12/5/16

Barcelona 1971: cuando los detenidos se caían por las ventanas del tercer piso

"(...) Fallecido en agosto de 2015, Miguel Jiménez Hinojosa nunca pudo olvidar en vida una fecha en la que todo cambio para él: fue el 24 de abril de 1971.

 Militante antifranquista procedente del barrio sevillano del Cerro del Águila, Miguel contaba entonces con tan solo 23 años de edad y fue detenido y conducido a un piso en Barcelona por los funcionarios de la Sexta Brigada Regional de Investigación Social Atilano del Valle Oter y Francisco Rodríguez Álvarez. 

En circunstancias nunca esclarecidas totalmente, le dispararon a bocajarro y posteriormente fue lanzado por una ventana. Su vida, marcada por la lucha y el compromiso, tendrá por fin el reconocimiento debido con una calle en el Distrito Sur de la ciudad de Sevilla.

Los datos de su historial, incluido por la justicia argentina en el proceso de investigación de los crímenes franquistas, recuerdan que a Hinojosa le diagnosticaron en el Hospital Clínico de Barcelona “que sufría conmoción cerebral con posible fractura de la base del cráneo, fractura de pelvis, rotura hepática, contusiones y heridas varias de pronóstico muy grave”.

 Una sentencia, de octubre de 1976, condenó a Atilano del Valle y Antonio Álvarez como responsables de dos faltas de lesiones a dos penas de 12 días de arresto menor. Ambos pagaron una indemnización de 7.500 pesetas. (...)

Tras la segunda detención de Barcelona, fue juzgado en Consejo de Guerra y condenado a 16 años. Hinojosa pasaría por las cárceles franquistas de Barcelona, Soria, Segovia y Jaén durante 5 años, 6 meses y 4 días y saldría en libertad en octubre de 1976.

Según el testimonio de los policías en el juicio militar, Hinojosa llevaba una navaja consigo en el momento de la detención, cuando en realidad el joven fue esposado inmediatamente por los dos policías (que nunca llegaron a identificarse), que de inmediato comenzaron a golpearlo fuertemente en la cabeza. 

Hinojosa recordaría la asfixia sufrida en el cuarto de estar de aquel piso y los gritos de alerta a los vecinos. Al ser de nuevo golpeado y perder el conocimiento, los dos policías decidieron arrojar su cuerpo desde un tercer piso, lo que le provocó graves lesiones de por vida en órganos vitales.

Las secuelas de aquella detención nunca le permitieron volver a ser el que era. Con el hígado trasplantado, Hinojosa fue declarado como incapacitado total veinte años antes de su jubilación. A los 67 años, moría en agosto de 2015 sin poder llegar a declarar contra sus verdugos en la querella argentina. (...)"             (María Serrano, Andaluces.es, 11/05/16)

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