09/02/10

La carretera de Almería

"Acabo de leer el artículo "En recuerdo del Guernica malagueño" escrito por mi paisano Pedro Fernández Ibar en su blog el espeto victoriano. Y su lectura me ha hecho rememorar a mi padre fallecido hace algo más de dos años.

Pepe, así se llamaba, me contó como siendo aún un chaval con apenas 15 años, fue de los que con su familia huyó por la carretera en dirección a Almería y como esa ingente masa de hombres, mujeres, niños y niñas eran bombardeadas desde el mar y ametrallada por la aviación fascista.

Es más, me relató como él mismo, escondido tras unas rocas, allá por las inmediaciones de Vélez, observó com un avión ametrallaba sin piedad a un grupo de niños cuyo único delito había sido acompañar a sus padres en esta fatídica huida hacia la libertad." (La aldea gala, 08/02/2010)

"El balón me salvó de las pistolas y de la desgracia"

"McCarthy, ex delantero del Celta, eludió de niño las drogas y las mafias gracias al fútbol y ahora es el líder de la selección surafricana.

Cada viernes por la tarde sucedía lo mismo. Dos o tres jefes de las mafias más peligrosas de Ciudad del Cabo llamaban al timbre de la casa de los McCarthy. "Queremos que juegue en nuestro equipo", le sugerían al padre, que no se amedrentaba y respondía: "Benni juega donde quiere". Así que el niño escogía un equipo -"jugar con algún equipo garantizaba que los demás gángsteres no me mataran"- y se presentaba los domingos por la mañana en un campo de la ciudad.

"Durante la semana, todas las mafias se dedicaban a traficar, pero el fin de semana tocaba fútbol", recuerda Benni, que repartía sus piernas entre el equipo federado y el mafioso. "Con ellos no se negocia", apunta. Así, los fines de semana se reunían las diferentes mafias, con 10.000 miembros cada una, y jugaban un torneo. Los capos
del equipo ganador se llevaban todo el dinero apostado.

Hannover Park, su barrio, en el umbral de la pobreza, es uno de los más temidos en Suráfrica. "Todos mis amigos se metieron en bandas. Sus ídolos eran los líderes, los que vendían drogas, iban con joyas y soltaban dinero", rememora apesadumbrado. Al cerrar la puerta de su casa, los disparos daban las buenas noches. Pero las balas también silbaban durante el día. Como esa mañana, cuando contaba 11 años y jugaba con un amigo de clase en los Cape Flats, bloques de edificios donde estaba su casa. Se les acercó un coche de una mafia rival y les dispararon. A Benni no le dieron; a su amigo, sí, en la cabeza. "Fue horrible, lo peor que puede vivir un niño", susurra McCarthy.

Tras ese incidente, decidió que el fútbol sería su vía de escape, como siempre le aconsejó su padre, electricista, y le exigió su madre, trabajadora en un banco. "El balón me salvó de las drogas, las pistolas y la desgracia", conviene el delantero, que el pasado fin de semana se desvinculó del Blackburn y firmó por el West Ham.

La vida de Benni cambió en Holanda, en su apartamento y sin más problemas que luchar por la titularidad. Pero no se olvidó de su familia. "Con el primer sueldo le compré a mis padres y hermanos una casa de cinco habitaciones con piscina en el elegante barrio de Plumstead", desvela." (El País, ed. Galicia, deportes, 08/02/2010, p. 54)

08/02/10

Asesinato por el poder que da el dinero... del ladrillo

"Mamá! ¡Ayúdame! ¡No sé qué hacer!". En algún momento, Juan Cano escribió estas palabras sobre un folio en blanco sin sospechar que tiempo después lo encontraría la Guardia Civil durante un registro de su casa.

Es un documento que no tiene carácter probatorio, pero que refuerza la hipótesis de los investigadores acerca de la personalidad atormentada de Juan Cano, alcalde de Polop de la Marina (Alicante) hasta el pasado mes de noviembre, cuando la Guardia Civil le detuvo como sospechoso de haber encargado el asesinato de su predecesor en el cargo, Alejandro Ponsoda -de quien había sido concejal de urbanismo-. Si Ponsoda no hubiera muerto, quizá Cano nunca habría sido alcalde. (...)

El testigo protegido decidió contar lo sucedido dos años después del asesinato. (...)

Juan Cano no soportaba al alcalde Ponsoda. Nunca aceptó que Ponsoda hubiera conseguido cuatro mayorías absolutas para el PP y que se convirtiera en un hombre imprescindible para ganar las elecciones en Polop. Le presionó muchas veces para que dejara el cargo, según testimonios recogidos en el sumario, pero Ponsoda siempre se resistió. Y, con Ponsoda de alcalde, Juan Cano no tenía manos libres para manejar el urbanismo a su antojo.

Cano tuvo que dejar la política entre 2003 y 2007. El entonces presidente del PP provincial alicantino y actual senador Julio de España reunió un domingo de marzo en Alicante a todos los concejales de Polop, excepto a Cano y Joaquín Montiel. De España les explicó que ambos habían sido grabados pidiéndole dinero a un empresario a cambio de concederle unas licencias y que debían ser apartados. Fueron colocados en los dos últimos puestos de la lista electoral y salieron del consistorio. Pero Cano y Montiel controlaban la agrupación local del PP y en 2007 amenazaron con crear una lista propia si no volvían a ser incluidos. Y volvieron con la aquiescencia de la dirección provincial, ahora ejercida por el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, enfrascado en la batalla interna entre zaplanistas y campistas.

La cuestión es que Cano no renunció a manejar el urbanismo local pese a estar fuera del consistorio. Los técnicos municipales siguieron despachando con Cano en su domicilio particular, desde donde pretendía organizarlo todo. "Aquí el alcalde soy yo", "aquí el que manda soy yo", "cuando yo vuelva, todo será como antes", son frases que le atribuyen a Cano numerosos vecinos.

Para entonces, el alcalde Ponsoda estaba hundido. "No me votes", le dijo a un vecino, pensando que lo mejor era no ganar las elecciones de 2007 para evitar sus consecuencias. A otra conocida del pueblo le llegó a confesar con lágrimas en los ojos: "Tengo mucho miedo y me va a pasar algo". Cano había organizado la campaña, había redactado el programa electoral, había obtenido los fondos y gestionado un préstamo de 60.000 euros para el partido. Cano lo había preparado todo. Pero quien ganaba las elecciones encabezando la lista era Ponsoda.

El denominador común de todos los problemas siempre ha sido el control del urbanismo. (...)

Pero el gran interrogante urbanístico en Polop es la urbanización de una partida de suelo rústico llamada Matet, que ya preparaba Cano en 2003 y a la que se opuso tras su salida Alejandro Ponsoda, entre otras cosas porque detectó una gran oposición vecinal.

Un grupo inversor de Benidorm compró, entre 2003 y 2004, 650.000 metros cuadrados en Matet por más de tres millones de euros y presentó, junto con un constructor que le había vendido años antes a Cano diferentes inmuebles, la propuesta para urbanizar alrededor de un millón de metros cuadrados. Además, un conocido abogado de Alicante también había preparado un convenio para reclasificar otros 700.000 metros en la misma partida. Entre ambos incluían miles de viviendas. La primera propuesta fue llevada a pleno en mayo de 2005, pero no prosperó por la oposición de Ponsoda, el entonces concejal de urbanismo Juan Andrés Llorens y toda la oposición.

El regreso de Cano al consistorio impulsó de nuevo estos y otros planes. (...)

Cano, pues, se enfrenta a dos procesos. Uno, por inducción al asesinato. Y otro, por delito urbanístico. Dos delitos para un crimen." (El País, Domingo, 31/01/2010, p. 8/9)

04/02/10

Los falsos huérfanos de Haití

"El sábado, 10 estadounidenses pertenecientes a una organización cristiana llamada Refugio para Menores Nueva Vida fueron interceptados por la policía de Haití en la frontera con República Dominicana cuando intentaban sacar del país a 33 niños haitianos supuestamente huérfanos.

La policía haitiana envió a los 10 estadounidenses a la cárcel acusados de participar en una trama de adopción ilegal y a los niños a las dependencias de la organización de origen austriaco SOS Aldeas Infantiles, en la localidad de Santo, a unos 30 kilómetros de Puerto Príncipe. (...)

La policía nos dijo de forma extraoficial que esa organización iba a cobrar hasta 10.000 dólares [unos 7.200 euros] por cada adopción. Uno de nuestros colaboradores, de 25 años, se echó a llorar cuando los vio venir porque nos dijo que a su hermano también los secuestraron hace años de forma muy parecida", comenta Edgar Orantes, coordinador de Emergencias de Aldeas Infantiles.

La niña que lloraba se sabía el teléfono de su madre. Ella creía que la madre la había enviado de vacaciones para salvarla de la miseria del seísmo. Los asistentes sociales las pusieron en contacto.

Y la madre se presentó el domingo en Santo con una carta que le había dado la organización Nueva Vida cuando se llevaron a su hija: "Tenemos un hermoso lugar para vivir con un campo de fútbol, piscina, muy cerca del mar. Contamos con la autorización del Gobierno para llevar a los niños y bebés de hasta 10 años a estos orfanatos de República Dominicana. Los familiares y amigos pueden visitarlos y ver el funcionamiento en nuestra página web...". (...)

Cualquiera que esté familiarizado con el terreno de las adopciones en Haití sabe que el proceso conlleva normalmente un año y medio. Pero los 10 estadounidenses, vinculados a una iglesia baptista del Estado de Idaho, lograron acortar el plazo de forma inaudita. Queda por ver hasta qué punto contaron con la colaboración de ciertos padres. (...)

"Habrá que averiguar por qué los supuestos padres biológicos se desprendieron de los chiquillos. Todo eso lo investigará el Instituto de Bienestar de la Infancia haitiano", indica Orantes. El organismo se quedó sin oficinas tras el seísmo. Y Aldeas Infantiles les ha ofrecido parte de sus instalaciones. "Tal vez Bienestar Social decida que algunos de esos niños no están seguros en manos de ciertos padres", añade Orantes.

"Hay algunos de ellos que no nos inspiran ninguna confianza". [Una mujer que asegura ser madre de cinco de los niños explica que los entregó al grupo "para que les dieran una vida mejor", pero está arrepentida, dijo ayer a los periodistas antes de declarar ante la policía, informa Efe].

Una de las detenidas negó, desde una celda de las dependencias de la Policía Judicial de Puerto Príncipe, que intentase traficar con los niños: "Teníamos permiso del Gobierno de República Dominicana para llevar a los niños a un orfanato que tenemos allí (...). Tenemos a un pastor baptista aquí cuyo orfanato se derrumbó totalmente y nos pidió llevar a los niños a República Dominicana. Yo iba a volver para hacer el papeleo. Nos acusan de tráfico de menores. Es algo que nunca haría".

En Aldeas Infantiles no creen en las buenas intenciones de esta organización. Y el Gobierno haitiano, tampoco. "Esto es un robo, no una adopción. Ningún menor puede salir de Haití sin la debida autorización y estas personas no tenían autorización", ha declarado el ministro haitiano de Trabajo y Asuntos Sociales, Yves Christalin." (El País, ed. Galicia, internacional, 02/02/2010, p. 4)

03/02/10

La culpa en la sociedad chilena

"Pero lo más contundente, y lo más claro, se halla en el editorial que El Mercurio publicó el 13 de enero con el título Memoria respetable, pero parcial. Se trata de un editorial golpista (he pensado bien ese término antes de utilizarlo) en versión humanizada: golpe de Estado, sí; violación de derechos humanos, no.

O sea, dictadura sí (sólo cuando es necesaria), violencia no. Es en esta distinción en la que se basa la búsqueda de respetabilidad del pinochetismo social. Y el problema -y éxito- del Museo es que torpedea la línea de flotación de esa retórica.

Parece, pues, que el fondo del asunto es que sólo "aparecen" en el Museo los torturados, los detenidos-desaparecidos, los ejecutados por la dictadura, todo aquello que recogieron las Comisiones Rettig y Valech. Es unilateral: no aparecen todos. Ése es el problema. Sin embargo, eso no es cierto. En realidad todos aparecen en el Museo.

Quienes argumentan que sólo aparece una parte de la sociedad chilena no se dan cuenta -o quizá no quieren darse cuenta- de que esos ciudadanos destruidos por la dictadura no son una historia, o un relato, y aún menos una parte de la sociedad, sino que en realidad incluyen toda la historia, todo el relato contemporáneo que está en debate, y toda la sociedad, puesto que el daño sufrido incluye a los perpetradores directos, y también a los que aplaudieron pero no actuaron, a los que miraron hacia otro lado, a los compungidos y a los horrorizados, es decir, a toda forma de conducta, a toda moral.

Ésa fue la advertencia de Jaspers cuando nos aleccionó sobre el problema de la culpa en la sociedad alemana del Tercer Reich. De las cuatro culpas que estableció -criminal, política, moral y metafísica-, es la última la que nos muestra en qué modo lo sucedido a uno incluye la responsabilidad de otros; en sus propias palabras, "hay una solidaridad entre hombres como tales que hace a cada uno responsable de todo el agravio y de toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia o con su conocimiento. Si no hago lo que puedo para impedirlos soy también culpable". (RICARD VINYES: El 'problema alemán' en Chile. El País, ed. Galicia, opinión, 30/01/2010, p. 31 )

31/01/10

Tipos de represión franquista... en Andalucía...

"06. Cárceles y campos de concentración

Cárceles municipales, comisarías, cuarteles de Falange, cualquier edificio más o menos grande, e incluso barcos, fueron antesala de la muerte y de la desaparición de miles de personas durante el verano y otoño de 1936. Se fueron vaciando a medida que unos iban siendo eliminados y otros eran excarcelados tras semanas o meses de privación de libertad. Volvieron a llenarse cuando se ocupó Málaga (1937) y fueron regresando las primeras oleadas de huidos. Entonces comenzaron a actuar sistemáticamente los tribunales militares, imponiendo penas frecuentes de 20 y 30 años de cárcel. Se saturaron, por tercera vez, cuando en 1939 regresó la nueva avalancha de evadidos desde las últimas provincias libres.

Antes habían estado detenidos en campos de concentración y clasificación de prisioneros desde donde se pidieron informes sobre sus antecedentes a las autoridades de sus localidades de origen. Permanecieron en los depósitos municipales mientras los juzgados militares instruían los sumarios por rebelión militar y fueron pasando a otros centros de reclusión una vez concluidos: cárceles, colonias penitenciarias… (...)

07. El trabajo esclavo

La primera forma de encuadramiento de los vencidos fueron los Batallones de Trabajadores. Se emplearon primero en obras de carácter militar y, a partir del verano de 1937, cuando nació la Inspección de Campos de Concentración y Prisioneros de Guerra, en obras públicas y privadas consideradas necesarias. En 1938 había casi un centenar de batallones, y los destinados a Andalucía se dedicaban a trabajos que iban desde las fortificaciones e industrias militares hasta labores agrícolas, minería o la reconstrucción de iglesias y conventos.

El gran negocio del que se beneficiaron el Estado y las empresas fue el sistema de Redención de Penas por el Trabajo, que permitía a los reos reducir tiempo de condena por días de trabajo. A cambio, recibían un salario muy inferior al de los trabajadores libres y del que además se descontaban los gastos de alimentación. (...)

08. Represión laboral

Por si aquella primera limpieza del verano de 1936 no fue suficiente, en puertas del final de las operaciones militares, la Orden de 12 marzo 1939 dispuso que se incoasen expedientes de depuración a todos los empleados de las corporaciones locales, cualquiera que fuese la fecha en que accedieron a sus empleos. Se abrió así un minucioso proceso de depuración en el que fueron investigados hasta los camisas viejas que ocuparon los puestos de la administración después del 18 de julio. Los colegios oficiales de médicos, abogados, arquitectos y otras profesiones liberales también investigaron a sus colegiados, que podían ser sancionados con la prohibición de ejercer. De todos los colectivos laborales depurados el mejor conocido es el de los docentes. Se crearon comisiones depuradoras para cada uno de los niveles educativos –instrucción primaria, institutos y universidades– que castigaron a quienes se identificaron con el proyecto de renovación educativa que impulsó la II República. Las sanciones iban desde el traslado de centro hasta la separación definitiva de la función docente.

Está bien documentada la depuración de los empleados de correos y del sector ferroviario. De los miles de obreros que perdieron sus trabajos en fábricas, campos y talleres apenas hay datos que permitan hacer un balance. Pero hubo sectores que quedaron muy diezmados por la falta de personal especializado (como la minería). El primer éxodo del campo a la ciudad se dio en la década de los 40 como consecuencia de la negativa a contratar a campesinos y jornaleros rojos.

09. Represión económica e incautación de bienes

Los rojos no perdieron sólo la vida o la libertad, también sus bienes. Se han conservado imágenes de sus viviendas con los muebles arrojados por las ventanas y amontonados en la calle. También se recuerdan los camiones que regresaban del frente cargados de botín de guerra y los improvisados mercadillos en donde las tropas moras vendían el fruto del pillaje. «Se llevaron todo lo que teníamos, hasta la bombilla», recuerda una víctima de ese expolio.

