Mostrando entradas con la etiqueta Persecución: homosexuales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Persecución: homosexuales. Mostrar todas las entradas

4/11/21

La violencia de los jefes: ultracatólico, 5 hijos, anti matrimonio gay, estrella del PP balear. Gastó dinero público en prostitución masculina, abusó de menores en un grupo catequista, lo colocaron de coordinador de ONG y exigía sexo a presos para no emitir informes negativos

 Jesús Cintora @JesusCintora

Ultracatólico, 5 hijos, anti matrimonio gay, estrella del PP balear. Gastó dinero público en prostitución masculina, abusó de menores en un grupo catequista, lo colocaron de coordinador de ONG y exigía sexo a presos para no emitir informes negativos

 9:00 a. m. · 31 oct. 2021

 "El exconcejal del PP Javier Rodrigo de Santos, condenado a prisión por abusos a un preso al que debía tutelar.

El activista ultracatólico acumula otras dos penas: una por el mismo delito contra un menor y otra por haber gastado 50.000 euros de dinero público en prostitución.

 El exconcejal del PP Javier Rodrigo de Santos ha sido condenado a dos años de prisión por la Audiencia Provincial de Madrid por abusos sexuales a un preso al que debía tutelar como coordinador de la ONG Horizontes Abiertos. El tribunal ha descartado el testimonio de otro recluso porque no ha quedado suficientemente probado. El expolítico tenía antecedentes penales por haber abusado de un menor y por gastar 50.000 euros de dinero público en prostitución cuando era edil en Mallorca. Rodrigo de Santos es un activista ultracatólico, padre de cinco hijos y contrario al matrimonio homosexual.

Los abusos fueron denuciados en 2017. Mohammed Y. y José M. S. relataron a la policía que, cuando disfrutaban de estos permisos, Rodrigo de Santos les obligaba a mantener relaciones sexuales bajo la amenaza de emitir informes negativos sobre su puesta en libertad si no lo hacían. Según la sentencia, ha quedado acreditado que el expolítico llevó una noche a su casa de Alcobendas a Mohammed, le dio wishkey y le realizó tocamientos en el pene.

Este recluso aportó a la causa los mensajes de Whatsapp en los que Rodrigo de Santos le hacía todo tipo de proposiciones. El condenado reconoce las conversaciones y que el recluso estuvo en su casa, pero lo sitúa todo en un contexto de mutua “provocación e insinuación”. Para los jueces, el intercambio “execede lo que podría entenderse como un juego”, porque Rodrigo de Santos le dice hasta en 13 ocasiones “te quiero” y le invita cuatro veces a su cama.

Ambos presos formaban parte del programa Javier-Vida en libertad, al que los condenados sin arraigo social en España se pueden acoger para tener un sitio en el que pernoctar durante sus permisos o sus primeros días de puesta en libertad. Rodrigo de Santos trabajaba como voluntario en esta ONG desde 2014. Sus funciones en la organización eran las de “prestar asesoría jurídica”. Dos años después, fue contratado y nombrado coordinador del programa, con lo que era el encargado de gestionar las cuatro casas en las que dormían los reclusos. En ese momento, la presidenta de la ONG era Dolores Navarro, quien actualmente es directora general de Integración de la Consejería de Familia, Juventud y Política Social y presidenta del PP en Arganzuela.

 El exconcejal tenía turnos de mañana o tarde, pero en ocasiones, cambiaba sus horarios para cubrir el nocturno. Esto es lo que sucedió en las noches en las que los dos denunciantes debían acudir a las casas de acogida.

La tercera condena

La caída a los abismos de este expolítico estrella comenzó en 2008, cuando se destapó su uso del dinero público para gastos en prostitución masculina. Llegó a ser coordinador de la campaña electoral de Jaume Matas en 2003 y cargo de confianza de la exministra Ana Pastor. Desde 2008 ha perdido tres batallas en los tribunales ante la contundencia de las pruebas. En 2010, Rodrigo de Santos fue condenado a 13 años de prisión por la Audiencia Provincial de Palma por abusar de menores a los que también tutelaba en un grupo catequista de su parroquia. El Supremo rebajó después a cinco años la pena al considerar que no quedaba claro si el menor de 14 años con el que mantuvo relaciones había dado o no su consentimiento. La Audiencia Provincial de Madrid ha tenido en cuenta en este caso la agravante de reincidencia y la situación de especial vulnerabilidad de las víctimas. Por la malversación de fondos cuando era edil, también fue condenado a dos años de cárcel.

