal bloqueo de Gaza. Lo conseguiremos.

Detrás de ese objetivo aguardan otros. La desarticulación de un sistema de apartheid lleva tiempo. Aunque no una eternidad." (El País, Domingo, 06/06/2010, p. 2/3)