19/11/09
El odio... en estado puro...
¿En que circunstancias se puede matar a bebés? "Porque su presencia puede promover los asesinatos. Existe una razón para dañar a los niños si está claro que crecerán para hacernos daño... Está permitido dañar a los hijos de un líder para presionarle con el fin de que no actúe malvadamente... Hemos visto en la Halaja [ley religiosa judía] que incluso existe causa para matar a los bebes de gentiles que no violan las siete leyes otorgadas por Dios a Noé por la futura amenaza que causarán si son criados por gente malvada como sus padres", han escrito Shapira y Elitzur en su libro La Torá del Rey: leyes sobre la vida y la muerte entre los judíos y las naciones". (El País, 19/11/2009)
14/11/09
Represalias sobre el exiliado retornado...
En medio vivió algo más duro que el exilio: el regreso a la España franquista, la cárcel de su padre, la muerte de su madre, la represalia. "Él siempre vivió la vuelta como un error, recordaba la escuela francesa que le acogió y quiso volver allí para darnos educación". Así fue cómo Hidalgo estudió en Lyon hasta ser abogada laboral."
(ANNE HIDALGO: "Francia me dio lo que España me negó". El País, ed. Galicia, Última, 06/11/2009 )
13/11/09
La generación del miedo
"Sé dónde está enterrado Atilano (pastor protestante). Le mataron con mi tío la noche del 8 de diciembre de 1936", empieza el texto que Isabel lleva preparando desde hace semanas y lee con voz entrecortada. "En 1936 murió la inteligencia", añade.
Varios hombres corrieron la misma suerte en aquella noche de diciembre grabada en la memoria de Isabel. El mètre del Gran Hotel su tío; el Timbalero, crítico taurino del periódico Adelanto; y el propio Atilano, entre otros, fueron fusilados por los golpistas en el monte de La Orbada, a 24 kilómetros de Salamanca.
"Están enterrados en el Cubo del Vino, en Zamora. Los hijos del Timbalero les siguieron y sacaron el cadáver de su padre. Vieron que había más muertos. Se lo contaron a mi prima y les identificaron por la ropa que llevaban y porque les vieron el día en que salieron de prisión", afirma la mujer. Desde entonces, nadie ha intentado recuperar los cuerpos.
Isabel continúa su relato y recuerda emocionada el sufrimiento de aquellos años: "Somos la generación del miedo. Podían meterte en la cárcel y tenías miedo ya no sólo por ti, sino por lo que pudieran hacerle a tu familia". Y precisa que "todavía hoy hay miedo de hablar". "Ya no pueden hacer lo que hicieron, pero son los mismos perros con distinto collar", advierte.
Carlos recuerda cómo desde pequeño soportó los prejuicios por su condición de protestante. Y cuenta que la mujer de Atilano, Enriqueta Carbonel, "acudió a ver al obispo católico de Salamanca para pedir su ayuda, pero él le dijo que sabía a lo que iba y no podía hacer nada".
"Con este tipo de cosas, se pierde mucha fe. ¿Cómo íbamos a creer en Dios?", replica Isabel. "Mucha, no, se pierde toda", se resigna Carlos, cuyo único objetivo, lejos de venganzas, es recuperar la memoria. "La única justicia que nos queda", dice."(Coordinadora de Colectivos de Víctimas del Franquismo, ciando a Público: La inteligencia fusilada por el franquismo,
09/11/2009)
06/11/09
La falsificación histórica debilita, hoy, en Europa., la conciencia del racismo
Enfrascados como estamos en España con la excavación de fosas apenas somos capaces de mirar a nuestro alrededor y ver cómo en Europa se dirimen, a cuenta de otras memorias, cuestiones que pueden tener consecuencias de gran envergadura. Lo de España es una minucia al lado de lo que se vive en el resto del continente. Un buen aviso ha sido el chantaje del Gobierno checo de Václav Klaus, quien ha conseguido una excepción para evitar las posibles reclamaciones de los alemanes expulsados de los Sudetes al final de la II Guerra Mundial. La memoria de su expulsión quedará sepultada por la memoria de la anexión hitleriana en 1938. Algo similar ha sucedido en Polonia.
Los ejemplos se multiplican. Porque a las acciones de la memoria siempre les siguen acciones en la política que acaban marcando el rumbo de cada país. Y los intereses son muchos. Tantos y tan dispares que pueden provocar una seria alteración de la idea de Europa que los países más occidentales compartían. Una idea que se comienza a ver manchada por las herencias de los odios étnicos, de las heridas sin cicatrizar y de las acciones ruines de unos y de otros. (...)
En Polonia, un gran cineasta, Andrej Wajda, ha estrenado su película dedicada a la matanza de Katyn, donde fue asesinado su padre... Wajda ha conseguido devolver a Polonia ese pedazo de verdad que faltaba, oscurecido por una brutal política de simulación.
Pero Polonia no está aún libre de los fantasmas de aquella guerra. Todavía no ha asumido, todavía no ha recuperado la memoria de otras atrocidades. Cuando las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941, se desató una matanza sistemática de judíos en el país. La versión oficial durante años fue que aquello era responsabilidad de los nazis. Y todos tranquilos. Pero las investigaciones de historiadores han demostrado que los asesinatos masivos comenzaron a ser cometidos por ciudadanos polacos con métodos similares a los del genocidio ruandés: palos, cuchillos, azadones, barras de hierro fueron los instrumentos con los que enardecidos campesinos dieron muertes atroces a niños, mujeres y hombres sin distinción.
Hay un pueblo, Jedwabne, sobre el que el historiador americano Jan T. Gross investigó. Allí, en 24 horas, los 1.500 gentiles que lo habitaban mataron a los 1.500 judíos que habían sido sus vecinos durante siglos. En muchas localidades polacas se produjeron hechos similares. Y durante decenas de años esta terrible verdad, esta terrible memoria, siguió sin ser recuperada. En esta ocasión no se debió sólo a la acción de un gobierno autoritario, sino a la complicidad de un pueblo que no podía soportar su responsabilidad en una atrocidad semejante. La verdad fue restablecida por gentes como Gross, pero esa verdad está adormecida en la memoria polaca de la guerra.
No es muy distinta la historia de las Repúblicas Bálticas, de Lituania, Estonia y Letonia... Cuando las tropas de la Wermacht atacaron a la Unión Soviética, muchos patriotas de estas repúblicas recibieron a las tropas nazis con entusiasmo, y se incorporaron a sus unidades de combate contra la URSS. A las de combate y a las de exterminio. No fueron sólo los nazis de los grupos de acción, los Einsatzgruppen, los encargados de ejecutar de forma masiva y primitiva (a balazos o golpes de cuchillo) a los judíos que habitaban estos países. Fuerzas policiales y patriotas autóctonos formaron parte de los grupos asesinos que acabaron con 140.000 judíos lituanos (el 85% de los existentes), 70.000 letones (casi el 80%) y 2.000 estonios (el 45%). Los cálculos han sido realizados por historiadores tan serios como Timothy Snyder.La memoria que prefigura la política en estas repúblicas atribuye estas matanzas a las tropas nazis, olvida la participación de sus ciudadanos, y achaca a la presunta ideología comunista de los judíos el odio que sirvió para acabar con ellos.
Lo grave de la situación actual de la polémica no es sólo que se está construyendo una enorme falsificación histórica, sino que simplifica los hechos hasta el punto de que debilita algo tan importante como la conciencia sobre el racismo. Si los asesinatos masivos cometidos en los países del Este de Europa fueron causados en exclusiva por la locura genocida del nazismo, deja de haber problema. Si, por el contrario, se analizan los hechos de forma rigurosa, el problema crece, porque estaremos dejando desguarnecida la frontera contra el racismo que anida en muchos otros lugares fuera de los textos de Hitler. En Letonia, un 15% de la población es de origen ruso. Son más de 300.000 personas a las que se ha privado de nacionalidad porque sus padres fueron instalados allí por Stalin. Esto sucede en Europa.En Letonia dejó de haber problema judío hace tiempo, porque los mataron los nazis. Hay un problema de una minoría externa, que no comparte su cultura con los autóctonos y que acabaron allí por la imposición del régimen comunista de Stalin. Un régimen contra el que lucharon los patriotas letones... apuntados a las unidades de las SS.
Si nos acercamos a un país que ya va teniendo solera en la Unión Europea, Rumania, las cosas no van mucho mejor. Rumania, gobernada por el mariscal Ion Antonescu, fue durante la II Guerra Mundial el más firme aliado de la Alemania nazi. En aquellos tiempos convulsos, miles de civiles rumanos participaron en pogromos que causaron cientos de víctimas entre los judíos. Con la entrada en la guerra contra la Unión Soviética, las tropas rumanas adquirieron un destacado papel en la eliminación sistemática de 300.000 judíos. Rumanos, pero también de Ucrania y otros países. Hoy la memoria en Rumania elude con suavidad este capítulo de la historia, como lo hace igualmente con la deportación masiva de su población gitana. Judío, para Antonescu, significaba comunista. Y ser patriota consistía, sobre todo, en ser anticomunista. Una buena forma de justificar el exterminio de grupos humanos completos para conseguir la recuperación de territorios como Besarabia. La memoria de la ocupación soviética en Rumania ha tapado la memoria de los vergonzosos episodios de matanzas masivas que fueron realizadas con el beneplácito de la población civil, entusiasmada con la construcción de la Gran Rumania, su gran sueño nacionalista, que aún pervive en muchos corazones. Si se mira a Hungría, se puede ver cómo la memoria de la opresión comunista ha tapado la de la entusiasta colaboración civil contra los judíos.
El gran proyecto de una Europa democrática, lugar de las libertades y de las fronteras rotas, cuenta con enemigos internos. Los nacionalismos, apuntalados en falsificaciones de la memoria, en memorias que tapan otras memorias porque son más cómodas y digeribles, porque salvan la pureza de las actuaciones de los patriotas. (...)
En España estamos mejor. Aunque, si insistimos en el camino emprendido, no. ¿La memoria de Badajoz tiene que tapar la de Paracuellos? ¿La de Gernika tiene que tapar la del exterminio de curas en Cataluña o Castilla-La Mancha? ¿Seremos capaces de abrir la fosa de Lorca sin decir que Muñoz Seca se lo merecía?
Hay tantos aspectos oscuros en la historia que sólo la Historia puede reconciliarnos con las distintas memorias. Y hacer de Europa un sitio habitable para muchos años. Un sitio no de la memoria, sino de la verdad." (JORGE MARTÍNEZ REVERTE: Memoria tapa memoria. El País, ed. Galicia, Opinión, 04/11/2009, p. 33)
05/11/09
El coste económico de las guerras
El Nobel de la paz está concedido, pero ¿cuál es el coste económico de la guerra y de la violencia organizada? Curiosamente, la investigación económica ha tardado en reflexionar sobre el tema. El reciente libro de Joseph Stiglitz sobre el coste de la guerra en Irak ha encontrado tanto eco que ha producido un giro. Stergios Skaperdas acaba de escribir una interesante síntesis del estado de las reconstrucciones (1). Su estudio no aborda el crimen organizado, que en todo caso supondría la quinta parte del PIB mundial. Se centra en los conflictos internos, las guerras entre estados y el terrorismo.
En total, el coste anual de las guerras civiles representa 124 millones de dólares, es decir el equivalente a toda la ayuda al desarrollo. Y si se incluyen los costes indirectos, un investigador los estima en 250 millones de dólares de media.
Las guerras civiles son por lo tanto extremadamente costosas. Su duración media es de 7 años y como mínimo 16 millones de personas pierden la vida en el mundo todos los años. El presupuesto militar suplementario que resulta de esto se incrementa una media de un 2,2% del PIB. Este tipo de conflictos se traduce también en destrucción de infraestructuras o de ganado. Pero no es fácil cuantificarlos. En Mozambique, se cree que se ha perdido el 20% del ganado entre 1980 y 1993 y que el 60% de las escuelas han tenido que ser cerradas.
Los capitales también huyen de este tipo de países. La cantidad de fortunas escondidas en el extranjero a raíz de un conflicto interno pasa de un 9% antes del conflicto a un 20% cuando termina. El crecimiento también está penalizado. Según un estudio de 1999, el PIB crece un 2,2% más despacio que en tiempos de paz. Algunos expertos piensan que la reducción se aproxima más al 6%. A título de ejemplo, el PIB por habitante de Afganistán ha disminuido un 20% entre 1980 y 1990, y un 7,5% entre 1990 y 1995.
El coste humano es todavía más importante. Según las estimaciones del premio Nobel Joseph Stiglitz, el valor estadístico de la vida es de 7,2 millones de dólares por un americano caído en Irak. Skaperdas considera imposible generalizar la cantidad pero si el valor de un ciudadano del Congo representaba 1/72ª parte de este montante, el coste de la guerra civil en el Congo sería de 540 millones de dólares en 10 años. Esto sin hablar de las enfermedades, accidentes y discapacidades y de los efectos psicológicos.
Los conflictos civiles provocan también grandes desplazamientos de población que afectaron a 32,9 millones de personas en 2006.
Dentro de los conflictos internos, también se incluyen las huelgas y las protestas. Se estima que el tiempo perdido en Bolivia tras estos incidentes ya supone el 1% del PIB. En total, incluidos los efectos indirectos, el coste se aproxima al 3% del PIB.
El terrorismo es otro tema abordado por el experto. Sólo para el País Vasco, los economistas creen que el PIB es un 10% más bajo que si no hubiera habido conflicto.
En los conflictos externos, en las guerras entre países, sólo el coste de los gastos militares llega al 2,6% del PIB mundial, más 1.000 millones de dólares, sin contar los gatos de investigación militar y de los servicios de información. Los gastos militares son fácilmente identificables. Van desde el 1% del PIB a más del 20% del PIB (Arabia Saudí en 1991).
Joseph Stiglitz ha demostrado que los gastos ligados al conflicto irakí no aparecen claramente en el presupuesto americano. Estima el coste económico total de la guerra entre 2.700 y 5.000 millones de dólares sólo en Estados Unidos.
No obstante, es necesaria una cierta cautela sobre estas estimaciones. Los gastos militares sirven también para garantizar la seguridad, especialmente en el ejercicio de los derechos de propiedad. Por lo tanto, una parte repercute en el PIB y en la paz.
(1) Los costes de la violencia organizada: Una revisión de la evidencia, Stergios Skaperdas, CESifo Working Paper 2704, 2009" (Fundación para la Libertad, citando a Emmanuel Garessus, LE TEMPS, 16/10/2009)
03/11/09
Acoso a los inmigrantes
R. En París hay unas 400.000 personas sin papeles que están trabajando, que tienen familias, que llevan una vida normal. Para hacer Edén al Oeste yo me entrevisté con algunos de ellos. Una señora latinoamericana me contó que para llegar a su trabajo tenía que caminar una hora diaria de ida y otra de vuelta, que no se subía ni al metro ni al autobús porque allí hay controles policiales permanentes. "¿Y cuando llueve?", le pregunté. "Cojo un paraguas", me contestó. Y me lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
A los emigrantes se les presenta muchas veces como una molestia, y discursos en Francia como los de Le Pen van generando un miedo contra ellos. El hecho de recibir a alguien de fuera siempre es positivo, nunca es negativo. Con Edén al Oeste he querido mostrar que los emigrantes, los sin papeles, son gente como cualquiera de nosotros, son personas luminosas, que tienen luz propia.