Tanto en aquel proceso como en el de los presos de Horizontes Abiertos, el expolítico ha sostenido siempre que las víctimas mienten. Para el tribunal de Madrid, el testimonio de Mohammed es creíble “objetiva y subjetivamente”. La sala condena además a Rodrigo de Santos a pagar a la víctima 3.000 euros."                      (Patricia Peiró, El País, 28/10/21)

20/7/21

Un senegalés cubrió con su cuerpo a Samuel para tratar de salvarle la vida. El joven se tiró al suelo y cubrió a Samuel con su cuerpo. Recibió golpes y patadas que iban destinadas a la víctima. Un segundo senegalés trató de ayudar apartando a los agresores...

 "Con el paso de los días, los datos del brutal crimen se van conociendo y la confusión inicial va cediendo paso gracias a una investigación sobresaliente del grupo de Policía Judicial de la Policía Nacional de A Coruña. De momento llevan seis detenidos, a cinco los han encerrado y solo una mujer ha quedado en libertad con cargos. Aun así quedan al menos tres personas a las que hay que poner los grilletes e imputarles por homicidio. 

 Se sabía que al principal agresor, el que lo inició todo, minutos antes lo habían echado de un bar por montar bronca. Lo que ha podido saber El Confidencial de testigos directos es que esa discusión la protagonizaron el detenido y su novia. Los dos habían bebido y comenzaron a discutir, a gritarse e incluso se intercambiaron empujones. El vigilante de seguridad medió e invitó al varón a salir a la calle y a reflexionar sobre su comportamiento y el trato que dispensaba a su pareja.

Fue justo ya en la calle cuando, este hombre agredió a Samuel al creer que le estaba grabando. Aunque la víctima le explicó que se equivocaba y que se trataba de una videollamada, el agresor explotó con suma violencia. El papel de la novia es contradictorio en este punto porque, por un lado, abofetea a su pareja dos veces para que deje a Samuel en paz y, por otro lado, cuando un joven senegalés, que ha escuchado como Samuel suplica ayuda y grita socorro, acude a auxiliar a la víctima, le obstruye el paso, lo que permite que la brutal agresión continúe.

 A pesar de ello, este joven senegalés logra que cese la primera agresión y ayuda a Samuel, ya muy tocado, a huir. Cruzan ambos la calle, pero una jauría les persigue. En esa turba de gente hay agresores y mirones. La masa consigue dar alcance a Samuel y al joven que le estaba ayudando y vuelven a cargar contra la víctima. Patadas, puñetazos y golpes llenos de crueldad y falta de empatía.

El joven senegalés al ver la gravedad de la agresión y que podían matar a Samuel, se arroja al suelo y trata de cubrir el cuerpo de la víctima con el suyo propio, sobre todo la zona de la cabeza y el tronco superior. Se convierte en un saco de boxeo que recibe golpes y amortigua o evita algunos de los impactos contra el joven, que ya está inconsciente en el suelo. Un segundo senegalés, amigo del primero, con gran valentía se mete en mitad de la turba y trata de apartar a la gente que está pegando a Samuel.

Estos dos héroes, cuando llega la Policía Municipal, se quitan de en medio. No tienen papeles, y si les detienen pueden ser expulsados del país. Sin embargo, el grupo de investigadores de Policía Nacional, recupera las cámaras, observa lo sucedido, da con ellos y les interroga. Es a través de estos testimonios como comienza a resolverse el crimen.

 Un asesinato que de momento ha acabado con seis detenidos. Cuatro mayores de edad, entre los que se encuentran los dos presuntos agresores iniciales, la novia de uno de ellos, y un tercer joven que además de pegarle, localiza el móvil de Samuel en el suelo y se lo lleva. Además, los agentes han puesto los grilletes a dos menores de edad, uno con antecedentes, que actuaron presuntamente con mucha saña. Menos la chica, los tres varones han ingresado en prisión, y los dos menores fueron conducidos la pasada noche a un centro de régimen cerrado.

La Policía, que ha trabajado sin descanso estos siete días, no ha cerrado el caso y sigue esforzándose hasta detener a todos los participantes en el asesinato. Se calcula que al menos quedan tres personas más. Algunas fuentes jurídicas ponen el acento en que están todos grabados y sus rostros son reconocibles y les invitan a entregarse porque la confesión es un atenuante que puede rebajarles la pena."                       (Nacho Abad, El confidencial, 10/07/21)

15/7/21

Caso Samuel: una matanza colectiva como las estudiadas en chimpancés y alimentada con ‘Fortnite’... “Me parece alucinante la falta de ayuda de la gente, grabando con el móvil la escena”

 "Expertos en criminología, educación y psicología social diseccionan el comportamiento gregario de la pandilla de jóvenes, la mayoría sin antecedentes, que desembocó en el crimen de A Coruña.