En el medio rural, las bandas de falangistas recorrieron las casas de campo incautándose de cosechas y ganados. Los abusos iban desde la insignificante consumición del café que las patrullas fascistas se negaban a abonar en el bar donde hacían un alto, hasta la invitación a contribuir en las cuestaciones patrióticas o la extorsión bajo amenaza de denuncia. Junto a los actos de pillaje y expolio, también hubo un mecanismo reglamentado por los golpistas para apropiarse de los bienes de quienes se identificaron con el Frente Popular o se opusieron al golpe militar. En Andalucía Queipo de Llano dictó el 11 de septiembre de 1936 un bando que regulaba el proceso de incautación en el territorio de la 2ª División y, a nivel nacional, la Junta Técnica del Estado creó el 10 de enero de 1937 la Comisión Central de Incautaciones. Subordinadas a ésta estaban las comisiones provinciales, presididas por los gobernadores civiles, que instruyeron los expedientes de incautación contra personas y organizaciones políticas y sindicales.

De este expolio se benefició el nuevo Estado y también sirvió para compensar a gente del régimen por los servicios prestados. Salvo contados casos particulares y el de las organizaciones sindicales y políticas, este capítulo de la represión apenas ha sido objeto de atención, y mucho menos de justicia y reparación.

10. Exilio y deportación

Tras recorrer el centro y este peninsular acabaron embarcándose rumbo a una nación extraña o, los más, cruzando los Pirineos: ya a finales de 1938 residían en Francia 45.000 refugiados, y en enero-febrero de 1939 llegó una nueva oleada de 465.000, que fueron internados en campos de refugiados. En pocos meses se puso en marcha una política de reintegración y, también, comenzó a organizarse la evacuación, a través de la Junta de Auxilio a Republicanos Españoles y del Servicio de Evacuación de los Refugiados Españoles, a países latinoamericanos (Méjico, Chile, República Dominicana, etc.). Se ha estudiado a fondo el exilio de las élites políticas y culturales de la República que tanto aportaron a sus países de acogida, pero falta conocer quiénes eran, con nombres y apellidos y su trayectoria vital, el grueso del exilio americano. (...)

11. Ley de Responsabilidades Políticas

La ley de 9 de febrero de 1939 creo la Jurisdicción Especial de Responsabilidades Políticas, que nació con el propósito de continuar el proceso de represión económica que ya se había iniciado en 1936 y 1937 mediante la incautación de bienes. En sus artículos 10º y 15º establecía que todas las condenas conllevaban (salvo alguna excepción) una sanción económica y en caso de fallecimiento del condenado recaía en su familia la obligación de abonarla. Aparte de ésta, también sancionaba con penas restrictivas de la actividad (inhabilitación absoluta o especial) y de la libertad de residencia (extrañamiento, confinamiento, destierro). (...)

Para su aplicación se creó una estructura de sesenta Juzgados de Instrucción, dieciocho Tribunales Regionales y un Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas. A principios de 1941 se habían incoado más de 114.000 expedientes (25.520 en Andalucía) y a finales de ese mismo año se calculaba que la depuración de las responsabilidades podía alcanzar a un cuarto de millón de ciudadanos. El colapso del nuevo aparato burocrático fue tal que en 1942 fue necesario reformar la ley, suavizando los supuestos de responsabilidad y reestructurado la jurisdicción para agilizar la tramitación de los expedientes.

13. Del Tribunal de Orden Público a la Transición

Dos décadas después de la guerra, los delitos políticos continuaban siendo juzgados por tribunales castrenses. Eso resultaba impresentable ante la Europa Comunitaria y el régimen creyó conveniente gestionar la represión de la disidencia política mediante una jurisdicción no militarizada. La ley de 2 de diciembre de 1963 instauró un Juzgado y un Tribunal (TOP) con sede en Madrid con competencia para conocer en todo el territorio nacional los delitos singularizados por la tendencia en mayor o menor gravedad a subvertir los principios básicos del Estado, perturbar el orden público o sembrar la zozobra en el la conciencia nacional. Persiguieron los delitos tipificados por la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940 y por la Ley de Orden Público de 1959. Hasta su extinción en 1977, se instruyeron 22.600 procedimientos y el TOP dictó 3.889 sentencias en las que fueron juzgados más de 9.000 procesados. El 75% fueron condenados con penas de cárcel o sanciones económicas y los grupos socio-profesionales más afectados fueron los obreros (49%), estudiantes (22%) y administrativos (11%)." (ARICO: Exposición [Todos...los Nombres])

Desaparecidos

"La primera etapa de la represión, la del terror caliente que se inició el mismo día del golpe, no fue –contra lo que tantas veces se ha dicho– una matanza protagonizada por bandas incontroladas de falangistas. Al contrario, esta represión inicial al amparo de los bandos declaratorios del estado de guerra, era minuciosamente controlada en cada municipio y provincia por los comandantes militares y delegados de Orden Público. Durante esa primera fase, que se prolongó hasta marzo de 1937, perdió la vida la mayor parte de las víctimas del suroeste.

Lo ejemplifica la provincia de Huelva, donde 5.633 hombres y mujeres fueron asesinados por aplicación del bando de guerra, frente a los sólo 386 condenados a muerte en consejo de guerra. La mayor parte fueron enterrados en fosas comunes en cementerios, cunetas y descampados. Casi ninguno se inscribió en el Registro Civil. Algunos se registraron durante la posguerra y primeros años de la democracia, pero se estima que son dos tercios los que nunca lo hicieron. Han transcurrido más de setenta años desde que fueron asesinados y legalmente siguen siendo meros desaparecidos, incluso cuando sus restos han sido exhumados, mientras la actual ley del Registro Civil impide o dificulta su inscripción." (ARICO: Esposición 'todos los nombres')

'las acogía y les ofrecía ducha y abrigo. Si llegaban con una herida, diciendo que el jefe les había zurrado, él les brindaba su loción de aloe vera'

"Ahora la cosa había cambiado", cuenta nostálgico un vecino de Outeiro que en dos décadas de historia del Colina entabló cierta complicidad con las chicas que fueron haciendo plaza en este prostíbulo. Cuando de madrugada se quedaban puerta afuera, después de marchar con un cliente, él las acogía y les ofrecía ducha y abrigo. Si llegaban con una herida, diciendo que el jefe les había zurrado, él les brindaba su loción de aloe vera.

La noche de la redada que concluyó con el precinto judicial del Queens, el Eros, el Volvoreta en Lugo y el Colina en Outeiro sufrió al verlas "casi sin ropa", toda la noche a la intemperie, porque "los 30 guardias civiles, que entraron a saco con mazas, no las dejaban moverse". La única afortunada fue la cocinera. Se quedó sin trabajo, sí, pero se libró de la movida. "Los agentes llegaron a las diez y estuvieron registrando hasta las nueve de la mañana, pero ella se había ido a las nueve y media de la tarde".

"Últimamente, la crisis se notaba, había noches de sólo un pase o dos... Son chicas muy jóvenes, de 18 a 30 años. Ahora eran casi todas brasileñas, mujeres guapísimas como no las hay aquí. Vienen ya divorciadas y tienen todas entre uno y cuatro hijos. Necesitan mandar dinero a casa. En el club, hasta que lo precintaron, les cobraban 12 euros diarios por el alojamiento y la comida, y luego aún tenían que pagar a los que las trajeron".

La deuda, según la antropóloga Pilar Racamonde, que lleva desde 2003 investigando la realidad vital de las prostitutas colombianas en la provincia de Lugo, incluye "viaje, alojamiento inicial y papeles" y va "de 6.000 a 18.000 euros". Mientras no la pagan y no logran regularizar su situación en España están sometidas a la voluntad y a las vejaciones del encargado del club, que "no suele ser el propietario", porque el propietario es otro en la sombra o son varios socios. (...)

"Sabíamos que, en concreto, en clubes que ahora están precintados, para no dejarles marcas de las palizas y golpes a las chicas usaban toallas mojadas". (...)

A través de los pinchazos se pudo saber que un conocido propietario de una empresa de excavaciones, Ricardo Lago, también en prisión, era el más interesado en interrumpir aquel embarazo. La que abortó fue una chica brasileña, que de día trabajaba de camarera y de noche hacía plaza en el Queens junto a otras cuarenta mujeres, en habitaciones de dos, tres y cuatro estrechas camas sin ningún glamour." (El País, 15/11/2009)

29/01/10

Muertos por protestar contra la contaminación de Erandio, en los años 60

"El Ayuntamiento de Erandio aprobó ayer en pleno por unanimidad «instar a los poderes públicos a que tanto Antón Fernández como Josu Murueta sean reconocidos como vícitmas del franquismo». Ambos vecinos de la localidad fallecieron por disparos de las Fuerzas del Orden durante las protestas acontecidas a finales de los años 60 por el exceso de contaminación en el municipio" (El Correo digital, 28/11/2009)

Los 'gudaris' del campo de concentración de Cárcar

"Era una mañana de febrero, en plena Guerra Civil, cuando los carcareses vieron llegar varios camiones cargados con unos 1.300 tristes y hambrientos prisioneros del franquismo. Aquella estampa sorpresiva conmovió a decenas de familias de Cárcar, que se ofrecieron a acoger a los gudaris en sus casas mientras permanecieran en la localidad durante su estancia en aquel campo de concentración abierto. Se fueron a los veinte días en una jornada de nieve. Su paso por Cárcar, sin un objetivo de trabajo claro, marcó a aquellos que compartieron sus penas y que trataron de alegrarles su dura situación. (...)

"Tenemos conocimiento de la existencia de un campo de prisioneros de Franco en nuestro pueblo, los llamados y conocidos por todos como gudaris. Los que llegaron a Cárcar, sabemos que eran los Batallones 19 y 20, y sabemos que entre otras labores, transportaban desde el río a sus espaldas enormes troncos para hacer frente a las inclemencias del duro invierno que pasaron", apunta Ruiz. "Algo que sabemos con seguridad y que nos lleva de un modo más sentimental a ellos, es que las relaciones con los vecinos del pueblo eran cordiales, incluso alguna acabó en matrimonio", añade el presidente de Republicanos de Cárcar.

Desde el colectivo se han ido recogiendo testimonios locales que cuentan cómo a pesar de su miseria, en alguna ocasión eran los gudaris los que daban alimento a varias familias del pueblo. "Lo más triste de la historia que hasta ahora conocemos es que se los llevaron a Zaragoza y que el Batallón 20 fue fusilado en el frente de guerra, pero ¿y los demás?", pregunta Nino Ruiz. Se tiene conocimiento de que aquellos prisioneros procedían de lugares como Vizcaya, Asturias o Cantabria, pero salvo aquellos que mantuvieron el contacto con las familias de Cárcar, se les perdió la pista." (Coordinadora de colectivos de Víctimas del Franquismo, 07/12/2019)

Imputado un imán por coaccionar a una mujer que no lleva velo

"Profesa el islam a la vez que trabaja, conduce y no lleva velo. El imán de la localidad, Mohamed Benbraim, parece estar de acuerdo sólo con lo primero. (...)

El acoso del imán hacia la mujer ha llegado a tal punto que el juzgado de instrucción número 1 del Vendrell le ha imputado por los delitos de amenazas, coacciones y calumnias. (...)

El caso pone de manifiesto la existencia de tensiones entre musulmanes por imponer un islam extremista. (...)

Ghailan fue distanciándose de la comunidad que lidera el imán hasta que en 2007 logró la plaza de mediadora cultural en el Ayuntamiento de la localidad. "Entonces empezaron los problemas", dijo la mujer al juez en diciembre de 2008. El imán "considera que el hecho de vestir sin el velo islámico, que se relacione con españoles no musulmanes, al igual que sus hijos, y que esté al margen de la comunidad islámica la hace merecedora de reproche", relata la instrucción judicial redactada el pasado mayo, tras seis meses de pesquisas.

En ese periodo, Ghailan ha sufrido dos bajas laborales por depresión y ha vivido con protección policial, ahora retirada. Ahora evita andar sola por el pueblo a la espera del juicio, pendiente de fecha.

El auto, al que ha tenido acceso este diario, describe las presiones que Ghailan opta por callar: "Un entramado de acciones con la finalidad de aislarla a ella y a su familia", resume el juez. Las coacciones se extienden hasta el colegio, donde los padres musulmanes indican a sus hijos que no hablen con los de Ghailan, señala el juez. También derivaron en un enfrentamiento entre el imán y su hija contra Ghailan, lo que la impulsó a denunciar el acoso. Ambos trataron de agredirla y tuvo que refugiarse en un bar. "No durarás en Cunit ni un día más, voy a acabar con vosotros y vuestros hijos", le profirió Benbraim. El acusado lo niega pero Ghailan se topó con el juez de paz local en el establecimiento que le sirvió de refugio.

Las presiones de la comunidad islámica abrieron hasta tres frentes. Intentaron convencer al marido de que debía abandonarla. Luego la hija del imán, Haffsa Ben Brahim, promovió una recogida de firmas que entregó a la alcaldesa de Cunit, pidiendo su despido por "tratar mal a los necesitados" y "no tener derecho" a ocupar la plaza, entre otros agravios que el juez considera falsos.

Finalmente, El Osri contactó con el consejo comarcal y pidió que Fatima fuera despedida por haber insultado al imán, lo que resultó ser falso, según el juez. También habló con la Oficina de Asuntos Religiosos de la Generalitat para desacreditarla. Dijo que Ghailan era "un topo" en el Ayuntamiento y que les pasaba información. Incluso recurrió al imán de Mataró para que la echaran del trabajo. "Oí que Fatima trataba mal a la gente", se justificó de sus actos El Osri ante el juez.

Todavía vestido con la chilaba de la oración de la tarde, El Osri, de 53 años y 29 residiendo en Cunit, asegura a este diario que las acusaciones son inventadas. "Nos quejamos de esta mujer porque trata mal a la gente. Estamos en un país democrático, sólo expresé mi opinión. Todo es falso", sostiene. "El relato de la denunciante merece toda la credibilidad", zanja el auto judicial." (El País, ed. Galicia, sociedad, 28/01/2010, p. 36)

"Su marido se mantiene alerta para que no le falte té y una amiga le pone la mano en la espalda cada vez que los nervios la atragantan. Ambos representan casi el único apoyo que ha tenido Fatima Ghailan, marroquí musulmana de 31 años y mediadora cultural en el Ayuntamiento de Cunit (Tarragona). Ghailan relata el acoso liderado supuestamente por Mohamed Benbrahim, imán de la localidad, para que la despidieran por motivos como no vestir velo o relacionarse con españoles no musulmanes.

También el desamparo al que la ha sometido la alcaldesa de la localidad, Judit Alberich (PSC), a su vez representante en el Senado por Tarragona. El fiscal pide cinco años de cárcel para el imán por delitos de amenazas, coacción y calumnias y penas de entre dos y cuatro años para otros tres imputados, todos miembros de la Asociación Islámica de Cunit.

Pregunta. Usted vivió en Cunit casi 20 años sin problemas.

Respuesta. Vivo aquí desde hace 19 años y nos conocíamos todos, también a los que acabaron amenazándome. Entonces sólo éramos cuatro familias marroquíes en Cunit. No hubo roces hasta hace dos años, cuando logré ser mediadora cultural.

P. ¿Por qué entonces?

R. En Marruecos, trabajar en la Administración da poder. El imán siempre ha tenido poder fáctico, hasta que llegué yo era el único interlocutor entre la comunidad musulmana y el Ayuntamiento. Cuando empecé a trabajar creyó que peligraba su situación.

P. ¿Empleando la religión?

R. Han instrumentalizado la religión. Se sirvieron de que no llevaba velo para movilizar a su gente. Una persona musulmana no haría lo que me han hecho. No todos los musulmanes son así, una persona creyente no es así.

P. ¿Hasta dónde llegaron esas presiones?

R. Hasta mis hijos lo sufrieron durante años. Decían que mis hijos y yo somos unos infieles por tener amigos de aquí. Eso nos convierte en infieles, decían los hijos de otros musulmanes. Mis hijos tenían que desayunar escondidos en el lavabo en el Ramadán porque los otros alumnos musulmanes les criticaban. Y llamaban a mi casa, llamadas anónimas en árabe avisando de que iban a quemarla.

P. ¿El Ayuntamiento conocía esas llamadas?

R. La alcaldesa lo ha sabido todo, siempre. Y no hicieron nada. Cuando le expliqué que la Asociación Islámica recogía firmas para que me despidieran, dijo: "Ahora representas un problema para el Ayuntamiento". Después no volví a saber nada más. Ella siguió reuniéndose con ellos, pero nunca me explicó de qué hablaban. (...)

