"(...) En esta esquina del cementerio civil desde donde tecleo se
daba el tiro de gracia a los fusilados. Hace un par de días, David (el
guarda forestal de Linares) pasó el detector de metales debajo de mis
pies y encontró una veintena de ojivas de pistola 9mm y rifle Máuser.
María, nieta de un fusilado, recuerda jugar de pequeña en un montón de
tierra gigante: “Esa arena que estáis sacando de la Fosa 1 estaba aquí
en medio cuando yo era pequeña”.
Según numerosos
testimonios, el cura que daba el tiro de gracia era Esteban Esteban
Esteban (hijo de dos primos). Era manco de la mano derecha, y llevaba
siempre un guante negro, cuentan.
Casualmente nos comentan los forenses
que todos los cráneos exhumados en la Fosa 1 aparecen con un orificio de
entrada que indica que el ejecutor era zurdo. Esteban Esteban Esteban
está enterrado en la parte católica del cementerio, a sólo 100 metros de
sus víctimas. Murió en 1982, tan ricamente. Amnistiado. (...)
Mientras termino de escribir esta crónica aparece Julio, sobrino de uno
de los fusilados. Me cuenta que, cuando era niño, mujeres católicas se
acercaban a la tapia de esta parte del cementerio para insultar a los
muertos, a los fusilados, a los que habían perdido la guerra.
Él se
escondía entre los rastrojos que cubrían las fosas comunes. Hasta la
llegada de la democracia, aquello era un estercolero, y los familiares
de los fusilados lanzaban flores por encima de la tapia; eso sí, de
noche y mirando a todas partes para no ser vistos. (...)
También pasa junto a mi mesa Carmen. Su abuelo era concejal socialista
de Valdeconcha (Guadalajara), un campesino que no luchó en la guerra
(por edad). Dedicó la vida a trabajar en el campo y daba de comer al que
no tenía nada. Le avisaron de que no volviera a su pueblo tras la
victoria franquista, pero él quería despedirse de su madre y fue. Le
dijo: “Hazme un huevo frito con chorizo que me van a matar”.
Lo
apresaron, se lo llevaron a la cárcel de Guadalajara y de ahí al paredón
de fusilamiento delante de la Fosa 1. Igual que a Timoteo Mendieta.
Carmen está haciendo el trabajo de investigación que su madre no se
atrevió a hacer por miedo. El eterno miedo, el todo atado y bien atado,
el larguísimo tiempo de silencio. (...)
PD: Durante la exhumación de la Fosa 1 se acercó un sindicato noruego de
electricistas a entregar unas rosas y ver de cerca este microcosmos del
genocidio franquista (ellos son los que más dinero aportan a la
exhumación de la ARMH). Ningún cargo de la UGT pisó el cementerio,
cuando curiosamente la mayoría de los fusilados de esta fosa tenían esa
filiación sindical. Al parecer, hay semillas que no terminan de brotar." (Willy Veleta , Ctxt )
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