 La barbarie se adueñó en la madrugada del sábado 3 de julio de una pandilla de jóvenes de entre 17 y 25 años; un número aún indeterminado de muchachos, la mayoría sin antecedentes penales, que al actuar en grupo y supuestamente bebidos se transformaron, según personas vinculadas a la investigación, en una auténtica “jauría humana”. 

 “De manera enloquecida se estimularon entre ellos”, describe Antonio Andrés-Pueyo, catedrático de Psicología de la Violencia en la Universitat de Barcelona. Hasta convertirse en esos monstruos que destrozaron a golpes la cabeza y el tórax de Samuel Luiz, auxiliar de enfermería de 24 años y carácter conciliador, voluntario de Cruz Roja.

 “La violencia es un recurso que tenemos los humanos, no es algo exclusivo de quinquis marginales”, aclara Andrés-Pueyo. “Y el agregarse para agredir es una reacción muy propia del varón joven”, un comportamiento que puede entrañar “una gravedad altísima”, como en el caso de la agresión mortal de Samuel. “Esto es algo que se ha observado en grupos de chimpancés”.

“Los animales pacíficos tienen una enorme capacidad de hacer daño porque tienen recursos”, explica el catedrático de Barcelona. “Ocurre en las discotecas cada dos por tres. Ira, irritación, excitación colectiva, noche, alcohol... Todo multiplica la exacerbación del deseo de venganza”, describe el catedrático, “contra quien ‘ha molestado a nuestro colega”.

 Al final, “pequeños componentes forman la tormenta perfecta sobre la víctima”, concluye. Son “cosas que abonan”, condimentos que los llevan a actuar, en manada, “como si perdieran la razón”. El joven al que mataron solo fue para ellos, sostiene el especialista, “una víctima propiciatoria, que estaba en el lugar inadecuado en el momento inadecuado”. 

Los agresores “lo deshumanizaron totalmente, lo cosificaron”.

 Estos estallidos sin justificación ocurren semanalmente “en todos los botellones”, recuerdan los especialistas consultados, pero “como se saldan con heridos, no salen en la prensa”. El criminólogo y perito judicial de A Coruña Luis Alamancos advierte: “Estamos llegando a un punto muy peligroso en la banalización de la violencia” en una sociedad sobrada de “esos pequeños tiranos que define Javier Urra [psicólogo, ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid]”, a los que los padres no saben “imponer límites”. “Basta que haya un detonador y el grupo actúa al unísono”, sin pensar que “con 18 años cada hecho acarrea una consecuencia”.

Manuel Isorna, doctor en Psicología y profesor del departamento de análisis e intervención Psicosocioeducativa de la Universidade de Vigo, avisa sobre lo que detecta en su trabajo continuo con chicos desde la adolescencia: “Tenemos un gran problema y va a ir a más: si creemos que los niños de ahora van a ser como nosotros cuando cumplan 40 años, estamos muy equivocados”. “Tienen poco autocontrol y poca tolerancia a la frustración. No aprenden a compartir, ni a resolver conflictos ni a controlar sus impulsos”.

 “Cuando hay peleas de jóvenes, todo lo que sucede es la suma de un montón de factores de riesgo”, subraya Andrés-Pueyo. “Es fundamental que alguien tome la iniciativa para que luego se desencadene la agresión de grupo. El conflicto lo tiene este agresor inicial, no la víctima”. En el crimen de A Coruña, la chispa que prendió la pólvora fue un presunto malentendido: un joven de 20 años que estaba con su novia a las puertas de un bar creyó, supuestamente, que Samuel le estaba grabando con el móvil. 

En realidad, la víctima mantenía, junto a una amiga, una videollamada con otra chica en Pontevedra. El otro veinteañero, que llegó gritando “o dejas de grabar o te mato, maricón”, no atendió a explicaciones y ahora está en prisión, investigado por un posible homicidio o asesinato.

Puntos por “patear, reventar y asesinar”

“Antes teníamos aquello de los dos rombos” que señalaba los programas de televisión no aptos para menores, rememora Alamancos, “ahora no hay filtros”. “A cualquier hora, los chicos tienen ante ellos series y juegos hiperviolentos a los que están enganchadísimos, como Fortnite”. “Se nos viene encima un problema enorme”, alerta, porque “la gente no va a saber qué es ficción y qué realidad”. 

