28/2/13

El SS que observaba aves en Auschwitz. Toda la monstruosidad del personaje: no ve a la gente que camina hacia las cámaras de gas sino solo al pájaro


Un pájaro en la cerca del viejo campo de exterminio de Majdanek, en Polonia

"En Auschwitz no había espacio para la poesía pero, sorprendentemente, sí lo hubo para la ornitología. Una de las historias más asombrosas de aquel lugar espantoso es la de la insólita empresa de documentar la población de pájaros del campo que llevó a cabo un naturalista miembro de las SS. 

Mientras los trenes llegaban, las cámaras de gas mataban y los hornos ardían, el naturalista y Obersturmführer (teniente) Günther Niethammer identificaba las aves del lugar y los alrededores con un celo científico que resultaría admirable en cualquier otra situación.

Niethammer (1908-1974) era ya entonces un ornitólogo prestigioso que había realizado expediciones y logrado en 1932 el retorno a Alemania de la célebre colección Brehm. Se afilió en 1937 a las SS y entre 1940 y 1942 fue guardia en Auschwitz-Birkenau, donde convenció al comandante del campo, el infame Rudolf Höss, para que le dejara realizar su investigación, de la que derivó la que posiblemente sea la más alucinante monografía escrita por un ornitólogo: Beobachtungen über die Vogelwelt in Auschwitz (Observaciones sobre la vida de las aves en Auschwitz). 

En las 40 páginas del opúsculo, Niethammer recoge pormenorizadamente las 126 especies identificadas y estudiadas, entre ellas algunas que cuesta especialmente imaginar en el infierno, como el petirriojo, el ruiseñor y la alondra.

El que alguien pudiera dedicarse al birdwatching en medio del exterminio y extasiarse con, por ejemplo, el carricerín cejudo resulta asombroso y surrealista. Aunque desde luego para los deportados era mucho peor que a un SS (como Mengele) le interesara la medicina...

 Al escritor alemán Arno Surminski (1934) la historia de Niethammer le sirvió de inspiración para una novela Los pájaros de Auschwitz,que acaba de publicar en España Salamandra. (...)

No obstante, el autor explica que el personaje del ayudante también tiene un origen auténtico, un preso polaco de Auschwitz, Jan Grebackis, que asistió forzado al ornitólogo nazi y al que se pierde la pista al final de la guerra.

 Le señalo que el obituario oficial de Niethamer, que lo describe como una eminencia científica, autor del manual de referencia sobre las aves europeas y durante años presidente de la Sociedad Alemana de Ornitología, no menciona para nada su vinculación al nazismo ni su ensayo sobre Auschwitz, dedicado por cierto a Höss, que ya es dedicatoria. “Era de una familia distinguida. 

Fue un gran ornitólogo, admirado y respetado. Lo de Auschwitz se supo mucho más tarde. El final de la novela coincide bastante con la realidad. Se entregó y declaró que nunca hizo daño a nadie. La sentencia fue leve”.

 En la novela tiene un papel importante un abejaruco. “Ese pájaro tan bonito y multicolor llega a Auschwitz en un vagón de deportados y Grote se muestra preocupado y compadecido por su suerte tras los seis días de viaje. 

Toda la monstruosidad del personaje y de la situación está contenida ahí. No ve a la gente que camina hacia las cámaras de gas sino solo al pájaro. Es una escena capital”.     (El País, 25/02/2013)

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