P. ¿Creyó usted que podía quedarse sin empleo si mantenía la denuncia?

R. No puedo contestar a esta pregunta, no puedo meterme en otra guerra. Pero me han dicho que si quiero irme de aquí, me facilitarían las cosas. Les he dicho que no: no tengo por qué marcharme. Si la alcaldesa quiere despedirme, que lo haga. Primero está mi dignidad." (ENTREVISTA: FATIMA GHAILAN: "Decían que iban a quemar mi casa por ser una infiel". El País, ed. Galicia, sociedad, 02/02/2010, p. 34)

La catástrofe de Haití

"Decenas de miles de familias, o lo que queda de ellas, se disputan un lugar bajo el sol, un trozo de tierra entre la basura y los orines, las migajas de la ayuda internacional. Detrás del palacio presidencial, apenas tres días después de la tragedia, cuando aún son visibles muchos cadáveres pudriéndose al sol, se empieza a desatar una guerra. Las ruinas de las principales calles comerciales de la ciudad no sólo encierran muerte. También encierran los zapatos y los cosméticos que muchos hubieran querido comprar y nunca se lo pudieron permitir en un país en el que, ya antes de esta tragedia, el 80% de la población se las arreglaba para subsistir con menos de dos dólares al día. Ahora es el momento de arañarle una recompensa a la desgracia.

Algo con lo que trapichear, un par de zapatos que cambiar por dos litros de leche para los críos, aunque sea caducada. Primero tímidamente y luego de forma descarada, cientos de personas, algunas por libre y otras organizadas en grupos que se enfrentan entre sí, se lanzan sobre los edificios como alimañas. En las cámaras de los fotógrafos quedan registrados los forcejeos entre quienes aspiran a llevarse una lavadora, un saco de arroz o de harina, una botella de aceite o, simplemente, un paquete de patatas fritas. (...)

Mientras tanto, los bandidos han intentado liberar a sus compinches en la prisión de Carrefour. Ese centro se ha reforzado con policías y, de momento, resiste. Pero los bandidos van armados con machetes y pistolas. Roban en los comercios del centro y, después de tantos años en la cárcel, están violando a muchas mujeres. Me consta que se está matando a algunos de ellos después de atarlos con las manos a las espaldas. Mis hombres no lo han hecho, pero sé que se hace. Si las asociaciones de derechos humanos tienen algo que decir, que se lo intenten decir a los propios bandidos". (...)

Aprovechando el desgobierno, han penetrado en Puerto Príncipe siniestros tratantes de niños que se acercan a los hospitales de campaña para olfatear sus presas. Unicef denuncia el tráfico de niños. La Unión Europea se moviliza para atajarlo. El calor, la basura, los escombros, el tufo a muerte que se escapa de los edificios hundidos, los ladrones de niños... A Puerto Príncipe no le falta ningún ingrediente para ser el infierno. Se ha convertido en una ratonera de la que, en autobús o en barcos oxidados, tratan de escapar miles de personas rumbo a los pueblos de los que sus padres partieron." (El País, ed. Galicia, internacional, 24/01/2010, p. 2/3)

Un obispo católico pide perdón... por la guerra civil...

"En una vieja mina romana, a 30 metros de profundidad, en el pueblo toledano de Camuñas, el médico forense Francisco Etxeberria dirige las labores de localización de víctimas de la Guerra Civil, el mismo trabajo que ha realizado en los últimos 10 años y de forma altruista con el equipo de técnicos de Aranzadi.

Pero esta vez todo es distinto. Porque esta vez el forense no ha acudido a la llamada de familiares de fusilados que le piden que saque a los suyos de una cuneta para poner su nombre en una placa, sino a la del arzobispado de Toledo. Porque esta vez las víctimas no son republicanas, sino sacerdotes y gente adinerada y de ideología de derechas fusilada por el bando perdedor de la guerra. Y eso, aunque abajo, a 30 metros, para Etxebarria sea el trabajo de siempre, arriba lo cambia a todo.

Arriba, en la boca de la mina, los familiares de las víctimas claman contra la Ley de Memoria Histórica y la apertura de fosas. (...)

"Los familiares no tienen ningún interés en sacarlos. La Iglesia ha acudido a la ciencia en este caso para tener la certeza de que aquí hay nueve mártires, que son candidatos a la beatificación. Y parece que está confirmado porque los científicos nos han dicho que una de las víctimas lleva ropa negra extremadamente larga", es decir, una sotana. (...)

A última hora de la tarde el obispo auxiliar de Toledo, Carmelo Morobia, visita la fosa. (...)

Y a continuación se produce una escena única y quizá irrepetible porque, tras rezar un padrenuestro, el obispo pide: "Ojalá que esto nos sirva para no repetir nunca las barbaridades que hicimos en la guerra". La Iglesia a la que pertenece, responsable de muchas de las atrocidades cometidas en el conflicto -algunos curas confeccionaban listas de rojos para entregarlas a los asesinos- nunca ha pronunciado una frase semejante incluyéndose como culpable. (...)

Al contrario que los familiares de las víctimas y de la Conferencia Episcopal, Morobia apoya la Ley de la Memoria. "Es de todos. Claro que me parece bien que se abran fosas. Desgraciadamente, todos tenemos que pedir perdón por la guerra y todos tenemos derecho a la Ley de la Memoria". Hace años este religioso impulsó otra exhumación para rescatar los cuerpos de 80 vecinos de su pueblo, fusilados por falangistas." (El País, ed. Galicia, España, 24/01/2010, p. 24)

La primera víctima... una niña...

"Crónica de 857 hombres, mujeres y niños asesinados.

Begoña Urroz Ibarrola fue la primera víctima de ETA. Era el 27 de junio de 1960 y ella tenía sólo 22 meses. Murió alcanzada por una bomba en la estación de Amara de San Sebastián, aunque ETA nunca asumió la autoría de su asesinato. Con ella arrancó una lista de 857 hombres, mujeres y niños muertos en atentados cometidos por las diversas ramas de la organización terrorista y otras siglas nacidas de su entorno.

El enorme coste humano y político del terrorismo etarra desfila por las páginas de un libro que se publicará la semana próxima, Vidas rotas (Editorial Espasa). La crónica se abre con Begoña Urroz, la primera, también, de las 21 vidas de niños segadas por ETA. Los relatos se cierran con los guardias civiles Carlos Enrique Sáenz de Tejada y Diego Salvà, asesinados en Calvià (Islas Baleares) el 30 de julio de 2009. Se menciona igualmente la identidad de miles de heridos.

Los autores presentan el nombre de cada víctima y el relato del crimen uniéndolo a los nombres de sus asesinos, siempre que esto último haya podido clarificarse judicialmente. "Los victimarios, desprovistos de su confortable anonimato, deben mirarse en el espejo de esas víctimas de carne y hueso que con tanta crueldad han provocado", afirman los autores, Florencio Domínguez, Rogelio Alonso y Marcos García, que citan unas palabras de José María Múgica al cumplirse 13 años del asesinato de su padre, Fernando Múgica Herzog: "Hay que saber quién murió y quién mató". (...)

"La democracia española ha contraído una deuda de gratitud con los familiares y seres queridos de quienes han sufrido tanto dolor", afirman los autores, que piden "el reconocimiento del inmenso sufrimiento padecido por quienes vieron cómo sus allegados fueron vilmente asesinados por un grupo terrorista enemigo de la libertad". El drama de los afectados, "cuya ejemplar reacción cívica tanto ha contribuido al fortalecimiento de la democracia en nuestra nación", impone "obligaciones morales y políticas que una sociedad democrática como la española no puede eludir". (El País, ed. Galicia, España, 24/01/2010, p. 20)

"Vidas rotas es una rigurosa crónica de crímenes políticos, pero también un incentivo para preguntarse cómo es posible que en una sociedad, especialmente cuando acaba el franquismo y llega la democracia, y con especial intensidad justo entonces, se multiplicasen esos "patriotas de la muerte", por usar el término de Fernando Reinares, los cuales con toda frialdad asesinaron uno tras otro a cientos de ciudadanos que en la mayoría de los casos no podían tener responsabilidad personal alguna en la supuesta opresión sufrida por Euskadi.

Hubo arrepentimientos, incluso pagados con la vida como el de Yoyes, pero en general tropezamos con creyentes empapados en una religión del odio, algo que han vivido en sus hogares o en los círculos de socialización como adolescentes. Habida cuenta del tipo de reacción complementaria de tantos nacionalistas ajenos a ETA, por ejemplo la actitud de los miembros de PNV y de EA en Andoain con ocasión del asesinato de Pagaza, resulta lícito apuntar al efecto perverso de una mentalidad forjada en el tipo de nacionalismo totalitario de Sabino Arana, creador de una auténtica identidad asesina.

No es posible de otro modo explicar la conversión de tantos jóvenes, inicialmente de existencia normal, en criminales sanguinarios legitimados por la búsqueda de un objetivo político que nunca ha sido ni será real. Tal y como resume el autor del prólogo, Fernando García de Cortázar, "aquí se ha matado por un concepto aberrante de patria". (El País, 04/02/2010)

La pedagagía del odio... al emigrante

"El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, volvió este jueves a encender la polémica en relación al tema de la inmigración al afirmar que con menos inmigrantes, en Italia habría menos criminales, según declaró durante el lanzamiento de un plan antimafia aprobado este jueves por el Gobierno. "Una disminución de los extracomunitarios en Italia significa menos fuerzas que van a engrosar las filas de las organizaciones criminales" (Público, 28/01/2010)

28/01/10

La persecución a las familias

"No todas las víctimas de la represión franquista acabaron enterradas en fosas comunes, encarceladas o en el exilio. Muchas más tuvieron que aprender a sobrevivir tras la Guerra Civil con el estigma de pertenecer a una familia de "rojos", obligadas a no hacer mucho ruido y sufriendo, pese a su corta edad, diversas represalias. (...)

Joaquín Sala tenía siete años al terminar la Guerra Civil. Su padre era concejal socialista en Pego y tras luchar en el bando republicano acabó encarcelado. Ayer, tras la presentación del documental, rememoraba cómo en sus visitas a la prisión, su padre le pedía que lo recordara cuando se hiciera mayor, conocedor de que su fusilamiento estaba muy próximo.

Más tarde, ya viuda su madre, les quitaron la casa y unas prensas de fabricación de azulejos para suelos hidráulicos que podían servirles de modo de vida. También recuerda cómo a su abuelo, que había perdido un hijo y un yerno, "aún le hacían levantar el brazo los falangistas". Murió después de la contienda: "Se quiso morir, tuve que hacerme mayor", resume. Empezó a trabajar con 12 años. "Los rojos, como decían ellos [los franquistas], no tenían derecho a vivir", resumía Sala.

"Se ha sufrido mucho", añade Evaristo Casillas, un niño de 11 años en 1939. "No podías hablar", recuerda.

...las vivencias de Juan Matías Marhuenda, enviado a un batallón de trabajo pese a ser hijo de viuda porque su expediente fue ocultado." (El País, 28/01/2010)

27/01/10

Fusilamiento de ancianas

"Cipriana (de 75 años), la madre de Aurelio Serrano Martín, fusilada con su hermana, Trinidad (de 73 años), yace en una cuneta con ésta, cerca de Méntrida, según Emilia, su nieta, quien quisiera recuperar sus restos para darles una sepultura digna. Las dos ancianas fueron cruelmente humilladas antes de ser fusiladas y abandonadas en una cuneta, como cuenta Emilia." (Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del fascismo de La Torre de esteban Hambrán, 15/09/2009)

Primo Levi




"Katowice, 6 junio de 1945

Bianca queridísima, por fin se me presenta una ocasión de comunicarme con Italia con alguna garantía de que llegue a su destino. [...] Como los pocos compañeros italianos supervivientes, estoy vivo de milagro. En el momento en que los alemanes dejaron la Alta Silesia, estaba convaleciente en el hospital de Monowitz con otros 800 enfermos; parece que los alemanes habían dado orden de matarnos [...], y quizá no tuvieron tiempo.

Conseguí quitarme el hambre de la mejor manera durante diez días, librándome de un tremendo bombardeo, y luego el 27 de enero llegaron los rusos. Después de bastantes peregrinajes, he acabado aquí, en un campo que llaman 'de espera'. Efectivamente, todos los extranjeros que han estado aquí han sido repartidos a sus respectivas patrias, solo los italianos esperan todavía. De los que vinieron conmigo de Fossoli quedamos ahora aquí seis.

De los inútiles para el trabajo (mujeres, viejos, niños) no tenemos más que escasísimas noticias, resulta por desgracia cierto que Vanda Maestro está muerta. Luciana Nissim salió en septiembre hacia Breslavia: quizá se ha salvado. De los 95 que estábamos en el campo de Monowitz, 75 murieron allí de hambre o de enfermedad; 14 fueron deportados por alemanes en fuga (entre ellos Alberto della Volta de Brescia, Franco Sacerdoti de Turín, el ing. Aldo Levi de Milán, Eugenio Gluecksmann de Milán). De ellos no hay noticias ciertas, pero corren voces muy preocupantes sobre su suerte. Quedamos nosotros seis". (El País, ed. Galicia, 26/01/2010)

"El 6 de junio de 1945 escribió desde Katowice una carta a Bianca Guidetti Serra, cercana al Partido Comunista y fundadora en Turín de los "Grupos de defensa de la mujer y para la asistencia a los combatientes de la libertad". La carta, guardada en el Archivo Terracini de Turín, ha sido rescatada por Chiappano porque explica la profundidad de aquella amistad. Se publica ahora completa por primera vez.

Levi cuenta su historia ("Como los pocos compañeros italianos supervivientes, estoy vivo de milagro") y sobre todo da y pide noticias sobre la suerte de sus compañeros. También tiene tiempo para hablar del futuro y de las reparaciones debidas: "Llevaré (espero) a Italia el número de matrícula tatuado en el brazo izquierdo, certificado de infamia no para nosotros, sino para aquellos que ahora comienzan a expiar". (El País, ed. Galicia, 26/01/2010, p. 39)

Delatores



Un alcalde franquista condena (a muerte, con mucha probabilidad) a la corporacion municipal republicana de su pueblo. (Socialismo Plural:La causa general y la represión franquista en Priego de Cuenca, documento inédito. 25/01/2010)

... en Valencia...

"En esta provincia fueron enterradas, entre el 1 de abril de 1939 y el 31 de diciembre de 1945, más de 26.300 víctimas de ejecuciones extrajudiciales, torturas, palizas y malos tratos por parte del gobierno franquista." (Diariocritico de la Comunitat Valenciana, Martes 26 de enero de 2010 a las 19:17 h)

25/01/10

Dos niños torturaron por diversión "hasta que les dolieron los brazos"

"Los hechos ocurrieron un sábado por la mañana en Edlington (South Yorkhsire), cuando los hermanos se encontraron con los otros dos niños en un parque y les obligaron a ir a un paraje cercano. Allí les robaron, pegaron puñetazos y patadas, les obligaron a desnudarse, les golpearon, les produjeron quemaduras y les sometieron a una larga serie de humillaciones, sexuales incluidas.

Después de que el fiscal rebajara la acusación inicial de intento de asesinato se declararon culpables de agresión, robo y abusos sexuales y también de agredir a otro niño de 11 años una semana antes. Una de las claves del caso ha sido que uno de los agresores grabó parte de la paliza en el teléfono móvil de una de las víctimas.

El juez describió el ataque como "violencia sádica sin más razón que la del deseo de humillar". "Lo que habéis hecho equivale a tortura", les dijo a los dos hermanos, que nunca han mostrado arrepentimiento y apenas se inmutaron al escuchar la sentencia. "Pequeños bastardos, diablos, ojalá alguien os haga lo mismo a vosotros", les espetó la madre de una de las víctimas. Los dos hermanos proceden de una familia desestructurada con un padre alcohólico y violento. El mayor tenía acceso a vídeos pornográficos, vodka y la marihuana casera que cultivaba su padre." (El País, ed. Galicia, sociedad, 23/01/2010, p. 32)

Racismo puro...

"Salvador Sostres: "El planeta ha hecho limpieza en Haití".

#1 Enlace al blog de Sostres (no lo pongo en el titular para no darle visitas):

www.salvadorsostres.com/v2/index.asp?dia=150

Traducción:

Lo de Haití es un drama, pero el mundo, a veces, hace limpieza. No podemos vivir todos tanto tiempo, y sólo los mejores y los que viven en mejores condiciones perduran. El mundo menstrúa, como ha de ser. No me alegro de la tragedia de Haití, pero estas cosas pasan y equilibran el planeta. La mayor parte de los que pueden estar en desacuerdo con esta clase de comentarios son unos pobres muertos de hambre que suerte tienen de que a estos que están más muertos de hambre que ellos, de vez en cuando, se los lleve un mal viento. Porque si el mundo no menstruase y tuviéramos que repartir la caridad entre todos los pobres del planeta, tarde o temprano todos estos funcionarios, gandules y obreros que se cogen la baja por enfermedades imaginarias tendrían que ponerse a trabajar y los comités de empresa quedarían abolidos por razones de extrema necesidad.

Ahora todo el mundo lloriquea con HAití, pero los más solidarios, y los que más lloran, que suelen ser los más inútiles y los más desgraciados, tienen la inmensa suerte de que de vez en cuando una tragedia como la presente barre una parte de la miseria mundial y los socialdemócratas de nuestra casa vuelven a ser los pobrecitos oficiales, merecedores de toda subvención.

