17/12/12

"Muchos funcionarios judiciales y políticos son cómplices de la trata de mujeres para la prostitución"

"Unas 60.000 mujeres son víctimas de la explotación sexual en Argentina, forzadas a ejercer la prostitución en al menos 8.000 prostíbulos diseminados por todo el territorio. Pero ninguna persona ha sido condenada hasta ahora por el delito de trata.

Con semejante escenario, Argentina aguardaba esta semana el desenlace de uno de los casos más emblemáticos sobre tráfico de personas que recuerde el país gracias a la lucha de una mujer, Susana Trimarco, que lleva más de una década buscando a su hija María de los Ángeles ("Marita") Verón, desaparecida el 3 de abril de 2002 en la provincia norteña de Tucumán cuando tenía 23 años.

La expectación social se transformó en conmoción y rabia cuando se dio a conocer el fallo judicial. El trío de magistrados encargado del caso absolvió por unanimidad a los 13 acusados, algunos ex policías, que habían sido imputados por el secuestro y explotación sexual de Marita Verón. Miles de personas salieron a manifestarse en varias ciudades del país, protestas que se volvieron violentas en Tucumán y en la capital argentina.

"No, no esperaba esa sentencia", reconoce a Público Susana Trimarco, el rostro más visible en Argentina de la guerra contra la trata de personas. "¿Cómo iba a esperar semejante injusticia? Pero por cosas que fueron pasando en los diez meses que duró el juicio, se nota que el tribunal fue demasiado complaciente con los acusados", observa. 

La sentencia de la Cámara Penal de Tucumán es el último varapalo de un sistema judicial que despierta toda su desconfianza. "Hace más de 10 años que vengo reclamando por mi hija, por que investiguen". Ahora emprenderá un juicio político contra los tres jueces. "Todavía no he escuchado sus fundamentos, pero para mí hay algo raro. He recibido cartas diciendo que los magistrados habían sido comprados por los acusados. Hay que investigar", sostiene. 

Es testigo de esta lucha su nieta de 13 años, Micaela Sol, hija de Marita Verón. "Micaelita se ha criado durmiendo en un banco y en un rincón de la entrada de los tribunales esperando que me dieran una respuesta de cómo iba la investigación de mi hija", indica.  (...)

La "complicidad  de muchos funcionarios judiciales y políticos" con la explotación sexual, según sus propias palabras, ha intentado boicotear su búsqueda desde el principio. Trimarco contó durante el juicio cómo los obstáculos comenzaron en el mismo momento de interponer la denuncia en comisaría. Primero le indicaron que la denuncia debía presentarla el marido de Marita. 

"Después nos dicen que no tenían papel (...) Después que no había cinta, que estaban las ruedas pinchadas, que no tenían nafta [gasolina]. Mi marido le hizo arreglar la rueda y les dio plata para la nafta, y asi logramos que se mueva la policía", contó por entonces.

Tras recibir una llamada anónima que la puso sobre la pista de las redes de trata, y consciente de que se movía en terreno peligroso, Trimarco decidió investigar por su cuenta. Se infiltró como supuesta proxeneta en cuatro prostíbulos y así conoció de primera mano aquel submundo del que pudo rescatar ,sólo en los primeros cuatro años, a 129 mujeres. (...)

"En el camino que llevo andando en estos casi 11 años, descubrí este delito aberrante y no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo las víctimas sufrían la desprotección luego de ser rescatadas. Por eso creé la fundación, para darles asistencia integral. Desde hace cinco años seguimos por ese camino", concluye.

Trimarco ha sido víctima de dos intentos de asesinato y de varias amenazas de muerte. No han sido suficientes para detenerla. "Buscando a mi hija he viajado a España y he rescatado a muchas chicas en Burgos. Las redes de trata operan a nivel mundial y ningún país está libre de ella", advierte. (...)

Entre los funcionarios judiciales y las fuerzas de seguridad hay además mucha resistencia para investigar,  "al margen de los esfuerzos del Ministerio de Seguridad y del Gobierno a capacitarse, a sensibilizarse, y a intervenir en el delito de trata de la manera correcta". (...)

Las provincias del norte de Argentina --Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Salta, Jujuy--, más vulnerables económicamente, son las llamadas "regiones de origen", de donde provienen la mayoría de las mujeres sometidas a las redes de trata. 

Las provincias de destino, en cambio, son las más desarrolladas económicamente: Buenos Aires, Córdoba y Mendoza  (centro y oeste del país), "y el cordón petrolero en la Patagonia [en el sur] donde están los trabajadores de petróleo con alto poder adquisitivo", aclara la portavoz de la fundación, que se financia con fondos públicos y privados.  

La organización Casa del Encuentro estima que todavía existen en Argentina más de 700 mujeres y niñas desaparecidas víctimas de las mafias de trata. "   (Público, 16/12/2012)

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