Según la investigación policial, el crimen de A Coruña “no fue premeditado”, continúa el criminólogo y grafólogo. “Pero tampoco se puede decir que fuera un arrebato del momento”, porque “media un hombre de nacionalidad senegalesa para separarlos” y “después de la primera trifulca, a 150 metros, el grupo vuelve a atacar a Samuel y lo golpea con un ensañamiento brutal”.

 Los chicos que fueron detenidos por la muerte de Luiz “seguramente no suspenden ética; nadie la suspende porque es la maría de las marías”, lamenta Isorna. “Es urgente introducir en el sistema educativo técnicas de relajación y autocontrol, desarrollo de la empatía, la tolerancia y las habilidades sociales... Entrenar la asertividad de los niños”, insiste el profesor de la Universidade de Vigo. Antes, esto se aprendía “en las familias con varios hermanos, en la calle o en clubes culturales y deportivos, de los que cada vez hay menos en España”.

“Nosotros crecimos llorando con Marco, o viendo la relación de Heidi con su abuelo”, ejemplifica el psicólogo: “Hoy, nuestros jóvenes tienen como referencia a youtubers que, a salvo en sus habitaciones, explican cómo matar en Fortnite, o cómo hacer en GTA [otro juego] para tener relaciones sexuales con una mujer en un coche y luego pegarle un tiro para quitarle el dinero”.

 Muchos videojuegos de moda “consisten en matar, patear, reventar, asesinar... Y encima les dan puntos por ello”, protesta el experto en intervención psicosocioeducativa. “La mayor parte de los jóvenes saben discernir, pero perciben demasiada violencia”, sostiene Isorna: “Tenemos un ministro que nos alerta sobre la carne, pero nunca se hace nada contra estas multinacionales de los juegos”.

 “Los niños viven en un cambio de pantalla, donde no existe la frustración y no se demora la recompensa”, prosigue el educador. “Cuando el estado emocional de mi hijo depende de si le dan likes al vídeo chorra que cuelga tenemos un problema”, avisa. “Las reglas del sistema han cambiado y tenemos que verlo”, alerta, “según las estadísticas oficiales, un 20% de los adolescentes españoles (más las chicas que los chicos) consumen psicofármacos, con o sin receta”.

 En este escenario, los padres “hemos pasado de ser autoridades a ser colegas de nuestros hijos, sin establecer normas”, reprocha el psicólogo: “Los hijos llegan borrachos a las cinco de la mañana y no pasa nada. Hay falta de comunicación y afecto, y los conflictos, incluso dentro de la familia, se resuelven por WhatsApp”.

Impulsos cerebrales

“A los 20 años aún no está formada la corteza prefrontal, que se desarrolla plenamente entre los 22 y los 25″, explica Isorna. Y el alcohol, además, “deprime esta zona del cerebro que rige el autocontrol, los impulsos, la toma de decisiones”. Alamancos, en la misma línea, advierte: “Se han multiplicado los casos de cirrosis hepática entre la gente joven. La intoxicación etílica está detrás de muchas peleas. Afecta al sistema nervioso central y desinhibe. Saca lo que cada uno tiene dentro”.

Isorna añade: “Antes había violencia instrumental, se planificaba y se agredía para conseguir algo, fuera una moto o una cazadora. Hoy sigue habiéndola, pero además está la violencia emocional u hostil”, que es la que ejercieron sobre Luiz. Los agresores “no salen a matar a nadie, pero salen a la calle con un imaginario social: son el grupo perfecto y, automáticamente, lo que no encaje en esto se odia”.

“La sociedad busca siempre una causa”, recalca Andrés-Pueyo. “Una sola. Pero en clave criminológica en estos sucesos hay muchas circunstancias que se encadenan”. El crimen de A Coruña “arrancó con un ataque de ira del primer agresor, y ese choque inicial contaminó inmediatamente a todo el grupo”. Según fuentes relacionadas con las pesquisas, las chicas jaleaban y los chicos pegaban al tiempo que insultaban al muchacho indefenso con expresiones, entre otras, como “maricón de mierda”.

 Según sus amigas, la víctima era homosexual. Pese al barniz homófobo del acto que denuncian ellas y que ha derivado en unos 150 actos de repulsa en España, el catedrático advierte de que los detenidos (por ahora seis, de los que una semana después del suceso cinco fueron recluidos) “no son una banda de antigais”.