Lo de Haití es una manera un poco aparatosa -pero una manera, al fin y al cabo- de limpiar el planeta. Morir es tráfico, pero no puede decirse que vivir en Haití sea mucho más agradable. Quiero decir que los muertos de estos días tienen, como mínimo, el consuelo de no tener que seguir viviendo en Haití. Si eso hubiera pasado en Europa que hubiera sido un auténtico drama. Quién sabe dónde está Haití, o a dónde va. Se puede ser blando y se puede ser duro. El mundo menstrúa y escoge el día, el modo y el lugar oportunos." (Menéame,
por Madridisto (#) el 15-01-2010 17:24 )

23/01/10

Las fosas de Valencia... las mujeres apedreadas...

"Tratando de recomponer su propia historia y de conocer el alcance de la represión franquista, la española Empar Salvador, autora del libro El genocidio franquista en Valencia. Las fosas silenciadas del cementerio, descubrió el lugar donde el régimen franquista enterró a miles de sus víctimas. Se trata de las fosas comunes más grandes de la historia europea del siglo XX.

"En España hay documentados 156 mil casos de desaparecidos, se calcula que sólo ha habido más víctimas en el régimen de los Jemeres Rojos de Camboya. Pero nunca se ha juzgado a nadie. (...)

Mi padre estaba escondido, había sido combatiente en la guerra antifascista. Él estaba en Barcelona cuando los fascistas tomaron la ciudad y la gente se fue andando, atravesó los Pirineos y fue a parar a Francia. Estuvo en los campos de refugiados en Francia, donde murieron miles y miles. Uno de los campos, el de Argelès, era en la playa. No tenían comida ni bebida, tomaban agua salobre porque cavaban pozos en la arena y morían de gastroenteritis. Cuando entraron los nazis a Francia los gendarmes franceses entregaron a los que eran anarquistas y comunistas a los nazis, mi padre entre ellos. Unos fueron a los campos de exterminio y otros al trabajo forzado. Mi padre hizo trabajos forzados en Alemania durante cuatro años, sobrevivió y volvió a España en 1946. (...)

Aun así, la que vivió mucho menos fue mi madre, que fue una de aquellas mujeres a las que les habían rapado la cabeza, les habían dado el aceite de ricino, las habían paseado por los pueblos, donde las exponían en las plazas para que las apedrearan. Muchas morían cuando les ponían el embudo en la boca para volcarles el aceite de ricino, les producían unas heridas por las que morían en su propio vómito de sangre. Fue el destino de muchas mujeres republicanas. (...)

¿Qué características tenía la población de Valencia que hicieron que fuera la última ciudad republicana en caer?

No sé por qué resistió más, y seguramente fue la causa de tan feroz represión, está claro que entraron a sangre y fuego. La plaza de toros de Valencia llegó a albergar a 40 mil personas, sin agua ni comida…

O sea que ahí fue a parar gente de toda España.

Sí, Valencia era la capital de la República, tenía la infraestructura necesaria, hospitalaria, etcétera. Trasladaban mucha gente a Valencia, había muchas colonias de niños refugiados. Se pensaba que desde Valencia sería más fácil escapar, pero nadie se acercaba ni nadie salía, las democracias europeas no hicieron nada, aquello se convirtió en una ratonera de la que casi nadie podía escapar. Era realmente mucha gente, y la mayoría no estaban registrados en el censo de habitantes. De todos ellos nunca se volvió a hablar y eso es lo que me lleva a mí a buscar gente en un plan masivo.

Ellos me dieron la idea del cementerio de Valencia y usando su mismo razonamiento me pregunté: si eran muchos muertos y querían que pasaran desapercibidos, ¿cuál es el mejor lugar para esconderlos? ¡Entre los demás muertos, en el cementerio! Una vez allí miraba por todos lados y no veía nada [ríe]. No las encontraba porque encima de ellas han construido otro cementerio. Están abajo. Luego encontré los Libros de registro de enterramientos del Cementerio de Valencia, que estaban en una oficina del Ayuntamiento de Valencia, pero no figuraban en ningún archivo público ni había constancia de su existencia, lo que es como si no existiesen. Los datos no estaban relacionados, esa relación la hice yo; ahora sí existe.

El primer lugar donde busqué fue el Cementerio Civil, porque allí enterraban a los ateos, masones, gente de otras religiones, etcétera, entonces pensé que los habían tirado allí. Empecé a pensar que tenía que armar un plan, organizarme para barrer el Cementerio de Valencia, estudiarlo. Y efectivamente en ese lugar encontré la primera fosa común, un espacio que me saltó a la vista, era como una praderita con hierba.

¿Cómo ubicaste las demás fosas?

Empecé a comprobar que el espacio físico era igual al espacio documentado. En los libros no se especifica que esas personas fueron enterradas allí, pero hay una serie de datos sobre esas personas, como unas coordenadas, que en realidad son el lugar exacto donde está enterrado cada uno, sin decirlo. Eso es lo que descubrí cuando logré descifrar los libros. Entonces empecé a encontrar señales en el piso, signos en la tierra, letras y números que correspondían a filas e hileras. Cuando crucé esos datos me di cuenta de que todo es lo mismo y empiezo a ubicar todas las fosas. Ahí empecé una carrera para almacenar todos esos datos de la manera más rápida posible. Tenía mucho miedo, sentía que tenía que hacerlo público cuanto antes para protegerlo, pero para eso había que hacerse de los datos. Dejé registros notariales de la existencia de esos libros (porque se decía que los sacarían de la oficina) y digitalicé la información. Efectivamente me echaron del lugar antes de terminar el trabajo, pero por suerte ya estaba todo digitalizado. (...)

Los 156 mil casos documentados que hay son la punta del iceberg. Los 23.600 documentados en las fosas son la minoría también, hay muchísima más gente que fue tirada ahí sin identificar. Es una estructura tremenda, una ingeniería puesta al servicio del ocultamiento de crímenes. Mi investigación empieza cuando termina la guerra, cuando ya no había motivos para matar a nadie ni hacer morir de hambre a un sector de la población. Las víctimas de Valencia tienen la desgracia de haber sido realmente muchas, por eso hay tanta resistencia a decir la verdad. Esta investigación es la prueba de ese genocidio." (elciudadano.cl)

22/01/10

Un secretario que traspapelaba las sentencias de muerte de los de su pueblo...

"En 1942 todavía se detiene (Con castigo de cárcel) a ciudadanos de esta localidad, entre ellos algunas mujeres por enfrentarse a los abusos de la Guardia Civil local. Dos valdetorreños que habían quedados embolsados en Cataluña con el Ejercito Republicano, pasaron la frontera francesa y se exiliaron en este país, uno de ellos regreso en 1977, otro nunca mas, durante años enviaron correspondencia escrita desde Francia con nombres falsos a las familias afincadas en Valdetorres, otro mas esta desaparecido de guerra.

Como contaba uno de los juzgados por “auxilio a la rebelión” gracias a un secretario de Alcalá de Henares, que solía traspapelar las sentencias a muerte de los Valdetorreños, casi todos se salvaron de acabar delante del pelotón de fusilamiento, pero no así de pisar los penales de Ocaña y Alcalá, dos de sus convecinos no tuvieron tanta suerte. Durante años muchos paisanos de esta villa del Jarama, debían presentarse a firmar al cuartel de la Guardia civil y estuvieron en libertad vigilada.

Otro testigo recuerda como una vez en la prisión de Alcalá de Henares en plenas navidades, se invito a los hijos y esposas de los reos a la prisión y se instigo a los presos a construir juguetes artesanales con madera, ellos acabaron en una hoguera delante de sus destinatarios, un guardia franquista de la prisión llego a soltar a una madre y sus dos hijos “hemos cortado el tronco, pero no extirpado las raíces”. (La Guerra Civil en Valdetorres del Jarama, 26/12/2009)

El bombardeo de la carretera de Almería

"Cuando se hizo evidente la caída de Málaga, milicianos, población civil y refugiados salieron en desbandada por la Carretera de Almería, el camino que parecía más expedito, con el objetivo de alcanzar Almería y la zona republicana. ¿Cuántos huyeron? Muchos miles. El Socorro Rojo Internacional que operaba en aquellos momentos en Almería apuntaba que 150.000.

Encarnación Barranquero calcula que un tercio de la población malagueña intentó la huida, junto a otros 60.000 refugiados procedentes de Cádiz, Sevilla, Ronda y Antequera que se habían apilado en Málaga desde 1936. Esta historiadora de la UMA, que en la actualidad estudia la represión patronal en la posguerra, subraya entre los indicios en los que se sustentan estas estimaciones cómo tras la caída de la capital la mitad del medio millar de obreros de la fábrica textil de Los Guindos no acudió a su puesto de trabajo.

Bombardeos indiscriminados desde el aire y el mar sobre esta población que huía se cobraron miles de vidas en uno de los episodios más cruentos de la Guerra Civil. Algunos supervivientes de los bombardeos, ante la imposibilidad de alcanzar el frente a través de Motril, ya en manos de las tropas italianas, trataron de evitar las bombas alejándose de la línea de costa y atravesar las Alpujarras para llegar a Almería. La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene testimonios orales de vecinos del Valle de Lecrín, Órgiva y Vélez de Benaudalla que señalan cómo estos milicianos eran sorprendidos por grupos falangistas y de tropas hispanomoras que iban limpiando las zonas tomadas por la columna italiana que bajaba hacia Motril.

Esta asociación excavó la pasada primavera una fosa de más de 10 metros de longitud y entre 1,50 y 1,75 de profundidad, en Melegís, en el Valle de Lecrín (Granada), donde fueron enterrados 18 milicianos, casi todos menores de 30 años y casi todos ellos con un tiro de gracia recibido cuando ya habían caído en el enterramiento." (Memòria Repressió Franquista., / Memoria, huida y muerte.)

Matar al dibujante tabernero...

"Curioso es el caso del marinero estonio Erich Taalberg, embarcado en el vapor danés Gerda Toft. Fue asesinado a las seis de la mañana del cuatro de septiembre de 1937 por un piquete de carabineros en la tapia del cementerio de La Soledad. Motivo: haber dibujado una hoz y un martillo con el culo de un vaso en una mesa húmeda de una taberna de la carretera de Gibraleón." (Por la III Republica)

Seis campos de concentración en Sevilla

"Antonio Rodríguez Almodóvar estuvo ayer en Málaga para presentar en la Librería Luces su novela ´Si el corazón pensara´ (Alianza), una obra que suaviza con una cierta ironía y burla los graves acontecimientos de la época más dura del franquismo, la posguerra. (...)

En una parte de la novela pongo que además de cruel fue espantosamente vulgar. He hecho una novela con datos ciertos, todo lo que se cuenta ocurrió de verdad, o algo parecido, y desvelo cosas que para alguna gente son exageraciones, y no lo son porque uno de los hechos que describo es que sólo en Sevilla hubo cinco campos de concentración, y algunos llegaron al año 1958. Y todavía una persona me ha revelado que hubo un sexto, en lo que ahora es el barrio de los Remedios." (laopiniondemalaga.es, 21/10/2010)

La picana

" La locura colectiva instalada en el país suramericano durante el desgobierno de los generales llevaba al oficial de fragata Jorge Tigre Acosta a dejar la picana apoyada en los genitales del detenido Martín Grass y marcharse a tomar un café. A la vuelta, se jactaba de traducir en diagnóstico médico la intensidad de los alaridos del supliciado: "Ese pajarito no va a volar más".

La fiscalía considera probado que Acosta y Astiz dirigían los servicios de información de la ESMA y los grupos que "secuestraron, robaron y saquearon"; coordinaron todo para que "mientras los detenidos eran torturados, otro grupo estuviera listo para salir a secuestrar, según los datos que se obtenían bajo tormento".

Todos los prisioneros permanecían engrilletados, y su alojamiento en los calabozos era infrahumano, sin asistencia sanitaria y apenas alimentados, y se les obligaba a escuchar los gritos de dolor por las torturas a sus compañeros. Atadas a camastros metálicos de la ESMA, las monjas francesas fueron martirizadas con descargas eléctricas, vejadas con cachiporras y ferozmente golpeadas en interrogatorios presenciados por Astiz y otros, según el relato fiscal. Finalmente, fueron arrojadas al mar vivas en los denominados vuelos de la muerte." (El País, Domingo, 10/01/2010, p. 6)

Marcos Ana, 90 años de edad y 67 de vida

"Marcos Ana cumplió ayer 67 años "de vida" y 90 "de edad". La diferencia, aclara, son los 23 años que estuvo preso en las cárceles franquistas, más que ninguna otra persona. (...)

"Es verdad que he pasado 23 años en la cárcel, que he sido condenado a muerte dos veces y torturado", recogió Marcos Ana, de la presentación que le había hecho su amigo Salvador Arias, "pero he sido un privilegiado, porque al salir, la vida fue un regalo y pude hacer lo que quería: luchar por la libertad". Sus amigos le aplaudieron como aplauden los fans a sus ídolos en los conciertos. Él, abrumado, quiso compartirlos con "los héroes oscuros, los miles de hombres y mujeres que dieron su vida o su libertad en la lucha por la democracia. Para ellos, es este homenaje", dijo." (El País, ed. Galicia, España, 21/01/2010, p. 17)

21/01/10

El robo de niños organizado por el franquismo

"En nuestro país, según constatan las ultimas investigaciones y entrevistas con familiares que estamos desarrollando, había una red perfectamente organizada y coordinada de robo de niños, de venta de bebes, de cambio legalizado por el régimen franquista de identidades, de adopciones ilegales cubiertas bajo el mano de la impunidad y el miedo; una red que actuaba de acuerdo a unas formas de hacer las cosas perfectamente establecidas y estudiadas, coherentemente con las teorias eugenesicas formuladas por Vallejo Najera, o con las practicas desarrolladas en la carcel de ventas para que las consideradas enfermas y contaminadas por el gen rojo madres republicanas no transmitiesen a sus bebes su enfermedad.

Veamos algunos ejemplos, que están hoy denunciados en los juzgados y sometidos a investigación judicial; una mujer que para ganarse la vida, entra a servir en una casa “de bien”, da a la luz a su bebe y pide unos días para poder ir a su pueblo a encontrarse con su familia, deja a su niño recién nacido al cuidado de unas monjitas que, amablemente, la dicen que no se preocupe por nada, que ellas lo cuidaran, a su vuelta, el bebe desaparece y le dicen que no se esfuerce en buscarlo, que asuma la providencia de Dios y lo que Dios quiso que ocurriese, con el tiempo descubre que su hijo fue vendido por 200.000 pesetas de la época; otra mujer da a luz en una céntrica y conocida clínica de Madrid, la maternidad de O`Donell, después de tener a su hijo entre sus brazos, sano y vital, a las pocas horas le comunican su sospechoso fallecimiento por una causa de muerte que no lo es ni lo fue nunca: otitis, no le enseñan el cuerpo y le plantean que la clínica se encargara del enterramiento y todos los tramites, con el tiempo descubre el robo de su hijo que es dado en adopción ilegal tras su presumible venta, no hay un sitio donde el niño este enterrado." (El Plural.com, 11/12/2009)

La represión franquista sirvió para encubrir el robo de negocios, incluso de bancos...

"Pero, con la sublevación de Francisco Franco y la guerra civil subsiguiente, el castillo de progreso de Corcubión se derrumbó paulatinamente. Primero, con el freno de la exportación maderera, al suspenderse la exportación a Asturias y la inactividad de la industria carbonera por falta de materia prima al cesar las importaciones de Inglaterra y la llegada de buques para repostar. Y más tarde, al primar por parte de las nuevas autoridades el carbón asturiano perjudicando las importaciones inglesas, así como la inactividad de la industria conservera al cesar también la exportación de sus productos.

Segundo, mientras que la represión física se dirigió en los demás pueblos contra los obreros -caso de Cee-, beneficiando a la patronal y a los poderes oligarcas que siguieron intactos, en Corcubión la represión se cebó principalmente contra las familias emprendedoras que lideraron el progreso económico: la familia Miñones -uno de sus miembros fue fusilado, otros dos exiliados en Argentina; todo el patrimonio embargado preventivamente y numerosas sanciones (extorsiones) que llevaron al cese del negocio bancario y a la ruina familiar-; y ya más lejos, la de Plácido Castro, que aunque se retirara del negocio empresarial, su heredero fue represaliado económicamente y desterrado a Vigo.

La caída

Y mientras Corcubión fue cayendo poco a poco, desindustrializándose, Pedro Barrié de la Maza y el Banco Pastor se beneficiaron en parte de los activos de la Casa de Banca de los Miñones, de la Banca de Perfecto Castro Canosa, en Cee, y del cese de la actividad bancaria corcubionesa, ayudando a desplazar la industrialización y la riqueza al otro lado de la ría. Y por parte de los antiguos «privilegiados» corcubioneses, que fueron también de alguna forma beneficiados por la represión franquista -algunos de ellos participaron activamente en la misma- y desaparición de la oligarquía económica y empresarial emprendedora corcubionesa" (La Voz de Galicia, 30/12/2009)

19/01/10

Los nazis intentaron que el Holocausto fuera un crimen perfecto



"Por fortuna para Kertész, su experiencia como deportado no se refiere tanto a Auschwitz como a Buchenwald, que era un campo de concentración, no de exterminio. Y hay que diferenciar unos campos de otros.

