27/7/12

Los homosexuales y transexuales fueron castigados durante el franquismo por el simple hecho de serlo

"Cientos de homosexuales y transexuales fueron castigados en los años de la dictadura por el simple hecho de serlo. Los más 'afortunados' terminaron en terapias que intentaba 'curarles' a base de estigmatizar lo que sentían; los menos, dieron con sus huesos en campos de concentración, sometidos a trabajos forzados y torturas. 

El artista Javi Larrauri ha contactado con algunos de ellos para contar su historia en 'Testigos de un tiempo maldito', una muestra con la que pretende denunciar lo que vivieron, recordar que no sólo por política se sufría en el Franquismo. 

Dramas como el de Octavio García, un canario que tiene hoy 82 años y fue encarcelado en los 50 por su condición sexual. Pasó un año y medio en el campo de concentración de Tefía, en Fuerteventura, picando piedra y transportándola de un punto a otro del recinto, sometido a malos tratos, durmiendo en el suelo, sin apenas comida y en unas condiciones de higiene deplorables. Y a misa diaria.

 En el documental que ha elaborado Larrauri con sus testimonios cuenta que algunos de sus compañeros intentaron huir, incapaces de soportar más, en una misión suicida para una isla sitiada. 

A Octavio García lo detuvieron en Las Palmas y le sometieron al escarnio público que las autoridades había ideado para los que eran como él: tras raparles la cabeza, les subían a un camión y les 'paseaban' por los pueblos para que les insultasen sus vecinos. "La humillación era absoluta", cuenta Larrauri. 

Él siempre había mantenido su homosexualidad en secreto, pero una mujer lo adivinó y le delato a la policía. Hasta ese punto llegaban el miedo al diferente.

La exposición, con cuadros, fotografías y vídeo, recoge el testimonio de cuatro hombres y tres mujeres, dos de ellas transexuales, aún más castigadas por la incomprensión de la época. [CONÓZCALOS] Por ejemplo, Lola, a la que detuvieron en una redada en un bar de ambiente sevillano y llevaron a la cárcel de Huelva -junto a la de Badajoz, las dos únicas que había sólo para homosexuales en España-.

 O Candela, que había emigrado de Sevilla a Barcelona pensando que el entorno allí sería no serían tan opresor y podría vivir tranquila. Terminó en un furgón una noche que volvía a casa. El Régimen tenía instrumentos como la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad Social para castigarles. La llevaron a la cárcel modelo de Barcelona, con módulos expresos para homosexuales.

"Ocurría en algunas prisiones, también en la modelo de Carabanchel, donde estaba 'el palomar', la tercera planta de la quinta galería en la que se vivió más de un suicidio", cuenta Larrauri. Esmeralda 'La francesa' fue uno de ellos: no puso soportar la obsesión que tenía con ella uno de los guardias y acabó precipitándose por el hueco de la galería.

"El caso de las mujeres era peor, ya que eran débiles por partida doble. No las encarcelaban, pero les sometían a una represión más social y familiar. Las ignoraban, las repudiaban y no dejaban que su condición saliese del ámbito privado", cuenta el pintor. La única lesbiana que ha accedido a contarle su historia es Coral Cano, a la que internaron en un colegio del Opus y sometieron a terapia psiquiátrica.

Al salir de prisión no terminaba su drama. Arrastraban antecedentes penales y pesaba sobre ellos el estigma de los 'depravados'. Ni siquiera su madre fue a ver a Octavio a la prisión de Fuerteventura. El miedo pesaba en aquellos días grises."        (El Mundo.es, 06/07/2012)

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