Ante un hecho así, “socialmente todo el mundo pierde”, zanja Andrés-Pueyo, “se genera un gran impacto y miedo, porque de repente se ve que esto puede suceder”. “Para la gente, lo ocurrido no tiene ningún sentido, pero para los que lo han hecho sí, de forma pasajera”, reconoce el psicólogo de la violencia: “Se sintieron reforzados, sintieron que hacían justicia a su amigo” aunque fuera por una estúpida equivocación. “Sintieron que tenían el poder”, en aplastante superioridad numérica. Y lo pagó con su vida quien no pudo defenderse.

De la cárcel ficticia de Zimbardo al crimen de la Villa Olímpica

Hace ahora 50 años, el investigador Philip Zimbardo emprendió un ensayo psicológico en el que adjudicaba a estudiantes universitarios los papeles de carceleros y reclusos de una cárcel ficticia en la Universidad de Stanford.

 El experimento tuvo que ser suspendido a la semana de iniciarse por lo peligroso que se volvió el abuso de poder de los vigilantes. “El ser humano es muy particular”, dice Manuel Isorna, “cuando está en grupo y le das un traje y carta de autoridad automáticamente se transforma”. Además, añade, “su comportamiento individual cambia por completo en colectivo”. Es así como se produce “el acoso escolar”.

“Es más necesario que nunca modificar el sistema educativo para formar personas asertivas”, capaces de defender sus derechos desde el respeto, reivindica el psicólogo de la Universidade de Vigo. “Cada persona sumisa o agresiva que sale de un centro educativo sin ser detectada a tiempo es un fracaso”.
Samuel Luiz trató de explicarse ante un agresor que no quiso escuchar, y a continuación todas las personas congregadas en la avenida de Buenos Aires asistieron a su linchamiento.

 “Me parece alucinante la falta de ayuda de la gente, grabando con el móvil la escena”, comenta Luis Alamancos, “me recuerda esa frase de Edmund Burke que dice que ‘para que el mal triunfe solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”.

“No es la primera vez que ha pasado algo así en España”, recuerda Antonio Andrés-Pueyo, y cita como ejemplos dos casos de Barcelona: el conocido como crimen de la Mendiga y el llamado caso Valentín o De la Villa Olímpica. El 16 de diciembre del año 2005, Ricardo Pinilla y Oriol Plana, ambos de 18 años, y José Manuel M., de 16, quemaron viva dentro de un cajero a Rosario Endrinal, una exsecretaria de dirección de 50 años que había tocado fondo, alcoholizada e indigente. Los mayores fueron condenados a 16 años y el pequeño, a ocho de internamiento en un centro de menores y a cinco más de libertad vigilada.

El 1 de abril de 2000, otros siete muchachos participaron en la caza de una víctima aleatoria a las puertas de una discoteca en la Villa Olímpica. Colocaron una cazadora como señuelo, y su víctima propiciatoria fue Carlos Javier Robledo, de 24 años, que iba acompañado de dos amigos. El chico se topó la prenda abandonada, la recogió y sus atacantes se abalanzaron sobre él como si estuvieran vengando un robo. Fueron directos a zonas sensibles como la cabeza. 

El tribunal calificó el crimen de “salvaje” y en 2002 impuso a los acusados penas que sumaban más de 157 años, convencido de que habían actuado con “ánimo específico de matar”, aunque solo lo lograron con Robledo. Uno de los autores era menor, le faltaban pocas horas para cumplir 18 años. Fue el primero en pegar un puñetazo y recibió una condena de ocho años de internamiento."                  (Silvia R. Pontevedra , El País, 14/07/21)

 "Mapa de las personas que intentaron ayudar a Samuel: reconstrucción de una noche donde casi nadie llamó a la Policía. 

El crimen que acabó con la vida de Samuel Luiz se produjo ante la mirada de decenas de personas que siguieron su camino sin hacer nada. La excepción, un puñado de siete personas: dos avisaron a la policía

 En la madrugada del 3 de julio, Samuel Luiz fue linhcado hasta la muerte por una multitud una céntrica calle de A Coruña. En las imágenes, publicadas por elDiario.es, se demuestra que la paliza fue multitudinaria. También se puede ver cómo, durante el momento de los dos ataques que sufrió Samuel, decenas de personas caminaban por el lugar de los hechos. Solo dos personas decidieron llamar a la Policía para denunciar los hechos. Otras cinco personas intentaron ayudar a lo largo de esos dramáticos minutos sin conseguir evitar el fatal desenlace. 