P. ¿Cómo se diferencian en Shoah?

R. Quise que fuera una película sin cadáveres, porque en los campos de exterminio no los había. En un primer periodo los enterraban, pero inmediatamente comenzaron a incinerarlos. Los nazis intentaron que el Holocausto fuera un crimen perfecto, y es en ese intento de borrar las huellas donde han querido apoyarse los negacionistas.

P. Lo que plantea Benigni, y apoya Kertész, es la conversión del Holocausto en tema cinematográfico como medio para conservar el recuerdo, la memoria.

R. Muchos artistas y cineastas lo han intentado después de Shoah. La película del rumano Radu Mihaileanu, El tren de la vida, es muy distinta de la de Benigni, y está bien. Cada director ha hecho su aportación de acuerdo con sus propias posibilidades, pero creo que nunca habrá otra película parecida a Shoah. No habrá ese algo inmortal que refleja y del que hablaba hace un instante.

P. La última película de Andrej Wajda, Katyn, extiende la mirada hacia el horror soviético.

R. No me parece que la película de Wajda sea formidable. Últimamente se comparan con frecuencia los campos soviéticos a los campos de exterminio. Los soviéticos eran, sin duda, el horror absoluto, en esos campos se cometieron crímenes atroces por parte de Stalin. Pero el Gulag y los campos de exterminio son cosas distintas. Y el proyecto fundamental que había detrás, también. Al principio, el comunismo pretendía la emancipación humana, y el nazismo, la superioridad de unos seres humanos sobre otros. No se trata de defender nada, sino de constatar la diferencia y de conservar la especificidad de los hechos históricos. (...)

P. ¿No le llama la atención que en todas partes se siga mirando hacia atrás?

R. Vivimos en un mundo que no sabe adónde va. El futuro es sombrío y, por eso, en el inicio del siglo XXI pasamos el tiempo ocupándonos del XX. No hacemos otra cosa." (CLAUDE LANZMANN Director de 'Shoah': "Vivimos un mundo que no sabe dónde va". El País, ed. Galicia, cultura, 18/01/2010, p. 39)

18/01/10

Las guerras empiezan... con el odio...

"El caso es que no habiendo vivido guerra alguna, los de mi quinta no sabemos cómo empiezan....
Tenemos, en cambio, múltiples testimonios personales y directos de quienes vivieron la última Guerra Civil, la II Guerra Mundial, o la muy reciente de los Balcanes, que es la más próxima en arte y carácter a las nuestras. (...)

Así que guerras no han faltado y casi todos estos testimonios hablan de la inmensa sorpresa que supuso el comienzo de la carnicería y cómo mucha gente ni siquiera alcanzaba a creerlo. Fue también universal la creencia de que la guerra recién comenzada iba a ser breve, cosa de semanas. (...)

Así recuerdo yo el testimonio de mis padres y abuelos cuando hablaban sobre julio de 1936, un mes particularmente caluroso, decían, aunque es imposible saber si en verdad ese intenso calor no era sino una figura retrospectiva del sofoco y la histeria que acompañaron a la sublevación de Franco. El caso es que nadie lo esperaba. Pueden leerse miles de declaraciones atónitas de quienes vivieron aquella repentina catástrofe. Desde luego, casi todos presumieron que el conflicto iba a resolverse antes de fin de año. Y esto es algo muy sorprendente para nosotros que sabemos cuánta era la fragilidad del Gobierno republicano.

¿Cómo no sospecharon algunos ciudadanos bien informados lo que se les venía encima? Pero es que en 1936 nadie sabía cuál era la verdadera proporción de fuerzas, ya que una guerra es justamente eso, un albur, un golpe de dados a vida o muerte, un salto hacia nuestra animalidad más primitiva y arcaica, un furor sagrado que busca el entrechocar de los cuerpos. Nadie puede saber quién será el más resistente hasta que el más débil muerde el polvo.

No sucedió nada distinto cuando Alemania desató la guerra en 1914. Es admirable constatar en el muy documentado Agosto de 1914 de Alexandr Solzhenitsin la estupidez del alto mando del ejército zarista, la incompetencia de sus oficiales, la eufórica fe en la victoria de los pobres soldados. (...)

Su desarrollo es ya otra cosa, pero la declaración de guerra, el acto de provocarla, de saltar al vacío, parece siempre el fruto de un extravío de mandatarios y súbditos. Muy pocos ciudadanos quedan libres de esa embriaguez que parece emanar del olor a sangre humana, y menos aún quienes adivinan las proporciones del acto de enajenación, el abismo en el que van a hundirse quienes se creen vencedores. Es cierto que haytambién un trágico coro de mujeres aullando desgarrada y quizás resignadamente contra la guerra. Su presencia parece la compensación biológica del maléfico entusiasmo masculino, pero es un lamento atávico, el de las plañideras ancestrales que deploran la pérdida de lo único que es suyo, sus hijos y maridos, ya que toda otra posesión les estaba vedada.

La demencia del agresor, de aquel que cree ser el más fuerte (incluso cuando es el más fuerte), viene siempre teñida de alucinaciones nacionales, heroicidades añejas, patrias heridas de muerte, agravios remotos, como si el mundo entero hubiera conspirado contra esa nación que ahora va a demostrar su poderío con el fin de que quienes la despreciaron se arrepientan y no sólo le cobren admiración sino, añade Mann, se vean en la necesidad de respetarla y amarla. Una verdadera locura, pero siempre presente en el inicio de la guerra. (...)

La última guerra europea, la de los Balcanes, no tuvo otro comienzo: euforia y estupidez sazonadas con agravio nacional, la herida narcisista. Un testigo presencial que hubo de huir a pesar de tener protección diplomática y que no pudo evitar que unos soldados de frontera asesinaran ante sus ojos al amigo a quien trataba de salvar, me ha contado repetidas veces y siempre con nuevos datos espeluznantes (datos que imagino han ido aflorando poco a poco de aquel horror hundido en su memoria) cómo unos días antes del estallido de la guerra el grupo de la Universidad se reunía sin saber si uno era bosnio, croata el otro, montenegrino un tercero. Y si acaso se sabía, sólo se comentaba con aquella retranca de las peculiaridades regionales que hacían más simpático al recién llegado y más fácil de acoger.

A los pocos días, sin embargo (y para su estupefacción), cuando se reunían como era habitual en el bar de la Facultad de Belgrado y tras constatar mi amigo que faltaban dos o tres de la peña y preguntar por ellos, caía un silencio agobiante hasta que alguien justificaba crispadamente que los desaparecidos eran croatas o albaneses y que estarían escondidos de pura vergüenza o habrían regresado a sus madrigueras. En realidad estaban muertos, pero eso no sería público hasta al cabo de unos meses, cuando los delirantes cabecillas de la guerra se hartaran de beber sangre humana y cantaran borrachos los himnos de la supremacía nacional.

Cuenta mi amigo cómo algunos estudiantes que habían compartido pensión o incluso cuarto de alquiler, gente amable, jaranera, compañeros perfectos y entrañables de juergas y amoríos, se transformaron en cosa de días y se acusaban los unos a los otros de asesinos, psicópatas, o peor aún, de gente con una identidad racial, nacional o religiosa despreciable, inferior, anormal, impropia. Era como soñar una pesadilla ajena. Desde fuera se constataba el súbito ataque de locura, la furia que infectaba como la peste a todo el mundo con una velocidad demoníaca, pero desde dentro se había producido una inexplicable ceguera que impedía ver a otros humanos como humanos. (...)

El caso es que no creemos que exista tal cosa como la maldad, el odio que infecta a quienes se creen superiores o más fuertes, pero poco reconocidos. Esa herida diabólica sólo puede curarse mediante la destrucción de quien les agravia, siendo el agravio muchas veces la mera presencia física del otro. Tenemos un origen en Adán y Eva, pero otro en Caín y Abel." (FÉLIX DE AZÚA: Dificultades para empezar una guerra. El País, ed. Galicia, opinión, 16/01/2010, p. 27 )

15/01/10

Violencia racial en los campos mafiosos de Calabria, "Les quitamos el hambre y ellos nos pagan destrozándonos el pueblo. ¡Qué se vayan estos negros!

"Una agresión perpetrada por dos italianos que hirieron con una pistola de aire comprimido a dos inmigrantes africanos el jueves al caer de la tarde ha causado un grave estallido de violencia racial en Rosarno (Calabria), en el sur de Italia. Centenares de inmigrantes africanos, jóvenes temporeros contratados por los agricultores locales, reaccionaron al ataque marchando por las calles, volteando coches, quemando contenedores de basura y atacando con palos y piedras a algunos vehículos.

Al menos 37 personas (19 inmigrantes y 18 policías) resultaron heridas en los desordenes y por las nuevas agresiones de bandas de vecinos. Dos inmigrantes resultaron ayer heridos de bala, cinco atropellados y dos apaleados a manos de residentes de la zona. Estos últimos estaban anoche hospitalizados en estado grave.

La rica zona agrícola de la Piana (llanura) de Rosarno está dominada por empresas vinculadas a la 'Ndrangheta, la poderosa mafia local. Los cerca de 3.000 trabajadores que se calcula están ahora en la región viven en condiciones inhumanas, en silos o fábricas abandonadas, sin baños ni camas, y son reclutados por los capataces de las 'ndrine, las bandas mafiosas que poseen la tierra.

Los caporales locales eligen a los trabajadores más fuertes al amanecer, como si fuera un mercado de ganado, según contaba ayer La Repubblica. El jornal es de 20 euros diarios, y la jornada dura entre 12 y 14 horas. Los elegidos deben además pagar un pizzo (comisión) de cinco euros a quienes les reclutan. Los temporeros proceden, en su mayor parte, de África Central y del Magreb.

Hace dos años, ya se produjeron incidentes similares en Rosarno, y poco después, en Castelvolturno (Campania), cuando grupos de inmigrantes se enfrentaron a la Camorra tras el asesinato a tiros de varios compañeros." (El País, ed. Galicia, internacional, 09/01/2010, p. 9)

"En Rosarno sólo nos quieren matar"

Cientos de inmigrantes abandonaron ayer el pueblo en los autobuses proporcionados por la Protección Civil después de 48 horas de revuelta y disturbios. (...)

Aterrorizados, y sin saber a dónde van, los temporeros de la mandarina cuentan que no pueden soportar el racismo y el sufrimiento. "No nos dejan trabajar, y encima nos atacan y sólo nos quieren matar", dice Steve Johnson, un liberiano de 16 años, mientras prepara su mochila y se dispone a subir a uno de los autobuses. (...)

Ayer por la mañana, pese a la masiva presencia de la policía y los carabinieri, los vecinos de Rosarno siguieron atacando a los que estaban escondidos en los campos. De ellos, 10 lograron huir de una caseta aislada después de que un grupo de vecinos la incendiaran con gasolina, según explicó Laura Boldrini, portavoz de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) en Italia.

El padre Carmelo Ascone, don Memè, párroco de Rosarno, explicó que la gente del pueblo no es racista, "salvo algunos jóvenes cretinos e ignorantes". "Es una guerra de pobres contra pobres, porque aquí no hay Estado. Aquí manda la 'Ndrangheta", dice Ascone. A 100 metros de la fábrica donde los inmigrantes esperan para iniciar la huida, un grupo de unos 60 vecinos vigila. "Les quitamos el hambre y ellos nos pagan destrozándonos el pueblo. ¡Qué se vayan a su casa de una vez estos negros!", dice Gino Barreca, empleado municipal. Sus compañeros están armados de palos de madera y hierro. Cerca, en mitad de la carretera que lleva a la fábrica, dos furgonetas de los carabinieri impide el paso a los vecinos. Un poco más allá está el infierno. (...)

La belleza de los campos de Calabria se convirtió en unas horas en el escenario de una cacería. "La convivencia ahora no es posible", dice el cura don Memè, "Pero estos pobres desesperados volverán. Tienen hambre y no saben dónde ir". "Tenemos más miedo que hambre", cuenta Petit Dennice, jefe de un grupo de trabajadores que llevaba dos semanas recogiendo mandarinas. "Rosarno es la mafia", añade. "Así que me voy a Nápoles". Pero en Nápoles también hay mafia. "Sí, pero esa mafia es buena. No hemos venido aquí para peleas". Ferdinando y Massimo, dos jóvenes capataces italianos, han vuelto al campo porque la crisis les ha empujado al paro. Hoy son los únicos que trabajan. Con ellos hay una cuadrilla de búlgaros, rumanos y marroquíes. "Los africanos son buena gente, pero no se quieren integrar", dicen los jefes. "Los búlgaros se alquilan una casa por 200 euros y se quedan a vivir. Aquí no somos racistas, somos todos iguales", dicen. Pero los africanos ganan menos.

Pasquale Giovinazzo, un propietario de tierras que ha venido a pagar sus deudas con los temporeros africanos, cree que toda la culpa es de la crisis de la agricultura. "Cobramos el kilo de mandarina a 20 céntimos y es verdad que les pagamos menos, pero es porque trabajan menos y no tienen la misma profesionalidad y experiencia que los otros".

La portavoz de ACNUR en Italia ha visitado a los heridos. Cuenta que hay tres inmigrantes hospitalizados, uno de ellos la víctima que provocó el estallido de rabia de sus compañeros. "Salía de hacer la compra del supermercado, cuando unos jóvenes del pueblo le dispararon en el bajo vientre con una pistola de aire comprimido", explica Boldrini. Los otros dos tienen disparos en las piernas, y uno de ellos recibió el impacto de más de 50 balines." (El País, ed. Galicia, internacional, 10/01/2010, p. 6)

14/01/10

Datos sobre la represión franquista... y sobre la republicana

"El trabajo del Colectivo AFAN en Navarra fue otro aldabonazo. Las casi 3.000 víctimas identificadas triplicaban el cómputo ofrecido por Ramón Salas. Al mismo tiempo, idéntica conclusión surgía en Córdoba: frente a los 3.864 fusilados aventurados por Salas, la investigación monográfica descubrió casi el triple. En total: 9.579, comprendiendo los fusilados en la guerra, en la posguerra, los pertenecientes a la guerrilla y los enlaces de la misma.

Algunos parecen resistirse a las evidencias, y el sacerdote Martín Rubio afirma «creer» que la multitud de «cadáveres desconocidos» del cementerio de Córdoba son víctimas de los bombardeos, cuando ambos conceptos están delimitados en el Registro Civil. En cualquier caso, es la suya una «creencia», no una investigación. Este mismo estudioso del martirologio pacense desconfió de algunas de las cifras parciales sobre Córdoba, por ejemplo, de los 103 muertos que se citan en Lucena, porque «no van corroborados por la relación nominal», y algunos son recogidos «de oído». Pues bien, el estudioso local Arcángel Bedmar acaba de publicar una lista de 121, con nombres, apellidos y apodos. A conclusiones parecidas han llegado los estudios de Aragón.

En Huelva, Francisco Espinosa comenzó publicando un cómputo de 4.046 víctimas de la represión franquista (Salas sólo calcula 1.597, y eso que en los Registros Civiles se pueden contar hasta 3.042), con algún añadido posterior. Pero en relación con el estado actual de su investigación, sostiene: «... cuento con datos que me permiten afirmar que en la provincia de Huelva fueron eliminadas al menos 5.455 personas».

Y añade que todavía no ha incluido el estudio de la cuenca minera de Huelva, donde hay que considerar «un mínimo de aunque 2.500 víctimas, el triple de los inscritos». Con esto y a la vista de otras lagunas concluye: «No creo exagerado afirmar que en Huelva se llevaron por delante unas 8.000 personas.» Lamentablemente nos faltan estudios de provincias en las que hay indicios de una mortandad alarmante (provincias gallegas, castellanas, etc.).

El caso más preocupante es el de Badajoz, donde los historiadores nos tememos el mayor de los genocidios. Jacinta Gallardo en sólo cuatro pueblos de La Serena ha sumado ya 975 víctimas. Otro estudio en curso e inédito de Francisco Espinosa en Badajoz, que amablemente nos anticipa, muestra que, en seis pueblos de la carretera Sevilla-Badajoz, pueden contabilizarse 1.835 fusilamientos. Y en Zamora, también aparecen indicios preocupantes. Estimaciones aparecidas en el libro de Ramón Sender Barayón (hijo del gran novelista) apuntan la cifra de 6.000 víctimas de la represión franquista, entre las que cayó su madre, Amparo Barayón.

En consecuencia, de las investigaciones realizadas se desprenden al menos dos conclusiones. Primera, que las cifras calculadas a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística, en sus inscripciones de la década de los años cuarenta, no son fiables en absoluto. Es más, inducen a error de manera evidente.

La segunda conclusión es que, además, los Registros Civiles tampoco son fiables, al menos con relación a las matanzas habidas durante la guerra. Está comprobado que sólo vienen a inscribirse la mitad (en muchos casos, un tercio) de los fusilados reales. En cambio, con relación a las ejecuciones de posguerra, sí se pueden aceptar como fiables, aunque también con lagunas más o menos significativas. (...)