P. ¿Cree entonces que ahora hay más miedo en Europa hacia la emigración?
R. Más que nunca, porque nos los presentan como si fueran una masa de gente que llega, como si fuera una invasión, nunca nos los presentan como individuos, nunca como una sola persona con sus problemas. Lo que está claro es que uno se identifica más fácilmente con una persona que con miles.
Ese miedo también responde a una realidad, porque Europa tiene problemas económicos y no puede recibir a todo el mundo. Michel Rocard dijo una vez que Europa no podría recibir todas las miserias del mundo, pero que Francia debería recibir una parte de ellas. Ésa es la verdad. Ahora se suele recordar la primera parte de la frase, pero nunca la segunda, cuando la realidad está ahí, en la que cada país tiene que asumir una parte, según sus posibilidades económicas o sociales." (Constantin Costa-Gavras: La era del compromiso. El País Babelia, 17/10/2009, p. 5/6)
El sufrimiento de las víctimas del terrorismo... las hace enfermar...
Según el primer estudio científico sobre el impacto de la violencia en la salud en el País Vasco, las víctimas presentan entre cuatro y siete veces más riesgo que el resto de la población de sufrir "malestar físico, emocional o psiquiátrico". Para Maite Pagazaurtundúa, esas cifras muestran el impacto que "suponíamos que existía, pero que ahora ya es un hecho objetivo que hay que afrontar colectivamente".
El 43% de las víctimas del terrorismo de ETA corre el riesgo de convertirse en un caso psiquiátrico, según el primer estudio científico sobre el impacto de la violencia en la salud en el País Vasco que recoge el libro 'La noche de las víctimas'. (...)
La epidemióloga y miembro del equipo de investigación, Isabel Izarzugaza, ha recordado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido la "violencia colectiva" como un problema de salud pública, y ha explicado que, además de sentirse más solas y estigmatizadas, las víctimas presentan hasta un 30% más de dificultades para relacionarse y trabajar. Para la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundúa, estas cifras materializan el impacto que "suponíamos que existía, pero que ahora ya no es una opinión, sino un hecho objetivo que hay que afrontar colectivamente." (...)
"Este estudio ayuda a rellenar un vacío de diagnóstico que nos llevará a empatizar más con las víctimas y a convertirnos en un bálsamo que mitigue sus heridas", ha añadido el vicepresidente de la Fundación Fernando Buesa, Jesús Losa, que ha explicado que queda mucho camino por recorrer para reparar unos estragos "que pueden durar muchas décadas". (Fundación para la Libertad, citando a EL CORREO, 2/11/2009)
"Además de víctimas del terrorismo, enfermos. El informe es concluyente. Los que han padecido un atentado terrorista, además de las secuelas provocadas por los asesinos, son más susceptibles de sufrir enfermedades, hasta casi tres veces más que el resto de los ciudadanos que no tienen que soportar de por vida haber estado en el punto de mira de los terroristas. (...)
La noche de las víctimas, investigación sobre el impacto en la salud de la violencia colectiva en el País Vasco, se titula el informe elaborado por una veintena de profesionales del mundo sanitario de forma desinteresada. Según este documento, las víctimas del terrorismo presentan peores niveles de salud que la población general, incluso décadas después de haber sufrido los actos de violencia. En concreto, las víctimas declaran padecer 2,4 enfermedades de media, frente a menos de una que presentan las personas que no han sufrido la violencia.
Las víctimas del terrorismo tienen indicadores de salud «significativamente peores» que los de la población general y, además, su riesgo de sufrir alguna enfermedad física o emocional es «muy superior». «Sus estructuras psicológicas están afectadas, han perdido parte de su autoestima, de sus creencias positivas sobre ellos mismos y sobre el mundo, se sienten solas y estigmatizadas, y también sienten que la relación con su entorno social está alterada», indican las conclusiones del informe. (...)
Además, cerca de un 43% de ellas «vive en tal situación que corre el riesgo de convertirse en un caso psiquiátrico».
Estas alteraciones en la salud de las víctimas afectan a todos los niveles de su vida cotidiana y, así, presentan menor capacidad para realizar actividades relacionadas con el manejo de su entorno y sus actividades cotidianas, mayores dificultades en relación con la comprensión y comunicación o limitaciones en la relación con otras personas.
Pero, además, ser víctima de la violencia también puede modificar las creencias y valores básicos de las personas, lo que puede influir sobre su salud. Según el estudio, las víctimas presentan valoraciones más bajas para todas las creencias básicas, «lo que sugiere que el hecho traumático desencadenó en ellas la aparición de cambios negativos». «En particular, el sentido de la vida y la visión benevolente de los otros y del mundo tiene en las víctimas puntualizaciones hasta un 30% más bajas que las del resto de la población», apunta.
El informe fue presentado por la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, y el director de la oficina de atención del Ministerio del Interior, José Manuel Uribes, en presencia de Javier Rojo, presidente del Senado." (Fundación para la Libertad, citando a EL MUNDO, 3/11/2009)
02/11/09
Son niños soldado, cuando matan en ellos todo rastro de empatía

"Pero su trabajo con los niños soldado es el más delicado. "Es imposible devolverles la infancia porque han visto cosas atroces y han violado a mujeres en su edad más pura, pero intentamos al menos que vuelvan a ser civiles", dice el padre Mario. Situada al oeste de Ruanda, esta región congoleña arrastra la historia más sangrienta del país, ser uno de los escenarios del genocidio de los hutus contra los tutsis que en 1994 aterró al mundo. (...)
Hace una semana llegó la última mujer. "Tendría unos 14 años, pero ya lucía en su uniforme los galones de comandante", cuenta una cooperante. "Había ascendido tan rápido porque era la única esclava sexual en un batallón de unos cien hombres". Tristes honores de guerra. (...)
La entrevista se desarrolla en un porche junto a sus habitaciones, que están apartadas de las demás. Son muy violentos. "No sólo es que sean analfabetos, es que han sido educados para la violencia y recurren a ella constantemente. Son capaces de sacarse los ojos por cualquier tontería", afirma Gavin Braschi.
Estos adolescentes han matado, han cortado extremidades a machetazos y han violado a decenas de mujeres. Fueron muy crueles, pero fue una barbarie impuesta. Víctimas entre las víctimas, les obligaron a ser verdugos y su fragilidad se palpa en las pocas palabras que les logramos arrancar.
"Un día estaba en la puerta de mi casa y unos milicianos me dijeron que si les llevaba las armas hasta su campamento me darían una propina. Cuando llegué a la selva, no me dejaron volver", cuenta uno de ellos, de 14 años. Acaba de salir de la guerra después de tres años en la milicia. "Al principio me pusieron a cocinar, pero pronto me adiestraron para matar con un Kaláshnikov, me enseñaron a extorsionar para conseguir comida, y aprovecharon mi pequeño tamaño para hacerme especialista en emboscadas", recuerda.
El miedo y la empatía se eliminaron a base de drogas. Uno de los entrenamientos más comunes consistía en drogarles y dispararles junto a la oreja para que perdieran el temor a los tiros. Pero la experiencia fue más dura que la droga. "Un día no lo soportaba más y me escapé", confiesa uno de ellos. (...)
La tensión que han vivido les hace distintos del resto de los niños, incluso físicamente. Son musculosos, pero sobre todo la angustia parece habérseles acumulado alrededor de los ojos.
El psicólogo que les atiende al llegar al centro afirma que la mayoría tienen desenfocada la realidad. "Llegan con todos los síntomas de cualquier trauma grave: insomnio, problemas intestinales, mal humor, dolor de cabeza y sufren pesadillas. Muchas veces las confunden con la realidad. Tampoco se relacionan con el resto de los niños del centro porque el ejército les ha enseñado a considerar a los civiles como sus inferiores". (El País, Domingo, 11/10/2009, p. 12/3)
Descubrir el horror
En su época de soldado, Pablo buscaba dinero hasta debajo de las piedras para pagar las cuotas. Robaba en establecimientos o atracaba a gente. En casa no sobraba el dinero. La madre estaba en paro y vivía toda la familia de la pensión del abuelo. En esa época acabó robándole al abuelo una cámara de fotos y un DVD nuevo. Los problemas en el hogar eran terribles. "No te escuchaba", dice la madre, "estaba como en una secta. Cambió de repente, era otro chico. Violento, mal hablado. Le tenía miedo". Pablo soñaba con subir en el escalafón de los trinitarios, ser un auténtico capo, pero para eso había que pelar mucho. Y ser frío y no tener muchos escrúpulos.
Poco a poco, Pablo se fue desencantando. No puede concretar la fecha exacta, pero recuerda que de repente empezó a no gustarle nada la violencia extrema que utilizaban. En una ocasión, mientras varios soldados pegaban con bates de béisbol a dos miembros de los DDP, Pablo se quedó paralizado. "Descubrí ahí el horror. No aguantaba tanta sangre y palos". Tenía ganas, relata, de arrancarse los ojos y estrujarlos. No entrar en aquella pelea le costó una paliza. Fue una humillación. Entonces dejó de ir a las reuniones del grupo. Una noche encontró este mensaje en su e-mail: "De Los Trinitarios cuando se entra no se sale. Al menos vivo". Los Trinitarios apelan a la ley del silencio y la fidelidad eterna al clan. Aquello le aterrorizó: "Sé cómo se las gastan". (El País, Domingo, 11/10/2009, p. 6)
30/10/09
La tortura de las familias...
"Unos amigos de la familia que se iban de madrugada a la feria de Pontevedra vieron cómo los asesinos se los llevaban a enterrarlos atados en una escalera", relata Josefina, que entonces tenía 9 años. "Así que enviaron a una persona para que le dijera a mis padres que no le buscaran más".
Poco antes del asesinato de Castor, los falangistas habían acudido a su casa. "Mi padre les pidió que le hicieran a él lo que quisieran, pero que no molestaran a su familia. Pero sacaron a mis hermanas y las hicieron bailar desnudas delante de ellos", cuenta Josefina. "Sufrimos muchísimo. Mi madre no se quitó el luto por su hijo hasta que murió. Los dos murieron con esa amargura, pensando siempre en el hijo que le habían matado. Parece que estuviera viendo ahora a mi hermano: era un hombre como un castillo, fuerte, bueno...".
Los falangistas también visitaron la casa de Ramón Barreiro antes de matarle. Torturaron a sus padres para que le dijeran dónde estaba escondido. Violaron y raparon al cero a su madre, que murió poco después. Y una vez muerto Ramón, le cortaron un dedo para robarle un anillo que tenía y que llevaba en la foto familiar que ilustra este reportaje.
Ramón tenía sólo 19 años y se había ganado cierta fama con las gacetillas locales que escribía. Pertenecía a una familia de tradición republicana y su hermano, movilizado para la guerra por las tropas franquistas, se pasó al lado contrario. Al parecer, fue un cuñado de su madre quien delató a Ramón." (El País, ed. Galicia, Galicia, 22/10/2009, p. 8)
"Hemos construido la historia sobre el sufrimiento"
Ha desarrollado conceptos de universalidad que al final eran ideologías imperiales del tipo 'somos la punta de lanza del progreso. Y el pueblo que quiera entrar en la historia que nos siga. El que no, se quedará en la prehistoria'. La forma de ser universalista sin ser imperialista es tener en cuenta la memoria. Desde la memoria podemos crear una justicia que no sea un sistema cerrado sino una respuesta incesante a la injusticia".
"AUSCHWITZ Lo impensable y que da que pensar
"Cuando sucede lo impensable aparece lo que da que pensar", dice Reyes Mate. Y lo impensable es el Holocausto, un tema en el que es todo un referente internacional. ¿La filosofía ha aprendido la lección de Auschwitz? "No. Seguimos leyendo a Kant como si nada hubiera ocurrido. Si queremos impedir de nuevo una catástrofe no basta con estudiar las causas. ¿El odio a los judíos? El odio no da para matar a seis millones.
Auschwitz fue el laboratorio del mal, pero lo que pone en evidencia es un mecanismo que todavía funciona: la facilidad con que avanzamos pisoteando al otro. Hemos construido la historia sobre el sufrimiento y no le hemos dado importancia". (Reyes Mate: Las deudas pendientes de la memoria. El País, ed. Galicia, Cultura, 21/10/2009, p. 45)
Hitler, el afectuoso... y el nazi impenitente...
El mariscal Paulus, en el centro, observa las instrucciones que imparte Adolf Hitler durante el cerco a Stalingrado, antes de la ofensiva del verano de 1942"Fritz Darges, oficial de la organización militar de las SS, ha escrito un libro que, según algunos historiadores, puede aportar información clave que apunte directamente a Hitler en el asesinato de millones de judíos.
"Era afectuoso", aseguró Darges, "tenía una apariencia simpática y era calmado".
Darges también explicó a ese mismo periódico alemán que Hitler le despidió por un incidente extraño con una mosca. Durante una reunión estratégica de los altos mandos nazis, en julio de 1944, una mosca revoloteaba por la habitación. Hitler ordenó a Darges que se deshiciera de ella, y éste contestó que, al tratarse de un asunto "aéreo", debería encargarse el adjunto a la Luftwaffe (fuerza aérea), Nicolaus von Below, quien se encontraba también en la habitación. Hitler montó en cólera y le despidió: "Deberías estar en el frente del este", le espetó.
"Yo siempre estaba allí por él, en todas las conferencias, en todas reuniones de servicio. Debo decir que di con un genio. Todos nosotros soñábamos con un Imperio alemán más grande. Es por eso por lo que yo serví para él y lo volvería a hacer ahora". (El País, 30/10/2009)
27/10/09
La violación es la mejor tortura para conseguir la impunidad de los verdugos

"Volvieron a simular que me ejecutaban y protesté; les pregunté por qué lo hacían y entonces fue cuando... me violaron", relata Ibrahim Sharifi, uno de los miles de detenidos en las protestas que siguieron a las últimas elecciones iraníes. Sus palabras respaldan la denuncia del dirigente opositor Mehdi Karrubí, a quien los ultraconservadores quieren juzgar por libelo. "Cuando te pegan, te ofenden, simulan ejecutarte y tú resistes, utilizan ese método como último recurso para humillarte y destruirte", explica Sharifi, la única víctima que ha aceptado hablar en público de su caso. (...)
Hasta el 23 de junio. Ese mismo día, 11 después de los comicios, le detuvieron cerca de su casa, en Shahrak Naft, una ciudad dormitorio del noroeste de Teherán. "No me notificaron el motivo. Pero delante de los otros detenidos decían: 'A éste lo vamos a ejecutar'. Creo que intentaban intimidarnos" (...)
"El trato era brutal para todos. Nos pegaban. Simulaban ejecuciones. Nos hacían pasar hambre", recuerda antes de hacer un alto y tomar aire para poder relatar lo que en la conservadora sociedad iraní se considera innombrable, tabú. Fue un castigo por rebelarse contra el enésimo simulacro de ejecución. "Empecé a protestar, les pregunté por qué lo estaban haciendo y fue a raíz de eso cuando... me llevaron a otra habitación y me violaron".