Ibrahima Shakur, el joven senegalés que estuvo a punto de salvarlo

El nombre más repetido es el de Ibrahima Shakur, el joven senegalés que intercedió en la primera agresión para tratar de ayudar a Samuel. Su intervención frenó el primer ataque y permitió a la víctima ponerse en pie y alejarse del lugar. En declaraciones a los medios de comunicación Lina, la amiga de Samuel, aseguró que Ibra Shakur fue la única persona que decidió ayudar al joven frente a la multitud que lo asesinó. Cuando se produjo el segundo de los ataques, Ibrahima Shakur ya no estaba allí. Posteriormente, hemos conocido que junto a este joven se encontraba otro migrante que también intentó ayudar a Samuel. A ambos el Gobierno les ha concedido este martes la regularización extraordinaria.

 Acababan de dar las tres de la madrugada y, además de las personas que caminaban por la calle, el tráfico de vehículos era considerable. Desde el interior de uno de esos coches se produjo la primera llamada alertando de la paliza. Según recogen los primeros informes policiales, una conductora anónima llamó la Policía Local para denunciar lo que tan solo pudo ver durante unos segundos desde su coche en marcha. Ahí fue cuando saltaron las alarmas y le Policía se puso en marcha. La patrulla con el distintivo Tango 100 se encontraba por la zona y apenas tardó unos minutos en llegar al lugar en donde Samuel yacía malherido.

Los tres testigos que siguieron el ruido

Poco antes de que llegase el primer coche de Policía, Pablo (57 años), Marco (50 años) y Begoña (50 años) caminaban por la Avenida de Rubine a pocos metros del lugar donde estaba sucediendo la agresión. 

Alertados por el ruido de la turba se acercaron para ver qué estaba pasando. Al torcer la calle y antes de poder ver a Samuel tendido en el suelo, estos tres amigos se cruzaron con el grupo de agresores que abandonaban apresurados la escena del crimen. Pablo fue el primero en verlos: "No había casi nadie por la calle y vi como un grupo escapaba del lugar. No corrían, iban a paso muy rápido. Ojalá hubiera distinguido a alguno".

En cuanto se acercaron a socorrer a Samuel, los tres se dieron cuenta de la gravedad de la situación. La víctima yacía en el suelo inconsciente y rodeado de sangre. En ese momento, Begoña llamó a emergencias. Fue la segunda de las únicas tres llamadas que el sistema de alertas recibió aquella noche.

Minuto tras minuto, Lina y los tres amigos que paseaban en la madrugada del sábado se entregaron intentaron reanimar al joven. Marco lo explicaba así en declaraciones a elDiario.es: "La cosa estaba muy mal. Cuando le agarré la cabeza vi que no paraba de expulsar sangre. Tenía varias brechas en el cráneo". Diez minutos más tarde llegó la primera ambulancia.

Una llamada desde la otra punta de la ciudad

La tercera llamada que recibió la Policía llegó desde la otra punta de la ciudad. Un joven llamó a los agentes para asegurar que había sido testigo de la paliza. Esa última conexión se produjo sobre las tres y media de la madrugada. El denunciante ya estaba lejos del lugar donde Samuel aún luchaba por su vida tendido en el suelo. Concretamente, en la Avenida Sardiñeira, a 2,1 kilómetros del lugar de los hechos. Esa denuncia ha sido fundamental para la investigación ya que es la única en la que un testigo señala conocer la identidad de los agresores. 

La Policía envía un coche patrulla al lugar en donde se ubica el testigo y le toma declaración. Según se recoge en los atestados, el denunciante ofrece las primeras pistas para identificar a los responsables del asesinato e, incluso, llega a dar el apellido de uno de ellos, así como una ubicación del barrio en el que reside buena parte del grupo.

El mapa para ubicar la colaboración de los testigos

La siguiente infografía ubica a cada una de las personas que intentaron ayudar a Samuel o, en última instancia, colaborar en la detención de sus agresores."                    (Javier H. Rodríguez, eldiario.es, 13/07/21)

23/10/12

Represión franquista de los homosexuales: “un estudiante, un profesor de instituto que era uno de mis mejores amigos y un bombero, se suicidaron”

 Fotos de la ficha policial de Sonia, una mujer transexual detenida por peligrosidad social en 1974

"La vida le ha dado “un segundo palo”, y por eso M. C. D., la primera lesbiana de las represaliadas durante el franquismo que ha pedido una indemnización, entiende que para ella es casi un deber moral atender a los medios de comunicación. 

Pero lo hace a disgusto y con limitaciones: ni su nombre ni su lugar de residencia deben ser hechos públicos. No es solo por las secuelas de aquel proceso, en el que una niña de 16 años fue detenida, puesta en libertad condicional y juzgada ya con 17 por ser lesbiana. 