El cuadro 3 se refiere a la represión republicana, con 22 provincias estudiadas en las que se han recogido cifras recientes o distintas a las de Ramón Salas. Aquí la conclusión es inversa a la del cuadro primero: las cifras «tradicionales» de la represión republicana deben ser corregidas a la baja, de manera importante.

En estas 22 provincias, Salas atribuye a la represión republicana 60.623 victimas, pero en esas mismas provincias, por otras fuentes, la mayoría de investigaciones recientes, este número se rebaja a poco más de la mitad: 37.843. Una causa de esta diferencia puede ser el gran número de repeticiones en las inscripciones de los Registros: a menudo la víctima aparece inscrita en su pueblo de vecindad y en el lugar del fusilamiento. Es el caso, por ejemplo, de 150 víctimas de Córdoba: están inscritas en Pozo blanco y en Valencia, donde las ejecutaron.

En definitiva, la línea de la investigacion histórica parece claramente definida: los datos tradicionales son casi siempre corregidos al alza, en cuanto a la represión franquista, y corregidos a la baja, en cuanto a la represión republicana. Esta última, cifrada por historiadores del régimen en unos 70.000, no debió superar las 50.000, según las revisiones actuales.

Y la represión efectuada por Franco, infravalorada en unos 57.000 hasta ahora, se está revelando mucho más cuantiosa. Si en la mitad de las provincias ya se conocen 72.527 fusilamientos (guerra y posguerra), habría que pensar en el doble para la totalidad de España." (Julián Casanova et alt: Víctimas de la Guerra Civil. Las cifras. Estado de la cuestión)

Santificado...

"Ceferino Giménez Malla, llamado el Pele (sin acento en la segunda "e"), fue un gitano nacido en Fraga, provincia de Huesca, a mediados del siglo XIX, al que en 1997 Karol Wojtyla (alias Juan Pablo II), elevó a los altares oficales del catolicismo en calidad de beato mártir, al haber sido asesinado supuestamente por su fé en los inicios de la llamada Cruzada Nacional. (...)

La historia de El Pele ejemplifica como pocas el esperpento y la estafa promovidos por la Iglesia Católica española -y bendecidos en las últimas décadas por el Vaticano-, en orden a instrumentar propagandísticamente a favor suyo algunos desmanes cometidos en la zona gubernamental en los inicios de la guerra

Antes de eso, el Pele, como tantos gitanos rurales de entonces, se empleó toda su vida como tratante de caballerías. Era un hombre rústico, carente de cualquier clase de educación y como negociante un verdadero sinvergüenza, al punto de que en los años 20 estuvo preso por estafador durante algún tiempo. Residió durante muchos años en Barbastro, donde era un personaje conocido y en cierto modo popular, a lo que probablemente contribuía su condición de alcohólico y una probable enajenación mental, que le convertían en un auténtico espectáculo callejero andante.

En 1936 Ceferino Giménez era un anciano inofensivo y pintoresco. Al comenzar la guerra de España Barbastro había quedado en la zona republicana, tras mantenerse leal al Gobierno legítimo su guarnición militar. A finales de julio comienzan a llegar al pueblo, procedentes de Barcelona, las primeras columnas de milicianos catalanes. Un día de aquél verano caluroso, un grupo de milicianos caminan pausadamente por el centro de la población llevando detenido a un cura, al que se disponen a fusilar en las afueras. En su trayecto se cruza el Pele, completamente bebido. El gitano comienza a increpar a los milicianos, preguntándoles con grandes voces a dónde llevan a aquél "hombre santo", exigiendo luego igualmente a grito pelado que lo dejen libre.

La cosa se prolonga durante un rato ante la rechifla de los lugareños con los que se cruzan, que conocen bien al Pele y se están divirtiendo de lo lindo a costa de los catalanes. Los milicianos, hartos del espectáculo, le dicen al gitano que les deje en paz, pero éste no sólo insiste en sus tonterías sino que les pide que si van a matar a aquél "santo varón", le lleven a él también. Como que a pesar de las advertencias el Pele no afloja, finalmente los irritados milicianos le dicen que si tantas ganas tiene de morir que "tire para adelante" con el cura, y efectivamente, minutos después les fusilan a ambos juntos." (Aventura en la tierra, 13/01/2010)

13/01/10

¡Que hable el hombre blanco!

"Este cirujano noruego de 59 años fue uno de los dos médicos extranjeros que lograron entrar en la franja de Gaza durante la ofensiva israelí de enero pasado donde operó día y noche sin apenas descanso y vio escenas muy difíciles de procesar, incluso para un veterano en conflictos armados como él. (...)

"Lo típico es que te deprimas cuando vuelves, porque has visto a mucha gente morir. Fue imposible salvar a todos. Vi a muchos morir porque no había camas suficientes, manos suficientes. Cerca de un tercio de los pacientes eran niños...". Unos 1.400 palestinos murieron; la mayoría civiles, según la organización israelí de derechos humanos B' Tselem. (...)

Fosse habla y habla durante más de media hora mientras marea a ratos la comida con el tenedor. "La mejor terapia es hablar, sacarlo fuera, por eso escribí el libro y por eso esta vez no ha sido tan traumática como otras". Se refiere a Ojos en Gaza, el libro firmado por Fosse y su compañero Mads Gilbert, los dos médicos cuyos rostros se colaron aquellos días en los hogares de medio mundo a través de la televisión. En él, con texto y fotografías describen con dolorosa minuciosidad qué pasó en el hospital Shifa de Gaza. (...)

Mañana, cuando se cumple un año de la ofensiva, se va a Gaza a supervisar los proyectos de su organización y a abrazar a sus amigos, los doctores palestinos con los que trabajó codo con codo durante la guerra y para los que sólo tiene buenas palabras. "Ellos son los verdaderos héroes. Son los que se quedan allí, los que no pueden salir, los que han perdido a miembros de su familia. Pero es curioso, durante la guerra todas las televisiones querían hablar con nosotros, los occidentales. Lo que dice el hombre blanco siempre es más importante", dice con ironía." (ERIK FOSSE:"La mejor terapia contra el dolor de la guerra es hablar". El País, ed. Galicia, última, 30/12/2009)

Los campos de concentración franquistas también fueron borrados

"Un estudio recrea la vida en el campo de concentración de Albatera. Se cumplen 70 años del cierre del recinto, emblema de la represión franquista. Los curiosos apenas encontrarán una losa conmemorativa colocada allí por un par de organizaciones anarquistas.

Un testimonio humilde, localizado en un saladar jalonado de cañaverales, en el perímetro aproximado del campo de concentración franquista de Albatera, en Alicante, uno de los centros de represión más sanguinarios de entre los 188 habilitados en toda España tras la Guerra Civil.

El campo fue desmantelado en octubre de 1939, hace setenta años. Y sus huellas físicas borradas a conciencia. Pero los testimonios orales lo convirtieron, junto con el célebre campo de Los Almendros, en un referente en tierras alicantinas de la represión franquista.

Enrique Gil Hernández (Albacete, 1975), arqueólogo de la Universidad de Alicante especializado en la Guerra Civil, lleva tiempo investigando y reconstruyendo las condiciones del campo de Albatera.

"Hubo fosas comunes derivadas de fusilamientos masivos", cuenta Gil "Se han hecho muchos estudios sobre el campo a través de los testimonios de los supervivientes.
Es un tema recurrente. Pero la novedad es acercarse a través de una fuente hasta ahora ignorada, los restos materiales", explica Gil Hernández, quien espera poder acabar su investigación antes de finales de año.

"El problema de este enfoque es que el campo ya no existe. Conocemos una zona, a grandes rasgos, pero no hay nada porque fue debidamente desmantelado y el propio espacio donde estuvo situado fue dividido para crear un nuevo asentamiento humano, San Isidro. Es como si no hubiera existido. Apenas quedó un casucho utilizado como cocina", se lamenta.

"Pero tenemos la suerte de que, al menos, existen los planos y podemos inferir su estructura", añade, en referencia a la documentación encontrada en el archivo histórico de Salamanca.

El centro fue construido en 1937 por las autoridades republicanas, como campo de
trabajo penitenciario, con una capacidad aproximada para 700 penados. Su ubicación, cercana al puerto de Alicante, escenario de los estertores del conflicto y frustrada vía de escape de miles de republicanos, se convirtió al acabar la guerra en un "espacio ideal para la concentración y posterior depuración del nuevo régimen dictatorial".

Hablar de cifras es complicado. No existe libro de entradas y salidas y la única referencia no oral es La Hoja Oficial de Alicante, que habla el 28 de abril de 1939 de "seis mil ochocientos rojos". Gil Hernández piensa que la cifra llegaría a duplicarse.
"Podemos hablar sin problemas de más de 12.000 personas en el momento álgido", asegura, pero no da validez a las cifras de 15.000 a 20.000 internos manejadas a través de testimonios directos.

Respecto de las características físicas del campo, Gil Hernández define un espacio
cercado por una doble alambrada, con edificios modulares de madera, dependencias
para los guardas, barracones con literas, cocinas, almacenes, celdas de castigo y un
hospital. Las condiciones de habitabilidad, aceptables durante la República, se
convierten en un infierno con la autoridad franquista. La sobresaturación, de hecho,lleva a la construcción de un segundo grupo de instalaciones, conocido popularmente como el Campo Chico.

Una existencia difícil de concebir. Al hacinamiento inhumano agravado por el calor propio de la zona, las carestías nutricionales y de higiene, hay que añadir la angustia, el terror, la tortura y las vejaciones, y lo que Gil Hernández no duda en llamar "exterminio", "hubo fosas comunes derivadas de fusilamientos masivos", y aporta como prueba el descubrimiento en huertos y de la zona, de abundantes restos óseos en una zona que no fué habitada hasta 1957.

Otros no murieron allí, "la función del campo es controlar y clasificar, y los presos van saliendo. Se hacen ruedas de reconocimiento y se producen peregrinaciones de autoridades falangistas desde todos los puntos de España, para reconocer gente, y lleváselas ajusticiarla en su pueblo de procedencia", explica. También se tiene constancia de que a cada fuga se contestaba con la eliminación del recluso anterior y posterior de la lista. el espanto fue desmantelado(...)" (merce bimbeta: campo de concentración, Calameo)

12/01/10

Sobreviven los solidarios...

"Ramiro Santiesteban tiene 88 años, memoria de historiador, apetito de adolescente y la experiencia de haber vivido cuatro años en el centro mismo del infierno, en Mauthausen, y de haber salido de allí con el corazón entero y sin pudrir. (...)

Medita un momento. Luego, prosigue: "... Allí había un guardia como éstos que ahora denuncian, era yugoslavo. Un día me preguntó señalándome un barracón: '¿En esa barraca quién hay?'. Yo preferí hacerme el tonto y contesté que no lo sabía, aunque sí sabía que había yugoslavos. Me explicó que a lo mejor estaba dentro su hermano, que no quiso enrolarse cuando Alemania invadió Yugoslavia y huyó. 'Yo me acobardé y me enrolé', dijo". (...)

"Un día, un joven de la SS, que eran los peores, me dijo: 'Limpia el suelo que me rodea de nieve, que hace frío'. Yo sabía que era una trampa: si me acercaba a menos de seis metros, él tenía orden de matarme de un tiro. Así que le pedí que se apartase. Se apartó, refunfuñando. Luego, por la tarde, se acercó a mí. Era raro, porque ellos no podían hablar con nosotros. Me dijo: 'Hay que ver, si no fueras tan listo, tú estarías en el crematorio y yo, con un día de permiso, porque nos dan premio si os matamos. Pero ahora que te conozco, no lo haría'. Entonces comprendí por qué les tenían prohibido hablar con nosotros: para no vernos como personas".

Llegó a Francia desde Santander en la Guerra Civil huyendo de las tropas franquistas. A los 17 años, junto a su padre y su hermano, se alistó en el Ejército francés para luchar contra Hitler. Fueron hechos prisioneros en la frontera belga y trasladados los tres a Mauthausen: "Lo peor era estar con alguien de tu familia. Un día, mi hermano y yo vimos cómo castigaban con duchas frías y palos a mi padre: los compañeros nos sujetaban en la formación para no salir. No hay nada peor que eso". Lograron sobrevivir gracias a la inquebrantable solidaridad que existía entre los cientos de presos españoles. "Eso es algo que los otros grupos no hicieron", dice, con orgullo de español este hombre que siempre vivió en el exilio. (...)

Habla con su memoria precisa de las muertes de los judíos ("duraban muy poco, los mataban a los pocos días de llegar"), de la comida ("berzas con agua, y alguna rana"), de las formaciones "a 20 bajo cero, con un jersey casi transparente", de los distintivos ("los españoles, un triángulo azul; los judíos, uno amarillo; los políticos, uno rojo, y los homosexuales, rosa"). Los liberaron los americanos. Volvió a París, se curó de milagro, perdió a su padre, conoció a Eugenia, entró en Renault, vivió..." (RAMIRO SANTIESTEBAN: "Comíamos berzas y alguna rana". El País, ed. Galicia, última, 07/01/2010)

"No me importa que me maten, he hecho algo por la paz"

"Sara Morales llega una hora tarde a la cita y se encuentra a la periodista subiéndose por las paredes. A esta carismática mujer de 24 años, madre de tres hijos y embarazada del cuarto, no le cambia el gesto. Tenía 11 años cuando las FARC la raptaron. Ha sido guerrillera a la fuerza hasta que pudo escapar, en 2007. No fue fácil. Le dispararon. Aún está fresca la cicatriz de la bala que le atravesó la mano. (...)

Con el tiempo, Sara se enamoró de un "soldado raso". Sus dos hijos mayores nacieron en la selva y fueron criados por familias de la zona. El 20 de julio de 2007, durante una ofensiva del ejército, Sara vio una oportunidad para escapar. "Durante mi ronda nocturna, me fui. Cuando los compañeros se dieron cuenta vinieron a por mí. Me dispararon y me dieron en la mano, pero me eché pólvora, me hice un torniquete y seguí. Después me dieron en la pierna, menos mal que no cogió hueso...". Y de pronto suelta: "Yo puedo ir a un reality y gano. Me defiendo para la supervivencia". (...)

En primavera, Sara pasó la audición de Canta Conmigo. Lo pasan en grande. "Al cantar me conecto con el yo que tengo adentro. Yo con yo", dice mientras come tarta de Santiago, que vuela. Se está hinchando a dar entrevistas. Con su historión no es para menos. No teme las represalias. "Vivo cada día como el último. No me importa que me maten, estoy contenta. Le he dejado a mis hijos el legado de que fui capaz de reinsertarme, de hacer algo por la paz". (El País, ed. Galicia, última, 09/01/2010)

El castigo a los maestros

"El 18 de julio de 1936 sorprendió a los maestros españoles de vacaciones. Algunos historiadores no dudan cuando dicen que fue el colectivo más castigado por la represión franquista. Se les consideraba responsables de haber inoculado en la sociedad y en las mentes juveniles el virus republicano.(...)

El miedo más terrible se instaló en las escuelas y en las familias de los maestros. Los que no murieron fusilados tras el levantamiento militar pasaron en su exilio interior la más terrible purga profesional. El profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francisco Morente Valero, ha contado hasta 60.000 maestros depurados en su tesis titulada La Depuración del Magisterio Nacional, cuando muchos ya habían sido fusilados. Morente explica qué fueron tantos los que faltaron que muchos curas y algunos militares, hasta 2.500 alféreces, se hicieron cargo de la educación después de la guerra.
La periodista Mª Antonia Iglesias, rinde un homenaje a los docentes en su libro: Maestros de la República publicado en 2006. En él habla de este colectivo, como "figuras queridas pero también respetadas por los alumnos".
Apunta además, que "durante la guerra fueron fusilados 500 maestros y entre deportados, exiliados y apartados del magisterio hablamos de cerca de 25.000 represaliados.

Como homenaje a estos profesores y en representación de todos ellos, añado la biografía de Dióscoro Galindo, uno de los más conocidos por ser fusilado y enterrado con Federico García Lorca... llegó a impartir clases en el norte de España, Granada, Sevilla, Ciudad Real y, por último, en Pulianas, donde recuerdan que si un alumno llegaba triste a la escuela, Dióscoro iba a su casa para intentar solucionar el problema. No es de extrañar que las familias apreciasen al maestro, que ya por entonces era conocido como 'El cojo'. Sin embargo, los padres más conservadores veían con malos ojos que impartiera una educación laica y negara la existencia de Dios porque no podía palpar. Los incidentes con los altos cargos se sucedieron. Y fue precisamente el secretario del Ayuntamiento de Pulianas quien firmó la sentencia de muerte de El maestro cojo. (...)

Diósco García tenía 58 años cuando fue ejecutado entre Víznar y Alfacar. A su lado reposan los restos mortales de un poeta y dos banderilleros con los que tan sólo tuvo en común la muerte." (Tertulia Villera 2: Dióscoro Galindo y la represión contra los maestros republicanos. 08/01/2010)

28/12/09

Una superviviente del Holocausto, en huelga de hambre en solidaridad con Gaza



"La estadounidense Hedy Epstein, una mujer de 85 años que sobrevivió al Holocausto judío, se ha declarado hoy en huelga de hambre en El Cairo, en protesta por la decisión de Egipto de no permitir a cientos de activistas pro palestinos llegar a Gaza. (...)