Varias veces durante la conversación Sharifi sustituye el verbo violar por "me hicieron eso, usted ya sabe". "Eso" fue atarle las manos y los pies a unos grilletes que había en la pared, bajarle la ropa interior y sodomizarle.
Para entonces, el joven ya estaba vomitando sangre como resultado de las patadas que le habían propinado en el vientre. Se desmayó. Llamaron a un médico y cuando empezaba a recuperar el conocimiento pudo oír que sus torturadores se preguntaban: "¿Se muere o lo rematamos?". "El médico les dijo que no lo hicieran porque eso les causaría un problema, como con los otros dos anteriores, y les propuso que me dejaran en la calle porque pensaba que no sobreviviría. Entonces me sacaron de la cárcel y me abandonaron en la cuneta de una autopista", rememora. (...)
"Hizo salir a todos y cuando nos quedamos a solas me dijo que había oído hablar de violaciones y me preguntó si a mí me había pasado"."Me resultó difícil contestar, pero al final empecé a llorar y le confesé lo ocurrido", recuerda Sharifi como si aquello le hubiera quitado un peso de encima. Aceptó volver para que grabaran su declaración en vídeo, e incluso se reunió con un representante del fiscal general (...)
"Un día, al salir de la oficina de Karrubí, se me acercó un tipo que se presentó como conocido de mi padre. Subí a su coche y en cuanto estuvimos en una zona menos concurrida me advirtió: 'Si hablas con cualquier miembro de la comisión parlamentaria, tu familia perderá la vida en un accidente de tráfico, y sabes que podemos hacerlo".
Sharifi asegura que no temía por sí mismo puesto que había acudido ante el juez dispuesto a todo, pero aquello era demasiado. Decidió poner tierra de por medio y buscó refugio en Turquía, como muchos otros iraníes. (...)"Durante los últimos 20 años, el sistema ha logrado muy buenos resultados con las violaciones porque así arruinaban moralmente a sus opositores, ya que sabían que no iban a denunciarlas", concluye." (El País, ed. Galicia, Internacional, 16/10/2009, p. 2)
25/10/09
Premio Nóbel a la descripción del totalitarismo
El régimen aniquilador de voluntades cambiaba visados de sajones por dinero alemán. Era sólo otra forma de expulsar a "los extranjeros". El precio lo fijaba la cualificación de cada individuo, según fuentes que investigan los archivos del periodo comunista. Ése fue el caso de Müller. Y así fue como dejó Nitchidorf para no mirar atrás: "Me quiero marchar de este dedal de pueblo donde las piedras tienen ojos", relata Müller en su última novela Todo lo que tengo, lo llevo conmigo. "No tenía mucho miedo sino una impaciencia secreta; tan sólo quería irme a un lugar donde nadie me conociera". (...)
"La Securitate, policía secreta rumana, me robó mi vida durante mi juventud y me la sigue quitando en la actualidad acaparando mi tiempo con mis libros", declaró recientemente Müller a un periódico rumano. Sufrió la tortura, el terror, la angustia del control. Al emigrar descubrió que su mejor amiga de la infancia colaboraba con la Securitate, como otros tantos miles de niños y adolescentes. "Al menos, una de las preguntas más dolorosas ha sido respondida", escribió cuando descubrió que Jenny, su compañera de escuela, formaba parte del "sistema de amor y traición" del aparato político. Su cometido era averiguar sus actividades cotidianas, desde cuando se levantaba hasta que se acostaba, dónde y qué compraba. "En sus libros, la temida policía no es sólo una institución, sino que está revestida de todos los atributos del mal humano, desde la humillación y acoso, hasta el miedo, la tortura y la muerte", explica la traductora al rumano de sus obras, Nora Iuga. (...)
La Nobel escribió recientemente en Die Zeit que aún siente que el pasado revive en el país. Y por eso nunca regresará. "La Rumania poscomunista no se ha quitado las máscaras del horror comunista. Y la más pérfida sigue siendo la delación y, la más cruel, los intentos de aniquilar la intimidad". (El País, ed. Galicia, cultura, 11/10/2009, p. 43)
22/10/09
El dinero trae la guerra
21/10/09
Una campaña de odio amenaza a Obama
"La campaña de odio contra Obama" -como titula The New York Review of Books en su último número- tiene en pie de guerra a los locutores de radio, presentadores televisivos e internautas más vitriólicos de la más extrema de la derecha estadounidense. Rush Limbaugh desde su micrófono o Glen Beck -el nuevo hombre duro de los radicales- desde los estudios de la Fox llaman a la insurrección. "Nos están robando América y quizá ya sea muy tarde para salvarla", arengaba Beck a sus seguidores en una intervención radiofónica.
El fundamentalista Limbaugh ha llegado incluso a hablar de racismo invertido y ha usado de ejemplo para acabar con la Administración demócrata un incidente en el que dos estudiantes negros golpearon a un chico blanco en un autobús. Limbaugh reclama "autobuses segregados". "En los Estados Unidos de Obama, los chicos blancos son golpeados y los negritos aplauden", dijo el locutor.
Beck apoya la tesis e informa a su creciente audiencia de que Obama es un racista que profesa "un odio profundamente asentado a los blancos o a la cultura blanca". En la historia moderna de EE UU, nunca antes se había visto un movimiento de protesta de la extrema derecha como el vivido, que incluso llegó a tomar las calles que rodean el Congreso de Washington el mes pasado.
Algo peligroso está pasando y Thomas Friedman compara la actual situación que se vive en EE UU con los meses anteriores a que asesinaran a Isaac Rabin en Israel en 1995. "Ese paralelismo me revuelve el estómago. No tengo problema con las críticas razonables, vengan de la derecha o de la izquierda", escribe Friedman en The New York Times. "Pero la extrema derecha ha comenzado a volcarse en deslegitimar el poder y crear el mismo clima que existió en Israel antes del asesinato de Rabin". (El País, ed. Galicia, Internacional, 05/10/2009, p. 9)
20/10/09
Los castillos de los colonos israelíes... Los nuevos señores feudales, por la gracia de Dios

"Los colonos viven en atalayas. En pequeñas y pulcras comunidades en las colinas, en casas de teja roja bien alineadas y mejor fortificadas en la pedregosa Cisjordania, ocupada desde hace 42 años. O en auténticas ciudades, como Ariel o Maale Adumim. O en barrios populosos de la ocupada Jerusalén Oriental. O en grupos de chozas de madera o latón, aislados en la ladera de una montaña. Armados, vigilados y protegidos por guardias privados y por soldados israelíes en 120 colonias y otro centenar de asentamientos que son ioridades israelíes, aunque hayan permitido su expansión durante una década, en muchos casos sobre tierras robadas a campesinos palestinos. Forman una variopinta amalgama de medio millón de personas -procedentes de cualquier rincón del mundo-, de los 7,3 millones que habitan Israel.(...)
David Wilder es, como Froman, un devoto judío. Pero de otra estirpe. Nunca hará migas con un palestino. "Lo dijo el primer ministro Isaac Shamir: 'Los árabes son los mismos árabes, como el mar es el mismo mar". Piensa que no pueden cambiar, que todos son iguales (...)
"El discurso de Obama es un beso en el culo a los árabes, que observan su política como señal de debilidad", sentencia. "No veo modo de alcanzar la paz. No hay más que ver la incitación contra nosotros que promueve la Autoridad Palestina", añade, antes de proponer su estrafalaria vía de escape. "Si todo el mundo desea la paz, ¿por qué Egipto no les cede el Sinaí para crear el Estado palestino? La solución es fácil. Cuando los judíos del mundo emigren en masa a Israel, los árabes se marcharán. Será entonces cuando aprenderán que no nos iremos". (...)
Javier Markovas, jefe de inspectores del IVA en el Ministerio de Hacienda, tiene 54 años y reside desde 1990 en esta ciudad, una mole de edificios con centros culturales, comerciales, parques... Casado con Silvia, de 53 años, directora de jardín de infancia, tienen dos hijos. "Llegamos a Israel porque buscaban médicos y contadores. Argentina estaba mal entonces, pero no fue el factor determinante". Silvia, cuyo hermano vive en Israel desde hace 40 años, asiente. Es incapaz de asimilar algunas circunstancias. "Nunca me acostumbraré a que no haya autobuses en sabath". Ariel, uno de sus hijos, de 27 años, lo lleva peor. "Ni hay autobuses, ni vida nocturna en Maale Adumim", apunta el licenciado en Comunicación. Ellos difieren de cabo a rabo de Wilder. "El nacido en Israel es diferente al emigrante. Yo no guardo rencor a los árabes, pero muchos de mis colegas caen rápido en el insulto", explica Javier. Su vástago es contundente: "Hay palestinos a los que les despojan de todo, los golpean... No me extraña que se vayan a Hamás. El odio crece y crece todo el tiempo. También cuando se explotaban ellos en autobuses aumentaba el odio entre los israelíes. No ha nacido el genio que solucione esto". Todo ha empeorado en los últimos años. Antes, los Markovas iban a Azzaría, el vecino pueblo palestino, a tomar pizzas. Ya no. (...)
Weiss y su esposo son pudientes empresarios vinícolas, también dueños de locales en Tel Aviv. Pañuelo en la cabeza y falda hasta los tobillos -como mandan los cánones del sionismo religioso, Weiss reconoce su filiación: "Estáis sentados con alguien que está a la derecha, derecha, derecha, del mapa ideológico". Ha fundado un movimiento: Juventud por el Gran Israel (Jóvenes de las Colinas). "Eretz Israel", continúa, "se extiende hoy entre el Jordán y el Mediterráneo. Pero las dos bandas azules de la bandera representan el Éufrates y el Nilo. A eso aspiramos". Que resulte inviable, poco importa a esta mujer, idealista hasta los tuétanos. (...)
la abuela Weiss concluye: "En estas montañas estuvo Abraham. De ahí surgen nuestros derechos. Israel es el rayo de luz para el mundo. Obama no quiere que la luz de nuestra nación difumine su mirada. Sería mejor que retirara a Israel los 3.000 millones de dólares anuales de ayuda. Caería nuestro nivel de vida, pero seríamos más libres". (...)
Elyakim Haetzni fue diputado de Tehiya -Renacimiento, en hebreo-, partido de efímera existencia. Radical entre los radicales, este abogado está implicado en la organización de los colonos extremistas... "Occidente no entiende que el mundo árabe quiere volver a su pasado glorioso". Siente el abogado que Israel está acorralado. "Uno de los atractivos de los árabes para los occidentales", explica, "es su aroma antisemita. Los islamistas trabajan con el modelo de los nazis. Las manifestaciones en Europa no son contra las decisiones de los Gobiernos israelíes, son contra los judíos. Pero tras Auschwitz no es políticamente correcto decirlo. Los judíos estamos en el frente del combate contra el islam. No debemos hacernos ilusiones con Obama, ni con los europeos, ni con los árabes, ni con los judíos del resto del mundo. Tendremos que luchar. Si entregamos tierras, los judíos seremos las víctimas". (...)
En los últimos meses, los más fanáticos se han entregado al vandalismo impune. Emplean una táctica que hace recaer su carga sobre el tercero de siempre. Si el Ejército desmantela un outpost -las colonias que son ilegales incluso para el propio Tribunal Supremo israelí-, se dedican a quemar olivos de los pueblos árabes colindantes. En la región de Nablus han sido calcinados centenares de hectáreas. En ocasiones han asaltado pueblos, han disparado a los pies de lugareños palestinos, han destrozado casas y depósitos de agua... Los soldados, a veces, los han acompañado. Sin mover un dedo. Decenas de esos asaltantes, siempre con su kipá de ganchillo, símbolo de los religiosos sionistas, y sus atuendos desaliñados, estilo hippy, parten de Yizhar. (...)
En el outpost de Salhevet Ya, a 200 metros de Yizhar, vive Ayalá, de 24 años... Su candor e ingenuidad conmueven. Cientos de metros ladera abajo se extienden los pueblos palestinos, a los que siempre miran desde arriba. "Nosotros no quemamos sus olivos. Los queman ellos para cobrar indemnizaciones", dice contra toda evidencia. "Bajo el huerto", relata Ayalá, "encontramos un mosaico. Mi padre dice que lo hicieron los samaritanos. Estoy contenta, demuestra que esta tierra es de los judíos". Poco más se puede profundizar en la conversación.(...)
La Torá es un título de propiedad. Lo es para Susan Levin, estadounidense de 49 años llegada en 2006, y para Lisa Lawrence, nacida hace 33 años en Jerusalén. Ambas vecinas de Neve Daniel, colonia de 380 familias en Gush Etzión. Las casas son espaciosas, casi lujosas. "La Torá dice que esta tierra nos fue otorgada, que somos un pueblo especial, que hay un lugar especial para nosotros. Vine aquí para aceptar ese regalo", comenta Levin. "Éste es el único lugar", añade acariciándose un brazo, "donde mi piel judía se adapta a la tierra. No es un regalo de la ONU". Habla de los palestinos con paternalismo, afirma que la Autoridad Palestina y Hamás no dejan a la gente tomar sus propias decisiones. Y no ve que los ciudadanos se quejen contra sus autoridades: "Como dijo Golda Meir, tienen más deseo de matarnos que de vivir". (...)
abogado Yossi Dermer y su esposa, Aviva, que rozan los 40. Viven en Talmón-Nerya en una casa con piscina en el tejado. Los alquileres son baratos, el Estado presta los servicios. Un lugar ideal para los críos... Dos palestinos trabajan en su casa. "Sin problema. Los vigilo, y además...". Se toca la cartuchera. "Si no estuviéramos en Talmón, los árabes llegarían hasta Tel Aviv. Nosotros los paramos". Todos los vecinos se conocen. "Creemos en lo mismo. Para que alguien viva aquí debe pasar el examen de la comunidad. Somos muy religiosos, no ultraortodoxos". Él está convencido de su misión.(...)
"It's our land, it's our land" (es nuestra tierra), repiten. ¿Y esos olivos? "Ya estaban aquí cuando llegamos", comenta una chica." (Juan Miguel Angel Muñoz: Colonos, del amor a Dios y a la tierra. El País Semanal, 13/09/2009, p. 48/57)
07/10/09
Las violaciones de los jefes
"Roman Polanski era una celebridad cuando conoció a Samantha Geimer en un restaurante californiano, en el año 1977, y prometió endiosarla artísticamente con una serie de fotografías para la revista Vogue. La cría de 13 años aceptó entusiasmada, pues soñaba con el modelaje y la fama, pero otras eran las intenciones del director de cine, incansable ojeador de menores.
Cuatro meses antes de la cita con Samantha había cenado en Múnich con un crítico y dos ligues ocasionales. El crítico no congenió con el suyo y salió bufando de la habitación de hotel reservada por el fauno Polanski, encantado con la espantada pues le permitió un ménage à trois. La voluntaria del trío tenía 15 años y se llamaba Nastassja Kinski. Tres años después protagonizaría Tess, según escribió Christopher Sandford en una biografía sobre el cineasta. El episodio con Samantha, desarrollado durante el atardecer del 10 de marzo de 1977 en la mansión de Jack Nicholson, en Los Ángeles, acabó mucho peor.