También le influye en la ciudad en la que vive, de la que se niega a dar ningún tipo de detalle, las cosas no le están siendo fáciles a ella y su pareja. La homofobia no está extinguida, ni mucho menos comenta Antoni Ruiz, presidente de la Asociación de ex Presos Sociales, que es quien ha asesorado a M. C. D. para que reclame.

La mujer cuenta la historia de una manera abreviada y a regañadientes. “No me acuerdo ni dónde estaba cuando me detuvieron. Vino un grupo de policías de paisano, y ya está. He pasado toda mi vida intentado olvidarlo, superar la psicosis que aquello me produjo”. Tampoco sabe por qué lo hicieron.

Si alguien la denunció o si su comportamiento levantó las sospechas de las autoridades. Solo sabe que entones tenía “17 años, edad en la que aún no te has definido como adulto”, y que fue sometida “durante meses a un interrogatorio”, dice “que no comprendes”.

  Ficha de Antoni Ruiz, primer gay indemnizado por ser víctima del franquismo

En una especie de comunicado que lee con voz entrecortada, M. C. D. recuerda la dureza de un tiempo en que ser reconocido como gay, lesbiana o transexual era un peligro. Como ejemplo, recuerda a que, de su círculo, “dos personas recibieron electrochoques” como forma de tratar su desviación. 

Y ellos no se llevaron la peor parte. Otros tres, “un estudiante, un profesor de instituto que era uno de mis mejores amigos y un bombero, se suicidaron”. “Si cada uno conocemos a cinco personas [que sufrieron estos procesos], imagínese lo que era aquello”.

La sentencia del juez “de Instrucción y de Peligrosidad y Rehabilitación Social” de su provincia da algunas pistas. Apenas dos folios bastan para ejemplificar la homofobia de la época y para intentar arruinar una vida. M. C. D., “hija de una honrada familia”, presenta una “una clara orientación homosexual teniendo relaciones impúdicas con otra joven a la que domina, persigue y atrae” (Una víctima de la pervertida). 

Pero, además, es “una persona rebelde a sus familiares a los que desobedece y amenaza” cuando “intentan corregirla y educarla”.
 
Ambos delitos (ser lesbiana y obedecer a la familia) están en el mismo nivel para un sistema en el que la mayoría de edad estaba lejana (era a los 21), y en la que ese concepto se aplicaba a las mujeres a regañadientes.

Por eso, el juez lo tiene claro: M. C. D. “Es una homosexual, rebelde a su familia, que se encuentra en estado peligroso”. Por eso le puede aplicar la ley de Peligrosidad Social de 1970, y la condena a “internamiento en un establecimiento de reeducación por un tiempo no inferior a cuatro meses ni superior a tres años”.

 También le prohíbe “visitar salas de fiestas y establecimientos públicos donde se ingieran bebidas alcohólicas durante dos años”.

El abogado defensor, por cierto, no tuvo nada que alegar.

A M. C. D. el recuerdo le duele. Pero consigue sacar la ironía para hablar de su reeducación. “Era una cárcel normal [la prisión de Alcázar de San Juan, provincia de Ciudad Real, donde pasó cuatro meses], y no había reeducación ninguna. Bueno, sí, hacíamos cositas, manualidades de punto, costura y cuero. Por cierto que nos las pagaban muy mal, así que alguien debió de forrarse con nuestro trabajo”, dice.

Que aquel intento reeducador fue un fracaso es una obviedad. Aunque alguno de los conocidos de M. C. D. intentó librarse de la presión casándose, no es su caso. La Comisión de Indemnizaciones a Ex-Presos Sociales, órgano colegiado adscrito al Ministerio de Economía y Hacienda, al que corresponde la resolución de las solicitudes de indemnización, tendrá que decidir ahora la resolución de la petición."              (El País, 19/10/2012)

27/7/12

Los homosexuales y transexuales fueron castigados durante el franquismo por el simple hecho de serlo

"Cientos de homosexuales y transexuales fueron castigados en los años de la dictadura por el simple hecho de serlo. Los más 'afortunados' terminaron en terapias que intentaba 'curarles' a base de estigmatizar lo que sentían; los menos, dieron con sus huesos en campos de concentración, sometidos a trabajos forzados y torturas. 

El artista Javi Larrauri ha contactado con algunos de ellos para contar su historia en 'Testigos de un tiempo maldito', una muestra con la que pretende denunciar lo que vivieron, recordar que no sólo por política se sufría en el Franquismo. 

