30/3/20

Pura, la celadora que sigue en el tajo después de tres cánceres: “Estoy donde tengo que estar”

"Pura Machancoses, de 54 años, pasaba no hace mucho por “un bajoncillo” en su estado de ánimo. 

Le preguntó entonces a su oncólogo cuál era su esperanza de vida. “Pura, pero si ya te has salido de los libros de medicina, ¡contigo flipamos!”, le respondió el médico a la encargada de celadores del Hospital de La Fe de Valencia. Pura se animó y se reafirmó en su idea de que la vida “hay que vivirla día a día” haciendo aquello que a uno le llena y en lo que se siente útil. 

Y ella, cuando peor estaba, ingresada, soportando el “cruel dolor” de una metástasis en los huesos, más ganas le entraban de volver a incorporarse a su trabajo.

Y allí está, al pie del cañón, tras padecer en 2007, primero, un cáncer de matriz, al poco uno de mama, muy grave, y por último, una metástasis ósea en 2016 que le pasó al hígado. Hace unos dos años volvió al tajo, aunque sin poder hacer esfuerzos físicos. “Tengo algunas zonas afectadas, pero con el tratamiento lo voy superando. Adoro mi trabajo. Soy una celadora, nada más, pero llevar al paciente, atenderlo, ayudarlo, me llena. Me olvido de mi enfermedad, no me duele nada, estoy cumpliendo. Recibo muchísima ayuda. Hacemos un buen equipo, tengo muy buenos profesionales trabajando conmigo”, explica Pura por teléfono, tras una larga guardia en el hospital de referencia de la Comunidad Valenciana.

“Los celadores estamos en la puerta de Urgencias, de hospitalización. Somos los primeros en reconocer y contactar con el paciente tanto en ambulancia como en si vienen en coches privados”, explica. Ahora, con la pandemia del coronavirus, siguen un protocolo estricto de actuación. “Cuando llega un paciente con síntomas, avisamos a triaje de enfermería, esperamos que el paciente baje de la ambulancia y que no se junte nunca con nadie. La población está ayudando muchísimo, porque los que tienen patologías que no son Covid-19, que no son realmente de urgencia, no están acudiendo al hospital”, indica.

Los enfermos con síntomas de Covid-19 deben acudir solos al hospital, salvo que sean personas dependientes o menores, para evitar contagios. Luego, muchas veces, los familiares acuden preguntando y "como somos la primera cara visible, se dirigen a nosotros. Pero nosotros no podemos dar ninguna información, aunque los apoyamos e intentamos tranquilizarlos”.

Los celadores están en contacto directo con el paciente. No solo los trasladan por los distintos servicios de los hospitales, incluyendo las UCI, sino que también los manipulan y asisten en las pruebas que se han de realizar. Por eso Pura no entiende por qué el Ministerio de Sanidad ha calificado al colectivo como personal de bajo riego. 

“No hacemos frotis, como las enfermeras, ni intervenimos, como los médicos, pero sí estamos en contacto directo con los pacientes”, sostiene. Reclama más medidas de seguridad. “Estamos bastante en tensión, todos tenemos familias, y adoptamos medidas para no juntarnos con ellas. Yo vivo con mi hijo, ni me besa, ni me abraza. No quiero que te arrimes, le tengo que decir”, apunta. 

Su hijo veinteañero le ha planteado que pida la baja. “Está muy preocupado, pero yo estoy donde tengo que estar. La familia se preocupa, claro, pero lo que no me esperaba era el emocionante vídeo de mi hermano, porque él “no es nada de exteriorizar sus emociones, todo lo lleva por dentro”, apunta. 

En el vídeo, dirigido al grupo familiar de WhatsApp, su hermano Julio agradece el trabajo de todo el personal hospitalario, y en primer lugar el de su hermana Pura, “que está en primera línea de fuego”. “Quiere estar ahí, ella se siente viva, es una luchadora nata”, dice. “La verdad es que ha sido un subidón, me ha dado más fuerzas para continuar en mi trabajo, en mi ilusión, en mi vida, y más ahora”, afirma la celadora."                      (Ferrán Bono, El País, 26/03/20)

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