Aquel día, la víctima tenía sed cuando llegó a la casa y quiso una naranjada, pero el cineasta abrió una botella de champán y escanció en la copa de la niña hasta embriagarla, según consta en el sumario judicial. Media pastilla estimuladora de la euforia, la relajación y la sensibilidad durante las relaciones de pareja, y la intimidante presencia y comportamiento de Polanski la apuntillaron poco después. Con ropas o sin ellas, ejecutó los escorzos de lolita reclamados y apenas pudo protestar cuando el artista consumó una maniobra envolvente junto a la piscina de la mansión.(...)
Enrollada en una toalla de baño, buscó acomodo en el sofá de una habitación contigua, pero hasta allí llegó el otro: "¿Te sientes bien?". "No, quiero irme a casa". Polanski quiso apaciguarla: "No te preocupes, te vas a sentir mejor". "Enseguida te llevaré a casa". Antes de hacerlo, ejecutó el ultraje testimoniado por la menor ante Roger Gunson, ayudante del fiscal de Distrito de Los Ángeles, en el interrogatorio judicial del cuatro de abril de 1977: relaciones sexuales completas pese a la resistencia de la niña. "Yo lloraba cuando me senté en la parte de atrás del coche que me devolvió a casa".Espantada por el procaz contenido de las fotos y la violación, la madre de Samantha denunció al cineasta, quien admitió "haber acariciado y hecho el amor" con la menor. "La traté con delicadeza", reiteró Polanski.
Más de 30 años después, madre de tres hijos, casada y con residencia en Hawai, Samantha Geimer, resumió la violación de que fue objeto: "Creo que no estaba acostumbrado a que alguien rechazara mantener relaciones sexuales con él". (El País, ed. Galicia, Cultura, 04/10/2009, p. 44)
Abrir las fosas cura, porque trae el final del duelo
"Estos procesos, bien llevados, cierran heridas. Son terapéuticos. No hay signos de odio, ni de rabia, ni deseos de venganza" (...)
"Sobre todo, en aquellos lugares con fuertes raíces religiosas, principalmente cristianas, donde la muerte cuenta con un fuerte ritual, he observado esas reacciones. Aunque el miedo a remover las cosas es algo profundo". (...)
"Con el respeto absoluto a las víctimas por encima de cualquier cosa. Los procesos de recuperación de la memoria y de justicia transacional son algo nuevo, que se está construyendo, pero tratan ni más ni menos que de devolverles la dignidad a todos los que sufrieron represión, de repararlos" (...)
Antes del alivio, como dice Heyner, hay que negociar con el miedo. Antes del desahogo y de la liberación, los familiares de las víctimas han experimentado hasta sus últimas consecuencias la culpa, la injusticia, la impunidad de los asesinos. No es fácil reaccionar contra eso. Sus muertos no son muertos. Son una especie de fantasmas que en cualquier momento pueden reaparecer, como le ocurrió a Esther Montoto.
Fue un caso que impresionó a Emilio Silva, uno de los líderes de este proceso, responsable de la Asociación para la Recuperación de la Memoria. "Aquella mujer se presentó en Aranda de Duero cuando anunciamos que abriríamos allí una fosa en la que supuestamente estaba su padre. Cuando le pregunté cómo es que había venido desde Estados Unidos, me dijo: 'Cada vez que escuchaba el timbre de la puerta de mi casa me sobrecogía y pensaba: es él. Me ha encontrado". (...)
"Las fosas son secretos públicos. En los pueblos, la gente sabe a quién se mató, cómo y dónde están enterrados. Haciéndolo cómo lo hacían, acudiendo a las casas, sacándolos a la fuerza y disparándolos en lugares cercanos, donde se oían las ejecuciones, fomentaban el miedo. Así quedaban en un limbo. Eran cuasi desaparecidos. Fueron expulsados de la comunidad de los vivos, pero también de la de los muertos".Resulta todo un drama para las generaciones posteriores. Muchos han vivido en la ignorancia y quienes experimentaron el trauma, callan. "Por eso, los antropólogos también ayudamos a crear un lenguaje para que acepten lo que pasó", asegura Ferrándiz. La técnica es montar una mesa cerca del enterramiento, mostrarse dispuesto a escuchar cada historia y registrarla documentalmente. Muchas se cuentan por primera vez. Es difícil dar el paso del silencio a la palabra. "Muchas veces, es difícil encontrar las expresiones correctas", afirma Ferrándiz." (El País, ed. Galicia, 03/10/2009, p. 34/5)
06/10/09
El soldado que disparaba con los ojos cerrados
05/10/09
Muerta, con este palo

“El LRA entró por aquí. En el camino mató a un joven que se llamaba John, de 22 años. Hirió a otro, Peter Mark, de 21 años. El tercero, Justice, logró salir corriendo. Tenía 22 años también”, se adentra en el relato con una pasión por los detalles y una precisión que narrativa que nos dejan perplejos.
“Nosotros estuvimos toda la mañana en casa. Cuando nos enteramos por la noche de que el LRA había entrado, nos ocultamos en la selva. Al día siguiente volvimos. El LRA nos estaba esperando. Yo pude huir, pero ellos cogieron a mi mujer y a mi nuera”, se detiene el reverendo, perteneciente a la diócesis de Nzara, y se mete en una choza de la que sale con un palo en la mano.
“Usaron a mi mujer y a mi nuera para que llevaran las cosas que habían robado de nuestra casa hasta el cuartel del LRA en Congo. Después quemaron mi casa y mi iglesia. A mi nuera la dejaron libre, pero a mi mujer la mataron con este palo. Le ordenaron que se recostara en el suelo y le pegaron en la cabeza. Aquí puedes ver las marcas de sus dientes”, nos dice blandiendo en el aire el trozo de madera. (...)
Le preguntamos al reverendo Egbon Rute por el palo que guarda con tanto recelo. Queremos saber si no sería mejor meterlo en algún sitio y no seguir perpetuando el dolor por el asesinato de su mujer.
“Al contrario”, exclama. “Este palo es el símbolo del sacrificio de mi esposa, que era una gran mujer, con la que estuve casado cuarenta años y con la que tuve ocho hijos, por eso lo llevaré conmigo hasta la tumba, y luego lo tendrán sus nietos y sus bisnietos”.
Abre la Biblia y dice: “Este pasaje te ayudará a entender lo que quiero decir. Está en asande, pero lo traduzco al inglés. Pertenece al profeta Isaías, capítulo cuatro, versículos diez al trece”. Aclara la voz y la imposta, rabiosa y profunda: Don’t fear those how destroy the body. Fear those who can destroy the soul." (Viaje a la guerra, por Hernán Zin:Este es el palo con el que el LRA asesinó a mi mujer. 30/09/2009)
24/09/09
El alarde del verdugo
"El piloto argentino detenido en Valencia alardeaba ante sus colegas de haber participado en los "vuelos de la muerte"
Julio Alberto Poch fue piloto del régimen del general Videla. Participó del horror de lanzar desde el aire a los detenidos por la feroz dictadura que sembró el terror entre 1976 y 1983 en Argentina. Lo contaba. Se felicitaba de ello. Así se lo contaron al juez argentino que persigue por torturas y asesinatos a quienes hicieron desaparecer a más de 30.000 personas; y se lo contaron los que desde hace años son compañeros de Poch en la línea comercial aérea holandesa Transavia. (...)Julio Alberto Poch tiene 57 años. Fue teniente de la Armada argentina. Pilotó aviones que vaciaron un pasaje vivo sobre el mar y el Río de la Plata para garantizarse la muerte por ahogamiento de sus víctimas. Eran los llamados "vuelos de la muerte". En 1981 abandonó Argentina y se trasladó con su familia a Holanda. Tiene doble nacionalidad. Y siguió ganándose la vida volando, transportando pasajeros como piloto de línea. Su último destino, una empresa de low cost (vuelos baratos).
A Poch le perdió la boca, la arrogancia y la chulería. Y el juez Sergio Torres, encargado de perseguir a los pilotos de los "vuelos de la muerte", no desaprovechó la oportunidad.
Torres tenía conocimiento, después de un viaje a Holanda en 2008 en busca precisamente de antiguos militares colaboradores de la dictadura de Videla, de que un piloto, Julio Alberto Poch, había reconocido ante sus propios compañeros de Transavia lo que consideraba una hazaña, una gloria, una heroicidad: haber tirado vivos desde el aire a secuestrados por la dictadura. (...)
Según explicó Alexis Banylis, de la Agrupación Hijos, un compañero de Poch relató cómo en un viaje a Bali conoció de su boca el estremecedor relato de los vuelos de la muerte. Sin pudor, sin dolor, sin vergüenza." (El País, ed. Galicia, España, 24/09/2009, p. 15)La vergüenza del testigo
"A los 14 años, estando de camping, Stieg fue testigo de la violación de una chica por parte de sus amigos. Días más tarde se la cruzó por la calle y se acercó a pedirle perdón por no haberlo evitado, pero ella le rechazó. Siempre se sintió culpable. Le marcó y quizá por eso...". (Eva Gabrielsson: "Stieg presención una violación y siempre se sintió culpable". El País, ed. Galicia, Última, 22/09/2009)
18/09/09
"lo lanzamos"... al terrorista
El suicida se llamaba Habibullah y tenía 18 años. El propio mulá Fateh lo había reclutado y entrenado. Era de su mismo pueblo. Una comarca de Herat llamada Shindand, uno de los lugares más azotados por los bombardeos de la OTAN en todo el país. Más de 200 civiles han muerto allí bajo unas bombas que buscaban talibanes y encontraron mujeres, ancianos y niños. La de Afganistán es una guerra sucia.
Los insurgentes pelean la mayor parte de las veces desde lugares poblados, utilizando a los civiles como escudo. Saben que si al final las tropas internacionales atacan y los inocentes mueren, la población culpará a los extranjeros.
Desde luego, el suicida Habibullah lo hizo. Se lo dijo a su familia antes de morir matando: tenía que vengarse. "Estábamos contentos. Él se reía. Rezamos y lo lanzamos contra el objetivo", cuenta su comandante." (El País, Domingo, 06/09/2009, p. 2)
15/09/09
La pervivencia del dolor
"En su memoria guarda también el día en que le explicaron en el colegio lo que había pasado en la Alemania nazi: "Cuando le pregunté al profesor cómo era posible que hubiera ocurrido todo eso, se desmayó: era judío y había estado en un campo de concentración".
Es esta experiencia la que le hace ser partidaria de la recuperación de la memoria histórica en España, como se ha hecho en su país." (El País, ed. Galicia, Galicia, 13/09/2009, p. 8)
14/09/09
Guatemala declara el estado de alarma por el hambre. 462 personas han muerto por inanición y 54.000 familias están en peligro
En Guatemala, el 50% de los niños menores de cinco años padece de desnutrición crónica, la cifra más alta de toda América Latina y la cuarta en el mundo, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, en inglés). (...)
La declaración del estado de emergencia no sorprendió a nadie en Guatemala, dada la gravedad de la situación. Según un estudio de la Oficina del Defensor del Pueblo, 17 niños han muerto de hambre hasta el 31 de julio de 2009. Las cifras de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Sanidad son peores: 462 guatemaltecos, 54 de ellos niños, han muerto este año por desnutrición. El número de muertos entre los niños puede ser aún mayor.
Muchas de las muertes, particularmente de menores de cinco años, se disfrazan con diagnósticos como diarreas o bronconeumonías, las dos causas más comunes de las defunciones y cuyo origen es, precisamente, la falta de una nutrición adecuada. Según Unicef, en Guatemala mueren 36,9 niños por cada 1.000 nacimientos, y es el segundo país del hemisferio, sólo por detrás de Haití, en mortalidad infantil." (El País, ed. Galicia, Internacional, 10/09/2009, p. 9)
10/09/09
Tortura china
Tigme Zangpo declaró recientemente en la Audiencia Nacional, a unos 50 metros del bar. El juez Ismael Moreno investiga desde 2006 el supuesto genocidio perpetrado por el Ejecutivo chino en el Tíbet durante las décadas de los ochenta y noventa. Y este ex profesor de Primaria tiene mucho que contar. (...)
Echa un tímido trago al vaso de agua, le hinca el diente a una empanadilla de atún y relata cómo sufrió las torturas que se practican en Drapchi, la cárcel tibetana de alta seguridad más conocida por su crueldad. "Vi morir a decenas de compatriotas. El patio se cubría, a veces, de sangre", cuenta. Le encadenaban y le apaleaban con porras eléctricas, al igual que al resto de prisioneros de Drapchi. (...)Su odisea se agudizó al perder la vista durante 14 años. "No me quedé ciego, pero sólo veía una cortina blanca". El exiliado tibetano eleva la voz y gesticula por primera vez en la comida. "Nadie me ayudaba. Tenía miedo. Es imposible expresar lo mucho que padecí", recuerda con vehemencia." (TAKNA TIGME ZANGPO: "Los carceleros nos trataban como si fuéramos animales". El País, ed. Galicia, última, 0909//2009)
08/09/09
El Supremo valida la licencia de un taxista republicano represaliado en el franquismo
"Han tenido que pasar 16 años de pleitos para que el Tribunal Supremo sentencie lo que en Ponteareas era de dominio común: que Bernardo Muíños perdió su taxi y su licencia como represalia del franquismo por ayudar a los republicanos. (...)
En 1933 Bernardo Muíños compró en Vigo un Hudson de ocasión y se empleó de taxista en Ponteareas. Tenía la licencia número 3. El Hudson era entonces un coche de lujo que sobre todo le contrataron los señoritos de la comarca para sus correrías licenciosas. Muíños fue su confidente sin sospechar que esto mismo le serviría después para obtener avales e influencias que le salvaron la vida. (...)
En los primeros meses de la Guerra Civil, el taxista salvó a muchos paisanos republicanos llevándolos de matute a Portugal, entre ellos el galleguista Luís Soto, varios familiares de Martín Echegaray, que había sido dueño de la isla de Toralla y uno de cuyos hijos fue fusilado en O Castro vigués, o el propio alcalde de Ponteareas, Benito Casasnovas, que le facilitó los bonos de gasolina para aquellas peligrosas carreras clandestinas antes de salir él mismo para el exilio -a bordo del Hudson, por supuesto- en Suramérica.
"El Hudson de Muíños tuvo una importancia logística de primer orden en los inicios de la guerra", sostiene Ángel Rodríguez Gallardo, presidente de la Asociación pola Recuperación da Memoria Histórica de Ponteareas y autor de O ruído da morte. A represión franquista en Ponteareas, 1936-1939.
El taxista no actuaba solo. En la comarca había una red de ayuda con cierta estabilidad y de la que también formaron parte Xesusa Laxe, propietaria de una barca en Salvaterra, o el abogado Alejandro Mon, hijo de un ministro de Hacienda en la Restauración que aún vive en el pazo familiar y que se encargaba de facilitar documentaciones falsas a los huidos. El propio Muíños se hizo por esos medios con una partida de nacimiento que, para darse mayor seguridad, le asignaba un origen portugués, según ha desvelado ahora de modo colateral el proceso por la licencia del taxi. (...)