Dramas como el de Octavio García, un canario que tiene hoy 82 años y fue encarcelado en los 50 por su condición sexual. Pasó un año y medio en el campo de concentración de Tefía, en Fuerteventura, picando piedra y transportándola de un punto a otro del recinto, sometido a malos tratos, durmiendo en el suelo, sin apenas comida y en unas condiciones de higiene deplorables. Y a misa diaria.

 En el documental que ha elaborado Larrauri con sus testimonios cuenta que algunos de sus compañeros intentaron huir, incapaces de soportar más, en una misión suicida para una isla sitiada. 

A Octavio García lo detuvieron en Las Palmas y le sometieron al escarnio público que las autoridades había ideado para los que eran como él: tras raparles la cabeza, les subían a un camión y les 'paseaban' por los pueblos para que les insultasen sus vecinos. "La humillación era absoluta", cuenta Larrauri. 

Él siempre había mantenido su homosexualidad en secreto, pero una mujer lo adivinó y le delato a la policía. Hasta ese punto llegaban el miedo al diferente.

La exposición, con cuadros, fotografías y vídeo, recoge el testimonio de cuatro hombres y tres mujeres, dos de ellas transexuales, aún más castigadas por la incomprensión de la época. [CONÓZCALOS] Por ejemplo, Lola, a la que detuvieron en una redada en un bar de ambiente sevillano y llevaron a la cárcel de Huelva -junto a la de Badajoz, las dos únicas que había sólo para homosexuales en España-.

 O Candela, que había emigrado de Sevilla a Barcelona pensando que el entorno allí sería no serían tan opresor y podría vivir tranquila. Terminó en un furgón una noche que volvía a casa. El Régimen tenía instrumentos como la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad Social para castigarles. La llevaron a la cárcel modelo de Barcelona, con módulos expresos para homosexuales.

"Ocurría en algunas prisiones, también en la modelo de Carabanchel, donde estaba 'el palomar', la tercera planta de la quinta galería en la que se vivió más de un suicidio", cuenta Larrauri. Esmeralda 'La francesa' fue uno de ellos: no puso soportar la obsesión que tenía con ella uno de los guardias y acabó precipitándose por el hueco de la galería.

"El caso de las mujeres era peor, ya que eran débiles por partida doble. No las encarcelaban, pero les sometían a una represión más social y familiar. Las ignoraban, las repudiaban y no dejaban que su condición saliese del ámbito privado", cuenta el pintor. La única lesbiana que ha accedido a contarle su historia es Coral Cano, a la que internaron en un colegio del Opus y sometieron a terapia psiquiátrica.

Al salir de prisión no terminaba su drama. Arrastraban antecedentes penales y pesaba sobre ellos el estigma de los 'depravados'. Ni siquiera su madre fue a ver a Octavio a la prisión de Fuerteventura. El miedo pesaba en aquellos días grises."        (El Mundo.es, 06/07/2012)

19/6/11

"Los motivos de Bahati son religiosos. Él es evangelista y ellos están impulsando el odio"

"El activista tiene muy reciente la sensación de peligro. "El parlamentario que lidera la propuesta de pedir la pena de muerte para las relaciones gais [David Bahati] volverá a discutirse en el Parlamento", afirma convencido.

La vez anterior que se debatió, hace un mes, "la presión internacional consiguió detenerla". La internacional, y la local. "Pasamos dos días acampados delante del Congreso", relata. "Para el presidente [Yoveri Museveni] el apoyo internacional es muy importante, él es nuestra esperanza, porque si el Congreso aprueba la ley, él tiene que ratificarla, y confiamos en que no lo haga", cuenta.

Donde no espera tener mucho apoyo es en las organizaciones religiosas. "Los motivos de Bahati son religiosos. Él es evangelista y ellos están impulsando el odio", dice. De otras confesiones, como la católica, lo mejor que puede decir es que "se han quedado al margen". "Tienen otra estructura, son más jerárquicos, no nos apoyan, pero no han activado la persecución", afirma.

No es que la situación en Uganda sea en estos momentos buena para gais y lesbianas. "Te pueden arrestar por una manifestación de cariño en público. A muchos les ha pasado, sobre todo a los jóvenes. Ellos no entienden que tienen que tener cuidado, que tienen que disimular", relata.

Como prueba de esa violencia, Dennis cuenta que su organización "tiene que cambiar de sede cada poco tiempo. Ya nos han atacado dos veces. Cuando se enteran de a qué nos dedicamos, nos asaltan y nos lo destrozan todo. La última vez se llevaron los ordenadores". (WAMALA DENNIS: "La pena de muerte para los gais volverá a discutirse en el Parlamento". El País, 18/06/2011, p. 42)