"(...) Al menos 29 habitantes del pueblo zaragozano Torrijo de la Cañada fueron asesinados en una masacre acometida en varios días en diferentes escenarios. Casi todos eran labradores. En el cementerio del pueblo hay un monumento funerario con sus nombres que les rinde homenaje. (...)
Domingo huyó de su casa antes de que le pudieran detener y se escondió en la orilla del río Caraván. Cuando supo que habían apresado a su esposa, que estaba embarazada, salió de su escondite. Al llegar a casa, la Guardia Civil le estaba esperando. (...)
A pesar de que Jacinto no sabía leer ni escribir, tenía formación política y ocupó el cargo de vocal en la UGT local. Fue denunciado y dos jóvenes del pueblo fueron a buscarle a su casa, pero él estaba visitando a su madre. Su esposa corrió a avisarle para que se escondiera pero Jacinto dijo que no tenía nada que temer pues no había cometido ningún delito. Fue al encuentro de los jóvenes y estos le metieron en un camión. (...)" (Elena Cabrera, eldiario.es, 12/06/23)
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