Pero en aquellos momentos de restricciones drásticas, el continuo ajetreo del Hudson de Muíños, que menudeaba los viajes a Portugal desde Ponteareas y desde otros municipios limítrofes, levantó sospechas. Los bonos del alcalde Casasnovas, que le habían servido para repostar durante casi un año de conflicto, sacas y paseos, también fueron utilizados como prueba de cargo para condenar al taxista por contrabando. El Ejército le requisó al mismo tiempo el automóvil, que después pasó a manos de un jerifalte del Régimen en Lugo, hasta que se le pierde la pista en Portugal.
A Bernardo Muíños primero lo encarcelaron en Vigo y luego le pusieron a cavar tumbas en Ponteareas. Después sobrevivió como conductor asalariado y murió en los años sesenta, aplastado por la derrota y con el dolor especial de no haber recuperado el Hudson ni su licencia de taxista.La Ley de Amnistía que permitió devolver el patrimonio sindical también posibilitaba, según entendió Pepe Castro, a la sazón alcalde, rehabilitar la licencia de taxi de Bernardo Muíños. Los taxistas la recurrieron ante los tribunales por considerar que todo eran "fantasías y delirios" de Peregrina y que ni siquiera estaba acreditado que Muiños fuese propietario del Hudson.(...)
según Rodríguez Gallardo, convierte su caso en exponente del expolio económico que también sufrieron los republicanos." (El País, ed. Galicia, Galicia, 25/08/2008, p. 12)
La ocupación india de Cachemira, la tortura... causa la locura
-Antes de 1989 -dice-, el número de pacientes psiquiátricos era de seis mil al año. En el último año se han visto cien mil.
-¿Y a qué se debe tal aumento?
-Al conflicto político. (...)
De acuerdo con un informe de Médicos Sin Fronteras basado en 510 entrevistas llevadas a cabo en dos áreas rurales (Kapwara y Bagdam), entre 1989 y 2005 fueron frecuentes los allanamientos de morada, los cacheos, los registros de poblaciones enteras en los que los habitantes eran congregados en la plaza del pueblo. Los daños a la propiedad y el incendio de casas eran normales.El 73,3% de los entrevistados manifestó haber presenciado abusos físicos y psicológicos, así como humillaciones y amenazas, mientras que el 44,1% los había vivido. Durante ese periodo, siempre según el informe de MSF, una de cada seis personas había sido detenida legal o ilegalmente (no hay frontera entre una cosa y otra). El 76% de los detenidos manifestó haber sido torturado durante la detención.
El reflejo de esta conflictividad es, en la salud mental, demoledor. Al estrés postraumático, la estrella de los cuadros sintomáticos, le siguen los desórdenes de ansiedad, las depresiones y la adicción a las drogas (cannabis, opio y hasta alcohol, lo que llama la atención tratándose de una población mayoritariamente musulmana). Han subido también los niveles de violencia doméstica y de agresiones sexuales.
"Podemos afirmar sin ningún matiz", dice el doctor B. B., "que se trata de una sociedad desestructurada, enferma. Hay dentro de las personas una gran furia que ignoran cómo manejar. El cachemir no era violento y es violento, no era arrogante y es arrogante. Aunque yo mismo no he vivido el trauma de la guerra directamente, soy víctima de él porque me siento frustrado. Cuando salgo de Cachemira y me comparo con quienes me rodean, al tomar distancia, me doy cuenta del tamaño de mi trauma. Hasta la hospitalidad, que era un rasgo característico de nuestra cultura, se está perdiendo". (...)
"El conflicto", insiste B. B. mientras nos muestra las instalaciones, "ha creado un desorden mental que contamina la vida cotidiana de los cachemires. Aquí, en el día a día, es normal que la policía detenga a alguien y que desaparezca o aparezca al día siguiente en unas condiciones tales que tenga que ser hospitalizado. Mis cuatro primos, hermanos entre sí, fueron un día acorralados y golpeados por el Ejército delante de su anciano padre.Luego se los llevaron al centro de interrogatorios, donde permanecieron tres meses. Los colocaron, junto a otros cuarenta o cincuenta detenidos, en un lugar donde apenas cabían y que no tenía calefacción, aunque estaban en invierno. La rutina diaria consistía en introducirlos en un tanque de agua hasta que casi se asfixiaban. Les echaban pimienta en los ojos; los dejaban desnudos delante de los otros, para humillarlos; los amarraban de los pies y los colgaban boca abajo, introduciéndolos en tanques con agua. A uno de mis primos le aplicaron corrientes eléctricas en el pene. A los tres meses los soltaron sin ninguna acusación. Ninguno de ellos tenía relación alguna con actividades políticas". (...)
Cuando le preguntamos por qué un conflicto tan cruel merece tan poca atención por parte de la prensa internacional, utiliza los dedos de la mano izquierda, a modo de las cuentas de un ábaco, para enumerarlas.
"Primero: este conflicto es de los más largos del mundo. Segundo: la imagen que la India tiene en Occidente es la de un país de Gandhis, como si aquí no fuera posible la violencia. Tercero: ha habido tres guerras entre Pakistán y la India por Cachemira, pero ahora se ha reducido a un conflicto musulmán, lo que ha empeorado su imagen. Cuarto: todo el mundo tiene miedo a la independencia de Cachemira porque está rodeada de cinco países, todos con intereses en la región. Quinto: la imagen exterior de la India, que es la de una democracia, no favorece la resolución del conflicto. Si la causa del Tíbet recibe tanta atención mediática, es porque detrás está China, que se percibe como un país no democrático".
A lo largo de la conversación aparecen otras causas. Cachemira tiene, por ejemplo, unos recursos hídricos excepcionales (el 35% de la electricidad del norte de la India se genera aquí), lo que significa que si el cambio climático fuera a peor, iría a peor también el conflicto. En todo caso, Parvez está seguro de que los conflictos internacionales que no llaman la atención en Europa no se resuelven nunca, de ahí su interés por esta entrevista.
Perdida la confianza en la justicia india, sólo les queda el recurso a la publicidad y a los tribunales internacionales, a los que están derivando todas las causas pendientes." (Juan José Millás: Infierno en tierra de dioses. El País Semanal, 06/09/2009, p. 42 y ss.)
07/09/09
Torturas de la CIA
La desorientación es total. Las celdas están iluminadas las 24 horas del día. La temperatura ambiente, manipulada, para hacer que los presos pasen calor o frío. Se les desnuda. Se les encapucha. Se les ducha con agua fría. En las duchas, entran agentes que les friegan el cuerpo con los mismos cepillos que se usan para limpiar suelos. Se les obliga a arrodillarse y, una vez están de rodillas en el suelo, se les empuja para que caigan con todo su peso sobre su espalda. Se les enfunda en pañales. Se les ridiculiza y desorienta. Se les restriega por los suelos. Se les humilla. No son nadie. No tienen derechos. Nadie sabe que están allí, en un lugar secreto, por razones que no se les revelan. Y lo peor, el dolor físico, está por llegar.
Es sólo una pequeña muestra de cómo torturó la CIA. Lo ha revelado esta semana un informe elaborado por el Inspector General de la agencia en 2004, en el que se da detallada cuenta de una serie de métodos inhumanos para sacar información, desclasificado por un juzgado federal de Nueva York gracias a una demanda de la Asociación de Libertades Civiles de América y Amnistía Internacional.
El grupo de interrogadores de la agencia, aprendices en el arte de la tortura, llegó lejos. En el informe se detallan casos extremos. Un agente, por ejemplo, está interrogando al preso. De repente, en el pasillo, se oye un disparo. Gritos. Carreras. Insultos. "Le has matado". "¿Qué has hecho?". El interrogatorio acaba, bruscamente. El agente acompaña al preso, sin capucha y esposado, a su celda. Al salir de la sala de interrogatorios, el detenido ve el cuerpo de un hombre, vestido como un preso, encapuchado, en el suelo. Toda la escena, un teatro de la tortura, para hacerle creer que la CIA ha matado a un compañero de cautiverio.
Al preso se le coloca, también, en el centro de su celda. Se le quitan las esposas de las manos. En su lugar, se le ata ambas muñecas a la espalda, con un cinturón. Este cinturón se liga a una cuerda o una cadena, que va enganchada a una polea del techo. El interrogador tira de ella. El preso queda suspendido en el aire, retorciéndose de dolor. Hay que parar antes de que se le disloquen los brazos.
Uno de los métodos más efectivos para obtener información es el de la llamada técnica de los puntos de presión. Se colocan las dos manos sobre el cuello del detenido. Se busca la arteria carótida. Se aprieta con fuerza, mirando a los ojos al detenido, sin titubeos, intimidando. Se aguanta, se sigue apretando, hasta que el preso dé un cabezazo o parezca que vaya a desmayarse. Entonces se le sacude, hasta que se le reaviva. La técnica se puede repetir hasta tres veces.
Estas técnicas de maltrato se probaron, entre 2002 y 2003, sobre un grupo de presos retenidos en diversas cárceles secretas de la CIA, en lugares no revelados. (...)Muchas de estas técnicas de tortura se transmitieron del Ejército a la CIA. De hecho, en el informe se admite que un psicólogo del Departamento de Defensa creó un manual de uso interno titulado Reconocer y desarrollar medidas contra la resistencia de presos de Al Qaeda a las técnicas de interrogatorio. Al Ejército, el trato a los prisioneros se le fue completamente de las manos. De la interrogación se pasó a la tortura y, de ella, al sadismo. En la cárcel iraquí de Abu Ghraib, un grupo de soldados convirtió a los presos en sus juguetes, algo que inmortalizó en una serie de fotos de la vergüenza que fueron filtradas a la prensa en 2004. En ellas se ve a soldados sonrientes, atormentando a los detenidos con palos de hierro, armas de fuego y perros; a cadáveres cubiertos en hielo; a hombres desnudos, amontonados como si fueran sólo carne. (...)
En un informe de 2002, escrito por John Rizzo, se aconseja: "Con el uso del bofetón en la cara, el interrogador le da una palmada al individuo en la cara con los dedos ligeramente abiertos. Esa franja hace contacto directo con el área sita entre la punta de la barbilla y la parte inferior al lóbulo de la oreja. El interrogador invade el espacio personal del individuo. La finalidad del bofetón facial no es infligir daño físico que sea duradero o severo. Al contrario, el propósito del bofetón facial es inducir un susto, la sorpresa y/o la humillación". Y, al fin y al cabo, como se dice más adelante, "para que el dolor o sufrimiento se eleven al nivel de tortura, el estatuto requiere que sean severos".
Más consejos sobre como maltratar bien: "El confinamiento conlleva la colocación del individuo en un espacio reducido, cuyas dimensiones restrinjan la libertad de movimiento. El espacio reducido es, normalmente, oscuro. La duración del confinamiento dependerá de las medidas del contenedor. En los espacios confinados de mayor tamaño el individuo puede sentarse y levantarse. En los de menor tamaño, sólo puede sentarse. La reclusión en el espacio grande puede durar hasta 18 horas. El pequeño, no más de dos".
Aquellos memorandos de la tortura incluso llegaban a recomendar amenazas y extorsiones a la carta. Abu Zubaydah, por ejemplo, ahora preso en Guantánamo, tiene terror a los insectos. "Ustedes planean informar a Zubaydah de que van colocar un insecto punzante en su celda, pero en su lugar le van a colocar un insecto inofensivo, como una oruga. Si lo hacen, para asegurarse
[de que cumplen con la ley], deben informarle de que la punzada del insecto no produciría la muerte o un dolor severo". ¿Y sufriría excesivamente Zubaydah? "Una fobia no es una enfermedad mental", dice el informe. "No registra ninguna condición o problema mental preexistente que le haga propenso a sufrir enfermedades mentales prolongadas derivadas de los métodos de interrogación que ustedes proponen". Carta blanca." (El País, Domingo, 30/08/209, p. 2/4)
04/09/09
Los supervivientes son juzgados... acusados del delito de sobrevivir
R. Sí. Pero aquello no puede ser representado como una tragedia. ¿Se ha fijado en que las mejores películas sobre el Holocausto son comedias? Cosas como La vida es bella u otra italiana, Siete bellezas...
Cuando las cosas son demasiado horribles hay que explicarlas en clave de comedia, porque la tragedia requiere dignidad. Y no hubo dignidad en Auschwitz, ni en los juicios del estalinismo. En Eslovenia, después de la guerra, tuvimos un juicio atroz, el llamado caso Dachau.
Los supervivientes del campo de Dachau fueron detenidos y acusados de cooperar con los nazis, porque si hubieran sido buenos comunistas habrían muerto. Se les acusó de sobrevivir." (Slavoj Zizek: "Si un fármaco puede hacerme más valiente, más lúcido y más generoso, ¿en qué queda la ética?". El País, Babelia, 25/03/2009, p. 2/3)
03/09/09
Hubo algunos, unos pocos, que se negaron a matar
Al estallar la guerra, los caciques, curas y falangistas de Talaveruela pactaron que allí no habría paseos ni ejecuciones. Pero las matanzas no cesaron en los municipios cercanos de Madrigal y Villanueva y una madrugada fueron a buscar a Pedro y Anastasio. Dijeron que se los llevaban a la cárcel de Mérida, pero nunca llegaron al penal. En el paraje de Aguasfrías, les hicieron cavar un hoyo, los mataron y los malenterraron dentro. Varios cabreros que entonces pasaban por la zona sorprendieron a los asesinos, lo que no evitó la tragedia. En 1979, uno de los testigos, que entonces tenía 84 años, acudió a un juzgado de paz para dejar por escrito que Pedro González, el padre de Marisol, fue asesinado." (El País, ed. Galicia, España, 07/08/2009, p. 14)
La investigación histórica de la memoria
"Lo que en realidad ocurrió", cuenta Domínguez, "es bastante más sencillo, aunque no menos dramático". Dos mujeres fueron trasladadas en un coche, de noche -"como siempre"- a un camino. Bajaron del coche y a una de ellas le pegaron un tiro. Murió. Con la otra hubo menos puntería. El coche arrancó dejándola tirada, inconsciente, entre unas rocas. Al amanecer, entre la neblina, la mujer levantó la vista y distinguió a un pescador. Ella le pidió ayuda y él bajó la cabeza presa del pánico. Titubeó, cuenta Domínguez, al señalarle el camino de vuelta. Se deshizo en disculpas. Su familia había sido también represaliada. Aquella mujer enfiló el camino a casa y contó su historia. No hubo mito.