"He participado en la lucha por los derechos humanos y civiles la mayor parte de mi vida, he enviado cartas y telegramas y ahora correos electrónicos, pero llega un momento en la vida en el que uno tiene que dar un paso extraordinario, y este paso extraordinario para mí es declararme en huelga de hambre", dijo a Efe Epstein sentada frente a la sede de la ONU en la capital egipcia.

La veterana activista, cuyos padres murieron en el campo de concentración nazi de Auschwitz en 1942, subraya que con su gesto quiere presionar al gobierno egipcio "que está impidiendo que 1.400 personas de 42 países entren en Gaza".

Hedy Epstein forma parte de una iniciativa internacional en la que participan más de 1.400 activistas de todo el mundo, incluyendo un centenar de españoles, que quieren llegar a Gaza desde Egipto para expresar su solidaridad con la población de esa franja palestina al cumplirse un año del ataque israelí.(...)

"Lo único que queremos hacer es entrar en Gaza y decir a la gente que vive allí: 'No estáis solos, hay gente que ha sacado tiempo de su trabajo, que está lejos de sus familias y ha venido aquí para estar con vosotros y haceros saber que piensan en vosotros y os apoyan'", dijo Epstein. Los activistas han ido llegando a Egipto en los últimos días, con la intención de entrar en Gaza para llevar algo de ayuda médica y material escolar, pero sobre todo para participar el 31 de diciembre en una marcha en solidaridad con el pueblo palestino y de condena al bloqueo impuesto sobre esta pequeña lengua de tierra." (El País, 28/12/2009)

22/12/09

Lo más fácil... matar... para robar... todos participan...

"A lo largo de los doce años que duró el Tercer Reich, el saqueo de las propiedades judías se convirtió en su esencia. Aquél era el aspecto de la campaña antijudía que se comprendía con mayor facilidad y al que más gente se entregaba, racionalizándolo, si era necesario, mediante los principios ideológicos más sencillos. Pero hasta el saqueo encontró inesperados problemas en cada fase, sobre todo durante los años del exterminio. A pesar de todo ello, las graves amenazas, el robo y la corrupción eludieron todos los controles hasta el final, aunque las agencias financieras del Reich y la burocracia de las SS intentaron tener bajo su control todas las operaciones, grandes y pequeñas.

En el aspecto local, en los mismos lugares de la muerte, el procedimiento era sencillo. Las víctimas, grupos de judíos de Vilna a los que iban a matar en Ponar, por ejemplo, le entregaban todo lo que tenían de valor al hombre del SD al mando de la operación; después de matarles, los miembros del comando examinaban de nuevo sus pertenencias y cualquier objeto de valor que quedara había que entregárselo al oficial de guardia, bajo pena de muerte. Las denuncias por esconder a judíos o por cualquier otro delito relacionado con ellos también eran recompensadas. Uno de esos golpes de suerte recayó en Frau Meyer, en Riga. Como había denunciado a un vecino por quedarse con una propiedad judía, se le permitió comprar una pulsera de oro a un precio irrisorio.

Por supuesto, las operaciones más importantes estaban centralizadas en la capital del Reich. En Berlín, el oro requisado -incluso las coronas dentales arrancadas de la boca de los cadáveres- normalmente se fundía en Degussa y a menudo se mezclaba con oro de otras procedencias, y se convertía en lingotes para el Reichsbank. También se fundían otros metales, excepto si el valor del artículo en sí era mayor que su valor como metal fundido. Según el historiador Michael MacQueen, los objetos más valiosos eran entregados a unos pocos joyeros de confianza del Ministerio de Finanzas o de las SS, y se intercambiaban en países ocupados o neutrales por diamantes industriales, esenciales para la industria de guerra alemana. Posteriormente se han ido reconstruyendo las actividades de uno de esos intermediarios, que trabajaba sobre todo con agentes suizos, y parece que las autoridades de Berna eran muy conscientes de las transacciones que se estaban realizando y del suministro constante de diamantes industriales al Reich, a pesar de las medidas económicas de guerra que habían impuesto los Aliados.

A partir de mediados de 1942, la mayoría de las pertenencias de las víctimas se apilaba en los centros de muerte más importantes de la "Aktion Reinhardt" y en Auschwitz-Birkenau cuando los exterminios llegaron a su punto culminante. A principios de agosto de 1942, las negociaciones entre la WVHA y todas las agencias centrales de finanzas y economía del Reich se concretaron en un acuerdo según el cual la oficina principal de Pohl centralizaría y desglosaría todo el botín. Himmler informó a los HSSPF de la decisión y nombró oficialmente a Pohl para su nueva función.

Al cabo de unas semanas, concretamente el 26 de septiembre, el ayudante de Pohl, SS-Brigadeführer August Frank, dictó una serie de directrices nuevas que regulaban todo el uso y la distribución del botín judío obtenido en los campos, desde piedras preciosas a "mantas, sombrillas, cochecitos de bebé", "gafas con montura de oro", "ropa interior femenina", "utensilios de afeitado, navajas de bolsillo, tijeras" y similares. Los precios los establecía la WVHA: "Un par de pantalones usados: 3 marcos; una manta de lana: 6 marcos". La advertencia final era esencial: "Compruebe que todas las estrellas judías han sido eliminadas de la ropa antes de enviarla. Fíjese bien en si se han quitado todos los objetos valiosos ocultos o cosidos de todos los artículos que se van a enviar".

En cuanto a los artículos que debían ser transferidos al Reichsbank, Pohl nombró al SS-Hauptsturmführer Bruno Melmer para que estuviese directamente a cargo de la operación. Mientras que las primeras entregas de objetos valiosos de los campos se depositaron en la "cuenta Melmer" el 26 de agosto, todos los metales preciosos, moneda extranjera, joyas y demás fueron entregados a la sección de metales preciosos de Albert Thom del Reichsbank, para usarlos más adelante.

A lo largo de todo el continente, los muebles y artículos domésticos que poseían los judíos eran, como hemos visto, dominio de la agencia de Rosenberg. Una nota sin fecha de la oficina de éste, escrita probablemente a finales del otoño de 1942 o principios de 1943, daba una perspectiva sucinta del proceso de distribución. Mientras parte de los muebles eran asignados a las oficinas del ministerio de Rosenberg en los territorios del Este, la mayoría del botín era entregado o vendido en subasta a la población del Reich. (...)

Enormes cantidades de bienes procedentes fundamentalmente de los campos -en los territorios controlados por Pohl, Globocnik y Greiser- tuvieron que ser reparados antes de enviarlos a las agencias o los mercados alemanes; la ropa fue procesada con un cuidado particular: había que quitar las estrellas, como hemos visto; se lavaba la sangre y otras manchas corporales; y el desgaste natural se arreglaba en lo posible en los talleres de confección de las SS. Quién decidía qué artículos se podían reparar y quién tenía la responsabilidad de calcular el grado de deterioro asumible sigue sin estar claro. No se podían enviar decenas de miles de calcetines agujereados a las tiendas al detalle del Reich. A finales de la primavera de 1942 se planteó este asunto, sin que recibiera respuesta, en uno de los crematorios de Auschwitz a raíz de un incidente que ha descrito Filip Müller.

Müller, que era judío eslovaco, llegó a Auschwitz en abril de 1942. Acababa de ser transferido al Sonderkommando (...): aquélla era su iniciación, por decirlo así, bajo la supervisión del SS-Unterscharführer Stark. Como era común durante aquellos meses, habían gaseado a un grupo de judíos eslovacos con las ropas puestas.

"¡Desnudad a esos fiambres!", chilló Stark, y le dio un golpe a Müller.

Ante mí -recuerda Müller- yacía el cadáver de una mujer. Con las manos temblorosas y todo el cuerpo agitado empecé a quitarle las medias. Era la primera vez que tocaba un cuerpo muerto. La mujer aún no estaba fría. Mientras le bajaba la media por la pierna, aquélla se rompió. Stark, que me había estado mirando, me golpeó otra vez y chilló: "¿Qué crees que estás haciendo? ¡Ten cuidado, y date prisa! ¡Estas cosas son para usarlas de nuevo!". Para enseñarnos cómo hacerlo empezó a quitar las medias de otro cadáver femenino. Pero él tampoco consiguió quitárselas sin hacer una pequeña carrera.

Hamburgo ha sido estudiado de manera exhaustiva. En 1942, sólo a esta ciudad llegaron 45 cargamentos de bienes confiscados a los judíos holandeses; representaban un peso neto de 27.227 toneladas. Aproximadamente cien mil habitantes adquirieron algunas de las pertenencias robadas en subastas en el puerto. Según una testigo, "sencillas amas de casa de repente llevaban abrigos de pieles, negociaban con café y con joyas, tenían muebles antiguos y alfombras de Holanda o de Francia que habían conseguido en el puerto".

En 1943 fueron frecuentes las valoraciones y los inventarios de bienes judíos confiscados en todos los niveles del sistema nazi. El valor total de las "pertenencias judías" conseguidas durante la Aktion Reinhardt hasta el 15 de diciembre de 1943 se estimaba en el cuartel general de la operación de Lublin en un total de 178.745.960,59 Reichsmark. Esta estimación oficial, firmada por el SS-Sturmbannführer Georg Wippern, fue remitida a la WVHA [Oficina Principal de Administración de Negocios] el 5 de enero de 1944 desde Trieste, el cuartel general del nuevo destino de Globocnik. Parece que es una secuela tardía de un mensaje del 15 de enero de 1943 de Himmler tanto a Krüger como a Pohl:

En mi visita a Varsovia -reprobaba el Reichsführer- también inspeccioné los almacenes que contenían el material y los bienes requisados a los judíos, es decir, a la emigración de los judíos. Pido de nuevo al SS-Obergruppenführer Pohl que prepare un acuerdo escrito con el ministro de Economía -seguía Himmler- con respecto a cada categoría individual; por ejemplo, si se trata de cristales de reloj, de los cuales allí se encuentran cientos de miles, incluso puede que millones, y que a efectos prácticos se podrían distribuir a los relojeros alemanes, o si se trata de maderas torneadas. (...)

No puede darse una perspectiva general del saqueo y la expropiación de las víctimas judías de Europa. Orquestada y puesta en práctica en todo el continente primero y antes que nada por los alemanes, se extendió a los funcionarios locales, policía, vecinos o cualquiera que pasase por el lugar en Amsterdam o Kovno, en Varsovia o en París. Incluía la apropiación de casas, el saqueo de objetos domésticos, muebles, colecciones de arte, bibliotecas, vestidos, ropa de cama; significaba la incautación de cuentas bancarias y pólizas de seguros, el robo de almacenes o de empresas industriales o comerciales, el desvalijamiento de cadáveres: pelo de mujer, dientes de oro, pendientes, anillos, relojes, miembros artificiales, estilográficas, gafas...; en resumen, se trataba de apropiarse de todo lo que se pudiera usar, intercambiar o vender. Comprendía también los trabajos forzados, experimentos médicos mortales, prostitución obligada, pérdida de salarios, pensiones o cualquier ingreso imaginable... y la pérdida de vidas, a millones. Y de medias rotas al despojar los cadáveres." (El País, Domingo, 20/12/2009, p. 14/5)

Los curas rojos. Un libro rescata la historia de seis párrocos de Ferrol que combatieron el franquismo desde el púlpito

"Los vecinos del barrio de Caranza se han empeñado en rescatar del olvido la vida de uno de sus vecinos más ilustres y el párroco de casi todos: Eliseo, Cuco, Ruiz de Cortázar. Una publicación todavía inédita inspirada en la vida del sacerdote de Caranza ha devuelto a la memoria colectiva la historia de media docena de curas ferrolanos que se alejaron de las directrices de la jerarquía eclesiástica para embarcarse en la defensa de los derechos y libertades de la mano del movimiento obrero en los últimos años del franquismo. (...9

Cuco Ruiz, Antonio Martínez Aneiros, Anxo F. Currás, Vicente Couce, Gabriel V. Seijas y Xosé Chao Rego eran conocidos como los curas de Caranza, San Pablo, San Xoán, Santa Mariña y el Socorro. Más allá de eso, abanderaron un "cambio radical en la Iglesia ferrolana" a finales de los 60. Intelectuales y galleguistas, fueron a la huelga con los trabajadores de la Pysbe y la Peninsular Maderera y recolectaron dinero para alimentar a sus familias. Reformaron Cáritas, predicaron en gallego contra los abusos del capitalismo y cedieron los locales de la Iglesia para acoger las reuniones clandestinas de obreros y opositores a Franco.

Fueron denunciados, espiados, interrogados y tachados de comunistas por la Brigada Político-Social del franquismo. Casi todos pasaron por la cárcel durante el estado de excepción de 1969 y la mitad colgó los hábitos. Cuatro todavía viven y dos de ellos, Anxo Currás y Antonio M. Aneiros, han puesto su memoria al servicio de la asociación de vecinos de Caranza para reconstruir la vida de Eliseo Ruiz (Ferrol, 1931-1978) en el libro Cuco Ruiz de Cortázar. Una voz para un tiempo de silencio. (...)

"La Iglesia no estaba pisando la realidad. Un grupo de curas nos reunimos y democráticamente acordamos ceder las iglesias para reuniones", explica Aneiros. Cuenta que había otros sacerdotes de la comarca que también los apoyaban, pero por circunstancias y caracteres, no todos llegaron al mismo "grado de compromiso".

Anxo Currás fue detenido en 1972 en la puerta de la iglesia por sus homilías proletarias y pasó por el penal coruñés y el monasterio de Herbón para cumplir condena. Colgó los hábitos y se ganó la vida como profesor de autoescuela.

El compromiso de Antonio Aneiros también le llevó a la cárcel en 1969 y en 1972. Extrajo con sus manos las balas de los heridos en la represión del 10 de marzo del 72 en Ferrol, que aplastó una manifestación de trabajadores de Bazán y abatió a tiros a dos de ellos. Después ofició el funeral de Amador Rey y Daniel Niebla, los tildó de "mártires" en un cementerio repleto de militares y obligó a la policía franquista "a arrodillarse ante la sangre de los mártires". Poco después, abandonó la sotana, "que no la fe", por amor y se enroló en política." (El País, ed. Galicia, Galicia, 20/12/2009, p. 8)

Indiferencia risueña ante el exiliado vasco, que teme volver a serlo...

"Uno de los muchos vizcaínos huidos de la represión política vascongada y que vive en Cataluña desde hace 30 años me contaba la semana pasada lo siguiente. Tiene él un amigo, excelente profesional y persona bien situada, que adolece de un profundo sentimiento nacional y es separatista desde sus años universitarios. Ello no ha impedido en ningún momento que se lleve bien con el vasco, persona más bien escaldada en ese terreno y poco dada a la expansión patriótica. Sin embargo, según me dijo, el tono de las conversaciones ha ido variando a lo largo de este año que ahora termina.

En su último encuentro, el educado ciudadano catalán le había dicho con gesto ufano que la independencia sería inevitable en un plazo de seis años y que tal era el cálculo de los partidos nacionalistas, no sólo los fanáticos y el de la derecha católica, sino también buena parte de los socialistas catalanes acomodados.

Mi amigo tragó saliva y le preguntó si había planes, también, para ellos. "¿Para quiénes?", preguntó el separatista. "Para los españoles que vivimos en Cataluña". "¡Oh, por supuesto! Tendréis 20 años para elegir". Mi amigo insistió, con una sonrisa, sobre qué era lo que tendría que elegir. Su colega dejó escapar una alegre carcajada, le dio unas palmaditas en el hombro y se fue hacia otra mesa." (Félix de Azúa: Veloz progreso hacia el pasado. El País, ed. Galicia, opinion, 19/12/2009, p. 33 )

Los que lo vieron...

"La crónica desde el horno que Gradowski traza en uno de sus cuadernos entra a fondo en el detalle del espanto: "El cabello era lo primero que se quemaba. La piel, inmersa en las llamas, ardía al cabo de unos segundos. Entonces empezaban a levantarse brazos y piernas: los vasos sanguíneos se expandían y causaban esos movimientos de los miembros.

Ahora ya ardía ferozmente todo el cuerpo; la piel se había consumido y la grasa goteaba y siseaba entre las llamas [] La cabeza era lo que más tardaba en arder; dos llamitas azules surgían de las cuencas de los ojos, que ardían con el cerebro. [...] Todo el proceso duraba 20 minutos, y un ser humano, un mundo, se había convertido en cenizas". (Público, 22/12/2009)

18/12/09

La muerte lenta de Víctor Jara


Un soldado vigila a los democratas chilenos en el Estadio Nacional de Santiago de Chile

"Con voz estentórea, el oficial repentinamente gritó al ver a un prisionero de pelo ensortijado:

-¡A ese hijo de puta me lo traen para acá! -gritó a un conscripto, recuerda el abogado Boris Navia, uno de los que caminaba en la fila de prisioneros.

"¡A ese huevón!, ¡a ése!", le gritó al soldado, que empujó con violencia al prisionero. "¡No me lo traten como señorita, carajo!", espetó insatisfecho el oficial. Al oír la orden, el conscripto dio un culatazo al prisionero, que cayó a los pies del oficial.

-¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial. Navia rememora. Es uno de los testigos del juez Juan Fuentes, que investiga el asesinato del cantautor, uno de los crímenes emblemáticos de la dictadura, porque Jara fue con su guitarra y con sus versos el trovador de la revolución socialista del Gobierno de Allende en Chile. Por su impacto y la impunidad en que están los culpables, el crimen de Jara es en Chile el equivalente al asesinato de Federico García Lorca en España.

"Lo golpeaba, lo golpeaba. Una y otra vez. En el cuerpo, en la cabeza, descargando con furia las patadas. Casi le estalla un ojo. Nunca olvidaré el ruido de esa bota en las costillas. Víctor sonreía. Él siempre sonreía, tenía un rostro sonriente, y eso descomponía más al facho. De repente, el oficial desenfundó la pistola. Pensé que lo iba a matar. Siguió golpeándolo con el cañón del arma. Le rompió la cabeza y el rostro de Víctor quedó cubierto por la sangre que bajaba desde su frente", cuenta a este periódico el abogado Navia.

Los prisioneros se habían quedado pasmados mirando la escena. Cuando el oficial, conocido como El Príncipe y hasta hoy no identificado con plena certeza, se cansó de golpear, ordenó a los soldados que pusieran a Jara en un pasillo y que lo mataran si se movía. El autor de canciones como El cigarrito y Te recuerdo Amanda, que Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez y Víctor Manuel han incorporado en sus repertorios, entró así al campo de prisioneros improvisado por los militares donde vivió sus últimas horas. (...)

Al día siguiente, los militares instalan un cañón frente a la universidad y disparan a la rectoría mientras un centenar de soldados vacía sus cargadores. No hay resistencia: estaban desarmados. Rompen puertas y cerrojos y toman prisioneros a los 600 que permanecían ahí.

El infierno está a un par de kilómetros, en el Estadio Chile, rebautizado en democracia como Estadio Víctor Jara. Ahí el cantautor queda tendido en el suelo. A un estudiante peruano que confunden con cubano le cortan una oreja con un cuchillo. A un profesor de ciencias sociales que llevaba pruebas recién corregidas de sus alumnos le piden las dos mejores notas, las entrega y lo obligan a que se coma las hojas. Los amenazan con barrerlos con "las sierras de Hitler", ametralladoras de gran calibre cuyas balas cortan los cuerpos. Un obrero grita: "¡Viva Allende!", y se arroja desde las graderías, muriendo desangrado. En el recinto caben apretadas 2.000 personas, pero hacinan a más de 5.000 prisioneros.

El Príncipe tiene visitas de oficiales y quiere exhibir a Jara. Un oficial de la Fuerza Aérea que está con un cigarrillo le pregunta a Jara si fuma. Con la cabeza, niega. "Ahora vas a fumar", advierte, y le arroja el cigarrillo. "¡Tómalo!", grita. Jara se estira tembloroso para recogerlo. "¡A ver si ahora vas a tocar la guitarra, comunista de mierda!", grita el oficial y pisotea las manos de Jara, relata Navia.

"Cuando llegaron más prisioneros y los soldados fueron a recibirlos, Víctor se quedó sin custodia. Entre varios lo arrastramos adonde estábamos y comenzamos a limpiar sus heridas. Llevaba casi dos días sin comida ni agua", dice Navia. Un detenido consigue que un soldado le regale un tesoro: un huevo crudo. Se lo dan a Jara. Con un fósforo, el cantautor perfora el huevo en ambos extremos y lo sorbe. "Nos dijo que así aprendió en su tierra a comer los huevos", recuerda.

A Jara le vuelven las energías. "Mi corazón late como campana", dice. Y habla, de Joan y sus hijas. Dos detenidos logran salir libres gracias a contactos. Varios escriben mensajes breves para que avisen a sus parientes de que están vivos. Víctor pide lápiz y papel. Navia le pasa una libreta pequeña de apuntes, que hoy conserva la Fundación Jara como pieza de museo. Escribe con dificultad sus últimos versos: "Canto que mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que vivo / Espanto como el que muero".

Repentinamente, dos soldados lo toman y arrastran, y Jara alcanza a arrojar la libreta. Navia se queda con ella. Comienza una golpiza más brutal que las anteriores, a culatazos. Otros prisioneros lo verán con vida horas después. Un conscripto, José Paredes, confiesa 36 años después que jugaron a la ruleta rusa con Jara antes de acribillarlo en los subterráneos. Es el único procesado vivo en el caso. El otro, el jefe del recinto, el coronel Mario Manríquez, falleció. La primera autopsia, en 1973, revela 44 disparos. La nueva, en 2009, confirma que Jara murió por múltiples impactos. Pero Paredes se retracta de su confesión.

Al anochecer del sábado 15 de septiembre trasladan a los prisioneros del Estadio Chile al mayor recinto del país, el Estadio Nacional. "Al salir al foyer para irnos, vemos un espectáculo dantesco. Hay entre 30 y 40 cadáveres apilados, y dos de ellos están más cercanos. Todos están acribillados y tienen un aspecto fantasmagórico, cubiertos de polvo blanco, porque cerca estaban apilados unos sacos de cal para hacer reparaciones, que cubre sus rostros y seca la sangre. Reconozco a Víctor en primer lugar, y después al abogado y director de Prisiones Littré Quiroga", relata Navia." (El País, Domingo, 06/12/2009, p. 12/3)

15/12/09

Treblinka... 'El tercer día vi allí a mi mujer y mi hija. Deposité a mi mujer en la fosa y pedí que me mataran'


Fotograma del filme Shoah de Claude Lanzmann en el que se ve al maquinista polaco que conducía el tren con las víctimas hasta la estación del campo

"El filme describe con desnudez el proceso de producción de la muerte en masa, desde los primeros momentos, en los que se utilizan artesanalmente los camiones como cámaras de gas usando los tubos de escape (anhídrido carbónico), hasta el gas zyclón, que mataba a las víctimas en 10 o 15 minutos como máximo. A Treblinka, por ejemplo, llegaban los trenes en convoyes con 40 o 50 vagones de gente hacinada; las ventanillas tenían alambre de púas para que no pudiesen escapar. En el techo se situaban los "perros de sangre", como llamaban a los ucranios o letones. Estos últimos eran los peores, según los testimonios filmados. Al llegar los prisioneros se los desnudaba y se les quitaban los anillos, y en dos horas todo había terminado. Las mujeres y los niños eran los últimos, y esperaban al raso a unas temperaturas de entre 10 y 20 grados bajo cero. La secuencia era la siguiente: primero, el tren; luego, el desfiladero (que llaman "el camino del cielo") donde se tenían que desnudar y esperar a que acabasen con los anteriores; a continuación, la cámara de gas; más allá, el horno crematorio y por último, en algunos lugares como Auschwitz-Birkenau, "el lago de las cenizas", donde las arrojaban tras la cremación. Para los viejos y enfermos, la última estancia no era la cámara de gas, sino el "hospital", una fosa en la que se les daba un tiro en la nuca.

Uno de los nazis que entrevista Lanzmann, filmado con cámara oculta, eleva el tono con indignación cuando dice que a los hombres se les pegaban culatazos y latigazos para que entrasen en las cámaras de gas donde presuntamente se les iba a despiojar, pero "nunca a las mujeres y a los niños". Entonces, el director le pregunta: "¿Por qué tanta humanidad?".

Los nazis disimulaban durante todo este proceso, para que no se desbordase el pánico y el desorden, y no se perdiese tiempo de modo que la solución final lo fuese en el tiempo planificado. Lanzmann entrevista a alrededor de dos docenas de personas, víctimas, testigos y nazis. A dos de estos últimos los grabó sin que ellos lo supiesen y con el compromiso (roto) de que no desvelase su identidad.

Si hubiese que elegir secuencias más acongojantes que el resto -lo que presenta mucha dificultad- se podrían señalar dos. En la primera, que dura más de veinte minutos, un antiguo peluquero polaco, Abraham Bomba, cuenta cómo debía cortar el pelo (que se enviaba luego a Alemania) a las mujeres, desnudas, antes de entrar en la cámara de gas. Muchas de ellas eran de su mismo pueblo. Eran 16 peluqueros, uno de los cuales cortó el pelo a su mujer e hija antes de verlas por última vez, intentando que su último minuto no fuese insufrible y, por tanto, sin decirles adónde iban.

La segunda secuencia, agudísimamente dramática, ocurre cuando uno de los entrevistados cuenta que su labor era sacar a los gaseados de los camiones para enterrarlos, y vio que entre ellos estaban su mujer y su hija. "¿Qué le pasó la primera vez que descargó cadáveres, cuando abrió las puertas del primer camión de gas?", le preguntan. Y Michael Podchlebnik, uno de los dos únicos supervivientes del campo de Chelmno, responde: "¿Qué podría hacer? Lloraba... El tercer día vi allí a mi mujer y mi hija. Deposité a mi mujer en la fosa y pedí que me mataran. Los alemanes me dijeron que todavía tenía fuerzas para trabajar, que no me matarían por el momento".

150.000 judíos sirvieron en el ejército nazi... como muchos republicanos tuvieron que servir en el ejército franquista...


El general Heinrici, al que Hitler perdonó su familia judía, en presencia del líder nazi


Militares con sangre judía según los nazis: el coronel Walter Hollaender, el subteniente de las paramilitares SA Hans Sander, el general Werner Malzahn y el almirante Rogge

"El soldado Wolfram Günther sirvió en una unidad de Sturmgeschütz (cañón de asalto) de la Wehrmacht en el frente del Este; en un solo día destruyó varios carros de combate rusos y sus valientes acciones de guerra le granjearon la Cruz de Hierro. El capitán Klaus von Schmeling-Diringshofen, al mando de la 1ª Compañía del 73º Regimiento de Infantería, cayó heroicamente en combate al frente de sus hombres en Polonia, tuvo derecho a un elogio fúnebre radiofónico y fue enterrado en un féretro cubierto por una bandera con la cruz gamada. El as de caza Sigfried Simsch logró 95 derribos y la Cruz de Caballero. Bernahrd Rogge fue uno de los más osados capitanes de navío de superficie alemanes: al mando de su famoso crucero auxiliar, el legendario buque corsario Atlantis, hundió o capturó 22 navíos aliados y tuvo en jaque a toda la flota británica (la película Bajo diez banderas narra sus hazañas). Esos cuatro militares que lucharon por el III Reich durante la II Guerra Mundial presentan una sorprendente característica común: ¡tenían orígenes judíos! (...)

Su peripecia no es en absoluto excepcional. El historiador estadounidense Bryan Mark Rigg, del que se acaba de publicar en español su pormenorizado y monumental estudio La tragedia de los soldados judíos de Hitler (Inédita), ha documentado decenas de miles de casos de personas de origen judío que lucharon en el bando alemán en todas las ramas de las Fuerzas Armadas hitlerianas, sobre todo la Wehrmacht, pero también la Luftwaffe, la Kriegsmarine (hubo almirantes y un comandante de submarino de origen judío, Helmut Schmoenckel, del U-802) e incluso las Waffen SS (hasta un teniente coronel), que, si tienes familia hebrea, ya es rizar el rizo.

Rigg calcula que fueron como mínimo 150.000 (la cifra es discutida por estudiosos como Cesarini y Bartov). Aunque muchos fueron discriminados y expulsados, algunos de esos hombres alcanzaron las más altas graduaciones -uno, Milch, llegó a mariscal de campo- y recibieron las condecoraciones más importantes. Cómo el ejército de un régimen antisemita que diabolizó y exterminó a los judíos tuvo en sus filas a millares de los que consideraba sus peores enemigos, y cómo personas a las que se juzgaba racialmente inferiores y a eliminar aceptaron luchar -y morir- por sus potenciales asesinos en contra de sus salvadores; cómo, en resumen, pudo alguien recitar, aunque fuera por lo bajinis, el Kadish en la Wehrmacht, son las alucinantes cuestiones a las que trata de responder este libro. (...)

Muchas de las personas de origen judío que lucharon bajo las banderas del Reich lo hicieron porque no tenían otra alternativa, porque consideraron que eso les daba más posibilidades de supervivencia en el régimen hitleriano, a ellos y a sus familias, y porque los obligaron. "Sabía que todo lo que hacía iba contra mis intereses y los de los míos, pero qué iba a hacer", explicó el cabo Richard Riess. Otros muchos, y esto es más sorprendente, lo hicieron porque se consideraban plenamente alemanes y creían su deber combatir por su patria; pensaban incluso -ingenuamente- que luchar, y hacerlo bien, con valor, les devolvería la estima de las autoridades y de sus compatriotas. Hay que resaltar que la inmensa mayoría de los soldados de origen judío, según ha constatado Rigg, ignoraban el alcance de la persecución nazi y el horror de los campos de exterminio. También hubo casos de personas que escondieron su identidad y se camuflaron bajo el uniforme: el lugar más seguro podía ser la boca del lobo. Y un puñado de malvados -los hay siempre- a los que no les importó subirse al carro de los verdugos. (...)

la eliminación de algunos militares de origen judío podía esperar o incluso aplazarse definitivamente en función de los méritos de éstos que al cabo ayudaban a ganar la guerra. Es célebre la frase de Goering, que tenía bastante manga ancha en la Luftwaffe: "Wer Jude ist, bestimme ich!" ("¡Yo decido quién es judío!"). Hitler, que siempre tenía en realidad la última palabra, personalmente autorizó que determinados militares permanecieran en el ejército pese a sus orígenes, y hasta permitió que ascendieran y que ocuparan puestos relevantes como generales, pilotos de caza o comandantes de navíos de guerra. Un caso es el del célebre general Fritz Bayerlein, mano derecha de Rommel, que fue forzado a retirarse en 1934 por poco ario (una cuarta parte de sangre judía) y al que el Führer concedió una dispensa para seguir sirviendo: acabó la guerra con la Cruz de Caballero con espadas y hojas de roble y al mando de la división acorazada de élite Panzer Lehr. (...)

Ellos mismos tampoco se consideraban en muchos casos judíos. Gran cantidad de Mischlinge sólo descubrieron sus orígenes judíos gracias a los nazis. A alguno que era miembro de la SA o las SS le proporcionó el natural disgusto." (El País, ed. Galicia, cultura, 27/11/2009, p. 43)

Un "escapado"


Alejandor Porto y su esposa Gloria Santos, en la playa de Santa comba, en Ferrol

"Hijo de un médico, hermano de un falangista, esposo ausente, republicano convencido y alcalde combativo, fue perseguido hasta la muerte y sepultado en una playa de Valdoviño donde nunca fue hallado. Descubierta por casualidad detrás de un viejo mueble donde permaneció oculta durante décadas, la historia de Alejandro Porto Leis, el último alcalde republicano de Serantes (Ferrol), ha dejado de ser un secreto. Y con él, las vidas de Modesto del Río, Xesús Miño y Avelino Landeira, los tres amigos que lo protegieron durante dos años de huidas y silencios. Los cuatro fueron fusilados sobre la arena de A Frouxeira el 2 de febrero de 1938. Cuentan sus descendientes que los falangistas buscaron "un castigo ejemplar", ya que así consta en la causa. (...)

Paulino Gasalla, casado con una sobrina-nieta de los Porto Leis, se topó hace cuatro años con un pequeño paquete de documentos y recortes que el último alcalde de Serantes ocultó tras el alzamiento franquista del 36 detrás de un aparador en casa de su suegra. Su minuciosa investigación de aquellos hechos sirve de hilo conductor a esta producción que revive la azarosa vida de Alejandro Porto Leis (Serantes, 1887), y de su hermano Eliseo, hijos del galeno del pueblo y enfrentados políticamente desde la juventud. (...)

Las elecciones del 31 lo auparon a la alcaldía de Serantes, un municipio indepediente que fue anexionado a Ferrol en 1941. Se casó con Gloria Santos y poco después fue detenido y condenado por rebelión militar en plena II República a cuenta de un revólver que guardaba en su casa. El Frente Popular lo amnistió pero en julio del 36, Alejandro Porto Leis se echó al monte. Pasó casi dos años durmiendo al raso, en un zulo de Santa Marina o en cuevas de Cobas y San Xurxo, auxiliado por la red protectora que tejieron sus tres amigos. Estaba enfermo, buscó la ayuda de un médico y éste lo denunció.

El fotografo y director, Xosé Abad, dedicó año y medio a tejer el relato "de unos hechos traumáticos para cuatro familias que no se conocían" a fin de construir "una historia de enorme dignidad" sin "ningún ánimo de venganza". La cinta muestra los aspectos más sucios de los "paseos" falangistas entre amenazas y calumnias, como el saqueo de las propiedades de los represaliados a través de la historia de Modesto del Río, un patrón de pesca al que confiscaron sus propiedades. (...)

A los familiares de las víctimas, conmovidos con una historia que no todos conocían, les queda un último cabo por atar: localizar la fosa en la que fueron sepultados. El historiador Enrique Barrera rastreó sin éxito el inmenso arenal de Valdoviño. "De esa playa se sacaron millones de toneladas de arena y se dice que en algún camión iban los huesos", concluye Gasalla."