La verdadera epopeya ocurrió en pleno siglo XX, cuando la historia de esta mujer fue reconstruida. El equipo de la Universidade habló con la hija de aquella superviviente, que relató los hechos tal y como los contó su madre al regresar. Casualmente, en la misma comarca pero en distinta localidad, otra entrevista cerró el círculo. "Un hombre nos contó que su primo, una madrugada de pesca, se encontró con una mujer en camisón, con un tiro que le pidió socorro y que jamás olvidará que no pudo ayudarla". Cerrar el círculo, y obtener un testimonio contrastado, que se complete entre sí por voces que jamás se han conocido, es un éxito del que los historiadores se sienten profundamente orgullosos. Reconstruyen la historia, su objetivo, y le ponen al lado el nombre de sus protagonistas." (El País, ed. Galicia, Galicia, 30/07/2009, p. 8)
Republicanos españoles y desertores alemanes, el mismo destino
Respuesta. Sí. En 1944 estuve en Torgau-Fort Zinna, una fortaleza y cárcel de la Wehrmacht en el norte de Sajonia. Allí murieron varios miles de soldados por las penosas condiciones del arresto. Fusilaron, ahorcaron o guillotinaron a más de 1.300.
P. ¿Por qué desertó usted?
R. Uno siempre tiende a glorificar las cosas, pero me acuerdo de dos motivos. Hitler siempre reivindicaba “espacio vital para el pueblo alemán”. Y yo me preguntaba, ¿qué significa esto para la gente que vive allí? ¿Expulsarán a todos o harán cosas peores? (...)
P. A pesar de esa experiencia, ¿decidieron huir otra vez?
R. Sí. La cárcel de Burdeos había sido un monasterio con celdas para monjes con voto de silencio, así que cada una tenía un hueco en la parte de arriba de la puerta, para sacar los orinales. Conseguí salir por ese hueco, estaba muy delgado.
Había también unos 90 presos españoles, hombres y chicos, algunos de 10 años. Varios hablaban alemán, así que acordamos con ellos asaltar a los guardias.
Alguien nos traicionó un día antes de la fecha que pensábamos hacerlo. Nos ataron y trasladaron a Kurt y a mí a otro ala, sin posibilidad de huida. Ejecutaron a todos los españoles, también a los niños." (Ludwig Baumann. Desertor de la Wehrmacht: “No queríamos matar a nadie”. El País, ed. Galicia, Internacional, 26/07/2009, p. 7 )
02/09/09
'Desertores' de conciencia, 26 soldados israelíes explican los abusos cometidos en la guerra de Gaza
"Es el ataque más duro que ha infligido el Estado de Israel a una zona urbana densamente poblada por civiles", asegura el abogado Michael Sfard. La descripción de los soldados explica por qué varias zonas de Gaza parecían devastadas por un terremoto. (...)
La lucha entre militares y milicianos fue la excepción en una campaña en la que soldados disparaban contra depósitos de agua por aburrimiento; en la que se lanzaron bombas de fósforo sobre civiles y en las que muchos militares se dieron al pillaje y al vandalismo.
Un suboficial admite que se empleó con profusión la denominada "entrada mojada": el allanamiento de una casa a tiro limpio. En ocasiones lanzando proyectiles antitanque. Después inspeccionaban el interior. La destrucción, deliberada según los testimonios, fue planificada. "Antes de la guerra, durante el entrenamiento, nos dimos cuenta de que esta vez no se trataba de una operación, sino de una guerra en la que te quitas los guantes... Las consideraciones a las que estábamos acostumbrados sobre reglas de combate y los esfuerzos por no dañar a inocentes no se escucharon esta vez. Al contrario... La idea era abrir fuego y no entrar en repercusiones. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio, se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió", relata Amir, un sargento reservista.
Sin excluir de ese espíritu el componente religioso. "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su rabinato que contenían material político: los palestinos eran los filisteos, alienígenas en una tierra que debemos retomar... La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención", narra otro militar. Se disparó a personas, a sabiendas desarmadas, sin efectuar tiros de disuasión, como reclamó algún soldado. El sargento Amir relata: "Si nos hablaron de inocentes fue para decirnos que no habría inocentes. Todos eran enemigos". (...)
¿Qué te preocupa de esta operación?, se pregunta a un soldado: "¡Cómo se comportaban mis compañeros! Es inconcebible... Todo ese odio, disfrutar matando". El Ejército lamentó ayer que la ONG difundiera un informe con testimonios anónimos. Al menos uno, el del sargento Amir, es a cara descubierta." (El País, ed. Galicia, Internacional, 16/07/2009, p. 6)
01/09/09
Los serenos lo protegieron con sus llaves
En esa carta, Suárez relató: "Dile a mis hijos que su padre perdió la vida no por ser ladrón ni asesino sino una persona decente, amante de todos sus ciudadanos, sin fijarse nunca en el ideal que tenían ni en su condición social (...)".
"Nunca renunciamos a nuestra ideología pero, claro, el miedo es libre: los nuestros ni nos saludaban", comenta ahora, transcurridos más de 70 años, su hija Lolita Suárez Bretaña en los prolegómenos de la rehabilitación de la figura de su padre, el último alcalde republicano de Ourense, emprendida por el Ayuntamiento con el apoyo de la Fundación Tilve, que recupera la memoria de los represaliados. "Llega tarde", lamenta Lolita Suárez, "pero, bueno, llega". (...)
Mientras esperaba su ejecución escribió ocho cartas. Una para los suyos, "que en realidad es un testamento social", sostiene su hija tras hacerla pública, y siete para otros tantos orensanos, supuestamente amigos, con buena posición económica, rogándoles que se ocuparan de su familia. "Ni uno solo apareció jamás por casa; ni uno. Nos saludaban en la calle con un murmullo, sin mirarnos siquiera", recuerda Lolita. (...)Desde el alzamiento, permaneció tres días al frente de la alcaldía y luego, como era "muy menudo", se escondió siete meses en el cajón de las piñas de la cocina económica de su casa.
Los falangistas lo buscaban peinando los tejados de la ciudad, acosando a su hijo pequeño a preguntas y presionando a los serenos, que lo protegieron con sus llaves: "Se negaron siempre a abrirles la puerta".
Pero lo encontraron." (El País, ed. Galicia, 10/07/2009, p. 6)18/07/09
El bebé republicano. La madre de Gabriel Toimil fue fusilada por los franquistas tras dar a luz por ser "roja y revolucionaria"
En un pequeño bote de pescadores, su padre, su esposo y su hermana se alejaban remando de la fortaleza militar hacia el otro lado de la ría, con el bebé enroscado en una manta. Aquel niño, Gabriel Toimil García, tiene hoy 72 años y una salud delicada. Es el testigo y la memoria viva de Amada, madre, esposa, mujer y republicana.
"La acusaron de bordar una bandera comunista que guardaba en casa", explica su hijo. Era falso. Fue otra mujer a la que los franquistas indultaron. El delito de Amada consistió en ser una activista valiente y una buena oradora. Cuenta que la denunciaron por recelos y envidias, "engañando" a vecinos analfabetos a los que obligaban a firmar declaraciones "inventadas". "Uno quiso retirar la acusación, pero lo amenazaron, incluso desterraron a dos curas que trataron de ayudarla", recuerda Gabriel.
Su padre fue encarcelado y se crió en Mugardos, junto a sus abuelos maternos, un pescador y una redeira. Cuenta que su familia le relató una mil y veces el tortuoso camino de vuelta, y el estruendo de la descarga de los fusiles en mitad de la ría. (...)
En su casa de Caranza, Gabriel guarda con celo el extenso proceso del consejo de guerra que sesgó la vida de Amada García. Centenares de folios plagados de acusaciones y falsos testimonios que sirvieron a los fascistas para sentenciar a su madre y a otros 37 vecinos. También una carta escrita a lápiz por Amada a su esposo desde la prisión ferrolana donde señala, uno por uno, a sus delatores y sus motivos. Junto a su madre, los militares franquistas llenaron de plomo a otros siete vecinos de la comarca: el maestro Ángel Roldós, Juan José Teijeiro Leira, José María Montero Martínez, Antonio Caniña, Ramón Rodríguez López, Jaime González Pérez y Germán López García." (El País, ed. Galicia, Galicia, 12/07/2009, p. 5)17/07/09
La Iglesia vasca pide perdón por su silencio ante un crimen franquista
Entre 1936 y 1937, 14 sacerdotes nacionalistas vascos fueron ejecutados por las tropas franquistas tras su avance en Euskadi. Nunca recibieron un funeral digno, ni se registró el fallecimiento de la mayoría de ellos en los libros parroquiales ni aludieron a su trágico final el Vaticano ni la Conferencia Episcopal, a diferencia del trato dispensado a los 498 religiosos "mártires" en la España republicana." (El País, ed. Galicia, , 12/07/2009, p. 24)
"La Iglesia vasca nos ha acostumbrado a espectáculos raros, pero esta vez ha rizado el rizo. Los obispos vascos se han acordado ahora de que no se habían acordado en 73 años de que 14 sacerdotes fueron ejecutados por las tropas franquistas. (...)
En los primeros meses de la sublevación militar, los franquistas pasaron por las armas a varios curas vascos, la mayoría nacionalistas y sin ningún tipo de juicio. El PNV había optado por la defensa de la República. Era el único partido católico que tomó esta opción, lo que irritó a los mandos sublevados, cuando legitimaban su sublevación por la defensa de la religión. Fue el trasfondo de la persecución a los curas vascos."
La iniciativa eclesiástica de reconocer en 2009 a los sacerdotes asesinados tiene un aire peregrino. Ocasiones ha tenido la Santa Madre Iglesia de enmendar su olvido. Sus fieles, y los que no lo son, hubieran agradecido el remedo en las décadas de la dictadura. A la justicia le hubiese añadido el arrojo. Se les pasó también la Transición, cuando los demócratas rescataron del olvido a los represaliados. Los siguientes treinta años de democracia se le fueron en otros menesteres. La Iglesia vasca asistió con parsimonia, hace un par de años, a la canonización de religiosos víctimas de los republicanos. Y así la solemnidad con la que ahora los obispos vascos quieren reparar la desmemoria no se sabe si es para reparar su olvido de 73 años o un intento de subsanar su descuido cuando la canonización. ¿Quiere cerrar de esta forma el ciclo histórico de la Guerra Civil, quizás todavía abierto para esta Iglesia, o todo consiste en lavar la cara ante su feligresía nacionalista?
Todo indica que, más que enmendar el error, que no lo hizo cuando tocaba, trata de quedar bien con los suyos. La gesta es verdaderamente chocante, pues a nadie se le ocurriría que la actual Iglesia vasca tiene alguna complicidad con la que tachó de Cruzada la sublevación militar. Por eso esta iniciativa extemporánea tiene un punto de surrealismo. Es como si el Gobierno democrático español se culpabilizase en 2009 de las víctimas que causó el franquismo al acabar con la democracia. Si usa tales criterios, en verdad el reino de la Iglesia no es de este mundo." (MANUEL MONTERO: A buenas horas..., El País, ed. Galicia, España, 12/07/2009, p. 24 )
16/07/09
Las causas de la paz... en la violencia

"Pese a rozar la cuarentena, Ani Choying Dolma sigue teniendo cara de niña, de chica lista y despierta, segura de sí misma. Es difícil encontrar en su mirada el rastro de la niña abusada y apaleada que se crió en el barrio de Bodnath, en Katmandú, centro neurálgico de la colonia tibetana en Nepal, aunque tal vez esa fortaleza que desprende esta monja budista tenga algo que ver. (...)
Considera que la violencia que sufrió de pequeña es finalmente algo positivo porque sin aquellos dolorosos episodios no estaría donde está. "Yo tomé una decisión y con la ayuda de mi maestro he sido capaz de cambiar la perspectiva, la forma de mirar hacia atrás y hacerlo de una manera positiva. He sido capaz de desarrollar comprensión y paz en mí misma y de darla a los demás". (El País, ed. Galicia, Última, 09/07/2009)
¡Fuera extranjeros! Que hay crisis... o no os habéis enterado...
Aunque los datos del Departamento vasco de Interior no detectan un aumento de los delitos y faltas en el barrio de Iztieta, donde se han centrado las protestas, la sensación de inseguridad se ha disparado en la zona. Los vecinos aseguran que su protesta no es xenófoba y que esos locales son supuestamente un "foco" que atrae a delincuentes magrebíes, en concreto a menores tutelados por la Diputación de Guipúzcoa. El ayuntamiento, por su parte, ha comunicado que reforzará la seguridad." (El País, ed. Galicia, España, 09/07/2009, p. 23)
"Por la seguridad ciudadana. Expulsión delincuentes extranjeros. Con ese eslogan se manifestaron ayer un centenar de jóvenes por las calles de Sitges (Barcelona), un centro de veraneo célebre por su liberalidad -este pueblo costero es un polo de atracción de turistas gays-. Los manifestantes marcharon en recuerdo de Joel Rodríguez, un chaval de 20 años recién cumplidos que murió anteayer de una puñalada en el corazón durante una reyerta.
Los atacantes, que la policía catalana ya ha detenido, fueron tres españoles y un dominicano. No importó ese detalle a los manifestantes, que dejaron tras de sí pintadas como Y luego se preguntan por qué somos racistas, Basta de democracias, o 60 años atrás esto no hubiera sucedido. Uno de ellos llegó a encararse a un turista extranjero que, molesto por su contenido xenófobo, descolgó uno de los carteles que convocaba a la manifestación y con los que los jóvenes habían empapelado el núcleo histórico de la ciudad. El Ayuntamiento, que declaró un día de luto por el crimen, no los había descolgado al inicio de la marcha, que no fue convocada oficialmente." (El País, ed. Galicia, España, 09/07/2009, p. 21)
09/07/09
Para algunos, el oro de Galicia fue el volframio... y los presos republicanos...
"O Barbanza, como si de una pequeña California se tratase, vivió su fiebre minera con el volframio, un metal que la Segunda Guerra Mundial convirtió en estratégico y que situó a la comarca en el centro del espionaje alemán y aliado. El III Reich conocía las virtudes del volframio, usado para reforzar el acero de los cañones. (...)
Detrás de la fiebre del volframio está la historia de una población empobrecida que de la noche a la mañana se vio con los bolsillos llenos.(...)
La del volframio fue una explotación intensa pero breve en el tiempo. El mineral dejó de interesar al concluir en 1945 la Segunda Guerra Mundial (...)
"Excepto la mina de San Finx, en Lousame, la mayoría eran pequeñas y poco rentables", cuenta González. El investigador calcula que hubo entre 50 y 70 minas en toda la comarca, pero sacar cuentas es difícil porque no siempre existían las debidas concesiones mineras. "Se creó toda una economía sumergida alrededor del volframio, muy común en el bateo de los ríos". Tampoco es fácil hablar de una cifra exacta de trabajadores, porque buena parte de ellos no tenían nómina y cobraban en función de lo extraído. Una nebulosa legal a la que hay que añadir los muertos por silicosis y la presencia de un movimiento sindical y guerrillero en los primeros años de la posguerra. (...)
"Mucha gente se hizo rica a expensas de los presos republicanos que fueron llevados a trabajar a las minas", asegura.
Los que no se hicieron ricos fueron los que dilapidaron los sueldos ganados en la mina en los bares de Boiro, Rianxo y Vilagarcía, de donde partían los barcos cargados con el preciado metal. "Era una forma más de escapar de la represión", asegura Ayán. El volframio trajo también prostitución y, con ella, conflictos entre las parroquias de la comarca. El investigador recalca el compromiso femenino en la explotación del tesoro de O Barbanza. "Las mujeres se ocupaban del lavado del metal". (El País, ed. Galicia, Galicia, 03/07/2009, p. 16)
03/07/09
Militares israelíes rompen su silencio para denunciar el maltrato que sufren los palestinos

"Tomamos el colegio y detuvimos a cualquier persona entre los 17 y los 50 años. Todos vinieron maniatados y con los ojos vendados. Cuando pedían ir al servicio, los soldados los llevaban y los golpeaban sin ninguna razón que justificara esas palizas. Muchos fueron detenidos para recabar información para los servicios de seguridad, no porque hubieran hecho algo. En general, a la gente se la mantuvo sentada durante 10 horas al sol. Se les daba agua de vez en cuando. Los soldados pasan 10 horas de pie, aburridos, así que golpean a la gente. Tal vez es su única satisfacción".
Sucedió en Hares, un pueblo del norte de la Cisjordania ocupada en marzo pasado.
El diálogo entre el soldado que prestó este testimonio y un activista de Breaking the Silence, una combativa ONG israelí, prosigue:
-Hay soldados que piensan que las esposas de nailon son para inmovilizar y para impedir que la sangre llegue a los dedos. Se ponen azules.
-¿Cuánto tiempo pasaron así?
-Siete horas. Al final, tras quejas y lloros, el comandante ordenó que aflojaran las esposas.
-¿Participó el batallón entero?
-Sí.
-¿Comenzó la operación de día?
-Por la noche. Trajeron al conserje del colegio a las tres de la madrugada y abrió las clases.
-¿Con qué criterio detuvieron a la gente?
-A partir de los 17 años. Pero había chicos de 14 años. Eran unos 150. La mayoría, en pijama.
-¿Viste otros incidentes?
-Muchos reservistas participaron y celebraron las humillaciones, insultos, tirones de pelo, patadas y bofetadas. Era la norma. Lo que sucedió en los servicios, lo que llamamos el baile de los demonios, fue lo más extremo.
Un grupo de judíos, varios de ellos ex suboficiales y fervientes creyentes, pelean a brazo partido para dar a conocer lo que tantos en Israel saben, pero que muy pocos osan contar. (...)Es el caso de otro uniformado. D., cabo de 19 años de la Brigada Kfir, la más implicada en los desmanes en Cisjordania. D. no aguantó más después de la redada en Hares, el 26 de marzo. Describió a sus superiores el comportamiento de muchos compañeros y se negó a prestar ciertos servicios en Cisjordania. Fue condenado a 30 días de prisión. "La opinión común entre los soldados del batallón Haruv", acusa D., "es que los árabes son animales salvajes que deben ser destruidos". (...)
Las operaciones de la Brigada Kfir -en la que sirven cientos de jóvenes de la extrema derecha nacionalista y religiosa- son constantes en Cisjordania. A veces acompañan a los colonos en sus asaltos a pueblos palestinos. Muchos soldados son a su vez colonos de esta brigada que dispone de información precisa recabada de chivatos palestinos -son legión- y mediante operaciones destinadas a conocer hasta el último rincón de un pueblo. Lo llaman mapeo.
Habla un sargento de la brigada: "Entramos en una casa. Reunimos a la familia en una habitación y ordenamos a un guardia que los encañone... Se fotografía todo, se inspecciona lo que hay en la vivienda y se pasa la información a los servicios de seguridad. Pero lo que conmociona es que los hay que roban". Con frecuencia se cae en la violencia gratuita.
"Yo", agrega el sargento, "no lo he hecho, pero mis amigos sí me hablan del vandalismo". Y de destrozos del mobiliario de viviendas con madres y niños presentes, de humillaciones a minusválidos. "Cuando me alisté estaba muy motivado. Entrené, y ya prestando servicio vi a la gente comportarse como animales... Como si fueran dioses", explica, muy pesimista sobre las posibilidades de cambiar la situación. "Para los soldados, árabe es sinónimo de terrorista. Así es como han sido educados".
Los soldados disfrutan de una posición de superioridad abrumadora. Armados hasta los dientes frente a una temerosa población local que desea pasar el trámite en el control militar de turno lo antes posible, aunque las dilaciones deliberadas son habituales. Lo explica el citado sargento: "Cuando tienes un arma y pides algo a un palestino le estás forzando. Tiene miedo. El árabe puede decirnos: 'Sí, toma, no hay problema'. Sabe que puedes perseguirle si dice una palabra fuera de lugar".
"Recuerdo", dice el suboficial, "mi primera vez en un control militar. Vino un grupo de reservistas para enseñarnos. Uno de ellos vio un taxi repleto de gente. Salieron [los palestinos] del taxi y comenzaron a pedirles las identificaciones y a buscar en las bolsas. Uno encontró una camiseta original del Real Madrid, y me preguntó si la quería. Si hubiera querido me la habría quedado". (El País, Domingo, 28/06/2009, p. 9)
29/06/09
¿Por qué no devolver el 'dinero rojo'?
Roberto Rodríguez, de 68 años, lleva toda la vida regentando una humilde pensión en Madrid, pero es un hombre rico. Lo dicen dos viejos papeles, los recibos de las 9.000 y 9.535 pesetas que su padre y su abuelo tuvieron que entregar a Franco "el tercer año triunfal". Era un fortunón para la época y lo sería hoy, en euros. Su familia lo entregó dócilmente en el Ayuntamiento de Cabeza de Mesada (Toledo) porque tenía miedo y, por el mismo motivo, nunca se atrevió a reclamarlo: "Se arriesgaban a que los mataran por rojos. Bastante era haber salvado la vida. A mi tío Lázaro lo fusilaron en 1939. Mi padre tuvo también que ir a entregar su parte: 7.000 pesetas. ¿Qué republicano iba a atreverse a pedirle nada a Franco? ¡Mi padre habría dejado ocho huérfanos!".
Que hubiesen enterrado a los dueños de aquel dinero en fosas comunes tras haberlos fusilado de espaldas nunca fue impedimento para que reclamaran su dinero y sus bienes. "Abrieron expedientes a los muertos sólo para quedarse con el dinero. Se lo quitaban a las viudas, a los hijos", explica el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova. "Fue una rapiña. Y con ese dinero empezó a pagar Franco la reparación de las víctimas de su bando (protección de fosas de nacionales, pensiones, ayudas, becas...). El estanco del republicano pasaba a ser del ex combatiente, y los vencedores se repartían el dinero de los vencidos".
Los ganadores arrebataron a los perdedores todo cuanto tenían. Fusilaron a decenas de miles de padres de familia, expoliaron a las viudas, recaudaron sin miramientos el dinero imprescindible para alimentar a sus hijos durante la posguerra, les despojaron de su medio de vida, su oficio, depurando a los maestros, requisando los pequeños comercios, bares, restaurantes que tenían, y todo, por ley. Un BOE de septiembre de 1938 da cuenta de las órdenes al Banco de España para requisar el dinero rojo. Con ese documento, las familias afectadas acuden 70 años después al Gobierno. "Si nos lo quitó el Estado, nos lo ha de devolver el Estado", repite Lidia Jiménez, tesorera de la asociación de afectados.
Franco utilizó dos mecanismos para empobrecer y humillar al enemigo: las juntas provinciales de incautación, que fue abriendo como sucursales según avanzaba su ejército, y la Ley de Responsabilidades Políticas, a la que recurrió como un método de represión, pero, sobre todo, de incautación. "Así es como hizo su botín", explica Casanova. "La ley buscaba responsabilidades políticas, pero en realidad era un mecanismo confiscador. Muchas veces iban a por alguien porque tenía dinero. Hasta 1941 se abrieron unos 125.000 expedientes, y, después, otros 200.000. Imponían penas privativas de libertad, pero sobre todo, económicas, requisando sus bienes y obligándoles a pagar multas muy fuertes. Y la Ley de Responsabilidades Políticas fue también un método para saldar cuentas. Unos vecinos se denunciaban a otros para quedarse luego con su bar, su pequeño comercio...". (...)
Por supuesto, el dictador también se apropió del patrimonio de los partidos y los sindicatos, como CGT y UGT, que habían acumulado mucho dinero con las cuotas de sus afiliados además de disponer de numerosos inmuebles. Los pactos de la transición permitieron que los recuperaran, no así las familias republicanas o las élites que habían huido al exilio, como el propio jefe del Gobierno de la República, Juan Negrín.
Su nieta, Carmen Negrín, sigue peleando en los tribunales por aquel patrimonio. "Eran más de 25 propiedades, algunas muy importantes, sobre las cuales han construido, vendido y vuelto a vender. Los compradores, inclusive cuando es el Estado, suelen decir que lo compraron legalmente. El vendedor, obviamente, por lo general era algún amigo del régimen. ¿Su valor? Varios centenares de millones de euros actualmente". (El País, ed. Galicia, 27/06/2009, p. 34/5)
26/06/09
La defensa de los intereses americanos en Oriente Próximo... y una carta de un colono israelí
Llamar a este kibutz "asentamiento" resultaría extraño. Sin embargo, Israel necesita "asentamientos". Son un elemento intrínseco de la imagen que siempre ha querido transmitir a sus admiradores y donantes extranjeros: la de un pequeño país que lucha para asegurarse el lugar que le corresponde en un entorno hostil mediante el duro y positivo trabajo de limpieza de tierras, irrigación, autosuficiencia agraria, productividad e industriosidad, legítima defensa y construcción de comunidades judías. Pero este relato de neocolectivistas y pioneros suena falso en el Israel moderno y lleno de alta tecnología. (...)
El mayor de estos controvertidos "asentamientos" es Maale Adumim, que tiene una población de más de 35.000 habitantes y comprende tierras con una superficie de 50 kilómetros cuadrados, el triple que Ginebra, en Suiza, y casi la mitad que Manchester, en Inglaterra. ¡Menudo "asentamiento"! (...)
La población de colonos ha crecido sin cesar a un ritmo del 5% o más durante los últimos 20 años, casi el cuádruple que la población israelí en su conjunto. Junto con los judíos de Jerusalén Este (también anexionada de forma ilegal y unilateral a la capital de Israel), los colonos son hoy más de medio millón de personas: justo por debajo del 11% de la población (judía) del "Gran Israel", y ésa es una de las razones por las que cuentan tanto en las elecciones, en las que la representación proporcional les otorga una influencia desmesurada.
Ahora bien, si Israel se emborracha con los asentamientos, Estados Unidos lleva mucho tiempo siendo el que se lo permite. Si Washington no diera a Israel 3.100 millones de dólares anuales de ayuda, las casas en los asentamientos de Cisjordania no serían tan baratas, menos de la mitad de unas viviendas equivalentes en el territorio israelí propiamente dicho. Muchos de quienes van a vivir a esas casas ni siquiera se consideran "colonos". Recién llegados de Rusia y otros países, se limitan a aceptar la oferta de alojamiento subvencionado, se trasladan a los territorios ocupados y se convierten en clientes agradecidos de sus patronos políticos, por lo que será muy difícil sacarlos de allí.
Por consiguiente, el presidente Obama tiene que elegir. Puede hacer el juego a los israelíes, pretender que cree en sus buenas intenciones y la importancia de las distinciones que le ofrecen; pero los israelíes estarían tomándole por tonto, y ésa es la imagen que daría en la región y en todo el mundo.
O puede romper con dos décadas de docilidad estadounidense, reconocer públicamente que el emperador está desnudo, tratar a Netanyahu como el cínico que es y recordar a los israelíes que sus asentamientos (todos sus asentamientos) dependen de la buena voluntad de Estados Unidos. Los llamados "asentamientos" no tienen nada que ver con la defensa de Israel, ni mucho menos con sus ideales fundacionales de autosuficiencia agraria y autonomía judía. No son más que una forma de colonización, y Estados Unidos no debería dedicarse a subvencionar ni permitir esas cosas, ni a conspirar para disimularlas. (...)
Si los norteamericanos no son capaces de defender sus propios intereses en la región, que al menos no se dejen volver a tomar el pelo." (TONY JUDT: ¿Qué es un 'asentamiento'?. El País, ed. Galicia, Opinión, 25/06/2009, p. 33 )
"Un ciudadano israelí, que responde por el nombre de Daniel Ben Hillel, me hace llegar una carta a propósito de mi artículo ‘Los okupas de Jehová’, que publiqué en El País y en este blog el 11 de junio. (...)
Estimado Sr. Bassets,
Me dicen que es usted de ascendencia Judía, lo cual me permite, quizás, comprender mucho mejor su posicionamiento acérrimamente anti-israelí. Ese es un problema con el cual hemos venido lidiando desde hace 2.500 años y a pesar de que tenemos aún fresca en la memoria la experiencia de la Judería alemana en 1938, aun no hemos podido comprender que hay cosas de las que simplemente no podemos, como judíos, desprendernos.
ntentaré marcar, por lo menos, algunas de éstas, a mi entender, erróneas concepciones.
La propiedad de la tierra de Israel - El Estado de Israel fue fundado en su tierra ancestral, tierra que vió nacer al pueblo Judío y la única tierra en la cual los Judíos se desarrollaron como país y como pueblo. (...)
La tierra de Israel, en cambio, nos pertenece porque es la tierra que Dios le dio al pueblo Judío y no por una resolución de las Naciones Unidas. (...)
Racionalidad de los "okupas" - Los okupas, como usted les llama, y en cuyo numero me cuento, no están en duda; resulta, tan solo, que nuestra escala de valores es distinta a la suya. (...)
No puede pretender que yo crea y/o acepte que no tengo derecho a Judea y Samaria (donde vivo) y sí a Tel Aviv por la simple razón de que las Naciones Unidas así lo determinaron. Judea y Samaria son nuestra cuna histórica, no así la región de la costa; por ello creemos tener tanto o más derecho a Judea y Samaria que a cualquier otra región de Israel.
Idealismo - Quizás este punto sea la clave para su incapacidad de comprender la lucha del pueblo Judío por vivir en su tierra; quizás el vivir en una sociedad mercantilista le lleve a creer que se puede transar en lo básico siempre y cuando se obtenga algo a cambio de ello. Sr. Bassets, ¡cuéntele eso a los vascos! ¡cuénteselo a los catalanes (eso debería entenderlo) o a quien fuere que crea que los ideales no se venden!
La Realidad - Creo firmemente que la única forma de que vea, acepte y conozca la realidad es que visite nuestro país, y más específicamente mi ciudad, donde sería mi huésped, por supuesto sin cargo alguno para usted; también me haría cargo del coste del billete de avión. (...)
Daniel Ben Hillel
(Del alfiler al elefante. Blog de Lluís Bassets: Carta de un colono israelí, 26/06/2009)
La violencia bíblica...
"La inmigración es un fenómeno bíblico, complejo y difícil de gestionar", dice antes de probar la sandía. "En Italia, el racismo institucional de la Liga del Norte legitima el racismo callejero con la complicidad del centro-izquierda. Es culpa de Europa: Italia sola no puede manejarlo. Hace falta ir al origen del problema. Acabar con el hambre y la miseria. Ayudar a los países emisores. Somalia lleva casi veinte años en guerra civil, sin futuro y sin Estado. Darfur existe desde que yo era joven. Si todo eso no se arregla, no habrá nada que hacer". (SHUKRI SAID: "En Italia hay más 'hombres-velino' que 'mujeres-velina'. El País, ed. Galicia, Última, 24/06/2009 )
25/06/09
Al asesino sanguinario, se le usa, y después, cuando ya no sirve, se le manda al frente... para que lo maten, y ya no estorbe
"(Daniel Visuña, más conocido por todos como Benito) los muertos de la guerra no se cuentan". Que la guerra es "una escabechina" y así hay que aceptarla. Pero en O Courel acusa a "los de la Falange": "Eran unos criminales, mataban hasta al que era más bueno que el pan. Y el de Teixeira era el peor".
El otro vecino, José, no pierde el tiempo en presentaciones (...) Le dicen que son periodistas, que vienen de Santiago para escucharlo y él, sin preguntas, empieza a soltar lastre. "Pues un día bajaron del monte 20 escapados. Se metieron a comer uno o dos en cada casa. Y otro día llegó uno sin pierna y con un perro grande. Dijo que era asturiano y preguntó por la cantina. Pidió un vino para él y rosquillas para el can. Lo mataron en el Alto da Trapa, lo tiraron a rebolos y allí se pudrió. El perro no se separó de él en ocho días".
José coge carrerilla y se desboca. Llega un momento en que la audiencia pierde la cuenta de los represaliados y escapados de O Courel. "Al Blanquín de Meiraos lo mató en Visuña uno que lo esperaba escondido en un pozo. La Guardia Civil lo llevó en burro a enterrar en su parroquia". "Otros cuatro escapados llegaron aquí de noche de todo. Querían cuartos, pero el viejo do Farañón se les enfrentó: 'que vos esfolo co machado!'. El cabecilla era O Velasco, de Vega de Valcárcel. Era muy fuerte, podía con todos, y nunca lo pillaban. Pero un día lo mataron. Llevaba a hombros a un compañero herido y no pudo correr".
"La gente tenía miedo. Y los viejos más. Los niños casi no. De los escapados y sobre todo de los falangistas, que hicieron muchas; muchas". Había cuatro que "venían a diario a requisar pan y cabritos. Los peores eran O Mostaz y sobre todo O Matón de Teixeira". José coincide con Benito al señalar al hombre más sanguinario que dio O Courel. Su maldad inspiró un poema a Novoneyra y su historia se ha ido contando entre generaciones. De lo que ya casi nadie se acuerda es de su nombre. Se llamaba Emilio Aira y cuando quería mal a alguno lo acusaba de robar "a ferramenta" de las obras de la carretera, la actual LU-651 que lleva a Quiroga.
"En Ferreirós de Abaixo, los falangistas le dieron madera al Zamorano. Luego, los del pueblo lo untaron con miel y aguardiente y lo tuvieron envuelto en una sábana hasta que curó". "También andaba por ahí una mujer de Sobrado. Era la jefa de una cuadrilla de escapados. Cuando la mataron le encontraron en la bolsa las cartas de amor que le escribía uno de Visuña. Entonces, fueron a buscarlo y lo mataron sobre el puente en Ferreirós de Abaixo".
"O Matón también acabó con Amador García, el tío de mi mujer", sigue contando José. "Pusieron la excusa de la ferramenta. Lo mataron en la calle, y su moza, del disgusto, murió días después. Dicen que le vino la regla" y se desangró. Por entonces, la madre de José tejía unos calcetines para otro hijo, Manuel Álvarez, que estaba en el frente de Teruel. "Había un escapado que andaba detrás de ellos", recuerda el hermano pequeño: "Ojalá que su hijo no caiga, y que vuelva', le decía, 'pero a mí me venían muy bien en el monte'". Al final, los calcetines nunca salieron de Ferreirós, porque Emilio Aira mató al correo.
Manoel Cela, de Parada, era músico de verbena y compañero de Manuel Álvarez en el campo de batalla. Vino a casa con un permiso. "Traía un chubasquero y unas botas viejas de mi hermano y le iba a llevar de vuelta otras botas y los calcetines", cuenta José. Manoel estaba marcado desde que asistió a un mitin de Acción Republicana, en Seoane, y socorrió a un candidato que fue herido de bala. O Matón y sus secuaces "mazaron al músico y lo tiraron vivo a una cueva muy honda en Teixeira". Su padre lo sacó ya muerto con una cuerda. Las quejas de los familiares de Manoel y de Amador ablandaron a las autoridades y Aira fue llamado a filas. En cuanto se incorporó, el sargento, que era de la zona, le puso la pistola en la oreja y disparó. "Mi padre me enseño a segar hondo", dio por toda explicación al regresar a O Courel. A O Matón, dice Benito, "se lo cargaron adrede los nacionales" por higiene." (El País, ed. Galicia, Galicia, 23/06/2009, p. 8)
El asedio de Gaza... sitiada por el hambre
El estrangulamiento de la franja elevó el porcentaje de población que vivía bajo el umbral de la pobreza en un 20% (pasando del 55% al 75%) y dejó en el paro a una de cada dos personas. Hoy en día, 1.265.000 de los habitantes de Gaza dependen de la ayuda internacional. (...)
"Gaza está a punto de convertirse en el primer territorio en ser reducido, de manera intencionada, a una situación de absoluta miseria, con el conocimiento, consentimiento e, incluso, apoyo de la comunidad internacional". (...)
Pero quizá el hecho más preocupante es que la entrada de cualquier producto -desde un paquete de arroz a un saco de cemento- depende en exclusiva de la potencia ocupante. (...)
Además, las autoridades israelíes impiden la entrada de lo que catalogan como productos de lujo, entre los que se incluyen la pasta, los garbanzos, las lentejas, el tomate, las galletas, la mermelada o los dátiles. La situación roza el esperpento, dado que la lista de productos prohibidos no es pública y varía de un día a otro, lo que constituye un verdadero quebradero de cabeza para las agencias humanitarias. Un congresista norteamericano que recientemente visitó la Franja de Gaza se preguntó con sarcasmo: "¿Han estallado últimamente bombas de lentejas? ¿Van a matarle a usted con un macarrón?".
Otros productos prohibidos son el plástico, el cemento, las semillas, las vacunas, los cuadernos e, incluso, los juguetes de madera, considerados una potencial amenaza porque podrían ser objeto de doble uso." (IGNACIO ÁLVAREZ-OSSORIO: Gaza, peor que una de nuestras prisiones. El País, ed. Galicia, Opinión, 23/06/2009, p. 27 )24/06/09
Un centenar de (gitanos) rumanos víctimas de ataques racistas abandona el Ulster
Los rumanos tuvieron que refugiarse en una iglesia cercana, en el sur de Belfast, después de padecer durante varios días los ataques racistas de un grupo de entre 15 y 20 jóvenes, que les amenazaron y rompieron los cristales de su casa. Contra los deseos de las autoridades del Ulster, y a pesar de que tanto los vecinos del barrio como el conjunto de la clase política reaccionaron condenando unánimemente los ataques racistas, un centenar de los rumanos atacados ha preferido no seguir en Irlanda del Norte.
Su decisión sienta un mal precedente porque significa que quienes se oponen a la presencia en el Ulster de extranjeros, y quizás en particular de personas de la etnia gitana, pueden conseguir que se vayan por medios violentos. Tras los incidentes de Belfast, las viviendas de una familia polaca y de otra lituana han sido atacadas con ladrillos en Moygashel (County Tyrone), unos 50 kilómetros al oeste de Belfast.
La policía, que ha sido acusada de no reaccionar con la suficiente prontitud y energía cuando se produjeron los primeros ataques, ha descartado que en éstos participaran paramilitares lealistas próximos a la extrema derecha. Los ataques, que no cuentan con el apoyo de los ciudadanos del barrio en que se han producido, son obra de un reducido grupo de jóvenes racistas.
Ayer amaneció con los cristales rotos la iglesia que dio acogida a los 114 gitanos tras los ataques de la semana pasada, cuando presos del pánico intentaban refugiarse todos ellos en una sola vivienda. Siete ventanas y una puerta de vidrio de la entrada principal del recinto religioso fueron destrozadas con lanzamiento de piedras y ladrillos." (El País, 24/06/2009)
19/06/09
Los une el ver matar, 55 años después
Sally Perel tenía 14 años aquel día que se enfrentó al ejército nazi tras resolver, en el tiempo que dura la paciencia de un soldado de Hitler, el dilema impropio de un niño: ¿Debo morir siendo yo o sobrevivir fingiendo ser otro? (...)
"Nos une la herida de haber visto matar siendo niños. La herida imborrable de la guerra que te cambia para siempre", aclara Sally. (...)
A Zlata Filipovic la llaman La Ana Frank de Bosnia por un diario que empezó a escribir a los 11 años y que se convirtió en su salvoconducto. "Empezaron a llegar a mi casa un montón de periodistas. La gente pensaba que los Balcanes era aquel sitio de locos donde nos comíamos los unos a los otros, y se sorprendían al entrar en aquel hogar de clase media, donde había un piano y una niña de 11 años que escribía un diario. Un editor francés muy influyente se ofreció a publicarlo y nos sacó a mis padres y a mí de Sarajevo. Era algo ridículo. Había niños heridos por las bombas, niños que se habían quedado huérfanos y yo, que me iba a librar de todo eso por un diario". Desde entonces, Zlata se dedica a recopilar diarios de niños escritos en conflictos, "las voces robadas de la Segunda Guerra Mundial, Vietnam, Sierra Leona...".
"Yo tardé 40 años en poder escribir mi historia", confiesa Sally. "Fue el tiempo que necesité para reubicarme en la vida. Hasta que decidí que no quería llevarme esto a la tumba, que necesitaba contar a los jóvenes el daño que el racismo y la guerra hacen en una persona para que nada así se volviera a repetir". (SALLY PEREL y ZLATA FILIPOVIC: "Nos une la herida de haber visto matar siendo niños". El País, ed. Galicia, Última, 18/06/2009)
18/06/09
Rutka Lasier, la joven comunista judía, describe la banalidad del genocidio
"Lo más probable es que hubiera cogido el cólera. Sólo eso explicaría que su ya maltrecha belleza, que aun así llamó la atención del temible doctor Mengele, se marchitara con tanta rapidez. A sus 14 años se consumía por momentos. Zofia Minc, de edad parecida, dormía cerca. Se hicieron amigas en la desgracia. Según su relato, ella misma la tuvo que transportar en una carretilla hacia el horno crematorio. Aún consciente, Rutka le rogó que la dejara junto a la alambrada del campo para electrocutarse: una muerte supuestamente menos dolorosa que la de arder viva, “pero un SS que iba detrás nuestro con un fusil no me dejó”. (...)
El interés por el matiz en el caso de Rutka es fruto del eco mediático en Europa alcanzado por su cuaderno de notas. Con letra muy pulcra, ligeramente inclinada a la derecha y muy decidida, casi sin tachaduras, Rutka Laskier llenó apenas 60 cuartillas de una libreta entre enero y abril de 1943. La joven polaca de origen judío intuía el Holocausto y su propio final: sólo hacía falta mirar y escribir lo que ocurría en las calles del gueto de Bedzin donde vivía, una ciudad minera con 25.000 judíos y a 40 kilómetros de Auschwitz y de las cámaras de gas de Bierkenau. (...)
“(…) Ah, olvidaba lo más importante. Vi con mis propios ojos cómo un soldado arrancaba a un bebé de las manos de la madre y le abría la cabeza a golpes contra un poste de electricidad. Los sesos de la criatura salpicaron la madera. La madre enloqueció. Ahora lo escribo como si no hubiera pasado nada (…) tengo catorce años, todavía he visto poco en la vida; sin embargo, ya me he vuelto tan indiferente…”
(...)
“Creo que me estoy haciendo mujer. Ayer, cuando me daba un baño y el agua acariciaba mi cuerpo, anhelé las caricias de otras manos… No sé lo que esto significa, ya que jamás había experimentado nada similar hasta ahora (…) Creo que a Janek le gusto mucho, pero, para mí, ni frío ni calor”. (...)
“Dios mío, ¡ay, Dios mío!, ¿qué será de nosotros? Bueno, Rutka, has debido de volverte completamente loca: ¡clamas a Dios, como si existiera! (…) Si Dios existiera, no permitiría que seres humanos fuesen arrojados vivos a hornos crematorios ni que aplastaran las cabezas de niños pequeños a golpes de culata (…) Al final, esto se parece a un cuento de la abuela: quienes no lo hayan visto no lo van a creer, pero no es ningún cuento, es la verdad. Basta recordar a ese viejecito a quien pegaron hasta dejarlo inconsciente por haber cruzado mal la calle. Parece absurdo, pero todo esto no es nada mientras nos libremos de Auschwitz… y la tarjeta verde… del final… ¿Cuándo llegará?”. (...)
“Eran las cinco y media cuando salimos. Miles de personas abarrotaban las calles. Llegamos al lugar a las seis y media y nos las arreglamos para conseguir buenos asientos en un banco. Nuestro ánimo estuvo bien hasta las nueve. Entonces me asomé a la valla y vi soldados con ametralladoras apuntando a la plaza por si alguien pretendía escapar. Los adultos se desmayaban y los niños lloraban. El Día del Juicio empezó enseguida” (...)
“Hacía un calor espantoso”, prosigue en su cuaderno, “y la gente tenía sed, pero no había ni una gota de agua por allí. Entonces, de pronto, comenzó a llover a cántaros y siguió lloviendo todo el tiempo. (…) A las tres de la tarde comenzó la selección: ‘1’ significaba regresar a casa; ‘1a’, ir a trabajos forzados, lo cual era mil veces peor que la deportación; ‘2’ significaba ‘revisión posterior’, y ‘3’, la deportación, o, dicho en otras palabras, la muerte. Nos presentamos para la selección a las cuatro. Entonces comprendí qué significa una desgracia. Mamá, papá y mi hermanito fueron enviados al grupo 1, y yo, al grupo 1a. Caminé como en trance hacia mi grupo, donde ya estaban Salek, Linka y Mania. Lo más extraño de todo es que ninguna de nosotras lloraba nada, nada en absoluto”. (...)
“los policías golpeaban a la gente con saña y les disparaban”. La desesperación la hizo valiente: “Salí corriendo con el corazón desbocado y me escabullí saltando por la ventana de un edificio anexo, desde la primera planta”. (...)“A Janek lo único que le preocupa son nimiedades como llevar bien planchados los pantalones, cuántos pasteles puede comerse en el café de Frontal y las piernas bonitas de las chicas. De todos modos, está claro que no es comunista, por lo que no comprendo por qué Lolek le ha metido en esto” (...)
“Estoy asqueada, harta de estas casas grises y del miedo continuo en el rostro de todo el mundo. Los tentáculos de ese miedo nos envuelven a todos y no dejan respirar” (...)
“Hoy he recordado con detalle los hechos del 12 de agosto de 1942, lo que sucedió en el Hakoah [equipo de fútbol de Bedzin, en cuyo campo tuvo lugar una aktion de judíos]. Voy a intentar describir lo que pasó ese día para poder rememorarlo dentro de unos años, si no me deportan, por supuesto” (El País Semanal, 27/04/2008, p. 14- 20)




